Reseña: Thirty but seventeen (서른이지만 열일곱입니다)

Por @Ari2PMAM para Bomba Soju

thirty but seventeen 2

Bueno, después de cuatro dramas japoneses reseñados, aparece por aquí otro coreano, que ya era hora XD.

“Thirty but seventeen (서른이지만 열일곱입니다)” fue obra de Jo Sung Hee (“High School: King of savvy” y “Se was pretty” entre otros), mientras que la dirección estuvo en las manos de Jo Soo Won (“I hear your voice” y “Pinocchio” y unos cuanto más).
La SBS fue la cadena que lo emitió entre el 23 de julio y el 18 de septiembre, contando con un total de 32 episodios.
En cuanto a la audiencia, en Seúl anduvo entre el 6,7 % y el 12,5 %; mientras que a nivel nacional los índices estuvieron entre el 5,7 % y el 11 %.

Woo Seo Ri (Park Shi Eun) es una estudiante de 17 años que pierde la noción del tiempo y desconecta del mundo cuando tiene entre sus manos las partituras de música clásica o cuando va tarareando una pieza para una prueba. Es tan torpe en esas ocasiones, que puede acabar empapada o llevándose por delante señalizaciones de plástico o poco más y choca con farolas.

Gong Woo Jin (Yoon Chan Young) tiene también 17 años, pero va a otro instituto distinto, aunque debido a un cascabel se fijó en Seo Ri, aunque no sabe su nombre. Así es como empieza a buscarla por los sitios por los que se cruzan y alguna vez la salva de sufrir accidentes debidos a su ensimismamiento. Así llega a seguirla hasta su instituto para saber dónde estudia, aunque sin que ella se dé cuenta.

Un buen día, Woo Jin y Seo Ri se encuentran en un autobús y ella le pide indicaciones sobre dónde bajarse. El pobre Woo Jin se queda tan pasmado que es incapaz de reaccionar durante un momento, aunque cuando se recupera, el pobre no es que dé pie con bola, pero está empeñado en darle el dibujo que hizo de ella cuando pasaba por la pasarela elevada una noche. Sin embargo, cuando sube la mejor amiga de Seo Ri al autobús, él se acobarda y no se lo da, bajándose a toda velocidad del bus llevándose con él el colgante de Seo Ri.
Aunque se arrepiente de lo que hace enseguida, por lo que sale corriendo tras el autobús para darle el dibujo, pero jamás llega a hacerlo porque debido a un conductor imprudente, el autobús en el que va Seo Ri sufre un accidente y ella cae en coma, aunque Woo Jin piensa que murió porque entre las víctimas mortales está Noh Su Mi, la mejor amiga de Seo Ri. Y es que Woo Jin vio un día a Seo Ri con la sudadera de Su Mi y vio el nombre en la parte superior izquierda, por lo que cree que es Su Mi.

Trece años más tarde, Woo Jin (Yang Se Jong) tiene treinta años y no quiere tener conexión alguna con el mundo ni con la gente. Es prácticamente un misántropo que trabaja seis meses y desaparece del mundo otros seis. Y es que se cree el responsable de la muerte de su primer amor, por lo que piensa que no tiene derecho a ser feliz y tampoco quiere verse envuelto en la vida de otras personas.
Esta manera de ser hace que su sobrino Yoo Chan (Ahn Hyo Seop) sufra porque echa de menos al Woo Jin alegre, extrovertido y cariñoso que siempre jugaba con él y le consentía.

Aunque si él lo lleva mal por la culpabilidad, imaginaos Seo Ri (Shin Hye Sun), que despierta trece años después y se encuentra con una desconocida en el espejo. Es un trauma gordo el que sufre, porque mentalmente sigue teniendo diecisiete años, pero físicamente tiene ya treinta.
A eso sumadle que se encuentra sola, sus padres habían muerto, por lo que vivía con su tío materno y su mujer, pero resulta que nadie la ha ido a ver durante esos trece años, aunque sí que han estado pagando sus facturas. Bueno, sí que hay alguien que ha estado yendo a verla, Kim Hyung Tae (Yoon Sun Woo) que llevaba enamorado de Seo Ri desde que eran adolescentes y que soñaba con ser rapero, pero por ella estudió medicina y no dejó de creer que ella despertaría y que volverían a estar juntos para siempre.

Por desgracia para Hyung Tae, Seo Ri escapa del hospital en busca de sus tíos, al estar recuperada un poco gracias a la fisioterapia.
Es así cómo después de ciertos problemas y malentendidos, Seo Ri y Woo Jin acaban viviendo juntos en la antigua casa de ella, gracias a la ayuda de Yoo Chan y Jennifer (Ye Ji Won) que es la asistenta doméstica y encargada de cuidar a Yoo Chan por la ausencia de la madre de esta que está en el extranjero.
Poco a poco, la relación entre Woo Jin y Seo Ri va mejorando, aunque a ella le cuesta mucho que él se abra y hable con ella. Por suerte, para ella, además de Yoo Chan y Jennifer, también cuentan con la ayuda de los dos mejores amigos de Yoo Chan, Han Duk Soo (Jo Hyun Shik) y Dong Hae Bum (Lee Do Hyun), que acaban adoptando a Seo Ri como hermana mayor y se pasan casi todo el tiempo en casa de Yoo Chan y Woo Jin.

Creedme, el drama es muy bonito, porque veis la evolución de dos personas que están rotas interiormente, a dos personas que acaban volviendo a vivir y pudiendo disfrutar de la felicidad que se merecen.
La relación entre Woo Jin y Seo Ri es preciosa, aunque tarda en arrancar y va muy lenta, pasito a pasito porque Woo Jin tiene mucho miedo y Seo Ri desconoce lo que siente y sigue siendo una cría de diecisiete años.
Quiero destacar a Yoo Chan, el sobrino y toallero del drama, que roba por completo el protagonismo en el drama. Es un gran osito de peluche con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho. Él es el que ve a Seo Ri de verdad, una niña de diecisiete años de la que se enamora y a la que quiere cuidar proteger, aunque también la ayuda a seguir adelante y a madurar, además de ser quien la pone al día con los avances tecnológicos.
Pero no sólo se preocupa por Seo Ri, sino que también adora a su tío y lo único que quiere es volver a verle feliz y como era hace trece años, porque no sabe qué fue lo que hizo que pegase ese cambio tan radical.

¿Cómo acaba esta historia? No os lo pienso decir, tendréis que verlo. Lo que sí os aseguro es que vais a disfrutar mucho del drama y que vais a adorar a Seo Ri, pero sobre todo, a Yoo Chan. Con Woo Jin se tarda algo más, la verdad, pero no le quedará más remedio que volver a abrirse al mundo porque no le dejarán volver a encerrarse en el suyo.

Y si por algo destaca este drama es porque POR FIN TENEMOS UNO DONDE IMPERA EL SENTIDO COMÚN. Sí, lo digo a voces porque estoy haaaaaaaaaarta de ver siempre cierto tipo de escenas que se repiten hasta la saciedad, pero que esta vez ese tópico se va al garete y gana lo que tiene que ganar, el sentido común.

Ah, también tendréis muchos momentos divertidos donde no podréis dejar de sonreír o a veces, incluso os reiréis de buena gana.

Me encantaron Shin Hye Sun y Yang Se Jong como pareja, tuvieron muchísima química y formaron una pareja preciosa que da gusto ver. Tengo que reconocer que me gustaría volver a verles juntos en otro drama como pareja protagonista.

NOTA: 8,5

Créditos: Dramawiki
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