Oh, my Venus. Episodio 11

Por Nuna para Bombasoju

Pues las cosas están muy liadas desde que Tiastro y Woo Shik (Jung Gyu Woon) le han dado luz verde al reportero Go para que lance la bomba. Young Ho (So Ji Sub) consigue escapar de los periodistas gracias al secretario Min (Choi Jin Ho), que se va a poner enseguida a valorar daños e intentar minimizarlos. Una mentira repetida puede convertirse en verdad, y con tal de criticar, a la gente le importa muy poco la verdad que haya en la supuesta relación romántica entre Young Ho y Ana Sue, lo que les mola es hablar de ello y dar más bola al escándalo.

Pero ahora Young Ho necesita escabullirse un par de días, y Min no pone pegas a que lo haga en casa de Joo Eun (Shin Min Ah).

En la última escena del capítulo anterior, vemos cómo ella le acoge con todo el gustazo del mundo. Se han invertido las tornas, y ahora es ella la que le ofrece un lugar “fuera de su mundo” donde estar tranquilo…

El problema es que el estrés ha hecho que la rodilla de Young Ho duela, y la crisis no es de las pequeñas. Joo Eun, sabe que él prefiere pasar esas cosas solo, y disimula su preocupación dejándolo instalado en su habitación, pero enseguida llama a Joon Sung (Sung Hoon), llorando, porque no sabe qué hacer para ayudarle y sus gemidos de dolor se oyen claros y altos. Y pensar que ese dolor, el real, también lo sufrió de niño… se me parte el alma, joer.

Joon Sung le dice que haga precisamente lo que está haciendo, dejarlo solo y evitar que Young Ho la vea sufrir por él. También le pide que lo cuide mucho, porque Young Ho para él es como un padre.

Y tanto que lo es. Porque a continuación vemos la historia de cómo se conocieron. Young Ho lo rescató de las calles, donde vagaba tras perder a sus padres adoptivos, y donde se metió en importantes líos de bandas.

Lo encontró una noche, huyendo de sus enemigos con una pierna rota. Lo llevó a su casa y lo curó. Después lidió con su ira y su rebeldía, enfocando sus ganas de pelear con quien se le pusiera por delante, a un camino que no le causara problemas: el del combate profesional.

Joon Sung en principio rechazaba su ayuda. Pensaba que le tenía pena. Pero enseñándole su rodilla, Young Ho lo convenció de que no era pena, sino empatía.

Y pensando en ello, y preocupado por su mentor, Joon Sung no puede ni seguir entrenando. Está echado en el suelo, pensativo, hasta que llega la omnipresente Ji Yin, que se tumba a su lado e intenta consolarlo. Ella no necesita ni que le cuente qué le pasa. Sabe que algo le preocupa, y sabe que a veces solo estar al lado de una persona es suficiente consuelo. Y parece que esta vez Joon Sung no es tan arisco con ella como las anteriores.

Al día siguiente, reunión en casa de Joo Eun. Ji Woong (Henry) y Joon Sung han ido a desayunar, aunque en realidad han ido muertos de preocupación, para ver a Young Ho. Joo Eun les ha pedido que actúen con normalidad, pero lo hacen fatal, y Young Ho acaba pillándoles.

Tras un desayuno de los que Young Ho no aprobaría, que Ji Woong devoraría, y que Joon Sung no puede evitar probar, Joo Eun les revela que tiene planes para ellos ese día.

Planes para que hagan ejercicio. Pero al modo típico de la ahjuma coreana. No sé si habéis leído la entrada que habla sobre ello, pero os dejo el link aquí. Pasear por la montaña haciendo ejercicios característicos. La indumentaria también es importante. Viseras para que el sol no les oscurezca la piel, y ropa de colores chillones, fosforitos al poder.

Y ahí les tenemos a los cuatro, sacudiendo los brazos por toda la montaña y haciendo todos los ejercicios que hacen las ahjumas.

El momento en que utilizan con ellos el masajeador para el estreñimiento sobre sus abs, ya es de traca, ajajjajajjaa. Joo Eun no duda en usarlo con Young Ho también, pese a sus protestas: “Tus abs son míos, no puedes negarte”.

Y otro momento buenísimo, ocurre durante el ejercicio de hacer fuerza con las palmas enfrentadas. Del primer empujón, Joon Sung manda a Ji Woon fuera de plano, mientras que Young Ho aparta los brazos en pleno empujón de Joo Eun para robarle un abrazo.

Pero llega la hora de ir a trabajar, y de dejar a Young Ho solo en casa. Tras un tierno besito de despedida, Joo Eun se dirige al despacho, a ver de qué humor se encuentra hoy Soo Jin (Yoo In Young).

PACOMÉRSELOS!!!

Nada más irse ella, el secretario Min le hace una visita a Young Ho. Ha venido a ponerle al corriente de cómo está gestionando la crisis. No pueden frenar que se sepa su identidad, pero por lo menos sí pueden aclarar la verdad de la relación romántica inexistente con Ana Sue. Pero lo que no puede evitar Young Ho, es ir a dar la cara a su familia. Su abuela y su padre están esperando a que vaya a hablar con ellos.

Young Ho sortea a los periodistas y entra en la casa familiar. Para la abuela, que esté allí por fin, después de tanto tiempo, parece ser lo más importante, y el escándalo queda relegado a un segundo plano. Total, el mejor entrenador personal del mundo, es el heredero de Gahong. Yo creo que siendo una empresa de clínicas y centros de salud, debería ser un valor para la empresa, no un problema, ¿verdad? Lo malo es que la abuela interroga al secretario Min sobre Joo Eun. Se ha enterado de su extistencia por sus propios medios, y como es normal, no le parece nada bien que él haya dejado las cosas pasar sin ponerla al tanto.

Luego le pide que haga que Young Ho se traslade a la casa familiar cuanto antes. La cara del secretario es un problema. Va a ser misión imposible convencer a Young Ho.

El susodicho ha ido a ver a su padre. Padrazo está hasta tranquilo. No parece enfadado con él, sino fastidiado por el hecho de que se haya descubierto el pastel. Supongo que sabía, como Young Ho, que antes o después todo se descubriría.

Al ver que su hijo se disculpa por todo el lío, nada más llegar, Padrazo entiende que Young Ho no ha renunciado a ser el presidente de Gahong, y le pide que se levante, porque está de rodillas.

“Esas piernas, son piernas a las que no les he puesto nunca la mano encima, porque he estado preocupado por ellas todos estos años”. O sea, no le va a regañar, y no quiere que sus piernas sufran más de lo debido. Y por fin, dice o hace algo que se asemeja a lo que haría un padre. Menos mal.

Después, le aconseja que, para proteger su cuello en la empresa, esté escondido hasta la fiesta de 61º aniversario de Gahong, momento en que también tomará posesión de la presidencia.

Menos mal, creo que lo que más quiere Young Ho en este mundo, es estar escondido, y ya sabemos dónde.

Tras hablar con su padre, al salir, se encuentra a Cenicienta.

Ha ido a llevarles algo para tomar. El encuentro es frío, no se dicen mucho, pero para mí, las expresiones y las miradas hablan. Todos juegan a la familia feliz, pero todos saben cuáles son las intenciones de los demás. Cenicienta tiene que apoyar a su hermano y buscar el bien de su hijo, y Young Ho lo sabe. Sin embargo, cada día estoy más convencida de que esta mujer tiene cero mala baba y que actúa de corazón. Si no fuera por la mala influencia de Tiastro…

Young Ho creo que también sabe que no es mala persona, por eso, aunque tiene que rechazar su invitación, porque no hay espacio en esa casa para que Young Ho y Cenicienta colegueen, le pide que cuide de su padre y su abuela. Sabe que lo hará.

Luego vemos a Joo Eun, que sigue investigando los orígenes de Joon Sung. Ha descubierto por qué fue dado en adopción. Su madre vivía en una grave situación de maltrato doméstico, y tuvo que matar al padre de Joon Sung en defensa propia, para protegerse y protegerle a él. Como en aquel momento no existían leyes que la protegieran, acabó en la cárcel, donde él nació. Qué lástima que haya dado con otro maltratador…

Al mismo tiempo, vemos a la señora en cuestión que encuentra un abrigo que Joon Sung le ha dejado como regalo en su puerta. Quiere aceptarlo, pero sin embargo, sale a buscar a Joon Sung, que no andaba muy lejos, y se lo devuelve de muy malas maneras, pidiéndole que jamás haga algo así otra vez, y que no vuelva más.

Sin embargo, sí le quiere. Esta mujer actúa así porque no se cree con el derecho a ser su madre, ni a que él la quiera. Y además, siente mucha vergüenza por lo que hizo y por ser una exconvicta.

Espero que Joon Sung lo entienda también así, porque tras este encuentro se queda bastante hecho polvo.

Young Ho ha vuelto a casa de Joo Eun, y está ordenándole la nevera, jajajajajaaaa. Pobre Joo Eun, seguro que le está haciendo una criba guapa. Tocan al timbre y resulta ser Hyun Woo (Jo Eun Ji), que viene con el peque. No tiene niñera, y él está sin nada que hacer… así que ahí le tenemos, cuidando al niño. Primera misión: bajarlo del servicio, porque sabe sentarse, pero no sabe bajar.

No sé si apiadarme por Young Ho, que nunca se ha hecho cargo de un niño, o por el crío, que seguro va a terminar sudando la gota gorda si el otro se pone en modo entrenador.

Y ahí les dejamos a los dos.

Para irnos a ver cómo Tiastro, de manera sutil, chantajea a Padrazo para que firme la aprobación del proyecto de su clínica para VIPs, a cambio de convencer al consejo directivo de que apoye a Young Ho. Pero Padrazo no cede. Con la excusa de que no tiene ya autoridad para tomar esas decisiones (otorgándosela implícitamente a Young Ho), se niega a firmar. Y si las miradas matasen, tendríamos a un Tiastro fulminadito en el suelo.

Joo Eun recibe una videollamada de Young Ho. Él le muestra que está con el niño, y como anticipábamos, el crío está desesperado porque ella vuelva a casa, porque Young Ho le ha puesto a hacer ejercicio.

Joo Eun le pide a Young Ho que se lo tome con filosofía y piense que es otra de las cosas dulces de la vida, y que aproveche que no está trabajando y tomando decisiones de super empresario, y se relaje en modo amo de casa y cuidador infantil.

Y es que Joo Eun está en algo muy importante. Ha ido al trabajo de Hyun Woo a contarle lo que ocurre con su niñera, y ambas deciden que deben ayudarla tanto a ella como a Joon Sung. A Hyun Woo no le importa su pasado, se solidariza con ella, y como ha sido la niñera de su hijo tanto tiempo, la quiere como si fuera su madre. Pero no saben cómo ayudarla. Temen que si intentan convencerla para que deje de lado sus dudas, la mujer se esfume.

La reunión de las dos amigas termina cuando entra por la puerta Soo Jin acompañada del exmarido de Hyun Woo. Ver a estos dos juntos no puede significar nada bueno, ¿no?

Van hacia ellos a ver si pueden averiguar qué se traen entre manos. Joo Eun le pregunta directamente a Soo Jin, pero ésta se limita a decirle que son cosas de trabajo, y no da más explicación.

Pero la preocupación desaparece cuando Joo Eun vuelve a casa y se encuentra a los dos campeones dormidos en el sofá. Qué estampa más bonita.

Repitiendo uno de sus gestos favoritos, Young Ho se despereza al despertar, y la invita a un abrazo. Y ella lo recibe sin dudar después de sentarse sobre sus rodillas. ¿Me parece a mí o se están poniendo muy físicos estos dos?

Pues puede que Young Ho esté dispuesto como siempre, pero es ella la que le dice que no piense ni por asomo en que ocurra algo entre ellos mientras está bajo su techo.

Pero resulta que el chico nos ha salido celoso. Mareando por su casa, ha encontrado el anillo que le regaló Woo Shik, y se extraña de que no lo haya tirado. Joo Eun le aclara que no tiene nada que ver con sentimientos por su ex, ni nada por el estilo. Lo llevó durante quince años, y se ha ganado el derecho a considerarlo suyo. Es un anillo más, simplemente. Y si él quiere que lo tire, lo hará. Pero Young Ho se da por satisfecho con la explicación, y no quiere que se deshaga de él.

“No lo tires si no quieres. No hay nada de ti que quisiera que tiraras”.

OHHHHHHHHH. ♥♥♥♥♥♥

Cuando Hyun Woo viene a por su niño, Young Ho se despide de él insistiéndole en que repita las rutinas de ejercicio que le ha enseñado, XDDDD.

Por fin solos.

Pero como si no lo estuvieran.

Joo Eun vuelve a darle un sermón importante sobre no hacer nada inadecuado, y mucho menos ahora que en Gahong la cosa está que arde. Le asegura que ella puede controlarlo, que su mente es la que manda sobre el cuerpo en todo momento, y que en su casa, se deben regir por sus reglas. Young Ho tiene que comportarse.

“¿Es que he dicho yo lo contrario?”

No, hijo, pero pensarlo, tienes que estar pensándolo todo el tiempo, porque es lo normal, jajaajaja.

“Dices que tu mente manda sobre tu cuerpo. ¿Estás segura de eso?”

Madre mía…

Como se ponga en plan sexy man, la que va a pasar un mal rato va a ser Joo Eun. Mal rato en mente y cuerpo. Seguro.

Young Ho le toma un poco el pelo. Levanta las manos como para tocarla, y al retirarse ella, le dice que tiene el botón de la camisa desabrochado.Vamos, le está diciendo que si no se va a comer la sopa, no caliente el plato. O que no juegue con fuego.

Así que, al rato les vemos durmiendo. Cada uno en su sitio. Joo Eun en la cama con Capullo (el oso), y Young Ho abajo en el suelo.

Bueno, más bien la que duerme es ella. Porque el sexy man se siente intranquilo. Jajjajajaajaa.

Así que, se levanta y aprovecha para bajar revoluciones de la manera más efectiva: consultar las noticias sobre él.

Se dice que la ceremonia de aniversario seguirá como estaba prevista, pero que no está oficialmente confirmado que vayan a presentarlo como presidente en ella. También, que a los medios se les ha pedido que no den noticias no confirmadas ni propaguen falsos rumores.

En ese momento, recibe una llamada del secretario Min, en la que le informa de que está intentando controlar a la prensa, y sobre todo, trabajando sobre el problema del consejo de administración en pie de guerra. Y le pide que siga escondido un poco más.

Nos vamos al apartamento de Soo Jin, donde Woo Shik no para de aporrear la puerta. La chica sigue muy enfadada. Como no le abre, teclea el código de acceso y entra sin más. Resulta que es su cumpleaños, y por lo menos, Woo Shik no se ha olvidado.

Pero se pone a hablarle sobre los tratos que tiene con el productor Go sobre el problema con Young Ho. Y es que Soo Jin es la abogada de éste, y tenía que intervenir sí o sí. La visita no acaba con felicidad y arrumacos, sino con ellos aún más enfadados y Soo Jin queriendo tirar de pastillas. Soo Jin sigue sin entender por qué todo le sale mal aún siendo guapa y teniendo un cuerpo diez. Yo le diría que es por la mala intención que lleva en todo, pero ya se dará cuenta sola.

A ésta el escarmiento le tiene que venir solito, y espero que sea bueno, porque al día siguiente, de vueltas a incordiar a Joo Eun con la fiesta del aniversario de Gahong. Que si no se sabe cómo saldrá, que si Young Ho está en la cuerda floja, que si Joo Eun sabía que él era John Kim. Y se responde sola. Viendo el físico que tiene Joo Eun, va a ser que Young Ho sí que ha obrado sus milagros de entrenador sobre ella. Cuando Joo Eun le marca límites a su territorio personal, Soo Jin sostiene que, siendo su abogada, necesita todos los detalles posibles. Pero está claro que busca molestar y simple cotilleo. Menos mal que también le aclara que si la vio con el productor Go, era porque debía tratar con él el asunto de Young Ho como abogada. Woo Shik también está en el ajo. Parece ser que la licencia internacional de conducción de Young Ho, proporcionada por Woo Shik, fue obtenida por medios poco legales. Y además, las pruebas publicadas en contra de Young Ho, también fueron obtenidas con su ayuda. Están todos metidos en el lío de una forma u otra, y Soo Jin pretende que haya una solución buena para todos.

Las dos se preguntan por qué Woo Shik ha actuado en contra de Young Ho. Una, porque siente celos de la posibilidad de que Woo Shik también los sintiera de Young Ho y Joo Eun. La otra, no es tan tonta, y seguro que si le da unas pocas vueltas, deducirá que es por líos de empresa.

Y llega uno de los momentazos grandes de la serie. Ese momentazo FONTANERO, en el que la mera presencia de Young Ho, va a hacer que alguien se beba hasta las cañerías. Es el efecto Ji Sub, chicas.

Nunca puedes decir de este agua no beberé con él. Joo Eun fue un tanto bocas al decir que podía controlarse, y el efecto fontanero la va a hacer beberse hasta los embalses. A ella y a alguna que otra espectadora incauta. Se avecinan periodos de sequía y de calentamiento global.

Porque claro, cuando te sale Ji Sub de la ducha, enseñando pechamen y six pack, da igual que se abroche el albornoz en cero coma y oculte semejante visión, porque el daño ya está hecho.

Y cuando él le sonríe, ya la pobre Joo Eun se plantea ir hasta a por el agua de Marte.

Nunca, JAMÁS, NUNCA, bromees con el fontanero. Te fulmina en un plis. Y ahora Joo Eun lleva un calentamiento global, o sea, en toda ella, bastante importante. Así que, ni le oye cuando se pone a regañarla por el desorden del baño, porque está demasiado ocupada atisbando el escote del albornoz.

Y es que se queda tan en Babia, que hasta él se da cuenta de lo que está pensando, y se ríe de ella, que tarda demasiado en reaccionar y disimular.

Y para qué disimular. A tomalpol. Al rato entra con la camisa con varios botones desabrochados a su habitación, a ver si puede provocarlo un poco, pero es que va tan enchufada, que aunque esté totalmente vestido y sentado en la cama revisando documentos, a ella le parece totalmente erótico e irresistible todo. Cada movimiento o gesto, antes normales, ahora son explosivos. Y las sonrisas, ya mortales de necesidad.

Y es que el subconsciente le traiciona, porque lo que le dice es un juego de palabras bastante difícil de traducir, pero el caso es que le habla de “escena de cama”, cuando lo que en realidad quiere decir es “escenificar en la fiesta” de mañana, por traducirlo lo más aproximado posible.

Y lo peor es que él sigue dándose cuenta de lo que está pasando. Porque Joo Eun le pregunta si se va a quedar ahí también esa noche, y él le responde que, por lo visto, para ella está totalmente sexy en ese momento, al ver cómo se lo come con los ojos.

Se quita los papeles de en medio, se acerca a ella y le toma el pulso. Y sólo ese contacto de sus dedos, ya pone a la pobre Joo Eun a volar.

“Tienes el pulso a toda leche”, le dice, sin ocultar una sonrisa traviesa.

Y Joo Eun explota.

Estoy mala malísima

“No sólo el pulso. Podría saltar encima tuya y todo, así que, resolvamos esto”.

Young Ho se hace el loco. Creo que está disfrutando el momento como loco, pero quiere que ella se lo diga a las claras. NAPPEUN NAMJA,😄.

Y Joo Eun se lanza. Le habla de besos, pero su actitud es de noche loca. El entrenador troll tiene ganas de noche loca tanto como de juerga, así que para tomarle el pelo, le dice que está cansado. O sea, la rechaza vilmente. NAPPEUN NAMJA nivel Dios.

Pero cuando Joo Eun desiste y se dispone a marcharse con un hervor en el cuerpo del doce, él la agarra de la muñeca, la lanza sobre la cama y se pone encima. Y qué queréis que os diga, no sé si porque son escenas parecidas, la una insinuada y esta toda explícita, no estoy tan perjudicada como el día del “tap tap”. Pero perjudicada, estoy.

Él bromea: “Has dado el primer paso”.

Ella sonríe porque va a conseguir lo que quería: “¿Acaso no es mutuo?”

Así que, Young Ho le da lo que quiere. Aunque no se sabe quién lo quiere más de los dos.

Y suena el timbre… ME CAGÜEN…

Al principio los dos intentan ignorarlo y siguen a lo suyo, pero vuelven a tocar. Es el secretario Min, Dios le conserve el don de la oportunidad. Viene a por Young Ho, porque tiene que prepararse para la fiesta de aniversario del día siguiente.

Y como ella también está invitada, como miembro de la asesoría legal externa, él le comenta que puede que no actúe como en ese momento, o sea, que tenga que ignorarla y no darle besitos ni achuchones como le gustaría, pero Joo Eun lo entiende perfectamente. Yo creo que hasta sobraba la aclaración.

Con la promesa de que tendrán “esa noche erótica” pronto, y un besito en la frente, Young Ho se despide, y ambos quedan con su gozo en el pozo más oscuro y profundo que se pueda imaginar.

Si es que tanto jugar a frustrarse, también están bien entrenados en eso…

Y llega el día de la fiesta. Están todos. Tiastro con Woo Shik, la abuela, que entra como una diosa al salón con su yerno. Está Soo Jin con su jefe, a los que se les une Joo Eun, después de saludar a Ji Woong y Joon Sung que también están allí. Por cierto, que está preciosa con ese vestido de encaje ajustado, va a ser difícil para Young Ho reprimir esos besos y achuchones, jejeejjeje.

Están los accionistas, los miembros del consejo, un montón de amigos influyentes…

Pero hay varias personas que no están.

No está Cenicienta. En realidad, está en la mansión, arreglada y esperando a que vayan a recogerla. Pero ni su marido ni su suegra postiza lo harán, porque ya están en la fiesta. Sin ella.

Tampoco está Young Ho. No ha llegado, no hay forma de dar con él, y la silla que le corresponde, colocada estratégicamente por la abuela justo al lado de la chica con la que lo está incitando a verse, está vacía.

Joo Eun tampoco lo localiza. No responde a sus mensajes ni llamadas, y se empieza a preocupar. Con un cruce de miradas con Joon Sung y Ji Woong, que son junto con ella las tres personas que saben de su problema en la rodilla, salen a buscarlo a la carrera por todo el edificio.

Y no son los únicos. También el secretario Min, con dos de sus guardaespaldas, está buscándolo.

Pero finalmente, es Joo Eun quien lo encuentra, escondido en una sala a oscuras, y con una crisis de dolor bestial.

Y será Joo Eun, tragándose toda su preocupación, la única que, con su teoría de “si creo que puedo hacerlo, lo hago”, conseguirá que Young Ho se sobreponga a su dolor, y minutos después, haga una entrada triunfal en el salón, rodeado del secretario y todos sus hombres.

Aquí se vuelve a demostrar lo efectivo que es el equipo Min-Joo Eun. Él cubriéndole las espaldas a Young Ho con la familia y todos sus enemigos, y ella, dándole el apoyo moral que nunca ha tenido.

Por el momento, nos dejan con la golosina de la “noche loca” y de cómo van a reaccionar los peces gordos de la empresa con Young Ho… Aunque esto ha quedado de la mano del secretario Min, y como dije por ahí en un comentario anterior, yo confío muuuuuucho en él.

Entradas relacionadas: 
Oh, my Venus. Episodio 1
Oh, my Venus. Episodio 2
Oh, my Venus. Episodio 3
Oh, my Venus. Episodio 4
Oh, my Venus. Episodio 5
Oh, my Venus. Episodio 6
Oh, my Venus. Episodio 7
Oh, my Venus. Episodio 8
Oh, my Venus. Episodio 9
Oh, my Venus. Episodio 10

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3 respuestas a Oh, my Venus. Episodio 11

  1. Ari2pmam dijo:

    La verdad es que la historia de Joon Sung me dio mucha penita, porque su madre lo da en adopción, sus padres adoptivos mueren y empieza a ir por el mal camino hasta que Young Ho aparece en su vida y se la encauza. Pero luego encuentra a la madre y ésta como se siente culpable, pues quiere evitarlo a como dé lugar y el otro sufre que te sufre.

    Y seguimos con sufrimiento, porque Young Ho va de ataque en ataque y tira porque le toca. La presión de la prensa, de lo que dicen sobre él, de enfrentarse a la familia a tener que hacerse cargo de un puesto que no quiere y renunciar a su estilo de vida… No me extraña que acabe superado.
    Menos mal, que aunque quiera mantenerlos apartados, tiene a ahí a Joo Eun, Joon Sung y Ji Woong para preocuparse por él las veinticuatros horas del día, los siete días de la semana. Y por si fuera poco eso, tienen en la retaguardia al secretario Min… Que tiene que aprender a tener el don de la oportunidad.
    A ver, que para lo de la fiesta y controlar los daños de la información, fue la leche. Aunque quien lo encontró fue Joo Eun, pero ya se me entiende. Pero cuando está Young Ho empezando a disfrutar por fin de su noche erótica con una Joo Eun lanzada por culpa de esos abdominales recién salidos de la ducha… Hala, allá que les rompe el momento.
    En fin, que tendrá que llegar el momento en que Young Ho y Joo Eun disfruten de su noche loca sin que el secretario Min aparezca otra vez en escena XDDDDDDDDDD.

  2. “Porque claro, cuando te sale Ji Sub de la ducha, enseñando pechamen y six pack, da igual que se abroche el albornoz en cero coma y oculte semejante visión, porque el daño ya está hecho.”

    AMÉN HERMANA!!! ver esa escena me dejó a mí hecha polvo, a cientos de kilómetros y como dos meses después … ah… qué martirio, qué tortura! No sé cómo he podido soportarlo!

    xD

  3. Ivet dijo:

    Hola. Me encantan sus reseñas y me he leído la de este drama de una sentada hasta este capítulo. Esperaré pacientemente la reseña del resto. Gracias por hacerla.

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