Oh, my Venus. Episodio 9

Por Nuna para Bombasoju

FDJHDÑSJFHÑDFHÑAK

El último día la cosa acabó muy mal. Y como ya sabemos, el dolor que asola a Young Ho (So Ji Sub) en su rodilla, tiene un componente psicológico importante. El capítulo nueve comienza con la reunión entre él y su padre. Una reunión que tuvo minutos antes de la crisis, y que, leyendo entre líneas, fue el detonante de ésta. Siempre que se reúne con él, le pasa. ¿Por qué?

Porque, como dijimos en el capítulo anterior, este hombre es padre porque apagó la luz con su pobre segunda esposa. Nada más sabe hablar de presidencias, puestos en la empresa, comportamientos ejemplares para evitar críticas…

Se intuye que todo lo hace para garantizarle a Young Ho la sucesión en la empresa, y darle el sillón que antes ocupó su madre, ¿pero hacía falta ser un témpano todo el tiempo?

Es que, ni siquiera le ha mirado a la cara mientras le hablaba.

Después de tan agradable encuentro, Young Ho llega a casa ya medio tocado, pero allí, la rodilla empieza a dolerle de forma bestial.

La crisis esta vez es tan fuerte, que apenas puede llegar a su habitación.

Y minutos después, es cuando lo encuentra Joo Eun (Shin Min Ah).

Qué susto se da al verlo así. No le hace caso cuando le pide que no se acerque, y vemos que mira su rodilla, ve la cicatriz, y cómo ésta no deja de contraerse. No sabe qué hacer, y llorando, le pregunta cómo puede ayudarle. Quiere llevarle al hospital, pero Young Ho le dice que nadie puede ayudarle, y le suplica que lo deje solo. Por la forma de mirarla, pareciera que le duele más verla llorar a ella que su propia rodilla, y su expresión es extremadamente convincente para Joo Eun, que a regañadientes, obedece. Pero no se marcha muy lejos. Se siente inútil, quiere ayudarle, y no sabe cómo, así que, se queda afuera esperando sin poder dejar de llorar.

Mientras Joo Eun llora afuera, recordando lo que le contó sobre su enfermedad, Young Ho se arrastra por la habitación buscando sus remedios.

No tarda mucho en salir medio recompuesto, pero todavía con la cara llena de dolor. La encuentra sentada en su habitación llorando, y hasta emite un pequeño suspiro al verla. Supongo que quería que se fuera, pero no muy lejos, como efectivamente ha hecho.

Cuando ella le pregunta angustiada si está bien, Young Ho asiente, y enseguida suelta una de sus bromas, pero entre dientes: “me has pillado siento totalmente poco sexy”. Pero en lugar de rebajar la tensión, lo que ocurre es que la hace llorar todavía más, así que al final, es él quien se queja de tener que consolarla a ella.

Pero es que, hay que comprenderla. De verlo siempre tan seguro, tan fuerte, tan sanote, a encontrárselo hecho una piltrafilla y lleno de dolor, pues el susto ha sido importante.

Al mismo tiempo, vemos que Joon Sung (Sung Hoon) está en su coche, mirando a su madre pasar. Va tan cargada, que no puede evitar bajar del coche e intentar ayudarla tomando la caja que lleva. Ella levanta la cara, y como siempre, va toda golpeada. Pero esta vez no le rechaza de plano, y permite que le lleve la caja hasta casa.

Y al mismo tiempo también, en casa de la familia de Young Ho, ocurre algo verdaderamente cruel. La abuela ha decidido, que ya que Young Ho ha vuelto al país, debe volver a su casa. La verdad es que tiene razón. No tiene sentido que el nieto sanguíneo esté viviendo fuera, mientras que toda la familia política está chupando del bote. Lo que no entiendo es cómo no lo han pensado antes y se han ido solitos. Así que, la abuela está diciéndole a su nuera postiza que debe abandonar la casa. Y por más sentido que tenga, no resulta más agradable para ninguna de las dos. A la abuela no le hace nada de gracia tener que echarla así, pero tiene que mirar por el único nieto que le dejó su hija muerta. Y también entiendo a la nuerastra. Lleva veinte años cuidando de una abuela que no la trataba para nada bien. Además, presiento que su aflicción es verdadera. Sobre todo cuando la abuela le ofrece compensarla y ella rechaza esto. Aunque no sé si es muy buena actriz, y lo único que quiere es evitar que su hijo quede fuera de los planes de sucesión, que también podría ser.

Volvemos pues con Young Ho y Joo Eun. Están en la habitación de él. Él sentado sobre la cama, con la rodilla estirada, y ella a su lado. Su rodilla sigue contrayéndose, por lo que debe de dolerle, y la chica no es capaz de dejar de mirarla, tanto, que Young Ho termina por taparla. Joo Eun encuentra los informes médicos metidos en el libro que está leyendo y que tiene en la mesita, y entiende que aquel viaje que hizo, no fue a Estados Unidos, sino a una revisión.

Young Ho deja tranquilamente que los examine. Y ahora ella, de una forma sutil, le echa en cara que no le contara lo mal que lo estaba pasando. Le pide que le cuente qué le ocurrió en la rodilla, pero él guarda silencio. Joo Eun le recuerda que están saliendo, y que no puede guardarse eso para él solo. Y por fin Young Ho se anima, y le habla sobre el cáncer infantil que padeció. Le explica que las cicatrices son consecuencia de todas las operaciones que sufrió, y que, como ella misma ha visto en el informe, está totalmente curado.

Joo Eun sufre por él. Es escuchar la palabra cáncer, y descomponerse. Pero es una mujer inteligente que no pierde la perspectiva. Si está curado ¿por qué le duele tanto todavía?

Young Ho le explica que puede tener una secuela psicológica que le hace sentir dolor donde no lo hay.

Joo Eun se asombra. Todo el tiempo que lo conoce, todo el tiempo que ha estado viviendo con él, ¿ha tenido esas crisis sin que ella se diera cuenta?

Él le responde afirmativamente, pero intenta tranquilizarla diciéndole que no siempre las tiene tan fuertes.

Joo Eun se lamenta por haber pensado de él que era un sobrado, por haber hablado incluso mal de él, mientras que Young Ho lo pasaba tan mal, y él responde con una frase maravillosa: “Es por eso que no debes juzgar a la gente por las apariencias.”

Y desde luego que ha predicado con el ejemplo. A él no le importó su apariencia para nada. Siguen sin importarle las mollitas que aún le quedan, y ella sin embargo, ha sido quien lo ha juzgado por su imagen de buenorro tremendón. Vaya lecciones tan estupendas da este drama, ¿eh?

Luego bromea. Es él quien tiene dolor, y ella quien no puede dejar de llorar a mares. Ahora la lección la da ella: “Es muy duro para alguien ver a la persona que le importa sufrir dolor, porque no puedo sufrirlo en tu lugar.”

“Ahhh, ¿le importo a Kang Joo Eun?”

“¿¡Es que no se nota!? ¡Sí! ¡Mucho!”

Mirad qué carita se le queda cuando ella responde eso:

Lo que acaba de escuchar, creo yo que es mejor remedio para su dolor, que toda la morfina del mundo junta. La agarra de la mano, y hace que se siente a su ladito ♥♥♥♥.

Pero Joo Eun sigue preocupada. ¿No le hacen efecto los calmantes? No hay mejor respuesta que la mirada de resignación de Young Ho. O sea, que no. No le hacen efecto.

“Mi hipotiroidismo no es nada comparado con esto”, dice, toda frustrada ella.

Y para tranquilizarla, le cuenta que, durante sus muchos años de hospital en hospital, ha visto tantas cosas, que está convencido de que todo el mundo, TODOS, tenemos alguna enfermedad, algún problema, alguna preocupación, por la que sufrimos. Y tiene razón. Mientras habla, vemos imágenes de lo que dice, pero reflejado en personajes del drama.

Soo Jin (Yoo In Young), teniendo que claudicar, tragándose su orgullo y disculpándose ante la chica agredida y su madre.

Joon Sung dándole de palos a un saco de boxeo por no poder dárselos al CAPULLO (no el oso) que pega a su madre.

La nuerastra llorando en su habitación después de que la abuela la haya echado.

La madre de Joo Eun echando de menos a su marido.

Luego vemos a la madre de Joon Sung, con la cara llena de golpes, arropando a un niño que resulta ser… ¡¿¿¿EL HIJO DE Hyun Woon (Jo Eun Ji)???! ¡Es la niñera del peque!

Y finalmente, también nos volvemos a sorprender cuando vemos al padre de Young Ho en el hospital, recibiendo algún tipo de tratamiento. ¿Qué le ocurrirá?

Joer…

Pero vamos, en esencia, lo que dice Young Ho es verdad. Todos nosotros sufrimos por algo, en mayor o menor medida. Y tenemos nuestros problemas. Vivimos con ellos e intentamos salir adelante. Por eso, le pide que no llore por él. Sólo es alguien más en este mundo con sus problemas, como otros tantos.

Nos ha salido filósofo el chico. Pero cuánta razón.

Young Ho se encuentra mejor. Pero Joo Eun no quiere dejarlo solo, sino que se ha tumbado a su lado, y aunque él insista en que no le ha mentido, y le pida que “huya de él”, la chica no se mueve ni un pelo.

“Cuanto más sana estás, más guapa eres. Y vas a ser muy sexy. Por eso, como te enfermes, te vas a enterar”, le dice él. Y esto, viene a reafirmar lo que decíamos sobre Young Ho en el capítulo anterior. No le importa tanto su aspecto físico, como lo vital y sana que está, al margen de su problema.

Cierra los ojos. Está cansado. Joo Eun, ya en serio, le pregunta si quiere que se quede.

“Sí, me gustaría”.

Y entonces se acurruca contra ella, como si fuera un chiquillo que se despierta de una pesadilla (es que te lo comerías, JOER), y se queda dormidito mientras Joo Eun le da golpecitos suaves en la espalda.

Y aquí hago un inciso, porque ese momentazo de acurruque me ha puesto a volar.

Young Ho es un tío algo especial, sí. Porque tiene otra escala de valores a la hora de juzgar lo que le gusta o no le gusta de una chica, y nos encanta. Pero es como todos los tíos a la hora de juzgar lo que a una chica le pueda gustar de él, jajajajaaaa. En serio.

Le ocultó su problema a Joo Eun, y se ha estado esforzando en aparentar ser un super hombre que todo lo puede, un tío en plena forma, con un cuerpazo de escándalo (esto no tiene que aparentarlo, salta a la vista), y sin ningún tipo de pega o problema. Y vale, eso es muuuuuy atrayente.

Pero Young Ho no contaba con el instinto maternal de las tías, joer. Si Joo Eun se entera antes de lo que le ocurría, vamos si la habría tenido totalmente atenta al más mínimo de sus gestos. Estaréis de acuerdo conmigo en que nos habríamos matado por ayudarle cuando le hemos visto todo j*dido, y por contra, quizás le habríamos dado un guantazo en alguno de sus momentos chulovacilescos (se me ocurre que yo habría querido hostiarlo en la escena del ascensor). Que un tío nos despierte el sentimiento maternal ES CRIMINAL. A ver si se enteran de una vez. Que un tío llore, para nosotras no es debilidad, es QUETEPASAYOHAGOLOQUESEAPORAYUDARTE. Por eso me fastidian los que van por ahí de milhombres, y no nos dejan ver sus momentos nenazas, que son tan tiernos… y criminales.

Y Young Ho nos ha matado cuando se ha acurrucado contra Joo Eun como si fuera un niño. MUERTAS MATÁS ESTAMOS.

Precioso, oye.

Al día siguiente, Young Ho está totalmente recuperado, y de muy buen humor. Se levanta el último, y los demás están jugando al hula hop. Intenta unirse, pero es un desastre con el aro. Después llega el desayuno. El dúo boxeador se ha marchado ya y están ellos dos solos. Young Ho puede tontear con ella a gusto. Joo Eun se fue de su habitación de madrugada, y él le deja bien claro que, aunque se haya ido pronto, eso no significa que no hayan dormido juntos,😄. Lo que está claro, es que Young Ho es una máquina en ejercicios y entrenamientos, pero a la hora de estar con una chica, sólo sabe hablar de “noches eróticas” y bromear sobre ellas. Joo Eun va a tener que ser su entrenadora en citas.

Pero esa entrenadora tiene una mala noticia que aún no le ha dado. Y es que ya ha encontrado apartamento y se irá en una semana. La verdad es que, aunque a él no le haga mucha gracia, Joo Eun tiene que razón al decir que, siendo quien es, tiene que guardar las apariencias, y le podría perjudicar que se supiera que tiene a la novia viviendo en casa, por más que justificados que fueran los motivos. Por otra parte, a Young Ho le preocupa que ella no esté cómoda siendo su asesora legal externa, pero no creo que para Joo Eun sea un problema. En peores se ha visto.

En cuanto a ellos, Joo Eun ha cambiado de opinión, y piensa que deberían decirle al dúo boxeador que están saliendo, y ahora es Young Ho el que cree que no, pero me da a mí que sólo lo hace para llevarle la contraria…

Las escenas que vienen a continuación muestran la vida diaria en esos últimos días juntos, en los que no dejan de tontear en todo momento, intentando que no les pillen. Es divertidísimo, porque mientras ellos aprovechan cualquier ocasión para darse de comer de morrera a morrera, robarse besitos o lanzarse hoyuelos en su caso, Young Ho sigue fingiendo que es el super entrenador estricto, y Joon Sung y Ji Woong, no dejan de animar a Joo Eun pensando que está siendo demasiado duro con ella. Son escenas tan bonitas, que podríamos revisarlas fotograma a fotograma. Los gestos, la sonrisa de Young Ho (ay madreeeee), las miradas. Esto no se puede explicar, hay que verlo. Por resaltar un momentazo, yo me quedaría con éste:

Y si hablamos de tontear con alguien, o de intentarlo, hay que mencionar esa visitaza de Yi Jin a Joon Sung en medio de una cena. Ella llega toda enmascarada preguntando por él, pero como siempre, Ji Woong la reconoce en seguida. Y anuncia su llegada a grito pelado.

Qué vergüenza pasa Joon Sung delante del entrenador y Joo Eun…

Joon Sung acaba metido en su van con ella, que le explica que aquello de que eligiera entre vivir con ella, salir con ella, besarla o sólo una cena, era una forma de declararle sus sentimientos. Espera que se sienta halagado, pero Joon Sung se siente abrumado y avergonzado, y creo que más por timidez, que por ganas de rechazarla, que le dice que no puede salir con ella, puesto que tiene que centrarse en sus combates. Yi Jin vuelve a suplicar por una mísera cena. El chico se lo está poniendo muy difícil.

Y otra que lo tiene difícil es Soo Jin. Sus ataques a los dulces, seguidos de periodos de ayuno, la han llevado directamente a la consulta del médico. Y sí, es que está muy estresada, pero es que a los estreses normales de todo el mundo, ella le añade las continuas frustraciones que tiene cuando nada le sale bien con Joo Eun o con Woo Shik. Y en cuanto a éste, no seré yo quien quiera defenderlo, pero no estoy segura de que la esté dejando de lado. Creo yo más bien que está super liado, que no tiene más tiempo que el que tiene, y la busca cuando puede, pero que es Soo Jin la que se lo está tomando como una especie de abandono, porque esta chica tiene una gran necesidad de cariño. En fin. No le doy más vueltas, porque luego se pone en plan cabrona, y entonces pienso que se merece todo lo que le pasa.

El caso es que esa noche él tiene tiempo y la está buscando por todas partes, pero ella no está del mejor de los humores. Como disculpa por no haber podido quedar con ella antes, le trae los dulces que sabe que le gustan desde siempre, y no sé yo si está empeorándolo más. Pero la disculpa en realidad es por haber salido zumbando a pegarle al chico que estaba acosando a Joo Eun, y por haberle mentido el día que le llamaron a declarar. No sé yo si unos bombones serían suficientes. Pero Soo Jin le dice que entiende lo que hizo, que para ella demuestra ser buena persona por aquello, y aprovecha para recordarle que Joo Eun parece que ya tiene a alguien, lo cual implica que ya no tiene que volver a hacerlo nunca más. Y ese alguien es, nada más y nada menos, que el que heredará la empresa donde él trabaja…

Al día siguiente, Joo Eun está convenciendo a los chicos para que vayan de campamento ese día por la noche. Han tenido la primera nieve del invierno, y aunque ella no ha perdido esos cinco kilos, les propone ir de todas formas, ya que al día siguiente deja la casa. Joon Sung y Ji Woong está deseando ir, y la verdad es que Young Ho también, pero tiene que disimular y hacerse el duro antes de aceptar demasiado rápido.

Tras esto, vemos que Woo Shik no es tan malo con Soo Jin. Tiene por ahí esa corbata que Joo Eun le regaló el día en que rompieron. Una corbata que ella le dijo que le regalaría para pedirle matrimonio. Y siente que debe devolvérsela y zanjar las cosas con ella de una vez por todas, para ser un pelo leal con su actual novia.

Lo que pasa es que cuando va a buscarla ella está tomando café con Young Ho en la cafetería en cuya puerta la besó, y se carga un momento muy bonito, en el que él le está proponiendo que lo repitan, y en el que están tonteando a lo bruto. Para comérselos.

Soy un picarón, dame tus labios.

Vamos, que Woo Shik llega en un momento en que no es bien recibido para nada. A regañadientes, Young Ho, todo comprensivo él, los deja solos, no sin antes advertirle a Joo Eun que ni se le ocurra mirar a otro tío. La comprensión no quita los celos,😄.

Y la conversación entre Joo Eun y Woo Shik, perdonad, pero me parece innecesaria. Está claro que ella ha seguido con su vida, y que él le venga en plan “soy un capullo (no el oso) por haberte dejado así”, lo veo totalmente desfasado. Si yo fuera Joo Eun, lo mandaría a pastar al bosque, más cuando está claro que tienen ya vidas totalmente divergentes. Que venga Woo Shik a devolverle ese regalo y a decirle que deberían tener vidas divergentes está de más. Está eso de que tengan amigos comunes, que conozcan a sus familias… pero bueno, eso ya viene con el tiempo, porque las cosas entre ellos están de sobra muertas. ¿Quién volvería a cambiar a Young Ho por Woo Shik? Esto no es “I need a romance”. Menos mal…

Pero Joo Eun es buena y le escucha.

Lo malo es que Soo Jin ha pasado por la misma cafetería con unos compañeros de trabajo y les ha visto hablando. ¿Podrá comprender lo que está haciendo Woo Shik o la tomará de nuevo con los dulces?

Ni una cosa ni otra. Porque la vemos poco después entrar al despacho de Joo Eun para fastidiarla con lo que pueda. Ha malinterpretado lo que ha visto, y como siempre, va a pagarla con Joo Eun. Esta vez ha decidido que el caso de derechos de autor que le encargó, resulta que ahora es urgente, y que tiene que pasarle los informes antes que pronto. Así que, ahí tenemos a Joo Eun, que quería irse de camping, trabajando como loca para que no se le haga demasiado tarde.

Mientras tanto, los malos no descansan. El tiastro se ha enterado de que la abuela ha echado de casa a la familia de su yerno y está que trina con su hermana. Pero no hacía falta humillarla. No hacía falta que le dijera que su marido se casó con ella sólo para garantizar que la herencia de la madre de Young Ho pasara directamente al hijo, y que con la vuelta de éste, quedan fuera de la ecuación. Así que le aconseja que intente quedarse en la casa todo el tiempo que le sea posible. El tiastro necesita tiempo, y ya sabemos para qué.

Yo a esta gente no la entiendo. Se comportan como si fueran de la familia, y no lo son. Creen que tienen derechos sobre la fortuna de Young Ho, y van a muerte a por el legítimo heredero. Es lo que tiene la ambición. Veremos cómo acaban, porque se me está acabando la pena hasta por el hermano pequeño de Young Ho, el pobre, que está en medio de toda la situación.

Los buenos tampoco descansan.

Te queremos, secretario Min

Ahí le tenemos, vigilando todos los movimientos del tiastro para anular sus jugarretas, y llamando a Young Ho para que no se despiste del trabajo y lo tenga todo controlado. Y también para recordarle que ponga en orden su vida privada, porque si hay algo que no está bien, quienes sufrirán serán aquellos que tenga a su alrededor… Yo veo aquí una indirecta muy directa.

Y por fin llega la hora de irse de campamento. WIIIIIIIII.

Ahí tenemos a Joo Eun con Hyun Woo, preparando las tiendas, y vemos llegar al trío sanote. Guapetones, oye.

Después de las presentaciones (el más efusivo como siempre es Ji Woong), comienza la fiesta campestre.

Young Ho no ha estado nunca en ese tipo de reuniones y está descolocado, y la intención de Joo Eun es que lo pase bien, porque lo sabe. En un principio, no parece muy dispuesto a cantar canciones de campamento o bailar alrededor de la hoguera, pero al final se integra totalmente con los demás, y comienzan a pasar una noche muy divertida. Mención especial a Henry tocando el violín.

Y llega la hora del juego de la verdad. Cada uno de ellos tiene que confesar un secreto a todos los demás. Comienza Hyun Woo para romper el hielo, contando que debido al pasotismo de su ex, tuvo que pedir ayuda pública para mantener a su hijo. Después, le pasa el turno a Young Ho.

Y éste, con tooooda la tranquilidad del mundo, confiesa que está saliendo con Joo Eun. Se quedan todos mudos, ella incluida. Tanto, que Young Ho le pregunta si es que es el único que está en una relación con ella, y le pide que confirme lo que acaba de decir.

Los más asombrados resultan ser Joon Sung y Ji Woon, en plan, ¿cómo no nos hemos dado cuentaaaaaaa?

Joo Eun y Young Ho vuelven a casa juntos. Es su última noche viviendo bajo el mismo techo, y por no ponerse triste, Young Ho recurre a la broma. Le está proponiendo pasar una última noche loca, y aunque está de cachondeo, no dudo yo de que si pudiera colar, estaría más que satisfecho.

Pero cuando llegan a la puerta del garaje, ahí tienen al secretario Min (Choi Jin Ho) con toda su comitiva.

Young Ho le pide a su chica que le espere en el coche. El secretario ha venido a advertirle que su tiastro ha descubierto que él es John Kim, y a afearle que esté de citas y salidas, poniéndose aún en mayor peligro, cuando están sobre sus pasos, tratando de averiguar cualquier cosa para apartarlo de la presidencia. Y Joo Eun, es una cosa que podría perjudicarle, todos lo saben. Ella incluida. Así que, sale del coche, e intenta quitarse de en medio y de la vista del secretario.

Joo Eun demuestra tener más sentido común que Young Ho, aunque él demuestra tenerlos bien puestos, porque sale tras ella, y la arrastra de la mano hasta el secretario.

No quiere esconderla, ni la va a esconder de él. Lo que hace, es presentarlos oficialmente, y a Joo Eun, como su novia. Con todo el orgullo que su cara muestra:

Y así termina el noveno.

A ver, yo al secretario Min lo entiendo, porque lo que quiere es proteger a Young Ho a toda costa. No creo que Joo Eun le sea desconocida. La reacción que ella y Young Ho tuvieron en aquella reunión fue bastante obvia, y supongo que el secretario la ha investigado hasta el día de su nacimiento. Eso, si no la había detectado muchísimo antes. Porque el secretario Min no se chupa el dedo.

Me encanta que se hayan conocido formalmente. Porque ahora es posible que el secretario esté en contra de esta relación, pero estoy seguro de que una alianza entre Min y Joo Eun, sería el arma más poderosa que podría tener Young Ho contra sus enemigos. Él, trabajando en la sombra, en lo que es un verdadero fenómeno. Y ella, su ABOGADA externa. ¿Quién podría defenderlo y aconsejarlo legalmente con más compromiso, lealtad y honestidad que ella? Veo muchas posibilidades en este dúo. Muchas.

Ahora todos podrían pensar que Joo Eun es un obstáculo en la vida de Young Ho, pero yo la veo como una ventaja poderosísima.

Entradas relacionadas:

Oh, my Venus. Episodio 1
Oh, my Venus. Episodio 2
Oh, my Venus. Episodio 3
Oh, my Venus. Episodio 4
Oh, my Venus. Episodio 5
Oh, my Venus. Episodio 6
Oh, my Venus. Episodio 7
Oh, my Venus. Episodio 8
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Una respuesta a Oh, my Venus. Episodio 9

  1. Ari2pmam dijo:

    Qué mal cuerpo se me quedó al ver a Young Ho tan destrozado por el dolor de la rodilla y no queriendo que Joo Eun lo vea en ese estado y ella se queda destrozada. Me dieron ganas de darle cuatro voces a él y de consolarla a ella. Pero claro, viendo lo jodido que estaba el pobre, pues tampoco es para ponerse a darle voces.
    Cuando vi cómo él la consuela por lo mal que lo pasa por él, me derritió, pero ver cómo se acurruca contra ella y se deja consolar y abrazar… ¡MADRE MÍA DE MI VIDA Y MI CORAZÓN! Ahí ya acabé en cardiología. BRUTAL esa parte por todo lo que supone. Como nos den más escenas así, a mí me matan, en serio. Tendrían que poner un aviso sobre ese tipo de escenas, que te pillan con la guardia baja y luego pasa lo que pasa.

    Qué par de angelicos Ji Woong y Joon Sung. Ellos todos inocentes sin saber lo que se cuece entre los otros dos y cuando llega la acampada y Young Ho lo suelta todo, confirmándolo Joo Eun… Es que en serio, es para partirse la caja, porque estaban en la inopia. Ains, que alguien va a tener que enseñarles a captar las señales. Pero bueno, ellos encantados de la vida porque ya tienen a la cuñada que ellos querían XDDDDDDDDD.

    Al secretario Min le hago la ola, porque está pendiente de todo para proteger a Young Ho a como dé lugar. Y lo que es mejor, es que los malos nunca se coscan de todo lo que él hace. Este tío es un genio. Por Dios, que se lo lleven al Servicio Secreto Coreano y a la Policía para que les enseñe cómo se hacen las cosas XDDDDDDDDDD.
    Y qué sibilino es el jodío con lo de Joo Eun. Sabe que existe, sabe que significa mucho para Young Ho y le da el toque de atención. Eso sí, luego éste, a pesar de los reparos de Joo Eun, hala, ahí hace las presentaciones oficiales y el secretario Min con cara de poker XDDDDDD.
    Ojalá él y Joo Eun unan fuerzas para proteger a Young Ho, porque pueden ser un tándem con el que los malos tendrán que tener mucho cuidado MUAJAJAJAJAJAJAJAJA.

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