Stop Resisting, capítulo 2

Por @Jeannelok y @Ari2PMAM

Jung Taek Woon 2Por la noche, Dae Gi tenía los hombros cargados, le dolían las piernas y le picaba todo el cuerpo a pesar de haberse duchado dos veces. Lo habría hecho una tercera, de no ser porque los chicos también querían hacerlo, y todos debían usar el mismo cuarto de baño. Por su parte, les dijo que se iba a dormir pronto, así que se metió en su cuarto, apagó las luces y se acostó. A pesar del cansancio, media hora más tarde no había signos de que fuera a dormirse así que se enderezó. Estaba poniéndose nerviosa. Lo mejor sería coger algo para leer, así que se puso las gafas y salió al pasillo.

Al salir, se dio cuenta de que no era la única que había decidido irse a dormir pronto y sonrió. El pobre Sang Hyuk se había estado disculpando todo el día por lo sucedido, aunque ella le dijo mil y una veces que ya estaba olvidado. Y Hak Yeon había estado tan tenso como ella durante toda la excursión. A pesar de todo, debía reconocer que las vistas que le habían mostrado eran preciosas y que de no ser por los insectos, estaría encantadísima de repetir la experiencia.

Encendió la luz del comedor y se fijó en una estantería donde había visto algunos libros acumulando polvo. Estaba bastante alto, pero supuso que llegaría, así que se puso de puntillas y alargó la mano. Le había llamado la atención el título del lomo de uno de ellos, “El orgullo del pavo real”, no sabía de qué trataba pero lo único que le interesaba era leer algo a ver si así le entraba el sueño.

Alargó más el brazo y forzó más las piernas. Estaba rozándolo con los dedos. Casi lo tenía…

Notó algo detrás de ella y una sombra le tapó la luz. No le hizo falta voltearse para saber quién era. Lo reconoció por la sensación que le transmitía su pecho contra la espalda, por el olor…

—Taek Woon—musitó. El chico alcanzó el libro por ella, quien decidió levantar la vista dándose la vuelta hacia él—. Gracias.

—Podrías haberte caído, ten cuidado.—aunque había bajo el libro, seguía en la misma posición. Dae Gi notó que le ardían las mejillas y algo le golpeaba en el pecho, así que se llevó una mano sobre el espacio donde su corazón lanzaba gritos para intentar acallarlo. La voz suave, baja, tranquila, que poseía el chico, parecía tener por objetivo acabar con ella.

—¿Sabes? Esta situación… si fuéramos los personajes de un cómic para chicas, ahora tendrías que besarme.

Taek Woon se quedó, si era posible, más estático de lo que ya estaba. Sus palabras lo confundieron tanto que incluso le sostuvo la mirada. Parecía no acabar de entender lo que Dae Gi acababa de decir, o qué intenciones ocultaban sus palabras. Al percatarse de lo que acababa de soltar, Dae Gi le golpeó con suavidad en el hombro.

—Eh, tranquilo. Estaba bromeando, ¿me darás el libro?—fue la chica quien rompió el contacto visual, preguntándose si sería capaz de no ser ella quien lo besara a él.

—Ah…—fue lo único que Taek Woon dijo, haciéndose a un lado. Dae Gi se sentó en el sofá con las piernas cruzadas como un indio y comenzó a leer como si estuviera sola. El muchacho se fue hasta la mesa y se puso a jugar con el teléfono móvil. Estaban en la misma sala, pero ninguno de los dos le dirigió la palabra al otro, aunque se miraban mutuamente con disimulo y vigilando no ser pillados.

La lectura atrapó rápido a Dae Gi, quien logró al fin relajar su cuerpo y tranquilizar a su pobre corazón. Taek Woon era demasiado atractivo y desprendía una testosterona que ella comenzaba a no poder evitar. A pesar de que se llevaba mejor con Hak Yeon o que Hong Bin le parecía mucho más guapo, ninguno de ellos le provocaba todos esos desbarajustes.

Ah… qué incómoda esa postura. Lo mejor sería estirarse un poco. Cada parte de su cuerpo agradeció el movimiento y Dae Gi bostezó sin poderlo evitar. De repente, le costaba entender lo que leía y tenía que volver a pasear los ojos por las mismas palabras una y otra vez. Se restregó los ojos, los cuales se le cerraban por momentos. Cuando quiso darse cuenta, caía dormida y el libro se precipitaba al suelo.

Al escuchar el golpe, Taek Woon levantó los ojos de la pantalla y la vio. Tal y como pensaba que sucedería, se había quedado dormida. Por eso se había quedado allí esperando. Fue hasta la chica y se agachó a su lado para comprobar que de verdad dormía. Era increíble lo que cambiaba así, tranquila y en silencio.

Suspiró. Su carácter era de verdad parecido al de Hak Yeon. Le quitó con cuidado las gafas para no despertarla y se las puso en el bolsillo del pantalón antes de pasar una mano por el cuello de ella y otra por debajo de sus rodillas. La levantó sin grandes problemas y se encaminó hacia su cuarto apagando la luz de la sala con la cadera. No se dio cuenta que, contra la pared y ocultándose de su visión, Hak Yeon había observado la situación y estaba cada vez más convencido de que entre ellos dos sucedía algo.

Taek Woon llegó a la habitación y sin bajarla de sus brazos, logró abrir la cama y la acostó con cuidado. Tras arroparla, le retiró con cuidado el pelo de la cara, dejó sus gafas sobre la mesilla, volvió a observarla un momento, y salió de allí esbozando una leve sonrisa.

Durante la mañana siguiente, la llevaron de tiendas. Las fans los seguían y fotografiaban, al menos así fue hasta que cambiaron de localización y los perdieron de vista. Tras enseñarle las calles más concurridas, decidieron llevarla a pequeños puestos. Sin embargo, en cuanto pisaron ese suelo, Hak Yeon mencionó una tienda de potingues para la cara a buen precio, a pesar de ser productos naturales, y tuvieron que seguirle hasta ella. Era pequeña, y sin embargo acabaron metiéndose casi todos los chicos, guionistas y cámaras. No se dieron cuenta de que dos personas se quedaban atrás.

—Si me meto ahí dentro—le comentó Dae Gi a Taek Woon—, no podré respirar.—él no añadió nada pero movió la cabeza para darle la razón.

Se quedaron allí fuera en silencio, sin mirarse. La chica notaba cosquillas en la espalda en cuanto intentaba girarse para mirar a Taek Woon, y él no podía olvidar las cosas que sentía cuando la tenía cerca. Así estuvieron unos minutos hasta que unos chicos, más o menos de su edad y borrachos a primera hora del día (¿les duraría la juerga desde el día anterior?) se acercaron a ellos. Dae Gi se puso tensa, pero Taek Woon se mantuvo en la misma postura, a pesar de que fueron hasta él.

—Venga, no me jod*s… ¿éste no es el niñato con cara de alga del que mi novia no deja de hablar?—preguntó uno de ellos, acercándose con los ojos idos, despeinado y apestando a alcohol. Le clavó un dedo en el pecho a Taek Woon— ¡Ah, míralo! Él y su cara de suficiencia… te crees muy guay, ¿verdad? Sólo por ser un poco guapo…

—Yo no creo que sea guapo.—corrigió uno de los colegas.

—Ni yo, pero a las nenas las vuelve locas. Incluida mi chica… oh, qué bien que te haya encontrado, ¿por qué no te parto la cara y así dejará de decir gilipoll*ces sobre tu culo?

Dae Gi apretó los puños. Quería saltar sobre la cara de esos tipos y arañarlos, pero no podía hacerlo. Si lo hacía, metería a Taek Woon en un problema y sabía cómo se portaban en Corea con los ídolos en cuanto se descubría algún problema relacionado con ellos, por insignificante que fuera.

Siguieron diciéndole cosas y el tipo clavándole un dedo con fuerza. Hablaban mucho sobre pegarle pero se notaba de lejos que eran unos cobardes. Además, Taek Woon era bastante más alto y ancho de espaldas.

Sin embargo, Dae Gi suspiró aliviada cuando los muchachos parecieron cansarse y estar dispuestos a dejar de incordiarlo. Craso error, porque eso llamó su atención.

— ¡Anda, mira qué tenemos aquí!—dijo un tercero, dirigiéndose a ella— ¡Pero si tiene una chica con él! ¿Eres su novia, guapa? ¿Por qué no dejas a este palo tieso y te vienes a divertir con nosotros?—Dae Gi vio cómo el brazo del borracho se aproximaba a ella y tuvo ganas de retorcérselo, pero de repente alguien lo hizo por ella. Taek Woon lo había agarrado antes de que lograse tocarla. La chica se volteó hacia él y vio su semblante serio, y de repente, furioso. Taek Woon había aguantado cada una de las palabras que le habían dedicado sin inmutarse, incluso soportando que le clavasen el dedo, y sin embargo, pareció furioso cuando les vio importunándola a ella.

Dae Gi tuvo que pedirle a su corazón que dejase de dar brincos porque quería atender a lo que sucediera a continuación.

—¿Habéis acabado ya?—preguntó. Pero su mirada decía más, muchísimo más. Soltó al tipo, quien dio un par de pasos hacia atrás, espantado.

—Maldito seas…—dijo el que al parecer tenía una novia fan de Taek Woon, largándose corriendo al instante junto a sus compañeros.

—¡Eres increíble!—Dae Gi se volteó para verlos mejor huyendo calle arriba, sorprendida por el comportamiento de Taek Woon. Dio unos pasos hacia adelante— ¡Eso, corred, cob…!—estaba diciendo cuando de la emoción que ponía en sus pasos, tropezó con sus propios pies y cayó al suelo. El chico se agachó a su lado enseguida, mientras ella se levantaba riendo— Menudo golpe, qué vergüenza…

—Estás sangrando.—comentó Taek Woon, señalando su rodilla.

—Sólo es un poco de san…—pero sin escucharla, se levantó de golpe y fue hasta una tienda 24 horas que habían visto calle abajo. Volvió corriendo. Dae Gi ya se había puesto de pie y esperaba intrigada. Taek Woon apareció con una caja de tiritas, algodón y alcohol— Ni en broma. Eso escuece.

—Tenemos que desinfectarla.

—Pero si no es nada…—no obstante, el muchacho se agachó frente a ella y echó alcohol en el algodón. Lo colocó sobre la herida, soplando para que no escociera. Dae Gi contempló ensimismada cómo el muchacho le curaba la pierna con mimo y cuidado, como si se tratase de una niña pequeña. Le colocó la tirita y se levantó.

—¿Qué hacéis?—preguntó Hak Yeon, apareciendo de repente— Pensábamos que algún día entraríais pero nos hemos cansado de hacer bailes raros para conseguir productos gratis.—a pesar de sus palabras, sonreía feliz cuando mostró la bolsa llena de productos que llevaba en la mano.

Dae Gi sólo sonrió, mientras que Taek Woon escondía la bolsa con lo que había utilizado para curarla, y se colocaba cerca de las guionistas con intención de ocultarla y sobre todo, que el líder no la viera.

Ambos sabían que empezaría un interrogatorio al respecto, y por alguna extraña razón y aunque no había sucedido nada extraño, a ambos les cohibía tener que hablar del tema.

Se acercaba la fiesta de Chuseok, y el equipo de producción del programa decidió que la grabación se llevaría a cabo en la guardería donde trabajaba Dae Gi. Habían hablado con la directora, que dio su visto bueno, y le pidieron que no le dijese nada a Dae Gi, porque sería una sorpresa.

Por eso, cuando poco después de haber abierto, se presentaron allí, la cara de sorpresa de Dae Gi fue verdaderamente cómica.

— Pero… pero… ¿y esto? — Intentaba reírse, pero no podía debido a la incredulidad.

— ¡Sorpresa! — Jae Wan había extendido los brazos al gritar, para luego bajarlos y sonreírle.

— ¿Sorpresa? ¿Pero no se suponía que la grabación sería por la tarde?

— Eso fue lo que te hicieron creer, pero en realidad estaba todo planeado. Por cierto, ¿no nos vas a dejar entrar? — El falso reproche de Hak Yeon la hizo enrojecer de vergüenza.

— ¡Oh, sí, lo siento! Pasad. — Se hizo a un lado y todo el equipo entró como un elefante en una cacharrería.

— Espero que no te parezca mal. — Taek Woon se había quedado rezagado y la miraba preocupado.

— No, no me parece mal, es que me habéis sorprendido. — Él sólo asintió y siguió a los demás, mientras ella observaba sus espaldas.

Los niños mayores habían armado un escándalo al ver a tanta gente allí, y llevó un buen rato calmarlos.

— Buenos días niños, somos VIXX, encantados de conoceros. — El saludo colectivo arrancó una ronda de aplausos y miradas de curiosidad, así como sonrisas divertidas.

— Esperamos no ser una molestia para la guardería. — Hong Bin sonrió a todas las cuidadoras y a las niñas que había allí y pudo comprobar que lo que le había dicho Dae Gi era cierto, se derretían al verlo sonreír.

— ¿Tenía o no razón? — Dae Gi se había puesto a su lado para susurrarle la pregunta.

— La tenías. — Se giró para contestarle sonriendo y a ella volvió a darle un vuelco el corazón, aunque acertó a sonreírle ufana.

— Y bien, ¿qué es lo que tenemos hacer ahora? — Dae Gi se había dirigido al director para saber qué pasaría a continuación.

— En realidad VIXX ayudará con el cuidado de los niños, para mostrar la interacción con ellos, como lo hacéis cada día aquí, y luego con los mayores se grabarán una serie de juegos tras la comida.

Dae Gi asintió a lo dicho por el director y sonrió con malicia al volverse hacia ellos, que empezaron a ponerse nerviosos.

— Bien, pues os vamos a enseñar cómo manejaros en esta pequeña jungla. — Se estaba divirtiendo mucho con todo aquello.

— Dae Gi, no seas mala con nosotros. — El ruego de Hak Yeon hizo que todas las mujeres allí presentes se riesen.

— Tranquilo, yo no os pienso hacer nada, serán ellos. — Y señaló a los niños que los miraban expectantes.

Y tras eso, dio comienzo una mañana de lo más agitada para VIXX, porque entre separar a niños que reñían, aprender a cambiar pañales, dar biberones, enseñarles a leer y escribir, y entretenerles, acabaron agotados.

— En serio, no sé cómo puedes hacer esto todos los días y no acabar desquiciada. — En ese momento, Won Sik les estaba leyendo un cuento a los niños y los demás se habían alejado un poco de ellos, mientras observaban la escena.

— Quizá es que en el fondo estoy un poco loca. — Y le sonrió a Hak Yeon que la miraba con resignación. — Por cierto, no se te dan mal los bebés, lo hiciste bastante bien con la pequeña que te tocó cuidar.

— Es que ninguna mujer se me resiste. — Su tono presuntuoso, aunque bromista le hizo poner los ojos en blanco.

— Menos lobos Caperucita.

— ¿Qué has dicho? — Su expresión dicha en español lo dejó descolocado, por lo que tuvo que explicársela, y le pareció divertida. — Pero tú lo dijiste, que era mucho más peligroso para las mujeres que Hong Bin.

— Sí, pero estamos hablando de un bebé, así que no cuenta. Sólo cuenta que tienes madera para ser un buen padre.

— Oh, vaya gracias.

— De nada.

Taek Woon se había puesto al lado de Hak Yeon, porque Jae Hwan se había apresurado a ponerse al otro lado de Dae Gi, y no se había perdido la conversación de estos dos, aunque pareciese hacerse el indiferente.

Se produjo un silencio, mientras terminaban de escuchar a Won Sik contar el cuento a los niños, que al final prorrumpieron en aplausos y felicitaciones por lo bien que lo había hecho.

— ¡Niños, hora de comer! — Dae Gi empezó a dar palmas y todos le prestaron atención. — Venga, a lavaros las manos. — Y se giró hacia VIXX para llamarles la atención. — No os quedéis ahí como pasmarotes. La mitad de vosotros id poniendo las mesas mientras la otra mitad ayuda con los niños.

Hong Bin, Taek Woon y Hak Yeon se fueron con ella y otra de las cuidadoras, mientras que Jae Wan, Won Sik y Sang Hyun se quedaban para ayudar a las demás a montar el comedor.

— Quiero a la profesora Dae Gi. — La petición de la niña dejó descolocado a Taek Woon, al que le encantaban los niños, y que siempre le hacían sonreír.

— Cielo, ¿qué sucede? — Se había acercado a ella y se agachó cogiéndola por la cintura para girarla hacia ella. La niña reaccionó abrazándose a su cuello con fuerza.

— Es que casi no habla y me da miedo. — Aquella respuesta hizo que Taek Woon mostrase tal expresión de incredulidad y decepción que ninguno de ellos fue capaz de reírse. Todos sabían que Taek Woon tenía dos debilidades, los niños y los animales. Le encantaban los niños y siempre sonreía con facilidad estando con ellos.

— Cariño, no da miedo, tan sólo es tímido. En realidad le encantan los niños, se le dan muy bien. — Logró que la niña la mirase, aunque seguía desconfiando. — ¿Sabes que tiene tres hermanas mayores y que se considera muy afortunado por eso? — Dae Gi no vio la sorpresa en el rostro del aludido al ver que ella estaba al tanto de eso, aunque lo ocultó con rapidez.

— ¿De verdad? — La niña le hizo la pregunta a Taek Woon.

— De verdad. — Esa parca respuesta fue acompañada de una sonrisa.

La niña se giró otra vez hacia Dae Gi, que sólo asintió en silencio sonriéndole para darle confianza. Al final se soltó de ella y regresó de nuevo con Taek Woon.

— Lo siento. — La pequeña puso pucheros mostrándose apesadumbrada.

— No pasa nada.

Y siguieron con la tarea de ayudar a los niños, mientras los demás adultos observaban en silencio sin decir nada. Sólo Hak Yeon sabía que allí había algo más, pero una vez más, optó por callar.

— Venga niños, daos prisa o no habrá comida. — El tono tétrico de Sang Hyun los hizo chillar y apurarse para salir corriendo hacia las mesas.

Todos ellos tuvieron una gran paciencia para ayudar a los que estaban aprendiendo a comer con los palillos, mientras que Dae Gi y las otras profesoras se encargaban de los bebés.

— Dae Gi, deja, ya me ocupo yo del bebé, no es bueno que tras lo de ayer cojas pesos. — Aquella frase atrajo la atención de los chicos que la miraron intrigados.

— ¿Te pasó algo? — Hong Bin fue el primero en reaccionar.

— No es nada, sólo un golpe. — E hizo un gesto para quitarle hierro al asunto.

— No le hagáis caso. Ayer se golpeó en la espalda contra la esquina de una ventana mientras ayudaba a recoger los juguetes y se hizo una herida que necesitó puntos. — La mirada recriminatoria de su compañera por no decir la verdad, le hizo poner los ojos en blanco y suspirar exasperada.

— Por favor, estoy acostumbrada a ese tipo de accidentes. En serio chicos, no es gran cosa, sólo un par de puntos, nada más. Así que seguid ayudando a los críos, ¿vale?

— Pero Dae Gi, eso es algo grave. — La protesta de Jae Hwan la hizo poner los brazos en jarras.

— A ver, si digo que no es nada, es que no es nada. He tenido heridas mucho mayores, así que creedme, porque sé de lo que hablo. Venga, dejaos de tonterías y volved a lo que estabais. — Se giró hacia su compañera extendiendo los brazos para que le diese al bebé, cediendo ésta de mala gana.

Se sentó en una silla y centró toda su atención en él, aunque no se le escaparon las miradas furtivas que le dedicaba Taek Woon, entre preocupado por su herida y fascinado al verla con el pequeño.

Tras la siesta de los niños, salieron al patio donde jugaron con ellos una serie de juegos infantiles. No se supo quién se lo pasó mejor, si los críos, o VIXX.

Cuando acabaron, de grabar, se despidieron de todos ellos dejándoles unas cajas de galletas de miel para los críos, un dulce típico de Chuseok.

Dieron las gracias a las profesoras de la guardería, a las que se les caía la baba con ellos, sobre todo con Hong Bin y Hak Yeon, y se marcharon, pero no sin antes avisar a Dae Gi de algo más.

— Dae Gi, te esperamos luego en casa, aún nos queda algo por grabar allí. Y recuerda que te toca quedarte a dormir para ir con nosotros a la grabación de mañana del Idol Championship. — El tono cariñoso de Hak Yeon la hizo sonreír en respuesta.

— Sí, tranquilo, no me olvido. Nos vemos luego. — Y se marcharon de allí en la monovolumen negra.

— ¡No, me niego, otra vez no! ¿Es que no fue suficiente con una vez? — Su voz entre tajante y quejumbrosa al ver el hanbok y saber que se lo tendría que poner otra vez no sirvió de nada.

— Se acerca Chuseok, y tenemos que grabar cómo es el ceremonial y nuestro saludo. — Won Sik, se mostraba de lo más divertido ante aquella protesta.

— ¡Pero yo no soy parte de VIXX! ¡Podéis hacerlo sin mí!

— Pero estás con nosotros para aprender todas las costumbres, así que no tienes más remedio que volver a ponerte el hanbok. — Hak Yeon trababa de ser paciente y hacerle comprender aquello, pero Dae Gi no paraba de mirar con desazón todos aquellos metros de tela.

— ¿Sabes que estás muy guapa con el hanbok? — El tono zalamero de Hong Bin le hizo ganarse una mirada reprobadora.

— Ni aunque me lo repitas mil veces me parecerá una buena idea. Además, por si no lo recuerdas, estuve a punto de dejarme los dientes contra el suelo. Por suerte Taek Woon estuvo pronto de reflejos y lo impidió. — Lo había señalado sin mirarlo, y éste se sonrojó. — Y ahora pretendéis que me vuelva a poner esta ropa asesina. — Y cogió el hanbok para darle énfasis a su protesta.

— Cuanto más protestes, más tardaremos en acabar. Piensa que será la última vez que tendrás que llevarlo. — Sang Hyun se encogió de hombros como para quitarle hierro al asunto.

— ¿Y no puedo llevar uno de hombre? — Aquella petición tan inusual provocó un silencio sepulcral.

— Hyung, ayúdame. — Sang Hyung había cogido por un brazo a Dae Gi y Won Sik se apresuró a imitarlo cogiéndolo por el otro. — Ahora te vas a poner el hanbok femenino y procuraremos acabar pronto. — Vio que se empezaba a formar una protesta en su boca pero la acalló con rapidez. — Da igual lo que protestes, tendrás que vestirte quieras o no. — Y se giró hacia Hak Yeon. — Hyung, trae el hanbok.

Y se la llevaron deprisa al dormitorio para que se cambiase, dejando a los demás estupefactos.

Al cabo de cinco minutos, Dae Gi salía del dormitorio con la falda del hanbok subida hasta las rodillas y sin terminar de abrochar.

— Hak Yeon, hazme la lazada, que por más que lo he intentado no lo he logrado. — Estaba sonrojada y frustrada por no poder hacer algo tan sencillo.

— Pareces una niña pequeña. — Y sonrió moviendo la cabeza mientras ella rezongaba.

— Me gustaría verte con esto puesto, a ver si te defendías sin problemas… Bueno, sí, no tendrías problemas, viendo lo bien lo que se te da hacer los lazos.

— Lista, y gracias por el halago.

— Bueno, hora de ponerse manos a la obra. — La diversión de Jae Hwan no contagió a Dae Gi.

Se organizó la mesa ceremonial, la explicación de cada alimento, de la fiesta y acabó con el saludo y la reverencia. Para esto último, Dae Gi procedió con extremo cuidado, logrando hacerla bien con las indicaciones de los chicos.

En cuanto se anunció el fin de la grabación, Dae Gi suspiró aliviada, se despidió de todos, agarró la falda subiéndosela otra vez hasta las rodillas, y echó a correr hacia su dormitorio para cambiarse, ante las risas de todos los demás.

La cena fue toda una algarabía, llena de chistes y bromas. Ella se reía de ellos por su miedo a los bebés, y ellos la tomaban con ella por su manía hacia el hanbok.

Los bostezos pronto empezaron a reinar en la reunión, así que recogieron todo con rapidez, fregaron, esta vez se encargaron Hong Bin y Jae Hwan, y se fueron a dormir pronto para la grabación del día siguiente.

A la una de la mañana, la sed despertó a Dae Gi, que no se había acordado de llevar la botella de agua con ella, así que rezongando, se levantó para ir a la cocina a beber.

Tras aclarar el vaso y dejarlo en el escurre platos, cerró los ojos y se estiró.

— ¿No puedes dormir? — La suave voz de Taek Woon la asustó, con tan mala suerte que resbaló y cayó al suelo de traste.

— ¡Auch, duele!

— Lo siento, no pretendía asustarte. ¿Estás bien? — Taek Woon se apresuró a acercarse y se agachó a su lado para ayudarla a levantarse.

— Duele, pero no es nada. — Tras eso lo miró a los ojos y ambos se quedaron estáticos.

Las manos de cada uno en los antebrazos del otro. Sentían el calor que transmitían y como si los estuviesen marcando a fuego.

En ese momento el mundo dejó de existir para ambos, estaban en otro universo muy lejos de la realidad. Sólo ellos dos. Sólo esa apremiante necesidad de estar con el otro, que nada rompiese aquel hechizo.

Sus corazones se desbocaron, sus respiraciones se volvieron superficiales… Él le miró los labios y ella se los humedeció. Empezó a acercarse para besarla, ella cerró los ojos, pero justo en el momento en que iba a hacerlo, el estómago de Taek Woon decidió entrar en acción.

El hechizo quedó roto. Taek Woon miró primero su estómago y luego a ella avergonzado, mientras que Dae Gi no pudo evitar emitir una pequeña risa por lo que había sucedido.

— Será mejor que le des de comer a tu ruidoso amigo.

— Sí, creo que será lo mejor. — Y la ayudó a ponerse en pie. — ¿Estás bien?

— Sí, tranquilo, recuerda que estoy acostumbrada.

— ¿Y la herida de tu espalda? ¿No se ha resentido tras coger al bebé?

— No, tranquilo, está bien. Sé hasta dónde me puedo exigir cuando me hago algo. Gracias por preocuparte por mí.

— No es nada.

— Para mí sí que lo es. — Su sonrisa y mirada insegura le dejaron conmocionado, pero no pudo decir nada porque ella prosiguió. — Me voy ya. No comas nada muy pesado o no podrás dormir bien y mañana te encontrarás mal.

— De acuerdo. — Ella sólo asintió y se fue de allí sin añadir nada más, mientras se llevaba la mano al pecho porque su corazón amenazaba con salírsele.

Eran las seis y media de la mañana y Taek Woon estaba en la cocina haciéndose café. Estaba nervioso, aquel sueño lo había dejado en muy mal estado y no había podido seguir en la cama. Se levantó y se fue directo a la ducha.

— ¿Se puede saber qué haces? — La voz adormilada de Hak Yeon le hizo pegar un brinco dejando caer la cuchara al suelo. Esa reacción despejó por completo al líder de VIXX. — ¿Taek Woon estás bien? — Se acercó a él, lo giró y vio las ojeras que tenía. — ¿Qué ha pasado?

—No ha pasado nada. — Movió el hombro para soltarse, pero Hak Yeon se lo impidió.

— ¿Que no ha pasado nada? Mírate, estás hecho un manojo de nervios y encima pretendes tomarte una taza de café… — De repente entrecerró los ojos y supo qué era lo que iba mal. — ¿Qué ha pasado con Dae Gi? — La mención de la chica lo dejó petrificado. — Vamos, cuéntame qué ha pasado. Por cierto, ni se te ocurra hacerme creer que no sientes nada por ella. Te he visto. Te he estado observando pero he guardado silencio. Así que vamos, cuéntame qué es lo que ha pasado.

Taek Woon suspiró derrotado, cogió aire y decidió contárselo. Sabía de sobra que cuando Hak Yeon se mostraba insistente, nunca cedía.

— He soñado con ella.

— ¿Y ya está? ¿No me piensas decir qué tipo de sueño ha sido? — Lo vio enrojecer y carraspear.

— Era un sueño donde la hacía mía por completo y en todos los sentidos. — Y lo miró desafiante a que intentase burlarse.

— Vale, ese tipo de sueño. Y dime, ¿por qué no le dices lo que sientes por ella?

— ¿Estás loco? ¿Cómo voy a hacer algo así?

— Taek Woon, te gusta Dae Gi, creo que incluso la quieres. Nunca te había visto preocuparte tanto por alguien ajeno como lo haces por ella. ¿Sabes cuándo me di cuenta? — Taek Woon sólo negó con la cabeza — El día que te pedí que jugases con ella. Ella no entendía muy bien lo que tenía que hacer, y tú, de manera instintiva, dejaste tu juego, te acercaste a ella, la tocaste y la enseñaste. NUNCA antes habías hecho eso. — Aquello dejó conmocionado a Taek Woon, que sólo en ese momento entendió lo que había hecho. — A partir de ese momento os estuve observando de cerca, para ver si tenía razón o no en mis suposiciones, y no me equivocaba. Una y otra vez acudías en su ayuda, la mirabas de soslayo, eras consciente de cada una de sus palabras, de sus gestos. Y hoy ya fue el remate, porque se te caía la baba al verla con el bebé en brazos. Dime, ¿tan mal estaría que le dijeses lo que sientes?

— Pero a ella no le gusto.

— Mira que puedes ser tonto a veces.

— Estoy diciendo la verdad. A ella le gustas tú. Siempre estáis juntos, siempre estáis hablando, bromeando y tocándoos. — Aquello le ganó una colleja de Hak Yeon.

— Imbécil, si está siempre conmigo es porque nos hemos hecho muy buenos amigos. Por si no te habías dado cuenta, somos iguales, y tú no es que le des muchas facilidades para tratarte con normalidad. A ella también le gustas, te lo aseguro. Sólo hay que ver cómo reacciona cuando la ayudas y cómo te mira. Así que no seas tonto y lánzate a la piscina. No pierdes nada, pero puedes ganar mucho.

— Hyung, yo… — Taek Woon lo miró desesperado y Hak Yeon lo miró con cariño y resignación.

— Taek Woon, ella es mi versión femenina, así que créeme, ella te quiere. Son dos amores diferentes, claro está, pero vamos, que estoy seguro de lo que ella siente. Aunque no pienso meterme por medio porque espero que tengas el valor para solucionarlo por ti mismo. No pierdas a esa gran chica, maldito tonto. — Y le sonrió para animarlo, mientras Taek Woon seguía con el café.

No se dieron cuenta de que Dae Gi lo había escuchado todo. Ésta volvió a su habitación conmocionada y con el corazón latiendo a toda velocidad.

Taek Woon la quería y la deseaba tal y como ella lo quería y lo deseaba a él. Aunque a saber cómo acabaría todo aquello teniendo en cuenta la personalidad de él.

La grabación del Idol Championship duró todo el día, y ella estuvo en todo momento con Hong Bin, Sang Hyuk y Jae Hwan, que no participaban en aquella edición. Entre los cuatro, no pararon de animar a los otros tres. Aunque como siempre, Hak Yeon demostró no ser alguien apto para los deportes, todo lo contrario de Taek Woon.

Las risas y bromas no pararon en todo el día, y cuando acabaron, la llevaron a su casa antes de volver ellos a la suya.

Los programas se fueron sucediendo. VIXX y Dae Gi cada vez se llevaban mejor, y el ambiente que se respiraba en las grabaciones era agradable y divertido. Se lo pasaban bien haciendo bromas, y al final la chica aprendió a atarse el hangbok. La relación entre ella y Taek Woon cada vez era más obvia, o al menos eso pensaba Hak Yeon, quien no dejaba de fijarse en lo que hacían o dejaban de hacer. A él le gustaría que sucediera algo entre los dos amigos, pero debía vigilar cómo se comportaban ante las cámaras, y que éstas no registrasen nada que a las fans pudiera resultarles sospechoso.

Para su desgracia, llegó el último día de grabación. Coincidía con Navidad y para hacerlo especial, habían decidido ir una casa al lado de la playa, y así mostrarle qué tipo de comidas típicas tenían allí cerca del mar. Al menos, esa era la excusa puesta para poder disfrutar de dos días de vacaciones.

Dae Gi había tenido que pedir fiesta en el trabajo porque se iban por la mañana, con la idea de estar allí todo el día hasta la tarde siguiente, aprovechando así el tiempo lo máximo posible, y de paso, hacer una cena todo el equipo esa noche como despedida.

A pesar de que VIXX no era uno de los grupos más famosos en su país, sí que lo era internacionalmente, y con la participación de una extranjera en el programa, esto había aumentado aún más. Algunas de las fans locales habían protestado al respecto, pero por suerte, la valoración respecto al programa resultó ser más favorable de lo que se esperaban. Dae Gi caía bien a la audiencia por su espontaneidad, por cómo se comportaba con los chicos, ya que más bien parecía uno de ellos, y por sus torpezas, las cuales la gente encontraba entre divertidas y adorables. El fin del programa resultaba una lástima para todos, y aunque se había barajado la idea de alargarlo, debían seguir con el calendario planeado.

Después de llegar y mostrarle a Dae Gi —quien se sentía como pez en el agua y nunca mejor dicho— el lugar, decidieron ir a poner el árbol de Navidad y decorar el lugar, aunque sólo fueran a estar allí dos días. Decidieron dividirse para avanzar la faena lo más rápido posible.

Won Sik, Jae Hwan, Hak Yeok y Dae Gi se repartieron la tarea de animar el cuarto mientras que los otros tres, que eran más manitas, se ocupaban del árbol. Pasó media hora cuando se escuchó un golpe seco de algo grande al caer y el grito de Hong Bin. Cuando fueron a ver qué sucedía, encontraron la escalera al lado del árbol caída y con uno de los peldaños superiores roto.

Taek Woon estaba tumbado al lado y con los ojos cerrados, mientras Hong Bin intentaba reanimarlo hablándole y el más joven del grupo iba a por su teléfono para llamar una ambulancia.

Dae Gi pasó entre los demás, siendo junto a Hak Yeon, los únicos que se acercaron a él. Le tomó el pulso, y comprobó que tanto éste como su respiración, eran normales y que no había signos de sangre por ningún lado. De repente, el chico abrió los ojos poco a poco.

—¿Cómo te encuentras, te duele algo?—le preguntó sin ponerse histérica— No te muevas, podrías haberte golpeado en la cabeza.

—No, en la cabeza no—dijo, enderezándose—. Sang Hyuk, no llames a la ambulancia estoy bien—dijo al verlo marcar el número. El joven obedeció—. Me mareé por la caída pero recuerdo que me golpeé en el hombro.—lo movió un poco y se quejó, pero añadió que no era nada terrible y que podría aguantarlo. Podía visitar a un médico al regresar.

—La escalera no estaba en buen estado, pero no creímos que fuera peligrosa—explicó Hong Bin—. Además tuvo que romperse la más alta.

—De momento ve a descansar.—Hak Yeon y Dae Gi ayudaron a Taek Woon a ponerse de pie.

—Estoy bien.

—Taek Woon, ve a tumbarte aunque sea un rato.—la voz de la chica era neutra y tranquila y él fue a quejarse, pero el jefe del equipo de grabación le dio la razón y no tuvo más que añadir.

Continuaron con lo que estaban haciendo aunque olvidaron la idea de poner el árbol. El chico se unió a ellos a la hora de comer, en perfecto estado. El mal trago había pasado y todos prefirieron olvidarlo, aunque Hak Yeon estaba más pendiente que de costumbre de su compañero.

Dae Gi se mantuvo todo el rato al lado del resto de miembros, junto a las guionistas y los cámaras. Por primera vez, no estaba todo el rato junto al líder del grupo, aunque no parecía que se hubieran peleado ni nada semejante. Taek Woon se dio cuenta de que sus miradas no se encontraron ni una vez en todo el día y al fin se percató de lo que sucedía. Dae Gi, por alguna extraña razón que él no comprendía, le estaba evitando.

Llegó la noche y con ella, comenzó la gran cena que habían estado esperando todo el día. Música, el olor de la comida y risas componían esa pequeña fiesta de despedida. Sin embargo, cuando estaba a punto de comenzar, la chica alegó no tener hambre y que prefería irse a descansar. Intentaron convencerla de lo contrario pero no hubo manera, y Dae Gi subió hasta el que sería su cuarto esa noche.

Hak Yeon no dejó de mirar las escaleras durante la cena y se fijó en que no era el único. Al final, harto de esa situación, se acercó a Taek Woon y le dio un codazo.

—Es obvio que le sucede algo—le dijo en voz baja, aunque de todos modos el ruido era tal que dudaba que nadie prestase atención a lo que hablaba con el otro chico—. Iría yo a ver cómo está pero sé que en realidad ella quiere verte a ti.

—Ha estado evitándome…

—Por eso sé que quiere verte a ti.—Taek Woon no entendía lo que el otro le decía, no obstante decidió hacerle caso y se escabulló hacia el cuarto de ella. Llamó con suavidad a la puerta y no recibió respuesta. Repitió la operación antes de escuchar una voz débil al otro lado. Creyó que la había despertado. Quizá sólo estuviera cansada y él estaba haciendo una montaña de un grano de arena.

—Soy Taek Woon.—anunció. No obtuvo respuesta y esperó allí de pie durante medio minuto. Le preguntó si podía entrar y ella le dio permiso.

El cuarto estaba a oscuras y le costaba verla. Pero se dio cuenta enseguida de lo que sucedía, y cuando la puerta se cerró tras de él, la agarró con suavidad por los hombros. Hak Yeon tenía razón. Con ella no le importaba tener contacto físico, y eso era por algo.

—¿Por qué lloras?

—Yo no estoy llorando…

—Dae Gi…—la chica hizo un esfuerzo por soltarse, así que él se vio obligado a apretar más. No iba a dejarla escapar. No quería hacerlo.

—¿De verdad quieres saber qué me pasa?—él asintió con la cabeza— ¡Me has asustado! –Dae Gi lo miró al fin a los ojos, mostrando los suyos llorosos—¡Escuchamos un golpe y a Hong Bin gritar, y cuando llegamos… estabas… tumbado en el suelo! Tenías los ojos cerrados… creí que el mundo se detenía y sólo fui capaz de comprobar que tu cuerpo transmitía signos vitales normales. Hice un curso de primeros auxilios pero de repente, no recordaba nada de lo que me habían explicado. Sólo quería golpearte en el pecho y que despertaras… Y de repente, lo haces, tan tranquilo, como si no hubiera sucedido nada. Quería pegarte, y quería abrazarte.—sollozó. En la oscuridad, durante unos instantes, sólo se escuchó el sonido de su llanto.

—Lo siento…

—¿Por qué me haces esto? Entendería que hubiera sido Hak Yeon, siempre fue mi favorito pero… ¿por qué tú, Taek Woon? ¿Por qué me haces sentir así? Por un instante, me ilusioné pensando que tú te sentías igual, pero el tiempo pasaba y no decías nada y yo… yo no me atrevía a acercarme a ti y decirte…

—¿Decirme?

—Que me gustas.—al escucharla, sus manos temblaron y aflojó la presión sobre sus hombros.

—¿Te gusto?

—Me gustas, me encantas, te quiero, ¿tengo que decirlo de alguna otra manera? Y hoy, cuando te he visto en el suelo, me he dado cuenta de que tenía que decírtelo cuanto antes, que no podía seguir guardándomelo…

—¿Desde cuándo te gusto?

—¡¿Importa eso?!—seguía llorando.

—No pero…—Taek Woon era parco en palabras, y mucho peor si las necesitaba para expresar sus sentimientos. Soltó a Dae Gi, buscando el modo de responder pero sin encontrarlo. Mientras pensaba, le dio la espalda.

—¿Sabes? Una vez te escuché hablando con Hak Yeon… él te dijo que sabía que yo te gustaba, y me lo creí. Fui muy feliz, tanto… pero como te he dicho, con el paso de los días creí que estaba equivocado y que no sentías nada por mí. Pero yo, cada día, me he ido sintiendo más atraída por ti Taek Woon… No ha habido día que no haya deseado que el sueño que le contaste… ojalá se hiciera realidad.— ése fue el botón que hizo al chico volverse a mirarla de nuevo, sorprendido. Dae Gi le observaba en la oscuridad, temblando y sin dejar de llorar.

—Yo…—no sabía qué decir. Él era un hombre de acción, pensó. Un hombre bruto, brusco, torpe en el trato con los demás. Dio dos zancadas hasta llegar a ella y volvió a cogerla por los hombros, pero esta vez la atrajo hasta sí para besarla. Taek Woon no sabía besar, pero al notar que ella le respondía supuso que no lo estaba haciendo tan mal. Abría su boca y ladeaba su cabeza, intentando no ser tosco a pesar de que el ansia lo consumía. Quería tocar cada parte de ella, así que acariciaba su nuca sin darse cuenta mientras se besaban. Notó que el cuerpo de la chica se pegaba más al suyo y que sus manos también querían atravesar las capas de ropa que él llevaba para tocar su piel. Fue un beso largo, intenso, profundo y deseó que no acabara nunca, aunque eso era imposible.

Al separarse, se dio cuenta de que ella ya no lloraba. La cogió entonces en brazos y la acercó hasta la cama, posándola sobre ella.

—Vamos a hacer mi sueño realidad.—le susurró antes de volver a besarla, encaramándose a la cama sobre ella. Sus labios eran el mejor manjar que hubiera probado nunca, y notarla estremecerse bajo sus caricias el mayor de los placeres. Olvidó quién era y cómo se habían conocido, perdiéndose en ella. En ese momento sólo eran Taek Woon y Dae Gi. Taek Woon y Dae Gi queriéndose y entregándose el uno al otro.

Mientras tanto, en el piso de abajo continuaba el jolgorio, y sólo Hak Yeon era consciente del tiempo que hacía que Taek Woon se había ido. En cuanto alguno de los otros chicos preguntaba por él, Hak Yeon se apresuraba a desviar la atención, y con su talento natural para centrar la atención en él y entretener a la gente, lo lograba sin problemas.

— Taek Woon, Dae Gi, más vale que aparezcáis por aquí o tendré que emborracharlos a todos y así se quedarán aquí dormidos.— Había desviado la vista hacia las escaleras de manera disimulada, mientras hacía ese ruego en voz baja.

Apenas hacía cinco minutos que había dicho esto, cuando los vio bajar. Taek Woon venía delante y se había apresurado a esconder una sonrisa, mientras que Dae Gi, estaba roja como un tomate y a duras penas podía contener su felicidad.

— Vale, esos dos han llegado hasta el final. — Hak Yeon sonrió con cariño. El arisco de su amigo había encontrado a alguien a quien querer y eso lo hacía feliz. Sobre todo, porque ella era una muchacha que valía mucho la pena.

— Desde luego, la fiesta que habéis montado es tremenda. — Dae Gi se había sentado a su lado, mientras sonreía divertida ante aquel espectáculo. Taek Woon, por su parte, se había sentado algo más lejos, contra la pared que estaba a espaldas de Hak Yeon y Dae Gi.

— ¿En España no hay tanta diversión? — La miró divertido, pero la estudió con cuidado, sin que ella se diese cuenta.

— ¡Oh sí, sí que la hay! Aunque yo reconozco que no me va demasiado. Al final siempre acaba desmandándose, prefiero algo como esto.

— No me lo creo, prefieres algo de aquí a lo de España. Rápido, llévame a urgencias, creo que me va a dar un ataque. — Hak Yeon se había llevado una mano al pecho y su tono teatral la hizo reír.

Taek Woon seguía en silencio, sin hablar con nadie, sólo la observaba a ella hablar con Hak Yeon, aunque cuando se rió, su atención fue total.

— ¡Dae Giiiiiiiiiiiiiiiiiiii! — Jae Hwan se acercó a ella haciendo eses, para acabar sentado a su lado y apoyando la cabeza en su hombro.

— Jae Hwan, no seas pesado y vete a dormir la borrachera a otro lado, no la uses a ella como tu almohada. — Hak Yeon se había apresurado a intervenir antes de que Taek Woon se levantase y lo alejase de una patada.

— ¡Pero si no la molesto! ¿A que no, Dae Gi? — Y la miró poniendo pucheros.

— Jae Hwan, — y aprovechó para levantarle la cabeza de su hombro — estás borracho como una cuba, así que lo mejor es que dejes la botella y te vayas a acostar. Vas a necesitar mucha energía para lidiar con la resaca que tendrás mañana. — Sonaba divertida, pero en realidad estaba preocupada.

— Pues dormiré aquí, a tu lado, para protegerte de Taek Woon hyung. — Desvió la atención hacia él y le sonrió con malicia. — No te acerques a ella para convertirla en objetivo de tu mal humor. — Taek Woon se quedó estupefacto y luego movió la cabeza hastiado. Cuando lo vio echarse al lado de ella, a punto estuvo de ir y patearle el culo, pero Hak Yeon le hizo un ligero gesto para que se estuviese quieto, mientras que Dae Gi sonreía divertida.

— ¡Dae Gi! — Hongbin, que tampoco estaba en muy buen estado, se acercó con una sonrisa estúpida. — ¿Ya estás bien?

— Sí, ya me encuentro mejor. Pero veo que tú estás bastante perjudicado. — Y se aguantó la risa,

— Hongbin, no vengas tú también a agobiarla, ¿quieres? — Hak Yeon se estaba cansando de tener que mantener la paz y distraer al personal.

— Sólo he venido a preguntar cómo estaba. — Le respondió con todo dolido. — Por cierto Dae Gi, ¿no me das un beso para celebrar la Navidad? — Su tono malicioso hizo contener la respiración a Hak Yeon, mientras que Taek Woon empezó a incorporarse.

— No beso a borrachos. — Se había mostrado tajante y Hong Bin se marchó dolido.

Poco después se acercaron Won Sik y Sang Hyun, el maknae a pesar de no poder beber alcohol le había estado dando a escondidas y llevaba una buena borrachera. Ambos le preguntaron si se encontraba bien, y tras asegurarles ella que sí, se largaron satisfechos y mostrando una sonrisa estúpida.

La fiesta continuó hasta que todos acabaron quedándose dormidos debido a la gran cantidad de alcohol ingerida. Tan sólo Taek Woon, Dae Gi y Hak Yeon seguían sobrios.

— Creo que será mejor que busquemos mantas y los tapemos con ellas, o mañana estarán destemplados. — La voz resignada de Hak Yeon hizo sonreír a Dae Gi.

— Tienes razón. Será mejor que nos pongamos a buscar. — Coincidió ella.

Les llevó unos cinco minutos completar la tarea y cuando estuvieron listos, subieron al piso de arriba.

— Taek Woon, mejor duerme con tu novia. Es lo que ambos deseáis. — Los miró con atención y vio cómo Dae Gi enrojecía hasta la raíz del cabello y Taek Woon desviaba la mirada, aunque sonreía complacido.

— Hak Yeon… yo… yo… — En esos momentos Dae Gi no sabía dónde meterse, pero el líder acudió en su ayuda.

— No te preocupes. Me parece perfecto y estoy muy feliz de veros juntos. Debido a nuestro trabajo, tenemos poco tiempo libre, y el que logramos tener, debemos aprovecharlo al máximo. Así que es lógico que siendo novios, estéis juntos todo lo que podáis. Buenas noches pequeña. — Tras decirle eso, la abrazó con fuerza y le dio un beso en la frente.

— En cuanto a ti, trátala con cuidado y sé cariñoso, o tendrás que rendirme cuentas a mí, que por si no lo sabes, me he autoproclamado su hermano mayor.

— De acuerdo hyung.

— Buen chico. — Y le dio unas palmadas en uno de los hombros mientras sonreía y Taek Woon aguantaba con estoicismo. — Por cierto, acordaos que tenemos que levantarnos antes que los demás para que no sospechen nada, ¿de acuerdo? — Y les dedicó una mirada de advertencia.

— Sí, tranquilo. — La voz cansada de Taek Woon le divirtió. — Nos vamos ya. — Y agarrando a Dae Gi de la mano, la llevó hasta el cuarto de ella, donde ambos pasarían lo que quedaba de noche.

El regreso a Seúl a la tarde siguiente fue silencioso, ya que la mayoría de ellos seguían sufriendo los efectos de la resaca, por lo que al poco tiempo se quedaron dormidos.

Taek Woon, Dae Gi y Hak Yeon se habían sentado en la parte de atrás de la monovolumen, por lo que en cuanto vieron que se quedaron dormidos, Taek Woon y Dae Gi aprovecharon para cogerse de las manos y estar así hasta que llegaron a Seúl y tuvieron que despertar a los demás.

La despedida fue triste. Los chicos no querían separarse de ella, pero aquella aventura había llegado a su fin. Aunque sólo dos de ellos sabían que aquello era de cara a la galería.

Se fue despidiendo uno a uno, dejando para el final a Hak Yeon y a Taek Woon. La despedida del líder fue la más cariñosa de todas, no por algo era con el que mejor se llevaba, ya que ambos eran iguales.

— ¿Al menos puedo darte la mano como despedida? — Miró divertida a Taek Woon, que seguía imperturbable y sólo asintió en silencio. Al hacerlo, él fue muy suave y a ella le dio un vuelco el corazón.

— Cuídate. — Y tras eso, le soltó la mano y entró en la empresa, ante la estupefacción de los demás.

— Tranquilos, no pasa nada. Bueno chicos, mucha suerte y felices fiestas. — Les sonrió y tras eso se subió a un taxi y se marchó, dejando a cuatro chicos con el corazón roto y a dos de ellos felices. — Me pregunto qué dirán los demás cuando lo sepan. — Susurró en voz baja. Y se giró para mirar por la luna trasera, pero el edifico ante el que ellos la habían despedido, había desaparecido de su vista.

4 respuestas a Stop Resisting, capítulo 2

  1. Ilatsi dijo:

    Qué gusto leerlas!!! Me ha encantado, tanto así que quedé con ganas de más, lástima que se acabo. Gracias por compartir sus historias con todos nosotros.

  2. Alhena dijo:

    Estuvo buenisimo!!! Me encanto❤
    No me considero para nada fan de VIXX pero con su forma de escribir he terminado con ganas de saber más sobre ellos.
    Muchas gracias por compartirlo con nosotras.

    P.D. Kyyyyyaa me he quedado con ganas de más😄

  3. Alusiana dijo:

    uffff…. quiero más VIXX en mi vida^^

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