Look at me, capítulo 7

Autores invitados @Jeannelok

Bang Yongguk 3
Capítulo 07: Secret Love

“Este sentimiento como si estuviera caminando sobre hielo, este sentimiento como si estuviera volando en el cielo. Ya sea electrizante o solo patético, no puedo decir cuál es correcto.”

Yong Guk dejó el plato con las galletas frente a la tumba de los padres de Hea Jung. Como cada año, acompañaba a la muchacha a saludarlos en el aniversario de su muerte. En realidad, iban siempre que podían, aunque al final esas visitas siempre acababan con ella llorando y él abrazándola.

Pero ese viernes, Yong Guk no estaba centrado en lo que hacía, ni mientras presentaba sus respetos ante la tumba ni mientras la abrazaba. Su mente viajaba a dos días antes, en el metro, besándose con Ha Neul. Cuando se habían separado, ambos sorprendidos por lo que acababa de suceder, pasaron el resto del viaje en silencio. Él se había intentado disculpar por besarla, pero antes de poder abrir la boca, la chica se había despedido marchándose con el teléfono en la oreja, lo más seguro para pedir al chófer que fuera a buscarla. La muchacha temblaba, y él se sintió rastrero dejándola marcharse en ese estado.

No podía ser verdad. Él tenía a Hea Jung y se había prometido no dejarla sola nunca. A pesar de lo que los demás le decían, él fue firme en su decisión desde el principio y no había fallado en todos esos años, pero Ha Neul… No podía ser que la chica le gustase. Sólo quería ayudarla, quería liberar al pajarillo. Era guapa y a veces dulce, altiva y ególatra otras. Sabía ponerse una máscara de falsedad ante la gente interesada, pero no podía hacerlo con él. Era inteligente y tenía una sonrisa maravillosa…

Yong Guk apretó más el brazo alrededor de Hea Jung sin darse cuenta. A ella, su novia, nunca había sido capaz de besarla. A pesar de que se había propuesto muchas veces hacerlo, nunca podía, en el último momento siempre se echaba hacia atrás. No era que no sintiera nada por ella, le… gustaba, ¿la quería?

Miró a la tumba de los padres de la chica. No quería recordar cómo y cuándo había comenzado todo. Le dolía demasiado, y le hacía sentirse todavía peor por haberla traicionado. Porque de no ser por su culpa, Hea Jung no estaría sola en el mundo, dependiendo de una paga por orfandad para vivir. Tendría a sus padres con ella y sería feliz.

Pero Yong Guk se los había arrebatado de golpe, y lo único que podía hacer para compensarla era estar para siempre a su lado.

—Yong Guk—musitó la chica entre sus brazos. El muchacho la alejó un poco de sí para verla mejor. Tenía los ojos rojos e hinchados, pero sonreía—. Antes me dijiste que tenías algo que contarme…

Se había propuesto confesarle lo sucedido y disculparse, porque él no era alguien que fuera engañando a la gente, y mucho menos a quienes apreciaba. Tenía que serle sincero y esperar a que ella le perdonase. En realidad, sabía que Hea Jung le quería lo suficiente como para perdonarle ese desliz…

—Sí…—no añadió nada más.

—¿Hola?—Hea Jung se separó del todo de él, acabando de secarse los ojos con la mano— ¿Yong Guk?

—Ah… sí, tengo algo muy importante que contarte—no podía ser, no se sentía capaz, y lo que iba a hacer era de cobardes. Apretó los puños y fingió una sonrisa—. Una compañía me ha aceptado.—la alegría de la chica fue instantánea. Juntó las manos y se puso a saltar emocionada, guardándose los gritos porque no era un lugar para hacer ruido. Al final se lanzó a su cuello y de nuevo la abrazó.

—¡Eso es genial, genial! ¿Pero por qué no me dijiste que ibas a una audición? ¿O te encontraron ellos en la calle? ¿Desde cuándo lo sabes? ¡Oh, me alegro tantísimo!—sentía el cabello de su novia haciéndole cosquillas en la barbilla y le llegaba su fragancia, suave y dulzona. Yong Guk estaba muy confundido, y no sabía cómo iba a solucionar la situación.

Rome sonreía. Ha Neul había vuelto, toda inocente, a su cuarto. En realidad, hacía un par de días le había llamado, nerviosa y con la voz rota pidiéndole verlo. Cuando se habían encontrado, la chica le había confesado, sonrojada, que acababa de besarse con Yong Guk. Esa confesión lo confundió, y estuvo a punto de llamar a su amigo y mandarlo a la mierda por jugar a dos bandas. Pero sabía mejor que nadie que si el chico había besado a Ha Neul, no era a lo loco o por hacer el tonto.

Ha Neul estaba sentada sobre la cama, centrada en su vaso de agua. No sabía cuántas veces la había visto en esa situación. Pensando en Yong Guk, en esos momentos debía estar rememorando el sabor de los labios del chico. Rome sintió una punzada de celos y se acercó a ella.

—Ya te dije que deberías vigilar con eso de venir siempre a mi cuarto.

—Qué pesado. Si tan peligroso fuera venir, ya me habrías hecho algo. Deja de hacerte el gallito, y dime qué hago. Aún no he podido ni llamarle, y él tampoco ha contactado conmigo. No sé qué significó ese beso, pero él iba a disculparse… No le dejé.

—Ya me lo has explicado tres mil veces.

—Pero no me das ninguna solución.

—Tú te crees que soy tu hada madrina, ¿verdad?—refunfuñó. Ha Neul rió divertida ante la comparación.

—Lo siento. Es que no estoy acostumbrada a contarle mis penas amorosas a nadie. Nunca las tuve… ni a nadie a quien explicárselas.—Rome suspiró. A veces la chica le daba un poco de lástima, y en momentos como ése no podía evitar debilitarse.

—Creo que deberías hablar con Yong Guk y aclarar esta situación. No puede ir besando a la gente mientras siga teniendo novia. No me mires así, no decirlo en voz alta no lo hará menos real. Yong Guk sale con ella desde hace muchos años, aunque…

—¿Aunque?

—No soy nadie para decirlo. No es una relación que ninguno aceptemos en realidad, no por ella que es muy buena chica, sino por la situación. Pero… ya está, no puedo seguir hablando.

—Qué cruel eres…

—¡Ya he hablado mucho más de lo que debería! Si Yong Guk se enterase, me mataría.

—No entiendo por qué hay tanto misterio alrededor de esa relación, pero no voy a forzarte a hablar. Entiendo que eres tan cerrado al respecto para proteger la privacidad de Yong Guk… maldito estúpido, por su culpa llevo dos días sin dormir.

Rome la observó centrarse de nuevo en su vaso de agua. Estaba cansado de que cuando quedaba con Ha Neul, el nombre de su amigo no dejaba de salir de su boca y entrarle a él por los oídos. Daba igual cuántas veces intentase cambiar de tema, no había manera y ella siempre regresaba a Yong Guk. Le ponía de los nervios.

Unos cabellos resbalaron por detrás de la oreja de la chica hasta colocarse al lado de su cara. Rome alargó el brazo y se los recolocó con cuidado. Notó cómo ella se ponía tensa ante el contacto.

—La próxima vez que vengas hasta mi cuarto a hablarme de Yong Guk, te aseguro que dejaré de ser un caballero.

Supuso que esa vez, su tono de voz había surtido efecto, porque Ha Neul se sintió incapaz de voltearse a mirarlo, mientras que sus mejillas adquirían un gracioso tono rojizo. Si algo tenía Rome era que no faltaba a su palabra.

Yong Guk tenía un serio problema, y no sabía a quién contárselo porque sabía que le iban a decir que lo estaba haciendo todo mal. Pero él no se habría imaginado que su familia, al enterarse de que lo habían cogido en la compañía, le dirían que celebrasen una fiesta y que invitase a todos sus amigos. No habría ningún problema de no ser que no sabía qué hacer con Ha Neul.

No podía no invitarla, al fin y al cabo era gracias a ella que iba a cumplir su sueño. Por otro, a la fiesta también acudiría Hea Jung.

Tenía el móvil en la mano y lo abría y cerraba sin saber qué hacer. Sabía que escogiera lo que escogiese, algo saldría mal. Porque si no le decía nada, su conciencia todavía le molestaría más y no tendría excusa que darle si ella se enteraba. Por el otro, si la invitaba…

En ese momento, el móvil comenzó a sonar y estuvo a punto de dejarlo caer. Era Ming Jung, supuso que ya había salido de trabajar. Era a la primera a quien le había contado lo de la compañía, incluso mucho antes que a sus padres. Era a la única con la que se sentiría con fuerzas de confesarle lo sucedido con Ha Neul, e incluso así dudaba.

—¿Así que una fiesta?

—¿Te lo ha contado mi hermano?

—Exacto. Dice que prepare uno de mis pasteles de chocolate… ¿alguna preferencia?

—No, ni idea. Es el domingo, ¿verdad?

—¿Me estás preguntando cuándo es tu propia fiesta?

—Eh, que la organizan mis padres no yo…

—¿Te pasa algo, Yong Guk?—se quedó en silencio— Mira, no llegué a tiempo de cambiarte los pañales pero sí de limpiarte los mocos. He estado a tu lado el suficiente tiempo como para saber por tu tono de voz o palabras que algo te preocupa. Sabes que nunca te forzaré a que me cuentes las cosas—de fondo se escuchó la voz de Seung Ho diciendo que eso era mentira y supuso que luego la chica le había arreado en la cabeza—, pero sí me quedaré preocupada…—la voz de Seung Ho volvió a escucharse con un te lo dije. Yong Guk no pudo evitarlo, pero a pesar de todo se echó a reír.

—Noona, ¿puedo ir a verte?

Media hora más tarde, llegaba a la casa de Min Jung. Seungho y ella habían comenzado a vivir juntos hacía pocos meses. La chica se había negado a hacerlo hasta tener ahorrado lo suficiente, por mucho que él pudiera comprar una mansión si quisiera. Al final, tenían un piso pequeño y acogedor con los elementos suficientes para que ellos vivieran bien. Siempre estaba limpio, pues su amiga era una maniática de la limpieza, y lo que no faltaba era un piano. Había sido la parte más difícil de escoger piso. Había insonorizado uno de los cuartos y llevado un piano bueno, pero poco pesado. No era por ensayar pues podía ir a casa de sus padres, sino porque decía que si la inspiración le venía, tenía que tener un piano cerca para componer.

Min Jung lo comprendía y lo apoyaba en eso.

Seung Ho le hizo sentarse a la mesa con un refresco delante, mientras Min Jung llevaba algo de picar. Cuando se sentaron ellos dos también, observándolo con curiosidad, comenzó a ponerse nervioso.

—Es sobre Ha Neul…

—¿Os habéis peleado?

—No, qué va… todo lo contrario. Es gracias a ella que he tenido la oportunidad de entrar en la T*S—les explicó cómo había acabado haciendo la audición, detalles que nadie sabía porque con la emoción no se habían parado a preguntarle cómo la había conseguido—. El problema es que yo… yo… volvíamos en metro y yo…—comenzó a notar el rostro ardiéndole y supo que se estaba sonrojando— La besé.—Min Jung sólo abrió los ojos mientras Seungho se dedicaba a vaciar el contenido de su vaso.

—Mi pequeño está creciendo… que yo recuerde a tu novia no la has besado nunca.

—Eso no me ayuda, que ya lo sé yo… ¿Cómo he podido hacerle esto a Hea Jung?

—¿Aún no te has dado cuenta? Y mira que te lo insinuamos. Te gusta Ha Neul, mucho. No recuerdo que estuvieras nunca tan interesado en ninguna chica. Hea Jung no cuenta, porque a fin de cuentas lo que sientes por ella no es real.

—¡Min Jung!—Seung Ho estuvo a punto de escupir lo que acababa de ingerir. Las severas y directas palabras de su novia lo habían conmocionado, aunque no tanto como a Yong Guk.

—¿Qué? Es verdad, por mucho que él trate de ocultarlo. Se lo hemos dicho siempre, que no hace bien, pero él no entiende que al final, no le está haciendo ningún favor a Hea Jung. Temía que llegara este momento… el momento en que comenzase a interesarse por otra chica. Yong Guk—se volvió hacia él, mirándolo a los ojos, seria, directa—, sigo pensando que la muerte de los padres de Hea Jung no te obliga a estar con ella.

Yong Guk se quedó en silencio. No era la primera vez que le decían esas palabras, pero con el tiempo la gente se las había ido guardando. Porque sabían que él estaba dando lo mejor de sí mismo para permanecer al lado de Hea Jung como su novio, intentando amarla… aunque fuera incapaz de besarla. Y sabía, por desgracia, que nunca podría hacerlo y mucho menos como el beso que le había dado a Ha Neul.

—Noona… no sé qué hacer…—murmuró con voz débil. Min Jung se levantó de un salto y se acercó hasta él en dos zancadas. Pensó que iba a arrearle un derechazo por infantil, pero en vez de eso lo atrajo hasta ella y lo abrazó con fuerza.

—Mi pequeño, que tan bueno quiere ser con todo el mundo y al final es el único que sufre…—cuando se recompuso de ese repentino ataque cariñoso, Yong Guk rodeó la cintura de su amiga en un abrazo y notó la cálida mano de Seung Ho apretándole un hombro.

—La única solución posible para estas cosas es… hacer lo primero que se te pase por la cabeza. Quizá no sea lo más acertado ni lo que arregle el problema, pero si es lo primero en que has pensado, será por algo.

Yong Guk quería invitar a Ha Neul, y sobre todo, tenía ganas de volver a besarla.

Rome le lanzó la pelota de baloncesto a Yong Guk cuando éste llegó a la cancha. Era de noche y casi no se veía, pero se pusieron a jugar. Cada uno de ellos conocía los movimientos del otro, así que cuando uno marcaba, el otro no tardaba en seguirle. Hora y media más tarde, después de haber corrido sin parar y lanzar casi cien canastas, ambos se desplomaron en el suelo, agotados, sudando y jadeantes.

—Aún no te he… felicitado…—Rome se pasó una mano por los ojos para sacarse algo de sudor con el antebrazo. Fue un gesto infructífero.

—Gracias… siento no habértelo dicho… antes…

—Tranquilo… me lo contó Ha Neul. Y lo que pasó después.—Yong Guk se quedó congelado al escucharlo. Notó cómo a su lado, su amigo se enderezaba y lo observaba en la oscuridad. Él sólo fue capaz de voltear la cabeza para verlo, todavía en esa posición.

—Si le haces daño, no voy a perdonártelo, Yong Guk.

—Creo que ya le he hecho daño.

—Rompe con Hea Jung.

—No puedo hacer eso… no puedo dejarla sola…

—Es injusto, joder. Fue decisión de ellos sacarte del agua. Nadie sabía que la corriente se los llevaría… a ambos.

Yong Guk no quería pensar en ello, recordarlo. Había ido de excursión con la familia de Hea Jung ya que sus padres no podían… el puente rompiéndose… su pie atascado bajo el agua… estaba a punto de ahogarse, escuchaba a Hea Jung gritando desde la orilla tras salvarse… vio al padre de la chica zambullirse en el agua para intentar soltar su pie, que tanto le dolía, pero no había manera… la madre de Hea Jung decidió ayudarle. Yong Guk notaba que no iba a aguantar mucho más, el cuerpo estaba dejando de responderle y necesitaba aire. Notó los brazos de la madre de Hea Jung a su alrededor, dándole ánimo… se sentía como un crío de nuevo, aunque ya tenía casi dieciocho años… de repente, su pie se liberó y él noto sus extremidades cobrar vida de nuevo… Cuando quiso darse cuenta, llegó solo a la orilla, y Hea Jung gritaba desesperada “papá, mamá” mientras algunos adultos la sujetaban para que no se lanzase al agua. La última imagen que guardaba de ese recuerdo era darse la vuelta, y ver a sus salvadores marcharse río abajo…

—No puedo dejarla sola.

—Nunca la has acompañado, Yong Guk. A ver si lo comprendes. Porque lo que ella busca de ti y lo que tú puedes darle, no es ni de lejos lo mismo, ¡despierta de tu maldito sueño! Hazlo… hazlo antes de romperle el corazón a Ha Neul.

—Pero Rome, yo la qui…

—Ni se te ocurra decirlo. No hasta que arregles las cosas pedazo de cabrón.—minutos después, Yong Guk seguía tumbado en el suelo, solo, observando las estrellas y tomando la decisión de invitar a Ha Neul a la fiesta. Si la veía allí, quizá se sentiría valiente y sería capaz de hacer algo que hasta entonces, en todos esos años de relación, nunca se le había pasado por la cabeza.

Dejar a Hea Jung. Aunque haciendo eso se convirtiera en el tipo más despreciable y rastrero del planeta.

Porque su primer pensamiento respecto al problema seguía siendo Ha Neul, y las ganas de tenerla entre sus brazos.

2 respuestas a Look at me, capítulo 7

  1. Cris dijo:

    pobrecito mi Yong Guk tan bueno el :c

  2. makino dijo:

    Mujer, sufrí toda la semana al ver que no actualizabas, pero bueno ya estamos acá de nuevo.:)
    Que triste la historia de la novia, sin embargo lo que menos me gustaría (si yo estuviera esa situacion) es que estuvieran conmigo por lástima, pobre chica… Esperemos que se desenrede el asunto.
    Me gustó mucho este capo, a la espera del siguiente

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