When the dark night passes, capítulo 1

Por @autoresinvitados @Jeannelok

Jimin 2

Prólogo

Ji Min recordaba el sol en su rostro, las risas de sus amigos y sus pies escondidos en la arena. Cuando el agua los alcanzaba y los lamía, él soltaba una exclamación de júbilo, igual que los otros niños. Entre ellos, se encontraba quien iba a ser su mejor amigo durante mucho tiempo. Pero cuando tenían catorce años, la cosa cambió. Se pelearon, cada uno hizo su nuevo grupo de amigos, y se vio apartado de la persona en quien más había confiado desde que era pequeño.

Le dolía recordarlo, y en realidad odiaba hacerlo. Pero no podía evitarlo, cuando se encontraban por el pasillo del instituto y sus miradas se cruzaban. A pesar de estar en el mismo curso, tenía suerte de que les habían tocado diferentes grupos.

Tae Hyung había sido desde siempre alguien alegre, divertido y bromista. A pesar de su enfado, eso no había cambiado, pero cuando ambos se encontraban, aplacaba su emoción y el ambiente parecía poder cortarse con un cuchillo. Detrás de él, conversaban animados sus nuevos mejores amigos, Ho Seok y Nam Joon, de un curso superior. Por su lado, Ji Min decidió que lo mejor era ignorarse mutuamente y se centró en Jung Kook, a quien le sacaba dos años. A pesar de que a su joven amigo todavía no le tocaba estar en el instituto, debido a sus impecables notas le habían adelantado un curso. Sus compañeros se burlaban del joven con sobresalientes, hasta que Ji Min puso fin a ello convirtiéndose en su amigo.

Se despidieron cuando el sonido del timbre les indicó que las clases estaban por empezar. Cuando llegaba a su aula, notó un golpe en el hombro. Al volverse, vio a Yoon Gi. A causa de una enfermedad el curso anterior, no pudo acabar sus estudios y se encontraba repitiendo el último curso. Ji Min lo había admirado siempre, porque a pesar de su altura, había sido un gran jugador de baloncesto y nada más recuperarse, había regresado al equipo. Se conocieron porque habían rechazado a Ji Min, y Yoon Gi le estaba ayudando a mejorar su juego. Le decía que tenía talento, y que el siguiente año, cuando él se fuera, necesitarían a otro as.

Ji Min le admiraba mucho, y cuando le veía sonreía automáticamente.

—¡Hyung! ¿Hoy tenías médico, no?

—He ido esta mañana antes de venir a clase… ¿no ves mis ojeras?—dijo, señalándose los ojos antes de bostezar. Éstos tenían el mismo aspecto adormilado de siempre, y estaba pálido como de costumbre— Creo que luego iré a la enfermería a dormir un rato… Ahora date prisa y ve a clase, que hay un rumor muy interesante.

—¿Un rumor?

—Nueva alumna a medio curso.—le dijo, guiñándole un ojo, antes de seguir por su camino. Ji Min arrugó la frente. No era usual aceptar alumnos cuando ya habían comenzado las clases.

Cuando llegó, sus compañeros estaban sentados y el profesor tenía a una desconocida a su lado. En realidad, no era profesor del todo: Jin Seok estaba en prácticas. Las hacía mientras estudiaba en la universidad, para ser maestro de historia en el futuro. Sin embargo, el centro incluso le había permitido ser su tutor. Ji Min opinaba que su instituto era más liberal que ningún otro, ¡incluso dejaban a sus alumnos teñirse el cabello! Igual que había hecho la desconocida, quien tenía el pelo castaño claro y por debajo de los hombros, con flequillo largo de lado y la melena a capas. Sus pestañas eran largas, y cuando Ji Min entró, se dio cuenta de que bajo ellas un par de ojos oscuros le observaban.

Su mirada carecía de la vida que estaba acostumbrado a ver en los ojos de sus compañeros, y eso lo aturdió.

—¡Ji Min, llegas tarde! ¡Ve a sentarte!—sus compañeros se rieron mientras él sonreía y se disculpaba, yendo a su asiento— Ahora que nuestro querido bailarín— clavó la vista en él durante unos instantes al decir esto. Ji Min llevaba yendo a clases de baile desde que era pequeño, y había ganado alguna competición aunque en la escuela siempre quedaba segundo. Era irónico que perdiera, justamente, contra uno de los amigos de Tae Hyung, Ho Seok— ha decidido sentarse, os voy a presentar a vuestra nueva compañera. Por razones personales, ha tenido que entrar a mediados de curso, pero espero que podáis tratarla como a una más. Lee Ye Gi, ¿tienes algo que decir a tus compañeros?

Observaron a la aludida, expectantes. Sus ojos recorrieron el aula sin emoción ni alegría, y su actitud era todo lo contrario de nerviosa o tímida. Aunque llevaba la chaqueta gris de la escuela, el resto del uniforme no era el que tocaba. La camisa blanca era demasiado larga y la llevaba por fuera de una mini falda negra muy diferente a la que las chicas llevaban a conjunto con la chaqueta.

—Hola.—fue todo lo que dijo. Su voz sonó más grave de lo que parecía que iba a ser. Y Ji Min tuvo claro que no se encontraba ante el mismo tipo de muchachas que había conocido a lo largo de su vida.

Capítulo 01:

Kim Sun Young saltó sobre la espalda de Ji Min en cuanto le vio, y le revolvió el cabello de manera cariñosa. Estaban en el descanso, y como cada día, la chica se colaba en el aula junto a Yoon Gi y le hacían compañía durante la comida.

—Noona, que venía bien peinado.—se quejó el chico. La muchacha lo señaló con uno de los palillos que ya tenía en la mano.

—No te quejes. Además, ¿estás seguro de saber qué es un peine?—se burló ella, haciendo que Yoon Gi se riera y el más joven hiciera un mohín de pena. Ignorándole, se volvió hacia unas compañeras de clase—¡Chicas! ¿Verdad que está más guapo despeinado?—ellas se sonrojaron antes de asentir animadas. Ji Min apartó la vista, avergonzado—¿Aún no te acostumbras a ser popular?

—¡No soy popular!—mintió, porque los tres sabían que lo era. Al principio, a algunas les causó gracia por su sonrisa tímida y angelical. A pesar de que no era muy alto en comparación con otros chicos, había sabido desarrollar bien su cuerpo y sus abdominales eran conocidas entre las féminas. Además, aunque no lograra derrotar a Ho Seok en las competiciones de baile, nadie dudaba de sus magníficas dotes e incluso tenía su propio club de fans, llamado Smiling eyes.

Su amiga puso los ojos en blanco ante sus palabras, y Yoon Gi aprovechó para quitarle algo de su comida, lo que provocó una de sus diarias y pequeñas batallas. Ji Min los observó divertido. Aunque Yoon Gi había dicho que se iría a dormir, nunca se saltaba ninguno de esos momentos que compartían los tres juntos.

Sun Young era la mánager del club de baloncesto, y amiga de Yoon Gi desde hacía años. En el pasado, había sido parte del equipo femenino, pero por culpa de un accidente doméstico, había tenido que dejarlo. Le habían ofrecido ese puesto el anterior año, y ella había aceptado porque iba a ser lo más cerca que volvería a estar de jugar.

—Estamos en paz—anunció la muchacha al lograr quitar algo del plato del mayor, también. Éste se quejó—. Has comenzado tú…—justo en ese momento, la puerta del aula se abrió y la nueva alumna entró. Ignoró a los demás, sólo se dirigió a su asiento en la segunda fila, al lado de la ventana. Apoyó el codo en la mesa y fijó la vista en el interior, ignorando las miradas interrogativas que la gente le dirigía. Toda su aura decía que no quería que nadie se le acercase, y así había sido.

Pero Sun Young era muy mala leyendo auras.

—¡Un rostro nuevo! Así que el rumor era cierto—dijo, levantándose feliz y dirigiéndose a la chica—. Bienvenida a nuestro instituto, eh…—dudó. Ye Gi la observó bajo sus largas pestañas— ¡Guau, ese brillo de labios te sienta de lujo! Me llamo Sun Young, voy a un curso superior. Estoy aquí porque Yoon Gi y yo venimos a comer con el enano de allí—dijo, señalando sin tapujos a sus dos amigos. El mayor hizo un movimiento de cabeza, mientras Ji Min se quejaba por el apelativo. Ella le sacó la lengua como respuesta—. Debe ser duro trasladarse de instituto con el curso empezado, pero espero que disfrutes estando aquí, ¿cómo te llamas?—nadie esperaba que fuera a responder, pero tras varios segundos de silencio en que el resto de la clase se limitó a observar la escena, al fin abrió la boca.

— Lee Ye Gi.—como respuesta, la otra chica le dio la mano y ésta la sujetó con firmeza.

—Algo me dice que tú y yo podemos llegar a llevarnos bien.—anunció, y sus pequeños y oscuros ojos brillaron.

Así fue como, contra todo pronóstico, Ye Gi se juntó con ellos. Parecía impasible sobre si estar sola o acompañaba, y Ji Min había dudado de si hablar con la chica, pero Sun Young lo había arreglado de manera rápida, sencilla y efectiva. De todos modos, el timbre sonó y tuvieron que despedirse. El chico no volvió a hablar con la alumna nueva hasta que fue hora de marcharse. Mientras recogía sus cosas, se percató de que alguien se detenía frente a su asiento, y al levantar el rostro, se encontró con el de ella. Tragó saliva. Su actitud impasible y desenfadada le ponía nervioso.

—Me han comentado que tengo que comprar la agenda y la carpeta del instituto, pero no sé dónde se hace eso… ¿me lo dices?—aunque era una pregunta, se sintió más como una orden que Ji Min no iba a poder rechazar. Por eso, dibujó una de sus acostumbradas sonrisas y se puso en pie tras acabar de guardar sus cosas.

—Claro.

Mientras la guiaba por el lugar, pensó en mil cosas que decirle, pero el silencio era demasiado tenso y ella le imponía. No era porque hubiese dicho algo inapropiado, o hubiera sido ofensiva de cara a alguien en clase, pero Ji Min no podía evitar sentirse nervioso. Parecía que la chica supiera algo de la vida que él no alcanzaba a comprender, y que se limitara a vivirla sin sentirla. Eso era algo contra lo que el chico no sabía luchar.
De todos modos, se devanó los sesos para al final, decirle sólo dos estúpidas palabras:

—Hemos llegado.

—Gracias.—se mantuvo al margen mientras ella se acercaba al mostrador y pedía el material. No sabía si lo más correcto sería esperarla allí, o por lo contrario, irse a casa. Optó por la primera opción, ya que le pareció la más caballerosa.
Cuando Ye Gi terminó, pareció percatarse de que él seguía allí porque le observó con sorpresa.

—No tenías por qué esperarme—él se encogió de hombros—, pero gracias.—y por primera vez en todo el día, vio un atisbo de sonrisa en su rostro. Entusiasmado por ello, se dijo que no tenía por qué ir con tanto temor para hablar con ella, pues al fin y al cabo sólo era una chavala más de su edad.

—¿Vives lejos?—le preguntó, mientras salían de la tienda y proseguían su camino. Ella meditó.

—Depende de lo que consideres lejos… pero… sí, quizá un poco. Tengo más de media hora caminando desde casa hasta aquí. Es un fastidio madrugar.—Ji Min estuvo tentado de preguntarle por qué se había trasladado entonces, pero le resultó inapropiado.

—Si quieres, puedo acompañarte un trecho.

—¿Y si voy en la dirección contraria a la que tienes que tomar tú?

—No pasa nada, no tengo nada mejor que hacer, y así nos conocemos un poco más.—Ye Gi pareció sorprendida por su intención y entusiasmo. En todo el día, aparte de Sun Young, no se había acercado a hablar con ella ningún otro alumno, y Ji Min entendía que sus palabras la hubieran sorprendido. Mostró una de sus mejores sonrisas, para demostrarle que sus intenciones eran buenas.

—No hay mucho que conocer de mí… ¿Ji Min?

—¡Exacto! Tampoco es que yo sea muy interesante—mientras hablaban, salieron del edificio y cruzaron todo el patio—, pero ir acompañado siempre es más agradable.

—Sí… la compañía de otros es buena.—durante un instante, su voz sonó con un deje de melancolía. Cuando se habían alejado unos pasos de la salida del instituto, la chica se detuvo de golpe y su mirada se clavó en un vehículo negro que tenían al lado. Pareció no gustarle verlo allí, porque frunció el ceño y dio un paso hacia atrás. Un hombre se bajó del coche.

—¿Qué hace aquí?

—¡Muy buenas, Ye Gi! Sólo quería comprobar qué tal ha ido tu primer día—el desconocido era alto y encorvado. Llevaba barba de varios días y gafas de sol—. Veo que ya has hecho un amigo.

—Sólo somos compañeros de clase.—ignorando su respuesta, saludó a Ji Min, quien confundido, la respondió con timidez.

—Entonces, ¿todo bien?

—Perfecto. No tiene por qué preocuparse.

—¿Nada que comentar sobre su primer día?—aunque el chico no le conocía de nada, le estaba preguntando directamente a él. Al darse cuenta, se puso nervioso, ¿quién era ese hombre y por qué le preguntaba cosas sobre alguien que estaba allí y podía hablar por sí misma? Notó los ojos de Ye Gi sobre él y tragó saliva.

—Muy bien—sonó poco convincente—. Ha sido la única en responder correctamente en matemáticas una de las preguntas del profesor.—en realidad, el maestro la había hecho salir a la pizarra a realizar el ejercicio, y aunque él no tenía ni idea de cómo resolverlo, no sabía qué tal lo llevaban sus compañeros. De todos modos, pareció convencer al desconocido, quien se incorporó un poco.

—Genial, veo que sigues siendo igual de inteligente. De todos modos… sólo pasaba por aquí para saludar, ¿quieres que te acerque a casa?

—No me joda.—al escucharla soltar el improperio, Ji Min la observó sorprendido. Sin embargo, el hombre se echó a reír.

—Me parece que has sorprendido al muchacho. Pero tranquilo, ya la irás conociendo, mmm…—parecía estar preguntándole su nombre, y él fue a responder pero Ye Gi se lo impidió.

—No le interesa su nombre. Nos vamos—la chica lo agarró de la muñeca y tiró de él, así que Ji Min se dejó arrastrar, pero no pudo dejar de observar al hombre que se dedicó a sonreírles mientras se alejaban. No entendía qué acababa de pasar, pero sí que a ella no le gustaba la presencia del adulto—. No le des mayor importancia, es sólo un grano en el culo. Venga, no me mires así, ¿cuántos años tienes? Un par de palabrotas no son nada—se calló, observando a Ji Min casi con lástima—. Espero que conserves esa inocencia… el mundo ya es demasiado cruel.—musitó, soltándolo y siguiendo su camino.

El resto del camino fueron en silencio, mientras Ji Min le daba vueltas a esas últimas palabras sin acabar de comprenderlas.

Cuando llegó a clase la siguiente mañana, el alboroto era impresionante. Las razones no se hicieron de rogar, porque revisó el teléfono móvil, que durante todo el trayecto sólo había utilizado para escuchar música, y se dio cuenta de la cantidad de mensajes que tenía en una conversación en grupo con sus compañeros. La abrió y comenzó a leerlos sin saber muy bien de qué hablaban, hasta que llegó al causante del revuelo:

“M padre trbaja en la stación de policía. Ye Gi fue xpulsada d su anterior colgio x peleas. Una xica acbó en el hspital.”

Ji Min releyó la conversación varias veces antes de estar seguro de lo que ponía, y cuando levantó la cabeza, se dio cuenta de que el silencio había tomado la clase porque la chica había llegado. Se percató de que todas las miradas la seguían, y él no pudo evitar hacerlo también. Le quedó claro que la chica lo había notado, y que incluso entendía qué estaba sucediendo. Como si supiera que era inevitable que eso fuera a suceder.

Se sentó en su sitio, con los cascos de música puestos. Ji Min releyó el mensaje, escueto, pero que había levantado un montón de respuestas y conjeturas a cada cual más alocada.
Recordó la forma de hablar de Ye Gi, sus malos modales, al desconocido. Recordó el tacto de su mano sujetándole de la muñeca, y sus palabras. Cerró la conversación, se puso en pie y fue hasta la mesa de la chica. Sabía que eso le convertiría en la comidilla de sus compañeros. Y, quizá, del instituto. Porque las noticias volaban, y sobre todo chismorreos como aquel. Pero había tomado una decisión, y todo eso le daba igual.

—Buenos días, ¿has dormido bien?—le preguntó a la chica. Cuando ella alzó los ojos, se los encontró secos, y se dio cuenta de que había supuesto que estaría nerviosa o triste. Pero no fue así.

—¿No te doy miedo?—fue la respuesta de ella— Creo que mi fama me precede ahora mismo.—Ji Min se encogió de modos.

—Me da más miedo Yoon Gi hyung. Ya sabes, parece tranquilo, pero tiene un carácter muy fuerte. No sé por qué a las chicas les gusta llamarlo Suga, si de azúcar tiene más bien poco.

—Es mono, parece agradable.

—Así que te parece mono…

—También me lo pareces tú. Pero tranquilo, no sois de mi estilo.—acababa de bromear. Y si había algo que no se esperase Ji Min, era que bromease. Sin embargo, antes de poder reaccionar, Seok Jin llegó y le pidió que corriera a su asiento porque era hora de comenzar la clase. El chico obedeció, sin poder dejar de sonreír. No sabía si los rumores eran verdad o no, pero Ye Gi parecía una buena chica.

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