“거짓말” kojitmal – Mentira. EPÍLOGO

by @Jeannelok y Nuna

Atenea miró con cautela a su padre. Ésta sabía que tenía cierta debilidad por su persona, ya que era a la vez padre y madre para ella, pero también sabía que era un dios con un genio muy temperamental, y verse engañado durante tanto tiempo era un golpe bastante difícil de digerir para él. Más si cabe, cuando venía de ella.

Ares estaba a su lado. Había sido llamado por Zeus hacía poco, justo tras la muerte de Sun Rae.

Habían vivido juntos una buena vida. La persona llamada Jang Keun Suk, había tenido una carrera astronómica y llena de éxitos. Nunca se casó, pero siempre circuló el rumor de que había alguien que ocupaba su corazón y cuya identidad él guardaba celosamente.

Era un secreto a voces que tenía una relación especial con cierta mujer. Una que en su juventud llegó a ser su mánager durante un tiempo. La carrera de ella también fue muy afortunada; llegó a ser una directora de dramas muy respetada, y su calidad como profesional, así como las buenas vibraciones que de ella surgían con sus compañeros de trabajo, hicieron que todos la consideraran no sólo una buena persona, sino una de las mejores en su campo.

Quizás fue por ese respeto que ambos se ganaron, o porque probablemente también gastaron considerables sumas de dinero para frenar a la prensa amarilla, ésta nunca habló de ellos.

Ambos habían envejecido y afianzado sus carreras por el camino, hasta que llegó la muerte, y se llevó a Sun Rae.

El ser conocido como Jang Keung Suk también desapareció del mundo de los vivos poco después. Entre las personas que lo conocían de cerca, se comentaba que se había ido apagando tras la muerte de su compañera, y que probablemente, tras retirarse del mundo de la actuación, había ido a refugiarse solitariamente en cualquier parte, para echarse a morir.

Sin embargo, la realidad, era que poco después de la muerte de Sun Rae, Ares había sido llamado al Olimpo. Su castigo había terminado. O probablemente fuera más correcto decir que había comenzado, porque una vez se puso delante de su padre descubrió, para su sorpresa, que Zeus jamás había sido engañado. Ni por él, ni por Atenea, ni por Ganímedes.

Zeus estaba muy enfadado con ellos tres. En realidad lo había sabido todo desde el momento en que sintió el descontrol en el poder de su hijo aquella noche en la que él se manifestó delante de la mortal. Desde aquel mismo instante, nunca había dejado de mirar y vigilarles, pues secretamente le divertía ver la evolución de Ares hacia esa humanidad que él también había experimentado de cerca.

Y es que Zeus no sólo había sido un mujeriego reconocido durante toda su existencia, sino que también había sido un romántico empedernido. La historia de Ares y Sun Rae le divirtió durante mucho tiempo. La noche en que llevó a su hijo, completamente borracho, al apartamento de Sun Rae, sólo lo había hecho para aprovechar la oportunidad de echarle una ojeada de cerca.

Aquella mortal, aquella insignificante humana, tenía la fortaleza suficiente para controlar y guiar a un ser tan brioso como Ares, con la fuerza del amor y con la propia fuerza que la chica tenía. Así que, dado que verles inmersos en la guerra de voluntades que siempre tuvieron era su diversión, y ver cómo Sun Rae siempre fue capaz de dominar la situación le admiraba, terminó dejándoles pensar que le habían engañado. Pero no lo habían hecho.

Sin embargo, la petición que acababa de hacerle su hija, era más de lo que podía permitir. Sun Rae no podía ser elevada a la condición de inmortal. Eso sólo sería un premio para todos ellos, que tanto le habían engañado.

Su negativa fue instantánea y fulminante. Y por más que en aquel momento Ares pareciera una piltrafa humana, y su hija se enfrentara a él directamente por primera vez, Zeus no podía conceder ese premio a quienes le habían defraudado tanto.

Ganímedes, que también había abandonado la mortalidad y volvía a ser el copero de los dioses, estaba ahora de pie a la derecha del dios supremo, y al escuchar el tono con el que él pronunció la única palabra que dijo, “NO”, apretó los labios e hizo una señal con la cabeza a Atenea, indicándole que no insistiera.

Sabía que Zeus estaba enfadado, y que no era el momento adecuado para llevarle la contraria. Eso solo empeoraría las cosas.

Lentamente, como si le costara horrores moverse, Ares abandonó la morada de Zeus. Su hermana, tras una última mirada hacia su padre, le siguió. Ganímedes permaneció alerta a las reacciones de Zeus mientras trataba de no hacer el más mínimo ruido para no molestarle. Temía un estallido atronador.

***

En los campos Elíseos, la hierba era verde y fresca, el Leteo fluía límpidamente, y brillaba un sol resplandeciente.

Ares se acercó a la figura de la mujer que jugaba distraídamente a orillas del río con el agua. El Leteo estaba obrando su poder sobre Sun Rae. Estaba rejuveneciendo, y ahora tenía el aspecto maduro de una mujer de unos treinta años. Ares recordó cómo lo volvía loco con su resplandeciente madurez cuando estaban vivos, y sonrió. Se acercó a ella, que levantó la mirada y lo observó sin reacción aparente.

– Ah… hola.

Estaba perdiendo la memoria rápidamente. Ya había olvidado muchos detalles, y ver que le saludaba con aquella indiferencia le partió el corazón. Tomó la forma de Jang Keun Suk, y la segunda vez que ella lo miró, la paz de su rostro se convirtió en una sonrisa que habría eclipsado al mismo sol. Se levantó rápidamente, y se echó en sus brazos.

– ¡Keun Suk! ¿Dónde estabas? ¡Te he estado esperando!

El dios Ares la estrechó con fuerza y trató de dominar la congoja que le atenazaba la garganta mientras besaba su cabeza. No pasaría mucho tiempo antes de que ella lo olvidara por completo. Ya le era bastante difícil recordar que Jang Keun Suk y Ares eran la misma persona, pero sin embargo, los recuerdos de su identidad mortal estaban siendo muy reacios a la hora de ser eliminados.

Quizás era la forma en la que su mente rechazaba la idea de dejar ir los recuerdos de ambos.

Mientras se sentaban juntos, a orillas del río, y contemplaban el agua correr en silencio, puesto que Ares no quería confundirla con las memorias que ya no existían, él recordó la primera vez que había ido a los Elíseos a verla.

Fue muy doloroso, pero todavía les quedaba el consuelo de poder verse, incluso más allá de la muerte. Eran felices con ello, dado que no todos los seres vivos tenían esa oportunidad, pero al saber que, irremediablemente, todas las experiencias vividas juntos terminarían por desaparecer de la mente de Sun Rae, ésta lloró desconsoladamente.

Puedo vivir sin ti, puedo llevar miles de existencias después de esta sintiendo el vacío de no poder estar contigo, pero no quiero perder ni uno solo de los momentos que vivimos juntos. Es lo único que tiene importancia para mí. Necesito conservarlo. No puedo olvidarte Ares”.

Y sin embargo, por más que de una manera inconsciente se resistiera a dejar ir todos aquellos recuerdos, era exactamente lo que estaba sucediendo.

Una lágrima resbaló por la mejilla del dios de la guerra. Una más de tantas…

Él sabía que con el olvido vendría la felicidad. Ella no sabría nada, y por lo tanto, no tendría que sentirse infeliz por nada, pero Sun Rae, durante aquellos años que compartieron, jamás le había pedido nada. Sólo en aquella ocasión, desesperada, le había pedido que la ayudara a conservar sus recuerdos… le había hecho prometer que haría todo lo que fuese para que siguieran formando parte de ella misma, sin importar lo que le ocurriera en adelante. Él le había dado su palabra, pero ahora, ni la ayuda de Ganímedes ni la de Atenea, serían suficientes para lograr que la cumpliera.

Le estaba fallando a Sun Rae, y no podía evitarlo.

***

Zeus estaba furioso, y caminar no le estaba ayudando a calmarse. Furioso, o herido. Sabía que nadie podía creer que él se sintiera herido, porque al fin y al cabo era el ser entre los seres, el Dios supremo, sin embargo Atenea, Ares y Ganímedes lo habían hecho. Podía esperarlo del Dios de la Guerra, era rebelde y miraba por su propio bien. Eso podía aceptarlo. Pero que tanto Atenea como el copero le hubieran engañado de esa manera, le sorprendía y dolía.

Su hija, en quien confiaba ciegamente porque siempre era justa y nunca le había fallado, había decidido engañarlo (sin conseguirlo) por el bien de su hermano. Ganímedes, a quien le había ofrecido lo que cualquier humano desearía, se lo agradecía de aquel modo también.
Furioso, así era como estaba. Había decidido dejarlo pasar. Al menos había disfrutado unos cortos años con el tema, sin embargo que su hija le viniera a suplicar que convirtiera en diosa a aquella muchacha…

-Padre.

-¿Vas a seguir con eso, Atenea?-utilizó una voz serena, equilibrada. Ella inclinó ligeramente la cabeza.

-Padre. Siento haber traicionado tu confianza, pero creo que lo entiendes. Y quiero hacerte entender por qué creo que Sun R… esta humana debería convertirse en inmortal. Quiero pedirte que me escuches, a pesar de que sé que no quieres. Creo que tengo el derecho a explicártelo, igual que tú lo tienes de no confiar en mis palabras. Por favor, padre – estaba sorprendido. No recordaba que su hija se hubiera rebajado nunca, ni siquiera ante él, de aquella manera. Eso fue lo que le llamó la atención y le dio paso a decirle que siguiera hablando. Atenea alzó esta vez la cabeza, mirándolo directamente, sin parpadear ni dudar. De entre todos sus hijos, de quien más orgulloso estaba era sin duda ella-. No te voy a hablar de ella, dudo que haga falta. Pero sí de lo que provoca en mi hermano Ares, y por lo tanto, las consecuencias que ello tiene. Desde que ella murió… ¿no te has dado cuenta de que él está taciturno, decaído y que lo único que hace es ir a verla? Su desequilibrio emocional, más fuerte y severo que nunca, está afectando muy negativamente a su trabajo en la tierra. Ares siempre ha sido muy impulsivo, alguna otra vez se le escapó la mano, pero durante todos los siglos se mantuvo más o menos… desde que algo se ha roto dentro de él, la tierra está padeciendo por ello.

“Padre, igual que él es el encargado de las guerras, tú eres el encargado de vigilar a los demás dioses. Es una grandísima responsabilidad, y por eso siempre he intentado hacerte esta tarea más llevadera. Es lo mismo que trato de hacer ahora. No es por Ares, ni por la humana, ni por mí. Es por ti y por la tierra, padre. Abre los ojos y deja esta rabia que te está cegando, por favor”.

-¿Dónde dejaste tu respeto, Atenea?

-Lo llevo conmigo, padre-volvió a bajar ligeramente la cabeza, inexpresiva-. El respeto y el aprecio.

***

A Ares le gustaba el olor del cabello de Sun Rae, por eso apoyaba la nariz sobre su cabeza, disfrutándolo. Ella se dejaba mecer entre sus brazos como un bebé. Él la abrazaba con fuerza y gentileza, preguntándose hasta cuándo ella le dejaría hacer tal cosa. Pronto alcanzaría una edad muy joven y le abría olvidado por completo, o solo recordaría de él el miedo, o el rechazo. No estaba seguro. También permanecerían en un momento dado en su memoria únicamente los pensamientos más tristes del peor momento de su vida y odiaba que ella tuviera que revivirlos. O quizá tendría suerte y toda la pena y el odio desaparecerían antes de darse cuenta, quién podía saberlo.

Apretó más el abrazo y le besó la cabeza.

-¿Te he dicho alguna vez cuánto te quiero?-ella rió dulcemente ante sus palabras, llevándose otro pedazo de su despedazado corazón.

-Cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día. Yo también te quiero, Keun Suk.
-No lo olvides, por favor, Sun Rae…no te olvides de esto.

-¿Cómo iba a olvidarlo? Los amores, incluso ya pasados, no pueden olvidarse.

Ares quiso levantarse y decirle que por desgracia podía suceder, incluso el amor más fuerte y sincero podía ser olvidado, ¡el suyo iba a desaparecer de su memoria! Las lágrimas y el sufrimiento derramado, las noches de pasión y los dulces besos, las miradas y las caricias. Lo que tuvieron solo formarían parte de él, pero el Dios de la Guerra no estaba seguro de poder soportar todo aquel dolor.

***

Ganímedes quería hablar con Zeus sinceramente, sin embargo se preguntaba qué sucedería si lo intentaba ni siquiera. Ni Atenea había hecho al gran Dios cambiar de idea, ¿qué podría hacer él, un simple inmortal? Cierto era que tenía debilidad por él, o al menos la tuvo en el pasado, no obstante su confianza… suponía que la había perdido con todo aquel asunto.

Esperó sentado con los pies en el agua. Se vio reflejado en el ella, ya con su aspecto real y no el del joven coreano Lee Joon. Lo recordaba con cariño, el triunfo del grupo e incluso los dos años de servicio militar que hizo. Pudo desaparecer el mundo del espectáculo una vez cada cual pareció tomar su camino y se especuló sobre que se había casado con una mujer extranjera y se había ido a vivir con ella a su país.

Era gracioso que a pesar de las miles de fans que le quisieron, pronto se olvidaron de él una vez desaparecido. Aquello era lo mejor que podía pasar, claro, sin embargo la idea le entristecía un poco.

Sacó los pies del agua cuando se percató de que Zeus estaba cerca y corrió hacia él, deteniéndose poco a poco antes de alcanzarlo.

-¿Tienes el valor de mirarme ni siquiera, Ganímedes?-el inmortal se encogió de hombros, removiéndose incómodo al sentir el poder de la mirada del Dios sobre él, sin embargo hizo tripas corazón.

-Sé que estoy siendo osado, pero no puedo quedarme callado. Opino como Atenea, Sun Rae, porque ese es su nombre, debería ser convertida en inmortal. Sinceramente, nunca lo pediría por otra persona y jamás creí que llegaría a hacerlo, pero… ella debería serlo.

-¿Desde cuándo le tienes tanta estima a Ares?

-No es por él. Es más bien una petición egoísta. Quiero mucho a esa muchacha, he pasado muchos años humanos hablando con ella, ayudándola, animándola y riendo juntos. No puedo comparar la relación que tengo con ella con la que tengo con ninguna otra persona, y… me va a olvidar. No quiero que haga eso. Me gustaría poder seguir hablando con ella durante siglos, tener una amiga y confidente. Un Dios, el gran Dios, no puede entender seguramente lo que le estoy diciendo, pero todos estos siglos, desde que me vi convertido en inmortal, yo…-tenía miedo, muchísimo miedo de la reacción de Zeus, pues podía ser fatal, terrible e incluso dolorosa. Al fin y al cabo estaba dirigiéndose al ser más poderoso del planeta, después de traicionarlo y por primera vez, sincerándose ante él. Sabía que Zeus lo tenía en alta estima y que siempre había despertado grandes pasiones en el Dios, ¿cuál sería su reacción al desnudarle su alma?- Me he sentido muy solo. Solo cuando conocí a Sun Rae, finalmente… tuve alguien con quien ser yo. Pude disfrutar de una existencia, los años más felices de mi vida…

-Estoy harto de escuchar todas estas tonterías. Ganímedes, supongo que sabes que serás juzgado por todo esto. Mejor harías de preocuparte por tu propio pellejo.-el inmortal tragó saliva, temblando ligeramente. Ningún Dios, solo Zeus, le provocaba tal pánico.

-¡Ya sé que seré juzgado! ¿Qué puedo hacer sobre ello? En realidad ni siquiera es por mi deseo de tener a alguien cercano… Es porque ella se lo merece, por todo lo que Ares le hizo sufrir, todo lo que ha aguantado. Hace tiempo que dejó de ser una simple humana, desde el preciso momento en que todos nos inmiscuimos en su vida. Si lo sabías, y dejaste que la historia continuara, seguramente es porque también reconoces su valía…-llegados a este punto calló, sintiendo una fuerza invisible oprimirle el pecho, dándose cuenta de que estaba haciendo cabrear a Zeus cada vez más a cada segundo que pasaba. Pero se lo debía, se lo debía a Sun Rae.

-Ganímedes, era mi deseo darte una oportunidad, pero he cambiado de idea. Felicidades por lograr algo así.

-¡Por favor, Zeus, gran Dios! Ella… se merece ser inmortal. No te arrepentirás. Podría decirte mil palabras favorables respecto a ella para convencerte, contarte acerca de todas sus virtudes y valores. Ares no se enamoraría hasta tal punto de una humana cualquiera, lo sabes mejor que nadie. Sun Rae merece vivir en la muerte con él. Por favor, lo suplico.

***

Ares volvía a llorar. Lo había hecho pocas veces, y sus lágrimas siempre habían estado relacionadas con Sun Rae. Cuando la dejó, cuando murió, y después, prácticamente podía sentir el agua salada recorrer su rostro cada vez que iba a visitarla en aquel lugar.

Joven, tan joven, prácticamente la edad con la cual la había conocido. Ella comenzaba a mostrarse taciturna con su presencia y ya no le permitía abrazarla, solo conversar. La notaba incómoda. Al menos cuando le vio llorar se preocupó por él.

-¿Por qué lloro? Aunque te lo explicara…-apoyó la palma de la mano en la cara- ¿Cómo podría explicártelo? Y de hacerlo… qué importancia tendría. Sun Rae…

-Keun Suk-sshi… Entiendo que no quiera contármelo, no quiero inmiscuirme, sin embargo creo que llorar le irá bien. A veces las personas famosas se ven forzadas a estar siempre sonrientes… y no tendría por qué ser así. No se preocupe, no le contaré esto a nadie. Será nuestro secreto.

Él se echó a reír, ¿secreto? Si ella supiera cuántos secretos habían ocultado a la sociedad para poder mantenerse ellos mismos y su amor…

De repente, la chica le dio la espalda y se fue a caminar por entre la hierba y las flores, dejándolo observándola.

¿Qué podía hacer para recuperarla?

Cuando salió de aquel espacio, ya recompuesto para que nadie notara lo que acababa de suceder, se encontró con Ganímedes, quien visiblemente le estaba esperando.

-Copero.

-Ares… ella…

-Está bien, claro. Está…bien…

-¿Y tú?-creyó no haber escuchado bien y se quedó inmóvil observando al inmortal, esperando que repitiera la pregunta y le sacase de dudas. No se hizo de rogar- ¿Cómo estás?

-¿Desde cuándo te preocupas por mí?-Ganímedes quiso echarse a reír al darse cuenta de que padre e hijo le preguntaban lo mismo.

-Desde que para ella eres…eras lo más importante.

-Estoy… aquí. Viéndola, y rompiéndome. Creo que no es ningún secreto y los rumores mofándose de mi orgullo me preceden, ¿no? Es una nueva fama que nunca nadie me había dado.-murmuró, sentándose en una piedra cercana. Ganímedes se aproximó a él en silencio, se mordió el labio y decidió hablar.

-No puedes rendirte, Ares. Atenea y yo seguimos luchando, pero te necesitamos con nosotros. Sun Rae te necesita.

-¿Luchar? Soy el Dios de la Guerra, no me hables de luchas.

-¿Sigues pudiendo llamarte así? Porque este último tiempo eres simplemente una sombra de ti mismo, una mofa de quien fuiste. A Sun Rae, si fuera ella de nuevo, le daría mucha lástima verte así.

-No me trates como si supieras nada, copero.

-Justamente, soy el que más sabe. Junto con Atenea, ambos os hemos ayudado y apoyado, dándolo todo por vosotros. Seguimos haciéndolo, ella por ti, o por la tierra, no lo sé. Yo por mí mismo, y por Sun Rae. Por lo que significa para todos nosotros, ¿te crees que eres el único desesperado por lo que está sucediendo? Sé que siempre has sido egoísta, pero esta vez te diré que deberías abrir los ojos, ver más allá de tu propia nariz, y no abandonar la lanza y el escudo antes de tiempo.

Ares iba a responder, cuando vio a Hermes acercándose a ellos. Eso solo podía significar una cosa, al ver lo apurado que iba, y sus sospechas se vieron confirmadas cuando les anunció que Zeus convocaba una reunión.

***

Los dioses estaban nerviosos. Hacía mucho tiempo que no se convocaba una reunión para debatir algo, y muchísimo más que ese algo no giraba en torno a los humanos y sus asuntos.

Zeus los había convocado allí para hablar de Ares y de su amante mortal. Según dijo cuando empezó a hablar, estaba de más ponerles al día de lo que había sucedido, porque era consciente de que todos los allí reunidos sabían de la historia. No se había hablado de otra cosa últimamente.

– Lo único que puedo hacer, corriendo el riesgo de ser demasiado benevolente, es tratar de ser justo y someter esto a votación de todos – afirmó, severamente, mientras pasaba lentamente su intensa mirada sobre Ares y Atenea.

– Padre… yo… – comenzó a decir Ares, en tono de súplica.

Cállate idiota”, la voz familiar resonó de nuevo en su cabeza, “¿no entiendes que esto supone una nueva oportunidad?

Atenea combinó su mensaje telepático con una mirada de alarma, y las palabras de Ares murieron en su boca.

– ¿Qué hay que votar?- preguntó Hera, indiferente.

– Si hacemos o no inmortal a la humana de Ares – apostilló Poseidón con mucha sorna.

– Hay demasiados inmortales, no tenemos la necesidad de añadir uno más – intervino Apolo.

– La cantidad de inmortales nunca ha sido un problema para nosotros – dijo pensativa Hestia -. Pero sí… hace demasiado tiempo que no contamos con alguien nuevo.

– ¡Silencio! – gritó Zeus, a la vez que un gran trueno sonaba en la lejanía – si queréis discutir, hacedlo, pospondremos la votación hasta que estéis seguros de vuestra decisión, no quiero que esto se convierta en una de esas reuniones en las que sólo hay gritos y peleas, ¿entendido? Me hastía ya demasiado todo esto, así que, si no os importa, os agradecería que expresárais lo que pensáis aquí y ahora – se giró hacia un lado -. ¡Copero! ¡Sirve el vino!

Ganímedes apareció rápidamente, llevando en la mano una jarra, cuyo contenido fue vaciando en las catorce copas doradas, una por cada dios. Mientras lo hacía, agradeció en silencio la oportunidad que Zeus le había dado al llamarlo allí a él y no a Hebe, y se preguntaba si lo había hecho con la idea de que pudiera estar presente en algo que le resultaba tan importante. No era posible… se suponía que Zeus estaba muy disgustado con él… ¿o no?

Decidió centrarse en lo que realmente interesaba en aquellos momentos, es decir, la votación. Los Dioses se mantuvieron bebiendo y sin dar ninguno el primer paso, comentando algunos entre ellos, otros simplemente con los ojos cerrados. Se fijó en que Ares mantenía la cabeza erguida mirando directamente a Zeus, y se dio cuenta de que después la desviaba hacia sí mismo y asentía ligeramente con la cabeza.

Era todo o nada.

-Creo que ya es hora de comenzar-fue finalmente el propio Zeus quien alzó la voz nuevamente, dejando a un lado su bebida-. Comenzaré con mi propio voto, que es un no rotundo.-Ganímedes notaba que estaba todavía profundamente cabreado por el intento de engaño al cual le habían sometido y que encima le llevaran hasta tal encrucijada.

Hestia, Diosa del hogar, fue la siguiente en mover su boca. Zeus se removió nervioso en su asiento, mientras que Ares alzaba el rostro esperanzado hacia ella, cuando dijo su voto.

-Esta chica tiene fuerza, me gusta. No me importaría verla por aquí.

-Estoy de acuerdo-añadió Deméter, Diosa de las cosechas-. Además, si mi hija, esposa de Hades, fue secuestrada por él para su propio placer, ¿por qué debería ser menos esta chica, si Ares tanto la quiere? – fulminó con la mirada a su yerno. El antiguo rencor por haberle robado a Perséfone pervivía en el corazón de la diosa.

Las cosas estaban siendo favorables. Ambas Diosas intercambiaron veloces miradas, no obstante sus rostros se ennegrecieron cuando habló Hera, la legítima esposa de Zeus.

-No, ¿no cambian los tiempos? El caso de tu hija y este mismo no tienen nada que ver.-Ganímedes entrevía que la decisión de la Diosa era más que nada, por celos, los mismos que tuvo con él cuando llegó. Con una nueva mujer, otra posibilidad de ser traicionada por Zeus.

El Dios de mar, Poseidón, apurando el último trago de su copa, chasqueó la lengua dentro de su boca.

-¿Otra más por aquí? No.

Las caras se volvieron hacia Hades, gobernante del reino de los muertos, quien estaba a su lado, y todavía devolvía una mirada orgullosa a Démeter, no menos cargada de rencor que la de ella. Negó lentamente con la cabeza.

-Me trastocaríais como tantas otras veces el trabajo. No, gracias.-dijo con sorna.

– ¿Acaso el mundo de los muertos sólo se trastoca a tu conveniencia? – preguntó Deméter, buscando la confrontación.

– ¡Basta! – bramó Zeus, viendo que Hades iba a responder a su provocación -. No hemos venido a eso. ¿Alguien más tiene algo que decir?

Dioniso alzó su copa llena de vino, riendo divertido. Habló de la fiesta y la alegría, y de que cuantos más fueran más bien se lo pasarían. Dio un voto totalmente positivo, e incluso se atrevió a sugerir que podían convertir mortales en inmortales más a menudo. Se arrepintió enseguida al sentir la mirada penetrante de Zeus.

El mensajero, Hermes, se negó rotundamente. Era fácil adivinar que lo hacía más que nada por no darle el placer a Ares.

Las votaciones continuaban, y Ganímedes, Ares y Atenea iban viendo que sus ánimos mermaban. Todo estaba en contra, y si no remontaban, si los dioses que quedaban decían que no… ¿qué iba a ser de Sun Rae?

Se mordió la lengua. Porque de no hacerlo, hubiera dejado a los Dioses no mucho mejor que al pasto que comen las vacas.

No obstante, sus esperanzas se vieron de vuelta cuando Artemisa, quien además contó el pasado de la muchacha a Atenea mucho antes de que nada de todo aquello sucediera, dio su voto positivo. No se equilibraban, pero al menos alguien más estaba a su favor.

Apolo se negó en rotundo. Ganímedes lo odió porque sabía que lo hacía por egocentrismo. Como con Hera, él mismo vivió en sus carnes que el Dios no soportase tener a alguien nuevo por allí, y todo porque sería “perder un poco de protagonismo”. O era el que más brillaba, o el resto eran sus acérrimos enemigos.

Era obvio que el voto de Afrodita iba a ser negativo. Todos sabían que entre sus amantes favoritos contaba con Ares, y que en ella residía la esperanza de poder seguir manteniendo relaciones se sexuales con él, ¿por qué no iba a ser así, al fin y al cabo?

-Por mí no hay problema de que venga una inmortal nueva.-estaba claro que Hefesto, el herrero, tenía los pensamientos totalmente contrapuestos a los de su mujer. Bienvenida fuera aquella que sacara eternamente a Ares del lecho de Afrodita.

Ares tenía que votar entonces, pero su hermana se le adelantó.

-Creo que el voto de Ares y mío propio son bastante claros.-argumentó Atenea, tensa. En realidad no lo dejaba entrever, pero Ganímedes se dio cuenta, acaso fuera porque había conocido un poco mejor a la Diosa durante su estancia en la tierra.

Catorce dioses y catorce votos. Equitativos, siete contra siete. Mientras Zeus pensaba al respecto, Gea hizo acto de presencia, sorprendiéndolos.

Se trataba de la Tierra, la abuela de Zeus y sus hermanos. Estaba visiblemente agobiada y trastocada, teniendo sobre todo en cuenta la manera en que se acababa de presentar allí en medio. Haciendo caso omiso a la reunión que estaban teniendo comenzó a hablar dirigiéndose a Zeus:

-Zeus, imploro que esta muchacha sea convertida en inmortal. La tierra está llorando, porque por el descuido de Ares ante todo este jaleo los humanos están totalmente descontrolados.-pocas pero bien escogidas palabras para decir lo que pensaba sobre todo aquel asunto. Zeus entrecerró los ojos, preguntándose hasta cuándo iban a estar incordiándolo con el tema de esa humana.

Zeus chasqueó la lengua. La opinión de Gea era sólo eso, una opinión. Hacía tiempo que la diosa se había retirado a su morada, ocupándose de sus asuntos y alejándose del panteón griego, pero sus palabras habían sido lanzadas, y ahora a él le tocaba la ardua tarea de pensar en ellas.

– Tus palabras han sido escuchadas, abuela – le dijo -. No creo que alteren el resultado final. Ares debe volver a ser el que era. Es su obligación como dios. Sin embargo, pensaré en ello. El resultado de esta votación no ha sido concluyente, esto significa que yo tendré que tomar la decisión basándome en todo lo que he escuchado. Ahora, podéis retiratos…

– Un momento – la voz de Hera sonó clara y firme entre los demás, que ya andaban abandonando sus lugares y disponiéndose a marcharse – falta algo más. Ellos – señaló a Ares, Atenea y Ganímedes – ¿no deberían ser castigados por haber mentido al más grande de los dioses?

Algunas voces, entre ellas la del rencoroso Poseidón, que todavía guardaba la amargura de no haber sido el rey en lugar de su hermano, avalaron sus palabras.

– Sí. Merecen un castigo, y merecen que éste sea duro, sobre todo el inmortal Ganímedes, que se atrevió a engañar a su protector. Es un desagradecido.

Hubo algunas voces más que se levantaron a favor de esta petición.

Zeus los miró muy gravemente.

– ¿Alguno de vosotros, dioses, que tanto habláis de mentiras y engaños, puede jurar por la Estigia que no ha actuado a mis espaldas, o que nunca ha faltado a la verdad u ocultado cosas? – preguntó.

El silencio reinó entre los dioses. Todos ellos, en algún momento, habían hecho algo que contraviniera los deseos de Zeus, y por supuesto, habían mentido y engañado si ésto era favorable a sus planes.

El rey de los dioses se volvió hacia Hera.

– Y tú, esposa, ¿es que no te has atrevido a confabular en mi contra, e incluso a hacerle daño a mis hijos, sólo por tu deseo de venganza y tu rencor?

La diosa bajó la mirada, sumando aquella humillación a las múltiples que su marido le había ocasionado ya, pero sin ánimos de seguir insistiendo. Fue Poseidón el que continuó:

– Puede que Atenea y Ares puedan ser perdonados, al fin y al cabo ellos son nuestra familia… pero el inmortal… deberíamos al menos expulsarle de nuevo al mundo de los humanos. No merece estar entre nosotros.

Ganímedes suspiró. Daba igual lo que ocurriera con él. Sin embargo, si Sun Rae finalmente era aceptada entre ellos, cosa que por lo visto ni remotamente iba a ocurrir, le habría gustado compartir la eternidad con ella. La respuesta de Zeus lo tomó por sorpresa, ya que él sí esperaba un castigo, pero no esperaba lo que el grande entre los grandes dijo:

– Ganímedes… – lo miró fijamente, pero esta vez no había severidad en sus ojos -. Creo que él ha sido castigado desde el mismo momento en que alcanzó la inmortalidad, ¿no es cierto? Todos estos siglos viviendo de una manera que no pidió y que no quería, siendo menospreciado, rechazado y envidiado por todos vosotros… No. Su castigo será quedarse aquí, tal y como está ahora.

***

Durante los siguientes días, Zeus se mantuvo solitario y taciturno. Evitaba encontrarse con el resto de los dioses para que ninguno pudiera hablarle sobre el asunto de la mortal, quería decidir solo, pero pensar en ello le estaba trayendo casi los mismos dolores de cabeza que cuando nació Atenea.

A Ares, Atenea y Ganímedes se les solía ver juntos. Para el copero era un respiro y una satisfacción contar ahora con la cercanía de dioses tan importantes, puesto que estaba demasiado acostumbrado a ser rechazado de plano por todos ellos. Aunque en el caso de Atenea, en realidad era más correcto decir que ella simplemente lo había ignorado; no se había dirigido a él nunca más de lo necesario, pero tampoco había aprovechado cualquier oportunidad para humillarlo, como el resto hacía.

Y ellos, los demás dioses, se habían quitado convenientemente de en medio, con la intención de estar lo más alejados de Zeus, temiendo uno de sus estallidos, pero totalmente pendientes de lo que ocurría en su morada, y de cualquier señal que el rey de los dioses diera.

Y finalmente, la señal se produjo. Volvió a convocarles de nuevo a través de Hermes.

Casi en silencio, con el simple acompañamiento de un murmullo leve y tímido, los dioses tomaron posiciones alrededor del trono de Zeus, que permanecía muy sereno sentado en el mismo.

Ares y Atenea llegaron juntos. El Dios de la Guerra era un manojo de nervios. Su último encuentro con Sun Rae había sido especialmente desgarrador, y sabía que no le quedaba apenas tiempo. De no ser por la presencia de su hermana, probablemente habría terminado estallando, pero cada vez que flaqueaba, la voz de ella en su cabeza le advertía de que tenía que conservar la calma… y ser fuerte.

Ambos respiraron aliviados cuando vieron que Ganímedes también se encontraba presente, en el lugar que le correspondía por su posición de copero. Zeus también le había convocado, de alguna manera.

Sin embargo, que Ganímedes estuviera allí, no suponía ninguna esperanza para ellos. En la anterior votación Zeus había expresado su opinión de manera clara, y no era la primera vez que mostraba su abierta negativa. Las palabras de Gea tampoco parecieron hacerle demasiado efecto.

Los dioses hicieron silencio, dirigiendo sus miradas al trono que presidía la estancia. Zeus por fin comenzó a hablar.

– Me siento muy disgustado – miró directamente a Ares y a su hemana -. Extremadamente disgustado, de que las cosas hayan llegado a este punto. Jamás una historia tan insignificante, y mucho más teniendo que ver con una mortal, me ha ocupado tantos pensamientos. Me estalla la cabeza – se dirigió a Ganímedes -. ¡Sirve el vino, copero!

Zeus se dejó caer en su trono y pasó la mirada lentamente por cada uno de los asistentes a la reunión.

– He pensado en todos los argumentos que me habéis dado, y he intentado que mis propias percepciones no influyeran en mi decisión. Pero creo que no lo he conseguido. Soy incapaz de dejar de lado mis propios pensamientos, pues son los únicos que me pueden llevar a una decisión, ya que vosotros mismos habéis querido que así sea.

Ares y Atenea compartieron una mirada desesperada, y Ganímedes estuvo a punto de derramar el dulce zumo sobre el regazo de Afrodita, a quien estaba sirviendo en ese momento.

– Habéis dicho que no nos hace falta otro inmortal alrededor, habéis dicho que la mortal no merece un premio, habéis dicho que no se puede doblegar la voluntad de todos los dioses por el capricho de uno, y también habéis hablado de castigos… Todos teníais razón.

El silencio fue quebrado por un leve gemido que salió de la garganta de Ares. Su hermana le agarró la mano con fuerza.

– … y todos estábais equivocados – continuó Zeus, levantando un gran murmullo entre los dioses. Se detuvo, los miró con malas pulgas hasta que callaron de nuevo, y entonces siguió con su discurso -. ¿No hace falta otro inmortal? Es cierto. Pero estamos anquilosados, aburridos, apáticos… en otras palabras, nos hemos convertido en algo inútil, que sólo permanece porque nuestra naturaleza ha sido creada para perdurar.

“También habéis dicho que la mortal no merece un premio. Yo os pregunto, ¿la conocéis acaso?”

“Habláis de caprichos y de castigos, de satisfacción de placeres… ¿cuándo hemos sido otra cosa que seres caprichosos que buscan sus placeres? – Zeus detuvo una mirada traviesa sobre Afrodita -. Sé, que cada uno de los argumentos que habéis empleado para influir en este asunto, tiene un motivo escondido detrás, y os conozco lo suficiente para saber por qué realmente habéis dicho las cosas que habéis dicho cada uno de vosotros”.

“Habéis fallado TODOS. Tanto o más que Ares o Atenea, a los que tanto os esmeráis en perjudicar. Habéis fallado como dioses, porque no fuisteis capaces de juzgar el asunto con imparcialidad, y como siempre, os habéis dejado llevar por vuestros propios intereses”.

“¿Tenéis legitimidad entonces para valorar la actitud de mis hijos o de mi favorito? La respuesta es no. Ellos no han actuado de manera diferente a la vuestra, y esto ni de lejos es una justificación. Así que, me corresponde a mí y sólo a mí, decidir en esta cuestión, y mi decisión será revelada con la intención de ser la justa. Ni más, ni menos. No toleraré discusiones ni os permitiré que digáis una sola palabra sobre ella”.

Zeus miró a Ares mientras decía estas últimas palabras, y el dios de la guerra se dejó caer pesadamente sobre su asiento, derrotado.

La tensión podía cortar el aire, y el sepulcral silencio que guardaban los dioses, avergonzados por las palabras de su rey, sólo se interrumpió cuando él levantó lenta y ceremonialmente su brazo, y chasqueó los dedos.

En ese instante, desde uno de los extremos de la sala, dos mujeres entraron de la mano. La primera era la diosa Iris, la segunda, era una mujer desconocida, de unos veinte años y rasgos asiáticos, pero vestida a la manera griega, con túnica blanca y cinturón dorado ciñéndola.

Cuando el dios de la guerra volvió la vista hacia ellas, el gran estallido de murmullos que se produjo desapareció por completo de sus oídos. Sólo pudo ver a Sun Rae. Tan joven y tan bella como la había conocido, quizás aún más ante sus ojos… era la misma y sin embargo había cambiado. Algo en ella era distinto. No tuvo que pensar demasiado para sentirlo. Ella era inmortal. Se levantó de su trono como movido por un resorte

La chica recorrió toda la sala con la mirada, hasta que sus ojos se detuvieron en uno de los dioses, y la sorpresa al verlo hizo que se detuviera en seco. Sun Rae y Ares se miraron el uno al otro. A ella habían empezado a caerle las lágrimas, y pasaron apenas unos segundos antes de que recorriera toda la distancia hasta él, que se había quedado paralizado mirándola, y se echara en sus brazos.

Ganímedes tuvo que morderse el labio para evitar ir hacia ella y abrazarla también. No podía abandonar su puesto, no quería hacer absolutamente nada que perjudicara a la chica o que irritara a Zeus.

Atenea, sin embargo, sí que se acercó a la pareja de enamorados que todavía se abrazaban, se inclinó sobre el oído de Sun Rae y sólo dijo dos palabras: “bienvenida, hermana”.

Zeus disolvió la reunión con pocas palabras. Los dioses, algunos contentos, y otros bastante disgustados, fueron abandonando la estancia. Ganímedes tuvo que obligarse a sí mismo a marcharse, quería hablar con ella, abrazarla, decirle lo mucho que se alegraba… pero no era el momento, y además, tenía toda la eternidad por delante para eso.

Ares se separó de la chica y la miró como sino se creyera que la tuviera delante.

– ¿Me recuerdas? ¿Sabes quién soy? – preguntó, frenético.

Ella sonrió entre las lágrimas.

– Sí, lo recuerdo todo.

Sin que se hubieran dado cuenta, Zeus se les había acercado, y ahora los miraba sonriendo. Ares se echó a los pies de su padre dándole las gracias.

– No me las des a mí. Dáselas a ella. No lo he hecho por ninguno de vosotros. Lo he hecho por esta obstinada y fuerte mujer, que tiene las agallas de enfrentarse a una familia entera de dioses por defender su amor y sin que le tiemble la mano. Mi error fue valorar vuestras opiniones y no la suya. Vosotros no lo merecíais. Ninguno. Ella sí.

Después de dejarlos sorprendidos y anonadados por sus palabras, abandóno también la sala para dejarlos sólo con la compañía de Atenea, que los miraba entusiasmada. La voz de Zeus llegó muy lejana cuando volvieron a escucharle:

– Por todo lo que es sagrado… en el fondo, soy un romántico…

Sun Rae se vio atrapada por una ráfaga de besos en todo su cuerpo y rostro. Al principio fue algo incómodo, porque aunque solo con mantener los ojos un instante sobre él le había reconocido, acababa de percatarse de que él mantenía su forma griega. Era la primera vez que le veía con ella, y sin embargo el aura, la mirada, los gestos… enseguida se había percatado de quién era. Y como si leyera sus pensamientos, en un instante él volvió a ser su amado y querido Keun Suk.

-Ares, déjala respirar…-susurró de repente la voz divertida de Atenea, a quien encontró obversándolos con la mirada preñada de cariño y afecto. Sun Rae, sin poder resistirlo más, se echó a llorar.

-Lo siento… lo siento… he… digamos que he vuelto…

***

Sun Rae buscó por los alrededores, sintiéndose perdida y observada en aquel lugar. Cuanto más lo pensaba, más cuenta se daba de que se encontraba en el Olimpo, y no podía creérselo. Incluso para ella, quien había convivido con un Dios griego, todo aquello resultaba inverosímil.

-Sun Rae-la llamó una voz conocida. Ella se volvió rápidamente y se encontró con Ganímedes, Lee Joon. El chico también había tomado su forma asiática y ella se enterneció al ver que todos estaban teniendo semejante detalle con ella-. Me alegro mucho de…-antes de que pudiera seguir hablado la chica se había lanzado a sus brazos y le apretaba con fuerza.

-¡¡Joon, Ganímedes!! ¡Hola, hola amigo, hola!-dijo feliz, sin saber qué expresarle y solo siendo capaz de abrazarlo con toda la fuerza que poseía- No sabes… lo… feliz que soy ahora mismo…-notó entonces que los brazos de él la envolvían a su vez, y quedaron fundidos en un profundo abrazo. Sabían que podían ser malinterpretados, que si los veían hablarían y querrían engañar a Zeus, o Ares… del mismo modo que sabían que ninguno de ellos dos se dejaría engañar.

Lo que existía entre Sun Rae y Ganímedes no era amor, ni cariño, ni hermandad. Iba allá, más allá de eso y no tenía descripción posible.

Fueron capaces de separar sus cuerpos pasados unos instantes, aunque no dejaron de mirarse el uno al otro fijamente. La ternura que desprendían el uno por el otro era enorme y palpable.

-Te he echado muchísimo de menos. No fui capaz de ir a verte, Sun Rae, y no sabes lo doloroso… que era imaginar… que nunca más podríamos hablar.

-El no poder hablar contigo sería una tortura inimaginable. Siento habértelo hecho pasar mal.

-Todos sabíamos que morirías algun día, sin embargo… cuando sucedió…-negó con la cabeza, intentando borrar los pensamientos de ella- No hay palabras para describirlo…

-Pero estoy aquí nuevamente, y no me voy a mover, marcharme a ningún sitio. No voy a olvidar, Joon… Ganímedes. Ahora nos toca ser felices.

***

Ambos sabían que aquello era definitivo. Ya nadie podría separarlos, ni intentarlo. Todo lo que habían soportado y superado, ¿cómo podría terminarse aquella felicidad? No iba a suceder. Si algo había hecho Zeus al concederle la inmortalidad a la muchacha, era hacerles ver que ya nada más podría enfrentarlos.

Estaban sentados, mirando el Olimpo, cogidos de la mano. A su alrededor los dioses y los inmortales murmuraban, sin embargo ellos no les escuchaban. Se tenían el uno al otro, y todo lo demás no importaba, ni iba a hacerlo nunca. Solo una diosa llamó su atención al acercarse a ellos y dirigirse a Sun Rae, con voz tierna y agradable.

-No sabes el cambio que has provocado en un Dios-Gea sonreía sinceramente y el corazón de Sun Rae se enterneció ante ello, a pesar de no saber quién era ella-, y lo que podría haber significado tu desaparición. Felicidades, nunca había visto nada igual en todos los siglos de mi existencia.

Tal como había llegado, la Diosa se alejó de ellos. Sun Rae se volvió hacia Ares, hacia su Keun Suk.

-¿Me van a decir muchas cosas de ese estilo?

-En realidad quizá son más de descontento. Pero ya se les pasará. Y tranquila, porque nadie se atreverá a decirte o hacerte nada. No tienes que temer. Ya no tienes que temer nada nunca más.

-Siempre tan confiado…

Sun Rae se giró para mirarle aquel perfil peculiar mientras él observaba la lejanía con la mirada perdida. Le encantaba su forma como Ares, al fin y al cabo se había enamorado de todo lo que era, no de su aspecto, pero él se había empeñado en permanecer siempre con el aspecto de Keun Suk. Sabía que a ella le era agradable y más familiar así.

– Me pregunto qué fue lo que hizo que Zeus cambiara de opinión – musitó Ares, para sí mismo.

***

Se había mantenido apartado, observándolos a lo lejos durante mucho rato, sin ser notado. Ni él mismo entendía por qué seguía mirándolos, la intriga debería haber desaparecido de él mucho tiempo atrás, sin embargo seguía moviéndolo. Era frustrante… pero por otro lado, lo agradecía. Se había quejado de la comodidad y falta de emociones de los dioses… ¿no era tener curiosidad mejor que no sentirse intrigado por nada?

Aquella muchacha humana era realmente sorprendente. Ares, Atenea, Ganímedes… ¡Ni él mismo había podido con ella!

Había ido a hablar con ella cuando estaba dispuesto a convocar la reunión para negar la petición de volverla inmortal. En el último momento, pensó que no estaría de más acercarse nuevamente a ella y preguntarse por centésima vez por qué enloquecía tanto a su hijo. Les había observado durante bastante tiempo, luego se había cansado esperando el regreso de Ares como si nada cuando se cansase sin ella… pero en vez de eso, se convertía en un despojo a causa de la muerte de una simple humana.

Justamente fue a él a quien vio con ella cuando estuvo lo suficientemente cerca. La chica tenía los ojos muy abiertos y ponía un brazo frente a sí mientras con el otro buscaba algo en la hierba con lo cual frenar los pasos de Ares. Él, con la forma del actor coreano, parecía entender lo que le estaba sucediendo. La observó con el rostro desencajado, mientras ella le llamaba loco, maníatico y decía algo de un almacén. Ares intentó tranquilizarla, mas fue en vano. Ella estaba horrorizada, espantada. Sentía un miedo y un pavor indescriptible teniéndolo cerca, hasta hacerle desistir y darle la espalda.

Zeus se percató entonces que, como le vio hacer una única vez en el pasado, y le costó creerlo incluso en aquel entonces, Ares derramaba lágrimas por su noble rostro. Cuando estuvo lo suficientemente lejos de ella volvió a tomar su forma original, y al hacerlo su cuerpo asiático y humano se llevó el agua de sus ojos también.

Zeus había caminado hasta ella cuando la muchacha pareció olvidar lo sucedido y seguir a lo suyo. Como si todo el miedo presente en su mente y cuerpo no hubieran existido jamás. Llamó su atención saludándola, y al verlo ella le dedicó una reverencia, costumbre de su país.

-Me gustaría trabajar contigo-le dijo, intentando entablar conversación con ella de la manera más sencilla posible. La chica creía que seguía trabajando en el mundo de los vivos como estilista-, tengo muy buenas recomendaciones de tu compañía.

-Me siento halagada…

-Pero antes, me gustaría hablar un poco contigo. Supongo que entenderás que no puedo dejar a mis… chicos en manos de cualquiera. Quiero conocerte un poco, y luego valorar tu trabajo.

-Lo entiendo perfectamente.-sonrió ella. Zeus se sentó y la muchacha lo imitó, sin preguntaré qué hacían sentados frente a un río en vez de en un despacho.

-¿Vives con tu familia?-ella negó con la cabeza.

-Vivo sola desde hace dos años.

-¿Cómo describirías tu vida?

-¿Mi vida? Mm…-pareció dudar, mirando al infinito- No tiene nada de especial, en realidad. Me levanto por las mañanas, desayuno, me arreglo, voy a trabajar… lo que hacemos prácticamente todos. Estoy contenta así como es…

-Se oyen rumores sobre tu relación con un…actor…-pensó que ella se sobresaltaría, le echaría en cara que no tenía derecho a entrometerse en su vida, pero contra todo pronóstico ella sonrió enigmática y falsamente.

-No sé qué rumores habrá escuchado, sin embargo cualquier tipo de relación que yo tenga o mantenga con nadie, no intervendrá en mi buen hacer en el trabajo. Se lo prometo.

-Pareces muy segura de ti misma.

-Si no creyera que soy buena en lo que hago, ¿cómo podría ofrecer mis servicios?

-A pesar de todo…disculpa, pero te he visto hace unos momentos con el hombre que acaba de irse, ¿qué representa él para ti que estabas tan alterada?-rederigió la conversación, seguro de que la sensación de pánico regresaría aunque fuera ligeramente a ella.

-¿Él? No hay mucho que decir. Se cree que es…se cree un Dios y que puede hacer lo que quiera con los demás. Pero ni aunque lo fuera me dejaría arrastrar, guiar y ordenar por él. Quiere que le pertenezca, ¿pero acaso no me pertenezco yo a mí misma?

 La expresión de determinación y de firme voluntad de la chica, junto a todo lo que había visto de ella, la forma de resistírsele, de enfrentársele, incluso sabiendo quién era, impresionaron a Zeus una vez más. Sun Rae era tranquila y relajada cuando era pertinente, pero también podía convertirse en el ser más fuerte y obstinado cuando era necesario. Ella era exactamente lo que Ares necesitaba para aplacar sus impulsos… Y lo volvía a demostrar una vez más.

Ella jamás retrocedería ante él, pelearía si era necesario y plantaría cara sin dudar.

Ella era DIGNA.

Digna de formar parte de su familia.

Zeus sonrió, y continuó la conversación con ella… esta vez por puro placer.

FIN

Para terminar, espectacular montaje de Agra especialmente para Kojitmal ♥

Listado de capítulos.

27 respuestas a “거짓말” kojitmal – Mentira. EPÍLOGO

  1. no hay palabras! LO BORDASTEIS! gracias chicas

  2. Jey dijo:

    Wau, no se que haré ahora los miércoles en serio… felicidades chicas, les salió de 10. Final perfecto para una historia genial. No sé que más decir, más que gracias.

  3. ARI8 dijo:

    El principio fue espectacular, me dejasteis estupefacta. Luego, a medida que fui leyendo, lo pasé cada vez peor por la angustia de los cuatro protagonistas, bueno, sobre todo por Sun Rae y Joon. A ver sé que Ares la ama más de allá de todo, pero la relación entre Ganímedes/Joon y Sun Rae, me parece más bonita y más necesaria para ambos, sobre todo para Joon.
    La verdad, que tantos años estudiando a los dioses griegos y que acaben tan humanizados fue toda una sorpresa, no me acaba de acostumbrar. Además, el que los volvieseis a poner con su apariencia occidental, hizo que no lograse encajar a los personajes, ya que se me hacían más lejanos sobre todo con los cuadros. No podía conciliar esa visión con la que tuve durante el resto del fic.
    La presentación de todos los dioses y su carácter a la hora del juicio es tal y como siempre se narró a lo largo de la Historia, lo que me hizo mucha gracia.
    El encuentro al lado del Leteo fue intenso, conmovedor y muy triste. Ver cómo la persona a la que amas te va olvidando debe de ser una de las mayores torturas que existan.
    Ya me venía venir un final trágico (made in Evil Maknae) pero no, al final Zeus hizo lo que le dio la gana y la convirtió en inmortal, haciendo que ella recordase todo y así todo volviese a la normalidad, si es que así puede ser llamada, la situación en el Olimpo.
    Me alegro que acabesen juntos, pero aunque ese reencuentro fue precioso, me quedo con el reencuentro con Joon, que para mí es más importante, más significativo. No sé, es por ese tipo de relación que tuvieron y el tipo de amor que los une, no puede ser definido y ni siquiera el gran Ares podrá nunca igualarlo. Sé que son diferentes pero en cierta manera, ese amor entre Joon y Sun Rae me parece mucho más fuerte. No sé cómo definirlo.
    Me alegra que recuperasen las apariencias orientales pero aún así, tanto tiempo en el mundo occidental, se me siguió haciendo raro, porque aunque a JKS siempre le decimos Ares, encuadrar ese nombre con el resto del panteón, con los cuadros, con lo que se nos enseñó, con lo que habéis narrado, no lo pude encajar. Culpa mía, porque una vez que me meto en ese mundo por completo, no puedo conciliarlo con la visión oriental. No sé si me explico.
    Eché de menos también algo sobre Seungho al principio, cuando se cuenta la muerte de Sun Rae. Su reacción y luego, en los Campos Elíseos, donde tendrían que haberse reencontrado. No os voy a mentir, en el fondo albergaba la esperanza de una reencarnación donde ambos pudiesen estar juntos XD.

    Bueno nenas, MARAVILLOSA HISTORIA. TRIPLE MATRÍCULA DE HONOR CUM LAUDE.

    P.D: Espero el fic de Seungho con Final Feliz, he dicho XD.

    • Nuna dijo:

      Totalmente de acuerdo en las partes Joon-Sun Rae, era exactamente lo que queríamos expresar. La necesidad de ambos del otro, radica en que son capaces de entenderse a la perfección uno al otro, y entre Ares y Sun Rae, como pareja, siempre habrá conflicto.

      Pero es que la relación entre Joon y Sun Rae siempre nos pareció preciosa, especial y única. Tienen un nexo super fuerte, más allá del amor e incluso de la amistad. Como comentábamos entre nosotras son “dos almas gemelas sin tensión sexual”, jejejjejejjejeeee. LOS ADORAMOS. Su relación es tremenda, ni la de Ares y Sun Rae se puede comparar. Probablemente Sun Rae hubiera podido vivir sin Ares, pero creo que no hubiera soportado perder a Joon.

      A mí misma me choca también la mezcla occidental-oriental. Este epílogo, era creo que lo único que teníamos pensado desde el principio, y siempre nos quedó la duda de si os ocurriría lo que te ha ocurrido a ti, por eso ya desde el prólogo veníamos diciendo que era un fic algo extraño y totalmente experimental. Mezclar mitología y korean idols, es lo que tiene. Raya un poco. Pero nos gustó tanto la idea, que nos decidimos, y este es el resultado.

      Seungho, desafortunadamente no es un papel principal en Kojitmal. Ya nos explayaremos con él… será por ganas.

      Gracias por seguir, esperar y comentar el fic todas las semanas, Ari. Nomu saranghe!

      • ARI8 dijo:

        Jodía, me emocionaste con la respuesta XD.
        Vale, ahí está la definición para la relación entre Joon y Sun Rae. Muchas gracias por la ayuda. Estoy completamente de acuerdo contigo, en que hubiese podido vivir sin Ares pero no sin Joon, es como si la ausencia del otro hiciese que les faltase una parte importante de ellos mismos.

        Dios, cada vez que recuerdo lo de Seungho, me pongo mala XDDDDDDD.

        A vosotras por traernos tan maravillosa historia. Lo mismo para vosotras también nena.

  4. nanita dijo:

    Ahhhhhhhh que final!!! Y con ese estupendo montaje!! me han dejado emocionada , chicas. Es el epilogo perfecto para una linda historia. Que rapido se pasaron 24 capítulos, cada uno mas interesante que el otro, eramos las encadenadas de los miercoles jejeje
    Felicitaciones queridas lobitas, ahora ya se ensartaron porque vamos a esperar otro fic igual de lindo de ustedes!!

  5. sandy dijo:

    AHHH estuvo muy bueno el final, yo le apostaba a q seria ares quien se volvia humano…pero me gusto mas esta version, fue ..como decirlo…fascinante, de verdad que es la primera vez que leo un fic de actores q poco conozco y que me deja una sensacion de satisfaccion, alegria y amor….gracias de verdad por la historia…me encanto…una vez mas reitero mi compromiso por ser seguidora de esta pag…gracias y saludos desde colombia…….

  6. saiquitos dijo:

    Aasñlsdkfjaowiefjsjdfjowiefja…… Diosas ustedes, me hicieron moquear mientras leia este BELLISIMO epílogo el cierre perfecto para una historia perfecta!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!. Gracias por permitirnos conocer y disfrutar de su criatura mitológica

  7. Tamaragua dijo:

    Precioso…Precioso….!!!!
    Os podeís creer q me he bebido algunas lágrimas??? T__T
    La verdad ni sé q escribir xicas, simplemente q durante un prólogo, 24 capis y este epílogo me habeís ofrecido una historia maravillosa. Q por muxos otros fics q lea a partir de ahora KOJITMAL siempre tendrá un lugar especial en mi corazón pq me he entregado a su lectura más q con cualquier otro. Q me he encariñado y en ocasiones, incluso identificado cn nuestro queridos personajes. Y q os agradezco dsd lo más profundo d mi alma q KOJITMAL haya visto la luz y nos haya provocado tnt a mi como a las lobas una serie de sentimientos tan bonitos como amargos según se iba desarrollando la historia.
    Gracias, muchas, muchísimas gracias!!! ♥_♥
    Y nos vemos en el próximo (?), o sino como siempre en uri jib = Bomba Soju!!! ^^
    Besos lobunos!!!! Auuuuu!! 😄

  8. tomodachi dijo:

    gracias por el gran final, digno de llevar a pantallas, muy bien lograda. felicidades
    wiiiii que emocion me encanto el final y ahora tengo q penitas porque ya acabo 😦
    se cuidan y graciassss

  9. Patty Elsevyf dijo:

    Excelente Chikas!!!! me encantoooo

  10. Agra dijo:

    Genial chicas, creo que es un final redondo.
    Yo he de confesar, porque creo que en su día no lo dije, que las primeras semanas también me chocaba bastante la mezcla entre el Olimpo griego y el mundo del espectáculo coreano. Creo que fue básicamente porque me pilló desprevenida. Pero también he de decir que esa sensación se iba diluyendo a medida que entrabas en la historia, y que ayudaba mucho el hecho de que remarcaseis que las reacciones de Ares se debían a su condición divina…etc.
    Por otro lado, la relación de los protagonistas ha sido siempre muy interesante, me ha encantado como la habéis llevado.
    Diría que la parte más tierna e incluso romántica de la historia se ha desarrollado más en la relación con Joon, voy a conservar recuerdos de escenas muy bonitas, entre las que no me faltará ese abrazo del final.
    Y en resumen del fic, solo decir, que sí, ha habido también romanticismo, (¿todas nos flipamos con el beso tobillero, no? y otros momentos memorables), pero en general, y principalmente lo que ha reinado sobre las demás sensaciones ha sido la tensión. Porque hijas mías, esa relación gato-ratón, esa tensión sesuá, ese porque yo tengo mi orgullo de dios, y el mío que pasa, que el humano también lo vale, vamos, esas confrontaciones que nos tenían comiéndonos la uñas y sobretodo expectantes cada semana por saber que pasará, eso hay que saber escribirlo para que funcione, y por lo menos en mí ha funcionado, así que yo os digo que sabéis.
    Y ahora, dicho esto, y dando las GRACIAS, me voy a dormir que se me ha hecho mu taaarde, uffffffff. Jajajajaja. Nos leemos.

  11. Usako Chiba dijo:

    Quiero aventarles flores, hacerles una ovación de pie, analizar frase a frase y capítulo a capítulo lo que me cabreo, lo que me emociono, lo que odie, lo que me fascino de todo el fic, pero me quedo corta, eso si, me agarro profundamente del final, de ver a Sun Rae con esa fuerza y ese coraje ante ZEus, que ella no sabia, pero en mi cabeza tengo grabada la imagen de ella sonriente, orgullo y plantada para la lucha con Ares, si, lo se imagen mental, pero QUE IMAGEN. Halagos o palabras quedan cortos para esta gran historia, millones y millones de felicidades.
    Y aprovechando que andamos pidiendo deseos a los dioses: habrá alguna levísima y remota posibilidad que algún dia se aviente aun que sea un mini fic de la pareja lechuga ( Kim Hyun Joong y Han Bo). Me da que les quedaría maravilloso.
    Felicitandolas una vez mas me despido
    Millones de besos

  12. PAMELA dijo:

    NIÑAS!!!! LLORE DE EMOCION … !!!!! GRACIAS !!!! MIL GRACIAS!!!!

  13. Usako Chiba dijo:

    Bieennnnnnnnn!!!

  14. Ilatsi dijo:

    Solo puedo decir gracias. Me ha gustado mucho, que digo gustar, me ha encantado, enamorado, emocionado y etc, etc, etc… Extrañaré leerlas una vez por semana.

    Son geniales!!!!!

  15. marybv dijo:

    Hermoso Final, que epilogo espectacular, nunca me espere este final pero fue hermosooooo.
    Son grandiosas. hasta llore cuando Ares veía que perdía los preciados recuerdos de su vida y al momento de su reencuentro ella siendo inmortal.
    Que gran esfuerzo 24 episodios, realmente antes de Bomba soju nunca leí fics pero ustedes han despertado una nueva afición . así que publiquen lo que publiquen soy fan de ustedes . GRACIASSSS

  16. claudia.l dijo:

    Me confieso aquí, quería leerlo desde hace un tiempo, pero no encontraba el tiempo, luego avanzó, le di largas.. en fin.. excusas.. excusas… pero ayer muy a las 8pm me senté frente a mi compu a leer el prólogo y hoy 2 y 50 de la madrugada he terminado el epílogo.. no podía parar, eso es, no podía, no quería, no debía. Fui atrapada desde el primer párrafo. Estupenda historia, genial narración, tensión, emoción, chicas, escriben de maravilla. Me quito el sombrero *aplauzos*
    El sincretismo en esta historia entre dos de los hobbies que más me han marcado: la mitología griega y la cultura pop coreana, reconozco, me atrapó enseguida, los personajes escogidos.. las imágenes de piiiiiii madre.. tan consistentes y pertinentes conforme la historia, un gran trabajo.. y lo mejor.. el relato. Feliz como una lombriz aunque solo me queden 3 horas de sueño, bien valieron la pena 🙂 Mil gracias y saludos.

  17. Alusiana dijo:

    Impresionante de principio a fín!!!^^^
    Gracias por compartirlo!!!^^

  18. Akima dijo:

    Espectacular final. Un Fic en toda regla excelente, tanto, en su desarrollo como su personajes bien adaptados, ya que la mezcla de dios con idols no es que sea jodio, si no lo siguiente, con que me quito el sombrero por ello y sobre todo ante vosotras.

    Todas las semanas esperaba los miércoles para leerlo y en mi mente, cada palabra y frases que leía, era como estar viendo un drama, de los buenos, con los propios personajes y con sus decorados.

    Y solo puede añadir que sois grandes chicas y sobretodo Gracias por este Gran Fic.

  19. fumoffu dijo:

    Este ha sido mi primer fanfic. Cuando empecé a leerlo fue sólo curiosidad ¿esto cómo será?. Si sabía lo que eran, incluso oí las quejas de Yensung sobre uno de temática gay…¡¡pobre!! (por lo visto no le hacían mucha gracia). Luego cuando lo empecé a leer, tengo que reconocer que lo empecé por Sukkie (siempre me llama la atención todo lo de este niño), me quedé un poco “rayada”..en ese momento me pinchas y no sale sangre. No sabía por dónde coger el tema, la historia e , incluso, pensé, ¿estas mujeres se aburren o qué les pasa?..aún no había llegado al final del prólogo ¿vale?..así es que cuando llegue al final, la expresión de mi cara había cambiado, seguía sin tener muy claro nada, pero tenía muy, muy claro que quería seguir leyéndolo. La historia ha sido muy bonita, romántica (y como esto no nos gusta ¿verdad?), son subidones y bajones..y las semanas se han pasado volando. Llegué a sentirme como cuando ves un drama al mismo tiempo que la emisión ( hubo semanas que os odié profundamente)…”¡¡por Dios..qué nervios!! y me lo cortan en lo mejor…si serán las tías…..” (los puntos suspensivos rellenarlos vosotras). La historia me ha enganchado totalmente y el final…nenas, el final, que yo le tenía más miedo que otra cosa…¡¡no me habeís defraudado para nada!!..Ya quisieran muchos guionistas mantener la tensión durante tantos capítulos y además, darnos un final perfecto, elaborado, argumentado….”No sé cómo terminarlo y lo termino de cualquier manera”..esto es lo que me daba miedo..pero, ¡¡¡SEÑORAS!!!…lo habeís bordado. Se que podría deciros más cosas, más halagos, pero realmente..me habeís dejado sin palabras.. ¿Si leeré el siguiente?..Mulá. Pero este, este lo he disfrutado como una enana. ¡¡MUCHAS GRACIAS POR ESA IMAGINACIÓN PORTENTOSA QUE TENEIS!!!…Hasta el próximo…tal vez.

  20. tenmachan dijo:

    Hala, como siempre de las últimas en leer y comentar, si es que estoy en la parra XDDDD

    Tias, os tengo que decir lo mismo que todas, pero no me voy a quedar sin decirlo: GRACIAS. Gracias por hacernoslo pasar tan de vicio semana tras semana. Gracias por no bajar el ritmo ni la calidad, gracias por darnos dosis de adrenalina, risas, celos y misterio. Gracias por adaptar de una manera tan original los dioses olímpicos a la vida actual coreana.

    Pero sobre todo, gracias por escribir con tantas ganas. Se os nota que lo habeis hecho con la mayor de las ilusiones y disfrutando cada letra que poníais en el fic. Sois unas Idolas, joer!

    Y de nuevo: GRACIAS! Estoy segura de que un día diremos, henchidas de orgullo: “Ese drama que van a empezar a rodar, ese, lo escribieron las chingus Nuna y Jeannelok, y nos lo dejaron leer en primicia”

    • Akima dijo:

      Secundo en eso ultimo que has dicho, algún día, espero no muy lejano XD, lo veremos en emision. Lo veo lo veooo *^^*

      • Nuna dijo:

        Qué exageradas!!! XDDDDDD

        Oyesss… así, echándole imaginación. Me pido elegir actores y cantantes de la banda sonora, y todas las cordinunas serán chingus elegidas por nosotras. Por contrato, toooodos los días después del rodaje habrá colegueo entre miembros del staff y el elenco, para estimular las relaciones interraciales, que no se diga que hay mal ambiente internacional. Soju y karaoke son cláusulas obligadas… y el kimchi.

        Joer, la imaginación me pierde…

        • Akima dijo:

          de exageradas nada 😄

          Y me place eso que dordinunassss y el colegeo de después que también se traigan a sus amiguitos que donde caben 2 caben 3, 4, 5, …….. y tos los que quieran 😄 donde hay que firmarrrrrrr 😄

          Me encanta tu imaginación juas juas 😄

  21. cekila85 dijo:

    con tanto trabajo que he tenido había olvidado por completo kojitmal……. lo sé es imperdonable!!!!!!! ha sido magistral, no tengo palabras, es que………………………………………………………sigo suspirando, DIOS!!!!! que son la bomba al momento de escribir.
    GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    siempre estuve tan emocionada de la historia.
    espero pronto nos sorprendan con una nueva que estoy segura será mejor FELICIDADES

  22. rosaday dijo:

    he llorado como una loca , muchas gracias el final no podria haber sido mejor

    muchassssssssss graciasssssss

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