아무도 몰래 사랑해 Amudo mollae saranghae, capítulo 6

Autores invitados @Jeannelok

TE AMO SIN QUE NADIE LO SEPA

B.A.P

Capítulo 6

Por norma general, no se quedaba a dormir en el garaje. Pero en los últimos días enviaba los informes por la tarde, iba a cenar con ellos, se estaban despiertos hasta tarde y al final se quedaba durmiendo en el sofá. Sus compañeros de oficina todavía no habían ido a por la banda a la que ellos habían robado, pero al menos le iban respondiendo a los mensajes que enviaba. La relación que tenía con los chicos era cada vez mejor, incluido Him Chan desde que se le había sincerado.

Tanta armonía, tranquilidad y vivir sin ningún tipo de problema le estaba resultando extraño pero placentero. No recordaba haber tenido tantos momentos para sí mismo en mucho tiempo. Ni reír de esa manera. Hacía cuatro meses que estaba allí, pero se sentía como si llevase toda la vida.

Dae Hyun y Zelo trajeron las palomitas que estaban preparando y los seis se acomodaron como pudieron entre el sofá y las sillas, frente al portátil para ver una película de miedo nocturna.

Young Jae no se consideraba particularmente miedoso, pero tampoco era un aficionado a las películas así que no se esperaba acabar con el cuerpo en tensión y palpitaciones. El garaje a oscuras, los chicos callados y centrados en lo que veían, la música ambiental del film, los sustos, los fantasmas, los muertos… Se fue encaramando cada vez más hacia atrás, abriendo los ojos y mordiéndose la lengua para no chillar. Si alguien de la oficina lo viera en ese estado, sería el hazmerreír de todos durante un largo tiempo. Alargó la mano y sujetó el primer brazo que encontró. Dae Hyun, al sentirlo, se volvió hacia él. Parecía igual de asustado, pero cuando notó a Young Jae se relajó. Al darse cuenta de a quién había cogido, éste estuvo a punto de separarse, pero Dae Hyun se lo impidió poniendo una mano sobre la suya.

De repente, la película ni daba miedo, ni se escuchaba, ni existía. Young Jae tenía la vista clavada en la pantalla, pero sólo podía sentir y pensar en la mano que estaba acariciando la suya con suavidad y que a veces apretaba los dedos porque se asustaba. El brazo sudoroso envuelto en el suyo, los cuerpos lo bastante cerca para sentir el calor desprendiéndose.

Young Jae lo disfrutaba, a la par que lo sufría. Dae Hyun no parecía darse cuenta de sus pesares, o al menos disimulaba muy bien. Así que, sin darle más vueltas, vació la mente y se dedicó a saborear ese momento de contacto.

La película acabó en una casa rodeada de llamas y unos créditos sangrientos. Se escuchó un suspiro general mientras se levantaban despacio. El que parecía estar más tranquilo era el más joven de todos. Zelo acompañó a Yong Guk a encender las luces, comentando emocionado algunas escenas, mientras el otro casi le suplicaba con la mirada que se callase.

Him Chan sonreía como si nada hubiera pasado, pero tenía el rostro pálido como la nieve. Se levantó como un autómata y dijo que iba al baño. Caminó unos pasos, pareció pensárselo mejor y regresó donde estaba, argumentando que ya no recordaba por qué quería ir allí.

Jong Up seguía sentado, sin moverse. Los demás le dirigían miradas de soslayo. Young Jae sabía por qué, pero estaba demasiado a gusto todavía agarrado al brazo de Dae Hyun como para pensar con claridad. No fue hasta que Yong Guk anunció que deberían ir a dormir si al día siguiente querían trabajar aunque fuese un poco, que a desgana tuvo que separarse de él. Le dio la impresión de que Dae Hyun tampoco quería soltarse, y si algo había que hiciera bien, era fijarse en los detalles. No se lo había imaginado. No era el único que se había sentido cómodo en esa postura.

—Hoy puedes dormir en mi cuarto, si quieres. —Comentó Dae Hyun. Lo miró alarmado. Hasta ahora se había quedado en el sofá por más que le insistieran en ir a alguna habitación e ir turnándose. Pero el otro chico le cogió tan de improviso y puso una voz y un semblante tan serios, que se quedó en blanco.

—Esa es una buena idea—apuntó Yong Guk al escucharlo—. Si lo que te sabe mal es que otro de nosotros tenga que dormir en el sofá por ti, siempre podéis dormir en la misma cama.— No estaba ayudando. El mayor de todos, con la sonrisa de sorna y los ojos brillantes de la emoción, no estaba ayudándole.

—Cabemos muy bien. Prometo no moverme demasiado.— Dae Hyun levantó la mano divertido como si hiciera una promesa muy importante. Young Jae, al fin, aceptó la propuesta. Dae Hyun se emocionó tanto que le dio un abrazo y lo arrastró escaleras arriba.

—¡Que descanséis!— Escuchó gritar a Yong Guk desde abajo antes de mandar a Zelo a la cama también.

El cuarto de Dae Hyun no se diferenciaba mucho del de los demás. Eran pequeños, con algunos pósters. Al menos lo tenía recogido y sin ropa por el medio. Se fue al cuarto de baño que había en la misma planta después de que Dae Hyun le diera unos pantalones y una camiseta para dormir. Dijo que era para lavarse la cara, pero en realidad no se sentía con valor de cambiarse frente a él. O peor, verle cambiarse.

Salió poco después con unos pantalones cortos floreados y una camiseta de tirantes negra. Cuando se miró en el espejo estuvo a punto de reírse de su aspecto, porque desde luego no pegaba con él.

Regresó al cuarto y dejó la ropa doblada sobre la silla. Dae Hyun ya se había metido en la cama y le había dejado el lado de la pared. Se disculpó alegando que él solía darse cabezazos contra ella.

Young Jae apagó la luz, se aproximó y saltó por encima, intentando no hacerle daño ni tocarlo. Al fin alcanzó el otro extremo de la cama y se estiró cuan largo era, con las manos sobre el pecho y la vista clavada en el techo. Dae Hyun estaba vuelto hacia él, observándolo, y se burló de él porque estaba demasiado tenso y que parecía un vampiro en su ataúd.

—No estoy acostumbrado a compartir cama.— Se disculpó.

—Si quieres bajo al…

—¡Ni en broma!—Dijo más alto de lo que hubiera querido, agarrando a Dae Hyun del brazo para que no se moviera.— Tendría que ser yo el que se fuera, en todo caso.—Le soltó. Acababa de voltearse para hablarle y sus narices estaban casi tocándose. Aguantó la respiración, como cuando creía que iba a besarle. Dae Hyun perdió la sonrisa. Young Jae quiso girarse, pero el otro movió rápido una mano y le obligó a quedarse en esa postura.

Los segundos se detuvieron. El tiempo no existía, no avanzaba. Escuchaba el propio palpitar de su corazón. Rápido, más rápido. Le perforaba los oídos, ¿lo escucharía Dae Hyun también?

—Young Jae.— El aliento con olor a palomitas le acarició el rostro. Los labios de Dae Hyun estaban demasiado cercanos a los suyos. Si no fuera porque no podía apartar la vista de los preciosos ojos del otro chico, estaría devorándoselos con solo mirarlos. Su voz era un sensual, agradable y apetecible susurro. Esperó a que siguiera hablando, pero no lo hizo. Se quedaron perdidos el uno en el otro, con la mano de Dae Hyun sobre su rostro. La fue retirando poco a poco, acariciándole la mejilla al hacerlo. Sentía la sangre concentrándose en diferentes puntos de su cuerpo. La cabeza, el estómago, la entrepierna. Escuchaba los latidos cada vez con más fuerza, le ardía el pecho. Quería acortar la distancia, ya de por sí bastante escasa y besarlo. Porque si algo le estaba quedando claro, era que el otro chico también tenía ganas de hacerlo.

—Dae Hyun, yo…—Fue a decirle. Si el otro no daba el paso de decirlo, lo haría él. En realidad, no había nada que decir pero temía lanzarse demasiado pronto y sorprenderlo. Quería avisarle de que si no lo soltaba y le empujaba, iba a besarlo, comérselo.

Un grito interrumpió el momento, y algo pareció romperse a su alrededor. Una burbuja invisible que los había mantenido absortos el uno en el otro eclosionó y se enderezaron. Los gritos fueron cada vez a más. Angustiosos, terribles. Dieron un salto de la cama, y Young Jae pudo escucharle decir mientras corrían “Pensaba que ya no tenía pesadillas”.

Los gritos provenían del cuarto de Jong Up y cuando llegaron, Yong Guk ya estaba dentro y le pasaba un brazo por el cuello ayudándolo a enderezarse y agarrándole una mano, pidiéndole que se tranquilizara. El chico se retorcía, gritaba y lloraba sin descanso, pero al fin fue calmándose muy poco a poco. Zelo llegó con un barreño de agua fría y Him Chan con unas toallas. Dae Hyun sostuvo a Young Jae por el antebrazo, pidiéndole que se quedase en el marco de la puerta.

Jong Up abrió los ojos con pesadez y parpadeó unas cuantas veces. Yong Guk comenzó a limpiarle el sudor cuando le pasaron una de las toallas húmedas y el otro chico se dejó hacer. Pronto, los ojos se le llenaron de lágrimas y comenzó a llorar.

—Pensaba que lo tenía superado, hyung…—Musitó con voz débil.

—Y yo… siento que hayas tenido que ver esa película.

—No sabías que habría una explosión y fuego.—Susurró.

—De todos modos, me confié y no me preocupé tanto como debería….—Young Jae observó absorto la escena. Yong Guk limpiaba con cuidado el sudor de Jong Up mientras éste lloraba y lo observaba con eterno agradecimiento y cariño. Cuando se sintió con la fuerza suficiente se levantó y le quitó la toalla al otro chico.

—Siento haberos preocupado, a todos… gracias, como siempre—su voz sonaba entrecortada. Estaba pálido, menos los ojos que habían adquirido un tono liliáceo. El cabello se le pegaba al rostro, igual que la ropa—. Creo que ahora ya… puedo ir a darme una ducha.

—¿Estás seguro? Podrías marearte. Por si acaso, te acompañaré. —Yong Guk le ayudó a levantarse, mientras Him Chan y Zelo recogían lo demás. Parecían muy acostumbrados a esos repentinos ataques de su compañero.

—Young Jae…—Musitó Jong Up al darse cuenta de que estaba allí. Cuando la sorpresa inicial pasó, le dedicó una débil sonrisa—. Siento que también hayas visto esto, debes estar sorprendido.— Su voz siempre había sido suave, pero en esos momentos carecía de fuerza.

—No pasa nada…

—Dae Hyun—dijo volviéndose hacia el otro chico—, por favor cuéntaselo. Al fin y al cabo él es uno de nosotros, y no tengo nada que ocultar ni por qué tenerlo asustado.

Jong Up era sin lugar a dudas el tímido del grupo. Al igual que Yong Guk, era difícil no verlo con una sonrisa en el rostro. Le gustaba bailar y casi siempre lo estaba haciendo. La verdad es que podría haber debutado junto a Zelo, en una banda de música o baile sin ningún tipo de problema.

Vio a Jong Up alejarse acompañado por Yong Guk quien le había cogido algo de ropa para que se cambiase. La verdad es que parecía un padre más que un amigo entre ellos.

—Vamos a mi cuarto—dijo con suavidad Dae Hyun, todavía sujetándolo—, allí te lo contaré.

Obedeció, aunque en realidad y al igual que en los demás casos, ya sabía qué sucedía. De todos modos, mantuvo el semblante sombrío y preocupado. A pesar de estar al corriente sobre la vida de Jong Up, no se esperaba ver lo que había sucedido aquella noche.

Una vez ambos se sentaron sobre la cama, Dae Hyun le explicó que como podía haber notado, no era la primera vez que se daba aquel tipo de situación.

—La verdad es que a todos nos sorprendió la primera vez. Jong Up fue el último en unirse a nosotros. Yong Guk lo trajo, cómo no, y también fue el único que supo cómo actuar. Al verlo tan nervioso y sudando, pero sin fiebre, lo primero que trató de hacer fue tranquilizarlo para que su cuerpo se relajase y después, limpiarle el sudor del cuerpo para que no estuviera incómodo. A veces se despierta mientras lo limpia pero otras, simplemente, sigue durmiendo. Hacía mucho, muchísimo tiempo que esto no sucedía. Deberíamos haberlo imaginado por la película…

—¿La película?

—Sí, por el fuego del final. Tú… ¿te has fijado en que Jong Up siempre lleva unas muñequeras? No es por simple gusto o estética. Es porque tiene unas marcas de cuando era pequeño y lo secuestraron. Exacto, lo que escuchas… Cuando era más pequeño, no sé, digamos que diez años, unos tipos lo cogieron y se lo llevaron. Le ataron tan fuerte las muñecas que a día de hoy permanecen las marcas. Sabían que sus padres tenían dinero—claro, pensó él, del tráfico de drogas— y querían pedir un rescate. Pero por aquel entonces Jong Up tenía un hermano mayor… no voy a alargarte mucho la historia. Sólo te diré que al rescatarlo, hubo un incendio. Jong Up es incapaz de hablar sobre ello, sólo sabemos que los captores y su hermano murieron en el incendio. El pobre estuvo casi cuatro años con la mente en blanco al respecto, pero un día, de repente, lo recordó. Su familia lo internó en un centro medio año, pero iba a peor… Hasta que conoció a Yong Guk. Mira, tiene algo que a todos nos ayuda, y este caso no fue una excepción. Jong Up estaba a punto de cumplir los quince cuando le conoció, y causó una gran impresión en él. Fue al poco tiempo cuando nos reunimos todos y fuimos a una excursión a… a una casa de la familia de Yong Guk. Allí tuvo el primer ataque, y nos enteramos de todo.

Young Jae escuchaba absorto. No por la historia, que sintiéndose mal por Jong Up, ya la conocía bastante bien, sino por quién se la contaba.

—Durante estos años, cada vez que veía fuego se alteraba, pero poco a poco ha ido superándolo hasta no crearle ningún tipo de problema. Supongo que al ser una casa en llamas lo que salía en la película, su mente no ha podido evitar crearle pesadillas cuando se ha ido a dormir. Si te soy sincero, si no estuviera Yong Guk con nosotros, yo no sé si sería capaz de tranquilizarlo. Vaya, está visto que no podemos vivir sin él. Ah, el hospital de quemados al que donamos parte del dinero, es donde estuvo un tiempo de pequeño recuperándose de alguna herida leve. Sus padres hicieron que le operasen con láser para quitarle todas las marcas cuando no recordaba nada. El caso es que cuando se enteró, fue de visita y… fue uno de los ataques más fuertes que le hemos visto tener. Pero desde entonces, algo muy fuerte lo ata a ese lugar.

—La verdad es que habéis tenido unas vidas bastante…

—¿Emocionantes?

—No era esa la palabra que yo usaría, pero sí.

—Deduzco que también has hablado con Him Chan sobre su pasado. Increíble, si él se ha sincerado contigo, significa que ya puedes sentirte del todo dentro de este pequeño grupo de amigos.

—Si tú lo dices…

—¿No me crees?—No, porque de ser así, ¿por qué no le contaban a qué se dedicaban sus ricos padres?

—Sí… tengo sueño. Creo que los demás, inclusive Jong Up y Yong Guk se han ido ya a la cama, ¿deberíamos dormir?—Mentira, se sentía incapaz de volver a recostarse allí con Dae Hyun al lado y no sufrir un ataque de nervios. El otro chico debió notarlo, porque se quedó en silencio. Otra vez. Buceando en su interior, en busca de algo que quizá incluso él mismo desconocía. Al final debió darse por vencido, porque se levantó a apagar la luz y se tumbó, dándole la espalda para que hiciera lo mismo.

—Buenas noches, ten dulces sueños.—Fue lo último que le dijo. Por cortesía, Young Jae repitió esas palabras.

La espalda de Dae Hyun ardía rozando la suya, y se pasó toda la noche deseando voltearse y abrazarlo.

3 respuestas a 아무도 몰래 사랑해 Amudo mollae saranghae, capítulo 6

  1. uffff…. ardienteeee^^…..
    Me dio mucha pena Jong Up…

  2. Perry la berry dijo:

    Uuuuh, el Daehyun tiene ganas de marcha desde hace tiempo, y ha estado a punto de conseguir un poco de diversión. Que pena que Jongup haya cortado el rollo. Aunque el pobre no tiene la culpa. Pobre, que pasados tan duros han tenido todos. Queda Zelo por contar su historia, a ver que le pasó.
    Yo sólo una cosa que veo extraño. Sé que Youngjae hace de chico despistado y demás, pero a los demás no le parece extraño que no pregunte nunca nada? ni cuando les han contado su pasado? Por que vamos, yo lo primero que hubiese preguntado en el caso de Jongup es si había una razón por la que le secuestrasen. Vamos, digo yo. Que lo de Daehyun y Himchan le puede pasar a cualquiera, pero un secuestro ya por lo menos implica que la familia es, o bien importante, o tiene pasta.
    El resto perfecto, como siempre. A ver si con lo bien que se porta YongGuk le dais algo de amor por otro lado, ya que no va a tener nada con Youngjae.

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