“거짓말” kojitmal – Mentira. Parte 22

@by Jeannelok y Nuna.

Los dos amigos bebían café mientras miraban distraidamente cómo caía la nieve afuera. Estaba siendo un invierto bastante duro, y a veces, desplazarse de un lado para otro sin parar, con el mal tiempo y las carreteras llenas de nieve, era más un deporte de riesgo que otra cosa.

– Me gusta el frío – comentó Joon, con nostalgia.

La chica sonrió.

– A mí no. Desde un punto de vista práctico, es más fácil trabajar cuando no tienes que tener en cuenta tanta ropa.

Él reprimió una carcajada.

– Y supongo que es más complicado ocuparse de cinco personas en lugar de una sola.

– Sí.

– ¿Sabes algo de él?

– Sólo lo que leo en la prensa. Apariciones aquí, presentaciones allá… lleva todo este tiempo viajando entre Corea y Japón sin descanso.

Joon dejó su taza sobre la mesa.

– ¿Ni una sola llamada?

Sun Rae sacudió la cabeza.

– Necesita su espacio – comentó ella -. Y es lo que está teniendo.

– Entonces tú tampoco has intentado contactar con él.

– No.

– ¿Crees que sabrá que ahora trabajas para nosotros?

– No estoy segura. Y de saberlo, dudo que le importe…

Joon volvió a reír.

– Créeme, le importa. Le conozco bien. Para él tú eres… algo suyo. Los dioses son posesivos, y en especial Ares es bastante territorial. Estoy seguro de que lo sabe.

– Para lo que sirve, tampoco es gran cosa… ¿Alguna noticia de Atenea o de Zeus?

– Todo en calma. Que Zeus no dé señal alguna, o que no me haya dado instrucciones, significa que podemos estar tranquilos. Creo que lo mismo vale para Atenea. ¿La echas de menos?

– Un poco… – Sun Rae miró el vaso humeante de café pensativa -. Entonces, ¿qué haces tú todavía aquí abajo? ¿Lo sabes ya?

– Bueno, creo que es una especie de concesión – confesó Joon -. Desde luego, Zeus no me ha llamado a su lado. Tampoco es que tuviera mucho que hacer arriba, y supongo que Hebe está tomando mi lugar. Además, soy más feliz aquí. Es como si hubiera recuperado mi vida mortal perdida, aunque en otro tiempo y de otra forma. Supongo que Zeus también sabe eso. Y tampoco es que pueda entrar y salir de este mundo así como así… soy una persona famosa. Si de golpe desapareciera, supongo que se notaría.

Joon sonrió por su propia broma. Pero Sun Rae seguía sumida en sus propios pensamientos. Era así desde que había aceptado trabajar para su agencia. A Bi al principio no le había hecho demasiada gracia, pero la idea de que Sun Rae fuera a trabajar precisamente para ellos, contribuía a hacer creer que nada había entre ella y Joon que debiera esconderse. Así que, cuando vio las capacidades de la chica y lo bien que hacía su trabajo, no tardó demasiado en relajarse. Se podía decir que estaba muy contento con ella. Sun Rae tenía la extraña capacidad de estar en el sitio exacto y en el momento justo en que se la necesitaba. Se mantenía atenta a los pequeños detalles y era muy profesional.

Comenzó haciéndose cargo del estilismo, pasó luego a hacerse imprescindible para coordinar la agenda, y ahora, incluso estaba haciendo las funciones de mánager con Joon. Era buena hasta negociando el caché de las aparciones del grupo en los eventos, o en los trabajos de publicidad.

Bi no tardó en rendirse ante la evidencia. Y como había dicho alguna vez, ahora entendía por qué Keun Suk se había empeñado en protegerla y en retenerla como trabajadora.

Joon también estaba bastante contento. Era su amiga, su protegida. El único ser humano que podía comprenderle y con el que podía hablar libremente. Sun Rae era un gran apoyo, y gracias a su presencia estaba disfrutando verdaderamente su “segunda vida mortal”, como a él le gustaba llamarla.

Pero algo en la chispa que tenía cuando la conoció se había apagado. Desde que Ares se había marchado, ella ya no sonreía tanto como antes, y cuando reía, sólo se apreciaba por el gesto de su cara, porque sus ojos seguían teniendo aquel matriz triste que hacía que ninguna de sus sonrisas fuera completa.

– Hum… Zeus… no parece tan terrorífico como lo pintan – dijo ella, interrumpiendo sus reflexiones.

Joon soltó una carcajada que hizo que varias personas de las mesas de alrededor lo miraran. Enfundado con un gran gorro de lana, y con las gafas de sol puestas, era más difícil que nadie le reconociera, pero todavía tenía que tener cuidado. Se le olvidaba con demasiada facilidad que en aquella sociedad la discreción era muy importante. Hizo algunas reverencias para pedir disculpas y volvió a girar la cabeza hacia la ventana.

– Tiene sus momentos… – respondió -. No es ni más ni menos terrorífico que Ares, aunque desde luego tiene más poder.

La conversación volvía otra vez hacia Keun Suk, y Sun Rae se sintió incómoda.

Habían pasado algunos meses desde que él se había marchado a Japón, y desde entonces, no habían vuelto a tener ningún tipo de contacto. Él no hacía más que trabajar, aquí y allá, aunque podía decirse que se había afincado en el país vecino, y que de vez en cuando hacía algunas visitas esporádicas a Corea para cumplir con sus compromisos.

No la había llamado ni una sola vez, y ella tampoco lo había hecho. Su plan consistía en dejarlo creer que podían vivir separados, alejarse hasta que él viera por sí mismo que era una solemne tontería prolongar aquel sin sentido. Pero por lo visto, a Keun Suk no le importaba en absoluto alargar la espera. ¿Se habría olvidado ya de ella?

– Sé exactamente lo que estás pensando. ¿Apostamos? – la voz de Joon interrumpió sus cábalas.

Cuando volvió su cara hacia la de su amigo, se encontró con su mirada inteligente y observadora.

– El problema, Sun Rae – siguió diciendo él -, no es el tiempo que haga que no os véis… ¿Cuánto ha sido? ¿Tres meses? ¿Cuatro?

– Tres meses, dos semanas y tres días, para ser exactos – respondió ella.

– Para un ser que ha vivido miles de años, eso no significa nada en términos de tiempo – vió que ella lo miraba con interés -. ¿Entiendes que no tenéis la misma referencia temporal? Para ti son meses de tu vida, para él, apenas un pequeño y corto periodo insignificante de tiempo. Lamento comunicarte, Sun Rae, que tu táctica de darle su espacio, está muy lejos de funcionar, por lo menos para ti, que tienes tus días limitados.

– Jamás se me habría ocurrido – dijo ella, comenzando a entender.

– Si quieres que él reaccione, debes hacer algo. De otra manera, probablemente reaccionaría, pero ¿cuántos años le llevaría? ¿Diez? ¿Veinte?

Sun Rae no había pensado en eso… de hecho, tenía todo el sentido del mundo. ¿Qué eran tres meses para alguien que había vivido tanto? Para ella habían sido muy duros… pero para él…

– Tienes que hacer algo – insistió Joon -. Debes pasar a la acción.

– ¿Se te ocurre algo? – preguntó ella, aunque con indiferencia.

– Sí.

Sun Rae lo miró con interés, y por primera vez en mucho tiempo, con una chispa de esperanza en sus ojos.

***

– Estás preciosa.

Fue su veredicto cuando Sun Rae salió del probador. Aquel vestido no encajaba nada con el estilo discreto y sencillo de la chica, pero Joon tenía que reconocer que le sentaba maravillosamente.

– Me siento incómoda – afirmó ella.

– Incómodo me sentiré yo cuando todos los hombres comiencen a revolotear a tu alrededor – bromeó él -. ¡Nos lo llevamos! Vamos, tenemos que hacer algo con tu peinado y con el maquillaje.

– No puedo pagar esto – dijo Sun Rae angustiada -. ¿No sería mejor buscar algo más…?

– Dijiste que seguirías mis instrucciones – protestó Joon -. Además, es vestuario de la empresa. Está a disposición nuestra para ocasiones como esta. Si vas a acompañarme, tienes que ir bien vestida o dañarás mi imagen.

Joon puso el vestido en una bolsa y la agarró del brazo para obligarla a seguirlo.

– No estoy segura de que una aparición pública juntos… – Sun Rae se empeñaba en resistirse.

– Tonterías – dijo él con convencimiento -. Todo el mundo sabe que ahora eres mi mánager, están acostumbrados a vernos juntos de un lado para otro, y además, también saben que somos muy amigos. La prensa no armará escándalo, y yo me encargaré de que no tengan motivo para ello… sólo tengo que acercarme traviesamente a alguna de las chicas de los grupos femeninos y tendrán carnaza para varios días… No tienes nada que temer.

***

Sun Rae seguía pensando que todo aquel plan del muchacho, que parecía sacado más de una telenovela que de la vida real, iba a ser un fiasco. Sin embargo, debía reconocer que le hacía ilusión usar aquel tipo de ropa aunque fuera una vez, y por qué no, disfrutar de un evento desde un puesto privilegiado y no entre bastidores sin poder tomarse un segundo de descanso.

Estaba sentada en el sofá de casa, o al menos intentaba estarlo porque al instante se levantaba, iba hasta una silla y de allí a otro sitio. El chico la había llevado a la peluquería donde la habían peinado y maquillado y después dejado en casa, diciéndole que la llamaría cuando fuera a buscarla con los demás después de haberse arreglado también.

Sin haberle permitido devolverle nada de lo gastado, alegando que era un regalo para ella, su mejor amiga y que además que era también por sí mismo, quien quería verla así vestida, Joon se había convertido en su hada madrina por aquella noche. No sabía si el encanto duraría hasta las doce de la noche y los nervios comenzaban a carcomerla, sin embargo debía ser fuerte y valiente.

Tomó aire y caminó hasta la ventana, acariciándola suavemente y notando su frialdad. El muchacho le había dicho que llegaría en unos veinte minutos desde que la había llamado hacía quince, así que solo tenía que esperar que el timbre sonara y bajar para encontrarse con él.

Se vio reflejada en el cristal y optó por mirarse una última vez en el espejo de cuerpo entero que tenía en el armario, para asegurarse de no haber estropeado nada de lo que Joon había preparado en y con ella. Era curioso que siendo estilista, decidiera confiar para sí misma más en los gustos de otra persona.

Cuando abrió el armario, el reflejó que éste le devolvió fue el de una muchacha de piel pálida pero con las mejillas ligeramente sonrojadas, dándole un aspecto juvenil. Cuando la estaban maquillando pensaba que debía parecer un payaso debido al tiempo que se estaban tomando, sin embargo nada más alejado de la verdad: estaba suavemente maquillada, con los labios rosados y los ojos en tonos aguamarina. El peinado era también sencillo pero elegante, optando por dejar los cabellos castaños caer en ligeras ondulaciones sobre sus hombros, sujetando el flequillo en forma de un par de trenzas y despejándole la frente. Unos pendientes del color del mar relucían tras los mechones según cómo colocaba la cabeza.

¿Sus ojos eran antes así de grades? ¿Y sus labios estuvieron alguna vez tan definidos?

El vestido era de color verde azulado y se le sujetaba totalmente alrededor del pecho (¡Joon incluso le había comprado sujetadores sin tirantes! ¿Cómo pudo saber su talla?). Era un corsé. Moldeaba su figura y por debajo de la cintura se convertía en una masa de telas que iban de aquí hacia allá dándole la forma de una especie de flor que prácticamente le cubría solo parte de los muslos. La parte superior, además, iba decorada con un gran lazo en un costado.

Llevaba unas medias blancas pero que casi ni se veían, y los zapatos (por suerte el chico había tenido la delicadeza de no elegir unos tacones de vértigo, como tendían a ponerse las chicas con las que solía trabajar) eran negros y con la parte de los dedos redondeada. Se anudaba con tres tiras en el tobillo.

Los hombros los llevaba suavemente cubiertos con una corta chaquetilla negra transparente anudada en el cuello.

Joon le comentó que prefería prescindir de accesorios. Dejar el cuello y las clavículas al aire cuando se sacara la chaquetilla, mostrar sus pequeñas y finas muñecas. Solo uno de sus dedos se dio el lujo de lucir alguna cosa: un anillo redondo y negro con una flor de tela azulada atrapada en cristal.

Sun Rae debía reconocer dos cosas: que Joon tenía muy buen gusto, y que se sentía como toda una reina.

***

Cuando se encontró a Joon abajo el chico le tendió galante el brazo para que ella se sostuviera y la acercó hasta el vehículo negro. La gente comenzó a reconocerlo y arremolinarse a su alrededor, y Sun Rae se dio cuenta de que todo comenzaba desde el mismísimo instante en que uno de sus pies había tocado el suelo.

Al introducirse en el coche donde el resto de miembros del grupo más el conductor los esperaban, comenzaron a escucharse vítores. La gente de fuera hacía fotografías con los teléfonos móviles mientras ella era observada por Mblaq fascinado, sorprendido y divertido. Le decían lo guapa que estaba, que ya sabían que lo era claro, pero que parecía otra. Sabía que estaban siendo amables, sin embargo no podía evitar ponerse nerviosa ante tantos piropos. No era el tipo de chica que llamaba la atención de aquella manera.

Se volteó en busca de su amigo, su suporte en todo, y lo encontró sonriéndole con cariño y confianza. Su pecho se llenó de orgullo y supo que sí, estaba preparada para aquella noche.

Cuando bajaron del coche y los guiaron a la mesa que tenían como asignada, pudo escuchar los cuchicheos y notó las miradas que le dirigían. Alzó la cabeza y se dejó sujetar de nuevo por Joon. Como siempre, haría caso omiso a todo lo que pudieran decir de ella. Nada iba a dolerle.

Llegaron hasta sus asientos y caballerosamente el chico le colocó la silla y esperó a que estuviera perfectamente colocada para situarse también. Con ellos había por suerte más gente de la empresa así que no llamaba tanto la atención que ella se encontrase allí.

Su mesa se encontraba en un lugar desde el cual podía ver a la perfección el escenario. Las luces no tardaron en apagarse y centrarse todas allí donde aparecieron los presentadores. Los aplausos no se hicieron esperar, y durante una hora estuvieron recitando premios, diciendo nombres y recibiendo gente. Incluso Mblaq subió a actuar una vez como otros grupos, y finalmente llegó. El premio del público para…

– Jang Keun Suk.

Los aplausos ni siquiera sonaron en sus oídos. La gente no existía, podría decirse que ni la tarima, ¿qué hacían ellos allí? ¿Por qué él estaba tan lejos de ella?

Iba tan elegante, tan guapo… era obvio que nadie podría vestirle tan bien como ella misma había hecho, sin embargo cualquier trapo podía parecer la perfección si él lo lucía.

Sun Rae notó el amor que tenía por aquel Dios perforándola de dentro hacia fuera, ¿notarían los demás el nerviosismo que la había atenazado cuando él hizo acto de presencia y se plantó allí arriba como si nada? Sus ojos perfilados de negro, tan vivaces, avispados y sabios como ella los recordaba. Profundos como el universo. El traje era oscuro, aunque no negro del todo, y le hacía parecer más delgado, pero también alargaba sus miembros. El cabello lo llevaba recogido en una coleta que dejaba libres algunos mechones rebeldes como él mismo.

¿Era esa Cenicienta lo suficientemente hermosa para aquel Príncipe, incluso vestida como una dama?

En realidad, le daba igual. Así vestida, o con tejanos y camiseta, aquel hombre, aquel Dios, Keun Suk, Ares… él la amaba. Era suyo, y nada ni nadie, podría cambiar aquello. Ni siquiera él mismo.

***

Keun Suk saludaba sin descanso y agradecía las palabras de felicitación por el premio. En realidad estaba hastiado y lo único que quería era volverse a Japón. Ni siquiera apuraba la copa de champagne que tenía en su mano desde hacía bastante rato.

Decidió salir de la recepción privada y deambular por algún lado cuando alguien llamó su atención. Fue una espalda cubierta con tela negra transparente, volviéndola todavía más seductora de lo que habría sido al desnudo.

Los moscardones revoloteaban a su alrededor, intentando llamar la atención de la fémina. Alguna cosa en su interior le dijo que siguiera observando, la curiosidad lo mantuvo con la vista clavada en aquella persona, ¿quién debía ser?

De repente alguien a quien conocía demasiado bien para su propio gusto se cruzó en su campo de visión.

– Maldito copero, siempre estás allá donde pongo el ojo.-murmuró entre dientes, dispuesto a seguir con su plan inicial, cuando de repente la chica volteó el rostro hacia el costado para entablar conversación con Ganímedes…y se dio cuenta de quién era.

Como si fuera alguien famoso, todo el mundo quería conocerla y acercarse a ella, y era el copero quien iba presentándola, arrastrándola de aquí para allá, dejando que manos desconocidas la rozaran. Sun Rae respondía a las inclinaciones de cabeza con las suyas propias, sonreía, conversaba como si siempre se hubiera movido en un ambiente como aquel.

¿Desde cuándo le era tan fácil entablar conversación con desconocidos? Bien que con él había evitado cualquier tipo de relación durante bastante tiempo…

Se tragó el contenido de la copa de un golpe y cogió otra de algún lado sin quitar la vista de ella, bebiéndosela de un trago de nuevo.

De repente, Ganímedes acercó su boca al oído de la chica y le dijo algo que pareció ponerla tensa.

¿Por qué no había utilizado sus malditos poderes para escuchar lo que le decía el chico, que la había hecho reaccionar así?

 ***

Sun Rae casi gritó de júbilo cuando se libró de todo aquel gentío, aunque en su cabeza llevaban rato simplemente resonando las palabras de Joon.

Él está aquí… está aquí y está muy enfadado. Puedo sentirlo con toda claridad. Debe haberte visto. Sonríe, Sun Rae. 

Él la había visto. Rodeada de toda aquella gente, hablando, saludando…y no se había acercado a decirle nada. Lo entendía, sin embargo muy en el fondo deseaba equivocarse, que él fuera, la agarrase y la besara delante de todo aquel gentío.

Añoraba sus labios.

Justamente estaba pensando en aquello cuando notó un tirón en el brazo y alguien la apartó de los pocos ojos que quedaban en aquel pasillo. Cuando levantó la vista para quejarse, dolorida, las palabras murieron en su boca.

No era el abrazo ni el beso que esperaba, pero sí la persona. Las piernas comenzaron a temblarle, pero supo mantener la compostura y encararlo. Sin embargo, tras observarla sin demostrar emoción alguna la volvió a agarrar y la arrastró tras de sí hasta llegar a la calle. Sun Rae notó el frío calándose en su piel.

-¿Te lo has pasado bien?

-¿Pero qué demonios te pasa?

-Te he preguntado – la voz de Keun Suk era mordaz. Le recordaba a la voz de una bestia que había escuchado en el pasado- que si te lo has pasado bien -la apresó contra la pared, apoyando las manos detrás de ella. Estaba acorralada. Le gustaba. Tenía miedo. La contradicción estaba servida, como siempre que se encontraba cerca de él.

-Pues sí, y mucho. Ha sido una gala muy entretenida, y he conocido a muchísima gente. Y ahora, si me perdonas…

-No, no lo hago – la agarró de la muñeca-. Vaya, tanto decirme que no tenía que dejarte… pero en poco tiempo te has convertido en una furcia muy inteligente.

-… ¿Qué me has llamado?

-¿De verdad te apetece que lo repita?-reconocía aquel olor en su aliento. No era la primera vez.

-¿Te has vuelto loco? ¿Es que te crees que volvemos al principio de todo? Suéltame – no, no eran aquellas las palabras que quería decir, o que esperaba decirle al menos cuando se reencontraran.

-¿Por qué tendría que hacerlo?-la agarró de las muñecas.

-¡Suéltame!-repitió, alzando la voz. Forcejeó con él, y a ver que no iba a soltarla le propinó un puntapié. Sabía que no iba a dolerle, pero la sorpresa le obligó a soltarla.

-¿Qué te crees que haces?-su voz era más alta que de costumbre.

-No vuelvas a aparecer delante de mí -le gritó ella también. No sabía ni siquiera que tenía capacidad de alzarle la voz a los demás así, ni que lo haría nunca, pero… le sangraba demasiado el corazón.

A pesar de todo, cuando Joon se la encontró y le preguntó si estaba bien, dándose cuenta de que algo había fallado, no lloró y sonrió ampliamente.

¿Hasta cuándo aguantaría Keun Suk comportándose como un capullo? Ella podía ser bastante paciente

***.

El coche negro la dejó justo donde la había recogido y Joon la acompañó hasta la puerta. Le preguntó si quería que subiera pero ella alegó estar cansada y preferir ir a descansar.

En el ascensor se quitó los zapatos, harta de ir vestida de aquella manera. Se riñó a sí misma por entusiasmarse tanto por ropa bonita y un poco de maquillaje y decidió pagárselo a Joon por más que él se negase.

No era una reina, ni Cenicienta. Era una estilista trabajadora que se había enamorado de un Dios estúpido y engreído, que la amaba pero solo sabía cómo herirla. Con sus palabras, con sus actos, dejándola sola.

Abrió la puerta del apartamento y dejó caer los zapatos y el bolso al suelo, ya pensando en el trabajo del día siguiente y organizando su agenda mental. Se sacó la chaquetilla y fue entrando en casa descalza y quitándose también las medias, cuando al encender la luz del comedor se percató de que había alguien esperándola en el sofá.

-¿No te he dicho que no volvieras a aparecer delante de mí?

-Pensaba que me pedirías que te ayudara a desvestirte -tal cual dijo esto, ella volvió sobre sus pasos, agarró los zapatos y se los lanzó encima, aunque sabía que él iba a esquivarlos sin dificultad.

-Márchate.

-Algún día te darás cuenta de que es infructuoso darle órdenes a un dios.

Listado de capítulos.

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10 respuestas a “거짓말” kojitmal – Mentira. Parte 22

  1. JeSsiKa dijo:

    Oh my god!!!
    esto cada dia esta mejor, las felicito chicas, tienen una gran imaginacion y no saben q feliz me hace eso jajaja
    Esperare con ansias el siguiente capitulo.

  2. Agra dijo:

    Ala! Vuelta a empezar!
    Si es que da igual que sean hombres que dioses, en el fondo lo que son es crios, ésto es mío y si no me enfado, jajajaja.
    Como siempre genial chicas, y como siempre a la espera de más.

  3. larosae dijo:

    No chicas ustedes me perdonaran pero OKEGIJERIOJAEIURBGIUAEHGIUAEHG, donde está el buzón de las quejas? no nos pueden dejar así o.O . Diossssssssssssssssssssssssssssss o mejor dicho Aresssssssssssssssssssssssssss dame la fuerza para aguantar una semana completa y tener el próximo capitulo ^^, de verdad las felicito son lo máximo por regalarnos esta serie que cada miércoles nos llena alegrías. Saludos

  4. zhio dijo:

    Ares!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! carambolas!!! que dioses ni que nada al final terminan siendo HOMBRE!!!!!! y todavia se hace el herido!!! porfavorrr!! chicas este capítulo esta de la pasada!!! esta genial pero no AGUANTARÉ hasta el miércoles!!!!!!!!!!!!!! waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!! T________________T*

  5. thaniayamato dijo:

    no no no sin duda no puedes dejarnos asi a a no ya lo hicieron realmente se quedo en algo interesanter hasta no mas poder que va a pasar hay ares si k haceds k le de un dolor de cabeza a sun rae del tamaño de un tsunami pobr de ella sin duda parece uqe habia voolvido a las andadas de cuando llego sun rae con joon ja pero klual fue su sorpresa lo k pensaba seria su siguiente victima jajaja no fue mas que su ultimo y mas grande amor tormento ja feliz feliz y con mas ancias que nunca esperando el capi del miercoles
    gracias por este buen fic sin duda no pudo creer que ya sean 22 capitulos 22 miercoles weno 21 y un 31 de diciembre han pasado y sigo pegada como chicle con este fic si fuera drama estaria mas traumada k de costumbre eso sin duda

  6. fumoffu dijo:

    *se pone de pie y….¡¡¡aplaude!!!* y, a continuación escribo esto al mismo tiempo que me voy cabreando por momentos…. ¡¡ale…otra semanita…!! esto es peor que seguir un drama al mismo tiempo que lo emiten..¡¡por lo menos emitien dos capítulos!!!…Besotes…¡¡¡¡artístas!!!

    • sandy dijo:

      jajaja y si estoy de acuerdo contigo….ya habia dejado la tentacion de ver doramas en emision y ahora caigo en esto….nooooo…a parte saben como dejarnos mas q con la duda y ganas de mas…ahhhhh q mas da sera esperar ooootttrrraaa llaargaaaaaaaaaaaa semana….

  7. rosaday dijo:

    me haces sufrir esperando los cap y no es suficiente para vosotras, estuvo increible graciassss

  8. nanita dijo:

    jajajaja a todas nos han dejado con un Ahhhhhhhhhhhh de exclamacion …..
    les esta quedando buenísimo chicas, felicidades
    Somos sus seguidoras fieles. Ponganles copyright jajajajajaj

  9. ARI8 dijo:

    DOBLE MATRÍCULA DE HONOR CUM LAUDE NENAS.
    Perfecto, simplemente perfecto. Me encantó.
    Menos mal que Rain tuvo dos dedos de frente y la contrató (ahora vendrán sus fans y me atizarán XD) para que lleve a MBLAQ y sea la manager de Joon. Es maravilloso ver cómo es la relación entre ellos dos y cómo la cuida a más no poder y aunque ella no esté todo lo feliz que debería, gracias a él, puede seguir adelante sin derrumbarse.
    Lo de ser su hada madrina me recordó a Oska en Secret Garden, sólo que con mucho más gusto, claro está. Lo que la pobre no sabía es que Ares estaría presente allí y que volvería a ser el mismo capullo sin corazón pagado de si mismo que al principio y al cuál desearías colgar del palo de mesana. Eso de llamarla furcia fue muy fuerte. Le hubiese venido bien un buen puñetazo que le rompiese la nariz. Ahora bien, eso de que ella llegue a su casa y se lo encuentre en su salón, vamos, es que para terminar de matarlo, porque tiene tela el asunto. A ver cómo acaba el tema, porque desde luego, se las trae de lo lindo. Me gustaría que hubiese una escena de una gran bronca entre ellos y que lo echase de la casa con cajas destempladas pero algo me hace sospechar que acabará con ellos dos en la cama XD.
    Espero con ganas el siguiente capítulo nenas.

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