“비밀” Bimil – secreto. Capítulo nº 25

por Nuna y @Jeannelok

Soo Min se despertó envuelta en sudor. Desde que Mastermind les había dado la nueva información, no dejaba de tener pesadillas donde su hermana, Sun Nyu y Shin Min Ah desaparecían después de que ella las traicionara con los inmortales. Sabía que era su subconsciente quien se dedicaba a trabar esos planes maquiavélicos mientras dormía, no obstante seguían siendo horrorosos.

Su hermana abrió la puerta lentamente y suspiró al verla.

-Te he escuchado chillar y…-sabía que era mentira. Siempre que tenía una pesadilla, aparecía su hermana con aquella excusa, pero los demás decían que no la habían escuchado ninguna de las noches. Seguramente Seung Min estaba lo suficiente alerta como para escuchar desde el cuarto de al lado cuándo ella se movía y hacía ruido en su cuarto. Daba igual lo que Soo Min hiciese, Seung Min todavía era sobreprotectora con ella.

-Seung Min, deja eso ya. Sé que no grito. Serán tus ganas de vigilarme y tu fino oído de zorra el que te hace escuchar cada uno de mis suspiros.-la agente se encogió de hombros.

-Será porque somos casi gemelas.

-Será.-se mantuvieron en silencio, y cuando Seung Min se marchó Soo Min se levantó y se fue al cuarto de baño. Quería pegarse una ducha, pues tenía el cuerpo empapado en sudor y resultaba realmente asqueroso.

El agua le reactivó los músculos, y se preguntó cómo iba a dormir ahora. Salió de la ducha, todo intentando hacer el menor ruido posible para no despertar a los demás, aunque muchas veces los chicos ni siquiera iban hasta el apartamento. Seungho seguramente se encontraría velando por el sueño de So Yeon. No tenía celos, había dejado de tenerlos, sí, pero… pero necesitaba a Seungho. Tenía miedo por lo que estaba por venir, no sabía qué iba a pasar. Y quería estar con él, abrazarlo y besarlo. Solo habían podido estar juntos y a solas aquella vez en que se descubrieron sus sentimientos.

-¿Soo Min?-como si hubiera escuchado sus súplicas interiores, Seungho acababa de llegar y la estaba observando, hablando a media voz.

-Seungho… qué… ¿qué haces aquí?-respondió ella con el mismo tono de voz.

-Thunder ha ido a ver a So Yeon y me ha obligado a venir aquí. Últimamente no parece él mismo.

-O quizá, ahora comienza a ser él mismo.-sonrió la chica, agradeciéndole a Thunder su intervención. Se quedaron allí de pie, y se dio cuenta de que él perfectamente podría irse a entrenar, o a su propio cuarto.

-Me han dicho que últimamente no duermes muy bien.

-¿Seung Min?-obviamente, no podía haber sido otra persona.

-¿Pasa algo?

-No realmente… ¿nunca has dormido mal y tenido alguna que otra pesadilla?

-Constantemente, ¿de dónde crees que me salen estas enormes ojeras? Lo que me preocupa es que empiezan a salirte a ti también.-alargó el brazo y le acarició el rostro, examinándoselas.

-¿Tú dónde has estado durmiendo?

-Aquí y allí. A veces en la silla del cuarto de So Yeon, otras en el despacho… depende de dónde me coja el sueño… si es que tengo. Algunas no puedo dormir. Ya sabes, muchas cosas que planear. Y como seguimos sin saber quién de vosotras será la de la profecía, aunque en un principio y dado que tu hermana sólo posee poderes físicos, se creyó que serías desde el principio la de la profecía, pero ahora no sabemos nada, y tampoco cómo será y…

-Por favor, Seungho, deja de hablarme de eso. Te aseguro que tengo mucho miedo, porque y si… y si os equivocáis y no es solo el poder lo que desaparece, sino… sino…-se encalló en sus palabras. No podía decirlas, no sabía cómo hacerlo. El chico lo comprendió y la rodeó entre sus brazos, obligándola a hundir el rostro en su pecho. Olía a sudor, cansancio y cariño. Soo Min se aferró fuertemente a su espalda.

-Te he echado de menos, ¿cómo lo he hecho para vivir sin tu contacto hasta ahora?-se encaminaron a su cuarto. Ninguno dijo nada, pero fueron hasta allí y se tumbaron, ella todavía con el cabello empapado y él con la ropa de trabajo, abrazándose. La postura era incómoda, sin embargo y por primera vez en muchos días, Soo Min logró quedarse dormida sin que las pesadillas acudiesen a ella.

***

Ya no podían esperar más. Estaban alargando lo inevitable, todos estaban recuperados de sus heridas y él mismo estaba impaciente por terminar con aquella maldita guerra. Lo único que sabían era que tenían en su poder a la híbrida que podría serles de utilidad, pues llegado el momento la magia desaparecería, y si todo iba bien, los inmortales se convertirían en simples humanos. Si todo iba bien, y si la profecía era cierta, pues lo único que le hacía confiar en ella era el hecho de que la pareja Min estuviera segura de que era una realidad.

Mastermind se bebió de un trago el contenido de su copa. No era dado al alcohol, pero aquella vez quiso permitírselo, mientras esperaba la llegada de Seung Min. Tenía algo que discutir con ella, aunque no tenía muy claro lo que era. La chica se presentó cinco minutos más tarde, tan puntual, recta y seria como siempre. En realidad, que ella fuera así, era culpa de él mismo.

-Bienvenida, agente Seung Min. Siéntese, por favor.-ofreció, guardando la botella y la copa, que no habían pasado desapercibidas por ella, no obstante omitió cualquier comentario al respecto.

-¿De qué quería hablarme, señor?

-De ti. De ti, Seung Min. De la misión. Verás, el primero en enterarse de esto tendría que ser el líder Seungho, o la pareja Min pero… quería hablarlo contigo. Mañana por la noche atacaremos. Voy a anunciarlo esta tarde en la reunión, pero quería decírtelo antes a ti.

-¿Por qué, señor? Eso carece de sentido.

-Lo sé. Pero hace días que le doy vueltas a algo. Agente Seung Min, creo que aunque no me lo diga, cree que no confío lo suficiente en usted. Y me odia por meter a su hermana en el caso. No intente contradecirme, aunque sea una especialista en ocultar sus emociones, recuerde que la he criado y entrenado desde que era muy pequeña-la muchacha calló, analizando las palabras del hombre y sin entender a dónde se dirigía con todas esas palabras. Seguramente lo que le había visto beber le estaba afectando-. No, no estoy borracho, no, tampoco le leo la mente. Simplemente, he sido entrenado para reconocer gestos faciales y los suyos los sé como si los hubiera dibujado yo mismo.

-Disculpe que le interrumpa, pero todo esto… ¿a dónde quiere llegar?

-A decirle, y no me haga repetírselo dos veces, que sí confío en usted, se piense lo que se piense. Es una de mis mejores agentes, o la mejor, en sus ámbitos. No por sus poderes de gumiho. A mí esos no me interesan. Es mejor que yo mismo, porque le he enseñado todo lo que sabía y usted ha aprendido cosas nuevas por su lado. Aquí cada uno tiene su lugar, inclusive usted. Así que, por favor, cualquier pensamiento que pueda tener al respecto, bórrelo. Tenga en mente que es la mejor, y que pateará culos de inmortales mejor que cualquiera. Eso es lo que quería decirle, Seung Min. No solo existe para defender y proteger a su hermana. Existe para ser, crecer como persona, vivir por usted misma. No puede permitirse estar pendiente siempre de lo que hacen los demás, o de mostrar frialdad para que no puedan herirla. Porque la herirán de todos modos, pero también valorará mejor las cosas buenas de la vida. Agente Seung Min, lo que quiero decirle es que…-tragó saliva, ¿se había pasado el efecto del alcohol? Pero debía decirlo, porque aquella misión era realmente importante, peligrosa y aventurada y no podía guardarse aquellos pensamientos más, sobre todo porque sabía que la muchacha necesitaba oírlos desde hacía mucho tiempo. Desde que era pequeña, y se sentía sola, desamparada y alejada de cualquier rastro de cariño- Para mí ha sido realmente como una hija. La mejor hija que un padre hubiera podido desear, y estoy seguro de que sus padres verdaderos hubiesen creído lo mismo que yo.

Seung Min notó que se le cortaba la respiración. Su cerebro no terminaba de asimilar lo que acababa de escuchar, y sin embargo las lágrimas ya rodaban por sus mejillas, sin que ella captara la profundidad de esas sílabas que se unían unas a otras. Lo que aquel hombre le estaba diciendo… lo que… realmente siempre suplicó escuchar de su parte, hundida en la oscuridad y la soledad… ¿por qué se lo estaba diciendo entonces?

-Porque-volvió a responder, sin necesidad de que ella formulase su pregunta- simplemente, era el momento de decirlo.

***

– Quiero que brilles – dijo Min Woo.

La chica se encogió ante la gravedad de su mirada. No Min Woo tenía la misma capacidad de mostrar calidez que de tornarla en una seriedad absoluta, que daba incluso miedo.

– Te mataré si lo hago – murmuró Sun Nyu.

– Por eso estamos en una sala de interrogatorios, y por eso voy a salir y me voy a poner tras ese cristal de ahí… – sonrió -. Si consigues traspasarlo con tu energía, me achicharrarás un poco, aunque sobreviviré… o eso creo. Pero quiero verte, saber hasta dónde llega tu poder. Eres la más poderosa de todos nosotros, según tengo entendido, y quiero saber a cuántos puedes freír. Será bueno para preparar una estrategia, porque tú y yo no podemos luchar juntos. Habrá que establecer grupos.

– ¿Estás seguro? – Sun Nyu dudaba… al principio Min Woo le había dado miedo por lo que era y por quién era, pero ahora era alguien que le caía bien, alguien en quien confiaba. Y Min Ah era adorable. Quizás si brillara sólo un poquito no le haría daño…

– Sé lo que estás pensando – dijo él -. Ni se te ocurra. Sácalo todo, necesito valorarte en tu punto más álgido.

Sun Nyu bajó la cabeza avergonzada… ¿tenían los inmortales algún poder telepático?

– Está bien – susurró.

Min Woo salió de la sala y se colocó, como antes había dicho, al otro lado del cristal. Le anunció por el altavoz que podía empezar, y Sun Nyu cerró los ojos para concentrarse…

La chica brilló con todas sus fuerzas.

Sun Nyu mantuvo la energía por unos instantes… después le gritó si podía parar… no recibió respuesta. Dejó de brillar y jadeando por el esfuerzo, miró hacia el cristal, que de su lado era un espejo.

– ¿Min Woo? – llamó -. ¡Min Woo!

Sun Nyu salió corriendo y entró a la sala donde él estaba, pero no había ni rastro de él. Miró por todas partes, afortunadamente no estaba allí, y no encontrar un cadáver frito era buena señal. Salió al pasillo, y lo vió apoyado en la pared. Se acercó corriendo y lo miró. Tenía algunas quemaduras en la cara y en la palma de la mano que se estaba mirando con estupefacción.

– La utilicé para protegerme – le dijo, mientras le enseñaba la mano -. Pero tuve que salir o me habrías matado. Es… asombroso.

– ¡Oh! Lo siento, lo siento tanto…

– Bobadas, yo te lo pedí. Ha sido increíble, Sun Nyu.

La chica no estaba en absoluto de acuerdo. Estaba obligada a hacerle daño a sus enemigos para protegerse y proteger a las personas que le eran queridas, pero no quería hacerle daño a Min Woo… y se lo había hecho.

– ¿Vamos a la enfermería? – sugirió, tímidamente.

– Sí, pero antes, dime, ¿tienes algún otro poder oculto?

– No que yo sepa, ¿por qué? ¿Debería tenerlo?

– No lo sé, vosotras las gumihos sois impredecibles en ese sentido. Quizás todo tu poder se haya concentrado en uno solo y por eso eres tan buena en él… es muy posible que sea eso. Alguna experiencia tengo con vosotras – añadió, algo incómodo por lo que sus palabras implicaban -. Y he visto a pocas gumihos brillar, pocas pueden hacerlo, pero ninguna tuvo ni la décima parte de fuerza que tú tienes. Vas a ser muy valiosa en el equipo, Sun Nyu.

La chica sonrió complacida por el halago, y Min Woo pensó en lo sencillo que era hacer sonreír a aquella chica inocente y crédula, pero tan peligrosa para los suyos como ella. Sí, iba a ser un arma muy poderosa en contra de sus enemigos, pero tendría que tener cuidado de no acercársele demasiado. Tenían que elaborar una buena estrategia para evitar su “fuego amigo”.

– ¿Y ahora, vamos a la enfermería? – insistió Sun Nyu, con preocupación.

Min Woo sonrió.

– Sí, esto escuece.

***

Shi Min Ah entró corriendo a la enfermería, y se dirigió a su marido, revisando el tratamiento que le estaban dando, así como sus heridas.

– ¿Estás bien? – preguntó, preocupada.

– Tranquila -, dijo él, apartándole cariñosamente un mechón de cabello de la cara y esbozando una sonrisa -. Estaré perfecto en horas… voy a pedirle ayuda a Soo Min con esto, necesito estar bien cuanto antes.

Min Ah vio un ligero movimiento a su derecha y dirigió la vista hacia allí. Era Sun Nyu, que se encontraba apoyada en un rincón y se abrazaba nerviosamente el cuerpo con los brazos.
Min Ah se acercó a ella, tiró de sus brazos hasta que pudo agarrarla por las manos, y le sonrió.

– Sun Nyu… no te preocupes. No es la primera vez que se hiere en un entrenamiento. Y créeme no es la peor de sus heridas.

Sun Nyu la miró con inseguridad, pero se encontró con su cálida y franca sonrisa. Miró por encima de su hombro y vio que Min Woo ahora esbozaba una sonrisa tan cálida como la de ella. Se preguntó cómo era posible que alguien a quien acababa de herir la pudiera mirar así.

– Yo te lo pedí, Sun Nyu. Puedes estar tranquila – dijo él -. Anda, ve a descansar, y no te preocupes por nada, estoy muy satisfecho con nuestro experimento.

Sun Nyu abandonó la habitación no muy convencida de que lo que había hecho estuviera bien, pero sí, Min Woo parecía satisfecho, y Min Ah no estaba enfadada con ella, así que, podía suponer que todo estaba bien, ¿no?

Pensó rápidamente en compartir sus dudas con Mir, seguro que él podía ayudarla en aquella confusión. No entendía que le hubieran dado las gracias por hacerles daño…

Encontró a Mir en la sala de entrenamiento y se lanzó prácticamente sobre él, tambaleándolo.

-Sun Nyu, ¿podrías dejar de intentar saltar sobre mí como si fuera un caballo? Gracias.

-Pero tengo que hablar contigo…-comentó, atrayendo la atención del chico. Salieron del lugar hasta llegar a una pequeña sala con máquinas de bebidas y se sentaron allí a hablar con tranquilidad.

-¿Qué sucede?

-Es que… hace un rato, Min Woo me ha pedido que le enseñase cómo brillo. En principio no tendría que haber habido ningún problema, él se ocultaba fuera de la sala de interrogatorios y yo simplemente, brillaba. Pero la cosa ha terminado con él herido en la mano. El caso es que… en vez de enfadarse… me ha dado las gracias. Y Min Ah no estaba tampoco enfadada, ¿no es extraño?

-Él es quien te ha pedido que brilles, ¿por qué debería ser extraño? Fue su culpa no ponerse lo suficientemente a recaudo. Seguramente tenía curiosidad por saber hasta dónde llegaba tu poder, y no es de menos teniendo en cuenta que las dos veces que has cometido la estupidez de arriesgarte, has logrado tus propósitos.

-¿Sigues enfadado por eso? Venga ya, Mir. Lo hemos hablado muchas veces, además, como has dicho volví sana y salva ambas.

-No del todo… Y esta vez será todavía peor y más peligroso, ¿no podrías quedarte aquí y…?
-Mir, no. Sé que vas a estar insistiendo en ello, pero no. Voy a ir y voy a pelear como vosotros. Da igual las veces que intentes hacerme cambiar de opinión, porque sabes que no voy a quedarme aquí de brazos cruzados sabiendo que estáis arriesgando vuestra vida y que además, soy la que más inmortales puede destrozar con mi brillo.

-Pues por eso, por si las cosas no van bien podrías quedarte aquí vigilando la retaguardia y aparecer al final, si las cosas no van tal y como las planeamos.

-No soy tonta, no puedes engañarme con algo así. Quizá antes hubieses podido pero… pero no ahora. Mir, he cambiado. Soy fuerte, física y psíquicamente. Además, esta es mi decisión, es mi cuerpo, mi vida…

-Pues entonces-musitó, enfadado- no haber aparecido ante mi y haber hecho que me preocupe…

-¿Qué has dicho?-su tono de voz había sido débil como el sonido del aleteo de una mariposa, sin embargo los finos oídos de la gumiho habían captado sus palabras.

-Nada, no he dicho nada.

-¡¡No mientas!!-la chica se puso de pie- Desde que nos besamos, has intentado no tener contacto conmigo porque tienes miedo, ¿verdad? Miedo de quererme, y perderme. Pero es demasiado tarde Mir, ¡sientes por mí lo mismo que yo por ti!

-Que te besara, no significa nada. Simplemente estaba harto de que tú fueras por delante de mí, y tenía ganas de besarte. No hay nada más que eso.

-Mir, no eres un ligón. A duras penas sabes lo que son las chicas, igual que yo no sabía lo que eran estos sentimientos hasta que te conocí, porque nunca había tenido la oportunidad de experimentarlos. Ya estás alargando demasiado este sinsentido.-caminó hasta él y colocó su cabeza sobre la de él, frente contra frente. Mir se mantuvo sentado, sin entender los planes de la chica.

-Sun Nyu, tu cabello…-estaba sobre él, y le hacía cosquillas.

-Mir, yo he sido clara contigo. Te toca a ti serlo conmigo. Es ahora, o quién sabe si nunca. Quiero ir a esa misión, pero tengo miedo, muchísimo miedo, porque sé, al igual que tú, que quizá… que no sabemos qué sucederá después de la misión. No creo que Mastermind retrase mucho más la batalla. Así pues, Mir…-se separó de él. El calor de la frente del chico en la suya todavía era palpable.

-No me hagas decir eso, Sun Nyu. No puedo. Está prohibido y… y…- y si lo decía, lo que se llevaba negando tanto tiempo se convertiría una realidad que ya no podría combatir. Pero tenía miedo de guardarse las palabras, y arrepentirse. Sun Nyu no iba a morir, él lo sabía, no podía morir. Y sin embargo, aunque ambos siguieran con vida cuando la guerra terminase, sabía que si no se sinceraba con ella en aquel mismo momento, daría igual, pues ya no podría confiar en él. De repente, se la imaginó con otro, lanzándose sobre él, abrazándolo, besándolo. Queriéndolo.

¿Quería eso? Si morían… si vivían… ¿quería arrepentirse de no haber sido sincero?

-Sun Nyu, yo… yo…-la observó. Aquella chica de cara pequeña y ojos enormes, cabello largo ondulado y cuerpo frágil, aunque una fuerza mental, interior, superior a la de nadie que conociera. Se levantó despacio y la acercó hacia sí, abrazándola y besándola.

-Dime Mir.

-Has ganado. Sí, te quiero.-y la besó de nuevo, con más ganas y más fuerzas que las dos anteriores veces. Como si a cada segundo se escapase el tiempo que podían estar juntos.

***

Mastermind estaba examinando las leves quemaduras de Min Woo. Chasqueó la lengua cuando miró su mano vendada.

– No debiste arriesgarte tanto – se quejó.

– Créeme que no era mi intención, pero jamás pensé que no estaría a salvo tras el cristal. Pensé que éste actuaría de escudo y repelería la luz, pero la energía de esa chica es increíble. Si no salgo de la habitación me habría matado.

– No puedes luchar así – intervino Min Ah.

– Estaba pensando en llamar a Soo Min, se le da bien eso de curar a la gente. Los médicos todavía creen que la recuperación de Seungho es un milagro, y estas heridas mías sólo son superficiales.

Mastermind agarró su teléfono y se apartó un poco para llamar a la chica.

– Dices que Sun Nyu es poderosa, pero eso ya lo sabíamos, ¿por qué probarla de esta manera tan arriesgada? – preguntó Min Ah.

– Debiste dejar que lo hiciera yo – dijo Mastermind, después de colgar -. Soo Min vendrá en seguida.

– Ya te he dicho que no pensé que corriera peligro, pero Sun Nyu ha superado mis expectativas.

– Me da igual, Min Woo. Debiste permitirme hacerlo.

– Tú no la habrías sentido como yo.

– ¿Y qué sentiste?

– Pues sentí calor, básicamente. Mucho – bromeó, pero ni Min Ah ni Mastermind se rieron -. Vale, en serio, sentí que tenía un poder que jamás he visto, y sé que no llegó a utilizarlo por completo.

Mastermind lo miro asombrado, y Min Ah dejó escapar un gemido.

– Le pediste que lo hiciera, ¿no? Que lo diera todo – preguntó él.

– Sí. Y Sun Nyu lo intentó, pero seguía teniendo miedo por mí, e inconscientemente lo no hizo. Pudo ser peor… probablemente, si lo hubiera hecho yo no habría tenido ni tiempo de salir de ahí.

– Eso va a ser un problema si vienes con nosotros – suspiró Mastermind.

– Claro que voy a ir, en cuanto Soo Min me ponga a punto… espera, ¿nosotros? ¿No estarás pensando en venir?

Mastermind asintió.

– No pienso volver a repetirte esto – dijo Min Woo poniéndose serio -. Eso es un NO absoluto y no tiene posible discusión.

– Tengo que ir, tengo que coordinar la estrategia, estoy pensando que si me quedo atrás dando las órdenes…

– Ni hablar. ¡Ni hablar! No tienes ninguna posibilidad frente a ellos y si estamos pendientes de protegerte no podremos hacer bien nuestro trabajo.

– Tiene razón – dijo Min Ah -. Puedes hacerlo desde fuera. Como la primera vez, ¿no estaban dos de tus hombres en una furgoneta dirigiendo la operación?

Mastermind sacudió la cabeza con fastidio.

– Sí, pero esta vez será distinto… No contaremos con visión dentro, iremos a ciegas, más que por los localizadores, y si tenemos que utilizar inhibidores, éstos tampoco nos servirán – explicó -. Sabéis lo bueno que soy en este tipo de intervenciones en los que una decisión en un momento crítico puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Tengo que estar ahí para dirigirles.

– Eso es un sinsentido – insistió Min Woo -. Si vamos a tener a dos grupos, seguirás descuidando a uno, no puedes estar en dos partes a la vez.

– Lo que no es discutible es que iré.

– Estás siendo tozudo.

Mastermind se le acercó y lo miró muy serio.

– Espero no tener que dar una orden.

Min Woo se levantó y se le acercó enfrentándosele con su altura superior.

– Yo no pertenezco a tu grupo, no puedes darme órdenes.

La tensión entre los hombres fue aumentando.

– Por favor… – susurró Min Ah, pero ellos no la oyeron.

– Estás bajo mi mando en esto.

– No me obligues a tomar medidas serias, no dejaré que te suicides.

– Soy miembro de este equipo.

– No tienes lo necesario para sobrevivir ni dos minutos en una batalla contra ellos.

– ¡Insanity me inoculó también!- gritó Mastermind, sorprendiendo a Min Woo.

– ¿Qué?

– Sí, lo hizo.

– Pero no estás entrenado…

– He estado poniéndome a punto, y bueno, iré en retaguardia y sólo dando órdenes… mis facultades son las necesarias para defenderme y no ser un completo inútil frente a ellos, pero iré. No voy a dejar a mis chicos solos en esto.

***

Mastermind había hecho llamar nuevamente a todos. Esta vez, no cabía duda para qué era así que fueron apareciendo, nerviosos, uno por uno y tomando sus puestos. Cuando estuvieron todos en la sala, el jefe se aclaró la garganta. Hacía tiempo que estaban esperando aquel momento, y sin embargo todavía se preguntaba si era lo correcto, si no estaría mandándolos a una muerte segura. Pero tenía que confiar en ellos, porque si no lo hacía él, nadie lo haría.

-Llevamos entrenando mucho tiempo. Les hemos combatido y hemos vencido, aunque también hemos sido heridos. Esta guerra a durado demasiado, pero mañana por la noche llegará a su fin. Principalmente iréis todos, guidaos por Seungho. Otro equipo, liderado por No Min Woo y Shin Min Ah, estará formado por los neutrales que han decido enfrentarse a esto también. Habrá inmortales y gumihos, por lo tanto una vez allí se dividirán para que el poder de ellas no los achicharré. Ya que son rostros desconocidos, sobre todo Sun Nyu y Soo Min recordad que llevaran trajes especiales como los nuestros, para que no les confundáis. Es una operación delicada, lo sabéis. Lo arriesgamos a un todo o un nada. Podemos salir victoriosos, o perdedores. No voy a mentiros, pues también sabéis esto: nos va la vida en esta batalla, más que nunca. No quiero perder a ninguno de vosotros, no quiero que os pase nada. Así que jod*r… hacedme el favor de protegeros los unos a los otros las espaldas. Ahora mismo no os hablo como jefe. Soy un compañero. No pienso tolerar que ninguno salga demasiado malherido, ¿de acuerdo? Es una orden. Va a salir todo bien.- “tiene que salir todo bien” pensó para sus adentros, e instintivamente miró a Seung Min. Recordó la conversación que había tenido con ella, y no se arrepintió de haber dicho lo que le dijo. La muchacha se merecía escucharlo.

-Jefe- habló G.O.-, vamos a darlo todo. Y vamos a terminar con esta absurda guerra. Después le invitaré a un buen trago de lo que me pida.

-Esa es una buena idea, G.O.-sonrió-. Venga, vamos a ultimar los últimos detalles y mañana por la noche…-dejó la frase en el aire.

Las cartas estaban echadas.

Listado de capítulos.

7 respuestas a “비밀” Bimil – secreto. Capítulo nº 25

  1. ARI8 dijo:

    Dios, me encanta Mastermind y No Min Woo, han sido los amos de este capítulo y me encantaron sus partes, sobre todo esa en la que le suetla a Seung Min que fue como una hija para él y luego cuando le suelta incómodo a Min Woo que Insanity le inyectó para ser inmortal, fue la caña XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD.

    No me matéis a ninguno de los que me gustan, si alguien tiene que morir que sea alguna de las petardas XDDDDDDDDDDD.

    • Mercedes Casiano dijo:

      “Si alguien tiene que morir que sea alguna de las petardas” – Ahahahahahah q mala…. xD
      Que nadie muera por favor!!! Se los suplico!!! *;* Quiero un buen final, no se por que pero tengo la mera intuición que las palabras de Mastermind me suena como si fuera una despedida… Espero que no sea así y el que todos terminen vivos, felices y juntos para siempre… Waaa creo que lloraré cuando lea el final… T^T
      Gomawo!!!! ^^

  2. Agra dijo:

    Estoy de acuerdo, las mejores escenas de este capo han sido las de Mastermind, y a mí también me han sonado a despedida… Aunque lo de Mir también…
    Oye no, si tiene que pringar alguno prefiero que sea Martermind, así Seungho ascenderá, (muajajaja modo cabr*ncete on). Por mi parte, me opongo a que nadie se quede viudo/a.

  3. Sandy dijo:

    Vale vale q buen cap no me esperaba lo de mastermind…pperrroo estoy preocupada…igual q lo dicho anteriormente no quiero q nadie muera, quiero final felz con talvez unos bebés igual de preciosos como los de la parejita woo y min ha….me gustan los finales felcesssss xa fa..ahhhh lo de mir se veia venir jejeje . Creo q el es quien más quiere end esa relacion agh ysaludos desde mi tierra…:)..

  4. Alusiana dijo:

    emoción la batalla final^^

  5. fullvcia dijo:

    Hoy comento..pq ..¡¡tengo que comentar!!…pq este capitulo ha sido genial..me ha encantado todo del capitulo..Lo que le dice Mastermind a Seung Min. La fuerza de la Sun Nyu, la confesión de Mir,…todo..ha sido muy emocionante… Y, hombre, si podeís evitar que la palme nadie..pues mejor. Que para dramones y finales de esos que nos dejan mal sabor de boca pues, como que ya están los guionistas made in Korea.
    Me estoy poniendo ansiosa sobre cómo vais a describir la madre de todas la batallas, tantos personajes, tanta acción al mismo tiempo, tantos ostiones repartidos y recibidos…¡¡qué nervios!!…Muchas gracias por el capi y deseando ver cómo lo desarrolláis…Genial, seguro, como siempre.

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