When the dark night passes, capítulo 4

Por @autoresinvitados @Jeannelok

Jimin, Bangtan Boys, BTS 1Capítulo 4:

Ji Min no se habría esperado nunca encontrarse en aquella situación, pero sin lugar a dudas estaba sucediendo. Esa mañana había tenido lugar una competición de baile donde, como venía siendo casi costumbre, Ho Seok había quedado primero y él segundo. Tras la celebración y los agradecimientos, los dos muchachos comenzaron a hablar. No solían hacerlo muy a menudo, más que nada por incomodidad ya que tenían en común más cosas de las que parecía. Sin embargo, mientras caminaban hacia la salida, una chica les salió al paso.

Ji Min la conocía, aunque nunca habían hablado, pues iba a la clase de Tae Hyung.

—Ho… hola. Me llamo Soo Ra Yoo… perdonad que os moleste pero, ¿podríais ayudarme?—Ji Min y Ho Seok se miraron, sorprendidos.

La chica era de la altura de Ji Min, quizá un poco más baja. Tenía el cabello negro recogido en dos coletas y llevaba gafas. Sin lugar a dudas, parecía muy tímida y que le estaba costando trabajo pedirles aquello, así que ambos se lo tomaron con calma.

—Veréis… no quería hacer esto pero… sois mi única oportunidad. A lo mejor os estoy pidiendo mucho pero es que… quería… al menos tenía que intentarlo—Ji Min y Ho Seok intercambiaron miradas de sorpresa. Ya estaban en la calle, y algunas personas que pasaban cerca los saludaban al reconocerlos por la competición de baile, ya que muchos eran compañeros de instituto. Sus respectivos amigos habían ido a verlos, pero ya les habían pedido que les esperasen en otro sitio que iban a tardar un poco—. Necesito que me ayudéis a acercarme a Nam Joon.

—¿Ayudarte… a acercarte a Nam Joon?—inquirió Ho Seok, intentando comprender la petición.

—Como habréis notado, soy muy tímida… pero hace tiempo que me gusta Nam Joon. No… no estoy pidiendo que le convenzáis para que salga conmigo—se sonrojó todavía más al decirlo—. Pero, al menos, si se diera cuenta de que existo…—Ji Min abrió la boca, pero la volvió a cerrar sin ser capaz de decir nada. Se dio cuenta de que a Ho Seok le pasaba algo parecido, aunque al final fue capaz de hablar.

—Mujer…

—No sabía a quién recurrir… de verdad que sois mi única opción… Llevo mucho tiempoqueriendo acercarme a él pero no sé cómo hacerlo.

—Pero si Nam Joon se lleva bien con todo el mundo.—acertó a comentar Ji Min.

—Justo por eso siempre está rodeado de gente.

—A ver, de momento tenemos que irnos porque nos están esperando…—dijo Ho Seok, masajeándose las sienes como si todo aquello le produjera dolor de cabeza— Pero el lunes en clase, te diré… diremos, si hemos pensado en algo.—la chica se deshizo en agradecimientos mientras los dos chicos se alejaban incapaces de comprender qué acababa de pasar.

Ese fin de semana, y por primera vez desde que lo había conocido, Ji Min se estuvo enviando mensajes con Ho Seok. El otro chico le estaba diciendo que por más vueltas que le daba, no tenía ni idea de cómo hacer que Nam Joon conociera a Ra Yoo sin que el plan fuera demasiado obvio. Además de comentarle que ese último curso muchas chicas habían comenzado a mostrar interés por el joven, quizá por el estirón que había dado en las vacaciones.

Ji Min tampoco tenía idea de qué iban a hacer. Al menos, no hasta que vio una película en la sala de estar con su familia, y eso le dio una idea. Sin poder acabar de verla, corrió hasta su cuarto y cogió el teléfono, escribiéndole a toda velocidad al otro chico para contarle la idea que acababa de tener.

En realidad, una vez le hubo enviado el mensaje, se dio cuenta de lo absurda que resultaba su idea, así que esperó que Ho Seok también lo pensara. Pero en vez de una negativa, lo que recibió fue un mensaje diciéndole que de momento, era lo mejor que tenían.

Cuando se despertó a la mañana siguiente y comenzó a prepararse, Ji Min todavía no acababa de tener claro qué estaba haciendo, ya que no conocía a la chica, y Nam Joon no era su amigo. Sin embargo, no podía abandonarla a su suerte y había parecido bastante desesperada cuando les había pedido ayuda. De todos modos, lo único que tenían que conseguir era que Nam Joon reparase en su presencia…

Ho Seok se encargó de avisar a la chica de que esperase en la azotea, mientras él le diría a Nam Joon que fuera allí también. De casualidad, la puerta se cerraría y los dos se quedarían ahí. Ella no llevaría el móvil encima, y él llamaría a Ho Seok para pedirle que fuera a buscar la llave y abrirles…

Era un plan tan estúpido que no podía salir mal.

Lo primero que hizo Ji Min fue avisar a Yoon Gi, Su Young y Ye Gi de que ese día no les acompañaría durante el descanso porque le había surgido un compromiso. Les prometió explicárselo más tarde porque Su Young se puso a quejarse al respecto. Así pues, se encontraba cerca de las escaleras que dirigían a la azotea del edificio, esperando por la llegada de Ra Yoo. Desde luego, lo que no se esperaba era ver a Tae Hyung acercarse allí con tranquilidad. Se escondió debajo de las escaleras sin pensar en por qué lo hacía, y deseando que el chico no hiciera exactamente lo que estaba haciendo: salir al exterior. Lo primero que hizo Ji Min fue avisar a Yoon Gi, Su Young y Ye Gi de que ese día no les acompañaría durante el descanso porque le había surgido un compromiso. Les prometió explicárselo más tarde porque Su Young se puso a quejarse al respecto. Así pues, se encontraba cerca de las escaleras que dirigían a la azotea del edificio, esperando por la llegada de Ra Yoo. Desde luego, lo que no se esperaba era ver a Tae Hyung acercarse allí con tranquilidad. Se escondió debajo de las escaleras sin pensar en por qué lo hacía, y deseando que el chico no hiciera exactamente lo que estaba haciendo: salir al exterior.

Ji Min maldijo su suerte, maldijo su maldita idea y maldijo a Tae Hyung por ser tan maldito. No le quedó otra que subir por las escaleras a la velocidad de la luz al ver que Yoo Ra se acercaba nerviosa. Cuando escuchó la puerta abrirse, su ex amigo se dio la vuelta, sorprendido. Y más lo estuvo al ver de quién se trataba. Sin embargo, no había tiempo que perder así que Ji Min agarró el brazo del otro chico y tiró de él. Sobre la puerta de la entrada a la azotea había un pequeño depósito de forma cúbica, al que se accedía por unas escaleras incrustadas en una de las paredes traseras.

—¡¡Sube!!—le pidió al otro chico a media voz. Posiblemente, esas eran las primeras palabras que le decía en mucho tiempo. El otro chico fue a quejarse, sin embargo repitió la petición con más urgencia y por suerte, empezaron a subir justo cuando la puerta de la azotea se abría por tercera vez.

Una vez en la parte superior del depósito, se apresuró a quitarle el teléfono de entre las manos y ponerlo en silencio. La puerta de la azotea se abrió por cuarta vez, y pocos segundos más tarde, se cerró de golpe.

Ji Min se colocó un dedo sobre la boca y le rogó con la mirada a Tae Hyung que se mantuviera en silencio. El otro chico frunció el ceño y demostró su molestia, pero optó por asomarse con él a ver qué sucedía abajo.

Yoo Ra se había vuelto haciéndose la sorprendida, mientras Nam Joon intentaba abrir la puerta. A causa del viento, no podían escuchar del todo bien lo que decían, pero Ji Min se hacía una idea bastante exacta.

—No puedo abrir, qué raro… quizá sea algún tipo de broma o alguien pensaba que no había nadie aquí fuera. Voy a llamar por teléfono.—Nam Joon estaba malinterpretando el nerviosismo de la chica, y por eso trataba de tranquilizarla mostrándose dueño de la situación. Tal y como estaba planeado, le dijo a Ho Seok que él había ido a la azotea tal y como le había pedido. Ho Seok le debía estar diciendo que se confundía, que él había dicho que después de ocuparse de un asunto les había pedido encontrarse en el patio. De todos modos, decía Nam Joon, sube y abre la puerta, que está bloqueada. Ho Seok diría que sí… y luego, ya a esperar.

Ji Min, a pesar del inconveniente del plan, no pudo evitar dibujar una sonrisa de medio lado y suspirar contento al ver que Nam Joon se acercaba a Yoo Ra para hablarle.

Decidió apartarse del borde, algo que también hizo Tae Hyung. Al menos creía que podían hablar si lo hacían en voz baja.

—Gracias… por no delatarnos—comentó Ji Min, ante la atenta mirada del otro, quien esperaba una explicación—. Sólo le estamos haciendo un favor a esa chica.

—¿Quiénes…? Ah… J-Hope—ése era el modo en que sus colegas le llamaban— y tú… Nam Joon pensaba que también quería que yo subiera a la azotea por eso he… da igual—dijo, cerrando los ojos y abriéndolos al instante—, ¿tendremos que esperar mucho aquí?

—No, no queremos que quede demasiado raro. Ella sólo quiere que Nam Joon sepa que existe.—si le había resultado extraño acabar envuelto en aquella especie de plan para ayudar a una desconocida, desde luego todavía era más inverosímil estar hablando con Tae Hyung. El otro chico pareció meditar lo que acababa escuchar, optando por acomodarse en el suelo mientras esperaban. Se tumbó, con los brazos detrás de la cabeza.

—Me he olvidado la comida en clase…—masculló. Ji Min sonrió. Él tampoco se había subido nada de comer, porque desde luego no esperaba quedarse encerrado allí arriba. Sin embargo, rebuscó en sus bolsillos, ya que esa mañana Su Young le había dado un pequeño obsequio, a cambio de que no le dijera a Yoon Gi que se lo había dado. Por supuesto, Yoon Gi estaba escuchando. Partió el bombón que tenía en dos y le dio una mitad a su examigo.

—Algo es algo.—musitó, apoyándose en la barandilla en cuanto Tae Hyung lo cogió, y comenzando a comerse su parte. En realidad, había esperado que el otro chico rechazase el ofrecimiento, así que en esos momentos se sentía con la necesidad de disimular su alegría.

No había sido hasta que se había puesto a hablar con Tae Hyung, que se había dado cuenta de cuánto le añoraba.

Se quedaron en silencio, Tae Hyung se relamió el chocolate de los dedos antes de cerrar los ojos y disfrutar del airecito que soplaba, ya que sabía que dentro de poco sería impensable hacerlo. Ji Min le observó, intentando acallar una voz interna que le invitaba a recordar cuántas ganas tenía de saltar sobre el otro, y bromear y hacer el tonto como antes. De momento, se conformaría con ese pequeño regreso al pasado, a cuando se escaqueaban de algunas clases para dormitar a la intemperie. Mientras cavilaba al respecto, escuchó la puerta abrirse y escuchó la voz de Ho Seok desde abajo. El recuerdo había acabado, y tenía que volver a la realidad.

Tae Hyung, quien también había escuchado a su amigo, se enderezó y ambos se asomaron para comprobar que ya no había nadie. Ji Min se dio cuenta de que había recibido un mensaje de Ho Seok preguntándole dónde narices estaba, y después diciéndole que ya había ido a abrir. Se dio cuenta de que había estado tan emocionado por compartir un momento sin tensión ni rabia en el ambiente con Tae Hyung, que se le había olvidado avisarle de lo sucedido. Así pues, le respondió.

Antes de entrar en el edificio, Tae Hyung, todavía con el pomo en la puerta, tomó aire y se volvió hacia él.

—Felicidades por el segundo puesto en la competición. Estuviste genial, has mejorado mucho.—no hubo ninguna sonrisa ni ningún gesto amigable, y sin embargo, Ji Min sabía que el otro chico le estaba felicitando desde la sinceridad. No supo qué responder, sólo fue capaz de seguirle y en cuanto tuvo la oportunidad, Tae Hyung se alejó de él.

Ji Min sabía que tenía una sonrisa de estúpido dibujada en la cara, pero le daba igual no ser capaz de borrarla y de que sus tres amigos le mirasen extrañados mientras se dirigían a tomar algo juntos. Al final se cansaron de sentir curiosidad y decidieron que lo mejor era dejarle tranquilo, si quería contarles algo ya lo haría.

Llegaron a la cafetería donde casi siempre acudían para pasar la tarde charlando antes de ir a casa y retomar los estudios. Se permitían esos pequeños momentos de descanso, sobre todo, teniendo en cuenta que pronto Yoon Gi y Sun Young no tendrían casi tiempo libre al estar en último curso. Jung Kook había comenzado a asistir a clases de canto algunas tardes, así que no podría unirse tampoco a ellos todos los días.

Tras pedir sus respectivas bebidas y algo de picar, se sentaron en la mesa. Aunque no tenían un tema de conversación en sí, iban diciendo tonterías y jugando entre ellos. Como siempre, Ye Gi era la que se mantenía más al margen, pero incluso así ya comenzaba a involucrarse y reírse de los chistes malos que lanzaban. Le hacía especial gracia ver la relación de los dos mayores, y llamar Ji Minnie a Ji Min aunque éste pusiera morros y le pidiera que dejase de hacerlo.

—Entonces, Yoon Gi…—estaba explicando Sun Young, cuando al moverse, alguien le dio un golpe y se escuchó un improperio. La chica se volvió sorprendida, para darse cuenta de que la persona que se había dado contra ella al moverse había derramado su bebida.

—Perdona, ha sido sin querer.—comenzó a decir levantándose, pero su disculpa pareció resonar en la nada porque una de las compañeras de la chica a la cual le había tirado la bebida, dijo el nombre de Ye Gi. Ésta, al escucharlo, levantó la cabeza y frunció el ceño. No parecía muy contenta de verlas. Eran tres muchachas, con el uniforme mal arreglado, tan maquilladas que a duras penas se podía ver cómo eran sus rostros reales, y con unas uñas largas como un día sin pan.

—¿Así que al final has hecho nuevos amigos?—preguntó con sorna otra de ellas. Ye Gi, sin lugar a dudas, no parecía ir a tener paciencia con ellas aunque pareciera conocerlas de antes. A pesar de todo, y de que era palpable la rabia que iba creciendo a su alrededor, no dijo nada, sujetando con fuerza su vaso.

—Mira la muy zorra, qué pronto olvida todo…—añadió a la que se le había derramado la bebida— ¿Pensáis pagarme esto, no?

—Oye, ya me he disculpado. También ha sido culpa tuya—Sun Young era amable, pero no estúpida—. Por cierto, ¿eso de zorra, iba por ti?

—¿Cómo has dicho?

—¡Yo pagaré!—la voz de Ye Gi se escuchó fuerte y clara. Soltó el vaso que estaba sujetando y sacó el monedero del bolsillo, vaciando algunas monedas sobre la bandeja de la desconocida—Con esto tienes de sobra.—a pesar de su aparente tranquilidad, lo dijo con tal desdén que lo único que consiguió fue que la chica tuviera intención de abalanzarse sobre ella. Sin embargo, Ji Min y Yong Gi se interpusieron, y aunque no eran mucho más altos que ellas y para nada corpulentos, se contuvo.

—¿Vas a dejar de molestar a nuestra amiga?—preguntó Yong Gi. Era ese tono de voz que parecía usar sólo cuando quería que le obedecieran. Y era, sin lugar a dudas, imposible no hacerlo, porque asustaba.

—No les hagas caso—dijo otra de las chicas, sujetándola del brazo y tirando de ella hacia atrás—. No merece la pena perder el tiempo en alguien como ella. Liarla tanto, para total olvidarlo todo…—añadió en voz baja, pero todos pudieron oírlos.

—Es una matona sin escrúpulos, no le des más importancia.—añadió la otra muchacha.

—Está bien…—fue más un siseo que una frase, pero al menos las tres chicas se marcharon. Sun Young se acercó a Ye Gi y le sujetó el puño entre las manos casi al instante.

—Acompáñame un momento al baño—ordenó más que pidió. La arrastró tras de sí, y una vez en el baño de mujeres le abrió poco a poco el puño—. Pensaba que te harías daño clavándote las uñas… Coge aire, Ye Gi. Ya ha pasado. No sé de qué hablaban, ni me interesa. Sé que a ellos tampoco, ¿vale? Tú eres nuestra querida amiga… y te has portado genial hoy. Has estado maravillosa, aguantándote las ganas de pelear con ellas. Ahora, respira. Muy… bien…—mientras hablaba, Sun Young rodeó el cuello de la otra chica y la abrazó. Sabía que no iba a llorar, y de hacerlo, odiaría que la vieran. Pero estaba temblando de pies a cabeza, y de repente, la chica silenciosa y dura le dio muchísima lástima— Tranquila—dijo, mientras le acariciaba la cabeza con cariño—, estoy aquí contigo. Y Ji Min. Y Yong Gi. E incluso Jung Kook.—de repente, notó las manos de Ye Gi aferrarse a sus brazos con fuerza, pero sin llegar a corresponder al abrazo.

—No os marchéis, no me dejéis sola. Por favor.

Era la primera vez que Ye Gi les pedía algo a cualquiera de ellos. Nunca había sonado tan dolida y desesperada, y mucho menos, asustada. Sun Young afirmó más el abrazo, sintiendo que aunque no sabía qué le ocurría a su amiga, era ella la que quería echarse a llorar.

—Por supuesto que no vamos a marcharnos. No vamos a dejarte sola.—respondió, dispuesta a no fallar al primer favor que le pedía su nueva amiga.

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