Oh, my Venus. Episodio 10.

Por Nuna para Bombasoju

Vaya momentazo.

Empezamos recordando el momento confesión de Young Ho (So Ji Sub) en la acampada, y la posterior conversación con Hyun Woo (Jo Eun Ji), en la que ésta se comporta como lo más parecido a un padre de Joo Eun (Shin Min Ah), haciéndole el tercer grado al “chico sexy”. Se interesa por su situación económica… Ahí no hay problema ninguno. Young Ho está forrado. Pero no pueden decírselo, y aún pensando que Young Ho no tiene nada, Hyun Woo termina aceptándolo.

Aparece por allí el exmarido, que viene a darle la manutención del peque. Se interesa por el acompañante de Joo Eun, al mismo tiempo que se queja de estar muy ocupado investigando a John Kim. Si él supiera…

También vemos la reacción de Ji Woong (Henry) y Joon Sung (Sung Hoon) de vuelta a casa. Ji Woong cree que Joo Eun no es una chica más para el entrenador, y Joon Sung está de acuerdo. Joo Eun es una gran persona.

Y por fin, volvemos al momento en que Young Ho le pone las cosas claras al secretario Min (Choi Jin Ho), sobre quién es Joo Eun.

Young Ho le pide a Joo Eun que entre a casa y les deje solos, puesto que no tiene ni que fingir que no vive allí. Total, el secretario ya lo debe saber.

¿Y ahora, qué hara Min con lo que sabe?

Pues más bien poco. Young Ho insiste en que va en serio con Joo Eun, y no va a dejarla, ya sea la abuela quien se entere, o ya sea su padre. Min puede hacer la vista gorda, pero le recuerda que si les descubren, la peor parada será ella. En cuanto a desvelar su relación o no, el secretario no quiere ser desleal con la abuela, pero tampoco quiere quitarle a Young Ho la felicidad, porque creo que le ve contento, y bien que se merece estarlo por fin. Así que, le pide por favor que le deje hacerse el loco, y fingir que no sabe de la existencia de Joo Eun.

De vuelta en casa, Young Ho se encuentra a la chica preocupada, con la maleta preparada para salir zumbando en ese mismo momento a casa de Hyun Woo, y asaltándolo a preguntas sobre qué va a pasar si su familia confunde la situación con amancebamiento puro y duro. Bueno, poco les ha faltado para ello, ajajjajaaa.

La convence para que se quede esa última noche, y dado que los chicos no están, vuelve a ofrecerle pasarla locamente. Y oye, ya que cualquiera confundiría la situación, si van a hablar de ellos, que sea con motivo, ¿no? Pero Joo Eun no tiene humor para tonterías, porque la situación se puede complicar mucho. Aunque sí acepta pasar esa última noche allí.

Soo Jin (Yoo In Young) por fin ha consentido en quedar con Woo Shik (Jung Gyu Woon). Está muy enfadada porque todavía piensa lo peor de él, y motivos no le sobran, pero esta vez se equivocaba un pelo. Es verdad que él quedó con Joo Eun, pero para zanjar las cosas (aunque le dijera que le fastidiaba un poco verla con otro tío). Él piensa que es porque no se ven apenas, y le pide perdón por ello. Soo Jin le contesta que si es para pedir perdón, a partir de ese momento, lo haga por teléfono. Y adiós muy buenas. Venga, Soo Jin, esta vez te apoyo. Tienes que hacerte valer.

En la casa del cuarteto sanote, los chicos han llegado. Ji Woong le ha dado las buenas noches a su “cuñada” a través de la puerta de su cuarto y se han ido a dormir.

Joo Eun aprovecha que están torrados para presentarse en el cuarto de Young Ho. Éste bromea otra vez con la posibilidad de pasar una noche erótica juntos, pero Joo Eun sólo viene a completar lo que se supone que se debe hacer en una noche de camping: hablar hasta el amanecer.

El gozo de Young Ho en un pozo.

No mucho después, les vemos acostados, el uno en la cama y la otra en el suelo, y Young Ho preguntándose lo mismo que nos preguntábamos aquella noche que pasaron juntos en Daegu: ¿por qué dos personas adultas se torturan de esta manera? Ahí, teniéndolo tan a webo, y no ejecutando…

Es que esto no se hace, Joo Eun. No se puede ser así con un tío en la plenitud de su añsdhfñadsfakdsjfhñdsj y que está tan bueno. ¿Cómo lo soportas, tía?

Qué cara de dolor la de él (que le debe de doler físicamente y todo), y qué frustradita ella. Al final la convence para que suba a la cama, con la condición de que sólo pueden tocarse las manos o los pies. Es que, ni siquiera los hoyuelos. Y dado que la primera vez que se vieron, Young Ho la desnudó, tiene que protestar, claro, a ver si cae la breva y la convence de pasar a mayores. Pero no. Manos y pies nada más.

¿¿¿¿¿????????????????????????????????????????????

Y por si le viene con lo de que “tu cuerpo es mío”, Joo Eun le aclara que, ahora que casi ya ha perdido todo el peso que debía, ya puede estamparle un NO como una casa. Nada de noche loca, chaval. Mañana te vas a despertar mirando al norte como nunca.

Y así, tumbados, uno en la cabecera y otro a los pies de la cama, oye, qué revulsivo para cualquier intentona, ¿no? Young Ho pierde las esperanzas. Habrá que hablar y todo.

Y la verdad es que no lo hacen en vano, sino que aprovechan para conocerse mejor y hacerse preguntas sobre sus cosillas.

Al final ella se queda dormida abrazada a su pierna, y él, el pobre, reprimiendo las ganas de abalanzarse sobre ella cual tigre de bengala en época de apareamiento, decide ponerse a recordar momentazos vividos juntos en la casa. Y lo peor: mirarla dormir. Creo que Young Ho es el que más colgado está de los dos…

Al día siguiente, Joo Eun ha vuelto a escabullirse de la habitación a hurtadillas. También se ha ido de la casa. Ha dejado algunos recuerdos para los chicos: miniaturas de Super Woman y Wonder Woman para el dúo boxeador, deseándoles que encuentren las suyas propias, y un libro de cómo tener citas para Young Ho, que le viene haciendo falta saber algo más  de estar con una chica al margen de las noches locas.

También les ha dejado el desayuno hecho. Un desayuno típico, lleno de cosas que Young Ho no aprueba, y que Joon Sung y Ji Woong están deseando probar.

Pero esta vez Young Ho no pondrá pegas.

Joo Eun también tiene regalo. Aunque su regalo es tan poco higiénico como simbólico. Las tiritas (ensangrentadas y todo). Young Ho le ha pegado en el móvil las dos tiritas, la del avión, y la del hospital, para que se acuerde de él. Joo Eun las pega en el marco de una puerta de su nuevo apartamento. Ha hecho la mudanza, y ya llega muy cansada al trabajo, pero todavía tiene que soportar a Soo Jin, que vuelve a entrar a su despacho con ganas de guerra.

Viene a decirle que hay una reunión con Young Ho, pero que esta vez irá ella sola… no sé si quiere ponerla celosa, pero con Young Ho, va a ser que la lleva muy clara,😄. También le pregunta si quiere salir del grupo de trabajo de Gahong (¿por qué me suena a que amenaza con sacarla del mismo?), porque estar en él puede resultarle incómodo, debido a su relación personal con el jefe…

“¿Te crees una Cenicienta o qué?”

Por lo menos ella no es la bruja del cuento, tía.

Para Cenicientas, la madrastra de Young Ho. Pero ésta no es Cenicienta por obligación, es vocacional por lo visto. Sigue en casa, intentando ocuparse de todo, intentando coincidir en público con la abuela… y lo único que recibe son humillaciones, tanto en público como en privado. La verdad es que el consejito de su hermano se las trae, y el marido ni está ni se le espera. Ella es la única que lo pasa mal por el bien de todos. Cualquier persona con un milílitro de orgullo en las venas, los mandaría a todos a tomar viento, y si quieren arrastrarse, que se compren alfombrillas para las rodillas. Yo se las regalaba a todos.

En fin…

Young Ho ha empezado a trabajar. Va de reunión en reunión, y de informe en informe. Pero encuentra algún ratito para mensajearse con Joo Eun, y seguro que va a hacer todo lo que pueda por sacar un ratito para verla.

Tiastro y Woo Shik, están reunidos aleccionando a los consejeros, previamente a la reunión que van a tener con Young Ho en un rato. Mr. Tiastro les decía a todos que probablemente Young Ho no se inmiscuirá demasiado en los asuntos del manejo de la empresa, lo cual podría evitar que le declarasen la guerra a lo bestia. Van a esperar a ver si Young Ho se limita a calentar la silla sin molestar demasiado… Aunque no creemos que Young Ho sea de esos, ¿verdad? Se huele la guerra inminente.

Una vez solos los dos, Woo Shik le pide a Tiastro paciencia. Si Young Ho hereda las acciones de su abuela, junto con las de su padre, será accionista total y supremo, y no habrá nada que le detenga, con lo cual sus cabezas peligrarían. Pero Tiastro es tan ambicioso que no quiere esperar. Si no pueden con él, le harán la vida imposible todo lo que les sea posible.

Van todos en tromba al despacho de Young Ho, donde él está reunido con Soo Jin, que ha querido ir ella solita, como ya sabíamos. Hay un pequeño cruce de miradas entre ella y Woo Shik, que parece ser que no la esperaba allí. Ahora están en bandos diferentes. Él en contra de Young Ho, y ella, es su asesora legal. Young Ho la presenta como tal, y comienza la reunión.

Y resulta que se cumple lo que anticipábamos. Young Ho no está dispuesto a ser un presi de pega, ni a firmar documentos sin revisarlos antes, y empieza a tomar decisiones, algo que a los ejecutivos no les hace ninguna gracia. El único que parece satisfecho, es el secretario Min, que sonríe orgulloso en silencio y retirado.

Al término de la reunión, vemos que Soo Jin intenta congraciarse con Young Ho regalándole té orgánico e intentando llevar la conversación a terreno personal. Pero sólo mencionar a Joo Eun y Woo Shik, hace que Young Ho la corte en seco. Ella intenta hacerle creer que los tres son muy amiguitos, pero nuestro chico sexy no la deja ni terminar: “eso no es lo que me ha contado Joo Eun”.

Después de decirle que sabe que los asuntos personales no interferirán con el trabajo, la despacha.

Vamos a ver, Soo Jin, ¿no te gustaba ser la golfa de la historia? Pues es lo que piensa Young Ho de ti. Ahora vas y te fastidias.

A la salida del despacho, a Soo Jin la espera Woo Shik. Está enfadado porque ella no le dijo que trabajaría para Young Ho.

Soo Jin le dice que esas explicaciones no tiene por qué dárselas. No son nada. Al margen de un par de besos, unas citas y agarrarse de la mano, no han ido más allá.

Woo Shik se exaspera. Sabe que ella lo dice porque está enfadada, pero joer, siendo Young Ho su enemigo número uno, sus malos rollos personales no deberían estar por encima.

Otro al que le toca fastidiarse.

Después de la dura reunión con los accionistas, toca quedar con la abuela. El secretario Min hasta ha traído flores para que su protegido no vaya con las manos vacías. Pero es una trampa. No está la abuela sola, sino que también está la chica que le han buscado para casarse.

“Te dije que me enfadaría si me engañabas”.

“Disfrute la comida”.

Pero no creo que Young Ho pueda enfadarse con él. ¿Alguien puede enfadarse con este hombre? Porque yo no.

La abuela pronto los deja solitos, para propiciar que surja el romance, pero en cuanto se quedan solos, Young Ho es sincero: no tiene intención alguna de casarse.

Ella es totalmente comprensiva. Y le aconseja no decirles nada a las respectivas familias y disimular. Me cae bien esta chavala, y desde el principio. Tiene trazas de ser buena chica. Claro, con la sobredosis de golfería que tenemos de Soo Jin, ya estamos atragantadas. No cabe ni una golfa más.

Y nos vamos a una escena entre Cenicienta y el Príncipe Rana. O sea, la madrastra y el super padrazo.

Él acaba de volver de un viaje de negocios, y su mujer le está preguntando qué le dice al niño pequeño, que quiere consultar con su padre qué carrera estudiar. Él responde que estudie lo que que más le guste, y claro, eso da a entender muchas cosas. Con Young Ho no era así. Estaba destinado a ser el heredero y todo lo que hacía era mirado con lupa, por no decir que eran muy estrictos con él. Pero de sobra sabemos que dejar que el pequeño haga lo que quiera, después de haberlo apartado del núcleo familiar (lo mismo que se hacía con los príncipes que no eran herederos en Joseon, sacarlos del palacio), implica que el padre no ve ni media posibilidad de que el hijo pequeño pille cacho. Y esto para Cenicienta no es nada bonito.

Estoy convencida de que el padre en esto actúa en conciencia. Cenicienta debería plantearse darle a su hijo una fortuna que sea propia, y no de otra familia… No sé, que se haga rica ella o algo, y entonces le herede al hijo hasta las alfombrillas que ella usa, si no están demasiado desgastadas para entonces, claro.

Además, se ha enterado de que Príncipe Rana ha estado recibiendo quimio durante un año… y tampoco les había dicho nada de que estuviera enfermo.

Ahora ya sabemos por qué estaba en el hospital, y qué tratamiento estaba recibiendo.

La comunicación entre esta pareja es asombrosa, ¿eh?

En otra parte de Seúl, están ocurriendo cosas más agradables:

Los chicos han ido a visitar a Joo Eun y han llevado con ellos a Capullo (el oso). También han estado vigilando un rato por el edificio para asegurarse de que el acosador no anduviera cerca. ¿No es para comérselos?

Joon Sung y Joo Eun están resignados, cenando su comida de dieta, mientras que Ji Woong se pone hasta los ojos de jajangmyeon, comida típica no sólo del 14 de abril, sino de las mudanzas, según él. Es una lástima que Young Ho no esté, pero parece ser que tiene mucho trabajo. Y Joo Eun lo echa mucho de menos.

Después de la cena, los chicos se van a entrenar. Esta vez toca natación. Joon Sung nada mientras Ji Woong mira y habla sin parar. De repente, ven que una chica se está ahogando, y como a Ji Woong no le gusta nada el agua, Joon Sung va presto a ayudarla.

Y resulta ser Yi Jin. Jajajjajajajjajaaa.

Fingiendo que se ha ahogado, consigue que Joon Sung la bese. Bueno, en realidad lo que él quiere es hacerle un RCP, pero para ella es un beso.

Y sí, Ji Woong estaba metido en el ajo, la ha ayudado, aunque esta vez no sabemos con qué le ha sobornado. Eso, si le ha sobornado con algo, porque yo creo que estas cosas Ji Woong ya las hace por deporte, así tiene la excusa perfecta para andar burlándose de Joon Sung por los rincones.

El pobre mánager ya no sabe cómo disculparse ante Joon Sung.

Pero mirad, mirad qué reunión de buitres:

Por fin el reportero se ha enterado de que John Kim es Young Ho, el nuevo jefe de Woo Shik. Éste, no quiere confirmárselo para que no lance la primicia antes de lo que a él le conviene, pero su amigo está totalmente seguro de lo que dice.

Le convence de que no es prudente enfrentar a un gigante como Gahong sin tener pruebas muy muy sólidas, y parece ser que al final logra contenerlo. Pero poco después lo llamará diciéndole que ha conseguido fotos de John Kim con Ana Sue, y que si mejora la calidad de las mismas, tendrán la prueba que necesitaban.

Mientras tanto, Joo Eun está en su casa, y no ha perdido la esperanza de que Young Ho se pase a verla. Pero al margen de la visita del dúo boxeador, sólo ha recibido la de un repartidor de publicidad. Vuelven a tocar al timbre, y cuando pregunta quién es, nadie contesta. Muy precavida, Joo Eun agarra un paraguas antes de ir hacia la puerta, no vaya a ser que vuelvan a pillarla por sorpresa como aquella noche con el acosador. ¿Será él? ¿La habrá encontrado?

Pero esta vez sí es Young Ho. WIIIIIIIII.

Hablan en el pasillo, y Young Ho le da una flor de Navidad que había en su puerta (joer, qué mal rollo me da, no me queda claro si la ha traído él, pero creo que no, sería absurdo que le trajera precisamente eso, ¿no?)

Ella se da la vuelta, invitándole a entrar en su casa, pero él la abraza por detrás (ñsdfhañsdhfañdshjfjdhfñajdshfñk).

Joo Eun enseguida comprende que no ha venido a quedarse. Tiene que irse. El secretario Min le está esperando abajo, y sólo puede hacer una visita fugaz. Además, mañana tienen que verse en la empresa por el nombramiento de Young Ho, y está preocupado por ella, no vaya a ser que sienta demasiada presión.

A ver, guapo. Estás hablando de Joo Eun, tío. Te preocupas en exceso. Ella es la leche bajo presión. Así que, con una sonrisa en la cara, Joo Eun le planta un piquito y se despiden, no sin que Young Ho le dé instrucciones sobre los ejercicios que debe hacer antes de acostarse. Instrucciones que ella cumplirá al pie de la letra.

Llega el momento del nombramiento de Young Ho por parte de la junta directiva. Su abuela, su padre, los empleados, incluso Soo Jin y Joo Eun, están en el hall de la empresa para recibirle. Todos le hacen la reverencia al pasar, su novia incluida, a la que él ni mira. ¿Cuánto le habrá costado pasar de ella de esa forma? Estoy segura de que lo hace para protegerla. Y por cierto, me encanta la expresión de Woo Shik mientras camina detrás de su exnovia y de su novia actual, ajajjajjajaaaa. ¿Querías caldo? Pues ahí tienes a tus dos tazas, de enemigas y todo.

Pero si había toda esa gente para recibir a Young Ho, luego resulta que la mitad del consejo de administración les da plantón.

La abuela y el padre deciden posponer la reunión, y todos se marchan mientras Tiastro y Woo Shik saborean su pequeño triunfo.

Young Ho se va muy digno, y apenas hace un pequeño e imperceptible gesto hacia donde está Joo Eun, pero no la ha mirado en todo el rato. No sé si le fastidia más que lo hayan desairado de esa manera, o que lo hayan hecho delante de Joo Eun.

Aunque quizás no le fastidia en absoluto, porque en realidad no quiere ser el presidente de la empresa…

Soo Jin no pierde ocasión de molestar a Joo Eun, mofándose de lo que le ha ocurrido a Young Ho: “Parece que te has arrimado al árbol que no da sombra”… Pero ella está preocupada por él, y ahora creo que los dos necesitan verse más que nunca.

En el coche, el secretario Min le pide disculpas a Young Ho por no haberse percatado de la influencia tan grande que tenía Tiastro sobre el consejo de accionistas. Ambos se dan cuenta de que el enemigo está más enconado de lo que creían, y Young Ho le pide los documentos del proyecto de clínica para VIPs que Tiastro quería que firmara. Los va a revisar a conciencia.

Tras esto, sus pensamientos vuelan hacia Joo Eun. Sí le echó una rápida mirada cuando ella hacía la reverencia, por eso ella no pudo verlo, y busca en su móvil mensajes o llamadas de ella, pero decide no llamarla.

Joo Eun tampoco puede dejar de mirar su móvil. Para entretenerse, decide ordenar su ropa, y encuentra un vestido ajustadísimo… ¿le estará? Se lo prueba.

Y vaya si le está. ¡Está preciosa! Decide pintarse y ponerse tacones a ver cómo le queda. ¡Más guapa todavía si cabe!

Pero el entusiasmo le dura poco cuando vuelve a pensar en Young Ho, y ni su nueva línea espectacular la consuela.

Lo que yo os diga, la delgadez no da la felicidad.

Como no puede compartir su descubrimiento con quien realmente quiere, llama a su madre buscando una voz agradable y una entrañable conversación.

Tras esto, su teléfono vuelve a sonar, pero tampoco es Young Ho. Es Hyun Woo. Y tiene una noticia bomba. En todas partes se acaba de revelar la identidad de John Kim. Y Hyun Woo la ha llamado para confirmar que lo que ha visto es cierto: su novio es John Kim, y además, también es el futuro presidente de Gahong.

Joo Eun le cuelga y abre el buscador de su móvil. Hyun Woo tenía razón. La información ha sido revelada. Si ya antes estaba preocupada por el plantón en la reunión, ahora ya está medio histérica. Ya no espera a que Young Ho la llame, sino que lo llama ella. Pero ni su teléfono ni el de Joon Sung o Ji Woong están operativos.

Sale corriendo de casa y en la puerta… allí está él. Young Ho. Vestido con una capucha y con peor cara que cuando le da una crisis. Por su forma de respirar aliviada al verlo y su cara de preocupación, él intuye que Joo Eun se ha enterado de lo que ha ocurrido, pero es que está tan guapa con ese vestido y tan arregladita, que no puede evitar fijarse. Y bromear.

“¿Quién es esta mujer? ¿Me he equivocado de casa?”

Pero ella va al grano. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no respondió al teléfono? ¿Está bien? ¿Y el secretario Min? ¿No es mejor que vaya a un hotel?

Young Ho le dice que su casa está llena de periodistas. Y no tiene intención ninguna de ir a un hotel. Esta vez es él quien está tirado en la calle a las tantas sin un lugar a dónde ir. Está claro lo que quiere, ¿verdad?

“Sólo tengo una habitación y un baño. ¿Todavía quieres quedarte? Pues bienvenido a tu lugar `fuera del mundo´”

Y repite las palabras que él dijo el día que la ayudó, cuando casi se deja el hombro en el hall del hotel: “Preparados, despegue”.

La situación se ha invertido. Ahora es Joo Eun quien tiene que ayudarlo y llevarlo a ese “lugar fuera del mundo”, que ya no es la suite de Young Ho, ni su lujosa casa, sino un modesto y pequeño apartamento, donde puede descansar y sentirse seguro.

Menuda la que se puede liar o la que se habrá liado, ahora que ya saben todos que Young Ho y John Kim son la misma persona. No sabemos si le costará la presidencia, y si no fuera porque Tiastro y compañía se saldrían con la suya, me alegraría de que así fuera, porque está claro que Young Ho no está cómodo en esa posición. Y mucho menos si ésta amenaza a Joo Eun.

Veremos en el próximo capítulo la magnitud del desastre.

Entradas relacionadas: 
Oh, my Venus. Episodio 1
Oh, my Venus. Episodio 2
Oh, my Venus. Episodio 3
Oh, my Venus. Episodio 4
Oh, my Venus. Episodio 5
Oh, my Venus. Episodio 6
Oh, my Venus. Episodio 7
Oh, my Venus. Episodio 8
Oh, my Venus. Episodio 9
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4 respuestas a Oh, my Venus. Episodio 10.

  1. Ari2pmam dijo:

    Toda esa secuencia final, con ella feliz para luego pasar al estado de máxima preocupación, el encontronazo con él que está hecho polvo y cómo lo consuela de la misma manera que él lo hizo en su momento con ella… Auch, mi pobre corazón. PRECIOSA ESCENA Y PRECIOSOS ELLOS.
    Lo de dormir uno a la cabecera y la otra a los pies, me mató. No sabía si reír o llorar. Desde luego Joo Eun no se deja avasallar por Young Ho (por alguna razón siempre tiendo a poner Seung Ho XDDDDDD) y le fastidia la fiesta. Eso sí, me pareció genial que se conociesen mucho mejor con esa charla que tuvieron.

    El secretario Min es simplemente genial, en serio. Vale, sé que tienes novia, sé que la quieres y que vas a luchar, pero a mí dame tiempo porque puedo acabar recibiendo hasta en el hopae y primero tengo que planearlo todo para salir lo menos escaldado posible. Que la presi es mucha presi y el mensajero siempre acaba palmando.
    A ver, vale que luego ayuda a la abuela con lo de la cita a ciegas con la millonetis, pero a mí me parece que a quien quiere es a Joo Eun… Aunque no lo diga.

    Pobre Joon Sung, que lo tienen sometido a acoso y derribo para hacerle ceder como sea y que así la otra consiga por fin tenerlo. Lo de considerar beso lo de la RCP tiene delito.

    Y qué ganas de coger a tiastro y a Woo Shik, junto con todas las sanguijuelas y colgarlas del palo de mesana para hacerles pagar por el feo que le hicieron a Young Ho, Es que son lo peor que parieron esas coreanas madres.

    En fin, mejor me olvido de los miserables, ZP incluida, y me centro en disfrutar de la parejita, de Joon Sung, Jin Woong y los momentazos estelares del secretario Min.

    • Makino kun dijo:

      Min shipea a nuestra parejita… lo que pasa es que tiene que guardar las apariencias 😂😂. En cuanto a lo de la materita yo entendí que ella la había dejado en el apto de coach-inim, y el se la devuelve… esperemos que no aparezca el stalker nunca más

      • Nuna dijo:

        Buena explicación. A mí lo de la macetita me desconcertó. El stalker tuvo la visita de ♥Min♥ en comisaría, y yo confío muuuucho en él. Jijijijijiii. No creo que vuelva a aparecer tampoco.

  2. Eo Stark dijo:

    Lo cierto es que no puedo más de amor por estos dos… Mi corazón explota de amor cada vez que les veo. Amor maduro, del bueno. Excepto y quizás el detalle que Young Ho no deja que vea su lado más débil, cuando sufre. El sufrimiento compartido es menos sufrimiento.

    Sin embargo, cantidaá de enamorá de ambos. Me encantan, Pensé que sería imposible superar a SJS y Tae-yang de Gong Ji Hyo, pero no: Kang Joo Eun y Shin Min Ah me han conquistado para los restos (A So Ji Sub lo amo desde siempre y me he visto todo de él: lo bueno, lo no tan bueno, lo nuevo y lo antiguo).

    Además la familia que forman con Joon Sung y Ji Woong…puro amor.

    Punto aparte merece la gran revisión que estás hacieno Nuna. Yo empecé a leerlas antes de ver los primeros capítulos y reía y disfrutaba como si estuviera viéndolo… ¡Fantástica! ¡Muchas, muchísimas gracias!

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