El chico de las fotos

Autores invitados @Jeannelok

B.A.P 30

Era la primera vez que iba a pasar tanto tiempo separado de sus compañeros de grupo. Dae Hyun había sido escogido para grabar una mini serie donde sería el protagonista, y por eso se encontraba en un crucero de 4 días entre Busan y Yokohama, grabándolo. Al principio el chico quiso rechazar el papel, sintiéndose poco preparado para ello, pero sus compañeros estuvieron animándole hasta que, al fin, aceptó.

Así pues, el chico se encontraba en el Princess Cruise, un crucero alucinante que tenía pinta de ser sólo para millonarios (o, como en su caso, para grabaciones). Era la noche del segundo día y aunque estaba cansado, no quería irse a dormir porque estaba disfrutando de las vistas que le ofrecían la luna y el mar en perfecta consonancia. Se apoyó en la barandilla, sacando parte del cuerpo, dejando que el viento frío golpease su rostro. No podía dejar de sonreír ante esa sensación.

—Si te caes, les dejarás sin protagonista—dijo una voz de mujer, obligándole a abrir los ojos. Se volvió hacia la dueña, y se encontró con una mujer de más o menos su altura. No le sonaba del equipo de grabación—. No me mires así, no busco nada de ti, aunque seas una estrella—le dijo, poniéndose a su lado a observar el paisaje azulado también—. Pero eres la primera persona con la cual puedo hablar. Me estaba aburriendo, y todo el mundo está acompañado, así que aún sería más raro entrometerme. Por cierto—dijo, tendiéndole la mano—, me llamo Kate. Tú eres Dae Hyun, ¿no? Vamos—tenía la boca pequeña, pero el labio inferior grueso y al sonreír, mostró unos dientes alineados y blancos—, ¿cómo no iba a conocer a un miembro de B.A.P? Mis alumnas enloquecieron cuando debutasteis, ¿sabes?

—¿Eres profesora?

—De un instituto privado, sí—entonces, debía ser mayor que él, aunque parecía de su misma edad—. He confiscado muchas fotografías tuyas porque no se centraban en clase, que lo sepas.—bromeó.

—¿Lo siento?—su tímida respuesta la hizo echarse a reír. Su risa era alta, pero no estridente. Se notaba que reía de verdad, sin falsedad. Eso le gustó.

—No tienes que disculparte, no es tu culpa ser guapo—fue tan sincera y un halago tan repentino, que el chico no supo cómo responder—. Si te soy sincera, tenía ganas de hablar contigo, supongo que en parte porque eres el chico de esas fotos. Nunca esperé verte en persona, y vamos, mucho menos hablarte.

—De coincidencias está llena la vida—dijo él, al recuperarse de la sorpresa—, ¿te parezco igual que en las fotos?

—No—dijo, desilusionándolo durante unos instantes. Entonces, alargó el brazo y le acarició la mejilla. Sus ojos de por sí oscuros remarcados con el delineador brillaron—, todavía lo eres más—Dae Hyun notó la mano de la mujer detrás de su nuca y, entonces, la presión que ejerció sobre él para acercar sus rostros—. No hay nadie por aquí cerca, ¿pasa algo si te beso?—hablaba a media voz, con la boca peligrosamente cerca de la suya. El chico no pudo evitar dirigir la mirada a sus labios, relamiéndose.

Había estado tan ocupado desde el debut del grupo, que no recordaba cuándo había sido la última vez que había notado los labios de una mujer sobre los suyos. Y comenzaba a cansarse de las películas y usar las manos y la imaginación.

—Estaré en problemas si nos pillan.—dijo, sin apartarse. Los dedos de la mujer acariciaron su nuca, tentándolo. Su cuerpo se movió solo, acercándose más al de la desconocida.

Le quedaba otra noche, además de ésa, y un día para llegar a su destino y seguir con la grabación. Cuando acababan de grabar las escenas, se quedaba tan solo como hacía unos minutos. La noche anterior se había dedicado a explorar el crucero, y eso que habían acabado bien entrada la madrugada. Pero quería disfrutar de aquello, a pesar del cansancio. Echaba de menos a sus compañeros, era muy aburrido ver un lugar tan increíble sólo con sus ojos.

Quizá Kate fuera lo que buscaba para distraerse de aquella monotonía. Dae Hyun decidió pasar también sus dedos por el corto cabello negro de la mujer.

Sus labios se unieron en un beso de prueba. No había pasión, pero no fue desagradable. Al separarse, ella seguía dibujando una sonrisa en su rostro. Se separó de Dae Hyun, sin embargo le paseó la yema de los dedos por los labios.

—No ha estado mal. Dime, ¿quieres seguir con esto?—no, no debía seguir con eso. Era un terreno peligroso. No la conocía, había muchas cámaras a bordo y cualquiera podría descubrirlos. Pero no se veía a nadie alrededor, y sólo se les podría ver accediendo por uno de los lados que daban al lugar.

—¿Quieres acostarte conmigo para vender la exclusiva a algún sitio? Porque si es así, ni soy tan famoso, ni lograrás pruebas o…

—¡Venga! Qué desconfiado. Olvida quién eres, muchacho. Porque para mí, sólo se trata de una aventurilla para hacer todavía más interesante este viaje. No sabes qué mierda es que te dejen tirada unos días antes y no poder recuperar tu dinero. Pero me alegro de que pasara, así he podido conocer al chico de las fotos… y he podido probar esos labios que tanto tientan, incluso en papel.—la voz de Kate era seductora, inteligente, atractiva. Dae Hyun se preguntó qué mal haría divirtiéndose después de un duro día de trabajo. Además, el se*o es sólo se*o, se dijo.

—Pero vamos a tu camarote. Mi pasillo está lleno de cámaras.

Kate reía mucho, y esa vez no fue una excepción. Con una simple conversación, el chico se daba cuenta del tipo de mujer que era. Segura de sí misma, con todo bajo control. Pisaba en la vida con fuerza y sin temor, si ganaba las partidas que se proponía, era divertido. Si las perdía… perdía no entraba en sus planes, porque nunca lo hacía. Sabía manejar a los hombres. No utilizarlos, porque era sincera en sus intenciones.

Dae Hyun no estaba acostumbrado a tratar con mujeres, y mucho menos tan inteligentes. Sin embargo, le pareció interesante. Al menos, no le daría problemas. O eso esperaba, porque si tras regresar a Corea se encontraba noticias respecto a sus relaciones sexuales con una desconocida, iba a estar en problemas, y se había dado cuenta de eso demasiado tarde.

Se hicieron los locos de camino al camarote de la mujer, que resultó ser muy parecido al suyo. Nada más entrar, Kate se lanzó a sus brazos y esta vez, sí, El beso fue pasional. Dae Hyun abrió la boca como si fuera a tragarse los labios de la mujer. La ayudó a impulsarse para que le rodease la cintura con las piernas y le desgarró las medias que llevaba bajo la falda negra. No tuvo tiempo para disculparse, porque ella estaba ya desabrochándole la camisa. La guió hasta la cama y la dejó caer sobre ésta, acabando la faena. Dejó su torso, de piel blanca y suave, al descubierto. Aunque no estaba tan ejercitado como otros ídolos, el esfuerzo en el gimnasio le había dado una agradable tableta de chocolate que agradeció tener en un momento como aquel.

Al parecer, a Kate le gustaba lo que veía, porque recorrió con los ojos su abdomen y se enderezó, besándole el ombligo.

—Interesante. Si mis alumnas supieran que no sólo tu cara es apetecible…

—No puedes contarles nada de esto.—su voz sonó más asustada de lo que pretendía.

—Venga—la mujer estaba poniendo ya las manos sobre la cremallera de su pantalón—, ¿de verdad te crees que voy a contarles mi vida se*ual? Ya te he dicho que te olvides durante un rato de quién eres. Ahora lo único que tienes que hacer, es disfrutar.

Dae Hyun se sonrojó. La última vez que había tenido se*o, había sido con una compañera de clase. Ella era muy tímida e inocente, y era su primera vez. Él se ocupó de todo, vigilando no hacerle daño ni provocar incomodidad. Le había gustado ser quien lideraba la situación y había intentado portarse como un caballero.

En ese momento era del todo diferente, y Kate era una mujer hecha y derecha, mucho más experimentada que él.

Cuando le desabrochó los pantalones, le arañó el bajo vientre con la uña. Un fino hilillo de sangre comenzó a brotar, y ella lo lamió, haciéndole cosquillas.

Dae Hyun suspiró. No habían comenzado y él ya estaba desesperado por tumbarse sobre ella. La mujer debió descubrir sus deseos, porque dejó sus manos tranquilas, echándose hacia atrás en la cama y mirándose, de manera seductora. Es tu turno, le estaba diciendo.

Por eso, Dae Hyun, sin terminar de sacarse los pantalones, se encaramó, gateando sobre ella. Con la boca, comenzó a levantarle el jersey. Le besó el vientre y después, se ayudó de las manos para ponérsela sobre el pecho. Lo cubría un sujetador aquamarina con delicado encaje blanco.

—Ya sé que no son demasiado grandes, pero espero que te sirvan.—bromeó ella, al notar que el chico se detenía. Tragó saliva. No era el momento adecuado para sentir pudor llegados a ese punto. Por eso, introdujo una mano por debajo del sujetador y apretó con suavidad uno de sus pechos. Kate gimió con placer, y eso le dio valor para seguir. Dado que él estaba ocupado, la mujer se dedicó a quitarse el jersey del todo y lo lanzó al otro lado del cuarto. No habían encendido las luces, sin embargo la ventana del camarote dejaba entrar la suficiente luz de luna para poder ver a la perfección su cuerpo estremeciéndose con ganas de más.

Poco después, la falda, las medias rotas, los pantalones del chico y la ropa interior de ambos descansaba desperdigada también por todo el lugar, y el calor comenzó a subir poco a poco en el camarote.

Despertar a causa de la alarma del teléfono fue una auténtica mierda. Tanteó con la mano para buscar el teléfono móvil, pero lo que tocó su mano fue carne. Entonces, recordó de golpe todo lo que había sucedido la noche anterior, y abrió los ojos. Se enderezó, descubriendo su cuerpo desnudo bajo las sábanas de una cama que no pertenecía a su camarote. A su lado, Kate todavía descansaba con el corto cabello negro desordenado y la pequeña boca entre abierta.

Se apresuró a salir de la cama de un salto y apagar el despertador, antes de que perturbara el sueño de la mujer. Desde luego, no parecía la misma que durante horas le había hecho disfrutar de se*o placentero y salvaje. Se acercó a observar de nuevo su rostro dormido y resolvió ir a ducharse y vestirse. Lo que no sabía era qué excusa daría por llevar la misma ropa que la noche anterior.

Por suerte, nadie le dijo nada al respecto, porque total, debería vestirse como le mandasen. Así que se dejó cambiar, como un muñeco, deseando que no hubiera marcas liláceas a la vista. Pasó el día intentando centrarse en su personaje y en el papel, y aunque temía haberlo hecho peor que nunca, el director le felicitó. La noche, la cena y la soledad llegaron de nuevo. Y sin darse cuenta, sus pies le dirigieron donde la noche anterior. Tal y como esperaba (deseaba), Kate estaba allí.

Al verle llegar, la mujer apoyó la espalda en la barandilla, sonriendo.

—¿Vienes a por más?—dijo.

Si Dae Hyun había pensado que la noche anterior había tenido un se*o increíble, no tuvo palabras para la segunda.

No hizo falta que sonase el despertador, porque aunque estaban todavía en la cama, ambos tenían los ojos abiertos. Kate descansaba entre sus brazos, diciéndole que tenía un pecho muy cómodo sobre el cual dormir.

—Es una lástima que para volver vayáis en avión.—le dijo ella. El chico sonrió con tristeza. La verdad era que le hubiese gustado disfrutar un poco más de momentos como aquel antes de volver a la rutina.

—Tu nombre real no es Kate, ¿verdad?

—Eres guapo y listo, increíble—la mujer estaba acariciándole un pezón mientras hablaba—. No, pero es mejor que no sepas mi nombre real. Así te olvidarás antes de todo esto.

—¿Y tú? ¿Tan fácilmente me olvidarás que te da igual saber mi nombre real?

—¿Tú? Para mí, seguirás siendo sólo el chico de las fotos. No te preocupes, sabré volver a mi vida sin problemas. No pienso volver a cruzarme en tu camino, no te molestaré.

Dae Hyun le acarició la mejilla antes de besarla por última vez.

La próxima vez que le dijeran de hacer algún trabajo en solitario, preguntaría si podía volver a ir sobre el mar y bajo el oscuro cielo. Estaría bien volver a dejar de ser durante unas noches Dae Hyun, el ídolo, para ser Dae Hyun, el chico de las fotos.

3 respuestas a El chico de las fotos

  1. Mírala la profe que lista… tú tranqui que yo no le digo na a nadie y te meto a escondidas en el camarote XDXD.

    Bueno al principio Dae triste y ojeroso porque iba solo y cuando temrina… meor me voy más veces solo, no sabe nada. Por cierto, claaaro Dae la profe se va a poner a contarle a sus alumnas lo que hace o deja de hacer… ays, si es que cuando estabais teniendo la conversación no tenías la sangre en la cabeza correspondiente, ¿verdad?😄

    Me ha gustado muhco, es divertido, cortita y ameno y ya sabes que al menos tú sí que lo quieres bien (no como otras que tú y yo sabemos XD). Me encanta cómo escibes y aunque no te lo digo a menudo espero que lo sepas, y si no pues ya lo sabes ¿no?😉

  2. paulina dijo:

    cortito pero intenso, me gustó mucho, está bien escrito. Gracias por traernos estas historias, es muy entretenido leerlas🙂

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