아무도 몰래 사랑해 Amudo mollae saranghae. Capítulo 12 (final)

Autores invitados @Jeannelok

TE AMO SIN QUE NADIE LO SEPA

B.A.PCapítulo 12

Young Jae salió días después del hospital, para seguir descansando en casa. Le habían dicho que tenía que estar un par de semanas en reposo absoluto, y luego podía hacer vida normal pero sin excesos. De todos modos, planeaba reincorporarse al trabajo a la semana, porque no creía que unas costillas rotas, algunas contusiones y heridas fueran para tanto.

Hyo Sung no le había dejado ni a sol ni a sombra. Cuando los policías aparecieron durante el intercambio, la muchacha había ido hasta él enseguida. Se sintió culpable al ver su rostro lleno de preocupación y cariño. Se apoyó en ella cuando se había soltado de Yong Guk, haciendo de tripas corazón e intentando no mostrar lo miserable y rastrero que se sentía. Desde ese día no había vuelto a tener contacto con los chicos.

Lo último que había escuchado decir a Dae Hyun eran insultos hacia su persona. Se los merecía, lo sabía, pero no dejaba de dolerle al recordar sus palabras. No estaba seguro de si sería capaz de encarar a los chicos la próxima vez que los viera, pero tenía algo que hacer y no podía retrasarlo.

Hyo Sung le había informado que de momento y por desgracia, no se sabía nada del jefe de la banda de narcotraficantes, es decir del padre de Yong Guk. Sin embargo, los chicos estaban acusados de diferentes cargos por los cuales tendrían que pagar yendo algunos años a la cárcel, con suerte de poder salir algunos meses antes prestando servicios comunitarios al no tratarse de delitos mayores. La parte más difícil había sido conseguir que la policía tailandesa les dejase juzgarlos en Corea.

El juicio formal no sería hasta un año más tarde, pero durante ese tiempo permanecerían encarcelados. Así eran las leyes, aunque ahora que se fijaba le parecía de lo más absurdo.

Pidió a Hyo Sung que le hiciera un favor y llevase unos papeles a la oficina y se los entregase al jefe, mientras él se hacía cargo de otro asunto. Ella rechistó porque lo que tenía que hacer era quedarse en cama, pero él le aseguró que no haría ningún tipo de esfuerzo y que era algo que de verdad, debía realizar. No supo si porque no estaba acostumbrada a verlo ser tan amable o sonreír, que no le puso muchos más peros antes de dejarlo solo. Young Jae tomó aire, sintiendo punzadas en el costado al hacerlo, y pidió un taxi. Poco después bajaba frente al centro donde los muchachos estaban recluidos, y pedía ver a Yong Guk. Le hicieron pasar a una sala de interrogatorios y llevaron a Yong Guk con las manos a la espalda. Le pidió al vigilante que los dejase solos, y que si pasaba algo le llamaría. El otro hombre pareció dudar, pero dado que Young Jae a pesar de su juventud era su superior, obedeció.

Le pidió a Yong Guk que se sentase. Se lo pidió por favor tres veces antes de que el otro lo hiciera. Estaba ojeroso, pálido y más delgado de lo que ya era de por sí. Según había escuchado, lo tenían separado del resto y le interrogaban sobre su padre pero él no decía nada al respecto. Tampoco comía, y por las noches cuando conseguía conciliar un poco el sueño no dejaba de disculparse con sus amigos. Le habían quitado al compañero de habitación a causa de las quejas que recibían. Por eso sabía que Yong Guk estaría pasándolo mal, pero verlo fue más duro de lo que se había imaginado. Se preguntó si algún día sería capaz de pagarle de algún modo todo ese daño que le estaba provocando.

—Yong Guk… tienes que comer…—no hubo respuesta por su parte— Estás muy delgado… te vas a poner más feo de lo que ya eres—intentó bromear, pero siguió sin obtener respuesta alguna— Por favor, mírame aunque sea.

— ¿Qué quieres?—su voz, antes vigorosa, masculina, grave, fuerte, potente, sonó ronca y apagada. Algo más que anotar a la larga lista de cosas por las cuales se sentía como la mayor escoria del reino.

—Necesito comentarte algo que puede interesarte.

—No quiero saber nada de ti, márchate, traidor.

—Yong Guk…

—Confié… confiamos en ti. Te acogimos entre nosotros, y tú… tú te burlabas mientras nos veías. Te contábamos nuestras penas, pero seguro que tú ya estabas al tanto de ellas… ¡Viste a Jong Up sufrir, y seguro que te reíste de sus lágrimas! Y Dae Hyun…—se calló, incapaz de añadir nada más. Young Jae veía su semblante y aunque sonaba enfadado, no se traslucía en su rostro. Parecía más bien dolido y defraudado. Young Jae se clavó las uñas en la pierna a través del pantalón.

—Yong Guk, ahora mismo le he pedido a una compañera que lleve unos papeles a la oficina… voy a sacar a Zelo de todo esto—al escuchar el nombre del menor, se ganó al fin su atención—. He logrado reunir la suficiente información y razones por las cuales no lo encarcelen. Quizá le caigan algunos meses de servicio pero ya está. Podrá volver con sus padres… si es que quiere. —recordó que su madre era prostituta y su padre estaba demasiado entregado al tráfico de drogas, como para interesarse ninguno por su hijo. Por eso el chico había acabado casi viviendo en la casa de Yong Guk con él y su madre.

— ¿Por qué ibas tú a hacer eso?

—Porque te lo debo.

— ¿De qué narices me estás hablando?

—Tu pecho… la quemadura de tu pecho. Te lo debo, desde entonces.

—Eres un maldito hijo de…

—Lo sé.

—No quiero volver a verte en la vida.

—Lo entiendo.

—Si de verdad quieres devolverme algún favor… no dejes solo a Zelo. Mi padre, por el que tanto me preguntan tus compañeros, no podrá cuidarlo por mucho que quiera—o se delataría, y acabaría con su trabajo y el de todas las personas que había bajo sus órdenes, pensó Yong Guk—, ni hablemos de los suyos. Así que más te vale cuidarlo, incluso si él no quiere o no se deja.

—Lo haré. Tenlo por seguro.

Cuando salió de allí, Young Jae sentía que le faltaba el aire. A pesar de que había ido mejor de lo que se esperaba, no podía borrarse de la mente la imagen desmejorada de Yong Guk y sentirse lo peor del mundo. Se llevó una mano al pecho, intentando relajarse y que el aire entrase con normalidad a sus pulmones, expulsándolo a un ritmo normal también. No podía tener un ataque de ansiedad. Debía concentrarse, relajarse… se le estaban entumeciendo las extremidades. Sacó el teléfono y llamó a Hyo Sung, en contra de lo que deseaba. Pronto la chica estuvo allí y lo llevó hasta casa.

Hyo Sung ayudó a Young Jae a tumbarse en la cama y fue a prepararle algo de beber. Su casa estaba inmaculada, ella misma se había encargado de pedirle a alguien que fuera a sacarle el polvo antes del regreso del chico. La mayoría de los muebles no variaban de tonos claros, entre grises, amarillos suaves y blancos. Era un piso sobrio pero elegante, acorde con la personalidad y estilo de él.

Optó por unos tés que encontró en uno de los cajones de la cocina, pero cuando volvió al cuarto lo encontró durmiendo. Dejó la bandeja sobre la mesita de noche y se sentó a su lado en la cama, tapándolo pues tiritaba un poco. Tenía el ceño fruncido. Ella sabía que algo tenía que haber pasado durante esos meses en Tailandia, porque no era el mismo en absoluto. Sin embargo y como siempre, optaba por guardarse las cosas para sí mismo. Hyo Sung sólo podía permanecer a su lado, esperando que algún día quisiera confiar en ella.

Le pasó una mano por la frente, que comenzaba a sudarle, pero sabía que no era de calor. Se removió inquieto y se quejó al hacerlo porque le dolía todo el cuerpo, mas no despertó. Estaba emocionalmente agotado.

—Dae… Hyun…—susurró de repente. Tenía los labios resecos y hablaba con voz suave y casi inaudible, así que se concentró más en escuchar lo que le decía— Dae Hyun, lo siento…—sollozó. Hyo Sung retiró la cabeza, sorprendida y alarmada. No podía ser. Pero sí… Young Jae estaba llorando en sueños, mientras repetía una y otra vez ese nombre, disculpándose y diciéndole que nunca había mentido sobre sus sentimientos. La chica notó una opresión en el pecho. Ya no hacía falta que Young Jae le contase nada, porque acababa de delatarse. Sintiendo que le ardía la garganta, se levantó, apagó la luz y se marchó de allí. Cuando salió de la casa, se echó a llorar también.

Young Jae al fin se había logrado enamorar de alguien. Podía aceptar no ser esa persona. Dolía, pero si Young Jae hubiera sido feliz así… Se tapó la boca, incapaz de contener el llanto. Nunca había sido una mujer que diera rienda suelta a las lágrimas pero en los últimos días parecía una fuente. Resbaló por la puerta, olvidando que en cualquier momento podría pasar alguien.

Young Jae se había enamorado, sí, de un chico… de la misma persona que había tenido que llevar hasta la cárcel y que, tanto si le había llegado a corresponder como si no, le odiaría en esos momentos.

El Destino era demasiado cruel y Hyo Sung sabía que no podría hacer nada por reconfortarlo.

Cuando un par de semanas más tarde, Young Jae se reunió con Zelo tras que a éste lo liberasen, no le extrañó recibir un escupitajo en los pies como saludo. Observó al joven de arriba abajo. Estaba muy enfadado, desprendía veneno por cada poro de su piel. Sin embargo, se acercó a él y lo agarró del brazo. Recibió un tirón y se soltó de él.

—No me toques, gran mierda.

—Tenemos que hablar, Ze… Jun Hong.

—No te…

—Sí, sí tienes algo que hablar conmigo. Yong Guk… me pidió que me encargase de ti. Pero no quiero discutir contigo a la puerta de este lugar, así que vámonos. —Zelo se vio incapaz de seguir resistiéndose, atraído por el nombre que había utilizado. Era increíble la influencia que tenía el uno sobre el otro. Young Jae lo sabía y por eso los había utilizado en ambas ocasiones. Se subieron a un taxi que les llevó hasta su piso. Hyo Sung los acompañaba, en silencio. Llevaba taciturna algunos días, pero él no quería preguntarle qué le sucedía, y en realidad estaba tan sumido en sus propios pensamientos que no se veía con fuerzas de hacerlo.

Hizo a Zelo sentarse a un lado de la mesa, mientras él lo hacía en el otro. Se disculpó con Hyo Sung por hacerla preparar unas galletas y algo de beber, pero ella dijo que no había problema alguno.

— ¿Qué quieres?—preguntó el muchacho, muy furioso. Young Jae mantuvo la calma. Pensó en Yong Guk. Al parecer, desde que lo había ido a ver había mejorado un poco, lo más seguro es que le hubiera animado la idea de que Zelo fuese libre.

—Hablé con Yong Guk y… y llegamos a la conclusión de que voy a hacerme cargo de ti. Eres mayor de edad, pero dado que no tienes trabajo, ni estudios superiores, ni unos padres a los que vayas a acudir para que te ayuden, creo que es la mejor solución.

— ¿De verdad piensas que permitiré que un bastardo como tú me cuide? No me hagas reír.

—Primero, tendrás que aprender a controlar ese vocabulario…

— ¡Te odio, Young Jae!—le gritó el chico, levantándose de golpe y tirando la silla al suelo. Hyo Sung se encontraba dejando las cosas sobre la mesa y se sorprendió— ¡Que te jodan, eres un maldito traidor y en mi vida dependeré de ti! No me convencías cuando no sabía que eras un policía, después de descubrir la verdad imagina qué ganas tengo de relacionarme contigo, vamos. No voy a perdonarte nunca, ¿me oyes? Nunca, lo que le has hecho a mis amigos. Him Chan, Jong Up, Dae Hyun, Yong Guk… ¡todos confiaban en ti!—no respondió, porque al fin y al cabo no tenía nada que decir al respecto— ¿Y lo de Dae Hyun, qué? ¿Era algo necesario para tu super misión?—no pudo evitar levantar la cabeza, sorprendido por lo que le estaba diciendo— Sí, sí, ¿te crees que no lo sabía? Yong Guk hyung no es el único observador, ¿sabes? ¿Lo de tirarte a Dae Hyun tenía algo que ver con todo esto, o sólo tenías ganas de pasártelo bien? ¿También habrías ido a por mí de tener oportunidad, pervertido de mierda?—Zelo sonrió con sorna. Young Jae notó que se ponía pálido escuchándolo, pero de todos modos se puso de pie con lentitud y esta vez, sí le respondió.

—No podía dejar mi vida de lado por él. Por mucho que yo…—se calló. Ya le daba igual que Hyo Sung estuviera delante y se enterase. Pero decirlo en voz alta iba a sonarle tan vacío y falso después de todo lo sucedido.

— ¡¿Por mucho que tú, qué?!

—Que yo…—se dejó caer, vencido, tapándose el rostro con ambas manos— Por mucho que le ame, no puedo dejar toda mi vida atrás por él. Desde que tengo uso de razón, me he entrenado para ser policía.

—La diferencia es que él lo habría dejado todo por ti. —musitó Zelo. Su voz sonaba ahogada. Young Jae vio entonces que Hyo Sung se acercaba hasta él, sin hacer referencia alguna a lo que acababa de escuchar ni mostrarse sorprendida. El chico era mucho más alto que ella, pero de repente, con los ojos rojos intentando aguantarse las lágrimas y mordiéndose el labio, pareció mucho más pequeño que nunca. Por un instante, rememoró las veces que lo había visto junto a Yong Guk.

La chica alzó la mano y le acarició el suave pelo a Zelo, sonriendo con dulzura.

—Sé que esto es un asco, y que nos odias. Sé que piensas que somos lo peor que existe en el planeta, pero… pero no estabais haciendo las cosas bien. Lo sabíais, igual que sabíais que esto podía suceder algún día. No puedes culparnos por hacer nuestro trabajo. Sé que odias a Young Jae porque confiaste en él y resultó estar todo planeado pero… ponte en sus zapatos, ¿qué podría haber hecho?— dejó de acariciarle la cabeza. Zelo la miraba sorprendido, sin entender por qué aquella desconocida que había ayudado en su detención de repente actuaba con tanto cariño para con él— Lo que sí puedo asegurarte, es que si Young Jae dice que amaba a ese chico, es que lo hacía de verdad, porque él nunca usaría palabras en vano. Te costará volver a confiar en él, lo sé, pero por favor, te lo suplico, dale otra oportunidad. Se la merece. Él no haría esto por nadie. Os debe apreciar mucho, a todos… y debe estar sufriendo más que nadie con todo esto.

—No tengo por qué creer nada de lo que me dices.

—No, no tienes. Pero tenía que decírtelo. Te llaman Zelo, ¿verdad? Mira, yo también quiero ayudarle a cuidar de ti. Porque yo, a este chico, le quiero desde que lo conocí y aunque no sea un amor correspondido, haría lo que me pidiera. Confiaré en él por los dos, hasta que te sientas preparado para ello. Porque sé que llegará el día.

Zelo no volvió a abrir la boca, observando descolocado a la chica. Young Jae tampoco supo qué decir ante sus palabras. Sabía que Hyo Sung era una gran chica, pero hasta entonces no había sabido verla de verdad. Recordó que una vez, había pensado que Dae Hyun le recordaba a ella. Eran tan dulces, tan buenos…

Pensó entonces en Dae Hyun, encerrado entre tres paredes y una reja y cuánto le gustaría ser el que estuviera allí metido en su lugar. No le había visto ni a él ni a Him Chan o Jong Up desde el intercambio y temblaba de solo imaginarse un reencuentro. Sin embargo, tenía la imperante necesidad de volver a escuchar su sensual voz. Volvió a hundir el rostro entre las manos, aguantando el llanto. No quería seguir mostrándose débil. Tenía suficiente como para que el dolor de cuerpo le impidiera valerse por sí mismo como había pensado en un principio que podría hacerlo.

Dae Hyun tenía que portarse bien en la cárcel, para salir cuanto antes y redirigir su vida, mientras él y sus compañeros seguían tratando de capturar a su padre adoptivo y a los de los demás chicos. Cuidaría de Zelo mientras investigaba a sus progenitores para encerrarlos. Seguiría siendo un maldito traidor, que pensaba en aquellos que una vez le consideraron un amigo, mientras seguía haciéndoles daño.

—Siéntate y come unas galletas—escuchó decir a Hyo Sung—. Vamos a comerlas los tres juntos.

Epílogo

5 años más tarde

Dae Hyun se despidió de sus compañeros. Llevaba dos meses yendo a prestar servicios comunitarios, desde que había salido de la cárcel. Le habían conseguido un piso que compartir con otros chicos que también cumplían condena, pero tenía prohibido encontrarse con sus amigos hasta que todos acabasen sus respectivos servicios. Lo más seguro es que después les tocase ir al servicio militar, dado que ya tenían edad para ello desde hacía tiempo.

Sólo había podido contactar con ellos al principio, y por teléfono.

Jong Up tenía que ayudar en un centro de ancianos. Algo así como un celador, que les ayudaba a cambiarse de cama, moverse, desplazarse… En realidad, era algo que podía dársele muy bien ya que tenía la fuerza y la amabilidad suficiente para ello. Him Chan, por el contrario, había sido enviado a ayudar a un taller de vehículos públicos. Era extraño que lo metieran en algo relacionado con lo que en parte lo había encarcelado, pero al fin y al cabo era el mejor con ello. Desde coches, hasta autobuses, pasaban por sus manos. Yong Guk ayudaba en guarderías con niños de familias desestructuradas. Le comentó que aunque al principio siempre se asustaban de él, se había ganado su cariño y disfrutaba mucho estando rodeado de ellos. Se notaba que estaba disfrutando con el servicio que debía realizar.

Por su lado, Dae Hyun ayudaba en un centro para personas con trastornos alimenticios. En la cárcel, había intervenido en casos semejantes y supuso que por eso le dieron aquel tipo de servicio. A veces resultaba algo duro por los casos que se encontraba, pero sabía que se le daba bien y la gente lo respetaba.

Ese día había sido bastante duro y salía ya de noche del servicio. Se colgó mejor la mochila que llevaba a la espalda y se encaminó hacia casa, con los cascos y el reproductor de música que uno de sus compañeros le había regalado. No era muy nuevo, pero sí mejor que nada.

Aunque al principio ese estilo de vida había sido un fastidio, había acabado por acostumbrarse.

Tarareaba por la calle, cuando sintió una presencia cerca de él. Intentó ignorarlo, pero era tarde, no había nadie por la calle y se hizo demasiado obvio que le estaban siguiendo. Por eso, cuando se hartó se sacó los auriculares y se dio la vuelta, dispuesto a reclamar por dicho acoso. Sin embargo, cuando reconoció a la persona que iba tras él, se quedó petrificado y con el rostro desencajado.

—Cuánto tiempo…

—Desaparece de mi vista, Young Jae.

—Sabía que dirías eso, pero necesitaba verte. A pesar del tiempo…

—El tiempo es lo de menos. Será mejor que te des la vuelta y te vayas, al menos que desees tener una cara nueva—desoyendo sus advertencias, el otro dio un par de pasos al frente—. Te odio.

—Lo sé, y me sigue doliendo como lo ha hecho desde el momento en que supe que me odiarías. Pero yo no puedo olvidar quererte. Aunque tampoco pido tu perdón.

—Serás malnacido, ¿te crees que no sé que te casas? Con una tal Hyo Sung. —pareció sorprendido al principio porque tuviera esa información, pero acabó sonriendo.

—Se parece mucho a ti… o tú a ella, no sé. La quiero mucho, con el tiempo he aprendido a hacerlo. Pero nunca será tú. Y lo peor es que ella lo sabe, y lo acepta.

— ¿Entonces sigues haciendo daño a la gente? Vaya, qué amable. Al menos espero que sea verdad eso de, que gracias a ti, Zelo logró ir a una buena universidad y se está haciendo un hombre de provecho. —asintió con la cabeza.

—Hyo Sung… mi prometida, ha sido de gran ayuda en eso. Si no fuera por ella, Zelo en ningún momento me hubiera dejado hacerme cargo de él. Pero ha sido su gran apoyo. Digamos que se ha convertido en una hermana mayor para él, a la cual adora. A pesar de todo.

—Es lo único que voy a agradecerte en esta vida, ¿pero se puede saber por qué has venido a buscarme?

—Quería verte. Me prometí no hacerlo pero…—Dae Hyun apretó los puños, furioso. Tuvo que dejar de hacerlo porque el reproductor de música se quejó de dolor— Imagino que fue un error.

—Lo ha sido. No deberías haberme venido a buscar. Yo no necesitaba verte, no creyendo que había olvidado todo lo que sentía por ti, desde lo peor hasta lo… lo mejor. Pero has tenido que hacer que lo recuerde todo y vuelva a sentirme mal. Gracias, Young Jae. —dijo con acidez. El aludido aceptó las dagas envenenadas.

—Lo siento, Dae Hyun. Te prometo que será la última vez que nos veamos. Que os vea a ninguno de vosotros, aparte de a Zelo. —fue a darse la vuelta, pero sintió una mano reteniéndolo y obligándolo a darse la vuelta. Sintió unos labios presionándose contra los suyos con fuerza. Un deseo que hacía años que no sentía acudió a él, y sus manos volaron hacia la nuca de Dae Hyun, a la cual se aferró con ansia. Pegaron sus cuerpos y sus lenguas pelearon, ansiosas. Fue un beso cargado de pasión y deseo desenfrenado que acabó con los dos separándose jadeantes para recuperar el aliento. Dae Hyun estaba llorando.

—No quiero volver a verte en la vida, traidor. Esto es lo último que sabrás y recibirás de mí.—entonces, se separó del todo de él y le dio la espalda, comenzando a caminar y dejándolo solo en la oscuridad, de nuevo sintiendo un pinchazo doloroso y eterno en el pecho.

Nota de @Ari2PMAM: Si el final no os ha gustado, a mí no me reclaméis, ni queráis colgarme del palo de mesana, que soy sólo la mensajera. La foto de la cabecera fue idea de @Jeannelok, no mía, así que ya sabéis a quién tenéis que pedirle cuentas😄.

8 respuestas a 아무도 몰래 사랑해 Amudo mollae saranghae. Capítulo 12 (final)

  1. Voy a hacer como que no he lo he leído… Mi final me gusta mucho más….No me gusta este final, el único que termina bien es Zelo (a alguien se le ve el plumero…. alguien siente debilidad por otro alguien….)

    A la chavala ya le vale, nena hay que ser masoca pa casarse con alguien que nunca va a quererte… pero bueno allá tú, el día que se largue en busca de Dae Hyun no te quejes….

    Y yo sólo pienso que en la carcel el pobre de Jong Up ha tenido que pasarlo fatal, por favor que ese muchacho todavía tiene pesadillas por el trauma, que me parece estupendo que saques a Zelo, pero podrías haberlos sacado a todos, o a JongUp al menos, debido al trauma y tenerlo en un centro de estos que ayudan a la gente…¿Y Himchan? Que vale que “lo medio haya superado” pero que tenia miedo al contacto físico de los hombres… ¿qué ha hecho en la cárcel? Pobrecito, seguro que no se duchaba nunca.

    @Jeannelok mala mala mala mala…. quiero mi happy ending buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

  2. La verdad es que no sé muy bien cómo sentirme con éste final. Con el capítulo entero en realidad. Es evidente que, de ser por mí, habría acabado de otra forma algo distinta. Pero no me parece mal éste desenlace. Creo que me pasa como cuando vi la película de “Secretly, greatly”. Tiene un final totalmente comprensible, y aunque al principio no me gustó (mi pequeño Hyun Woo… aish…), con los días lo acepté, y vi que era lo mejor en realidad. Lo más… digamos, realista.
    Claro está que parte de lo bueno de ser escritora es que te puedes inventar lo que quieras, saltarte las reglas, e incluso forzar ciertas situaciones que en la vida real rara vez puedan pasar. Pero ya depende de cada uno el elegir ser más verosímil, o más romántico, o más trágico, o lo que sea. Y en cuanto a ésta historia, pues la veo más bien tirando a la busqueda de algo real, a lo que se supone que debería de pasar en éstos casos. Y me ha sorprendido y gustado al mismo tiempo.
    Sí, me habría gustado que acabase de otra forma, pero me gusta éste final también.
    Sólo un par de comentarios. Primero, a Yongguk me lo esperaba mucho más cabreado con Youngjae. A lo mejor cabreado no es la palabra, si no más bien, violento. Yo no creo que, dado a como lo habéis retratado en el fic, pudiese llegar a ese estado de derrota al encontrarse con Youngjae. No sé, me lo esperaba más a la defensiva y reacio a hablar con él. Más tipo a lo que hace Zelo, pero un poco más maduro claro.
    Y luego, el hecho de que Youngjae se vaya a casar con la policía amiga suya… hubiese preferido que simplemente siga sin pareja, o no se comente nada sobre su situación amorosa, a eso. Lo veo, aunque que quede claro que es mi opinión y mi percepción de las cosas, como un insulto a ella. Siendo tan fuerte y estando en la situación en la que está no me explico cómo termina por aceptar casarse con él. Vamos, algo de orgullo de mujer debe de tener. Y yo personalmente nunca estaría con un hombre que sé que está enamorado de otra persona, por mucho que yo le quiera. Como amiga, que le apoye todo lo que quiera, pero lo otro… En fin, es sólo mi opinión.
    Ufff, esto se me ha hecho algo largo, pero bueno, al ser el último capítlo, supongo que no pasa nada😄
    En definitiva, que me ha gustado mucho el fic, que he disfrutado (a la par que sufrido) con él, y espero que volváis con otro pronto. A ser posible de un grupo al que siga😄 Aunque que sepáis que me he leido algunos de grupos a los que no sigo, por que me parecen buenos de todas formas.

    • Creo que YongGuk en ese momento siente tantas emociones que ni él mismo sabe cómo reaccionar. Pero te tomo la palabra si algún día (vaaagaaaaa) lo modifico para intentar ponerlo más violento.
      Si te soy sincera, ni recordaba que casaba a esos dos (tengo una memoria tan genial xD). Pero si en su momento lo puse, creo que es porque me cuajó. No es que él no la quiera… la quiere, pero no tanto como amó a Dae. Y ella… ya sabes, dicen que la gente enamorada se ciega mucho…
      Gracias por leerlo y comentar :3

  3. Sorprendente final…. no me lo esperaba…… me ha gustado mucho^^…………..

  4. ¡Por fin he acabado los exámenes y me he puesto al día!
    Buff yo tampoco me esperaba este final, pero me ha gustado que no sea el típico happy ending, me parece más realista y al ser un poco doloroso creo que se me quedará el fic en el kokoro por mucho tiempo >.<
    Por otra parte, decir que me han entrado muchas ganas de leer algo más sobre Zelo y Yongguk… =p

    Gracias por escribir el fanfic y hacernos pasar un buen rato de emociones ^^

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