Háblame de tus alas, capítulo 1. Las hermanas Shin.

BY @Jeannelok

Ser el líder de un grupo a veces era muy duro y difícil, como aquella. Que uno de tus mejores amigos, con quien compartes alegrías y penas, se vaya dos años a hacer el servicio militar es un gran sufrimiento. Leeteuk tenía que aparentar fuerza, entereza. Dado que se había pasado la noche llorando, supo mantener las apariencias delante de las fans, aunque no solía tragarse las lágrimas, pues aquello era pura apariencia y lo duro había sido la noche anterior. Así pues, en aquella noche oscura se encontraba en un bar de un conocido, en un rincón para no ser reconocido y tomando unas copas imaginando tener a su amigo del alma al lado.

Le dio un último trago al vaso antes de levantarse para pagar y despedirse. Incluso hundido en la pena, sabía controlar. El mayor, el adulto, debía mantener el control. Además, era en parte a causa del alcohol que habían llegado hasta aquella situación y no quería que la cosa se repitiera. Por mucho que la pena le corroyese, dado que siempre creyó que iba a ser el primero en marcharse.

Abrió la puerta y le recibió el calor de la calle. Era Julio y el suelo quemaba incluso de noche, después de pasar tantas horas recibiendo los rayos del sol. La bebida comenzaba a subírsele a la cabeza y todo daba vueltas, haciendo que le costase poner un pie delante del otro. Se maldijo por confiado, por creer que las copas no le habían pasado factura cuando había bebido más de lo que tenía acostumbrado el cuerpo.

-Mierda…-suspiró el chico, apoyándose en la pared. No estaba acostumbrado a emborracharse y andar doblado por culpa de la bebida. Se sentó despacio en el suelo, cubriéndose el rostro con una mascarilla diferente a la que había llevado durante el día para que nadie le identificase y mucho menos en aquel estado.

Suspiró largo y tendido, comenzando a encontrarse ligeramente mejor y echándole las culpas a la edad, que le estaban pasando malas jugadas. Sintió a alguien sentándose a su lado e intentó cubrirse mejor.

-¿Te encuentras bien?-preguntó una voz femenina. Quiso responderle, pero no llegó a hacerlo porque cayó desmayado.

 

Cuando abrió los ojos, Leeteuk no reconoció el techo que se presentaba ante ellos. Se enderezó como pudo y una toalla húmeda que reposaba en su cabeza planeó hasta su regazo, de donde él lo agarró curioso. Era una habitación pequeña, iluminada por los rayos de luna que entraban por la ventana. Se enderezó, sintiendo el cuerpo mucho más ligero de lo que lo había sentido durante todo el día, en que parecía llevar una mochila cargada de piedras a las espaldas. Recordaba ligeramente el haberse mareado después de haber bebido más de lo que su propio control exigía, y a alguien hablándole. Después de aquello, todo era oscuridad.

Salió de la cama, acalorado, y buscó el interruptor de la luz. Lo encontró al lado de la puerta y al encenderla, la habitación se presentó a sus ojos pequeña, pero acogedora. Decorada por un par de muebles viejos, una cama y la pared totalmente cubierta por fotografías, supuso que era el cuarto de una chica pues las sábanas eran rosadas. Abrió con cuidado la puerta y sacó la cabeza, encontrándose de frente con una muchacha que llevaba en las manos un pequeño barreño con agua.

-Estás despierto.-sonrió la chica, mostrando una hilera de blancos dientes. Él sonrió a su vez como auto reflejo mientras su mente pasaba imágenes veloz, dado que aquel rostro le resultaba familiar. Un poco más delgado y alargado, pero con los mismos ojos vivaces y la nariz pequeña. Los labios finos y rosados, y el cabello castaño con una curiosa mecha natural negra en el flequillo.

-No puede ser.

-Pensaba que no me reconocerías.

-¿Cómo no iba a hacerlo? ¡Yu Sun! Ha pasado tanto tiempo, no te había vuelto a ver desde que- “rompimos”. No podía decirlo en voz alta, aunque hubiesen pasado alrededor de diez años-…desde hace varios años, ¿cómo has estado?

-Bueno…sucedieron muchas cosas-sonrió de medio lado. Leeteuk se quedó en silencio no muy seguro de saber si debía seguir preguntando. Había perdido todo contacto con ella después de haberse separado, su mente incluso había borrado la manera en que lo habían hecho y no sentía ningún tipo de rencor o remordimientos dentro dado que no estaban enamorados, pero se lo pasaban bien juntos-. Pero dime, ¿estás bien del todo?-preguntó empujándolo hacia dentro para dejar el barreño en el suelo- Había ido a cambiarte el agua. Tenías algo de fiebre, y como has bebido estabas hecho polvo y diciendo incoherencias.

-¿Decía incoherencias?

-Le decías a alguien que no querías que se fuera. Kangin, tu compañero- Leeteuk se encogió ligeramente sobre sí mismo, avergonzado. No era la ilusión de su vida que Shin Yu Sun viera todas sus debilidades-. Te he visto en las fotos y no parecías muy deprimido, eres mejor actor de lo que pensaba.

-¿Sigues mi trayectoria?

-Aunque no quisiera hacerlo, tendría que hacerlo. Yu Jin es vuestra fan y está todo el día cotilleando sobre vosotros.

-¿Yu Jin? ¿Cómo está?

-Pues la he mandado a comprarte algo de comer al 24 horas, no creo que tarde en volver y volver a gritar emocionada a tu alrededor.

-¿Y Yu Hae y Yu Rin? ¿Tus padres?-al escuchar las preguntas, el gesto de la muchacha se torció y dio un largo suspiro que se vio interrumpido por los alegres gritos de su hermana menor anunciando que había llegado y encontrándose al instante al lado de la puerta. Una cabellera cobriza apareció por la puerta primero tímidamente y después con emoción, mostrando un gracioso rostro de grandes ojos oscuros que brillaron con intensidad al ver a Leeteuk.

-Yu Jin.-sonrió el muchacho al reconocerla. Más alta de lo que la recordaba y con un brillante cabello que enmarcaba un pequeño y redondo rostro. Totalmente diferente a su hermana, cuyo aspecto era recatado y elegante, el suyo era aniñado, igual que en el pasado.

-Leeteuk oppa-musitó ella, acercándose despacio a él y después lanzándosele encima y abrazándola, como si volvieran atrás y ellos se llevasen como carne y uña. Cuando salía con Yu Sun, prácticamente había pasado más tiempo jugando con ella que paseando con la otra, al fin y al cabo la diferencia de edad tampoco era tan grande-. Me alegra verte.

-¿Has estado bien, pequeña?-preguntó el chico, soltándola y apoyando la mano en el hombro, apretando ligeramente con cariño. Ella dibujó una sonrisa todavía más enorme.

-Podría haber estado mejor, pero vamos haciendo. Me asusté mucho cuando Yu Sun Unnie apareció cargándote, suerte que no pesas demasiado.

-Siento interrumpir vuestra conversación-habló la mencionada, atrayendo la atención de ambos-, pero es tarde y mañana madrugo, así que me gustaría dormir. Leeteuk, puedes quedarte esta noche aquí si quieres.

-No, no hace falta. Pero me gustaría quedar algún día para tomar algo, apúntame la dirección o dame el número de teléfono y ya os contactaré o algo.

-¿Puedes hacer eso?-inquirió la mayor, agarrando una libreta de un cajón y arrancando una hoja después de haber escrito en ella. Se la tendió al chico quien la dobló perfectamente antes de guardarla en su cartera, mientras respondía:

-Puedo, lo que no sé si puede acarrearme problemas. Pero estoy muy contento de haberos visto, y además ahora te debo un favor.

-¿Cómo sabes que no iré con el cuento de todo lo que ha sucedido a alguna televisión, o que te he sacado alguna fotografía comprometedora?

-¿Lo has hecho?

-…No.

-Eso me sirve. Te conozco y confío en tu palabra.

-¿Quién dice que no he cambiado, después de diez años?

– Si las cosas son así, ¿qué le voy a hacer? Lo que tenga que venir, vendrá y tendré que adaptarme a lo que suceda.-mientras ellos hablaban, Yu Jin asistía a aquella conversación como quien ve un partido de tenis, moviendo la cabeza de un lado hacia el otro. Finalmente Leeteuk se despidió de las chicas, quienes le acompañaron a la puerta. La casa era pequeña, con sólo esa habitación, un cuarto de baño y una cocina. Se preguntó cómo se lo debía hacer para vivir toda la familia allí, o si las chicas se habían independizado y vivían solas ya que eran las más jóvenes de las cuatro hermanas, sin embargo pronto se deshizo de aquellos pensamientos y llamó a un taxi que le llevó hasta su casa, lanzándose sobre la cama sin cambiarse ni si quiera de ropa cuando llegó.

 

A la mañana siguiente, las sacudidas de Yesung despertaron a Leeteuk. El chico le llamaba porque tenían que marcharse de viaje y debían recoger el apartamento antes. Era cierto, la mujer de la limpieza había tenido que dejar el trabajo y ahora se encargaban ellos de todo, mientras les buscaban a otra persona. Aunque al principio dijeron que ellos mismos se podían ocupar, era cierto que iban demasiado ocupados y que había cosas como sacar el polvo o poner lavadoras que no tenían tiempo para hacer, así que necesitaban a otra persona. El problema estaba en que era muy difícil encontrar a alguien de confianza, porque al fin y al cabo ellos eran celebridades y no se podía encomendar la faena a cualquier persona.

Leeteuk le pidió a Yesung que le tomase la fiebre y el chico le dijo que le notaba la temperatura normal, así que podía ponerse manos a la obra sin más preámbulos. Se fue a dar una ducha y le pidió al joven que le preparase los productos de limpieza. Así fue como el chico pasó la mañana, limpiando el piso mientras los demás preparaban los utensilios que debían llevarse, suerte que él lo hiciera la tarde anterior antes de salir a emborracharse.

Poco después se encontraban despegando y en pocas horas, regresando. Sin tener un respiro de descanso para disfrutar del lugar, regresaron a Corea la madrugada siguiente. Y así se encontró sin poder dormir, a causa del cambio de horario y volvió a ser temprano por la mañana. Cuando quiso darse cuenta, se encontraba llamando a Yu Sun aunque sabía que la muchacha debía de estar durmiendo así que no respondería. Curiosamente, sí que cogió el teléfono.

-¿Diga?-preguntó la chica, con voz alegre y despierta a diferencia de lo que él esperaba encontrarse. Inseguro de lo que iba a encontrarse, le dijo quién era- ¿Leeteuk? ¡No esperaba que llamaras tan pronto! ¿Todo bien?

-Me sorprende que estés despierta.

-Estaba preparando el desayuno antes de irme a trabajar.

-¿Tan temprano, y después hasta tan tarde?

-Sí, son dos trabajos diferentes, pero tengo un rato de descanso, ¿quieres quedar para comer?

-¿Quedamos en aquel lugar?-era curioso que pudiera recordar a la perfección detalles como el lado del río donde siempre iban a conversar, y no otros respecto a cómo había sido su relación sentimental y semejantes- Pon tú la bebida, y yo la comida.-añadió, antes de despedirse y colgar.

 

El aire acariciaba su rostro con suavidad. Hacía mucho calor y él llevaba aquella máscara que le hacía sudar alrededor de la boca, pero después de echar un vistazo convino que podía sacársela dado que nadie iba a verle ni reconocerle. No tardó en notar un toque en la espalda que le hizo voltear y encontrarse con Yu Sun, quien le tendía un llavero en forma de pollo. Él lo observó unos instantes sin entender, y finalmente ella habló.

-Hace poco fue tu aniversario, algo tenía que regalarte.

-Te acuerdas…

-No. Yu Jin se acuerda. Es impresionante la memoria que tiene esta muchacha, seguro que podría recitarnos todos tus alimentos predilectos. Al menos, los de hace diez años.

-¿Y los de mis compañeros? Dijiste que es nuestra fan.-la chica se sentó a su lado, retirándose el corto cabello hacia atrás con unas gafas de sol.

-Digamos que es 95 por ciento fan tuya y 5 por ciento fan de los demás, así que no sé hasta qué punto sabrá sus gustos también. Si le dejase, creo que a pesar de su edad llenaría la habitación de póster con tu cara.

-Os levantaríais felices-bromeó él, arrancando una sonrisa de la chica. Sólo tenía hora y media para comer, así que no se demoraron demasiado en devorar los alimentos que el chico había comprado de camino hacia allí. Los degustaron con sentido placer, y al terminar la chica se tendió sobre la hierba para descansar un poco. En aquellos momentos el teléfono del chico comenzó a sonar y él atendió deprisa al ver que se trataba de uno de sus managers- ¿Diga? Sí, soy yo, ¿esa tampoco?-calló unos instantes- ¡No sé! ¿Una chica de confianza? Claro, mi hermana. Lo otro son celebridades, y dudo que ninguna limpiarme la ropa interior. No…aunque…oye espera un momento-alejó el aparato ligeramente de su oreja para dirigirse a Yu Sun, quien abrió un ojo al verse reclamada su atención- ¿No te interesaría otro trabajo?

-No, tengo el cupo completo. Aunque me sé de una que lo necesita.

-¿Quién?

-Yu Jin.

-Pues trato hecho, dile que ya tiene trabajo y que encima, será la chica más feliz y afortunada del planeta. Más que la novia el día de su boda, ¿te hace?

-Me hace.-no estaba segura de lo que estaba hablando Leeteuk, pero ya le haría las preguntas su hermana. El caso estaba en encontrar un trabajo y cuando antes, mejor. Escuchó al chico cómo decía antes de colgar que seguramente tenía a la persona idónea para aquel trabajo y le preguntó para qué la quería contratar exactamente.

-Necesitamos mujer de la limpieza, y que a veces cocine y haga la colada. No hace falta que haga maravillas, es sólo para tener el piso más o menos ordenado y por si alguna vez Ryewook no nos puede cocinar nada y estamos muy cansados. Pagan bien. No soportaré volver a tener que madrugar para sacar el polvo, después de haber actuado por la noche y antes de un viaje, por ejemplo. Y ahora mismo vosotras habéis llegado enviadas por el cielo como una salvación, porque aunque parezca tonto no cualquiera puede hacer este trabajo. Os necesito, hermanas Shin.

-Espera, ¿me estás diciendo que Yu Jin podrá pasar varias horas metida en la casa de unos tíos que adora y admira, sobre todo a ti, y encima cobrará por ello?-él asintió con la cabeza- No hace falta preguntarle, se desmayará antes de poder responder: dime dónde hay que firmar, Leeteuk el ángel.

Háblame de tus alas, índice de capítulos.

 

8 respuestas a Háblame de tus alas, capítulo 1. Las hermanas Shin.

  1. Nuna dijo:

    Bueno, dado que andamos comentando el fic por twitter @Jeannelok y yo, y ahora mismo andamos dándole a lo serio, seriamente sólo diré que me lo leí del tirón, que te pone en situación con una facilidad aplastante, y que eres capaz de sentir las emociones de todos los personajes e identificarte con ellas en todo momento.

    En cuanto a los comentarios de loba, he de añadir que quiero ser Yu Jin con todo mi corazón, y dedicarme al cuidado y alimento de los nenitos, ainsssssssssssss, no podría soportarlo más de media hora, y andaría toloca como en el metro seulense gritando “sacadme de aquí o muero”.

    Es un muy buen fic, que te tiene en vilo hasta el final. Muy emotivo y bonito.

  2. Elbia dijo:

    aa nooooooooooooooooooooo
    que envidia ese trabajoooo
    Me encantoooo…. y el continue para cuando…
    waaaaaaaaaaaaaa re lindooooooooo
    No puedo creer que lei tanto ademas en vacaciones… Es merito…

  3. Akima dijo:

    Pero si es que no me cansare de decirtelo Jeannelok que bien escribes ainsss *^.^*

    Espero ya con ansias el siguiente ^^ quiero saber como se queda la hermana pequeña cuando sepa lo del trabajo 😄

    Gracias por compartirlo a las dos ^^

  4. Susispooky dijo:

    ¡Inma, me ha encantado!

    Es es segundo fic tuyo que leo, y me ha gustado mucho ^^ Esperaré impaciente el siguiente capítulo 😉

  5. ARI8 dijo:

    Lo he disfrutado a más no poder y tengo que decir que me encantaría tener ese trabajo. Sería la noona de todos pero me da igual, sería el paraíso.

    Espero impaciente la continuación.

  6. Nuna dijo:

    Chicas, hemos hablado Jeannelok y yo, y pensamos que para no alargar mucho la cosa, sacaremos un capi a mitad de semana, miércoles o jueves, y otro en el finde. Osea, dos por semana. Esperamos que os parezca bien, así no se hace demasiada larga la espera. Un besitoooo.

  7. Hellenita dijo:

    Pues..que decir que me ha encantado…lo he leido de una y la forma en que escribes me encantó y como relatas todo…es genial…y la idea mejor aun…muero por saber como sigue….xD

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