Mala suerte

NL.Joe

El verano se estaba terminando, y no había podido pisar ninguna playa. Había sido lo que más había querido hacer en todo el verano, pero cuando sus compañeros le propusieron hacer una escapada a una, él había caído enfermo.
Byung Hun, más conocido como L.Joe, rapero de una banda de kpop, era sin lugar a dudas enfermizo. Siempre cargaba vitaminas en su mochila, y era conocido por ser el ídolo de menor peso. No le gustaba. Sentía envidia del cuerpo del más joven del grupo, grande y musculado. A veces se encontraba a sí mismo observándolo mientras se cambiaban y comparándolo consigo mismo. Las fans, sin embargo, le decían que él estaba bien así, que era muy “mono”.
Pero él no quería ser considerado “mono”. Él era un hombre, y parecía que nadie se daba cuenta de eso.
En parte era mejor no poder ir a la playa. Así nadie tendría que ver su cuerpo débil y sin ningún tipo de atractivo.
Se levantó de la cama y dejó el reproductor de música a un lado. Llevaba despierto varias horas ya, aunque no eran ni las siete de la mañana. En menos de una hora comenzaría a escuchar a sus compañeros levantarse también, y lo saludarían sorprendidos. Solía ser el que más tardaba en despertarse y volverse lo bastante humano como para conversar. Pero los últimos días se había sentido tan irritado por todo, aunque no sabía ni por qué, que se le quitaban las ganas hasta de dormir.
Cogió algo de ropa y se fue a la ducha. Al menos así luego no tendría que pelearse con sus compañeros para poder lavarse antes de ir a la compañía. El sentir el agua sobre su piel cuando abrió el grifo todavía le hizo tener más ganas de sentir la arena entre sus dedos, el sol sobre su piel…
¡Quería tener un maldito verano de verdad!
Pero ir solo quizá sería demasiado aburrido…
Salió de la ducha, se secó con mimo y se vistió. La ropa le iba un poco grande, cómo no, pero eso también la hacía más cómoda. Se fue hasta la cocina a prepararse algo para desayunar.

Cuando llegaron a la compañía les hicieron pasar a la sala de reuniones pues tenían que hablar de los planes de aquel día. Iban a recibir la visita de otro grupo y grabar allí mismo un programa de variedades. No tenía mayor secreto. El grupo sería VIXX, con quienes aunque se llevaban bien no tenían demasiada relación. No le interesaba mucho todo aquello, él no era bueno en los programas de variedades, solía quedarse callado porque cuando hablaba, lo único que conseguía era que se rieran de él. A pesar de todo, al final acababa pasándoselo bien. Si algo tenían sus compañeros, era la facilidad para sacarle una sonrisa. Por eso se sentía muy contento y orgulloso de formar parte de Teen Top.
Poco después, se encontraban dedicando y recibiendo reverencias para con VIXX. Mentiría si dijera que no le resultaba agradable recibir ese tipo de respeto no por edad, sino por ser los “sunbaes”. Le gustaba esa idea porque daba la sensación de experimentados, con conocimiento. Y aunque sabía que les quedaba mucho por aprender y mejorar, era agradable pensar que ya habían pasado tres años juntos.
El programa consistió en confrontaciones por parte de ambos grupos para pasar algún tipo de prueba o encontrar algún objeto oculto. Fue muy divertido, sobre todo cuando miembros del mismo grupo se ponían la zancadilla o hacían el ridículo. Se sintió orgulloso de sí mismo al ser el mejor en las preguntas de cultura general, aunque lo hizo bastante mal en las pruebas físicas. Cuando quiso darse cuenta, habían acabado la grabación y él había disfrutado mucho. Con las mejillas sonrojadas por el cansancio y el cabello revuelto, una vez las cámaras dejaron de grabar, se acercó junto a sus compañeros a agradecerles el buen rato a VIXX. Era ya de noche, así que los jefes de la compañía les propusieron ir a cenar todos juntos.
El local no tenía muy buena iluminación, pero el olor de buena comida lo invadía nada más abrir la puerta. Los guiaron hasta una larga mesa y se sentaron en el suelo, comenzando a encargar comida entre risas y buen humor.
Llevaban un buen rato así cuando de repente, alguien comenzó a hablar de lo que habían hecho durante el verano. Sin poder resistirse a ello, dejó el vaso furioso sobre la mesa mientras abría la boca, declarando que ese año él no había tenido verano porque se había quedado sin playa. Lo sorprendente no fue que los demás se callasen y comenzaran a carcajearse a los segundos, sino que su reacción se debía a que la misma frase había salido de los labios de Hak Yeon, cuyo nombre artístico era N, líder de VIXX.
-¡Se fueron sin mí!-aclaró, muy ofendido.
-¡Te llamamos un montón de veces y no te despertabas!-se defendió Ken, conocido por sus imitaciones de mosquitos y ancianos cazándolos- Se nos estaba haciendo tarde, ¿quién te mandaba emborracharte el día antes?
-¡¡Sssh!! No me emborraché, solo me puse contentillo.
-Ajá…-Ken entornó los ojos como toda respuesta y de nuevo se escucharon las risas. L.Joe se quedó mirando a N como si hubiera encontrado un compañero de sufrimiento, y el otro se dio cuenta. Le sonrió y cuando quiso darse cuenta, se habían sentado juntos.
-Quiero ir a la playa…-lloriqueó N cuando estuvo a su lado. Habían acordado hablarse todos de tú a tú sin tener en cuenta edades o momento del debut. L.Joe le llenó el vaso de refresco y brindaron juntos por su no verano.
-Nos tocará esperar al año que viene.-suspiró. No le gustaba esa idea.

Un par de días más tarde, cuando sonó su teléfono en un descanso de la práctica de baile y leyó el mensaje que le acababa de llegar, no pudo evitar echarse a reír. Había intercambiado el número de teléfono con Hak Yeon, quien había guardado el suyo como “Mi compañero de penas”, sin embargo no habían vuelto a contactar hasta entonces.
-¿De qué te ríes?-Ricky, su compañero y encargado de ser el adorable del grupo, alargó el cuello intentando leer el mensaje. Le apoyó la mano en la frente para evitarlo, sacándole la lengua y llamándolo cotilla.
-¿Es tu novia?-preguntó Chunji al ver su reacción, acercándose con una botella de agua en la mano.
-¡¿Tienes novia y no nos has dicho nada?!-se quejó Niel, dejándose caer a su lado, ofendido.
-¡No tengo novia!-se defendió- ¡Chunji hyung, eres un creador de problemas!-el aludido se encogió de hombros, divertido- Que sepáis que este fin de semana ¡me voy a la playa!

Había sido muy fácil decirlo, pero conseguir que la compañía le diera ese fin de semana para él no fue tan sencillo. Sin embargo habían sido comprensivos. Sabían cuánto deseaba irse a la playa y que a sus compañeros no les importaría. Es más, cuando les contó que había ido a hablar con los jefes le recriminaron que no les hubiera avisado para que así fueran a ayudarle. Él, que tenía dificultades para relacionarse, se sentía muy agradecido por aquel tipo de gestos fraternales.
El sábado por la mañana, con una mochila bien equipada, gorra y gafas de sol cogió el metro y se dirigió a la estación donde Hak Yeon le esperaría. Juraría que alguna fan lo había reconocido y hecho una fotografía in fraganti, pero estaba tan contento, entusiasmado e ilusionado que no le dio más importancia. Llegó quince minutos más tarde y le fue fácil localizar al otro muchacho pues llevaba unas pintas parecidas a las de sí mismo. Hak Yeon era, sin embargo, bastante más alto que él y mucho más moreno de piel. Se dio cuenta, cuando se sacó la gorra, de que había vuelto a teñirse el cabello, de regreso al color negro azabache que él mismo llevaba.
-Parecemos hermanos.-fue lo primero que le dijo L.Joe al acercarse a él. Incluso llevaban el mismo tipo de ropa, pantalones cortos tejanos y camiseta sin mangas, sencilla. Hak Yeon rió al escucharle.
-¿Y como hermano mayor deberé cuidarte?
-Intentaré no darte demasiada faena, hyung.
-¿Ahora sí que soy hyung? Vaya…-dejando de bromear el uno con el otro, tomaron el tren que los llevaría a la playa. Hak Yeon se había ocupado de encargar un cuarto cerca para pasar allí la noche y no quería aceptar el dinero de L.Joe para pagar su parte, así que éste le dijo que al menos pagaría las comidas. Hak Yeon le preguntó si estaba de verdad preparado para cumplir su palabra y de nuevo, se echaron a reír.
El tren que cogieron estaba bastante vacío, así que se desprendieron de sus máscaras y gorras y se acomodaron. L.Joe puso los pies en el asiento que tenía en frente, al lado de Hak Yeon y estiró los brazos. No era su intención, pero pocos minutos después se quedó profundamente dormido. El otro chico se entretuvo mirando el paisaje mientras y dejándolo descansar, pero cuando quiso darse cuenta había vuelto los ojos hacia él y observaba su rostro tranquilo mientras durmía. Conocía a Teen Top, sus canciones y un poco de lo que pensaban sus fans (nunca estaba de más cotillear sobre otros grupos) y daba la razón a las de L.Joe cuando decían que era agraciado. Envidiaba su piel clara y tersa y se preguntaba cómo haría para mantenerla así de limpia. Se fijó en que cerrados, sus ojos eran más pequeños de lo que se esperaba y que entreabría un poco la boca cuando apoyaba la cabeza hacia atrás. De repente, la abrió más y se puso a hablar en sueños, diciendo incoherencias. Hak Yeon se sorprendió, pero segundos después estaba tapándose la cara para ahogar las risas que nacían de su garganta. Estaba seguro de que iba a pasárselo muy bien ese fin de semana en la playa.
Cuando llegaron a su destino, L.Joe se deshizo en disculpas por haberse quedado dormido. Cuando Hak Yeon logró convencerlo de que no pasaba nada, fueron a la playa. No había demasiada gente, lo cual hizo que el más pequeño aplaudiese en su interior por la buena elección que había realizado el otro chico. Dejaron las mochilas y las camisetas en unos casilleros que había a la entrada de la playa y guardaron las llaves en el bolsillo del bañador. Deseando no encontrarse con ninguna cámara o fan, corrieron enloquecidos hasta el agua y no se detuvieron a pesar de que al contacto con sus pies estaba muy fría.
Jugaron a zambullirse, a lanzarse agua, carreras, conversaron, se tumbaron sobre las toallas en la arena y cuando el sol comenzó a picarles en la piel regresaron a mojarse. No fue hasta que sus estómagos comenzaron a reclamar algo de comer que decidieron ir hasta algún restaurante a comer, así que cogieron sus cosas de la taquilla con la promesa de regresar por la tarde a seguir disfrutando del agua.
L.Joe estaba muy contento. Al principio había sentido un poco de reparo por ir hasta allí con alguien a quien no conocía, siempre cabía la posibilidad de que se llevasen mal, sin embargo estaba siendo una mañana muy divertida. Podría hacerse amigo de Hak Yeon sin problemas.
Localizaron un lugar en apariencia tranquilo, regentado por una mujer mayor y su marido. Era un poco oscuro y olía a grasa y un poco a quemado, pero parecía agradable y el precio era asequible. Comieron con tranquilidad, disfrutando de una comida que no volverían a tener en mucho tiempo. A veces, y si soplaba un poco de aire, entraba por la puerta el olor del mar y se entremezclaba con los otros que había en el local.
-Sin duda, es un viaje muy agradable- L.Joe le dio la razón mientras engullía la comida que tenía aún en la boca-. Al principio me preocupó que no congeniásemos o algo parecido, pero la verdad es que se me está pasando el tiempo muy deprisa.
-¡Yo también temía eso! Estoy contento de haber venido aquí contigo.-justo cuando acabó de decir esto, escucharon un trueno fuera. Se quedaron en silencio mirándose, y de repente a sus oídos llegó el sonido de gotas repiqueteando contra las ventanas del restaurante y la voz de la dueña quejándose de que se pusiera a llover tan de repente y que parecía tener para rato y que se veía venir.
Al parecer, mientras habían estado allí dentro, el agradable sol y las blancas nubes habían ido siendo sustituidas con lentitud por nubarrones oscuros y un cielo encapotado.
-¡El meteorólogo dijo que haría buen tiempo!-exclamaron ambos chicos a la vez.
-Es más fácil saber que lloverá porque mi gato se limpia las orejas, que gracias al meteorólogo.-rió la mujer al escucharlos.
-Mierda…-musitó Hak Yeon – ¿Por qué tenemos tan mala suerte tú y yo?
-Mal de ojo, alguien nos ha echado mal de ojo. Será mejor que cuando acabemos de comer vayamos al hostal y esperemos a que deje de llover…-así hicieron después de pagar y agradecidos del paraguas que les dejó la mujer. Era agradable comprobar que quedaba gente detallista.
Una vez acomodados en su cuarto, observaron por la ventana cómo el agua seguía cayendo con ganas y no parecía querer detenerse.
-Creo que hoy mejor nos despedimos de volver a la playa. Me voy a duchar, ¿vienes, hyung?
-Sí, creo también que será lo mejor-las duchas compartidas estaban vacías, así que pudieron relajarse y bañarse con tranquilidad, haciendo una competición de a ver cuál de ambos alcanzaba el sonido más agudo. Sintieron algo de vergüenza al imaginarse que alguien los escuchara desde fuera, preguntándose quién daría esos berridos, sin embargo no pararon hasta que el mayor ganó el juego -. ¿Una carrera hasta la entrada?
-Pero si vamos con las toallas… y podemos resbalarnos…
-¡¡No me seas nenaza!!
-No soy ninguna nenaza, pero…
-Coba…
-¡Ni se te ocurra! ¡A la de tres arrancamos! Una… dos…
-¡Y tres!-exclamaron a la vez. Las puertas de las duchas donde estaban cada uno se abrieron con un golpe seco y ambos salieron corrieron hacia la sala de entrada donde estaba su ropa. L.Joe era muy malo en los deportes, así que mientras se resbalaba y sentía cómo su cuerpo volaba por los aires antes de caer, su mente le llamó estúpido por no plantearse que algo así iba a suceder. Pero cuando debió haber caído sobre suelo duro, lo notó blando y escuchó una exclamación al lado de su oído. De algún modo que no comprendía, tan rápido que se preguntó por qué no se dedicaba a competir en algún sitio de velocidades impresionantes, Hak Yeon había logrado detener el golpe y ahora se encontraba sentado debajo de él. L.Joe notó la cabeza del otro chico sobre su nuca y su aliento en la espalda cuando resopló. Lo notó frío a causa del agua que todavía resbalaba por su espalda. Hak Yeon pasó el brazo por encima de su hombro y se echó a reír.
-Si hubiera sabido que eres tan torpe, te habría hecho caso a la primera.
-¡No soy torpe!-respondió sonrojado, notando un cosquilleo nervioso en la boca del estómago. Era dado al contacto físico, incluso encontraba normal abrazarse entre amigos en la ducha, y sin embargo comenzaba a sentirse incómodo con esa situación.
-No soy yo el que casi ha salido por los aires… menos mal que me he dado cuenta incluso antes de que tú entendieras qué pasaba.
-Vale, vale… Gracias, hyung. Y ahora… ¿no deberíamos levantarnos? No… no te habrás hecho daño, ¿verdad?-se asustó de repente, volviendo el cuerpo para ver al otro chico. Hak Yeon tenía dibujada en el rostro su característica sonrisa.
-Estoy bien-al escucharle decir eso, L.Joe notó que se levantaba en el suelo. Hak Yeon lo estaba poniendo de pie con la ayuda de un solo brazo-. Soy más fuerte de lo que parezco-era cierto. Vestido, parecía largo y delgado, pero sin camiseta se dibujaban los abdominales entrenados en el gimnasio y podían verse las líneas de los músculos en los brazos. Cuando colocó bien los pies en el suelo, L.Joe se acarició sus propios brazos desnudos, demasiado delgados, débiles-. Eres muy ligero. Ha parecido que levantase a una chica…
-Ah vaya, ¿sueles levantar a muchas chicas?-se dio cuenta de que su voz había sonado demasiado áspera mientras se ponía a caminar, sin embargo no se disculpó. Hak Yeon lo alcanzó en su paso.
-Oye perdona, no quería compararte con una chica, yo sólo…
-No, si estoy acostumbrado.
-Si te sirve de algo, creo que eres más guapo que una chica.
-No, no me sirve de mucho.-se detuvo, frunciendo el ceño y encarándolo. Notaba cómo sus mejillas volvían a ponerse rojas y se preguntó si era por lo que el otro había dicho, o porque para su desgracia le hubiera gustado que el otro chico pensara que era guapo. El sol debía haberle afectado a la cabeza. Y de repente, todo ese viajecito a la playa dejó de parecerle tan divertido. Volvió a caminar en dirección a la sala para cambiarse de ropa. Hak Yeon no intentó decirle nada más y regresaron en un silencio sepulcral hasta el cuarto, sentándose cada uno en un rincón. Seguía lloviendo fuera, y no solo no parecía ir a detenerse, sino que además lo hacía con más ganas que antes. L.Joe vio a gente en la calle correr en dirección a la estación, y se preguntó si se acercaba un tifón y los meteorólogos lo habían pasado por alto (o ellos dos), porque era una de las peores tormentas que recordaba haber visto en mucho tiempo.
-Voy a pedir algo de cenar-fue a impedírselo, pues aunque estuviera molesto le tocaba a él encargarse de la comida, sin embargo Hak Yeon le impidió levantarse, hablando antes de darle la oportunidad de moverse del suelo-. Lo sé, pagarás tú. Pero puedo ir yo a buscarlo, dime qué quieres.
En cuanto Hak Yeon salió del cuarto, L.Joe se preguntó a sí mismo por qué se estaba comportando así. El otro chico se había portado genial con él, se reían mucho juntos y le gustaba su presencia… quizá le gustaba demasiado, y eso era lo que le asustaba. Recordaba que le había pasado algo así antes, pero decidió ignorarlo porque sabía lo que pasaría si… si le comenzasen a gustar los chicos, en un país cerrado a la homosexualidad como lo era Corea. Tenía pocos amigos fuera de Teen Top, le costaba relacionarse y tampoco había tenido la oportunidad. Los compañeros de antes de irse a vivir fuera ya tenían otras vidas lejos de él… menos uno. Choi Son Min había sido su amigo y vecino, y aunque nunca habían perdido el contacto nunca pensó en él de otra manera. Pero al reencontrarse allí en Corea, a las pocas veces de quedar se dio cuenta de que le ponía nervioso cualquier roce accidental, y que no podía sostenerle la mirada.
Lo peor había llegado cuando Son Min le había dicho que tenía novia. Lo escuchó atento mientras escuchaba algo dentro de sí mismo romperse. Lo bonita, simpática y buena chica que era, y que él se la presentaría. A partir de entonces, comenzó a rehuirlo usando como excusa al grupo, hasta que el otro se había cansado. Perdió el contacto por completo, y no se arrepintió de ello, porque no podía tener ese tipo de amor.
Se pasó la mano por los ojos húmedos. Todavía le dolía recordar aquello. Pensaba que había sido algo pasajero, que no regresaría. Le gustaban las chicas, ¡y tanto! Cómo no fijarse en algunas de las fans que los admiraban, o algunas estilistas… a veces era difícil mantenerse sereno cuando le ayudaban a vestirse, cuando sus pieles se rozaban… creyó que lo de Son Min había sido un punto y a parte en su vida, así que… ¿por qué sentía esa desestabilidad al lado de Hak Yeon?
Parpadeó un par de veces y se puso en pie, dispuesto a ir a buscarlo, cuando de repente la luz se apagó. Dejó escapar una palabrota y la puerta del cuarto se abrió. Un cuerpo se cernió sobre él.
-¡Justo cuando estaba llegando se ha ido la luz!-exclamó Hak Yeon, temblando- ¡Odio la oscuridad!
-Es broma.-los brazos del otro chico lo estaban rodeando y apretando entre tembleques. Ya era mala suerte que justo cuando estaba intentando estabilizar esos repentinos sentimientos, tuviera que abrazarlo. Pero olía bien. Siempre olía bien. L.Joe se preguntó si había comenzando a sentir esa atracción cuando lo salvó de un golpe seguro, o desde antes, como por ejemplo el primer momento que habían cruzado miradas. Pero hasta entonces no se había dado cuenta de lo que pasaba con él.
-No, te aseguro que no bromeo. Me da miedo la oscuridad, desde siempre. Incluso mis compañeros han dejado de burlarse de mí por eso…-L.Joe le palmeó la espalda. Intentó soltarse, pero fue en vano así que arrastro al otro chico para poder cerrar la puerta y después sentarse en un rincón del suelo.
-Venga, no me voy de tu lado así que suéltame o acabarás por estrangularme… no será eso lo que pretendes, ¿no?-bromeó, para intentar quitarle hierro a la situación. Logró hacer reír al otro chico y se separaron.
-Creo que tengo tanto miedo porque una vez de pequeño me quedé encerrado todo un día en un almacén. Era muy pequeño y no lo recuerdo, pero lo más seguro es que la sensación se me haya quedado en el cuerpo. Casi no lo cuento.
-Venga tranquilo, ahora solo nos queda esperar a que regrese la luz.-le cogió la mano en la oscuridad. El corazón comenzó a correr en su pecho. Con su viejo amigo aún podía ser algo normal, se conocían de toda la vida, pero se recriminó sentirse tan nervioso con alguien del cual sabía menos que nada.
-Voy a recostarme en ti. Si cierro los ojos no dará tanto miedo.
-¿Y lo de recostarte en mí qué tiene que ver con cerrar los ojos?
-Que si me duermo, prefiero estar cómodo.-dijo como si fuera lo más normal del mundo, mientras se acomodaba sobre las piernas de L.Joe. Lo observó hacer con incredulidad, pero sabía que no era el momento de molestarse con él así que calló. Observó el rostro de Hak Yeon, sus ojos cerrados y se detuvo antes de acariciarlos. Quería tocarle la cara.
Se mantuvieron en esa postura durante unos quince minutos. L.Joe dejó de sentir las piernas, pero sabía que si se movía despertaría al otro chico y sabía que al menos le debía eso. La comida no llegaba, pues lo más seguro era que estuvieran encargándose de arreglar ese apagón y además, no podrían cocinar sin luz.
Por suerte, poco después volvió la luz y con ella, Hak Yeon se despertó, pero no se movió.
-Lástima, estoy muy bien así.- ¿se habría dado cuenta de lo que sentía y le estaba provocando algún tipo de tortura?
-No siento las piernas, hyung.
-Jo, pero…-se escucharon unos gritos en el piso de abajo. Debía ser la entrada al hostal. Hak Yeon se levantó de golpe entonces, se miraron a los ojos y corrieron a ver qué estaba pasando. Abajo se reunía un montón de gente alrededor de una mujer alterada que no dejaba de llorar.
-¡Por favor!-decía la mujer- ¿No habrán visto a una niña de cuatro años? Cuando se ha ido la luz se ha asustado y ha salido corriendo… no me he preocupado… creí que se habría escondido en el cuarto de baño como hace en casa, pero ¡no está! Por favor, es muy pequeña y sufre asma. Por favor, ayúdenme a encontrarla.-se había puesto de rodillas y la gente la ayudó a levantarse. L.Joe y Hak Yeon no se hablaron ni siquiera al comenzar a buscar a la pequeña. Todo el mundo se movilizó para ello, mientras los dueños sentaban a la madre y le llevaban agua. Dijeron a los dos jóvenes que mirasen por fuera y les dieron unos chubasqueros. Era la idea menos probable, pero podría ser que la niña, despistada y asustada, hubiera salido a la calle sin importarle la lluvia porque al menos había luz y después se hubiera extraviado. Había bastantes truenos y eso podría haberla asustado incluso más.
El viento que soplaba era muy fuerte. L.Joe ya no tenía dudas, se acercaba un tifón. Se aferró bien al chubasquero y entrecerró los ojos pues le costaba ver bien. Comenzaron a llamar a la niña, Marie se llamaba, a pleno pulmón y agudizando el oído por si escuchaban alguna respuesta. Estaba siendo todo en vano.
Dieron la vuelta a todo el edifico, sin encontrar rastro de la niña. Cuando regresaban sobre sus pasos, Hak Yeon se percató del pequeño cobertizo que había. La puerta estaba un poco abierta, y una luz se le encendió en la cabeza. Corrió hasta allí con L.Joe tras de él. La luz del cobertizo no funcionaba, pero escucharon unos sollozos desde lo alto.
-¡¿Marie?!
-Mamá-sollozó la pequeña como respuesta-, mamá… Achí había lus-lloriqueó- pero che fue también…-supusieron que un generador mantuvo durante unos minutos el almacén con luz, pero que al irse la pequeña se había quedado asustada y paralizada.
-Sssh tranquila, ahora vamos a llevarte con tu madre.- Hak Yeon estaba temblando. No había luz y tenía miedo, pero se agarró a la mano del otro chico mientras intentaba tranquilizar a la niña.
-Voy a subir a por ella, ve a avisar a los demás.-lo apremió L.Joe. Hak Yeon asintió con la cabeza antes de salir de allí disparado como una flecha.
Buscó la escalera por donde había tenido que subir la niña y la localizó. Era muy empinada, así que quizá había podido subirla cuando la luz todavía funcionaba pero una vez se fue, el miedo habría podido con ella. Comenzó a subir. Marie tenía la cara toda roja de tanto llorar y se le caían los mocos. Se acercó despacio a ella, hablándole con suavidad para intentar calmarla. Al fin logró cogerla entre sus brazos y la acunó para tranquilizarla un poco antes de bajar. Sin embargo, sonó otro trueno y la pequeña comenzó a patalear. L.Joe perdió el equilibrio y de repente, ambos se precipitaron contra el suelo. Protegió a la niña con todo el cuerpo y lo último que notó antes de perder el conocimiento fue un gran dolor de espalda.

-¡Está despertando!-tenía la visión borrosa, pero cuando logró enfocarla vio un rostro desconocido sonriendo y al instante, el de Hak Yeon, preocupado.
-¡Maldita sea! ¡Nos habías asustado!
-Marie… ¿cómo está Marie?
-Bien, la niña está bien. Está aquí…- Hak Yeon desapareció de su campo de visión y poco después lo vio sosteniendo a la niña.
-Grachias oppa…-estaba mucho más tranquila y sonreía. L.Joe alargó el brazo y le apretó la pequeña mano que extendía hacia él.
-De nada, bonita.-cuando Hak Yeon dejó a la cría de nuevo en el suelo intentó enderezarse pero éste se lo impidió empujándolo con suavidad hacia atrás. La madre de la pequeña le saludó y agradeció también y ambas se despidieron para dejarlo descansar.
-No hemos podido llevarte al hospital por la que está cayendo, pero hemos tenido suerte y hay un estudiante de medicina entre los hospedados. Dice que no hay heridas graves aparentes, pero que de todos modos cuando haga mejor tiempo vayas a urgencias. Creo que pronto dejará de llover.
-Estoy bien. En serio, no me duele nada.
-Pero por si acaso…
-Oye, estás empapado.- Hak Yeon se fijó entonces en sí mismo y pareció percatarse por primera vez del estado de su ropa y cabello. Levantó la cabeza con una sonrisa avergonzada.
-Te ha cambiado de ropa a ti para que no te resfriaras-dijo entonces una voz entrando en el cuarto. Era el dueño del lugar-. Con la que caía los chubasqueros no os sirvieron de nada, así que estabas calado cuando entramos. Este chico te cogió en brazos y corrió contigo hasta aquí, aunque hubiera ido así hasta el hospital más cercano si no se lo hubiéramos impedido. No se ha separado de ti ni para ir al baño las dos horas que llevas inconsciente- L.Joe se sintió halagado a la par que perturbado por lo que le contaba el hombre-. Si no fuera porque sois dos chicos, cualquiera diría que sois pareja.
-¿Y no podríamos ser pareja aunque seamos chicos?-miró sorprendido a Hak Yeon. Su rostro estaba sereno aunque desprendía cierta incomprensión ante las palabras del señor.
-…Vaya, olvidaba que ahora hay cada vez más parejas del mismo sexo. En mi época eso se llegaba a castigar incluso con la muerte.
-En la actualidad no hay mucha diferencia…-se escuchó murmurar. Dos cabezas se volvieron a observarlo y se encogió un poco dentro de las sábanas.
-A mí todo eso no me interesa. Ni lo que seáis. Mientras tú te recuperes, y nos paguéis, claro. Sois desconocidos para mí, y lo que hagáis con vuestra vida no me va a dar de comer. Ten-le tendió algo de ropa a Hak Yeon -, mi mujer también ha pensado que sería hora de que te fueras cambiando o será a ti a quien tengamos que llevar al hospital.-el chico se lo agradeció con varias reverencias. L.Joe seguía conmocionado por la pequeña conversación que acababa de tener lugar entre los tres.
“¿Y no podríamos ser pareja aunque seamos chicos?”
-¿Te importa si me cambio aquí?
-¿Por qué debería?-no, claro que no le molestaba. Se pondría nervioso y se forzaría a apartar la mirada, aunque sabía que no podría-Ya nos hemos visto casi desnudos y ambos… somos chicos, ¿no?- Hak Yeon sonrió, como siempre. Tenía una sonrisa brillante, cálida y agradable. L.Joe sintió las irrefrenables ganas de querer destrozarle a besos sus labios oscuros.
El mayor comenzó a sacarse los pantalones con lentitud y los dejó caer con pesadez sobre el suelo. Menos la ropa interior, se despojó de todo lo demás antes de colocarse la que le acababan de dejar. Los pantalones le iban cortos y la camiseta justa de los hombros. Parecía a punto de ir a reventar en cualquier momento.
Fueron unos minutos de agonía para L.Joe, quien se apretó las manos bajo la sábana para intentar tranquilizarse. Desde que se había dado cuenta de la atracción que sentía hacia el otro chico, no podía evitar ponerse de los nervios por cada pequeño gesto que hacía. Pasarse los dedos por el pelo mientras se pasaba los pantalones por las piernas, ajustárselos a la cintura para que no se cayeran, mover los brazos para asegurarse de que la camiseta no fuera a ceder…
-¿Tienes fiebre?-dijo entonces, regresándolo a su mundo. L.Joe tuvo que soportar, espantado, que el otro muchacho le retirase el flequillo hacia atrás y le apoyase los labios sobre la frente. Se mantuvo unos segundos en esa postura y él no pudo evitarlo, tuvo que hacerlo. Sacando las manos de bajo las sábanas, lo agarró por el cuello de la camiseta y lo mantuvo pegado. Hak Yeon levantó el cuello como pudo para despegar los labios y poder hablar- ¿Qué sucede? ¿Te encuentras mal? Creo que en una media hora podremos ir al hospital…
-Yo…
-L.Joe, en serio, deberías soltarme…
-Si quiero hacerlo, pero…-notó las manos de Hak Yeon, grandes y de dedos largos y masculinos sobre sus ridículas muñecas. Le obligó a soltarlo con insultante facilidad y L.Joe se mordió el labio inferior, avergonzado- Lo siento, hyung, yo sólo…
-No deberías provocarme, donsaeng.-musitó el otro. Sin rastro de su afable voz de siempre.
-Perdón.-sintió un frío helado recorrerle la espina dorsal. La había pifiado. Era imposible que Hak Yeon no se hubiera dado cuenta de todo tras ese gesto.
-Voy a preguntar si alguien nos puede acercar al hospital. Es lo mínimo que pueden hacer después de que te haya pasado esto por culpa de otro cliente.-explicó Hak Yeon, de regreso a su estado normal en apariencia. Pero L.Joe sabía que no tendría que haberlo cogido. Quiso volver a disculparse por incomodarlo, pero sabía que sería inútil hacerlo.
Una hora y media más tarde salía de un chequeo completo en el cual lo habían encontrado normal. Cuando salió, escondido tras la mascarilla y la gorra, el otro chico lo recibió de la misma manera. Ya que al final no habían cenado y era de noche entrada decidieron ir a comprarse algo y llevarlo a la playa para al menos observarla mientras cenaban.
-No sabes cuánto me alegra que no te haya pasado nada.-le dijo Hak Yeon cuando estuvieron acomodados sobre la arena, con el sonido del agua ante ellos. El mar volvía a estar en calma.
-De algo debía salvarme dentro de esta mala suerte-se rió él-. Ya han quitado la bandera roja, ¿crees que mañana podremos bañarnos un poco antes de irnos?
-Quizá podamos bañarnos hoy…
-¡¿Tan tarde?!- Hak Yeon encogió los hombros con inocencia.
-Es cuando el agua está más buena. Quizá algo fría… si no vamos muy hacia dentro, no será peligroso.
-Estamos cenando-le hizo notar, levantando su bocadillo como si no lo hubiese visto antes. Hak Yeon aprovechó y le dio un bocado de improviso-, ¡eh, bestia!
-Ten-le ofreció del suyo-. Tienes razón, no quiero que te dé ningún corte de digestión…-quiso ofenderse, sin embargo sabía que sería más fácil que le sucediera a él así que le dio la razón. Probó también del bocadillo del otro chico, manchándose toda la boca de ketchup.
-Está bueno…-comentó con la boca llena, yendo a limpiarse. La mano de Hak Yeon sostuvo la suya en el aire, impidiéndoselo. Lo observó con curiosidad. El estómago le dio un vuelco cuando se encontró con sus oscuros ojos fijos en los suyos, sin pestañear.
-Eres muy cruel, donsaeng.
-¿No me habías dejado probarlo?
-No me refiero a eso. Es que tú…-lo soltó, y con esa misma mano le acarició la comisura de los labios, limpiándole el ketchup con suavidad y cuidado. Después se llevó los dedos a la boca y se los lamió. Fue una de las imágenes más eróticas que L.Joe había visto nunca, más que las fotografías de chicas desnudas de las revistas de sus compañeros o cualquier película pornográfica. Apartó la mirada azorado, sin saber dónde dirigirla con exactitud. Era estúpido al sentir todos esos nervios sólo por ver al otro lamerse los dedos-Perdona, no quería incomodarte…-notó la mano de Hak Yeon sobre el hombro y se apartó brusco.
-No tienes que disculparte. Oye, quizá sí quiero bañarme después de todo.-necesito algo de agua fría, pensó.
-Pero no quiero que te pase nada.-maldito fuera, ¿no podría haber dicho algo menos precioso?
-Descuida. No me pasará, te lo prometo.-antes de recibir ninguna queja más, se dirigió hacia los casilleros y dejó allí los pantalones, los zapatos, el teléfono y el monedero. No se atrevió a desprenderse de la camiseta también. A diferencia de esa mañana, ahora sentía vergüenza de mostrarle su cuerpo pequeño y sin músculos a Hak Yeon. El otro pronto estuvo a su lado, guardando sus cosas también y acabándose lo que le quedaba de bocadillo.
-Tú no te has acabado la cena.
-Luego, me la dejo para luego.-su estómago no estaba preparado para seguir recibiendo alimentos. Estaba más ocupado dando vueltas cada vez que escuchaba la voz del otro muchacho. Sin más dilación fue corriendo hacia el agua y se detuvo cuando sus pies la tocaron. No estaba tan fría como había esperado, pero tampoco estaba tan loco como para lanzarse de golpe. Entró despacio. Cuando le cubría por la barriga, se agachó y escondió la cabeza. Necesitaba enfriar cada parte de su cuerpo y su mente. Tranquilizarse. Relajarse. Necesitaba alejar todos esos deseos de sí mismo.
Una mano lo rodeó por la cintura y le hizo salir del agua. Ahogó un suspiro sorprendido cuando notó el aire golpearle la cara y se apartó el flequillo de los ojos.
-¡¿Qué haces?!
-¡Eso debería preguntarlo yo! De repente, has desaparecido en el agua…
-¡¡Te preocupas demasiado por mí!! En serio, no me pasará nada. Suéltame, anda.-no, no me sueltes, quiso rogarle.
-No, no te voy a soltar.
-…
-Tengo que preguntarte algo. Y no quiero que salgas huyendo.
-No me iré a ningún lado…-lo sabía. Hak Yeon le había descubierto, y quería confirmarlo. L.Joe era malo mintiendo. No sabría negar lo obvio. Se mordió el labio, asustado y notó el sabor de la sal mezclándose con la sangre.
-Eh… no hagas eso-con su mano libre, Hak Yeon le rozó la comisura de los labios, limpiándole la sangre del labio. La cabeza comenzaba a darle vueltas y tenía frío-. Donsaeng… tú… ¿también crees que está mal que dos chicos se gusten?
Ahí estaba. Había comenzado de un modo extraño, eso sí.
-No está bien visto…
-Te estoy preguntando qué opinas tú al respecto. No me importa lo que piensen los demás. Me la trae bien floja.-le sorprendió ese vocabulario soez.
-No, no me parece que esté mal. El cariño y el amor… no debería importar el sexo, sino el sentimiento.
-¿Entonces, llegaría a gustarte alguien del…mismo sexo?-lo estaba alargando demasiado, y le hacía sufrir. Pataleó con fuerza para zafarse del otro chico, y creyó lograrlo. Sin embargo, las piernas le flaquearon y de nuevo el otro chico lo agarró, esta vez con ambos brazos y pegándolo a su pecho. El agua los empujaba con suavidad, se balanceaba a su lado, les obligaba a ponerse más juntos para no perder el equilibrio y ser engullidos.
-¡¿Por qué me haces sufrir, hyung?! ¡Venga, dilo! Deja de jugar conmigo…-susurró. Pasó los brazos alrededor de su cuello. El cuerpo se movía de manera diferente a la que ordenaba su cabeza. Se pegó más a Hak Yeon – Aunque me mandes a la mierda, no, no voy a huir. Lo siento, hyung, pero sí, me…-se detuvo. No podía decirlo. Tenía miedo, a pesar de todo. Hak Yeon le había dicho que saldría huyendo, ¿acaso iba a burlarse de él? Pero la atracción era demasiado bestial. Había sido un día duro. Estaba cansado, débil y sentir sus cuerpos mojados y pegados era demasiado excitante como para separarse-Me gustas o… o lo que sea.-esperó en silencio, hundiendo la cabeza en el cuello de Hak Yeon. Esperó un empujón por su parte, y llegó, pero de manera extraña. Hak Yeon lo agarró de los hombros y lo echó hacia atrás, pero sin soltarlo del todo. No le dio tiempo a ver su rostro enfurecido, porque de repente le estaba besando.
¿Desde cuándo era tan atrevido? Un momento… no, no había sido él quien había comenzado el beso. Hak Yeon estaba apretando los labios contra los suyos e introduciendo la lengua en su boca. Lo agarraba para que no se fuera ni huyera. Pero lo único que le haría escapar de sus brazos sería la corriente de agua. Respondió al beso con la misma intensidad, volvió a rodearle el cuello con los brazos. Con ayuda del agua, que le ayudaba a flotar, levantó las piernas y rodeó el cuerpo de Hak Yeon con ellas. Aguantó el peso de ambos sin quejas. Le cogió el trasero y le obligó a pegarse más. Se percató de que su cuerpo no era el único que respondía contento a aquello.
Al fin separaron sus bocas para tomar aliento. Se bajó de Hak Yeon, no porque quisiera, sino porque le sabía mal que el otro tuviera que sujetarlo todo el tiempo. Se observaron en la oscuridad. No notaba el agua, ni el aire, ni nada. Estaba perdido en los ojos de Hak Yeon, quien seguía apretándole los hombros, temiendo que se escapase.
-Al principio sólo… sólo creí que eras guapo-comenzó a explicar Hak Yeon, sin que nadie le preguntase. A L.Joe no le interesaba. Solo quería seguir besándolo. Pero el otro debía estar confuso a pesar de todo y si necesitaba expresarse, no sería él quien fuera a impedírselo-. Muy guapo. Y sensual. No pude evitar fijarme en tu cuerpo cuando nos bañábamos en el mar. Al principio tenía envidia de tu piel clara, de tu mirada profunda… Pero a medida que pasaba el día… cuando te caíste sobre mí… no quería que te levantases… Creo que cuando te abracé porque la luz se fue, estaba exagerando mi miedo sin darme cuenta…y ¡maldita sea, cuando te encontré tumbado inconsciente en el suelo! Se me vino el mundo encima. Mierda, yo nunca me había fijado en un chico. Nunca. Aunque vivo con los miembros del grupo y nos hemos visto desnudos miles de veces, nunca llegué a… a sentirme así…
-¿Será por mi cuerpo de chica?
-Eres un chico. Un chico muy guapo, atractivo y perfecto. Y me has vuelto loco. Sabía que iba a ser un viaje agradable pero joder…-dejó las palabras en el aire y L.Joe se echó a reír.
-Y yo que creía que me mandarías a la mierda porque te habías dado cuenta de lo que sentía…- Hak Yeon volvió a besarlo- Eso, sigamos, porque comienzo a tener frío.
L.Joe no recordaba ni cuánto rato estuvieron en el agua, ni qué hicieron con exactitud, pero sí que lo había disfrutado mucho. Los besos, las caricias… Quizá no conocía demasiado a Hak Yeon, pero sabía sin lugar a dudas que le gustaba mucho lo que le hacía sentir y que necesitaba más. Por eso, cuando llegaron a su cuarto, se abrazó a él impidiéndole ir a ducharse.
-Sólo tenemos esta noche, así que vamos a aprovecharla.
-¿Será tu primera vez?-L.Joe hundió el rostro como toda respuesta en su espalda- También la mía, con un chico al menos…
-¡Ese matiz no necesitaba saberlo!-gruñó. Hak Yeon se volvió y lo besó.
-Pero me estás gustando más que ninguna chica con la cual me haya acostado, y no creo que pueda dejar de tocarte en toda la noche.
-No te voy a pedir que lo hagas.
La noche se le hizo corta, placentera, exquisita e inolvidable. Hak Yeon había tomado el mando de la situación, pero había sido cordial y amable. Había dolido y costado, pero recibirlo dentro de sí fue algo que no iba a olvidar, sobre todo esa mañana, con todo el dolor que sentía en el cuerpo. Al despertarse, y notar el cuerpo desnudo del otro entre sus brazos, sonrió contento.
Qué mala suerte tenía. Y qué contento estaba de ello.

4 respuestas a Mala suerte

  1. ari2pmam dijo:

    Pues que te voy a decir que no te haya dicho ya. Que me encantó de principio a fin, que lo has narrado de maravilla y que la parte final donde ambos reconocen lo que sienten me dejó fuera de combate, muerta matá de amor.

  2. Ilatsi dijo:

    Jeannelok, esto te quedo hermoso!!! Como todo lo que escribes. Gracias por publicarlo, Ari.-

  3. Alusiana dijo:

    Maravilloso^^

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