“비밀” Bimil – secreto. Capítulo nº 19

por Nuna y @Jeannelok

Cuando Insanity entró corriendo en su despacho, Mastermind enseguida supo que algo importante había pasado. Primero, porque nada era capaz de sacarlo del laboratorio cuando estaba en medio de una investigación. Segundo, porque era de los que pedían citas por correo electrónico para ahorrarse el tiempo de llegar y ser anunciado, y así quemar hasta el último segundo en su puesto. Y tercero, porque jamás perdía el aliento o abandonaba su fría compostura si no es que algo gordo sucedía.

Ahora que lo miraba, no sólo se había saltado esos tres puntos al irrumpir gritando su nombre en su despacho, sino que además estaba alterado, pletórico. Sus ojos brillaban con una nueva inteligencia cuando le gritó que no se iba a creer lo que había descubierto.

Sin duda, le creería, sabía que lo haría, pero pasando por alto la afirmación retórica, Mastermind enseguida comprendió que había hecho un gran descubrimiento, y sabiendo a lo que había estado dedicádose últimamente, era fácil deducir que tenía relación con los seres que ellos llamaban inmortales.

– ¿Crees que deberíamos llamar al resto del equipo para que escuchen también lo que quieres decirme? – preguntó -. Si tienes que contarnos algo importante, sería mejor que todos los implicados estuviéramos presentes.

– Sí jefe. Llámelos. También llame a esos amigos suyos, al hombre inmortal y a su mujer mágica. Tengo algunas preguntas que hacerles.

– Es una suerte que estén abajo en el gimnasio – murmuró Mastermind mientras tecleaba en su teléfono.

***

Soo Min empujaba la silla de ruedas de Seungho por el pasillo. Mastermind les había convocado a una reunión de urgencia, y cuando el líder recibió la llamada ella estaba con él. Su estado físico mejoraba rápidamente, aunque ella había dejado ya de ayudarle, pero los médicos, así como el resto del equipo, temerosos de que algún otro factor perjudicara su evolución, insistían en que se ahorrara todos los esfuerzos posibles y destinara toda su energía a la recuperación. Y esto incluía que no se dedicara a caminar por todo el complejo.
Seungho había protestado al ver llegar a la enfermera con la silla de ruedas, pero la mirada de Soo Min lo disuadió de negarse a utilizarla. Había descubierto que era totalmente incapaz de negarle nada a la chica. Y también había descubierto una nueva faceta en ella, fuerte y autoritaria, que combatía (y a veces ganaba) con la suya propia. Solía preguntarse si, de no haber sido la hermana que desconocía lo que ocurría a su alrededor, no habría sido Soo Min la líder de aquel equipo especial con aquella misión tan extraña.

– ¿Por qué nos hemos inmiscuido en todo este asunto? – murmuró para sí mismo, en un tono de voz casi inaudible.

– ¿A qué te refieres?

La pregunta lo tomó por sorpresa. Ni siquiera había esperado que ella lo oyera. Giró la cabeza y la miró con curiosidad.

– Soy mitad zorra de nueve colas – sonrió ella -. Tengo mis oídos mucho más afinados que los tuyos.

Seungho suspiró.

– Me preguntaba por qué los humanos hemos acabado interviniendo en un conflicto que ha durado siglos sin que nos diéramos ni cuenta. Probablemente vuestra guerra habría podido seguir adelante indefinidamente sin que nosotros tuviéramos la necesidad de meter las narices en el asunto.

Soo Min pensó en lo que él había dicho.

– Supongo que el bando neutral está harto, y supongo que tiene las influencias necesarias para pulsar ciertas cuerdas en el gobierno… eso si no forman parte de él. A mi juicio, lo que quieren es terminar con todo de una vez.

– ¿Pero por qué unos humanos? Nosotros somos débiles en comparación con ellos.
– En eso tienes razón – otorgó la chica -. Puede tal vez que quisieran aprovechar el factor sorpresa.

– No lo entiendo.

– Como tú has dicho, sóis más débiles, lo que no significa que seáis más tontos o menos capaces que ellos para llevar a cabo la investigación de este asunto. Probablemente lo hicieron porque ellos jamás esperarían que precisamente los débiles humanos se metieran en todo esto, y no estarían mirando hacia vosotros con recelo.

Seungho se quedó pensativo unos instantes.

– Vale, según todo lo que he visto desde que estamos en ello, me alegra estar luchando en el bando que desea terminar con la guerra y todo eso… pero no sé qué tipo de seres son ni los unos ni las otras. Se supone que los neutrales viven sin complicarse la vida y sin complicarla al resto, ya sean seres sobrenaturales o no, excepto claro cuando deben defenderse… No te ofendas, Soo Min, pero no sé si estoy luchando en el bando de los buenos. Sé de las leyendas y todo eso… sé cómo sobreviven las gumihos… Como también sé que si a uno de esos tipos se le pasara por la cabeza utilizar su fuerza para otra cosa, los humanos estaríamos en serios problemas.

Ahora fue Soo Min la que suspiró.

– He hablado mucho con Seung Min estos días, y me ha estado contando cosas, ya sabes, aclarando mis dudas, rellenando lagunas y todo eso – se interrumpió y suspiró de nuevo antes de continuar -. En cuanto a ellos, son una raza creada por y para destruirnos, lo que no sé es cómo surgieron. En lo que se refiere a nosotras… hace siglos que ninguna gumiho se alimenta de hígados humanos, Seungho. – El chico volvió agirarse para mirarla unos instantes -. Y según mi hermana, es posible que nunca lo hicieran y que todo ello formara parte de la fábula inventada por los humanos, que cuando descubrieron nuestra existencia… Ya sabes, cuando no pueden explicar las cosas, empiezan a temerlas y se montan unas películas muy exageradas. Es como los vampiros…

– ¿También existen? – preguntó él asombrado.

– Sí, ya sabes, son esos roedores ciegos que tienen alas y que duermen boca abajo… – bromeó ella -. No, no existen que nosotras sepamos, y sin embargo mira las leyendas que hay en torno a ellos.

– ¿Y de qué os alimentáis entonces?

– Pues no sé de las demás, pero a mí y a Seung Min la comida nos sacia… pero somos mestizas, así que puede que funcionemos de una manera distinta a las demás. Deberías preguntárselo a Min Ah. Por cierto, por ahí viene.

Estaban entrando a la zona de máxima seguridad cuando el matrimonio mixto salió del ascensor restringido al personal de la planta. Venían acompañados por Mastermind, que sin duda había tenido que ir a autorizar los pases que ahora llevaban colgados del cuello. El Jefe lo saludó con una leve inclinación, un gesto suave que contrastó con la amplia sonrisa que le dedicó al líder de sus chicos. Seungho también le sonrió. En algún momento le había odiado más que a nadie en el mundo por no dejar de mentirles, o para ser exactos, por no contarles la verdad. Sin embargo, debía reconocerle que estaba siempre pendiente de toda la unidad como si de un padre se tratara. Había movido todos sus contactos para que les ayudaran en el asalto, sin duda sabiendo que de otra manera alguno no regresaría vivo, y de no ser por Sun Nyu eso sin duda habría ocurrido, y él era quien había llevado todas las papeletas.

Observó a Mastermind, que caminaba delante de su silla de ruedas hablando alegremente con el matrimonio mixto, o la “pareja Min”, el mote con el que todos comenzaban a llamarles. Ese hombre, al que antes habría querido golpear hasta hacerlo hablar, ahora era el perfecto sustituto del general que siempre estaba ausente. Les conocía a todos, sabía cuáles eran sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Les consolaba, les motivaba, les apoyaba. Sí. Podría pasar por un padre… y lo había sido para Seung Min, según había averiguado recientemente.

Seungho no había querido pensar demasiado en la escena que su padre montó en su habitación creyendo que nadie, ni siquiera él, le escuchaba. Era mejor para todos que el general siguiera pensando que su hijo le creía más duro que un diamante. Él era más feliz así, y Seungho podía dejar de odiarle sin hacerle sentir incómodo. Pero no pensaba que le fuera posible establecer con él una relación paterno-filial normal. Sus contactos, que ahora por lo menos existían, se limitaban a esporádicas llamadas en las que el general se interesaba fríamente (pero ahora él sabía que lo hacía sinceramente) por la salud de su hijo. No habían tenido jamás ningún tipo de cercanía, por lo que al margen de aquello, no tenían demasiado de qué hablar. Por lo menos Seungho ahora le cogía el teléfono. Así que, se podía decir que las cosas habían mejorado…

Llegaron a la sala de juntas y se encontraron con CyberDanger, Armaggedón (que ya no daba muestras de debilidad ninguna, aunque seguro que no se había recuperado totalmente), Insanity, Mir y Thunder.

Bueno, también estaba G.O, pero se mantenía en un rincón, separado de todos y con actitud hosca. Seungho miró a éste y luego se fijó en Thunder. Desde hacía días venía notando que algo ocurría entre los dos. Parecían llevarse muy bien, hasta que de repente, se habían distanciado y la tensión que se acumulaba en una habitación cuando estaban los dos, podía cortarse con un cuchillo.

Seungho se planteó seriamente hablar con ellos por separado y preguntarles qué diablos les ocurría. Al fin y al cabo, también era la obligación de un líder mantener a su equipo unido y cohesionado.

No tanto así como ocurría con los que estaban llegando, Sun Nyu y Mir, que se habían vuelto inseparables, o con Joon y Seung Min, a los que veía más relajados y cómplices que nunca.

En el primer caso, Seungho se imaginó que la persistencia de la chica había terminado con las defensas de su compañero. Sun Nyu era adorable, tan inocente y tan fuerte al mismo tiempo… sin embargo, intuía que Mir no sentía más allá de una fraternal amistad por la chica, aunque él no era experto en esa clase de sentimientos, por lo que podía equivocarse.

Lo de Joon y Seung Min lo veía venir desde hace tiempo. Eran tal para cual, podían haberse llevado de maravilla desde el principio y no se habían dado cuenta. Habían estado todo aquel tiempo dedicándose a pelear y a provocarse, en una lucha de voluntades que los dos encontraban deliciosa, y ahora que la necesidad de fastidiar al otro había desaparecido, Seungho no se imaginaba dónde podían llegar. Esperaba que las cosas no se pusieran demasiado íntimas. Los sentimientos nublaban las capacidades de las personas como ellos, mucho más cuando estaban inspirados por alguien del mismo equipo. Seungho decidió que debía mantenerse vigilante.

En cuanto a él… Soo Min no había ocultado que él era especial para ella, y desde el principio también había sentido por la chica un instinto de protección y un territorialismo desacostumbrado en él. No quería fallarle, necesitaba manenerla a salvo, y estaba encantado con las atenciones que ella le había profesado últimamente. No sabía exactamente qué significaba, y además no era tan bueno juzgándose a sí mismo como juzgando a los demás. Así que, se dedicaría a permanecer a la expectativa, intentando no hacer ningún avance que le llevara a un terreno peligroso en el que no sabría desenvolverse. Lo intentaría.

Suspiró. Había entrado en una dinámica de pensamientos que podrían terminar causándole dolor de cabeza. Afortunadamente, Mastermind les hizo sentarse (él ya lo estaba) y comenzó a explicarles el motivo de la reunión urgente.

– Bueno, muchachos, me alegro de teneros por fin reunidos a todos después de… bueno, estamos todos enteros, a salvo y juntos de nuevo – dijo -. Os he convocado aquí, incluidos nuestros amigos Min Woo y Min Ah, porque Insanity ha hecho un descubrimiento que dice ser bastante relevante y que quiere compartir urgentemente con vosotros. Así que, le cedo la palabra… y por dios, hijo, cuando nos cuentes lo que sea que vayas a decirnos, utiliza palabras que podamos entender, ¿de acuerdo?

Insanity bajó la mirada algo sonrojado, respiró hondo, pensó durante un instante, y comenzó a hablar.

– Para que todos me entendáis, he estado estudiando los cuerpos que trajimos y he encontrado diferencias entre ellos, y similitudes con las muestras que recogí de Sun Nyu.
Un murmullo y varias exclamaciones de sorpresa recorrieron la sala.

– Creo que hay similitudes en el origen de los inmortales y de las gumihos, es quizás hasta posible que una raza diera lugar a la otra…

– Nosotras a vosotros – susurró Min Ah en el oído de su marido, pero todo el mundo la oyó.

– Sin embargo esto no lo he podido demostrar con una fiabilidad suficiente… todavía -. Continuó el científico -. Lo que sí he podido constatar, es que hay ciertas diferencias entre ellos, los tipos fuertes. De todos los cadáveres que he estudiado, me ha asombrado mucho los datos que he obtenido de los que Sun Nyu achicharró.

Todos miraron a la chica con evidente satisfacción, y ella se sonrojó y bajó la mirada, ya fuera porque todos la estaban observando y eso la hacía sentirse incómoda, o porque Mir le había rodeado los hombros con su brazo protector en cuanto Insanity mencionó su nombre.

– La próxima vez, niña – siguió diciendo Insanity -, será mejor que me dejes más partes del cuerpo sin freír, me ha costado un mundo encontrar muestras en condiciones.

– Como si pudiera acordarse de tus investigaciones en el momento en que le salvaba la vida a Armaggedon y al líder – protestó Mir.

Mastermind carraspeó y acalló la respuesta que Insanity estaba a punto de darle.

– Continua explicándonos tus descubrimientos – ordenó.

– Ehhh, sí. Pues como decía, esos dos tipos eran más fuertes, en los vídeos los chicos que se pasaron de bando ya os advirtieron que eran más poderosos, y de hecho lo son. Su regeneración celular es muchísimo más lenta que la nuestra… tanto como la vuestra – dirigió su mirada a Min Ah –. Por lo tanto, aunque envejecen, son capaces de vivir tantos años como vosotras. Esto lo constaté comparando sus muestras con las de Sun Nyu… aunque tengo alguna duda que… en fin.

– Interesante… – murmuró Min Woo.

– Los demás, son de otra manera. También tienen muy decelerado el envejecimiento celular, pero su ritmo no es tan lento, y está a medio camino de nosotros y de los más fuertes. Es como si fueran una subespecie de la anterior, y creo que de hecho lo son.

– Explica eso – se interesó Min Woo.

– Los ejemplares más jóvenes, presentan alteraciones que me hacen concluir que pudieron estar alterados genéticamente, hasta convertirles en una réplica casi perfecta de los verdaderos inmortales.

Hubo otro gran murmullo general.

– ¿Quieres decir que han alterado a seres humanos? – preguntó Seungho, asombrado.

– No puedo ofrecer una respuesta concluyente a eso, pero es la opción más probable que se me ocurre en vista de los resultados. Por eso quería hablar con vosotros – se dirigió a la pareja Min -. ¿Sabéis de dónde procedéis? ¿Sabéis cómo fuísteis creados? Y lo más importante, señor No, ¿sabe usted si, mientras estuvo luchando con ellos, hubo alguna investigación científica en el sentido de fabricar seres parecidos a ustedes?

Min Woo suspiró pensativo.

– Tutéame – le dijo -. O me harás parecer más viejo de lo que soy. Y por mi aspecto no lo aparento, pero he de confesar que he vivido muchos años.

Todas las miradas se centraron en el hombre, que apenas aparentaba veintitantos años.

– Ni siquiera nosotros sabíamos de dónde venimos – confesó, algo apesumbrado -. Nuestros orígenes se pierden en un tiempo remoto, tanto como los orígenes de ellas – inclinó la cabeza hacia Min Ah -. Y es por eso que no tenemos claro si nacimos, si fuimos una mutación genética, si alguien nos creó, si somos resultado de la evolución, o si todo lo que conocemos de nosotros mismos no es más que leyenda.

Se detuvo un instante y clavó sus ojos llenos de inteligencia en Insanity, que lo mirba a su vez con una avidez científica inconmensurable. Más de uno de los hombres que formaban su grupo, si no todos, adivinaba en ese momento que habría regalado la mitad de su CI con tal de tener a Min Woo disponible para ser estudiado en su laboratorio. Al fin y al cabo, no era lo mismo estudiar a un ser vivo que investigar restos de cadáveres.

– Podemos morir de viejos, pero no sé cuánto tardaría eso – siguió diciendo Min Wo -. Tampoco conozco a nadie que no haya muerto luchando. Y sí, nos preocupaba que no pudiéramos reproducirnos y que cada muerte significara una pérdida irreparable. No somos pocos, pero tampoco somos una población importante. Envejecemos y morimos luchando y no hay renovación. Es posible que, desde que no pertenezco a la organización alguien haya tenido la idea de “fabricar” a algunos más de nosotros, y es posible que hayan logrado hacerlo.

– Tú eras un pez gordo en la organización – insistió Insanity -. Supongo que te habrías enterado si algo así se hubiera estado proyectando, ¿verdad?

Min Woo sonrió sinceramente, aunque las palabras del científico mostraban que no se creía que él no supiera nada.

– Ya os he dicho que soy más viejo de lo que parezco. Puede que os hayáis hecho a la idea de que abandoné a esa gente hace… ¿cuánto? ¿Diez años? ¿Veinte? Pues no. Fue hace varias décadas, tantas como para que la alteración genetica y su investigación no fueran ni siquiera algo en lo que pudiera pensarse. Pero sí, la extinción de la especie era algo que preocupaba mucho a los más antiguos.

Durante un instante, nadie habló, nadie respiró siquiera. La revelación de Insanity era sorprendente, y las palabras suaves pero contundentes de Min Woo no hicieron más que magnificar lo que todos habían escuchado.

– ¿Podrías encontrar la manera de probarlo, chico? – preguntó Mastermind, dirigiéndose a Insanity.

– Jefe, déjeme un rato con su amigo, con Min Ah o Sun Nyu, y con uno de los dos desertores. Permíteme recoger algunas muestras – esta vez se dirigió a la pareja Min -. Prometo que no será demasiado doloroso y que no pondré en riesgo sus vidas… es la única manera.

Mastermind miró a sus dos amigos.

– Tenemos que pensar eso – dijo Min Woo -. Después de que nos expliques qué tipo de pruebas quieres hacer, decidiremos.

– Está bien, me pondré en contacto con los dos para explicar lo que estoy intentando demostrar – Insanity estaba totalmente entusiasmado y los ojos le brillaban como a un niño al que acabaran de comprarle un helado -. ¿Tenéis correo electrónico?

***

El equipo del GOSE estuvo un rato comentando lo que acababan de escuchar después de que la pareja Min se marchara, acompañada de Mastermind, y de que Insanity volviera corriendo a su laboratorio. Era tan increíble que apenas podían creerlo.

– ¿Qué pensáis? – preguntó Joon.

– Si Insanity ha descubierto algo, hay que confiar en él – sentenció Cyber.

– Será un loco, pero es un loco endiabladamente competente – dijo Armaggedon.

– ¿Sun Nyu? – Mir le hizo la pregunta encubierta a la chica.

– No lo sé… nunca me he mezclado demasiado ni siquiera con las mías, pero lo que dice podría ser cierto. De alguna manera mi raza podría haber creado a la suya. Con los humanos, por ejemplo… ¿cruce de razas?

– O ésta ser el complemento para equilibrar la balanza, y entonces podríamos pensar en la posibilidad de que Dios exista – añadió Mir, y esta vez no estaba bromeando, aunque sus palabras en otro momento habrían sonado ridículas.

– Sea como sea, no nos preocupemos. Si hay algo que averiguar, Insanity lo hará. Espero que la pareja Min acepte someterse a investigación – intervino Seung Min.

– Nosotras somos mestizas – le dijo Soo Min a su hermana – quizás podríamos ayudar también.

Seungho avanzó con su silla de ruedas y se interpuso entre las dos.

– Eso no será necesario – dijo -. Insanity ni siquiera ha sugerido la posibilidad.

– Como si la hubiérais aceptado de haberlo hecho – le respondió Seung Min con ironía -. Mañana hablaremos con él – dijo, dirigiéndose a Soo Min, la cuál asintió.

– Yo también podría ayudar – sugirió Sun Nyu.

– No, no. No te permitiré hacer eso. Ya te expusiste una vez a ese loco – Mir no ocultó su indignación.

– Y gracias a eso es que ahora ha podido llegar a las conclusiones que nos ha contado – le dijo ella -. Así que, volveré a hacerlo si es necesario. Quizás así consigamos encontrar una forma de acabar con ellos.

– Bueno, no nos pongamos tensos y pensemos en cosas más agradables – dijo Joon -. Como por ejemplo, esa fiesta de cumpleaños que vamos a hacerle a nuestro líder.

De repente, todos se animaron. La idea se les había ocurrido de casualidad, pero después de haber estado a punto de perder al líder, se les había antojado muy propio celebrar que pudiera cumplir un año más.

– Podemos avisar a civiles si queremos – dijo Thunder sonriendo -. Quizás Seungho quiera avisar a esa chica que tanto le lamaba -, añadió -. Tenemos todos la misma identidad, somos abogados, ¿no? Invitemos a todo el bufete y a nuestras familias. Quizás también nos ayude a mantener nuestra pequeña mentira.

El ambiente cambió considerablemente cuando se pusieron a planear la fiesta, pero Seungho no pudo evitar darse cuenta de que, al mencionar Thunder a So Yeon, el rostro de Soo Min se había transformado en una máscara pálida.

***

La reunión había sido un éxito, y por primera vez en mucho tiempo, las antiguayas habían hasta sonreído cuando él les mostró toda la información que había recabado. No era tan abundante como podría haber sido de tener algo más de tiempo, pero estaba bastante bien.
Sus identidades habían sido fáciles de descubrir, dado que ya sabían de antemano que eran un grupo secreto. Y hasta los grupos más secretos tienen fisuras por las que entrar.

No había sido tan fácil descubrir sus intormaciones personales, y en algunos casos, como el grandullón occidental y el tío de la bata, había sido casi imposible. Pero todos los humanos dejaban rastros aquí o allá, donde quiera que se escondieran, y aunque le había resultado extremadamente laborioso, consiguió hacerse con nombres de algunos miembros de sus familias o de personas que eran importantes para ellos.

Los jefes estaban tan contentos, que enseguida comenzaron a hacer planes para utilizar la información de forma eficiente. La discusión entre ellos se hizo larga y pesada, de forma que incluso le animaron a salir a celebrarlo y a esperar que le llamaran de nuevo para recibir nuevas instrucciones.

Salió de aquella reunión oliéndose un inminente ascenso que quizás, con suerte, lo retiraría de la vida de la calle y lo instalaría en un cómo despacho dando órdenes.

Las antiguayas tenían razón. Aquella era una ocasión digna de celebrar.

***

Se daba cuenta de que en los últimos días se arreglaba más, esmerándose en el maquillaje y pasándose horas para decidir qué ponerse. Al menos, así se comportaba cuando estaba a punto de ir a ver al Jinete.

Después de tantos días, todavía desconocía su nombre real y sus encuentros seguían siendo únicamente momentos para darse placer mutuamente.

Si se preguntaba a sí misma qué buscaba, no lo sabía. Pero no podía evitar sentirse atraída a esa relación indefinida que le cortaba la respiración y la trastocaba.

Aquella noche So Yeon había optado por un vestido gris brillante de tirantes y bastante corto, combinado con unas altas botas negras y una coleta de caballo, acompañándose las muñecas con unas pulseras grandes. Quería ir arreglada, pero no como para demostrar que se había esforzado demasiado solo por él. Todavía tenía su orgullo.

Llegó al local donde el Jinete trabajaba, tomó aire antes de entrar y abrió la puerta. El guarda de seguridad la saludó amigablemente, reconociéndola ya. Ella inclinó ligeramente la cabeza, avergonzada por ello.

Se adelantó en la sala, se sentó en la barra y pidió una cerveza sin alcohol. Aunque siempre era mejor emborracharse para actuar un poco más lanzada, temía cuáles podían ser sus acciones y cuánto se arrepentiría después. Por eso la mejor opción era estar serena para cuando él saliera, y acercársele con toda la tranquilidad del mundo.

Encima del escenario había un muchacho contoneándose con un casco de bombero y unos calzoncillos apretados rojos, provocando gritos y exclamaciones indecorosas por parte de las muchachas que los observaban con ojos ansiosos.

Al principio ese tipo de gestos la habían molestado, hasta que ella misma había caído en las redes de un sensual bailarín que la volvía loca con solo aparecer en escena.

El siguiente chico incluso bajó del escenario y se restregó contra un par de clientes. So Yeon se encontró a sí misma pensando que odiaría ver al Jinete hacer lo mismo con otra mujer que no fuera ella misma.

Pasó todavía una hora antes de que el espectáculo especial, el más aclamado de los bailarines, deseado y provocador, apareciese en el escenario. Vestido con aquellos pantalones de cuero apretados y arrebatadores, un látigo en una mano y un chaleco oscuro que dejaba al aire su pecho, comenzó a bailar con destreza, primero con pasos sencillos, dejando que los ojos de las chicas lo admirasen. Hacia la derecha, levanta el brazo, luego el otro. Los baja, se acaricia el rostro. Despacio, se quita el chaleco… pero se lo vuelve a poner.
Cada uno de sus movimientos estaba meticulosamente pensado para provocar la locura. Era un experto en aquello, hasta las miradas que lanzaba, sin estar destinadas a nadie y a la vez, a todas, eran descargar eléctricas planeadas con antelación.

So Yeon lo sabía, porque llevaba tiempo estudiando cada uno de sus gestos. Sus miradas lascivas, sus largos dedos acariciando su propia piel, la manera en que se saboreaba los labios… esos mismos labios que ella había sentido sobre cada rincón de su piel.

Ansiaba volver a sentirlo, se había convertido en toda una necesidad.

Pidió otra bebida. La garganta se le estaba quedando totalmente seca mientras le observaba.

El espectáculo acabó demasiado pronto para su gusto, y mientras terminaba de beber y se preguntaba cómo acercarse a él aquella vez, el teléfono que tenían detrás de la barra sonó. El camarero lo cogió, habló un poco y de repente se lo dio a ella.

-¿So Yeon? Te espero en la sala de detrás del escenario. Estoy yo solo y ya sabes… no es agradable.-casi no había colgado, que ya estaba saltando del asiento y volando hacia su encuentro.

Ser seria, mantener su orgullo… se le olvidaba cómo se hacía eso.

Se mordió el labio, ralentizando sus pasos a medida que avanzaba. La dejaron pasar sin problemas, porque seguramente él ya había dado el aviso. Al fin su mano giraba la manecilla de la puerta y entraba en el sitio.

El Jinete la esperaba sentado, bebiendo una copa y vestido con un albornoz suave y oscuro, del color del vino tinto.

Seguramente, solo vestía aquella prenda de ropa. So Yeon dejó caer lentamente el bolso al suelo, comenzando a perder los sentidos. El Jinete se levantó despacio, dejando la copa de lado al acabarse su contenido. Se relamió un hilo de líquido que se le resbalada por la comisura de la boca. Era un felino, un gran felino buscando a su presa.

Cuando estuvo delante de ella, la agarró y de un salto So Yeon se encontró rodeando la cintura del felino, dejando que devorase lamiendo y mordiendo su cuello. La empotró contra la puerta que ella misma acababa de traspasar y aprovechó para poder el seguro y que nadie los molestara.

Las sabias manos del Jinete encontraron la cremallera del vestido, y comenzaron a bajarla con ansia.

Dieron rienda suelta al deseo, la pasión y el éxtasis los atrapó.

So Yeon abrió los ojos, exhausta. Estaba tumbada sobre un sofá, tapada con una manta y desnuda bajo ella. El Jinete permanecía a su lado, observándola con una sonrisa de medio lado. Ella se levantó despacio, azorada porque el chico la hubiera estado observando a saber cuánto rato.

-Tengo que irme.-anunció él.

-Sí, eh, yo también…

-Pero antes me gustaría hablar contigo. So Yeon… has hablado en sueños.

-¿En…serio?-no recordaba qué había soñado… ¿qué habría dicho?

-So Yeon, pensaba que sabías perfectamente qué era esto que estábamos haciendo. De haberlo sabido, yo nunca… no soy tan cabr*n, ¿sabes? Pero creo que di por sentado algo que debería haber dejado claro.

-Creo que no te entiendo.-sí, sí lo entendía, y no le gustaba el rumbo que aquella conversación estaba tomando. Temblando, fue agarrando sus ropa del suelo y poniéndosela, tapada todavía con la manta. Sabía que era una estupidez sentir pudor llegados a aquel punto, pero no podía hacer nada por remediarlo.

-So Yeon, esto es solo sexo. Nunca he buscado nada más allá. No soy alguien a quien atarse, mi vida es demasiado… complicada. No sé hasta qué punto lo que has dicho durmiendo es cierto o qué pero… creo que sería mejor cortar esto desde ya. Yo solo quiero mujeres para disfrutarlas.-sintió que algo atravesaba su pecho. Una lanza, acaso una flecha.

-Lo entiendo, lo sé… no hace falta que hables más. Acabamos aquí. No quería crearte problemas.

-Al menos, espero que hayas disfrutado esos momentos…-no respondió. Una vez totalmente vestida, agarró el bolso y se acercó a la puerta.

-Gracias por todo, Jinete.

-A ti, So Yeon.-y se marchó de allí, sin que los ojos brillasen por lágrima alguna, con la espalda erguida, serena. Su paso era fuerte y lento. Nadie podría decir que su cabeza estaba hecha un lío tan grande que la confusión se extendía a su tonta garganta y le cortaba la respiración.

Cuando salió a la calle, con la luna alumbrando el cielo oscuro, se encaminó hacia su casa. Aceleró el paso, cada vez más rápido. Debía alejarse.

¿Qué acababa de suceder, quién, qué era ella? En su vida, solo había confiado en su propio orgullo. Y hasta entonces, nunca fue capaz de dejarlo de lado… pero aquel Jinete, aquel maldito Jinete…

Se torció el tobillo y cayó estúpidamente al suelo. Se enderezó, pero no fue capaz de levantarse. Por suerte, nadie pasaba por la calle para ver su estupidez. O quizá sí hubiera gente, pero las lágrimas le nublaban la vista y le impedían ver nada. Y sus oídos solo eran capaces de escuchar una voz lejana que la llamaba estúpida, que le decía que era una idiota…

Se pasó el brazo por los ojos, sacó el teléfono del móvil, y buscó entre los nombres el de su amigo. Lo observó en silencio hasta que la vista se le volvió a nublar, y finalmente se dobló sobre sí misma, apretando el aparato y ahogando un grito de angustia.

Siempre se había prometido no enamorarse para no tener que pasar por tal dolor.

***

Seungho se encontraba muchísimo mejor. Gracias a los poderes de Soo Min, una recuperación que debería haber durado al menos tres meses la había realizado en medio mes. Todavía le obligaban a desplazarse con la silla de ruedas, no obstante él podía caminar perfectamente, e incluso cuando no le veían (generalmente, cuando la muchacha se encontraba en el entrenamiento especial) ejercitaba.

Pero aquel día pidió expresamente que le dejasen desplazarse como le diera la gana. Sobre todo, comentó, porque había invitado a una amiga de la infancia que no sabía nada de su verdadera ocupación y no quería asustarla.

De la fiesta de cumpleaños se estaban encargando Mir y Joon sobre todo, sin dejarle a él ni acercarse a mirar. Decidió pues marcharse mientras se hacía la hora al piso que tenían en la central y donde vivían todos juntos para buscar algo aceptable con lo cual vestirse. Una sencilla camiseta y unos tejanos serían lo ideal para deshacerse de aquel maldito pijama de enfermo.

Salió del cuarto totalmente arreglado. Se cansaba rápido y la barriga le dolía terriblemente, pero lo cierto era que poder desplazarse así de bien por sí mismo tan rápido era un placer.

Debía buscar la manera de agradecerle debidamente a Soo Min que le ayudara cada día un poco a recuperarse.

Poco después, la fiesta estaba por comenzar. Un coche los llevó hasta el restaurante que Joon y Mir habían alquilado para la ocasión. Cuando se bajó del vehículo, vio una figura esperando y se acercó a ella. Cuando se acercó lo suficiente, se percató de que estaba ligeramente pálida y ojerosa. No demasiado y lo había sabido disimular con el maquillaje, no obstante él era capaz de notarlo.

-¡Seungho! Felicidades-sonrió amigablemente la muchacha. Su tono de voz le advirtió al chico que era mejor no hacer comentarios sobre su aspecto, así que optó por agradecer la felicitación y acompañarla a conocer a sus amigos.

Fueron bajando del vehículo, mientras otro llegaba. En total llenaron tres, y fue acercándose a cada compañero presentándoselos a So Yeon como amigos: Soo Min, Sun Nyu, Seung Min, Joon, Mir, Armaggedon…

Todos fueron muy agradables y simpáticos, y se alegró de que así ella se fuera deshaciendo un poco de aquel aura de depresión que la envolvía cuando se habían encontrado.

Cuando los pasajeros del último vehículo se fueron acercando a ellos, Seungho notó que el semblante de ella volvía a mudar. Empalidecía, sus ojos se agrandaron y Seungho se asustó pensando que le estaba dando un ataque o iba a desmayarse.

De repente, Thunder se detuvo a unos metros y G.O., quien no dejaba de mirarlo enfadado a saber por qué, al posar sus ojos sobre ella arqueó una ceja y se detuvo también.

Pudo ver la frente del informático del grupo perlada de sudor.

-…¿Es que os conocéis?-le preguntó finalmente a su amiga. Había algo extraño en aquellas reacciones.

Listado de capítulos

13 respuestas a “비밀” Bimil – secreto. Capítulo nº 19

  1. ¡Siempre me lo dejais en lo mejor! >.< Las cosas se ponen interesantes,jujuju~~ Y¿de qué se conoceran esos dos? ¿quizás exnovios o algo asi? O3O Ya me estoy haciendo paranoias en mi mente XDDD Pues ya esta, a esperar hasta la semana que viene (podre aguantar XD) ¡¡Buen capitulo chingus!!

    • Nuna dijo:

      Pista: no sólo Thunder se queda pillado al verla… G.O. también. Piensa, piensa, jejeejejejee. Y no digo más que luego viene la avispARIda y la lía.

    • Mercedes Casiano dijo:

      Sospecho que Thunder o G.O es el jinete… Pero sospecho mas de Thunder, pero igual nos dejas con las ganas de seguir leyendo mas… T,T
      No es justo, bueno hasta el próximo miércoles de Bimil!! Kyaaaaaa xD

  2. ARI8 dijo:

    En un primer momento pensé que Thunder podría ser el Jinete pero no cuadraría con la parte en la que éste informa a los jefazos sobre lo que averiguó del equipo y además estos no habrían tenido que mover hilos para averiguar lo poco que sabían sobre ellos porque tendrían ya a un espía dentro. Otra posibilidad es que en verda fuese un inmortal pero que hubiese sido infiltrado por Mastermind en el grupo de los Inmortales para conseguir información pero claro, al enterarse los jefazos de la existencia del grupo, él habría quedado al descubierto.
    También podría ser un agente libre y hacer él lo que le diese la gana pero no cuadraría, sobre todo cuando GO también reconoce a Soyeon.
    Así que mi segunda opción es que en la juerga que se corrieron Thunder y GO con aquellas tías y que acabó con ellos dos morreándose, una de ellas era Soyeon y que teme que Seungho se entere de que anda metida en orgías y tengan una movida gordísima donde además descubra lo del Jinete y empiece a investigar y ahí ella no sería sólo ella la que se quedaría sorprendida, sino también Seungho, aunque ella se llevaría la peor parte.

    Por lo demás, el resto del capítulo genial, sobre todo la parte de Insanity cómo los otros saltan no queriendo dejar que ellas se sometan a experimentos pero no pueden hacer nada por más que lo intenten.

    La pareja Min, es que aunque salgan poquito me tienen enamorada perdida, son maravillosos y fantásticos.

  3. ClAudiaL dijo:

    Vamos pero que remate!!
    Entonces Thunder es el jinete? Pero, cuando ella llamo a SeungHo y contesto el informático en su lugar, ella no reconoció su voz? Para ese momento, ya que llevaban lo suyo, no? Uhmmm chicas.. Como me dejan con estas ansias locas de que ya sea miércoles? XD
    PD. Esa foto de Min Woo se fue directico a mi fondo de pantalla XD ufff preciosssooooo

  4. hanbokkiss dijo:

    No mameeeees‼ Me dejarón muy mal‼ Thunder es el Jinete????? O.O a mi aun no me termina de cuadrar que cuando recien vio al jinete pro primera vez estaba con otro tipo,y de donde lo sacaria el caza gu si es un solitario. u.u aishhhhhhhh no puedo esperar,son Geniales gracias por compartir este fanfic con nosotras. ^ ^

  5. JeSsiKa30 dijo:

    Waaaa esto se pone muy pero muy interesante, como les gusta dejarnos en suspenso… quisiera saber que va a pasar en el siguiente capitulo!!!!, pero tenemos que esperar una larga semana jajaja.
    bueno de todos modos esperare por el siguiente capitulo XD

  6. Pamela dijo:

    genialisimo … niñas se les agradece sobre todo por el JINETE!!!!……………………

  7. cekila85 dijo:

    que son unas piradas!!!!! me han dejado enganchadísima con el capitulo de esta semana, pero sobre todo con una espina clavadita; ahora si no entendi naha, sacando conclusiones significa que Thunder es el Jinete??? pero eso lo haría un traidor??? y sobre todo un jugador de primera!!! o es que en esa orgía estaba también ella y por eso la conoce G.O?? DIOS!!!!! en que irá a acabar todo esto??? no se, la verdad no tengo ni idea, pero esto cada semana se pone mejor, gracias por su trabajo, saben? cuando leí que era el capi 19 me dije: no, ya han pasado 19 semanas atorada con esto y todavía no doy una en mis conclusiones, no puede ser estas chicas con un genio!!!! las adoro; besos y abrazos de por a´ca México cuídense y ya no me hagan sufrir tanto ¿Por qué diantres siempre dejan el capitulo en la parte más interesante?? por lo menos una vez tengan piedad de mi !!!!! annyeong !!!!!

  8. Sandy dijo:

    Ahhh yo lo sabia….todavia no perdia la esperanza de q el ginete fuera thunder…pero x otra parte los esta traicionando o no???…en fin me encanta la parejita de mir, q.ternurita esos dos…muy bueno el capitulo…esto cada vez se pone m ej or…saludos desde colombia…:)

  9. Alusiana dijo:

    Ahora no sé que pensar^^……………. pero me gusta^^

  10. espero con ansias el 20, me quedé boquiabierta con el final de este capitulo D: yo segura que Thunder es el Jinete pero ahora que leo sus coments me han dejado con muchas dudas, de porqué puede o no puede ser… ahhhhhhh ya necesito leer el próximo XD jajajajajaja
    excelente trabajo chicas 😀

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