“비밀” Bimil – secreto. Capítulo nº 24

por Nuna y @Jeannelok

Estaban muy cabreados, y era normal. Se les había escapado ante sus propias narices una rehén. Una rehén HUMANA. Era inconcebible que algo así hubiera sucedido, ¿cómo podían haber llegado a ser tan idiotas? Lo que estaba además claro es que de algún lugar debían haber sacado la información del lugar para ir a rescatarla, igual que sabían mejor que nunca que los agentes irían pronto a luchar contra ellos. La pelea se avecinaba y estaban preparados para ella.

Delante de sí tenía a los dos jóvenes inmortales que habían sobrevivido a una matanza de los suyos, sido secuestrados y posteriormente, logrado escapar. No encajaba, él lo sospechaba y por eso los había hecho llamar.

Estaban temblando como dos nenazas, lo cual no hacía más que confirmar sus sospechas.

-No me andaré por las ramas. No confié en vosotros cuando llegasteis, y menos lo hago después de lo sucedido. Estoy seguro de que sois unos traidores, y la única razón por la que no os mato de una vez, es porque quiero que me soltéis toda la información que no nos habéis dado sobre esos agentes y que sé que sabéis.

-Ya dijimos todo lo que sabemos.-si había una cosa que detestaba, era sin duda que le confrontasen. 

-¿Te crees que me chupo el dedo, cap*llo? Mucho antes de que tú nacieras, yo ya me había tirado a tantas tías que había olvidado el número. Habréis engañado a los demás porque están demasiado ocupados en otras cosas, pero a mí no me subís a la espalda.

-¿Y qué tenemos que hacer para que nos creas?-preguntó el otro, arrancándole una carcajada.

-Nunca os voy a creer, ¿es que no te has dado cuenta? Sé que nos estáis mintiendo. Os doy hasta esta noche para contarme la verdad, o…-y dejó la frase en el aire.

Podía oler su miedo. Y no había mejor manera de todavía amedrentarlos más que callándose el castigo. 

 ***

Cuando abrió los ojos comenzó a sentir toda la fatiga de su cuerpo, que hasta entonces había permanecido oculta por el miedo. Pudo ver el gotero sobre su cabeza y se imaginó el lamentable aspecto que tendría. Sin embargo, al fin podía respirar tranquila porque estaba a salvo. No era un sueño. Recordaba vagamente a Sun Nyu y Soo Min, a Seungho… 

-So Yeon.

-Tú…-musitó al descubrir al dueño de la voz. De repente, la tranquilidad desapareció para dar paso al nerviosismo y la vergüenza. Había olvidado que él era amigo de Seungho, un compañero de trabajo… trabajo que ahora estaba segura, no era como abogado.

-Has debido pasarlo muy mal.-se acercó lentamente a ella. No parecía el mismo. Más tímido, quizá temiendo hacerle daño si la tocaba. No respondió. No sabía qué decirle, y él no estaba preguntándole nada, simplemente constatando una realidad. Porque sí, So Yeon lo había pasado realmente mal. Encerrada, insultada. Sin alimentos, teniendo un cubo como cuarto de baño, sucia, asustada, llorando… llorando… volvía a llorar. Los recuerdos eran demasiado terribles, y su corazón comenzó a correr con miedo al rememorar aquellos momentos. 

El chico se sentó sobre la cama, a su lado, y le agarró la mano donde tenía los tubos que le pasaban calmantes y alimento.

-Siento no haber estado a tu lado, So Yeon. No deberías… haber pasado por algo tan…terrible-apretó lo suficiente como para transmitirle su frustración, pero sin llegar a dañarla-. Te aseguro que pagarán por lo que te han hecho. Esto no va a quedar así.

-¿Qué… qué vais a hacer?-intentó enderezarse, pero el cuerpo no le respondió. Se quedó tumbada- No sé… qué son… Pero no son humanos. Agentes…dijeron que sois… ¿agentes especiales?

-No le des vueltas al asunto, So Yeon. Tienes que descansar. Solo puedo decirte que a partir de ahora, no te va a pasar nada malo. No volverán a tocarte un pelo, te lo prometo.

-No podéis ir, Jinete, no vayáis…

-Thunder. So Yeon, llámame Thunder.-el sabor de las lágrimas se intensificó. Le dolía el galopante corazón.

-Thunder, no podéis ir. Es peligroso. La manera en la que me secuestraron…-fue todo tan rápido y extraño, que no lograba entender qué había sucedido en aquella fiesta- ¿Y Seungho?

-Ha estado aquí desde que te trajeron. Se fue hace una media hora.

-¿Cuánto tiempo llevo dormida?

-Alrededor de un día… Pero debería ser mucho más. Necesitas recuperar muchas fuerzas, has sufrido mucho. 

-Thunder, sufriré más si os sucede algo. No vayáis. 

-Pero si no vamos, tú y mucha más gente seguiréis en peligro. Incluso nosotros… no nos dejarán tranquilos, eso lo sabemos. No es algo por lo que debas preocuparte. Estamos preparados.-dudó. Quería responderle, pero leyó en sus ojos que no iban a echarse atrás. La decisión estaba tomada incluso desde mucho antes de que a ella la secuestrasen.

-Quiero ver a Seungho.

-Voy a buscarlo, espera…

-Pero quédate un poco más conmigo. Estoy harta de dormir… y quiero que al menos… me aclares de qué va todo esto. Por favor… Thunder.

– Él me dijo que le avisara si despertaras, tengo que…

– Espera… sólo un rato, creo que si le viera ahora me echaría a llorar, y me imagino cómo estaría él cuando…

– Destrozado – afirmó Thunder -. Perdió el liderazgo del grupo porque no era capaz de controlar su ira.

– ¿Liderazgo?

– Seungho es nuestro líder.

So Yeon miró a Thunder con desesperación.

– ¿Seréis capaces de luchar contra ellos?

– Es nuestro trabajo, So Yeon, supongo que ya lo has adivinado. No te secuestraron por casualidad, sabían quién eras, sabían la relación que tenías con Seungho, querían utilizarte para obstaculizar nuestra misión – hablaba con rabia -. Debemos luchar contra ellos y podemos ganarles. Y tú no debes preocuparte, sino confiar en nosotros.

– No son humanos, Thunder. Y esas chicas que me sacaron de allí… las vi en la fiesta. Una de ellas es Soo Min. Tampoco son humanas. Puede que esté alucinando, estaba muy débil cuando ellas llegaron, pero tampoco son de este mundo.

– Son de las nuestras… y no, no son humanas.

– ¿Qué son? Ellas y ellos, ¿qué son?

Thunder suspiró.

– Creo que no estoy autorizado a darte esa información.

So Yeon pareció decepcionada.

– ¿Es esto algún tipo de misión secreta o algo?

Él asintió.

– Como en las películas… si me lo contaras, tendrías que matarme después, ¿no?

Thunder sonrió.

– No bromees con eso… nos has dado un susto de muerte. Y el que me matará será Seungho si no le llamo ahora mismo. Lo de avisarle si despertabas no fue una petición, fue una orden, y nosotros acatamos las órdenes. Tengo que…

– ¿Tú… también estabas asustado?

Thuder la miró con sorpresa.

– ¿Bromeas?

– Pensé que no querías saber nada de mí.

– Eso y quedarme tan tranquilo cuando veo que esos tipos te han secuestrado es totalmente diferente, So Yeon – sacudió la cabeza -. ¿Crees que no me importas nada?

– Me dejaste.

– Precisamente porque me importas So Yeon. Si no te tuviera cierta estima, me habrían dado igual tus sentimientos, me habría hecho el loco respecto a ellos, y entonces habría empezado a utilizarte… no quería eso. Eres una buena chica y creo… creo que no tendría que haberme metido contigo para empezar.

La chica suspiró.

– Yo no me arrepiento de nada.

– Y yo no soporto la idea de haberte hecho daño. No lo hacía antes de saber que eras como una hermana pequeña para Seungho, y ahora que lo sé, lo soporto aún menos.

– Te agradecería que dejaras a Seungho fuera de esto. No estoy hablando con el subordinado de mi mejor amigo en este momento, sino con el Jinete.

– Estás hablando con los dos. Somos la misma persona, So Yeon. Y ahora, todos los factores cuentan.

La muchacha dejó escapar una carcajada cansada.

– ¿Puedo hacerte una pregunta?

– Adelante – dijo él, inseguro.

– ¿Por qué eres así con las mujeres? ¿Por qué llevas esa doble vida?

– Respecto a la primera pregunta, ¿tengo que responder? Ya has visto a lo que me dedico, ya has vivido en propia piel lo que le ocurre a la gente que tenemos cerca… – suspiró -. Respecto a la segunda, perdóname, So Yeon, pero no eres mi psicóloga.

So Yeon detectó que Thunder estaba dejando de ser el tímido miembro de aquel equipo de hombres, y volvía a tener esa determinación que le recordaba más al hombre que bailaba en un club. Él tenía razón, no se trataba de dos personas distintas, sino de dos facetas de una misma.

– Y ahora voy a llamar a Seungho – dijo él, levantándose.

Se dirigió hacia la puerta con determinación.

– Estoy enamorada de ti – afirmó So Yeon.

Vio cómo Thunder se detenía. Sus hombros se tensaron y apretó los puños con fuerza.

– No espero que hagas nada al respecto, no espero que me correspondas, sólo quiero que lo sepas… y parece que no te gusta en absoluto que alguien te quiera… Quizás… probablemente ese sea tu problema. Dices que utilizas a las chicas, pero creo que eres tú al que le gusta ser utilizado.

Thunder respiró hondo y salió por la puerta.

***

Seungho corrió por los pasillos, maldiciéndose. Debería haber estado allí, debió haber sido el primero al que ella viera al despertar. Entró a la habitación como un rayo después de pasar al lado de Thunder, que estaba en el pasillo… So Yeon estaba dormida.

Se acercó y miró a la chica.

Su expresión ya no era ceñuda, sino que se la veía tranquila y en paz, y hasta tenía cierto rubor en las mejillas.

Se replanteó los pensamientos que había tenido mientras corría hacia la habitación… ¿debió haber sido el primero que ella viera al despertar? Ella había estado con Thunder en ese momento y él… probablemente él era el hombre que ella quería.

Se levantó y abrió la puerta. El chico seguía allí, apoyado en la pared, y estaba serio.

– ¿Ha pasado algo?

Thunder se incorporó y lo miró con sorpresa.

– No te alarmes, no sé, la veo tan distinta a cómo llegó…

– Debe ser una chica muy fuerte, ni siquiera habló de ellos más que para advertirnos que eran peligrosos.

– So Yeon es frágil, una persona a la que es fácil hacerle daño, pero eso no significa que también sea fácil de derrumbar – musitó Seungho.

– Me estoy dando cuenta de eso, sí…

– ¿Habéis hablado?

– Un poco…

– ¿De vosotros?

– Sí.

– Supongo que no tengo derecho a preguntar, ¿verdad?

Thunder lo miró directamente.

– Supongo que como amigo de ella lo tienes, como compañero mío no tengo la obligación de contestarte, y como jefe no es asunto tuyo – contestó, con seguridad.

– ¿Ha cambiado algo entre vosotros desde que os visteis por última vez hasta hoy? Contéstame a eso por lo menos.

Thunder bajó la cabeza. Parecía apesadumbrado.

– No. No por parte de ella… y no por mi parte.

– Entiendo. Pero creo que no deberías alejarte demasiado… supongo que a ti también te necesita. Al menos, podrás hacer eso por ella.

– Estoy aquí.

– Bien.

Los dos tuvieron un pequeño duelo de miradas antes de que Seungho volviera al cuarto. Una vez la puerta se cerró de nuevo, Thunder se alejó caminando por el pasillo.

***

Le había costado mucho tomar la decisión de ir hasta allí. Todavía no podía creerse que había conseguido derrumbar las barreras de aquel hombre… le era totalmente increíble el mero hecho de que él hubiera siquiera puesto esas barreras. Seungho la quería. No se lo había dicho, pero se lo había demostrado minutos antes, con su forma de tratarla, de tocarla, con esos susurros en su oreja… se derretía sólo de recordarlo.

Y cuando Thunder le había llamado, avisándole de que So Yeon ya había despertado, no tuvo ni el menor atisbo de celos al ver cómo se levantaba y se vestía a toda prisa para correr al encuentro de la chica.

Ahora ella recorría el mismo camino que sin duda Seungho había hecho corriendo, hacia la habitación de So Yeon. No sabía lo que se encontraría al entrar, ni la reacción que él tendría. Se sentía como una intrusa que llegaba a invadir un espacio que era sólo de ellos dos, pero necesitaba hacerlo. Necesitaba hacerlo por él, y también por ella. No le cabía duda que si So Yeon era tan cercana a Seungho, al que ella tanto quería, y ahora todavía más, se debía a que era una persona tan valiosa como él.

Tocó la puerta tímidamente con los nudillos al llegar, y escuchó la voz de él dándole paso. Abrió la puerta con inseguridad y se asomó dentro.

La gran sonrisa que él le dedicó cuando la vio, terminó con todos sus miedos.

– ¿Qué haces aquí? – preguntó Seungho, mientras ella entraba.

– Aparta.

Seungho hizo lo que ella le decía con un interrogante en su mirada y sin dejar de observarla.

Ella se acercó hasta la cama de So Yeon, extendió su mano y la posó sobre su frente. Seungho pudo sentir casi instantáneamente el calor, a la vez que el resplandor que salía de su mano.

Seungho le agarró la mano que tenía libre.

– ¿Estás segura de esto? – le preguntó, preocupado -. So Yeon está fuera de peligro, no necesita ayudas… y tú estás agotada.

Soo Min se volvió hacia él sonriendo, pero sin dejar de posar la mano sobre la frente de So Yeon.

– Estarás más feliz si lo hago, y no estoy tan agotada… ya lo sabes – añadió, con picardía.

Seungho la miró con orgullo. ¿Cómo era posible que hubiera por un momento llegado a creer que esta mujer era alguien frágil e indefenso? Junto con Sun Nyu había traído de vuelta a So Yeon, se habían enfrentado a varios inmortales, volvieron sanas y salvas trayendo a su amiga… Sí, ella estaba segura de lo que hacía, quería hacerlo… por él.

Soo Min siguió aplicando su energía en ayudar a la muchacha mientras que Seungho, en silencio, apretaba fuertemente su mano.

***

– ¿En serio? – Joon rió mientras acariciaba el cabello de Seung Min -. ¿Seungho y Soo Min? – rió con ganas -. ¿Por qué han tardado tanto?

Seung Min sonreía mientras leía de nuevo el escueto mensaje de su hermana, en el que con unas pocas palabras, y sin ninguno de los detalles que ella necesitaba, le informaba de que el líder y ella estaban juntos.

– Eso mismo preguntó ella sobre nosotros. No lo sé… supongo que él no estaba tan dispuesto.

– Hasta ahora…

– Sí. Hasta ahora.

– Tu hermana… madre mía, menudo equipo hace con Sun Nyu. ¿Te he dicho ya que están locas pero que son muy buenas?

Seung Min se puso seria.

– Ni me recuerdes lo que han hecho. Todavía tengo ganas de matarla.

– Eso dice Mir de Sun Nyu, pero creo que no entiendo vuestro concepto de querer matar. No se parece en nada a lo que yo entiendo por eso.

Los móviles de ambos empezaron a sonar.

– Un mensaje… – murmuró Seung Min mientras lo abría -. Hay reunión del equipo esta tarde en la sala de juntas. ¿Y tú?

– Lo mismo – respondió Joon mientras manejaba la pantalla táctil.

– Bueno, pues levanta entonces – dijo, mientras ella también lo hacía -. Tenemos tiempo para un último entrenamiento.

Joon dejó de mala gana el suelo entarimado en el que estaban descansando el uno junto al otro momentos antes y se levantó.

– Creo que le estás cogiendo demasiado gusto a esto de entrenar – dijo, con desgana -. Y a mí en este gimnasio no es lo único que me gusta hacer.

– Pues tendrás que conformarte por ahora – respondió Seung Min adoptando una postura de en guardia.

– Te gusta demasiado… – murmuró él haciendo lo mismo.

– Desde que no tengo que contener mi fuerza, sí.

– Ahora soy más fuerte que tú.

– Eso habrá que verlo.

Joon se esmeró en preveer su primer ataque. No tenía ningunas ganas de entrenar. Sus fuerzas eran casi parejas, pero confiaba en poder derrotarla con la mayor rapidez posible usando su habilidad. Tenía una idea muy clara en la cabeza de cómo quería terminar aquella sesión de entrenamiento.

***

Seungho entró en la sala de juntas, para encontrarse con que Min Woo y Mastermind ya estaban allí.

– Líder… – lo saludó el Jefe, dejándole claro que había recuperado su rango.

Seungho le devolvió el saludo con una inclinación de la cabeza y se dirigió al puesto que solía ocupar.

Thunder llegó acompañado de G.O. y de Cyber, y rápidamente dejó sobre la mesa los nuevos localizadores e inhibidores que él y Cyber habían fabricado, mucho más pequeños y manejables que los anteriores. Los demás empezaron a examinarlos mientras él se dirigía a Seungho y le preguntaba en voz baja por So Yeon.

– Está descansando, la dejé en compañía de Soo Min, pero ella no tardará en llegar también. Le ha inducido una especie de sueño reparador, dice que cree que es lo más parecido al estado latente para un humano.

– Mmm… interesante.

– Tendrá sueños felices y se sentirá bien. Eso es un gran consuelo.

– ¿En serio?

– Soo Min hizo lo mismo conmigo – sonrió Seungho -. La sensación es placentera.

– Me alegro.

En ese momento llegaron Joon y Seung Min. Tenian el pelo mojado y las mejillas sonrosadas.

– ¿Dónde estábais? – preguntó G.O. con malicia.

– Entrenando, ¿dónde si no? – respondió Joon con una sonrisa.

– Ahora le llaman así – murmuró G.O. para sí mismo, pero Seung Min soltó una pequeña carcajada -. ¿También tienes super oído?

– Algo parecido – respondió la chica.

– Me alegra verles animados y de buen humor – comentó Mastermind -. Es bueno que tengan sus mentes calmadas.

– Sí. Sabemos que nos va a decir algo que nos va a turbar… mejor empezar con una sonrisa y con buen ánimo – suspiró Cyber.

Armaggedon e Insanity entraron por la puerta, y se dirigieron rápidamente a estudiar el nuevo armamento en cuanto lo vieron.

– Ahhhhhh, juguetitos nuevos – dijo el más grande -. ¿Hay algo por ahí que dispare?

Hubo una carcajada general, y Armaggedon los miró sorprendido.

– Hablaba en serio – protestó.

Insanity perdió rápidamente interés en la tecnología y se dirigió a Mastermind.

– ¿Me dará permiso ahora para realizar esos estudios, Jefe? – preguntó, con algo de desesperación en su voz.

– Debemos tratar esto con cuidado y con la persona interesada antes de decidir nada – respondió el Jefe, acallando sus protestas con un gesto de su mano.

El científico se fue a sentar con cara de pocos amigos, refunfuñando sobre las trabas que le ponían a su trabajo.

– ¿De qué está hablando, Jefe? – preguntó Seung Min. Si Insanity quería hacer estudios, estaba segura de que estos tenían que ver con alguna de ellas, y no estaba dispuesta a consentir que ese chiflado jugara a los médicos con su hermana… ni con ella. Y por supuesto, tampoco de nuevo con Sun Nyu.

– Hablaremos de eso más tarde. ¿Falta alguien?

– Mir – señaló Cyber.

– Y las chicas – añadió Seung Min con cierta rabia -. Siempre os olvidáis de ellas.

Mastermind miró su reloj.

– Quedan unos minutos todavía para la hora, han sido ustedes demasiado puntuales. Podemos esperarle un poco más.

***

Mir había salido de la habitación de Sun Nyu horas antes preguntándose por qué narices había tenido que besarla, y por más que le había dado vueltas, todavía no había encontrado la respuesta. Había sido un impulso, un gesto lleno de cariño, de agradecimiento y de admiración, pero no estaba seguro de si había sido un gesto de amor o no, y temía que Sun Nyu se hiciera la idea equivocada. Aunque bien pensado, para eso ya era tarde. Había visto su mirada, primero de asombro, y luego de felicidad… Sun Nyu, tan inocente e infantil, con esa visión romántica que tenía de él y de la relación entre ambos, había sacado sus propias conclusiones de aquello, y él, que no estaba seguro de nada, ahora se sentía confundido por su propio impulso.

¿Estaba enamorado?

No se había sentido enamorado de ella hasta el momento, pero tampoco podía evitar pensar en lo que sintió justo antes de besarla, en esa necesidad imperiosa que tuvo de hacerlo… ni tampoco en cómo mientras lo hacía sintió también el deseo crecer en su interior…

Lo del deseo no tenía importancia. Los hombres podían sentir deseo unas dos mil veces al día. Deseo por una foto, por una imagen, por una falda corta sin rostro… era una reacción biológica y no tenía la menor importancia…

Pero todavía estaba confundido por aquel impulso que sintió de besarla, mucho más que por el hecho de haberse dejado llevar por él y finalmente hacerlo. Y todavía más por el pensamiento que tuvo en términos de “su Sun Nyu”.

Había tenido que salir de la habitación después de aquello. Más que nada, porque tenía el corazón lleno de dudas, y sobre todo, porque no quería hacer nada que empeorara la situación… ni nada que la defraudara, al menos por el momento.

No sabía si estaba enamorado de ella, y quizás su primer error era pensar demasiado en ello. ¿Y si lo estaba y por culpa de su ansia por racionalizarlo estaba perdiendo el enfoque? ¿Y si no lo estaba y se había dejado llevar por ese cariño que sentía por ella?

Desde luego, sabía que era muy protector con Sun Nyu. Tenía esa clase de instintos hacia ella. Sabía que le tenía cariño y que se había acostumbrado más de lo debido a tenerla alrededor, por muy molesta que fuera al principio… ¿pero era eso amor?

Debía aclarar sus pensamientos antes de volver a verla, porque estaba seguro de que Sun Nyu lo daría por sentado, y él quería actuar acorde con sus sentimientos, tanto si coincidían con lo que ella esperaba, como si no. El problema es que aquello no era el tipo de cosa que se arreglaba en las dos horas que faltaban para la reunión, a la que ella sin duda asistiría… también habría recibido el mensaje. Mastermind había hablado de TODOS.

Miró su reloj y comprobó que casi era la hora… ¿cuánto tiempo había pasado deambulando por el edificio y pensando en ello? ¡Iba a llegar tarde!

Apretó el paso y se dirigió al ascensor que le llevaría al último piso… Por lo menos, la reunión le daría algo de tiempo, aunque no sabía lo que sentiría al ver de nuevo a la chica…

***

Soo Min y Sun Nyu entraron juntas, agarradas de la cintura y sonriendo de modo cómplice.

– Aquí están nuestras heroínas – dijo Min Woo con una sonrisa en cuanto las vio entrar.

– Sí, ha sido impresionante lo que han hecho – intervino Mastermind -. Pero se saltaron ustedes todas las normas de seguridad del GOSE… lástima que no pueda sancionarlas por ello porque todavía no eran miembros de pleno derecho y nuestro reglamento no las afectaba… cosa que va a cambiar a partir de hoy -. Se dirigió al resto del grupo -. Queridos compañeros, lo primero que tengo que anunciarles hoy es que las chicas formarán parte de nuestro equipo, de manera oficial, y con todas las consecuencias.

Mientras pronunciaba la última frase, Mir entró en la sala de juntas, y se quedó clavado en el sitio al escucharla…

– ¡Pero Jefe… – empezó a protestar.

Mastermind no le dejó continuar.

– Agente Mir, entre y tome asiento.

Mir lo hizo mientras dirigía una mirada de soslayo hacia Sun Nyu, que seguía junto a Soo Min.

– ¿No vas a ir con él como siempre? – preguntó ésta en un susurro.

– No – respondió Sun Nyu -. Necesita su espacio.

– Agentes – la voz de Mastermind sonó alta y clara -. Como les acabo de anunciar, uno de los temas del día es la incorporación a nuestro equipo de Soo Min y Sun Nyu en calidad de colaboradoras civiles. Esto sólo es una forma de denominar su participación, porque quiero que sepan que serán miembros de pleno derecho como cada uno de ustedes.

Hubo algunos murmullos de desaprobación, entre los que destacó la oposición de Seung Min, que seguía sin querer aceptar que su hermana se pusiera en peligro.

– Piensen. En las dos misiones más delicadas que hemos realizado, una de ellas sin siquiera estar programada, cosa que a partir de ahora será motivo de sanción, estas mujeres han tenido papeles fundamentales – explicó el Jefe -. Está claro que las necesitamos. Ahora ustedes son todos más fuertes, pero según No Min Woo no lo necesario como para igualar fuerzas con nuestros enemigos, no por el momento. Toda ayuda es poca, y en estos momentos, ellas son las dos personas que reunen las mejores condiciones para luchar contra ellos. Lo hemos pensado, no demasiado, por cierto, ya que la conclusión era obvia, y creemos que son más que necesarias. Así que, les pido que las traten como a cualquiera de los demás. Están incluidas en los entrenamientos y en la rutina del grupo. También tendrán el acceso a la información que tienen todos ustedes… ya saben lo que todo eso implica.

Mir levantó la vista y observó a Sun Nyu. Ella estaba contenta, radiante más bien, entusiasmada con la idea de pertenecer al GOSE en calidad de lo que fuera… él no podía pensar igual. Estaba de acuerdo con todo lo que había dicho el Jefe, y entendía sus razones, pero esa maldita sensación de territorialidad y ese afán de protección que tenía, hacían que no terminara de aceptar fácilmente lo que a todas luces era una buena decisión.

– Si nadie tiene nada más, con sentido, que decir al respecto, sigamos con el orden del día.

– ¿Hay más? – preguntó Joon con curiosidad.

– Sí, hay más – respondió Min Woo.

– Tenemos un nuevo mensaje de los infiltrados. No nos podrán enviar más detalles porque creen que los tienen bajo vigilancia estricta, y están seguros de que les han descubierto – explicó Mastermind -. Han recibido amenazas. El enemigo está intentando presionarles para que compartan la información que tienen sobre nosotros, pero de entrada ya era mínima, y aunque dijeran lo que saben, no nos repercutiría demasiado – el silencio invadió la sala mientras Mastermind hablaba -. Las órdenes son que intenten escapar. Esperamos que lo consigan, pero parece ser que lo tendrán difícil.

– ¿Y una misión de rescate? – propuso Cyberdanger.

Mastermind sacudió la cabeza.

– Eso es del todo imposible, y mucho más cuando acabamos de tener una y el enemigo está en alerta. Además, esto entraba dentro de los riesgos que corrían al infiltrarse, y desde el principio sabían que deberían apañárselas solos. Estaba previsto que fuera así. La pérdida de estos aliados sería un buen varapalo, no sólo en términos de información, que ahora es lo más importante, sino porque serían dos brazos más para luchar con nosotros. Así, que, seguiremos vigilando el punto de encuentro que establecimos para esta contingencia, y de aparecer, serían trasladados inmediatamente a nuestras instalaciones.

El grupo protestó de inmediato. No confiaban en ellos lo suficiente todavía.

– Entendemos vuestras reservas – intervino No Min Woo -. Pero es lo correcto, más aún después de que sus informaciones nos llevaran al paradero de la rehén. Debemos confiar en ellos, se están jugando la vida por nosotros, y es muy probable que la pierdan.

Mastermind dejó que el nuevo murmullo se acallara antes de continuar.

– Y por último… debemos hablarles de la Profecía – sentenció, dejándolos totalmente alucinados.

– Pensé que eso no era más que una superstición y que no debíamos darle importancia – dijo Seungho.

– Pues según la opinión de Min Woo, es más que una tontería sin importancia – respondió Mastermind.

No Min Woo se aclaró la garganta y siguió con la explicación.

– Como sabéis, la profecía básicamente habla sobre un ser, que por cómo lo describe pensamos que es un mestizo, o más bien una mestiza, cuya existencia está destinada a terminar con la raza de las Gumihos – explicó.

– ¿Cómo va a ser posible eso? – preguntó Sun Nyu -. No es que puedan ponernos a todas en fila e ir matándonos una a una…

Min Woo sonrió.

– No, no funciona así. Se trata de el poder de eliminarlas, estén donde estén. Nosotros siempre creímos ciegamente en que existe o existiría alguien así; cuando no estábamos acabando con vosotras, estábamos estudiando todas las antiguas escrituras que existían al respecto, o buscándolas.

– Me cuesta creer que alguien con su inteligencia crea en esas bobadas, señor No – dijo Insanity.

– Supongo que no hace demasiado usted tampoco creía en inmortales o gumihos, señor Insanity – respondió Min Woo, haciendo que todos rieran y el científico se sonrojara.

– Permanezcan en silencio y escuchen – ordenó Mastermind.

– Bien – continuó Min Woo -. El Jefe y yo siempre hemos estado estudiado todo lo que sabemos sobre esto, que en vuestro caso era bien poco. Teníamos verdaderas discusiones puesto que nuestras opiniones al respecto eran opuestas… era como un juego para nosotros llegar a descubrir quién tenía razón, y también era una forma de descubrir una posible debilidad en nuestros enemigos, pero ha habido cosas que nos han hecho verlo desde otra perspectiva a ambos… y tiene que ver con el agente que les han inoculado, con la posibilidad de que mi raza sea en realidad un cruce entre humanos y gumihos, y otras muchas cosas más… No nos entretendremos demasiado en explicar cómo llegamos a esta conclusión, puesto que perderíamos tiempo enseñándoles las antiguas escrituras y explicándoles sus complicadas metáforas, pero espero que se tomen esto como un acto de fe y que confíen en nosotros.

El hombre se detuvo unos instantes para dejarles asimilar la información. Todo el equipo estaba pendiente de lo que tuviera que decir, y aunque como habían temido, Insanity se negaba a aceptar algo así, sintió alivio al ver que el resto del grupo estaba dispuesto a escuchar.

– Si conocen un poco a nuestras dos amigas – siguió el inmortal -, se habrán dado cuenta de que no todas ellas tienen las mismas habilidades. Sun Nyu puede brillar con más fuerza que nadie que yo haya conocido… Soo Min tiene la habilidad de la telequinesis y la sanación, y es posible que ambas posean alguna otra habilidad oculta que está por desarrollar aún… y eso incluye a la misma agente Seung Min – la aludida se sobresaltó al verse incluida en el grupo de personas con esas habilidades -. Sí, Seung Min, no te asombres. Tú también podrías tener algún talento oculto… no eres en nada diferente a tu hermana, tenéis los mismos padres. En tu caso desarrollaste la fuerza, tu hermana desarrolló otras cosas… y ahora ha encontrado una habilidad nueva, cosa que podría ocurrir contigo también, quién sabe. Por lo que Min Ah y yo sabemos, hay gumihos que van desarrollando y ampliando sus capacidades. Algunas se perfeccionan en las que tienen, y otras encuentran otras nuevas… pero siempre tienen una en concreto que domina. Ahora, nosotros y Mastermind creemos que esa persona de la que habla la profecía, en realidad existe, y que tiene el poder de “terminar con la raza”, aunque no sabemos si esto se refiere a eliminar la magia, puesto que siempre que se habla de ello, encontramos referencias a esto último. También creemos que esa persona no ha descubierto su habilidad, y que lo hará justo en el momento y en el preciso instante en que ésta sea necesaria y no antes, por lo que, por más que ellos o nosotros nos esmeremos en encontrarla, nunca sabremos si es la indicada o no… hasta que llegue el momento.

– ¿Y cuándo será ese momento, si se puede saber? – preguntó Seung Min, que estaba algo desconcertada.

– Estamos intentando averiguarlo… interpretar los escritos es… complicado – respondió Min Woo.

Estudió a los hombres para comprobar que tenía su atención antes de continuar.

– Lo que está claro es que es muy posible que las señales que hay en ellos correspondan a esta época, y que esto sea el motivo por el que ellos se han vuelto mucho más activos, hasta el punto de secuestrar a una civil, algo que nunca habían hecho antes. Su prioridad, su supervivencia, siempre estuvo ligada al anonimato en el mundo humano, pero ahora parece que están realizando acciones más arriesgadas… Ya no matan gumihos, sino que experimentan con ellas e intentan crear a esa mestiza por sus propios medios. Creemos que las señales que ellos interpretan señalan que la profecía está a punto de cumplirse en nuestro tiempo, y quieren ayudar a que eso ocurra por todos los medios…

– Vale. Pongamos que es cierto – intervino Seungho – ¿en qué lugar nos deja todo eso? ¿Qué se supone que debemos hacer ahora?

– No podemos hacer nada, dado que la persona que buscamos sólo manifestará su poder cuando sea necesario – respondió Min Woo -, pero el lugar en que nos deja nos da una posición de ventaja… porque estamos casi totalmente seguros de que esa persona se encuentra en esta misma sala.

Todas las miradas se volvieron hacia Soo Min, que retrocedió un paso al verse observada por todos… y después, cada uno de ellos miró alternativamente a Seung Min…

– Pero… pero… ¿significa eso que una de nosotras matará a todas las de su género? – preguntó Seung Min, con casi un hilo de voz.

– Como he dicho antes, no creemos que se trate de una muerte física… sería una muerte mágica. Si creyera que se trata de lo primero, y por proteger a Min Ah, créeme que tu hermana y tú ya estaríais muertas. 

Listado de capítulos.

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8 respuestas a “비밀” Bimil – secreto. Capítulo nº 24

  1. sandy dijo:

    ahhhh q bonito…ya se esta perfilando el final….y si me preguntan, estoy de acuerod con la muerte magica NADA MAS…q ternurita de cap, estoy con sonrisa tonta jejejje, en fin x si no lo habia dicho (creo q si)…x fis q sea final feliz y con pequeñas gumis corriendo x el park,,,,una vez mas gracias,,,,y pues aqui en colombia todavia es miercoles de bimil….un saludito xa todas…=)

  2. cekila85 dijo:

    me ha encantado, lo he leído ya de madrugada pero no he querido dormir antes de leerlo gracias!!!! genial como siempre, los personajes y todo adorable.

  3. makino dijo:

    Aishhh lobitas, como nos ponen, pedazo de capitulo, PEDAZO DE CAPITULO!!
    me gusta como todo va cogiendo su curso, las interacciones de thunder y SoYeon no tienen precio, amé como ella se confesó, con elegancia y dignidad, expresando lo que siente, sin esperar nada a cambio y sin impartir lástima.
    Mirrrr, estás enamorado, pequeño, así se siente, aunque aún no lo sepas..:)
    Pd. no quiero que la magia se acabe, #MugglesNoPorFavor!. Es que me las imagino en mas misiones ultrasecretas… acabando con los malos y cosas así Jajajaja 😀

  4. Agra dijo:

    Muajajajaja! Visionaria ibnida! XDDDDDDDD, de pura potra pero sí XDDDD!
    Bueno, poca cosa os puedo decir de este capítulo, más allá de que me ha encantado. El rumbo que están tomando las cosas, es para mí, el que tiene que ser y por el momento solo me preocupa, el que pasará con los dos infiltrados y como se resolverá la dichosa profecía.
    Por cierto, una pregunta que me ha surgido mientras leía este capítulo y que comparto por si alguien más se la hace: ¿Seguro que Soo Min es la Gumiho de la profecía o habrá alguna sorpresa al final? Es la duda que tengo después de leer el trozo de la reunión… me hacéis dudar, jijiijijiji.
    Nada, a esperar como siempre.

  5. Alusiana dijo:

    Será un trampa?…………….

  6. JeSsiKa30 dijo:

    Me ha encantado!!! Esto de las parejitas esta muy interesante, cada una con un tipo diferente de relacion XD, lo unico que lamento es que G.O esta solito hasta el momento, espero no me lo dejen solterito hasta el fin al jijiji. Ahora estoy con la duda quien es la chica de la profecia sera Soo Min o Seung Min… Disfrutan dejandonos en suspenso -.-. De todos modos el proximo capitulo no me lo pierdo por nada >.<

  7. ARI8 dijo:

    Vaya, hasta que por fin corrió a ver a So Yeon, mira que tardó el tío, ¿eh? Con razón dicen que tiran más dos tetas que dos carretas.

    Pobre So Yeon, Thunder pasa de ella olímpicamente, Seungho ni se acuerda de su existencia, la petarda irrumpe en una habitación donde no debería de hacerlo y todos la mantienen en la ignorancia, haciéndola así más vulnerable.

    Lo más interesante de todo es que Min Woo podría hacerme un GIGANTESCO favor al quitar de en medio a la petarda y yo sería feliz.

    • Nuna dijo:

      XDDDDDD pues a mí y a Inma nos da la impresión de que es Sun Nyu la que siempre termina siendo ignorada por todos y a la que tratan como a una niña…

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