아무도 몰래 사랑해 Amudo mollae saranghae. Capítulo 10

Autores invitados @Jeannelok

TE AMO SIN QUE NADIE LO SEPA

B.A.PCapítulo 10

Yong Guk se despertó aquella mañana con una sensación extraña. No sabía qué, pero estaba seguro de que algo no marchaba bien. De todos modos, comenzó a hacer la vida de siempre, arreglándose y preparando el desayuno. Mientras estaba ocupado en esto, vio que llegaba Jong Up cargado con unas bolsas: se habría ido a correr y no podría haber evitado comprar algo de comida.

Se acercó a él y chocaron las manos. En ese preciso momento vio a unos hombres bajar de una furgoneta armados con un bate. Le costó reaccionar al verlos, y por eso no pudo evitar que golpeasen a su amigo en la cabeza y lo tumbasen. Fue hasta él a socorrerlo y le lanzaron algo al lado, marchándose y gritándole desde el vehículo algunos insultos en tailandés.

Llamó a los demás a gritos y pronto Zelo bajó en dos zancadas, seguido por Him Chan y Dae Hyun. Con su ayuda, se llevaron a Jong Up hasta su cuarto y le limpiaron la herida de la cabeza y se la vendaron. No parecía nada grave, pero de todos modos el mayor insistió en que lo llevasen al médico, y así lo hicieron Him Chan y Dae Hyun mientras él y Zelo se quedaban en el garaje esperando que regresasen los tipos aquellos.

Poco después sus amigos regresaban. Jong Up no tenía nada y los primeros auxilios que le habían realizado eran los adecuados. Se reunieron todos en la parte inferior del garaje, en el sofá. No entendían a qué había venido ese arrebato, hasta que Zelo dejó algo sobre la mesa, diciendo que estaba al lado de Jong Up cuando lo habían levantado. Era un usb, pequeño y negro.

Him Chan trajo el portátil en un momento y lo pusieron. Había sólo un archivo, un vídeo. Lo reprodujeron y contuvieron el aliento. Young Jae se encontraba atado a una silla. Sangraba y lo tenían agarrado por el pelo, apoyando una navaja contra su garganta. El hombre miró hacia la cámara que lo grababa y dijo que o le devolvían el dinero que le habían robado, o no volverían a verle vivo. El intercambio se produciría al cabo de tres días, a las 23 horas, en un subterráneo.

Yong Guk no pudo evitar buscar con la mirada a Dae Hyun. Estaba pálido y tenía los labios resecos, los ojos muy abiertos y parecía estar a punto de desmayarse. Se dio un golpe en la rodilla, consiguiendo que reaccionase y ganándose las miradas de todos.

—Tenemos que conseguir ese dinero.

— ¡Puede ser una trampa!

—Claro que es una trampa, Him Chan, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que…—no fue capaz de decirlo— Tenemos que pensar cómo vamos a conseguir todo ese dinero. Sólo nos queda una pequeña parte de lo que cogimos, y no vamos a recuperar lo que donamos, claro…

—Tenemos que dar otro golpe. No sé cómo, ni dónde, pero hay que hacerlo. — Dae Hyun se había puesto en pie, con el semblante del todo diferente al de hacía unos momentos. Le brillaban los ojos con la seguridad dibujada en ellos.

—Creo que voy a tener que hablar con mi padre. —dijo, al fin, Yong Guk.

—Pero tu padre…

—No puedes hacer eso…

—Voy a llamarle. —ignoró los comentarios de los demás, levantándose y marchándose a su cuarto para contactar con su progenitor. Aunque seguían en contacto, hacía meses que no había hablado con él, y en realidad se imaginaba cuál sería la respuesta. Pero de todos modos debía intentarlo. Por Young Jae. Por Dae Hyun.

Marcó el número y esperó que diera llamada. Poco después se escuchó una voz al otro lado.

—Hey Tea Sung, pásame a mi padre anda, tengo un asunto que hablar con él.

Esperó con paciencia a que Tea Sung le dijera a su padre quién era y éste aceptara la llamada. La voz imperante, grave y masculina de su padre sonó al otro lado. A pesar de ser su progenitor, todavía no se acostumbraba a ella y al escucharla se sentía indefenso.

—Padre—le saludó. Sin darse cuenta, estaba restregando la mano libre contra la camiseta—, necesito tu ayuda.

— ¿Mi ayuda?

—Yo… yo… por mi culpa un colega está en peligro. Necesito dinero. —prefirió ser directo. No tenía sentido darle vueltas al asunto. Al otro lado de la línea se hizo el silencio durante un tiempo que le resultó eterno, y cuando al fin su padre reaccionó, Yong Guk sintió cómo el alma se le caía con fuerza y dolor a los pies.

—Ya eres lo suficiente mayor como para no cagarla de esa manera. No puedes venir corriendo a mí cada vez que te suceda alguna cosa.

— ¡Pero…!

—Ni peros, ni nada. Éste es tu problema, y tu amigo, así que te toca a ti encargarte de él. No me he dedicado a criarte todos estos años para que vengas llorando a mis faldas a la primera de cambio. Ya te he dado hasta ahora todo lo que me has pedido—quería quejarse, gritarle que no le había dado nada y que nunca había sido el padre que necesitaba, pero sabía que no era así. Aquel hombre, sin perder la compostura, le había dado cada uno de sus caprichos y amado a su madre como el que más. Le costó entenderlo cuando era pequeño, pero cuando les veía juntos… era increíble el rostro brillante de su padre y la sonrisa de su madre. Quizá no era el típico padre, ni había estado a su lado al cien por cien de lo que debería, pero a pesar de todo no podía echarle nada en cara. Lo sabía, y por eso tuvo que morderse la lengua, rabioso—. No debería haberte dejado ir a Tailandia. —le escuchó suspirar.

— ¿Cómo?

—Lo que oyes. Allí no puedo tenerte vigilado como aquí. Esto no habría sucedido si…—pareció dudar, y se calló. Yong Guk sabía que lo hacía porque si decía algo más, acabaría reconociendo que tenía cierta culpa en ese asunto y que iba a ayudarle por eso— Apáñatelas. No me llames para tonterías. Adiós, Yong Guk.

—Adiós, padre…—escuchó el sonido del teléfono colgarse al otro lado y no apartó el aparato durante un rato de su oído. Al final dejó caer los hombros, hundido. En realidad sabía desde un principio que la conversación que iban a tener sería similar a aquella, pero de todos modos había mantenido una pequeña esperanza hasta el último segundo… Golpeó la pared a su lado. Cada minuto era valioso, porque si no conseguían el dinero a tiempo, Young Jae moriría.

Tenían que trazar un plan y prepararlo, cuanto antes, mejor.

Hyo Sung golpeó la mesa, furiosa. No podía creerse lo que estaba escuchando a través del micrófono que Young Jae había colocado entre los chicos. Le habían secuestrado, los mismos tipos de los que ellos no se habían podido hacer cargo antes porque tenían otros asuntos entre manos. Y claro, ahora no podían intervenir porque destrozarían toda la operación, a pesar de que así estaban poniendo en peligro la vida de su compañero.

Al menos sabían cuándo debían actuar. Por eso comenzaron a movilizarse desde ese primer momento, y ella exigió ir a Tailandia con una de las unidades. No se trataba sólo de Young Jae, sino de la posibilidad de capturar a uno de los narcotraficantes más importantes de Corea. Al menos, eso dijo, pero tanto su jefe como ella sabían que mentía. Además, a pesar de todo, no tenían ninguna información de interés que los llevase hasta ese hombre. Como mucho, una conversación con su hijo. Todos esos meses habían resultado ser infructuosos. A pesar de que Young Jae arriesgaba la vida en la misión cada día.

Después del golpe que había dado, esperó una respuesta por parte de su superior, y cuando la escuchó estuvo a punto de partirle la cara. Un no rotundo, porque estaba involucrando sus sentimientos en ese asunto y aquello no era algo que una buena policía debería hacer.  Salió airada de allí, cogió sus cosas y se largó a la calle, tomándose el resto del día libre.

Mientras caminaba sin rumbo fijo, sintió que le escocían los ojos y se pasó la mano por ellos, furiosa. No iba a llorar. Aunque estuviera preocupada y echase de menos las miradas de Young Jae, su voz y su olor. No lloraría a pesar de que la invadía el miedo de dónde estaría el chico o qué le estarían haciendo.

Recordaba la primera vez que lo había visto. El chico era bastantes años más joven que ella, pero no pudo evitar quedarse prendada, por su chulería quizá. Hyo Sung tenía bastante éxito entre los chicos y había mantenido relaciones, unas más serias que otras, pero por culpa de Young Jae había aparcado su vida sentimental para intentar conseguir una con él.

A pesar de que nunca había recibido respuesta positiva por su parte, no podía evitar perseguirlo. Sabía que había conseguido que fuera con quien se mostraba más cariñoso y cercano, al menos todo lo cariñoso y cercano que Young Jae podía ser.

Hyo Sung no podía evitar recordar cada momento vivido con él. Los tenía grabados a fuego, incluso los más insignificantes, y retener las lágrimas cada vez era un trabajo más arduo y doloroso.

Se metió en el primer bar que encontró, y pidió una botella de lo más fuerte que tuvieran. Un trago por cada pensamiento que tuviera del chico, hasta que lograse olvidar.

Despertó estirada en su cama, con la ropa mal colocada y los zapatos tirados a su lado. Recordaba con vaguedad haber logrado regresar a casa después de beberse casi ella sola una botella de… de algo. Un par de tipos se le habían acercado y ella los había tumbado incluso en ese estado con sólo un par de movimientos, así que ninguno más se atrevió a molestarla.

Fue hasta el baño y vomitó. Se encontraba como si le hubiera pasado una apisonadora por encima. Miró el reloj. Todavía era de madrugada, así que envió un mensaje a su jefe diciendo que se encontraba mal y que no iría a trabajar. Podía permitírselo, pensó. Se lo debía.

Volvió a la cama, agotada. A pesar de todo, la imagen de Young Jae seguía siendo lo único que aparecía en su mente. Le odió por ello. Al menos podría dejarla en paz ya que había hecho todo el esfuerzo por olvidarlo.

Hyo Sung hundió la cara en la almohada, aprovechando que no había nadie, para dar rienda suelta al llanto.

Su teléfono sonó al medio día. Ya estaba del todo recompuesta aunque con un ligero dolor de cabeza. El número que aparecía era el del despacho de su jefe. Atendió olvidando que le había dicho que estaba enferma y sin disimular ni un poco, por lo que al otro lado el hombre se mostró sorprendido al escucharla tan bien.

—Me recupero rápido. —no era mentira.

—Lo sé, lo sé… Hyo Sung, he estado hablando con los demás. Ya tenemos un plan y mira, si quieres… voy a dejarte ir. He pensado que para Young Jae será agradable ver tu rostro entre el de tanta gente. Todos sabemos que estáis muy unidos. Bueno…

—Lo más unido que uno puede estar con Young Jae. —dijeron a la vez. Hyo Sung sonrió con dulzura. A pesar de la manera de ser del chico, se había ganado el cariño y respeto de todos a base de su duro trabajo. No se olvidó de agradecerle esa oportunidad al hombre antes de colgar, añadiendo que como ya se encontraba bien comería algo e iría a trabajar.

Dejó el aparato sobre la encimera de la cocina. De repente, un poco de esperanza se despertaba dentro de ella, porque vería pronto a Young Jae y podría patear por sí misma los traseros de quienes le hubieran hecho daño.

Yong Guk movió los vehículos de juguete sobre el mapa extendido encima de la mesa. Llevaban desde el día anterior planeándolo y estaba casi todo listo. La idea había sido de Him Chan y Dae Hyun. La opción más rápida y sencilla era robar uno de los coches blindados que transportaban el dinero hacia los bancos. No quería recurrir a eso porque se trataba del dinero de gente inocente, pero no les quedaba otra opción.

Him Chan estaba arreglando su furgoneta. La había pintado toda de negro para pasar desapercibida e incluso puesto una matrícula falsa para que no les siguieran la pista. Los cristales, tintados, y la potencia del motor mucho superior a la que tenía de serie, pero también más silencioso. Dae Hyun y Jong Up optaron por una parte más cruda. Lograron encontrar a unos traficantes de armas y con el poco dinero que les quedaba compraron algunas. Fue una especie de inversión. Se encontraron con ellos en un lugar oscuro y frío. Dae Hyun fue el que dio el paso. Estaba irreconocible. Desde que se habían enterado del secuestro de Young Jae todos estaban nerviosos, tensos y preocupados, pero él… Parecía más seguro de sus pasos que nunca.

Yong Guk estaba muy preocupado por él. Sabía que se mostraba así porque por dentro estaba destrozado y muy asustado. Había intentado acercarse a hablar con él y darle ánimos, pero era algo de lo que él mismo carecía. Se sentía culpable, despreciable y no sabía cómo iba a acabar todo aquello.

El golpe lo darían a las cinco y media de la madrugada, durante el inicio de la ruta del coche que transportaba el dinero, así que les dijo a todos que fueran a dormir. Obedecieron, aunque estaba seguro de que ninguno sería capaz de conciliar el sueño. Él se quedó sentado en el sofá, delante del portátil. Zelo tampoco se marchó a su cuarto.

—Hyung, saldrá bien. Tiene que salir bien.

—Ve a dormir, Jun Hong. Necesitamos estar frescos para mañana… es decir, para dentro de unas horas.

—No voy a dejarte aquí solo dejando que la culpa te carcoma. Te conozco muy bien, y sé cada una de las palabras que están cruzando tu mente ahora mismo. No puedo dejarte solo en este estado.

—Oye, pero tú… ¿en qué momento creciste? Hace nada eras un crío asustado a mi espalda y de repente…—suspiró—Sueno como un padre viejo y cansado, ¿verdad?

—Del todo—el pequeño sonrió antes de levantarse y apoyar la espalda contra el brazo de su amigo—. Hyung, no es tu culpa. No le obligaste a hacerlo. A ninguno de nosotros. Te seguimos porque queremos, y te apreciamos. Confiamos en ti. Eres un gran tipo.

—Pero es él quien recibe la paliza, mientras yo estoy aquí, tan tranquilo.

—Hyung…

—Dime.

— ¿Me odiarás si te digo lo que pienso?—se separó de él, dándose la vuelta para que pudieran verse de frente. Cruzó como pudo las piernas sobre el sofá, formando una v con las cejas y fijando la vista sobre su amigo como si no existiera nada más.

—Sabes que no.

—Lo siento por Young Jae, pero me alegra que no seas tú quien está en esa situación. Porque sin ti, todos nos desmoronaríamos. Te necesito, hyung. Te necesitamos.

Yong Guk abrió la boca, para no decir nada y volver a cerrarla. Por un lado, era cierto que las palabras del menor podían resultar duras y crueles, pero por el otro… Cogió el colgante en forma de cruz que descansaba sobre su pecho y se lo llevó a la boca, besándolo y haciendo una promesa en voz baja.

Iban a rescatar a Young Jae.

18 respuestas a 아무도 몰래 사랑해 Amudo mollae saranghae. Capítulo 10

  1. Nuri dijo:

    qué bueno! admiro realmente la que estais liando!!

    gracias mil, de verdad

  2. Nuri dijo:

    pues toda mi admiración a la peque!!! está dando una clase de imaginación y estilo. Yo espero el capitulo cada semana y nunca defrauda!!

  3. Ya entramos por fin al lío. Y miedo me da la que se pueda liar a partir de aquí. Supongo que seguiréis bastante el mv, aunque en algún momento algo tendrá que cambiar, por que no me gusta ninguno de los dos finales para esta historia >-<
    Por cierto, muy tierno el momento Yonglo. Esa pareja siempre me ha encantado. El hyung líder y el maknae. Simplemente adorables.

  4. Vale, aunque ya lo sabes me he leído los 10 capítulos de una entada… y mira que no soy de leer fics ¿eh?

    Al principio pensé: “Anda mira, el video de one shot”. Conforme fui leyendo pensé: “Más le vale que no termine como el vídeo, pero para de los dos finales prefiero el de todos muertos al de la traición XDXDXDXD”. Petro tengo fe en ti peque.

    Yo estoy como Youngjae, tiene que haber una razón para que se dediquen, aparentemente, a la vida criminal. Aunque realmente lo único que han hehco es robarle a una panda de traficantes, así que tampoco es que hayan hecho nada malo, bueno tampoco es bueno vaaaaaaaaale, pero es menos malo y lo han usado para hacer el bien. Y, aunque claro esto no lo sabe el YoungJae YongGuk ha llamado a su padre medio obligado por las circunstancias… lo que me hace pensar que el realidad él ha cortado todos los lazos con el padre, y sólo porque Young Jae está en peligro, y ellos no tienen el dinero, ha decidido acudir a él (para que no le hiciera ni puñetero caso pero bueno)

    Por cierto, muy bueno lo de “Yo sufriendo pq se enterasen de mi relación con DaeHyun y resulta que ni se enteran que me han secuestrado, panda de inútiles jajajajajajajaja.

    En fin, peque me está gustando mucho, pero ya sabes mi advertencia, que ya me he imaginado un final de los más bonico😛

    • Lalalalala gracias por leer y comentar y por sufri…digo disfrutarlo😀
      YongGuk no es que se lleve mal con su padre, fíjate en esto:
      “Lo que oyes. Allí no puedo tenerte vigilado como aquí. Esto no habría sucedido si…—pareció dudar, y se calló. Yong Guk sabía que lo hacía porque si decía algo más, acabaría reconociendo que tenía cierta culpa en ese asunto y que iba a ayudarle por eso— Apáñatelas. No me llames para tonterías. Adiós, Yong Guk.”
      Su padre le aprecia, pero quiere que su hijo se endurezca y por eso intenta no estar encima de él. Si le siguiera dando todo lo que quiere, al final Yong Guk sería alguien sin poder ni autosuficiencia para controlar su vida. Así que no se llevan mal, pero el conejo ya es un adulto que debe aprender a valerse por sí mismo.

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