Háblame de tus alas, capítulo 2. La fuerza de un amor infantil.

by @Jeannelok

Nota de la autora: en este fic, no hay dos dormitorios, sino que todos los SuJus habitan en uno.

 

Capítulo 2: La fuerza de un amor infantil

 

Tal y como había predicho Shin Yu Sun, cuando le dijeron a su hermana si quería trabajar haciendo las tareas domésticas de la casa de Super Junior, poco le faltó para ponerse a gritar como una loca. Así fue como Leeteuk reunió primero a la muchacha con sus mánager, para que dieron el visto bueno a su decisión. Dado que era él quien aseguraba que se trataba de alguien de confianza, no tuvieron muchos problemas en aceptar que se encargase ella de las tareas. Necesitaban a alguien pronto porque los chicos estaban demasiado agotados para encargarse de según qué cosas y la suciedad acabaría por comérselos, por más que ellos fueran limpiando. Yu Jin se vio muy complacida con la paga que le iban a dar, y no hubo ningún problema a la hora de cerrar el contrato. Leeteuk incluso estaba sorprendido de lo fácil que había acabado resultando todo.

El chico acompañó a Yu Jin hasta la salida, pero tenía que quedarse en el edificio y no podría llevarla hasta casa. Estar con ella le estaba sentando bien, porque su entusiasmo se le pegaba y se sentía lleno de energía para seguir apareciendo en programas haciendo tonterías, a pesar de que su interior seguía intentando recuperarse de los golpes que no dejaba de recibir el grupo.

-Entonces, nos veremos mañana en…vuestra casa.-murmuró la chica, avergonzada a la hora de decir las últimas dos palabras y haciéndole reír. Según había dicho, las tareas domésticas se le daban muy bien dado que en casa solía llevarlas ella porque su hermana trabajaba, y aunque ella también lo hacía de vez en cuando tenía más tiempo libre. Lo contaba con naturalidad y Leeteuk se preguntaba muchas cosas: ¿tan caro era el piso donde vivían? ¿No podían sus padres o sus dos hermanas mayores ayudarlas si las veían tan apuradas? Según recordaba, el sueño de Yu Sun desde muy joven era ser profesora, sin embargo sabía que trabajaba repartiendo periódicos, en una heladería y por las noches, en un bar. Tres trabajos, casi sin descanso en todo el día. No era muy difícil suponer que las cosas no estaban del todo bien en la familia de las chicas. Sin embargo, y a pesar de la confianza que parecían tenerse a pesar de los diez años que habían pasado en sus vidas, era lo suficientemente precavido como para no preguntar nada al menos que ellas quisieran decir nada.

-Mañana sale el nuevo MV, ¿querrás disfrutarlo con nosotros?

-Vosotros. Todos. MV, el de No Other, ¿verdad? ¿Te he dicho ya que estabais todos muy guapos?-no era normal que una chica hablara y piropeara con aquella tranquilidad, pero Leeteuk sabía perfectamente que si ella lo hacía era porque se trataba de él, y que delante de otras personas no hablaría de la misma manera. Poco a poco en su mente rememoraba la vida que había pasado con las hermanas y su familia, y la camarería que tenía con todos era entrañable. Suspiró sin darse cuenta de que estaba cavilando con Yu Jin todavía a su lado-¿Leeteuk oppa?

-Ah, sí, perdona… Gracias, pequeña-ella sonrió complacida y se despidió de muchacho, después de prometerle que le diría a su hermana si quería ir a tomar algo algún día. Leeteuk estaba contento de poder salir con gente no relacionada con el mundo del espectáculo, porque se daba cuenta de que últimamente todas las relaciones que tenía eran con famosos: sus amigos de la escuela se habían ido a la mili, casado e incluso alguno, tenido hijos. A veces se preguntaba qué estaba haciendo él con su vida. No era tonto, y sabía que no podría estar eternamente cantando y bailando con el grupo. Al año siguiente él mismo tendría que marcharse ya a hacer el servicio militar, ¿y después, qué haría después? En aquel mundillo mil cosas podían pasar, cada día salían nuevos grupos que triunfaban, arrastrando a los antiguos, y notaba que el poder de Super Junior menguaba, porque aunque sonriesen cada golpe recibido… se mantenía ahí. Suspiró profundamente, auto castigándose por aquellos pensamientos inútiles. Lo que fuera que tenía que suceder, lo enfrentaría sin temor y lo superaría. Así tenía que pensar, y así iba a ser-. Lo que ahora queda-se recordó dándose la vuelta y poniendo los brazos en forma de jarra-, es decirle a los chicos que tendremos una muchacha joven rondando por casa y que no se alteren demasiado.

 

Yu Jin tuvo que repetirle antes de salir de casa a su hermana que no se preocupara, que disfrutase de su día de fiesta en la heladería y que confiase más en ella pues se iba a comportar aunque por dentro estuviera muriendo de felicidad. Y es que el corazón le latía tan deprisa que como pasara alguien lo suficientemente cerca, podría golpearle en uno de sus saltos. La muchacha recordaba a la perfección su entrada a la adolescencia, cuando su hermana le presentó a Leeteuk como su novio y lo profundamente prendada de él que había quedado la chica, aunque siempre disimuló muy bien y pareció ser que ninguno lo notó. Pero las circunstancias hicieron que los dos rompieran y posiblemente, ella estuvo más deprimida que Yu Sun por ello pues significó no volver a verle más. Pero un buen día le vio y le reconoció al instante, en la portada de una revista con su grupo y cuando quiso darse cuenta, se pasaba el día escuchando su música y viéndolos en televisión. Se le erizaban los cabellos de los brazos y de la nuca y el pello se le hinchaba. Había intentado muchas veces que le respondiera algún UFO o encontrárselo a la salida de su casa, que reparase en ella en algún concierto y la saludara, en la cola de una firma de autógrafos. No obstante, siempre algo estropeaba el plan, y en los últimos años lo único que había podido hacer era admirarlo y escucharle, porque la madurez llegó de golpe y las escasas oportunidades que tuvo de verle de cerca de nuevo, desaparecieron…hasta aquel momento.

Todavía no se lo podía creer y temblaba de emoción. Cuando Yu Sun apareció cargando con él, febril y ligeramente bebido, los platos que acababa de fregar y secar resbalaron de sus manos y golpearon el suelo, rompiéndose al instante. El flequillo caía sobre sus ojos cerrados, ocultándoselos, y sus labios estaban entreabiertos, aunque él no estaba para nada despierto porque su hermana lo entró arrastrándolo y finalmente tuvo que dejarlo caer sobre el suelo como un peso muerto, pidiéndole ayuda para cargarlo hacia la cama. No es que él pesara demasiado, era liviano dado que estaba muy delgado, sin embargo después del trayecto cargándolo era normal que la chica se hubiera cansado.

Cuando creía que había dejado sus sentimientos enterrados y que lo único que sentía por él era un amor totalmente platónico, la admiración de una jovencita por su ídolo, algo completamente normal porque alguna vez incluso alguno de sus compañeros de Super Junior la había emocionado…le veía, a pocos metros, allí estirado, sudando…y todo regresaba a ella, los sentimientos, las emociones, una felicidad que la embargaba con sólo mirarlo, el deseo de abrazarle. Todo aquello que su corazón había albergado por él y había acallado porque se trataba del novio de su hermana, no había desaparecido: simplemente permanecía oculto.

Yu Jin incluso notaba que era físico y lacerante, como si todo el rato le estuvieran clavando finas ajugas en el pecho. Se sentía estúpida, infantil. Pero era así. A pesar del tiempo, de los años, aquel amor infantil había permanecido intacto o si acaso, había crecido. Y eso le hacía preguntarse…si ella, que a los ojos de Leeteuk había sido sólo una niña pequeña, mantenía aquellos sentimientos… ¿qué sentirían el mismo chico y su hermana el uno por el otro?

A los trece años no había terminado de entender qué le sucedía, o al menos había sabido cerrar los ojos al amor. Diez años más tarde, no podía obviar de qué se trataba y se preguntaba si, en caso de que ellos dos regresaran a estar juntos, podría ella soportarlo como en el pasado.

Perdida en sus pensamientos como estaba, llegó al apartamento y casi se lo pasó de tan centrada que iba, sin embargo un pequeño grupo de muchachas haciendo acampada en el exterior llamó su atención y se dio cuenta de que era allí. Saludando ligeramente con la cabeza mientras sus ojos leían velozmente los carteles de apoyo a Super Junior que llevaban, se adentró en el edificio y cogió el ascensor que la llevaría al piso donde vivían los chicos, dándose cuenta de que siendo la cantidad que eran, se tendría que dejar el alma para encargarse del apartamento. Pero no le importaba.

Era Super Junior.

Era Leeteuk.

Justo andaba pensando en él cuando al salir del ascensor, se lo encontró esperándolo en la puerta de la casa y nada más verse, se sonrieron dulcemente. Era así. Diez años no eran nada: el cariño del uno por el otro se mantenía intacto.

Al verlo sus pies caminaron más ligeros y al instante estuvo a su lado, resistiendo las ganas de lanzarse a abrazarlo como una cría pequeña como hiciera la otra vez, porque se había dado cuenta que a pesar de que los sentimientos se mantuvieran, el tiempo había pasado. Había reglas que cumplir: él era un chico, mayor que ella y no de su familia. Y famoso. Podría tener problemas si alguien los cogía en aquella actitud cariñosa, y por mucho que ellos negasen que fuera algo más allá de la amistad no les creerían. Lo había visto: los medios de comunicación podían modificar la realidad y la gente se la solía creer tal y como se la vendían.

-Buenos días-sonrió el chico dulcemente, haciendo que el corazón de ella se derritiese como un helado al sol. Se sentía realmente estúpida por las reacciones de su cuerpo ante él, ¿por qué una simple mirada podía hacerle sentir alcanzar el cielo?-. Te estábamos esperando.

-¿S…sí? ¿Pero de verdad voy a poder…conocerlos?-todavía no podía acabar de creerse que la realidad fuera aquella, el sueño de poder conocerlos a todos, a sus ídolos.

-No, vas a tener que venir a trabajar de infraganti porque no quiero que ninguno de ellos te vea ni conozca. Pues claro que vas a conocerlos, pequeñaja.-quiso agradecerle y añadirle que ya no era tan pequeña, pero prefirió ahorrárselo. Se sacó el sombrero de paja que llevaba en la cabeza para protegerse del sol, dejando el cabello oscuro de reflejos caoba enmarcando su rostro y cubriendo sus hombros, únicamente tapados por una camiseta de tirantes y encima las tiras del mono de pantalón corto rosado que llevaba. A Yu Jin le gustaba ir acicalada y mona, sin embargo sabía lo que era un traje para cada ocasión y dentro de la maleta iba preparada para el trabajo. Tenía las mejillas sonrojadas a causa del calor y en aquellos momentos, de la emoción que hervía en su interior y los ojos volando del rostro de Leeteuk a su mano abriendo la puerta que había permanecido ligeramente entreabierta. Contuvo la respiración y cuando pudo ver en el interior, lo primero en aparecer fueron las cabezas del dúo EunHae, siempre como niños pequeños queriendo investigarlo todo.

Sin darse cuenta, Yu Jin había dado un pequeño bote de la sorpresa de encontrarse aquel par de ojos rasgados esperando su llegada. Al verla, los chicos sonrieron dulcemente y ella sintió que el hechizo la embargaba. No tanto como Leeteuk, no se acercaba para nada a lo que él le hacía sentir, sin embargo era imposible no derretirse con esos hombres.

-Bienvenida.-saludó Donghae, mostrando su caballerosidad. Tal y como lo veía desde la lejanía, en revistas, en televisión, en conciertos. Un chico encantador, sabedor de cómo encandilar a las mujeres. Ella inclinó ligeramente la cabeza, avergonzada.

-¡Vamos, entra deprisa!-la apremió Leeteuk, empujándola suavemente por el hombro- No sólo verás el nuevo MV con nosotros, sino que lo harás en primicia: vas a ser la primera fan en disfrutarlo.

-¿De verdad que me van a pagar por eso, Leeteuk Oppa?-preguntó frunciendo un ceño, por si eso era más una cámara oculta que un trabajo. Él en respuesta se rió y la ayudó a no caerse cuando entró en la sala y se los encontró a todos. Ahí, sin más. Después de a duras penas poder caminar poniendo un pie delante del otro porque tenía a Donghae, Eunhyuk y Leeteuk a su lado, en la sala estaban todos los demás repartidos en el sofá, sillas y suelo. Yu Jin notaba sobre su hombro la mano de Leeteuk mientras todo lo demás, incluido el suelo firme que pisaban sus pies, parecía desaparecer. Hizo una reverencia algo insegura y los saludó a todos, mientras ellos le devolvían el saludo con sentido interés.

-Espero que la tratéis bien.-comento el líder del grupo, invitándola a entrar y acomodarse en una silla. Ellos gritaron una afirmación y ella sonrió al escucharla.

-Muchas gracias, voy a dar mi mejor esfuerzo en el trabajo. Shin Yu Jin impedirá que ninguna mota de polvo entre en vuestro hogar.

 

Leeteuk se terminó el café y se quedó observando a Yu Sun. La muchacha mantenía una sonrisa en el rostro para los clientes que él nunca le había visto, y sabía que era falsa pero nadie más lo iba a notar. Lo sabía, porque las sonrisas de verdad de Yu Sun siempre habían sido escasas, pero hermosas y sinceras cuando las ofrecía. Sí que era dada a las sonrisas de medio lado, aquellas más bien burlonas y superiores, por eso él diez años atrás se había sentido tan orgulloso de sí mismo al ser de las pocas personas a las que le dedicaba sonrisas sinceras.

Cuando terminó de tomar nota y servir a la mesa contigua, Yu Sun le dijo un par de palabras a su jefe y se sentó con Leeteuk.

-No me digas que ha hecho algo.

-No. Que poca confianza en tu hermana… Que sepas que todos han quedado encantadísimos con ella, porque aunque al principio estaba muy tímida luego se ha soltado y nos ha hecho reír, ha reído y ha hecho perfectamente su trabajo.

-¿No ha roto nada?

-Un plato. Pero ha sido por los nervios.

-¿Cuánto cuesta el…?

-¡Calla!-Leeteuk le tapó la boca con la mano, frunciendo enfadado el ceño- Sabía que dirías eso, pero más vale ahorrártelo. No has cambiado nada.-suspiró, apartando la mano.

-Quizá he cambiado más de lo que crees…pero es que tú me regresas al pasado.

-¿Y eso es bueno?-la respuesta de ella fue encogerse de hombros, justo en el momento en que entraban más clientes en el bar, por lo que se levantó dejándole de nuevo solo. Leeteuk apartó la taza de café, cogió una servilleta y sacó un bolígrafo que solía llevar en la bandolera. Escribió, pagó la cuenta y le metió la nota en el bolsillo del delantal que la muchacha llevaba, despidiéndose de ella. Intrigada, Yu Sun metió la mano en el bolsillo y la leyó: “Quedar otra vez para comer. Eso es lo que cuesta el plato.”

Desde el exterior podía parecer que Leeteuk estuviera ligando con la chica, pero no era eso. Por ejemplo, porque sabía mejor que nadie que ella no se dejaba llevar por esas cosas. Y porque lo que él sentía por ella, eran los restos del cariño, nada de sentimientos profundos para comenzar de nuevo una relación.

-Sí. Nada de amor-dijo en voz alta, para convencerse a sí mismo. Y aquella acción hizo que se preocupara. Porque no, después de diez años debería haber olvidado todo lo que sintió. Eran criaturas jugando a saber qué es amar, un amor infantil, lo habían pasado bien juntos, disfrutaron de la compañía el uno del otro, pero…nada más-. No…nada de amor.

Al salir del bar identificó una figura perfilada por la oscuridad que se le hizo familiar, y al acercarse confirmó sus sospechas. Era Yu Jin, quien permanecía recostada contra la pared. Alarmado, se acercó a ella al instante.

-¿Has visto la hora que es? ¿No ves que es peligroso estar aquí sola, prácticamente reclamando a gritos que alguien te haga algo?-su repentina aparición y palabras hicieron a la chica ahogar un grito y le costó recuperar la respiración después de tal susto.

-Leeteuk Oppa.

-No me vengas con Leeteuk Oppa. Es peligroso.

-Mi hermana cada noche sale por este camino, ¿no es para ella peligroso?

-Es…diferente-decidió responder el chico después de algunos instantes. Notó la sonrisa apenada de Yu Jin y se preguntó qué habría dicho de malo. Al fin y al cabo, era verdad. Yu Sun se valía por sí misma, desde que la conoció supo que era una mujer independiente, fuerte y decidida. Tenía que confiar en ello, por sí mismo, para evitarse quedarse a esperarla cada noche al salir del trabajo y llevarla hasta casa-. Pero, ¿qué haces tú aquí?

-Pues…-bajó la cabeza, avergonzada y habló mirándose los pies, sin importarle que fuera un gesto de muy mala educación- Quería contarle a Yu Sun el día, pero no he entrado porque estoy segura de que se enfadaría… así que estaba pensando qué hacer, si irme a casa o ya que estoy aquí, esperarla.

-Quieres mucho a tu hermana.-no era una pregunta. Estaba recalcando una realidad.

-¿Hay manera de no quererla?-por un segundo, Leeteuk creyó que las palabras transportaban un doble significado.

-Ya que estás aquí, la espero contigo. Y así frenaré la posible bronca que te pueda caer encima.

Así fue como cuando Yu Sun salió de trabajar, se encontró a Leeteuk y Yu Jin jugando peleas de pulgar, las cuales solía ganar la chica pues era muy buena en ese juego. Al verlos la muchacha se quedó unos instantes petrificada, sin saber cómo reaccionar. Se tendría que haber enfadado, por encontrar a aquellas horas a su hermana en el lugar. Tendría que haber pensado una respuesta a la nota de Leeteuk. Y por alguna extraña razón, se quedó plantada observándolos, absorta porque por un momento, un efímero instante, había creído volver al pasado, donde las desgracias no existían, todo era perfecto y ella sólo tenía que preocuparse por sus estudios.

Shin Yu Sun nunca había sido una chica tierna, fácilmente emocionable, ni tampoco era dada a derramar lágrimas. Por eso cuando sintió que el agua salada acudía a sus ojos sin previo aviso, dejó escapar una gota antes de lograr limpiarse los ojos y conseguir mantener el tipo.

El pasado, pasado era. Y aunque Leeteuk regresara a su vida…las cosas ya no volverían a ser como antes. Nunca jamás volverían a serlo.

Háblame de tus alas, índice de capítulos.
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5 respuestas a Háblame de tus alas, capítulo 2. La fuerza de un amor infantil.

  1. ARI8 dijo:

    Jeannelok, simplemente ha sido maravilloso este episodio. He disfrutado cada una de las palabras que has escrito, aunque me ha pillado de sopetón lo de la hermana pequeña y no sé si harás un triángulo amoroso o simplemente harás que Teukie se enamore de la pequeña, aunque por lo que escribes, al parecer sigue sintiendo algo por la mayor. Dios, ya me estoy haciendo un lío y esperaré con impaciencia los siguientes capítulos, pero espero que ninguna de las dos se quede sin novio, que las dos se lo merecen.

    No me lío más y lo dejo, sólo de nuevo felicitarte, porque escribes de maravilla.

  2. Hellenita dijo:

    me ha dejado con el alma en un hilo…buenisimo el relato..ya quiero saber como continua ^^

  3. tomodachi dijo:

    interesante la historia, me gust mucho ya quiero saber como continua ¡, las hermanas cual sera su historia, necesito saberlo? esperare los siguientes capitulos.
    felicitaciones

  4. miaac24 dijo:

    Esta segunda parte mejro que la primera si cabe… me tienes dividida entre las 2 hermanas y su pasado. Sigue escribiendo asi, tienes talento.
    Gracias por las historia. Ojala algún día me atreva a compartir una de las mias .

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