La lucha contra la discriminación de los coreanos chinos

Por @Ari2PMAM para Bomba Soju

daerim-dong

En la foto de portada podéis ver una de las calles de Daerim-dong, llena de restaurantes chinos y negocios rotulados en chino, pertenecientes a coreanos nacidos y criados en China, que decidieron regresar al país donde están sus raíces.

La zona de Daerim-dong, es donde mayor concentración hay de coreanos-chinos (unos 700.000), también conocidos como joseon-jok. Por desgracia para esta gente, su barrio tiene la fama de ser uno de los lugares más inseguros que hay y en el que no se puede salir por las noches.

Y es que, debido a las películas, Daerim-dong se ganó la fama de ser un lugar donde se producen los crímenes más horrendos que os podáis imaginar. Una zona donde los adolescentes huidos de casa son captados por las mafias, que los matan y venden sus órganos en el mercado negro.

La gota que colmó el vaso de los joseon-jok, fue la película, “Midnight runners”. Esta comedia de acción, se regodea en el estigma que pesa sobre esta gente, de ser criminales y que su barrio es un lugar inseguro.
En la película, Daerim-dong es presentado como un lugar sin ley, donde la policía “no puede entrar” y donde “chinos indocumentados llevan cuchillos.”

Kim Suk Za, el presidente de la Asociación Étnica Coreano-China, se manifestó al respecto:
“Sé que las películas son ficción, pero semejante película tiene un efecto adverso sobre nosotros. Cuando este tipo de películas se estrenan, los coreanos nos tratan como criminales a los que deben evitar.”

Pero ésta no es la primera vez que pasa, ya que también en “Yellow Sea” (2010), los pertenecientes a la etnia coreana-china, fueron presentados como criminales.
En “China Town” (2015), se les describe como traficantes de órganos.

“Tratamos de ganar dinero y formar una familia, respetando la ley para no ser expulsados. ¿Por qué debemos ser tratados como potenciales criminales? Es humillante.” 
Esto fue dicho por un hombre de etnia coreana-china de 46 años, que sólo quiso que saliese su apellido, Choi.

Los descendientes de coreanos que emigraron a China hace siglos, comenzaron a regresar al país en 1992, cuando ambos países entablaron relaciones diplomáticas.
Regresaron al país en busca de mayores oportunidades económicas, ya que no sólo compartían el mismo idioma, sino la misma cultura y la misma etnia, por lo que conseguir un trabajo les resultaría más fácil.

Daerim-dong y Garibong-dong son las zonas donde mayor concentración de fábricas y viviendas asequibles hay.

Yang Soon Young, de 46 años y dueño de un restaurante chino donde vende brochetas de cordero, dijo que la película le ha causado pérdidas:
“Sobre el treinta por ciento de mis clientes eran coreanos. Ahora, apenas los tengo. Creo que podría ser por la imagen de Daerim-dong, como un campo de cultivo para los crímenes.
He trabajado duro, hecho trabajos que los coreanos eran reacios a hacer y pagué mis impuestos, pero los coreanos todavía nos ven así. Mi vida en Corea es suficientemente dura, pero semejantes prejuicios, hacen que todavía sea más miserable.”

El sentimiento anti chino en Corea, por la oposición del gigante asiático al despliegue del sistema antimisiles de Estados Unidos, también les está pasando factura a los
coreano-chinos.
Desde que Corea decidió desplegar el sistema Terminal de Defensa de Alta Altitud (THAAD por sus siglas en inglés) , el año pasado, para defenderse de los ataques del Norte, China tomó medidas punitivas, como la prohibición de los paquetes de viaje a Corea del Sur.
China dijo que ese sistema supone una amenaza para su propia seguridad y se ha opuesto firmemente a este sistema de defensa de misiles.

Alguien, de apellido Baek, trabajador de una agencia de viajes para turistas chinos:
“La decisión de desplegar el THAAD, ha pasado factura a nuestros negocios. Muchos joseon-jok dependen en gran medida, de sus negocios con los chinos.
Solía preparar unos cien viajes para grupos de chinos, y digamos que ahora, sólo veo venir a un grupo a Corea.”

El estigma contra esta gente, está basado mayormente en crímenes muy publicitados, cuyos protagonistas fueron coreano-chinos.

Según el análisis de los crímenes, llevado a cabo por la Oficina General de la Fiscalía, en 2014, hubo 28.456 crímenes cometidos por extranjeros, elevando el nivel de delincuencia al 1’6 por ciento. Los coreanos, por su parte, cometieron 1’87 millones de crímenes, con lo que tenemos un 3’7 por ciento . Sin embargo, el estudio no se centró en los nacionales chinos.

En Daerim-dong, donde uno de cada cuatro residentes son coreano-chinos, hubo 471 crímenes graves, incluyendo asesinatos y violaciones, en la primera mitad de este año. Esto supone un 25 por ciento menos que el año pasado en las mismas fechas.

Un policía que trabaja en esa zona, se manifestó al respecto, aunque pidió que su nombre no se revelase:
“La realidad en Daerim-dong es completamente diferente a como se describe en la película.
La seguridad pública en este área no es peor que en otras.”

Desde 2010, para deshacerse de esta mala imagen, unos setenta coreano-chinos, patrullan todas las noches por el barrio.

El presidente de la Asociación Étnica Coreano-China, también dijo:
“En los últimos años, apenas he visto violencia o asesinatos en Daerim-dong. Las cosas han cambiado mucho en los últimos veinte años. Nos sentimos seguros.”

La manera en la que son descritos los coreano-chinos en las películas se basa en la imagen que los coreanos de a pie tienen de ellos y que se ha formado a lo largo de las décadas.

Lee Jean Young, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Inha:
“Muchos de los coreanos que dicen que los joseon-jok son temibles, ni siquiera los han conocido en persona.
En los primeros años del asentamiento de chinos descendientes de coreanos, que en su mayoría venían de áreas rurales y tenían un bajo nivel educativo, no seguían las reglas de etiqueta pública. Por ejemplo: escupir en las calles y tirar la basura en cualquier sitio, lo que no era adecuado a los estándares coreanos.”

Es más, la prensa, al informar de los delitos cometidos por coreano-chinos, lo hacen de tal manera, que el odio y la desconfianza se incrementa hacia todos ellos.

Oh Jung Eun, investigador senior de IOM Centro de Investigación para la Inmigración y la Rehabilitación:
“Los coreanos, al tratar con ellos más a menudo que con los extranjeros, les es más fácil destacar el comportamiento de los joseon-jok que les hace sentir incómodos.”

A finales del 2016, había 2’04 millones de extranjeros en Corea, siendo la mayoría de ellos, un 49’6 por ciento, de nacionalidad china.

Se estima que hay 1’8 millones de coreano-chinos por todo el mundo. Muchos de ellos, son descendientes de refugiados y de los luchadores del movimiento de la independencia, que huyeron de Corea para no someterse al dominio japonés.

La posición social y económica de los coreano-chinos, también está detrás del sentimiento desfavorable que hay hacia ellos. Según dijo Oh Jung Eung, a lo que añadió:
“Los surcoreanos ven diariamiente a los chinos descendientes de coreanos, como trabajadores poco cualificados que emigran a Corea para realizar trabajos de obreros. Eso lleva a que los coreanos los miren por encima del hombro y los traten como la clase más baja de la sociedad.”

La mayoría de los chinos de etnia coreana que van a trabajar a Corea del Sur, tienen visas C-3, F-4 y H-2, que se les da a los coreanos del extranjero. Los hombres van a trabajar en la construcción, mientras que las mujeres trabajan como: cuidadoras, niñeras y camareras de restaurantes. Estos puestos de trabajo están en lo más bajo de la escala salarial.

Shin Hae Ran, profesor de Geología en la Universidad Nacional de Seúl, se mostró a favor de las protestas públicas de los coreano-chinos para luchar contra ese estigma, ya que podría ser algo positivo para la sociedad:
“Los prejuicios existentes contra las mujeres, los niños y los animales, ha ido mermando poco a poco a través de los conflictos sociales, que no los reconocía como ciudadanos iguales.
La etnia coreana-china está tomando acciones de colaboración, por lo que la gente está sintiendo interés en la realidad, lo que es una manera de luchar contra los prejuicios.”

Como veis, esta gente lo tiene bastante mal en su vida diaria y que no todo es color de rosa en Corea del Sur.

Créditos: The Korea Herald
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2 respuestas a La lucha contra la discriminación de los coreanos chinos

  1. Chihiro dijo:

    Que no todo es color de rosa en Corea del sur es evidente en cuanto mires un poco, tienen pobreza y diferencias muy marcadas entre clases sociales, y no es la primera vez que hacen gala del “recelo” hacia extranjeros o coreanos que no son “puros”.
    El artículo me parece muy interesante, refleja una Corea mucho más real que la de los dramas y siempre está bien conocer diferentes aspectos.
    Supongo que eso pasa en todas partes, los barrios de “extranjeros” siempre tienen peor fama y tienden a tener una historia de delincuencia y malos ambientes que, cuando la cosa cambia con el tiempo, cuesta ya deshacer esa imagen. A veces con el tiempo no es tanto el cambio, pero tienes que vivir allí para conocer por dónde te puedes mover.
    Lo dicho, muy interesante porque sobre esta cuestión no tenía apenas idea 🙂

  2. almiaramos dijo:

    Excelente artículo. Expresa una realidad cubierta por la publicidad y relaciones públicas de la Ola K. Gracias por escribir sobre éste tema.

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