When the dark night passes: capítulo 12

Por @autoresinvitados @Jeannelok

Bangtan Boys 1Capítulo 12

Hacía calor, mucho calor. El sol estaba golpeando con fuerza aquella semana, así que ya había comenzado a usar camisetas de tirantes y pantalones cortos. Su padre se quejaba, porque para su gusto, lo eran demasiado.

Ye Gi saludó a las personas en comisaría, quienes ya la conocían y le tenían incluso aprecio. Hae Joon la esperaba donde siempre, sonriendo. Ella le devolvió el gesto. Desde hacía unos días, le era más fácil que antes hacerlo. Se sentó frente a él.

—Pareces otra, Ye Gi.—fue lo primero que el hombre le dijo. Y era cierto. Cuando la había conocido, parecía no tener vida alguna. Todo le daba igual, las peleas eran su vida, no le interesaba nada más que odiar a los adultos. Hae Joon se había propuesto acabar con esa manera de pensar. Esa chica tan joven no podía haber abandonado sus sueños y propósitos. Y ahora… Los ojos de Ye Gi brillaban. Seguían teniendo un rastro de tristeza, pero al menos, transmitían una alegría que él no había conocido en ella al principio.

—Me siento como si fuera otra—admitió, sacando un papel de su bolsa y dejándolo sobre la mesa. El hombre lo leyó con interés—. Son mis notas. Lo tengo todo aprobado.

—¡No sólo aprobado! Tienes unas notas increíble en casi todas las asignaturas, Ye Gi. Es increíble. Según me comentaron, siempre fuiste de sacar buenas notas pero no me esperaba que remontases así.

—Me propuse dejar la Ye Gi de hace un año atrás, y eso incluía recuperar mis notas.

—¿Vuelves a ser la Ye Gi de antes?—ella negó con la cabeza.

—No, eso es imposible. Todo lo que pasó… no puedo olvidarlo. No puedo borrarle de mis recuerdos. Pero he aprendido a que no tengo que condicionar mi vida por ello. Tengo que seguir adelante… aunque él ya no esté.

—Sé que es duro, Ye Gi. Pero me alegra que hayas tomado esta decisión. Sé que él estaría…

—No lo diga. No se trata de que él fuera a estar orgulloso. Soy yo, y mis decisiones, y lo importante es que me sienta orgullosa de mí misma. Creo…

—¡Increíble! Me alegro mucho de que pienses así. ¿Qué pasa con tu grupo de amigos?—era la primera vez desde hacía dos o tres de meses que le preguntaba por ellos, porque teóricamente, esa información no era importante para su seguimiento. Pero de vez en cuando, al hombre le gustaba salirse del guion preestablecido. Si los amigos de Ye Gi eran importantes para ella, ¿por qué no interesarse por sus vidas?

—Estoy muy bien con ellos. Ji Min al fin ganó a Ho Seok en una competición de baile. Nam Joon está intentando salir por tercera vez con Yoo Ra, que creo que está comenzando a cambiar. Ah, ellos, Yoon Gi y Sun Young entrarán en la universidad el año que viene. Ya no parece tan tímida. Jung Kook sigue siendo el que saca las mejores notas de todo el instituto. Además, ahora comienza a juntarse más con otra gente de su curso. Tae Hyung y Ji Min vuelven a ser inseparables y sus bromas no tienen sentido más que para sí mismos… ¡Ah! Seok Jin se va a casar el próximo año con su novia de toda la vida. Además, seguirá enseñando en nuestro instituto durante el curso que viene.

—Veo que todo os va muy bien.

—No podemos quejarnos.

—Ye Gi… hace ya mucho tiempo que vienes aquí. La mejora que has sufrido, es impresionante. Sin peleas, sin crear problemas, tus notas… estoy impresionado, de verdad. Y muy contento.

—Gracias…

—A ti, Ye Gi. Cuando te conocí, me odiabas sólo por ser un adulto. Ahora creo que, si me odias, es por cómo soy…—la chica frunció el ceño y apartó el rostro, ruborizada.

—No le odio. Ya… no. Me he dado cuenta de que estaba siendo irracional e injusta.

—Y por darte cuenta… éste va a ser nuestro último encuentro. Ya no hace falta que quedemos más. Puedes hacer tu vida y olvidarte de la comisaría. Archivaré tu caso, y espero que no tengas que volver a venir aquí, menos que te hagas policía, claro. Ye Gi, eres libre.

Cuando salió del edificio, tuvo que sujetarse a una barandilla. No esperaba la noticia que acababa de recibir. No sabía cuánto tiempo tendría que estar yendo a comisaría, pero se había convertido en una costumbre y se le iba a hacer muy extraño no tener que volver allí.

Comenzó a caminar en dirección al centro comercial más cercano. Había quedado allí con Sun Young para pasar una tarde de chicas, y por la noche, irían todos al cine. Cuando llegó, su amiga la estaba esperando, sentada en un banco. Al verla se levantó y Ye Gi corrió hasta ella para abrazarla. Era la primera vez que hacía algo así, por eso la otra chica se separó enseguida, preocupada.

—¡¿Ha sucedido algo?!—sabía a dónde había ido, así que temía que le hubieran dado alguna mala noticia. Sin embargo, el rostro de la otra chica estaba radiante.

—¡Ya no tengo que volver a ir más! ¡Hoy ha sido la última vez!—al escucharla decir eso, Sun Young le devolvió el abrazo con el triple de fuerza que ella había utilizado, prácticamente ahogándola. La gente se quedaba mirándolas ante tal muestra efusividad, pero a ellas les daba igual.

Una vez se hubieron calmado, comenzó su ruta a través de las tiendas para probarse ropa y comprar de nueva. Era un ritual que habían comenzado desde hacía un tiempo, y que ambas disfrutaban, aunque no siempre terminaban comprándose algo, claro.

—Hoy te has puesto muy guapa—comentó Sun Young, de repente. Notó el color que adquirían las mejillas de Ye Gi, aunque la otra chica prefirió no responder—.Por mucho que intentes no decírmelo, sé por qué lo haces. Nunca te lo he dicho, porque no quería hacértelo pasar mal—cogió una prenda y miró cómo le quedaría a su amiga, mientras le hablaba—, pero sé lo que sientes por Ji Min, y me parecería perfecto que comenzarais a salir juntos.

—¡¿Qué?! ¡No, yo no…!

—Anda, no intentes mentirme. Lo que no entiendo es por qué está tardando tanto ese tonto…—musitó para sí misma— No pongas esa cara. Él y yo hace tiempo que no estamos juntos. Ya no siento nada por Ji Min, y aunque aún me gustase, estáis en todo vuestro derecho de estar juntos si queréis.

—Pero…

—¡Pero nada! Y ten—le dio una percha con un vestido colgado en ella—, ve a probarte esto. Creo que te quedaría bien. Venga, ¡va!—la apresuró, dándole la vuelta y empujándola hacia los probadores. Cuando salió de éstos, lucía un vestido blanco con estampado de flores de tonalidades verdes en los laterales. Era de tirantes y con escote en v. El vestido era ceñido en el pecho, pero a partir de la cintura, se ensanchaba. La falda le llegaba bastante por encima de la rodilla.

—Esto… no sé yo si…—comenzó a decir, sujetándose el bajo del vestido como si éste fuera a levantarse y mostrar su ropa interior.

—Éste es perfecto, y es tuyo—sonrió Sun Young—.Estás preciosa.

—Cómo que es mío.

—Ya lo he pagado. Mientras te lo probabas. Así que ve allí a que le quiten la etiqueta que yo recojo tu ropa. Menos mal que llevas sandalias de color crema, porque le quedan perfectas.

—¡No puedo aceptarlo!

—Ye Gi, es mi regalo por la sorpresa de hoy. Así que, hazme el favor de callarte y lucirlo, porque a Ji Min se le va a caer la mandíbula al suelo cuando te vea.
Fue tal y como había predicho Sun Young. No sólo él. Yoon Gi, Jung Kook y Tae Hyung también alabaron lo guapa que estaba la muchacha. Sin embargo, fue Ji Min quien se colocó a su lado y con quien estuvo charlando mientras compraban las entradas y accedían a la sala de cine.

La película que iban a ver era de acción y comedia con muy buenas críticas.

—Es la primera vez que te veo usando un vestido—Ji Min no dudó en sentarse junto a Ye Gi—. Te queda muy bien.

—Gracias… en realidad…—comenzó a decir.

—¿En realidad…?—la animó él a continuar. Sin embargo, no pudo continuar porque se apagaron las luces, comenzando a mostrar anuncios.

—La película está por empezar.—comentó la chica, incapaz de acabar lo que había comenzado a decir. No podía confesarle que estaba deseando saber su opinión sobre cómo le quedaba el vestido.

La película comenzaba con la bonita historia de un robot y el humano al cual servía. Más tarde, las batallas se volvían intensas. Los jóvenes se mantuvieron atentos a la pantalla. Mientras uno de los personajes principales pendía sobre un barranco, Yoon Gi le reclamó las palomitas a Ye Gi.

—Las tiene Jung Kook, espera…

—Ya las cojo yo—susurró, inclinando el cuerpo hacia el más joven y agarrando el paquete de palomitas. El muchacho estaba tan atento a lo que sucedía en la gran pantalla que no ofreció resistencia. Cuando Yoon Gi iba a colocarse bien, se dio cuenta de que su rostro y el de Sun Young estaban peligrosamente cerca, y de que ella se había puesto tensa. Puso las palomitas frente a ellos para evitar que sus amigos les viesen, y besó a la chica, o más bien, juntó sus labios con suavidad. Notó su sorpresa, pero también que no se apartaba ni lo empujaba—. Lo siento—se sentó bien—. No debería haber hecho eso.

Sun Young no dijo nada, pero Yoon Gi estaba esperando una respuesta a lo que acababa de suceder. Al fin, la muchacha se volvió hacia él y le hizo un gesto con la cabeza para que mirase el reposabrazos. El chico siguió el camino de su mirada y se dio cuenta de que tenía la palma de la mano hacia arriba. Sonriendo al entender qué significaba eso, se apoyó en el respaldo, dejando las palomitas a un lado, para entrelazar los dedos con los de ella.

Cuando salieron del cine, los dos mayores seguían agarrados de la mano. Pero no fue hasta que llegaron a la pizzería donde iban a cenar, cuando Jung Kook se percató y ahogó una exclamación que atrajo la atención del resto. Sun Young, sonrojada, dejó que Yoon Gi alzara sus brazos para que viesen sus manos unidas. La lluvia de felicitaciones no se hizo esperar.
Era de noche, y como casi siempre, Jimin la acompañaba hasta casa. Habían pasado una tarde muy divertida viendo la película, y aún había sido mejor la cena, dando la gran noticia sobre la comisaría y haciéndole preguntas a la pareja recién formada. Ye Gi se daba cuenta de que con eso, tenían que quitársele todas las preocupaciones respecto a lo que sentía por Ji Min. Le observó mientras caminaban, preguntándose qué diría él si se lo contaba…

—Ye Gi, hemos llegado.

—Eh… es verdad— ni siquiera se había dado cuenta de que habían llegado a su casa —. Gracias por acompañarme, Ji Min.

—No tienes por qué dármelas.—sonrió, de esa manera en la que sus ojos también se convertían en dos pequeñas muestras de felicidad. Desde que lo había conocido, Ji Min había sido así. Estar junto a él la tranquilizaba, haciéndola sentirse bien. Haciendo que se sintiese en paz, protegida. Casi igual que con Hyun Ki, pero el sentimiento… era diferente. Porque cuando veía a Ji Min, se encontraba a sí misma preguntándose cómo sería besarlo o dormir abrazada a él. Al ver las manos entrelazadas de sus amigos, no había podido evitar preguntarse cómo se sentiría si hiciera lo mismo con él.

—De todos modos, gracias. Buenas noches, Jiminnie.

—¡No me llames así!—se quejó él, arrancándole una sonrisa antes de que se diera la vuelta. Sin embargo, Ye Gi no se movió. Tampoco buscó las llaves en el bolso. Se quedó quieta.

—Ji Min…

—Dime, Ye Gi.

—¿Podemos vernos mañana?

—Mm… claro que sí.

—Y pasado mañana. Y el otro. Quiero verte cada día. Quiero que hablemos cada hora. Ji Min… ¿sabes qué? Hoy he hablado con Sun Young, y me ha dicho algo… me ha dicho que no tenga miedo, y te confiese lo que siento. Ji Min…—se giró hacia él y le miró. Sus ojos negros y brillantes, su nariz chata y sus labios carnosos, pidiendo a gritos ser besados. Sus mejillas rellenas y su cuello grueso y masculino— Ji Min…

Lo dijeron a la vez. Para que no hubiera dudas. Se confesaron a la vez lo que sentían. De repente, Ye Gi se echó a llorar. No sabía qué había hecho Ji Min con ella, pero el simple hecho de haberle escuchado decir que le gustaba, que la quería, la emocionaba hasta las lágrimas. Se dejó abrazar y mecer por los brazos del chico. Se aferró a él también, y deseó que ese momento fuera eterno. Porque si existía algo parecido a un hogar no físico, debía ser entre sus brazos.

Cuando lo conoció, Ye Gi nunca pensó que eso sucedería. Pero ahora, se sentía como si hubiera nacido para encontrarse con él y con los demás. No sabía qué le deparaba el futuro, pero sin lugar a dudas, lo más importante era que Ji Min estaba allí con ella, y que estaba a punto de besarla.

Epílogo

Hyun Ki oppa, he estado dándole muchas vueltas a… todo. Sigo sin entender por qué te comportabas así, y dudo que nunca vaya a tener sentido para mí. Lo pasé muy mal cuando te fuiste. Siempre fuiste mi mejor amigo y la persona más importante para mí. Todavía, cuando pienso en ti, siento que una parte de mí se desgarra.

Pero estoy aprendiendo a superarlo. Cuando te fuiste, aparté de mi lado a todo el mundo, decidiendo estar sola. Pensaba que así estaría mejor. Pero entonces, conocí a Ji Min, Sun Young, Yoon Gi, Jung Kook y al resto… y me di cuenta de cuán equivocada estaba.
Me han devuelto las ganas de vivir… aunque tú no estés. Al principio, me sentía como si estuviera traicionándote, pero ahora sé que no es así. Tú eres tú, y nadie va a remplazar lo que siempre has significado para mí.

Hyun Ki oppa… te echo muchísimo de menos. Aunque estoy dispuesta a seguir adelante, no puedo evitar pensar en ti cada día. Por eso, he decidido escribirte una carta que nunca leerás. Se la entregaré a tus padres, para que la guarden en tu cuarto. Sí, he decidido ir a verlos y darles las gracias por dejarme tenerte a mi lado durante tantos años.

¿Sabes qué? He comenzado a salir con Ji Min… me pregunto qué me dirías si estuvieras aquí… ¿te pondrías, al menos, un poco celoso? Eso sería divertido. Me ha dicho que te diga, que piensa cuidarme muy bien. Siempre lo ha hecho… ¿lo estás viendo desde el lugar donde te encuentres? Es muy buen chico, ¿verdad? No puedo creerme que alguien así, me quiera.

Pasé mucho miedo desde que te fuiste hasta que lo conocí, pero ahora estoy bien… Estoy bien, Hyun Ki oppa. Así que no estés triste por mí, y sonríe. Algún día, volveremos a estar juntos.

Te quiere,

Ye Gi.

Ye Gi dobló la carta con cuidado y la metió en el sobre. Era de color azul cielo, sencillo. Se había prometido no llorar mientras escribía la carta, pero le había resultado imposible. A pesar de todo, logró secarse los ojos y sonreír mientras lo sujetaba. Un año antes, hubiera creído imposible estar haciendo eso. Había cambiado mucho. Se sentía más fuerte, completa y, sin lugar a dudas, feliz.

FIN

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