When the dark night passes, capítulo 8

Por @autoresinvitados @Jeannelok

Jimin, Bangtan Boys, BTS 5Capítulo 8:

Tae Hyung se encontraba tumbado en la cama, repasando lo que había sucedido aquella tarde. En realidad, aún no había pasado nada, pero sabía que pronto habría problemas. Así que en parte, se alegraba de haber ido tras Ye Gi, porque ahora quizá podía hacer algo por evitarlo.

En realidad, sabía que a él todo ese asunto no le incumbía en lo más mínimo. Pero no podía cerrar los ojos si sabía que alguien podía salir mal parado. Y… sobre todo, si esa persona era importante para Ji Min o se preocupaba por él.

—Eres estúpido, Tae Hyung. Se supone que estás enfadado con él.

Se puso boca abajo y enterró el rostro en la almohada, intentando dormir. Nuevamente, su mente prefirió rememorar aquella tarde—noche.

Tae Hyung había seguido a Ye Gi hasta un barrio en el cual no había estado mucho. La chica le había dicho que no hacía falta que la acompañase, pero él había insistido en que era tarde. Al final, la chica desistió.

—Haz lo que quieras. Tampoco vas a molestar, aunque dudo que tengas mucho interés en lo que vamos a hablar.

—En realidad, soy bastante cotilla.

—… Haz lo que quieras.—repitió ella, cuando llegaron al lugar hasta donde, al parecer, se dirigían. La puerta parecía metálica y estaba adornada con posters pegados unos sobre otros, igual que los que acompañaban a unas escaleras que los dirigieron hacia abajo. Allí, había una sala impregnada de humo, con poca luz y unos sofás roídos. Había unas cuantas muchachas, que debían rondar su edad o ser un poco mayores, esperando. Al verlos aparecer, y sobre todo darse cuenta de la presencia de Tae Hyung, dejaron de hacer cualquier cosa que estuvieran haciendo. Sólo una de ellas se aproximó a Ye Gi, que había llegado al final de las escaleras. Él decidió esperar a la mitad. Se estaba comenzando a sentir incómodo.

—¿Quién es ése?—fue lo primero que dijo la chica que se había aproximado a Ye Gi. Tae Hyung comenzaba a pensar que había sido muy mala idea ir hasta allí. Desde luego, las pintas de las amigas de Ye Gi le hubieran echado hacia atrás en la calle, aunque no le gustaba juzgar a los demás por su aspecto.

La muchacha era alta, bastante más que Ye Gi. Llevaba el cabello teñido de rubio y ondulado. Se había excedido con el maquillaje, de colores fuertes. Llevaba toda la oreja llena de pendientes y Tae Hyung creyó ver un atisbo de tatuaje en su clavícula, pero una camiseta con estampado de leopardo le impedía una completa visión de éste. Llevaba unos pantalones negros y apretados. Un cigarrillo bailaba entre sus dedos.

—Un compañero de clase. Ha querido acompañarme, así que le he dejado hacerlo.

—¿Cómo te llamas?—le preguntó la chica tras la respuesta de Ye Gi. Tae Hyung tragó saliva. Su voz sonaba fuerte y mandataria.

—K… Kim Tae Hyung…

—Eres guapo, Tae Hyung, ¿tienes novia?—al escucharla decir aquello, notó cómo sus mejillas comenzaban a adquirir color y al abrir la boca e intentar responder, comenzó a tartamudear— ¡Tranquilo, pequeño! No te pongas nervioso, no muerdo. Pero si algún día te ves con los huevos suficientes, ven a verme y pasaremos un buen rato juntos.

—Hee Young, déjalo anda. Lo estás asustando, y no he venido para que ligues con él.

—Tienes razón. Eh, guapo, siéntate por ahí con las chicas que aquí los adultos tenemos peleas de las que hablar.—Tae Hyung se mordió el labio al escuchar el final de la frase, y le dirigió una rápida mirada a Ye Gi. Ésta sólo la retiró, sin importarle su sorpresa.

Tae Hyung acabó sentado en un sofá con las chicas haciéndole preguntas todo el rato y cuando se despistaba, tocándole una pierna y riéndose de su timidez. Lo cierto era que él solía tratar con la gente sin problemas y se divertía bromeando y riendo, pero no estaba acostumbrado a aquel tipo de contacto femenino. Además, estaba intentando escuchar lo que Ye Gi y la tal Hee Young conversaban en un rincón, pero lo único que alcanzaba a ver eran sus expresiones furiosas.

Cuando salieron de allí, le olía la ropa a tabaco y supuso que el pelo también lo haría. Descontento por eso y esperando que su padre no lo notase, porque sabía que eso equivaldría a una charlita, intentó sonsacarle algo de información a Ye Gi.

—¿Sois muy amigas?

—Conocidas. No son mis amigas.

—Pero con esa chica… Hee Young… parece que os lleváis muy bien.

—Sólo tenemos asuntos en común.

—¿Qué asuntos?

—Disimulas muy mal, Tae Hyung. Nuestros asuntos son que alguien nos ha pedido guerra, y vamos a dársela.

—¿Te vas a meter en una pelea?—al preguntarle esto, la chica al fin se giró a mirarle. Ambos se detuvieron, y el chico perdió el aliento unos segundos al ver la penetrante y tenebrosa mirada que la chica le dedicaba.

—No te incumbe. No eres nadie a quien deba interesarle lo que hago, o dejo de hacer. Sólo te soporto porque eras amigo de Ji Min, y le importas. Pero eso no te da ningún derecho a intentar inmiscuirte en mis asuntos. Así que, piérdete.—no eran sus palabras lo que imponía.

No habían sido las palabras de la chica las que le habían hecho marcharse sin decir nada más. No le importaba que hubiera sido dura o maleducada con él. Ni siquiera, había sido por sus ojos fríos. No se dio cuenta hasta llegar a casa, ducharse e ir a su habitación, que se había dado cuenta de lo que realmente le había afectado. Sonaba ridículo, pero de algún modo, le daba la sensación de que en realidad, Ye Gi sí quería que alguien se entrometiera en sus asuntos, y la detuviera.

—No… yo no soy quién para meterme en esto pero…—levantó la cabeza de la almohada y la volvió a hundir con un golpe— ¡Ah, joder! Dime que no voy a hacerlo…

Un mensaje de móvil.

De Tae Hyung.

Ji Min no podía apartar los ojos de la pantalla, leyendo y releyendo que su ex amigo le estaba pidiendo de quedar antes de entrar en clase. Lo había recibido la noche anterior cuando ya estaba casi dormido, y lo había desvelado por completo. Se sentía estúpido por la emoción que le embargaba, pero el simple hecho de que Tae Hyung quisiera hablar con él, y quién sabe, arreglar las cosas, le ponía de los nervios. A rato, venía el bajón. Quizá quería quedar para echarle algo a la cara. O por otros motivos. Y, de repente, la emoción llegaba de nuevo. Había pasado toda la noche como si fuera una montaña rusa, dando cabezadas de vez en cuando.

Su madre no podía creérselo cuando le vio aquella mañana salir tan temprano de casa, dado que no tenía ninguna competición de baile ni nada semejante. Ji Min le dijo que había quedado con un compañero para hablar, pero no le dijo con quién. A veces, su madre le preguntaba por Tae Hyung. Él nunca le había dicho nada de la pelea, únicamente que se habían distanciado.

Cuando llegó a la entrada del instituto, se dio cuenta de que todavía era demasiado pronto, así que escribió al otro chico y le dijo que le esperaba en el pasillo de sus aulas. Acababa de enviarlo, cuando escuchó una voz a sus espaldas.

—Vamos juntos, que ya estoy aquí—Tae Hyung sonaba un poco nervioso, pero desde luego no enfadado o molesto, como casi siempre que tenían que cruzar alguna palabra. Ji Min no pudo evitar sonreír—. Vamos para clase… siento decirte, que lo que tengo que contarte, no es nada por lo cual alegrarte…—tras escuchar esas palabras, el gesto de Ji Min se torció. Comenzaron a caminar en silencio, hasta que llegaron arriba y Tae Hyung le instó a entrar en su clase. Se apoyaron sobre un par de mesas para hablar.

—¿Ha sucedido… algo?

—Aún no, pero puede suceder. Verás, Ji Min… no soy nadie para meterme en este asunto, pero tampoco me gusta saber que alguien puede estar en peligro, y no hacer nada.

—Me estás asustando…

—La chica nueva… tu… vuestra amiga, Ye Gi. Ayer me la encontré de camino a casa. Fumando.—al escuchar el nombre de la chica, Ji Min se puso tenso y notó cómo una corriente eléctrica ascendía por toda su columna. Se separó del mueble en el cual se estaba apoyando.

—Ya sé que no es bueno que fume, pero…

—No es eso. Que fume es lo de menos. Mientras estaba hablando con ella, la llamaron por teléfono. De por sí, la conversación que mantuvo no fue de lo más agradable. Hablaba de zorras y de patear culos…—los ojos de Ji Min se abrieron más de lo normal. Sin lugar a dudas, le costaba imaginarse a Ye Gi utilizando aquel vocabulario, pero tampoco había razón para que el otro chico estuviera mintiéndole— El caso es que la acompañé. Había quedado con chicas… creo que son de las que dejan los estudios y se dedican a meterse en problemas. Me suena que Ye Gi antes estaba metida en peleas, ¿no? Ji Min… creo que está volviendo a las andadas. No sé cuándo ni dónde será, pero vuestra amiga piensa meterse en otra pelea. Creo que deberíais detenerla.

Ji Min no sabía qué decir. Estaba intentando procesar toda la información que Tae Hyung acababa de darle.

—¿Por qué… te preocupas por ella?—fue lo único que atinó a decir. Tae Hyung le observó, sorprendido. Luego, ladeó la boca, pensativo.

—Supongo que no puedo quedarme de brazos cruzados si sé que lo va a pasar mal. Por mí mismo no puedo ayudarla pero…tú eres su amigo… quizá puedes hacer algo. Aunque… no sé el qué. Algo me dice que hablar de ella, no servirá de nada.

Ji Min pensaba igual que Tae Hyung. Por eso, no le dijo nada sobre su conversación a Ye Gi y se dedicó a estar más pendiente que nunca de ella durante todo el día. Levantaba la cabeza cuando la veía sacar el teléfono, por si podía leer algún mensaje interesante, y se fijaba en que no volviera a escaquearse de clase. Estaba tan centrado en la muchacha, que no se dio cuenta de que Sun Young, Yoon Gi y Jung Kook se daban cuenta de eso.

Cuando las clases terminaron, a la salida del aula Sun Young estaba esperándole. Ji Min recordó entonces que habían quedado esa tarde para ir a tomar algo juntos.

—Noona… —musitó, sin saber cómo explicarle que no podría acompañarla, sobre todo porque quería llevar a Ye Gi hasta casa— Yo…

—¿Pasa algo, Ji Min?—sonrió ella. Sun Young siempre sonreía y se mostraba alegre. Ji Min sabía que no se enfadaría con él porque no pudieran quedar un día.

—Lo siento, sé que habíamos quedado, pero me ha surgido un asunto… noona… ¿te importa que quedemos otro día?—mientras hablaban, se dio cuenta de que Ye Gi ya se alejaba— ¡Lo siento, tengo que irme!—dijo, olvidándose de repente de con quién hablaba, y sobre qué. Se marchó a toda prisa, y la muchacha se giró para seguirlo con la mirada, intentando responderle. Las palabras murieron en su boca cuando vio que los nuevos planes que tuviera Ji Min, tenían que ver con Ye Gi.

—¿No habías quedado con Ji Min?—Yoon Gi apareció a su lado. Sun Young le dedicó otra sonrisa a él. Cualquier otro habría pensado que estaba contenta, pero por la expresión de Yoon Gi supo que él se había dado cuenta de que algo sucedía—¿Qué ha pasado, Sun Young?

—Nada… aparte de que me siento como una estúpida, nada importante…—dijo en voz baja. Yoon Gi intuyó que eso significaba que no quería seguir hablando sobre el asunto, así que decidió apoyar la mano en su hombro y apretar con suavidad.

—Vamos, te invito a tomar algo.—le dijo, imaginándose qué sucedía y preguntándose qué narices pasaba por la cabeza de Ji Min.

Durante los siguientes tres días, Ji Min se pegó como una lapa a Ye Gi. Parecía ser que los únicos que no lo notaban eran ellos mismos. Sin embargo, el chico estaba tan preocupado y atento a cualquier pista sobre cuándo sería la pelea, que no se percataba de nada más. Había valorado la idea de contárselo a los demás, sin embargo aún tenía la leve esperanza de que Tae Hyung se hubiera confundido, y no quería preocuparlos.

Era viernes, y el día transcurrió normal. Al menos, las clases. Pero al llegar la tarde, cuando Ji Min estaba por decirle a Ye Gi que le esperase, la muchacha le dijo que tenía planes y que ya se verían el lunes. Antes de dejarle decir nada a él, ya se estaba marchando. De algún modo, Ji Min supo lo que eso significaba y se puso nervioso. Cogió todas sus cosas, y se dispuso a seguirla. Antes de alarmarse, tenía que asegurarse, así que sin despedirse de nadie, fue tras ella.

Ye Gi tomó un camino diferente al de su casa, caminando durante un largo rato. Ji Min estaba tan atento a cada movimiento que la chica hacía a pocos metros de él, que no se percató de que comenzaba a anochecer. De repente, la muchacha se detuvo y comenzó a descender por un montículo. Abajo, un grupo de chicas, algunas con uniforme y otras no, parecían estar esperándola.

Ji Min tragó saliva, y le envió un mensaje a Tae Hyung.

Tae Hyung estaba a punto de llegar a casa cuando recibió el mensaje. Había estado charlando con Nam Joon y Ho Seok y se le había hecho tarde. Ji Min le decía que la pelea estaba por comenzar, que iba a entrometerse y le pedía que avisara a la policía. El lugar no estaba lejos de su casa, así que hizo lo que le había pedido mientras también corría hacia allí.

Una voz neutra de la policía le atendió, y él le dio las indicaciones tal y como pudo mientras perdía el aliento corriendo. La persona encargada no pareció muy interesada a lo que le decía, como si estuviera acostumbrada a aquel tipo de llamadas. Supuso que no se darían mucha prisa por ir al lugar, así que se vio obligado a acelerar su propia marcha. Cuando colgó, Tae Hyung marcó otro número de teléfono. Acababa de llegar, jadeante, al lugar de la pelea, y pudo vislumbrar cómo Ye Gi acababa de recibir un golpe en la cara y Ji Min esquivaba los golpes de las chicas sin querer pegarse con nadie.

—¡Yoon Gi hyung, Ji Min os necesita!—exclamó, explicándole todo al otro chico mientras se lanzaba a ayudar a su amigo.

Al otro lado del teléfono, Yoon Gi le explicó estupefacto todo a Sun Young y Jung Kook. Estaban los tres juntos charlando, pues los dos chicos intentaban animar a la chica aunque ella no lo hubiera pedido. Agarraron sus cosas y salieron corriendo de la cafetería.

Ye Gi acababa de tumbar a una morena pechugona cuando se dio cuenta de que Ji Min estaba a su lado. Ante todo el jaleo de personas, puños volando y patadas, creyó que su imaginación le había jugado una mala pasada. Sin embargo, notó que el chico la sujetaba de la muñeca y tiraba de ella hacia atrás.

—¡Ye Gi, vámonos de aquí!

—¡¿Se puede saber qué…?!— claro, Tae Hyung se lo había contado— ¡Maldita sea! ¡No puedo irme de aquí!—exclamó, soltándose de él y alejándose para seguir peleando. Sabía que Ji Min la estaba siguiendo, esquivando los golpes de las otras chicas, quienes preguntaban qué narices pintaba ese chico allí y quién se había traído al novio. Ye Gi no tenía tiempo para responderles.

—¡Mierda!—escuchó que exclamaba Ji Min, y cuando se giró a ver qué sucedía, se dio cuenta de que una de las chicas le había atinado en un ojo. Al verla sonreír con petulancia y cómo él se llevaba la mano al rostro, saltó sobre la muchacha y la golpeó en las piernas, haciéndola caer. Estaba dispuesta a machacarla, cuando otra voz conocida llegó hasta ellos.

—¡Ji Min, la policía no tardará en venir, vámonos!—al escuchar las palabras de Tae Hyung, las chicas comenzaron a gritar “la pasma, la pasma está viniendo”, acusándose unas a otras, aunque sin abandonar la pelea.

Ji Min aprovechó para volver a coger la mano de Ye Gi, y logró tirar de ella. Al verlos huir, otras chicas los imitaron. Pronto escucharon el sonido de las sirenas de los coches de policía acercándose.

Se alejaron cuanto pudieron, y cuando parecieron estar a salvo, se dejaron caer en el suelo, sin fuerzas. Estaban debajo de uno de los puentes de la ciudad, con mala iluminación y no muy transitado. Tae Hyung aprovechó para escribir a Yoon Gi dónde se encontraban ya que el chico le había dicho que habían llegado y sólo había policía allí y algunas muchachas siendo detenidas.

—¡¿Se puede saber… en qué… estabas pensando?!—Ye Gi tenía la vista clavada en el suelo. No daba señales de ir a responder nada a esa pregunta— ¡¿Estás loca?! ¡Podrían haberte hecho daño!—Ji Min la sujetó de un hombro y la sacudió, intentando hacerla reaccionar— ¡Ye Gi, dime algo!— pero no lo hizo.

Tae Hyung se fijó en que tenía un labio partido y algunos rasguños en el rostro. Había más heridas en el cuerpo, y supuso que algunos morados. Pero también la había visto tumbar a unas cuantas, así que supuso que aunque era pequeña, estaba bastante acostumbrada a aquellos altercados, tal y como decían los rumores.

Mientras Ji Min seguía preguntándole cosas que Ye Gi no parecía querer responder, Yoon Gi, Sun Young y Jung Kook llegaron. El primero estaba más pálido que de costumbre, y tuvo que apoyarse en la pared intentando recuperar con dificultad el aliento. Mientras el más joven de todos se aproximaba a él para preguntarle si estaba bien, Tae Hyung observó con sorpresa cómo Ji Min atraía a Ye Gi a sí y la abrazaba con fuerza. No fue al único que le impactó el acto, porque ella misma pareció no entender qué estaba sucediendo. Ji Min apretó más, como si en cualquier momento, ella fuera a desaparecer.

—Ji Min… estoy bien…—logró decir ella al fin. Su voz sonó tierna, y por un momento, pareció que fuera a echarse a llorar. Pero no lo hizo.

—¡Podrían haberte hecho mucho daño!

—Pero estoy bien…

—¡No, Ye Gi! ¡No vuelvas a hacerme esto nunca!— sentados en el suelo, siguió abrazándola mientras hablaban, y ninguno de los dos pareció recordar que no estaban solos. Ji Min la tenía agarrada con tal fuerza, que ella sólo pudo dejar caer la cabeza sobre uno de los hombros del chico. Tae Hyung giró la cabeza, sintiéndose incómodo ante la escena, y entonces vio la expresión dibujada en el rostro de Sun Young. Recordó el tipo de relación que ella y su ex amigo mantenían.

Los ojos de Sun Young no mostraban ninguna emoción, clavados sobre la imagen de su novio abrazando con fuerza y desesperación a otra chica. Simplemente, se quedó de pie, observando la escena, hasta que decidió que tenía suficiente y se dio la vuelta, marchándose de allí.

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