Oh, my Venus. Episodio 8.

Por Nuna para Bombasoju

Vamos que nos vamos con esta parejita preciosa.

Parejita preciosa que ahora está en un muy mal momento.

Cuando el secretario Min (Choi Jin Ho) se presentó por la mañana con su comitiva, para llevarle a una reunión a la que pretendía ir solo, Young Ho (So Ji Sub) no se imaginaba que la cosa terminaría como ha terminado.

La idea era contratar a un grupo de buenos abogados de una firma externa por si los de la empresa se despistaban y también se ponían en su contra, y mira por dónde, una de las abogadas era ella…

Ahora está en un gran lío con Joo Eun (Shin Min Ah). Y las circunstancias han hecho que no pudiera explicarle las cosas como él quería, sino que ella se haya enterado de sopetón y de mala manera.

La reacción de los dos ha sido tan exagerada, que no sólo Oh Soo Jin (Yoo In Young), que ya la esperaba, se ha quedado con ella, sino que el secretario Min también se ha dado cuenta. Por eso, cuando la malvada delgaducha sale al pasillo a ver si se pispa de lo que ambos están hablando, el secretario tiene otro gran detallazo, al salir detrás de ella para hacer que vuelva a la reunión, y así los deje solos. Yo es que con este hombre ya tengo sentimientos,😄.

Young Ho arrastra a Joo Eun al ascensor y marca el piso más alto para ganar tiempo y hablar con ella, y después llama al secretario para avisar que volverá en diez minutos.

Luego, insiste en que ella se calme y respire para que puedan hablar. Pero para Joo Eun está todo claro. Le mintió al dejar que se equivocara al creer que Ji Woong (Henry) era John Kim. La engañó cuando intentó ponerle un entrenamiento durísimo para quitársela de encima… Eso puede perdonarlo. ¿Pero ocultarle quién es? Eso ya no. Para Joo Eun, eso ya es traicionar su confianza, y ella odia ese tipo de mentiras. ¿Por qué lo hizo? ¿Pensó que se asustaría al saberlo?

El ascensor se para y hay gente que quiere subir, pero Young Ho les pide que agarren otro.

Young Ho se disculpa. Le ha mentido, sí. Aunque ella sabe que él estaba buscando el momento para contárselo. Además… tampoco tienen una relación tan tan formal. Con cierta crueldad, le dice que ni se ha comprometido con ella, ni le ha pedido matrimonio, ni le ha declarado su amor incondicional, ¿por qué está tan enfadada entonces? Y lo peor de todo, ¿tan fácil es hacer que salga huyendo?

Golpetazo al orgullo de Joo Eun. Porque en realidad sólo han compartido un beso y tonterías varias. Nada se ha definido aún.

Pero de ser ella, también me enfadaría mucho. No ha dejado de provocarla y de tontear, la ha besado, se ha insinuado innumerables veces, ya fuera o no broma. Eso es mucho dar a entender, y para ella sí es una traición en toda regla.

“No quería mentirte. Pero en cuanto a la dieta o a salir juntos, ¿podemos seguir como hasta ahora? Porque creo que al final he probado un poco de eso dulce que la vida puede ofrecer.”

Es la propuesta de Young Ho.

Pero a una mujer no la puedes fastidiar en todo el orgullo, y luego pretender que te siga loveando, aunque en realidad lo haga. Eso es algo que Young Ho va a aprender, porque Joo Eun, muy digna ella, responde que ocultar la verdad, cuando esa verdad es importante que la sepa la otra persona, es mentir, y que ella NO sale con mentirosos. Y como es cierto que ni le ha dado un anillo, ni se ha comprometido con ella, pues tampoco ha ido tan allá la cosa como para complicarse más. Lo mejor que pueden hacer, es volver a la reunión. Y punto.

Y olé. Le hago la ola por saber valorarse.

De vuelta, la reina de la superación de situaciones desastrosas, mantendrá la compostura durante toda la reunión (sin levantar apenas la vista de sus notas, claro), y será Young Ho el que no pueda quitarle los ojos de encima, y se pase el rato mirándola con toda la preocupación del mundo.

Tampoco les quitarán los ojos de encima a ellos dos ni Soo Jin, ni el secretario Min, dicho sea de paso.

Y en esta escena, vemos otra de las diferencias de carácter entre ambos. Joo Eun es emocional, mientras que Young Ho es más frío (sus comentarios en el ascensor lo demuestran). Sin embargo, a la hora de enfrentar cosas complicadas, es Joo Eun quien sale airosa pase lo que pase, y Young Ho quien no salta de la silla y la arrastra afuera de la sala de reuniones de milagro.

Terminada la reunión, se disponen a ir a almorzar todos juntos. Young Ho está esperando impaciente cualquier oportunidad para hablar con ella, pero Joo Eun se disculpa con todos y se escabulle. Bueno, en realidad se disculpa con Soo Jin, que es su jefa directa, pero ésta la obliga a hacerlo con los demás ella misma, para no ahorrarle ni diez segundos de sufrimiento.

Joo Eun sale del edificio, y se mete en su coche. Justo ahí, es cuando ve el último mensaje que Young Ho le envió justo cuando entraba a la reunión, y que no le dio tiempo de mirar: “Tengo algo que contarte. Llámame en cuanto puedas”.

Pero él ha llegado tarde, y a Joo Eun no le apetece en ese momento recibir sus explicaciones. Necesita espacio, así que, pone rumbo a Daegu. Afortunadamente, es el día de la inauguración del restaurante, y no tiene que volver a casa de Young Ho.

Éste, también sale del edificio intentando interceptarla. Al secretario Min, a sus guardaespaldas y abogados, y en presencia de Soo Jin, de quienes acaba de despedirse, les pide que le dejen solo, que tiene que resolver un asunto privado, y agarra el coche para volver corriendo a casa a buscar a Joo Eun. Sin embargo, la casa está vacía, y Joo Eun no está por ninguna parte. Tampoco le coge el teléfono. Vuelve a buscar por todos lados y su cara es un poema. ¿Alguien más percibe el sentimiento tan grande de soledad que emana de esta escena, con Young Ho recorriendo toda la casa en su busca?

Llama a Ji Woong a ver si sabe algo de ella, dado que siempre suele avisar a alguien si se salta algún entrenamiento. Es a Joon Sung al que ha llamado para decirle que se iba a Daegu. Así que, por fin Young Ho ya sabe dónde está.

Y ahora, ¿qué hacer? Young Ho tiene miedo. Está totalmente aco*onado. Sabe que ella odia las mentiras, y que debe estar muy decepcionada con él. Y también sabe que ahora es consciente de las diferencias de clase que los separan, y le aterra que ella se rinda, que huya como lo hizo en la reunión. ¿Qué hacer ahora? La tensión hace que su rodilla empiece a doler de nuevo. Mucho además. Young Ho se lo toma como un castigo merecido y se dispone a soportarlo.

En el restaurante de su hermano, Joo Eun ha tenido que ponerse a trabajar de toda la gente que hay. Es maravilloso que el lugar tenga éxito, y además, es una muy buena forma de entretenerse y no pensar, así que, está sirviendo mesas sin dejar de sonreír. Sólo deja de hacerlo cuando las amigas de su madre le preguntan por qué no se ha casado todavía, y se da cuenta de que no saben que ha roto con Woo Shik (Jung Gyu Woon). Su madre no les ha dicho nada… es obvio que le da vergüenza tener que hacerlo. Y es todavía más obvio, cuando su madre la obliga a irse a casa con el pretexto de que necesita descansar, para que no tenga opción a aclarar su verdadera situación sentimental.

Cuánta angustia y desazón en este capítulo. Menos mal que la nota graciosa la ponen Joon Sung y Jang Yi Jin. Están haciéndose la sesión de fotos y ella aprovecha cada momento para acercarse más de lo debido, tocarle más de lo debido y provocarle más de lo debido.

Y no contenta con eso, a la salida, les cruza la furgoneta para que no se puedan ir, y luego soborna a Ji Woong con autógrafos de chicas famosas para que le deje cinco minutos en el coche con Joon Sung. Esta chica no tiene medida, y su mánager lo pasa fatal con sus locuras.

Traducción de la cara de Joon Sung: DAS MIEDO, TÍA.

Una vez toma posesión del coche, se aturulla. Le pregunta si quiere cenar con ella, besarla, vivir con ella o salir con ella, ahí todo junto, de golpe y revuelto. Joon Sung flipa. Se queda tan asombrado que no puede ni contestar. Menos mal que el mánager interviene y se la lleva a la fuerza, mientras ella ya suplica por una mísera cena juntos. Cuando el traidor de Ji Woong vuelve al coche, Joon Sung al fin reacciona un poco, y sólo acierta a reír.

Volvemos con Joo Eun, que ya está en su casa, con todos los recuerdos y con la sensación de hogar que ello conlleva. Pero está triste. No deja de mirar el móvil, y encuentra mensajes de todo el mundo menos de quien quiere encontrar. Además, en las llamadas perdidas, sólo hay una suya. ¿Una? Por lo menos podría haber insistido un poco más, ¿no?

Cuando ya está empezando a pensar de él que es un capullo como oso, recibe un mensaje, y esta vez sí es de Young Ho. Está en Daegu, y quiere verla. ¡Ha venido desde Seúl! Wiiiiiiiiii.

Joo Eun, que ya estaba en pijama, se pone un abrigo, y como con la confusión se ha dejado las llaves del coche dentro, acude con el corazón desbocado en taxi hasta el lugar donde han quedado.

Se suponía que ella estaba enfadadísima, y se suponía que él estaba aco*onadísimo, pero es verse, y no pueden evitar sonreirse.

Además, si So Ji Sub, quiero decir, si Young Ho te sonríe y se te pone de esta guisa, te olvidas del cabreo, del día que es, de tu nombre, y hasta de tu fecha de nacimiento.

¡Ven a mí, jamona mía!

Lo único que puedes hacer, es correr hacia él, y achucharlo cual si fueras koala aferrada al último eucalipto existente en el mundo. Pero él no se queja. Le encanta que su barriguita amortigüe el ímpetu del abrazo con carrerilla (alguna se ha identificado demasiado con Joo Eun y ha hecho TUC contra la pantalla, que lo sé), y que esté calentita, porque odia tener frío, y lleva un rato esperándola en la calle. Es más, hasta ha traído una bufanda para ella, porque sabe que también odia pasar frío.

Ni rastro de enfado, oye. Todo son sonrisas. A Joo Eun le parece suficiente muestra de interés que haya viajado hasta Daegu para buscarla y, aunque sabe que hablarán de lo que ha sucedido, por lo menos ya no está tan cerrada en banda como la última vez que se vieron. Nada como echar mucho de menos a alguien para bajar revoluciones y cambiar la disposición a escuchar, jiiijijijijii.

Pasean, hablando en principio de cosas sin importancia. Como por ejemplo, de por qué Joo Eun no lleva sus gafas. Y es que no las necesita. Se las empezó a poner para parecer más lista, y se ha acostumbrado a llevarlas, pero sin graduación.

Young Ho la agarra de la mano, y va al grano con la historia de su vida. De pequeño lo tenía todo, pero estaba muy enfermo. Tanto, que su madre murió y él ni siquiera pudo ir al entierro. Su padre le ignoraba, y su abuela le tenía pena, por lo que el calor y la felicidad en su hogar eran inexistentes. Por eso, salió de su casa, y estuvo fuera todo el tiempo que pudo, hasta que le ha tocado volver. No pretendía mentirle, pero no tuvo otra opción, y le pide que lo perdone por esta vez.

Joo Eun enseguida entiende por qué tiene debilidad por las personas en peligro o desvalidas, y es que se identifica con ellas. Sobre perdonarle, ya sabemos que lo ha hecho. Está más preocupada por la enfermedad que ha mencionado. Le pregunta si todavía le duele algo, y él le dice otra verdad a medias: que está curado. Pero no le dice que sí le duele. Y mucho. Joo Eun desconfía. Y entonces Young Ho le agarra la mano y se la pasa por toooodo el six pack varias veces, arriba y abajo… arriba y abajo, arriba y abajo, ay madre mía, arriba y abajo, que me daaaa, arriba y abajo, quiero ser esa manooo, arriba y abajo…

El momento en que todas queremos ser mano izquierda de actriz coreana.

“¿Esto es suficiente prueba para ti?”

Después de pasear y de hacer un poco el tonto por la calle, Young Ho la lleva a casa. Será un poco raro, ya que se han visto muchas veces de las formas más raras y diversas, y además, han hecho muchísimas cosas juntos, pero deciden verse a escondidas.

Es tarde y Young Ho tiene que volver a Seúl. Pero a ella le preocupa que conduzca por la noche, así que, pidiéndole que no se lo tome como algo raro, le propone que se quede a dormir con ella. Sólo cogiéndose de la mano y dormir, nada más.

Esto, chicas, para un hombre crecido, es una tortura de las más gordas, que lo sepáis. Pero entre eso y volver solo a la cama, cualquier hombre crecido en su situación, elegiría lo mismo que Young Ho, y se quedaría.

Le envía un mensaje a Ji Woong para avisar que no volverá, dándole a él y a Joon Sung la alegría del siglo, porque aprovecharán que no está para ponerse hasta los ojos de ramen.

Pero bueno, ahí tenemos a nuestra pareja protagonista dedicándose a la auto tortura. Dos personas ya creciditas, con todos sus instintos y necesidades, jugando a dormir agarraditos de la mano.

Acabáramos.

Si es que llevan la frustración en las caras. Young Ho hasta le pide disculpas al retrato del padre muerto de Joo Eun, no sé si por lo que está haciendo, o por lo que piensa que querría hacer. Ayayayyayayyayay.

Para él, es más peligroso estar así con ella que conducir con sueño,😄.

¿Qué narices hacemos comportándonos como adolescentes, si ya tenemos vello en…? dsjfñajhdf

Pero al margen de situaciones tensas o bromas, también hablan de cosas serias. Joo Eun sabe que a él no le hace ninguna gracia tener que dirigir la empresa, y le pregunta por ello. Parece que prefirirera utilizar sus músculos y su cuerpo, antes que utilizar su cerebro en complicados asuntos de negocios. Young Ho le ofrece la posibilidad de utilizar su cuerpo en ese momento (jajaajaja, si no lo llega a intentar, o no me hubiera creído esta escena). Joo Eun le da la espalda y Young Ho aprovecha el momento para situarse en pose cucharilla con la excusa del abrazo por detrás, ajajajajaa.

Entonces, Young Ho le susurra al oído algo que es la clave para explicar la atracción que sintió por ella desde casi el minuto cero: “No te pongas enferma. Para mí, tener salud es la cosa más atractiva”.

Y es que ella se ha esforzado por ciudarse y por recuperar la salud. Y se ha esforzado mucho. Para alguien como él, que ha tenido una salud deteriorada en el pasado, que otra persona que está sana destruya su cuerpo, es repulsivo. Por eso era tan arisco con ella al principio. Y por eso se encarga, tanto de que Joo Eun haga sus ejercicios, como de que tome puntualmente su medicación. Y ver que se lo ha tomado en serio y quiere cuidarse, no sólo para estar guapa, es lo que le gusta. A la porra su barriga y sus michelines. Está sana y lucha por seguir estándolo.

Después de decirle que no apague la luz, no sea que el abrazo se convierta en algo más serio, espera quieto hasta que Joo Eun se queda dormida. Porque él no se ha dormido. Seguro que está pensando en lo que haría con las luces apagadas. Es IMPOSIBLE que un tío duerma bien en esta tesitura.

Y ya os lo he comentado en revisiones anteriores viendo escenas parecidas. Cuando te quedas laaargo rato empanado mirando como alguien duerme, estás j*dido. O sea, colado hasta las trancas. Valoradlo:

A los guionistas de este drama les gusta comparar la situación entre la fea y la guapa. La supuesta “fea” está dormida felizmente, mientras el tío más bueno a este lado de Corea del Sur, que ha recorrido medio país para buscarla, le vela el sueño.

La guapa está fastidiadísima porque le ha salido el tiro por la culata con la jugada de la reunión, y ha visto cómo Young Ho dejaba colgado a todo el personal reunido, para salir zumbando detrás de Joo Eun. Dos veces.

Además, Woo Shik ni le vela el sueño, ni intenta hacer cosas con las luces apagadas, por muy buena que esté, porque ni siquiera le responde las llamadas. Todavía no se ha dado cuenta de que ella tendrá un cuerpazo, pero es una sosa. A Woo Shik puede que le atraiga físicamente, pero tomar en serio a alguien que afirma que le gusta ser la golfa de la película, es otra cosa…

Así que, a comer chocolatinas y a frustrarse. Por imbécil.

Y es que, como siempre, Woo Shik está liado con cosas del trabajo. Está con el periodista, el exmarido de Hyun Woo (Jo Eun Ji). Es normal que se conozcan, porque las ex de ambos son amigas desde el instituto, por lo tanto, seguro que han estado juntos muchas veces. Le está contando que ha descubierto que John Kim podría pertenecer a algún miembro de la familia dueña de Gahong. Lo sabe porque localizó el apartamento donde John Kim vivía, y ha descubierto que estaba a nombre de la presidenta, o sea de la abuela.

Woo Shik ata cabos rápidamente. Y le pide al periodista que no revele todavía nada al público, sobre todo, que no le diga nada a Joo Eun o a Hyun Woo, porque quiere gestionar bien esa información. Apuesto a que él ya sabe perfectamente quién es John Kim, pero prefiere tener pruebas sólidas. Woo Shik no tardará en compartir su información al día siguiente con su jefe. Y la verdad es que a éste le viene de perlas, porque el aliado que se habían buscado en la empresa, se les ha esfumado. El secretario Min (Dios le conserve la vista, y la salud, y la inteligencia, y todo, muchos años) ha anticipado la maniobra, y se lo ha quitado de encima, obligándole a despedirse, después de investigarle y ver que usaba de mala manera fondos de la empresa. La información que trae Woo Shik, es todavía mejor que el plan anterior. Ambos acuerdan ocultar lo que saben, hasta la fiesta del aniversario de la empresa. Revelarla entonces, una vez busquen pruebas y la confirmen, será un bombazo.

Joo Eun se despierta sola. Young Ho se ha ido en silencio de madrugada, pero le ha dejado sus pastillas en la almohada. Está en todo. Quizás ella no se acordara de llevarlas consigo cuando salió precipitadamente de la reunión, así que, ha tenido el detalle de traerlas él. ♥___♥

Y mirad lo aburridos que están los chicos ahora que ella no está:

La última vez, tuvieron que fingirlo, esta vez, es real.

Se aburren. El tiempo no pasa y están apáticos.

Pero cuando al fin ella entra por la puerta, cambian las caras, saltan del sofá, y la casa vuelve a tener vida. Sobre todo Young Ho, que disfraza una invitación a un abrazo con un gesto de desperezarse. Es Joo Eun la que se raja, y le pide que no se lo digan a los demás todavía, cosa que a Young Ho no parece gustarle demasiado. Ella parece querer actuar como si no estuvieran juntos ante Joon Sung y Ji Woong, pero Young Ho no ahorra miraditas ni sonrisitas picaruelas para nada.

Disfrutad, disfrutad de la sonrisa de Ji Sub, que hasta hace dos dramas estaba muy cara de ver, jajajajaja. ♥♥♥♥♥♥

Al día siguiente, muy temprano, el super entrenador irá a buscar a Joo Eun para la sesión de ejercicios. Tan estricto como siempre, sí, o a lo mejor más que nunca, pero sin dejar de buscar el acercamiento, el roce, la provocación, el tonteo. Y sin dejar de buscar como sea que los problemas de salud del hipotiroidismo de Joo Eun se minimicen en el presente y en el futuro.

Tras la durísima sesión, a Joo Eun le toca aguantar a Soo Jin, que vuelve a ver su rabia contra Joo Eun alimentada por sus continuos fracasos, y vuelve a querer molestarla.

Esta vez, quiere saber más sobre la relación entre Joo Eun y Young Ho, pero nuestra abogada se niega a hablarle de asuntos que son privados, por más que trabajen para él. El error, es que ha aceptado implícitamente que tiene algún tipo de relación personal con él, y a Soo Jin no se le escapa el detalle, por más que se burle de ella por querer insinuar que tiene cosas personales con alguien como Young Ho.

Después le ataca con el asunto del acuerdo que le encargó. La madre de la chica agredida no quiere cerrar el acuerdo y le echa la culpa por esto. Joo Eun sale airosa: fue un consejo de abogado, yo utilizo las leyes que he estudiado para bien. Toma ya.

Cuando Joo Eun se va, Soo Jin la toma con los caramelos, jajajajajajaaaa. A este paso la tenemos en modo Capullo (el oso) en tres días.

Otro que ha dejado de tener un buen día en cuanto ha llegado al trabajo, es Young Ho. Es su primer día, y le presentan a todo el mundo (Woo Shik incluido), y puede percibir la hostilidad de algunos de los consejeros. La tensión se podría cortar con un cuchillo. Hasta su propio padre actúa con la frialdad del iceberg que hundió el Titanic.

Young Ho le mira de reojo nada más llegar, no sé si en busca de una mirada de apoyo, de un gesto de ánimo o de lo que sea, pero el tío ni se inmuta. Padrazo. Creo que es de estas personas que tienen hijos porque es lo que ocurre a veces después de lo de apagar las luces. Y hasta ahí su sentimiento de paternidad… O a lo mejor tiene algún motivo oculto para no mostrar ni medio sentimiento hacia sus hijos, quién sabe, pero no se me ocurre ninguno.

Si Young Ho busca un padre, o algo parecido, más le vale mirar hacia el hombre que tiene a su derecha.

Pero vayamos con personas buenas y cosas útiles. Joon Sung se ha decidido a pedirle ayuda a Joo Eun con su madre. Le cuesta muchísimo empezar a hablar, y cuando se arranca, le comenta que ella no quiere verle, pero que sabe que tiene grandes dificultades y quiere ayudarla. Lo que no sabe es cómo, y como tiene mucha confianza en ella, quiere que le ayude a buscar una forma de hacerlo. No quiere que Young Ho sepa nada, y la busca quizás más como abogada que como amiga.

Le entrega un sobre con documentos, y Joo Eun no lo piensa ni un segundo antes de aceptar ayudarle. Joon Sung incluso quiere pagarle, pero ella no quiere oír hablar de minutas. Con todo lo que han hecho por ella, se siente más que pagada.

Tras esto, la lleva a casa antes de irse con Ji Woong a entrenar.

Por el camino, Joo Eun les cuenta que ya ha encontrado apartamento y que se muda en una semana. La alegría no les embarga ni de lejos. Si estando fuera unas horas, casi mueren de aburrimiento, a saber cómo acaban una vez ella se vaya. De repente, empieza a nevar. Joo Eun no ha perdido los cinco kilos que prometió todavía, así que, como es probable que Young Ho esté en casa y no vea la nieve, acuerdan hacer como que no han visto ni un copo.

Cuando llega a casa, le busca. Tiene que comprobar que no haya visto la nieve. No está por ningún lado. Se atreve a ir hasta a su habitación, donde nunca había entrado. Lo llama por teléfono. Y oye su móvil sonar en algún lugar de su vestidor. ¿Dónde está? Sigue el sonido hasta una puerta que hay dentro del vestidor. La abre… y se encuentra una imagen que nunca imaginó encontrar.

En la habitación está él, sentado en el suelo con una pierna extendida. Ha cortado con las tijeras el camal del pantalón, y se adivina una cicatriz enorme en su rodilla. Young Ho está temblando de dolor, sudando a lo bestia, y tiene la cara desencajada. Está sufriendo mucho. Muchísimo.

Pero cuando Joo Eun se intenta acercar para ayudarle, él le pide a gritos que se vaya.

Y así terminamos.

Joo Eun acaba de descubrir su secreto. Acaba de verlo en su momento más débil y vulnerable. Cuando le dan estos ataques, se esconde de todo el mundo para sufrirlos solo, y estoy segura de que lo último que quería era mostrarle esta faceta suya, herida y débil, a Joo Eun.

Deseando ver cómo reaccionan ambos en el próximo.

Oh, my Venus. Episodio 1
Oh, my Venus. Episodio 2
Oh, my Venus. Episodio 3
Oh, my Venus. Episodio 4
Oh, my Venus. Episodio 5
Oh, my Venus. Episodio 6
Oh, my Venus. Episodio 7
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3 respuestas a Oh, my Venus. Episodio 8.

  1. Makino kun dijo:

    Hermosos😙. Me gusta como son una pareja con madurez. Pueden tener discusiones pero las solucionan rápido ya que es más importante estar juntos… que vivir peleando … los amo. 😍
    Soy muy noble si siento penita por soo jin? Yo he tenido problemas con mi peso durante toda mi vida en especial en mi adolescencia y pase por estar en extremo delgada y sentirme infeliz. Pensaba que la única solución para ser feliz era ser delgada… y lloré al verla sola con su reflejo de gordura. Espero que encuentre la felicidad. En el fondo no es una mala persona. ☺

    • Nuna dijo:

      Eres empática. Yo también la comprendo un poco. Se cree que para ser feliz solo hay que estar delgada, ese es su error. Si lo hubiera hecho por sí misma, para verse mejor, sería mucho más feliz, pero lo ha enfocado todo en una tonta venganza en la que necesita quitarle todo a su antigua amiga. Y como haga lo que haga, Joo Eun, la gordita, es la que sale adelante y la que está consiguiendo una vida mejor, pues se frustra viva.
      A mí la empatía por Soo Jin se me acaba cuando la veo que pierde el tiempo intentando causar daño. Puedo comprenderla, pero no puedo con la mala baba gratuita.
      De todas formas, creo que caerá del burro y volverá a ser la niña de antes, cuando vea que con la venganza mal orientada que se lleva no consigue nada bonito, sino más penas y desgracias.

  2. Ari2pmam dijo:

    Ole por el secretario Min a la hora de parar a la ZP y dejar a los otros dos a solas.

    Me encanta cómo Joo Eun mantiene el tipo y le da una lección a Young Ho de saber estar y comportamiento. Creo que él podría aprender un poquito, la verdad. Es que durante la reunión no le quita ojo y la otra ni le mira. Aunque tal y como se siente, también es lógico que no lo haga.

    Lo de él yendo hasta Daegu a buscarla y ella toda feliz, con ese abrazo y ese paseo… Ains, por Dios, es que me pueden MUCHO. Aunque lo de los abdominales… Qué envidia por favor, qué envidia.
    Y qué manera de partirme la caja con él quedándose a dormir en casa de ella y sufriendo un grave caso de “Quiero pero no puedo.” Y cuando le pide disculpas al padre de ella, eso ya fue la repera XDDDDDDDDDDDD.

    El Trío Saludable es de lo más adorable. Están tan acostumbrados a tenerla alrededor y que la casa esté viva, que ahora, por poco tiempo que les falte, ya no saben qué hacer. Esas sonrisas de oreja a oreja al verla… Ay por Dios, que es para comérselos a besos de cuquis que son, leñes.
    Y vaya decepción se lleva Young Ho porque ella no le abraza cuando llega y los otros dos desaparecen XDDDDDDDD.

    En cuanto al final, afuf, lo pasé fatal. El pobre sufriendo un infierno y no quiere que ella lo vea ni lo ayude, y ella sufriendo porque no puede hacer nada. TREMENDO ese final.

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