Háblame de tus alas, capítulo 8. Cinco en rama.

@by Jeannelok.

Estaba sentado en un banco del parque, cubierto con una gorra, el paraguas y la chaqueta. Llevaba lloviendo toda la mañana, por suerte ellos habían llegado incluso cuando las nubes duermen. Alzó el rostro hacia el agua, evitando que le diera en los ojos y suspiró profundamente. Escuchó entonces unas voces a su alrededor y en vez de darse la vuelta atraído por ellas, sabiendo lo que decían se levantó y comenzó a caminar en dirección a ninguna parte.

En realidad, sólo estaba en la calle por estar. Había tenido la esperanza de poder quedar de nuevo con ella a su regreso, pero cuando había llamado la noche anterior la chica le había dicho que no podría verlo en todo el día. Su voz era normal, sus palabras las típicas que ella emplearía. Y sin embargo, sonaba extraña. Algo la delataba, pero no sabría decir el qué.

Él se había cansado de estar en casa encerrado y sin tener nada que hacer, así que había salido al exterior. Tenía ganas de verla, más que la vez anterior. Quizá porque habían sido tres largas semanas llenas de canciones que se repetían en su cabeza hasta las pocas de sueño que tenía, o porque tenía miedo de que ella leyera los rumores que habían salido nada más llegar en las noticias y él había visto aquella mañana. Quería decírselo en persona, no por teléfono, pero aunque lo hubiera querido hacer de aquella manera la chica había tenido todo el tiempo el móvil desconectado. Se preguntó si ya los habría leído y por eso no se lo cogía. Pero la chica no había ido a trabajar a la heladería, y en el bar le habían dicho que se había pedido fiesta, ¿entonces, dónde se encontraría?

Suspiró hastiado, tomando una decisión, a riesgo de ponerse de nuevo enfermo o parecer un acosador. Iría a su casa, y si no se encontraba allí esperaría bajo la lluvia hasta que regresara. Al menos, se dijo, quizá así la enternezco y me da una buena recompensa. Se encaminó hacia el lugar y llamó, con la esperanza de que al menos Yu Jin se encontrase allí dado que tampoco había ido a su apartamento ni a buscarlos. Se preguntó si Kyuhyun la habría informado de que regresaban, porque aunque el chico se comportaba normalmente y no quería responderle, con la escena que vio la última vez que estuvieron en Corea Leeteuk estaba seguro de que aquellos dos estaban manteniendo una relación.

Tenía que hablar seriamente con Kyuhyun cuando tuvieran un momento. Decirle que la cuidara bien y no la hiciera sufrir. Sí, eso iba a hacer cuando viera y hablara con Yu Sun y regresara a casa.

 

Kyuhyun colgó el teléfono y resopló. Yu Jin le había dicho que estaba bien, pero que ya no podría volver a cogerle el móvil porque tenía cosas que hacer. Se lo había dicho por correo cuando le escribió para comentarle que regresaban, disculpándose por no poder ir. Sólo la había llamado porque ella le había pedido que lo hiciera para asegurarse de que habían llegado sanos y salvos. Miró el objeto sobre la mesa, apoyando la mejilla en la mesa sin apartar la mirada.

Se pasó así diez minutos, hasta que los chicos comenzaron a hacer ruido al llegar a casa y se enderezó, haciendo ver que seguía jugando al Warcraft II.

-¿Ahí has estado desde que nos hemos marchado?-le preguntó Eunhyuk, acercándose a él mientras se sacaba la chaqueta y se sacudía las gotas como un perro.

-Me falta muy poco para llegar a… qué más da, sí. No me he movido de aquí.-mentira, se había estado paseando por el cuarto, aburrido. Sin ellos alrededor, y sin la risa de ella en la casa…incluso jugar al juego de ordenador se le hacía menos divertido.

Quizá se estaba enfermando, se dijo. Porque aquello no era normal, el estar tan pendiente de lo que ella hacía, o decía. El necesitar escuchar su voz para tranquilizarse y el tener deseos de estrecharla entre sus brazos. Él había sabido entender que la quería, o estaba enamorado de ella, y al fin se había atrevido a confesarlo, pero…pero ese sentimiento… ¿podía trastocar de tal manera su mundo que a veces ni él se reconociera?

Se levantó de golpe, sorprendiendo a Eunhyuk y Donghae quienes habían comenzado una pelea como dos críos pequeños. Sungmin se acercó a él, preguntándole si sucedía algo.

-Me duele la cabeza, voy a dar una vuelta.-dijo él, simplemente. Apagó el ordenador y fue a cambiarse, despidiéndose sin dar más explicaciones y dejándolos a todos confusos ante aquel arranque. Ahora lo entendía, cuando Leeteuk había dicho que prefería ir a dar una vuelta él solo, después de escucharle hablar el día anterior con Yu Sun.

Se había dado cuenta aquellas tres semanas que el líder del grupo le miraba con ganas de decirle algo importante, pero cuando tenían la oportunidad de hablar tranquilamente él se las ingeniaba para escaparse. No tenía ganas de hablar con Leeteuk, sobre nada. Porque si lo hacía, había varias posibilidades de que no supiera controlarse y le golpeara por hacer sufrir tanto a Yu Jin, aunque él en realidad no tuviera la culpa porque no lo sabía. También estaba el hecho de que no sabía si sería capaz de controlarse, y quizá terminaría por contarle los sentimientos de la chica al confesarle su propia rabia.

No, no tenía que hacer eso. Yu Jin había prometido aceptar salir con él. Quererlo. Porque como había dicho…si alguien podía hacerle olvidar a Leeteuk, ese era Kyuhyun. Le había costado tomar aquella decisión, el ser segundo plato, ¿pero no era mejor poder estar a su lado con su permiso, que mirándola desde lejos?

Salió del edificio abriendo al paraguas y resguardándose en él. No sabía dónde se podía encontrar la muchacha, tampoco estaba seguro de que ella quisiera hablar con nadie, sin embargo antes de poder darse cuenta, sus pies le llevaban a los lugares que sabía que más le gustaba frecuentar.

Bueno, si se la encontraba por casualidad…no pasaba nada, ¿no?

 

Yu Sun se pasó una mano por el brazo. Era una manía que tenía cuando estaba nerviosa o preocupada, el dejar un brazo muerto y acariciarlo con el otro, como si así pudiera darle fuerzas, aunque aquella vez lo tenía en alto para sujetar el paraguas. Pocas veces dejaba relucir aquella manía y siempre solía ser cuando se encontraban en aquel lugar, al que intentaba ir sólo cuando era estrictamente necesario. No por el tiempo, ni la pereza.

Por el sentimiento de tristeza, dolor y pena que le apretaban el alma cada vez que se encontraba allí. Por los recuerdos asaltando su mente, y el deseo llamando a gritos a la puerta de su corazón.

Miró a su hermana, quien se encontraba con las rodillas flexionadas, los ojos cerrados y las manos unidad, hablando en voz baja delante de la tumba. Yu Sun la protegía de la lluvia mientras ella, totalmente concentrada, mantenía su conversación unilateral. Porque si algo tienen los muertos, es que no son dados a la conversación, y se quedan callados mientras uno les habla, escuchando atentamente pero sin responder, aunque tengan muchas cosas que decir.

Pero daba igual. Aunque ella había desistido después de un par de veces recriminando, llorando y suplicando, Yu Jin seguía haciendo lo mismo año tras año. Finalmente, se levantó y se volteó hacia ella, con los ojos anegados a lágrimas pero una sonrisa en los labios.

-He terminado, voy a la de ellas…-deberían haber tres tumbas. Una por cada uno de ellos, y sin embargo, aunque se trataba de un campo…no habían podido permitírselo. Descansaban dos en una y el otro, en la otra. Yu Sun había luchado por poder conseguir el dinero para tres, porque se merecían ser tratados con respeto los tres cuerpos…pero había sido imposible, porque por aquella época el trabajo que tenía compaginado con los estudios no le daba para más, y había demasiadas cosas de las cuales ocuparse.

Yu Jin se inclinó ante la siguiente tumba y repitió el ritual. Yu Sun vio sus hombros convulsionarse y supo que estaba llorando. Siempre podían echar la culpa al tiempo, el paraguas no cubría lo suficiente y ella también debía ocultar el rastro del agua salida de sus ojos recorriendo sus mejillas. Era la mayor, y por lo tanto, la fuerte. Sí, tenía que serlo, porque nadie más lo iba a poder ser por ellas y por poco que fuera, quería proteger a su hermana pequeña, quien había tenido que abandonar la adolescencia para crecer de golpe.

Finalmente terminó, cogiendo el paraguas cerrado que tenía apoyado sobre sí misma y enderezándose. Antes de marcharse, dejaron la comida y la bebida en un rincón aunque sabían que con la que estaba cayendo, tanto podía llevárselo todo el agua, como incluso destrozar los bol. Pero en realidad, aquello no importaba. Salieron del cementerio lo más aprisa que pudieron, sin voltearse para no caer de rodillas ante ellos y llorar su muerte como si no hubiera sucedido cinco años atrás, sino cinco minutos.

Era medio día, y no tenían mucho que hacer. Yu Sun había pedido fiesta en la heladería porque no sabía cuánto iban a tardar, y Yu Jin había arreglado el piso de los chicos el día anterior al enterarse de cuando volvían para dejarlo todo listo, así pues no tenían nada especial que hacer…si no fuera porque cuando terminaban, cada año la menor desaparecía un rato y regresaba de noche. Así pues, ambas muchachas se despidieron y cada uno tomó su camino.

 

-Sí, sí. Además, ella ya ha aclarado que fue un malentendido… ¿una rueda de prensa mañana? ¡Hyung, eso es exagerado! Ah…porque es un asunto internacional…-entornó los ojos, hastiado por aquella conversación. En aquellos momentos odiaba a los medios de comunicación que sacaba las cosas de lugar, y seguía sin entender por qué era necesaria una rueda de prensa para algo tan simple: si ambos habían desmentido su relación, ¿qué más les quedaba por hacer?-De acuerdo, entonces mañana a primera hora. Gracias, hyung. Adiós.-colgó y se quedó unos instantes mirando el teléfono, decidiendo al final volver a llamarla. Para su sorpresa, la chica cogió la llamada.

-¿Diga?-tenía que responder, saludarla, pero durante unos instantes se quedó con la boca abierta sin saber qué decir. Tampoco la había llamado por nada especial, simplemente para probar a ver si respondía a la llamada mientras la esperaba en la puerta de casa- …Si no respondes, cuelgo.

-¿Quieres comer donde siempre?

-¿Pero tú te das cuenta de la que está cayendo, idiota? Como mucho comeríamos barro.

-…Estoy delante de tu casa.

-Te estoy viendo.- Yu Sun se asomó por las escaleras del edificio, con la lluvia cayendo sobre su paraguas granate y el móvil contra su oreja, mientras su rostro dibujaba un gesto indescriptible para Leeteuk.

-Ah…hola.

-¿Qué haces aquí?-seguían hablando por teléfono, él al lado de la puerta de la casa de las chicas y ella desde las escaleras-¿Eres un acosador o maniaco pervertido?

-Posiblemente, algo así. Deberías tener cuidado.

-No me das miedo.

-Lo sé…-se quedaron en silencio, mirándose el uno al otro. Leeteuk había ido a aclarar las cosas, a decirle que si lo había leído, no hiciera caso a las palabras de desconocidos, y que si no las había leído, que se mantuviera sin hacerlo. Pero no le salían las palabras, y se sentía realmente estúpido por cada una de sus acciones y decisiones desde esa mañana al no poder verla ni saber de ella.

-Deberíamos colgar-dijo ella al fin, dándose cuenta de lo absurdo de la situación. Se acercó con paso lento a donde se encontraba el chico y pasó por su lado para abrir la puerta. Le dio permiso para entrar y se dirigieron a la cocina, pues sus estómagos rugían con hambre-. No pensaba verte hoy-dijo ella mientras abría la nevera y sacaba algo de ella para descongelarlo-, en realidad, no quería hacerlo, no quería ver a nadie, ni siquiera a Yu Jin hasta esta noche…

-Si me dices que me vaya, me iré.

-Pero estás aquí-dijo, haciendo caso omiso y poniendo la carne en el microondas-, y en contra de lo que me esperaba, me alegro. Porque tú siempre haces que el mundo se vuelva del revés, y que las cosas negras se vuelvan blancas y a la inversa. No puedo estar segura de nada cuando estoy a tu lado…de nada. Y aún menos, cuando no lo estoy.

-Lo has leído.

-Obviamente. Suerte que he impedido a Yu Jin que lo haga, porque se habría sentido muy decepcionada.

-¡Y te lo has creído! ¡¡Yu Sun!!-la agarró de los hombros y la obligó a darse la vuelta, encontrándose con sus ojos llenos de cólera enrojecidos por las lágrimas- Sin preguntarme antes, has creído lo que ellos decían…

-¡¿Y qué quieres que haga si no?! ¡Tres semanas lejos de mí! ¡Recuerda que tú…tú…eres diferente! ¡¡Eres un ídolo, y brillas en cualquier lugar que estés, igual que ella!! Y yo…yo soy…simplemente yo…

-¿Y a caso necesito algo más? Tú, eres tú, y es de ti y esa tú a quienes quiero.

-Pero es…difícil.-la acercó a sí y la abrazó, acariciándole la cabeza.

-Lo sé. Pero lo que han publicado, es falso. Ni tenemos una tórrida relación, ni esa foto que parece un beso es un beso, ni nada…sabes que yo sólo puedo besarte a ti. Recuerda que da igual la de celebridades que tenga a mi alrededor, por más guapas, sensuales y provocativas que sean. No importa nada de eso, siempre que recuerdo que te tengo a ti esperándome.

-Yo no te espero.-su voz sonó ahogada contra el pecho del muchacho.

-Pero tengo la suficiente imaginación para creer que lo haces.-bromeó él, besándole el cabello.

 

Yu Jin estaba harta de esa lluvia, porque le recordaba demasiado a sus propios sentimientos. Aunque generalmente no le importaba, quería que se detuviera, que hiciera un día espléndido para así olvidar qué se encontraba celebrando y dónde se dirigía en aquellos momentos. Primero tenía que pasar por el supermercado para comprar algo para recubrirlas, aunque no sabía hasta que punto algo tan simple como aquello podría protegerlas del fuerte viento y la lluvia. No obstante, era eso mejor que nada, así pues se dirigió al supermercado que mejor conocía y donde ya sabía que tenía protector para las plantas (aunque realmente, no era para ello pero dado que eso era para lo que ella iba a emplearlo, había decidido llamarlo así).

Saludó al entrar y dejó el paraguas en un cubo para no mojar el suelo. Había más gente de la que se imaginaba, pero daba igual porque ya sabía dónde quería dirigirse así que fue directa a esa estantería. Sin embargo, hubo algo que la detuvo en su camino y la obligó a voltearse.

-¿Kyuhyun?-susurró, haciendo que el chico se volteara. Miró hacia los lados sorprendida cuando él se percató de su presencia, asegurándose de que nadie le había reconocido.

-Hola.-dijo simplemente el chico, sorprendido de que su triste plan hubiera funcionado: aquel era uno de los lugares más frecuentados por ella, generalmente acompañana de Ryeowook.

-¿Qué haces aquí?

-Mmm…Quería leche.

-Pero si ayer os dejé suficiente leche para unos días.

-Bueno, pero me apetecía comprar leche-respondió brusco al sentirse atrapado-, ¿y tú?

-Vine a comprar…un plástico para proteger una planta.

-¿Eh?-ella no respondió, simplemente bajando la cabeza y comenzando a caminar. Él prefirió no decir nada más tampoco, siguiéndola. Llegaron a la leche y la chica le dio un par de paquetes que él agarró sorprendido y volvió a dejar en el sitio- Ya no me apetece.

-Pero serás raro…-musitó ella, dirigiéndose a continuación donde estaba lo que ella quería. Lo cogió y se fue a caja, con el chico en silencio a su lado. Generalmente, la situación era que Yu Jin no callaba y él no decía nada, sin embargo en aquellos momentos los dos se encontraban en la más profundo mudez y ninguno parecía tener ganas de decir nada. Compró lo que había ido a buscar y cuando salieron, fue a despedirse del muchacho, encontrándose con que él le decía que estaba aburrido y si podía acompañarla. Ella pareció tardar unos instantes en entender lo que le estaba diciendo y se le desencajó la mandíbula- No, no. No puedes, yo no…-parecía alterada, como si dicha propuesta fuera lo más descabellado que hubiera escuchado en la vida.

-Yu Jin…-no la estaba llamando, simplemente decía su nombre tomado por la sorpresa de verla en aquel estado. Ella abría mucho los ojos y negaba con la cabeza. Kyuhyun se acercó a ella y la rodeó con un brazo, calmándose antes de volver a separarse de ella-Está bien, si no quieres que vaya, pero no…no te alteres así…-finalmente, ella alzó el rostro y le miró dándose cuenta de lo estúpida que acababa de parecer.

-No es eso, no lo es. Es que yo nunca, antes…he ido a hacer esto con alguien. Algo tan íntimo, ni siquiera Yu Sun lo sabe-la lluvia parecía ir perdiendo fuerza a medida que hablaban-. Ah, si deja de llover, ¿para qué he comprado esto? Vale más prevenir que curar, supongo…Kyuhyun. Oye, kyu, ¿me quieres acompañar? Así quizá me conoces un poco mejor, y al fin y al cabo si queremos que lo nuestro funcione, el primer paso es confiar más el uno en el otro. Esto es algo que no sabe nadie, sólo te voy a dejar a ti que lo veas, y espero que mantengas tu palabra de no estar a mi lado por pena. No te lo perdonaría nunca-no hizo falta añadir nada más por parte de ninguno de los dos. Se acercaron a la floristería más cercana, cerrando los paraguas pues ya había dejado de llover totalmente. Yu Jin compró una maceta con unas flores de color amarillo y la estrechó entre su pecho. Se dirigieron a la parada del autobús donde tuvieron que quedarse de pie dado que estaba lleno. Mientras que ella se apoyaba contra la ventana, Kyuhyun se puso en frente sujetándose a la barra del techo para por un lado quedar su rostro cubierto, y por otra vigilar que no golpearan a la chica-. Son Cincoenrama y eran sus favoritas, pues aunque no tienen nada en especial…dice que cuando era joven descubrió su significado, ya sabes, todo eso del lenguaje de las flores, y al ser madre por primera vez se dio cuenta de que eran las más hermosas que podían existir…porque representan el amor más grande, el amor maternal.-no volvió a decir nada y llegaron a la parada donde debían bajar. Era una calle llena de casas grandes con jardín y se dirigió a una en específico, aunque no diferenciaba de las demás en nada especial. Yu Jin le tendió el paraguas a Kyuhyun y tomó aire, dejando la maceta en la puerta de entrada. Se volvió hacia él, le pidió el objeto de vuelta y le cogió la mano, llamando a continuación al timbre de la casa y obligándole a salir corriendo. Se escondieron detrás de un coche y vigilaron la maceta. Kyuhyun quería preguntarle qué estaban haciendo, dado que no entendía nada y el comportamiento de la chica era de lo más extraño. No obstante, se mantuvo alerta y aferrándose bien fuerte a la mano temblorosa de Yu Jin. De repente, abrieron la puerta de la casa y ella le dio un pequeño tirón de la sorpresa. Salió una mujer de cabello largo y castaño, quien al ver la maceta la agarró entre sus brazos y movió la cabeza hacia todos lados buscando a quien la había dejado, sin embargo la calle estaba bastante desierta a causa de la lluvia que hasta hacía menos de una hora había caído. Finalmente se dio por vencida y se metió dentro.

-Sabía que saldría ella…creo que ya hasta me espera, ¿has visto que guapa está?-Yu Jin hablaba mientras se ponían en pie y caminaban de vuelta a la parada del autobús, pero no parecía estar dispuesta a soltarle la mano y cada vez apretaba con más fuerza- Sé que no debería venir y hacer esto, si Yu Sun se enterase se enfadaría mucho, y qué decir de ellos quienes siempre le odiaron a él y por tanto, a nosotras… A pesar de eso, yo les aprecio, porque a ella la están cuidando y para mí eso es suficiente-aunque las palabras de la chica no tenían sentido y otra persona habría tardado mucho en captar algún significado o coherencia en ellas, Kyuhyun era un chico inteligente y avispado que algo sí había comprendido de todo aquello y que ella no tardó en confirmarle-. Soy feliz sólo de ver que están cuidando bien de mamá.

 

Háblame de tus alas, índice de capítulos.

8 respuestas a Háblame de tus alas, capítulo 8. Cinco en rama.

  1. claudia.l dijo:

    *o* la mamá??? guauuuuu… esto se pone requeteinteresante…
    soy la primera en comentar yupiiii!!!!

    sigue, sigue…. me tienes es ascuas 😉

    saludos y por supuesto: mil gracias por el capítulo ^^

  2. Nuna dijo:

    PRE CIO SO capítulo.

    Ya venimos intuyendo que estas dos chicas andan muy muy tristes por algo, y ya sabemos que tiene que ver con su familia. Sabemos que en ella alguien no está, y ahora vemos que no es la madre.

    ¿Por qué no está con ellas? Este capi te deja loca de la intriga.

    Como siempre, fantástico, Inma.

  3. marybv dijo:

    Cada capitulo mejor, ahora estoy intrigada, voy a estar como con los doramas coreanos comiendome las uñas hasta la proxima entrega, ojala sea prontico-me encanta esta pareja. Ahora con mil dudas en la cabeza.
    Gracia Inma.

  4. ARI8 dijo:

    Un capítulo muy hermoso, aunque con un final tremendo, resulta que la madre está viva ¿Por qué no pueden acercarse a ella? ¿Qué es lo que pasa? ¿Entonces los muertos son el padre y dos hermanas? ¿Por qué ese odio al padre? Dios, qué de dudas y me dejas así, no es justo.
    Veo que la relación entre Yu Jin y Kyu va por buen camino pero que la de Teukie y Yu Sun anda algo rara. Esperemos que haya final feliz para las dos hermanas, porque se lo merecen.

  5. evi dijo:

    Me he leído todos pero no te había comentado!!!!!!

    Me ha encantado ❤ y te juro que no me esperaba esa última frase para nada!!!!! me gusta mucho que hay ido con Khyu y me gusta la pareja que hacen 🙂

    Me has puesto los pelillos de punta y como siempre, me ha sabido a poco.

  6. Craziiier dijo:

    Una pedazo de intriga deja este cap. pero según mi teoría era la madre, el padre y una hermana mayor los que estaban muertos.. pero se ve que no es así.. ya llegare con una nueva teoría XD. Muchas gracias por compartir el fic.

  7. tomodachi005 dijo:

    wuauuu me trasntorno lo ultimo, yo pense que era la mama y el papa fallecidos, resulta que la mama no murio, que perdio la memoria? y porque no estan con ella, y xq su hermana se molestaría, entonces quien murio su papa y los otros dos quienes? bueno simplemente intrigante. y la relacion de v y yu jin me encanta se nota que esta progresando que siga por buen camino. gracias y espero la proxima entrega, fantastico

  8. Susispooky dijo:

    Por fin he podido leer el 8… Cuando describe lo de la planta ya sabía yo que la madre estaba viva, jajajajaa. Tengo tres teorías locas: 1) Tuvieron el accidente y la madre perdió la memoria y vuelve a vivir con sus padres (abuelos) u otros familiares. 2) El padre dejó a la madre y se casó con otra mujer que fue quien cuidó de las niñas y llegaron a considerarla su madre, y los dos fallecieron en el accidente. 3) Oficialmente, tanto el padre como las dos hijas fallecieron en el accidente pero en realidad las niñas no, y por algún motivo no podían desvelar la verdad y la madre se cree que están todos muertos.

    En fin, qué ganas de leer el 9 ^^

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