Oh, my Venus. Episodio 6

Por Nuna para Bombasoju

Vamos que nos vamos sin dilación, que la cosa está que arde. Pobre planeta, pobre…

Hola, me llamo Young Ho, y en ocasiones me quedo sordo cuando veo hoyuelos.

Joo Eun (Shin Min Ah) está diciendo cosas. Del tipo: qué susto, cómo no me avisas, ayúdame a levantarme… Pero Young Ho (So Ji Sub) sólo acierta a ver cómo se forman esos maravillosos hoyuelos al mover ella las mejillas. Es que no se puede resistir ni a tocarlos y preguntar de dónde han salido.

El caso es que, todavía con el culamen y la barriguita, Joo Eun tiene a Young Ho totalmente idiotizado con ella. Cuando consigue reaccionar, la ayuda a levantarse, vuelve a mirarla, y hasta se da cuenta de que se ha puesto maquillaje en la cara.

Joo Eun no está para mucha fiesta. Anda fastidiada con la posibilidad de que Young Ho haya hecho una escapada erótico-festiva con Anna Sue, y no le hace ninguna gracia que él observe que sigue teniendo el mismo cuerpo de cuello para abajo, porque se empieza a perder peso desde arriba. Pero luego lo compensa diciendo que es muy agradable volver a escuchar su voz (y verla, pillín, que te ha dejado KO).

A Joo Eun se le va la chola y no puede evitar echarle en cara su viajecito con su americanita, pero para no parecer celosa (que lo está), cuando le insulta, disimula haciendo ver que se lo dice al oso, a ése que suele lanzar y apalizar de vez en cuando, y claro, para hacerlo más creíble, se pone a darle de leches.

Como Young Ho no le aclara lo que en realidad ha estado haciendo, y disfruta haciéndola creer lo otro, está bastante rabiosa.

Pero es buena gente, y le prepara comida casera para que tenga un buen regreso. Young Ho alucina. Nunca nadie había hecho eso por él, y son los pequeños detalles, esos que su madre no pudo hacerle nunca, los que más le llegan, como el cobertor de comida que Joo Eun ha puesto, que suelen utilizar en Corea, y que estamos hartas de ver. Él no lo había visto nunca

Joo Eun comenta que le duele todo el cuerpo, y que le vendría de maravilla un buen masaje.

El médico en Young Ho, no tarda en sugerir que, si quiere que sea más efectivo, es mejor que se lo proporcione un hombre, por aquello de que tienen más fuerza.

Pero rápidamente se imagina la siguiente situación (muy a resaltar el tema de “Careless Wishper” de Wham! de fondo):

Brutote descomunal, empleándose a fondo, tocando a la niña aquí y allá, y arrancándole grititos de placer.

Young Ho no puede soportarlo. Corre hacia ella y rápidamente le dice, intentando que parezca que hasta sería un sacrificio, que si necesita un masaje, él lo hará.

Díos mío… ¡HABEMUS CELOS! O sea, ¡Young Ho celoso! ¡Viva el efecto hoyueloooo!

Joo Eun intenta aprovechar la situación para fastidiarlo. Le duele tooooodo el cuerpo, y además, no está segura de haberse lavado los pies.

Pero si creía que iba a pillar a Young Ho en un renuncio, la lleva clara, porque él se las sabe todas. No tiene que hacer nada personalmente, sólo tiene que ponerla en un sillón de masaje que tiene en casa, y sentarse tranquilamente al lado, mientras el cacharro se emplea tan a fondo, que vemos a Joo Eun dando botes.

Bota ella y botan también todas las partes de su cuerpo. Botan tanto, que Young Ho le echa un cojín sobre el pecho para no ver cómo le botan las manuelas. Y es que encima se lo dice: “Esto es un poco sugerente… No quiero que esto se convierta en una cómoda y erótica noche para ti”

Para ella, ¡ja! No ha sido él quien se ha tenido que tapar para no provocarla, ¿eh?

Pero consigue ponerla un poco nerviosa. Y ya que le encanta verla así, pues aprovecha y sigue subiendo el nivel. Joo Eun quiere que pare ya la máquina. Pero Young Ho tiene otros planes. Se coloca encima de ella, y mientras la chica, tartamudeando ya, le propone dejar los formalismos y tratarse como amigos, él va bajando sobre ella, mientras aprieta un botón y su respaldo comienza a subir también lentamente.

Para responderle a su propuesta de tratarse como amigos, el juego de palabras que utiliza con ella a continuación, tiene que ver con los hanjas previos al hangul, pero por traducir al español, podría ser algo así como un “¿amigos con derecho a beso?”. Es una clarísima alusión al momentazo del capítulo anterior, que transformó el invierno en verano en nuestras casas. Las que estáis ya en época cálida… ¡FIGHTING!

Vamos a ver. Porque esto es un drama, y porque el protagonista es Ji Sub, pero ya le vale largamente. Un tío que se tira la vida tonteando contigo sin tú provocar, porque la pobre Joo Eun tiene muy asumido que no está buena (a veces cree estar mucho menos buena de lo que en realidad está y todo), y de golpe se va a América a revolcarse con una mujer de bandera… Vamos, si yo creyera lo que cree Joo Eun, a éste ya le habría pegado dos tajos importantes. Estaría MUY enfadada y pensando en enviarle a tomarle el pelo a su coreana madre.

Pero es que esta chica es buena. Se limita a poner cara de circunstancias y a aguantar el tirón.

En este punto, nos dan otro respirín de la tensión yéndonos con la familia de Young Ho.

Vemos a su abuela y a su madrastra. Normalmente, la madrastra intenta cuidar de la abuela y comportarse como una nuera devota (todavía no tengo claro si por sincero cariño o puro interés), mientras la abuela le lanza estufido tras estufido, pero hoy la abuela está teniendo un momento de debilidad. Le duele tener que tratarla así, y le duele haberla traído al seno de una familia donde será la nuera de alguien que jamás podrá olvidar a su hija fallecida. Pero es que la abuela no puede ser débil. Porque si baja la guardia y se deja conquistar, sabe que pondrá el futuro de su nieto de sangre en juego. Así que, después de halagarla diciéndole que ha criado muy bien al nieto pequeño, le aconseja que no le meta ideas raras sobre aspiraciones en la empresa en la cabeza. Cada uno a lo suyo, aquí paz, y después gloria. ¿Arassó?

Volvemos a nuestra casa del jolgorio. Young Ho está leyendo tumbado en su habitación, descansando, y de repente entra en tromba Ji Woong (Henry), que lo achucha con su característico histrionismo. Después de comentar con él los progresos de Joo Eun, Young Ho le pregunta por Joon Sung (Sung Hoon). El campeón se ha tomado un descanso y está por ahí a su bola. Ji Woong lo defiende: necesita sus momentos de privacidad.

Y ese momento de privacidad, es del todo menos divertido. Joon Sung está en su coche, esperando ver pasar a su madre. Quiere saber cómo está, pero no sabemos por qué motivo, ella no quiere verle, por lo que él no revela su presencia, y además, vemos que tiene un marido borracho que la maltrata. Estoy segura de que a Joon Sung le encantaría ayudarla, pero algo hay ahí que le impide hacerlo.

Al volver a casa, no puede evitar entrar a la habitación de Young Ho, para expresarle lo contento que está de que esté curado. Así, en plan hombretones, con cariño, pero sin que lo parezca, ajajajaa.

Al día siguiente, Ji Woong, Joon Sung y Joo Eun, entran tempranito en la habitación de Young Ho para despertarle. Llevan un peso con ellos.

Les toca contarle que han hecho un trato con ella, por el que si llegaba a rebajar quince kilos, podría pasar un día haciendo y comiendo lo que le diera la gana, y no solo eso, ellos también tendrían que olvidarse por un día de la vida sana, y hacer las mismas cosas que ella. Le llaman “el día Joo Eun”.

Os podéis imaginar la gracia que le hace esto a Young Ho, el rey de cumplir estrictas reglas. Pero ellos han hecho un trato, y como finalmente Joo Eun sí alcanza el peso requerido, le toca tragar con los demás, pero intenta por todos los medios no hacerlo. Para él, eso no es más que volverse locos por un día, pero Joo Eun prefiere que se lo tome como un día de libertad, de disfrute sin reglas y de mucho AAAAZÚCAAAARRRRRR. Young Ho se resiste. Joo Eun le pide que la mire a la cara y vea cuánto ha adelgazado.

“A mí sólo me pertenece tu cuerpo, en cuanto a tu cara, no sé, no mucho”, jajajajajajajaaa.

Al final, sólo enseñándole sus últimos análisis, en los que los baremos están todos fuera de las zonas de peligro, logra convencerlo. Pero muy muy muy a regañadientes.

Lo primero, es ir a desayunar. Café para todos. Pero cafés con cremas y con grandes dosis de azúcar. Young Ho pide un solo, y Joo Eun le advierte que es lo último sanote que le va a dejar hacer.

Tras esto, Joo Eun se va a trabajar. Y nada más llegar se topa de morros con el jefe y con Oh Soo Jin (Joo In Young). Vaya suertaza. Hablan sobre un caso de un cliente importante que Soo Jin está llevando sola. El jefe quería que Joo Eun la ayudara, pero inesperadamente, Soo Jin saca la cara por ella. Joo Eun cree que saldrá bien librada, pero Soo Jin no la suelta tan fácilmente, y la llama a su despacho. Quiere saber si está a dieta (salta a la vista que está más delgada), y si está saliendo con alguien. Esta tía es amiga o jefa cuando le conviene. Con Joo Eun la lleva clara. No suelta prenda. Entonces Soo Jin le entrega un caso sobre derechos de autor difícil y con mucho papeleo. Ya no sabe qué hacer para fastidiarla, porque haga lo que haga, Joo Eun siempre sale reforzada,😄.

En casa, Young Ho está pasando del “Día de Joo Eun” y está haciendo ejercicio. De repente a Ji Woong empiezan a llegarle mensajes de “su Venus”, que es como tiene grabada a Joo Eun. Son las instrucciones para el día.

Número uno: tienen que ponerse cómodos, y no hacer nada. O sea, tienen que perrear.

Y ellos posan tomando posturas de vagueo para enviarle fotos de este estilo:

Número dos: ver una película super romántica y ponerse muy muy emocionales.

Ya veis. Uno la disfruta, el otro emocionado y llorando, y el del medio que no puede creer lo que están haciendo.

Número tres: SIESTA. Esto sí lo hace nuestro entrenador sin mucho esfuerzo. Y Joo Eun también recibe puntualmente una foto de Young Ho sobado del todo, enviada por Ji Woong.

Mientras descansa, que parece un angelito con lo malvado que es, no sabe que sus enemigos siguen urdiendo planes en su contra. Por un lado, el ex marido de Hyun Woo (Jo Eun Ji), ha vuelto de Estados Unidos sin descubrir quién es John Kim, pero ha estado interrogando a mucha gente, ha descubierto dónde vivía, sabe que es asiático, y confía en descubrir pronto más cosas sobre él. Por el otro, tenemos a Woo Shik (Jung Gyu Woon) dándole los datos y la foto de Young Ho a su querido tiastro. Ambos deciden que empezarán a dar pequeños pasos, buscando apoyos dentro de la empresa de forma disimulada y sibilina, para tejer la tela de araña alrededor de Young Ho. Al salir de la reunión, llama a Soo Jin, pero ahora es ella la que está ocupada con la hija de un importante empresario, a la que han salvado de ir a la cárcel por asaltar a una empleada, pero que no deja de pasearse por aquí y por allá sin guardar ningún tipo de recato cara al público. La tía es tonta del haba y humilla también a Soo Jin, algo que a ésta ya le estaba haciendo falta, que también está muy subidita. De esta escena, lo que me hace gracia, es que quien tiene la sartén por el mango, y dice lo que le da la gana, es la clienta, que por cierto está algo entrada en carnes, mientras que la delgada y estilizada Soo Jin, tiene que aguantarla por webos.😄. Nadie dijo que tener medidas perfectas solucionara la vida, ¿verdad?

Volvemos con Joo Eun, que al salir del trabajo va a visitar a Hyun Woo. Por fin le cuenta con quién está viviendo y como es normal, su amiga se interesa por el tipo de relación que tiene con Young Ho.

Ella le resta importancia. Él es maleducado y antipático, pero tiene muchas habitaciones libres en su casa, así que, ella ocupa una, y sus dos amigos, otras tantas. Hyun Woo alucina. ¡Vive con tres tíos jóvenes y lozanos!

Sí, Hyun Woo, todas nos cambiaríamos por Joo Eun. Kilos incluidos, ¿eh?

Por Hyun Woo, Joo Eun se entera de que su ex ha conseguido localizar la casa donde John Kim vivía, aunque no ha podido saber nada más de él.

De vuelta a casa, llama a Ji Woong. En modo manos libres, les dice a todos que dejen la comida orgánica y la carne sosa, y que se preparen para salir, porque van a cenar fuera al estilo Joo Eun.

Ji Woong se imagina que ella quiere salir en plan cena formal, y les convence a los tres para que se pongan guapos y saquen sus trajes de los armarios.

Y allá que se presentan los tres todos trajeados al lugar donde han quedado con ella…

Tres tíos guapos trajeados en un restaurante de comida rápida, ajjajajajajajajjajaaa.

Van demasiado arreglados para un sitio así. Young Ho quiere darse media vuelta y largarse, pero los demás le convencen para que aguante por esa vez. Es sólo un día.

Ya dentro, vemos a Joo Eun disfrutar como una niña de una comida que echaba mucho de menos, y a Ji Woong y Joon Sung adaptarse rápido y disfrutar también. A quien hay que insistir para que coma, porque está totalmente apático y malhumorado es a Young Ho.

Y luego por comparación, veremos lo sabio del refrán “la suerte de la fea, la guapa la desea”. Joo Eun feliz, disfrutando con tres pedazo de hombretones, y por otro lado…

Porque nos vamos con Oh Soo Jin, que está en el aparcamiento de la empresa de Woo Shik esperándole y matándose a pastillas (¿es posible que ella haya elegido el camino peligroso para adelgazar?), y cuando le ve entrar en su coche, le llama por teléfono. Woo Shik le miente en toda la cara. Le dice que está super ocupado en su oficina, pero en realidad, se está marchando hacia la comisaría, puesto que la policía le ha llamado en relación al caso de Joo Eun. Ni corta ni perezosa, sale tras él.

¿Y por qué le miente? Pues porque como no le contó, por razones obvias, que había ido a amenazar al acosador de su ex, ahora tampoco le puede contar que el tío lo ha denunciado por asalto y tiene que ir a declarar. Lanzó una primera mentira, que empieza a tener que tapar con otras más. Lo peor de todo, es que Woo Shik está agarrado por los mismísimos, porque el acosador, al margen de comprar plantas y seguir a la vecina, ha tenido una neurona lúcida, y ha grabado las amenazas que le lanzó en su móvil. Y ahora, esas amenazas son una prueba bastante irrefutable. Y allí está el imbécil, con su cara de suficiencia y con su abogado, que acaba de convertir dos guantazos bien dados y que se merecía, en una tunda con tres semanas de hospitalización.

La policía aconseja a Woo Shik que se busque un abogado, y entonces es cuando Oh Soo Jin entra en escena y se presenta como tal.

Ay Woo Shik, que te han pillao, bacalaooo.

Pero claro, como el caso tiene relación con Joo Eun, al final Oh Soo Jin termina llamándola a ella también, para que declare en favor de Woo Shik (y porque le encanta auto torturarse provocando situaciones incómodas entre los tres).

Y como Soo Jin se empeña en utilizar la conexión entre Joo Eun y él como estrategia de defensa para atenuar el asalto, allá te ves que tienen que hablar de su relación de noviazgo rota después de quince años. Y esto es incómodo para los dos, y para Soo Jin también, pero como ella es masoca, pues lo mismo hasta disfruta.

Y derivado de lo anterior, como después de probar la relación entre Woo Shik y Joo Eun, tienen que clarificar y demostrar que ella estaba siendo acosada, pues hay que llamar a otro testigo más, que resulta ser Young Ho, ya que fue él quien pidió las grabaciones de la noche de la persecución en la calle.

Y allá que se presenta el cuarto en discordia. Como siempre, con su ceño fruncido y su actitud desdeñosa.

Una vez todos han declarado, se pueden ir. Woo Shik sale con Oh Soo Jin. Supongo que quiere explicarle sus mentiras, pero ella no le deja ni hablar, se marcha diciéndole que seguro tiene que aclarar algunas cosas con su ex. Es por ella quien se ha metido en ese lío, y es a ella a quien tiene que explicarle lo que sea que quiera explicar.

Pero Joo Eun sólo quiere que deje de hacer cosas por ella que son innecesarias (y que luego ella paga con intereses recibiendo broncas en el despacho de Soo Jin), aunque le da las gracias. Woo Shik vuelve a la carga, pero esta vez con Young Ho. ¿Qué relación tienen? ¿Es que no sabe quién es? ¿Qué puede querer de ella? ¿No sabe que puede estar jugando con sus sentimientos?

Y es que claro, Woo Shik, que es el primero que la ha menospreciado por su aspecto físico, no entiende cómo un ricachón que lo tiene todo, pueda tener algún tipo de relación con ella. Ni se plantea que alguien pueda tomarla en serio, y directamente supone que se está riendo de ella.

Cuando ella le llama celoso y acomplejado (por comparación con Young Ho, como para no estarlo), Woo Shik insiste. Sólo le preocupa que se enamore de un tío que está jugando con ella. Para mí que le preocupa que se enamore de otro y punto. Después de darle una paliza dialéctica y de enviarle con Soo Jin, Joo Eun se va.

Pero queda el último asalto para Woo Shik. Y es con Young Ho, que sale de comisaría a continuación, después de llamar al secretario Min para pedirle cierto favor…

Woo Shik le está esperando, y pone las cartas arriba presentándose con su cargo en la empresa de la familia de Young Ho. Éste, sigue haciéndose composiciones de lugar. Ese tío, es un ejecutivo en su empresa, y además, ha sido el novio de Joo Eun durante quince largos años, antes de engañarla con una chica más delgada y estilizada… Datos, datos. Le estrecha la mano, pero le aclara que no ha decidido si entrar en la empresa o no. Woo Shik le agradece que haya ido a ayudarle, y Young Ho, con muchas ganas que quitárselo de encima, y para fastidiarlo, le dice que tiene prisa, que Joo Eun odia pasar frío. Jijijijiji.

Young Ho acaba de sugerir una relación bastante personal entre él y la chica, sin aclarar hasta qué punto su profundidad (le encanta jugar a estas cosas), y a Woo Shik parece no haberle sentado muy bien.

Joo Eun le está esperando en su coche, total, viven juntos, lo lógico es volver juntos. Por el camino, ella se da cuenta de que todavía es el “día de Joo Eun”, y puede pedirse un último café cargado de azúcar, así que le hace parar para ir a buscar uno. Young Ho la ve alejarse toda feliz, y sonríe. Creo que le maravilla la capacidad de superación que tiene ella ante situaciones difíciles o incómodas.

Resaltar que a los creadores de esta serie les encanta Wham!, porque esta vez la canción que ponen de fondo es “Last Christmas”. Buen gusto, sí señor.

Al mismo tiempo, vemos qué favor le pidió Young Ho al secretario Min, pues éste, con un grupo de abogados, se presenta en comisaría para hacerse cargo del caso de Woo Shik y sacarle las castañas del fuego. Siendo un empleado de la empresa, como que es totalmente adecuado, ¿verdad? Young Ho no deja ni un cabo suelto. Haciendo que la cosa no trascienda a los medios para Woo Shik, también consigue que no trascienda para él.

Llega un conductor de grúa, y desde la cafetaría, Joo Eun ve que el super entrenador baja del coche y se pone a hablar con él, así que, deduce que lo ha llamado porque se le ha estropeado el coche.

Comienza a llover, y Joo Eun sale corriendo de la cafetería y rápidamente se mete en el coche con él, que ha estado observándola mientras se acercaba con la misma expresión que se le quedó cuando vio sus hoyelos.

En ocasiones veo mujeres corriendo y me empano vivo

Pero cuando ella entra, disimula. Joo Eun le pregunta por el coche, ¿se ha roto? Él, para variar, no la saca de su error. “No sé”.

Joo Eun le entrega el café cargado de glucosa que ha comprado para él, y comienza a decirle que no disfruta de las cosas dulces de la vida, y que se está perdiendo un montón de cosas placenteras. Tendrá un cuerpo de escándalo, pero el nivel de sacrificio hasta le da pena. Young Ho le pregunta si pasar un día a su estilo la ha hecho feliz, y desde luego que sí, para ella ha sido como un regalo del cielo, pero es que además, lo que quería era que él también tuviera esa experiencia, porque, según dice, le da la sensación de que él parece llevar una carga muy pesada encima. Y cómo acierta, ¿verdad?

“Como quiera que seas, tienes la responsabilidad y el derecho de buscar tu felicidad”, sentencia ella. Y para Joo Eun, un café con caramelo y nata, algo tan sencillo, aunque no sea sano para su cuerpo, le puede aportar mucha felicidad. Aunque sea por un día.

Creo que Young Ho empieza a comprenderla mejor. Y la posibilidad de que Joo Eun pueda leer en él más allá de la impresión externa que da, creo que le deja algo desvalido emocionalmente.

Joo Eun se da cuenta de que ha andado un paso más allá y han entrado en una atmósfera tan íntima como incómoda para ella, así que, decide esperar fuera mientras arreglan el coche, arguyendo que tiene calor (con lo friolera que es, ajjajajaa).

Como está lloviendo, se refugia bajo las sombrillas de la terraza de una cafetería.

Young Ho no le quita ojo. Tiene un momentazo hoyuelos brutal. Está embelesado. Con dos frases y mucha intuición, Joo Eun acaba de romper la cáscara. Es cierto, lleva una pesada carga, y ella lo ha sabido ver. Y sí, él también podría buscar su felicidad, ¿por qué no?

En unos segundos, está junto a ella con un paraguas. Lo cierra, se pone a su lado bajo la sombrilla, y con la excusa de que su café está demasiado dulce, le quita el suyo y le da un trago.

Es simbólico total. Con ese gesto, nos dan a entender que quiere probar la dulzura de la que ella le hablaba. Joo Eun está algo perdida, y no sospecha ni de lejos lo que está ocurriendo dentro de él.

Pero su café también es demasiado dulce para Young Ho, ajjajajajaaa.

Young Ho la mira con demasiada fijeza y ella se incomoda. “Deja de mirar mis hoyuelos, son de verdad”, protesta. Está recordando las palabras de Woo Shik. Y está convencida de que Young Ho está tomándole el pelo de nuevo. Pero él sigue mirándola con la misma intensidad.

“Deja de meterte conmigo”, vuelve a protestar.

De repente, la grúa se marcha. ¿Es que no estaba roto el coche? ¿Qué hacemos aquí? Joo Eun está despistadísima. La coartada de Young Ho para permanecer allí se viene abajo, pero confiesa con toda tranquilidad que a su coche no le pasaba nada. “Es agradable estar aquí, y quería probar un poco de lo dulce de la vida”.

Después la vuelve a mirar como antes, incluso se permite el lujo de levantarle el pelo, acariciarle el lóbulo de la oreja (maldito sea), y luego el hoyuelo. “Alucinante…”, dice.

La va a volver loca. Porque Joo Eun sabe que algo raro está pasando, pero todavía sigue creyendo que él está como siempre de broma.

Joo Eun le vuelve a repetir, ya casi suplicando, que no se meta más con ella.

“De verdad que no tienes ni idea, ¿no? (Abre el paraguas para protegerlos de miradas indiscretas). Los hombres, normalmente, quieren hacer cosas muy diferentes con las mujeres con las que se meten… Y como tu cuerpo me pertenece, no puedes negarte”.

Le quita las gafas y…

Y no, es que Joo Eun no tenía ni idea. No se había dado cuenta de que él realmente se sentía atraído por ella. Barriga y culamen incluidos (ESTO ME MATA DE ALEGRÍA). Tiene la autoestima bastante tocada. Es fuerte, pero no se quiere físicamente, y que su ex de quince años la haya dejado por su aspecto físico, tiene mucho que ver en esa pérdida de autoestima que ahora, al verse algo más mona, está empezando a recuperar.

No ha visto las señales de Young Ho, y si las ha visto, las ha interpretado como meras provocaciones para ponerla nerviosa y gastarle bromas. Porque Young Ho sabe que es guapo, sabe que tiene un cuerpo diez, y le gusta decirlo desde el minuto cero.

Tampoco ha visto que esta actitud, de hacerla rabiar, discutir con ella, y andar todo el día a la gresca, es típica. Típica del chico inseguro que no sabe cómo llamar la atención de una tía más que fastidiándola. Y Young Ho será muy guapo y estará muy bien físicamente, pero tiene un punto de inseguridad que le viene de pequeño. Se siente más cómodo en un mundo lleno de rígidas reglas, lleno de cosas que no puede hacer, y de barreras. Un mundo en el que lo criaron de pequeño, y en el que su enfermedad lo sumió de lleno. La libertad, el desenfado y la facilidad de superar problemas de Joo Eun, es un conjunto maravilloso que sus hoyuelos han perfeccionado, atrayendo cual imán industrial a Young Ho. Y hasta este momento, en que le ha dado la gana de explotar por fin, hemos llegado.

Entradas relacionadas: 
Oh, my Venus. Episodio 1
Oh, my Venus. Episodio 2
Oh, my Venus. Episodio 3
Oh, my Venus. Episodio 4
Oh, my Venus. Episodio 5
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3 respuestas a Oh, my Venus. Episodio 6

  1. Ari2pmam dijo:

    A ver, empiezo por la ZP y así me la quito de delante. Lo del caso de la ricachona que atacó a la chavala y quiere librarse de todo, me recordó a lo del incidente de las nueces de Macadamia. Creo que ahí hay mucha mala leche de los guionistas, que además, intentan que no caiga en el olvido. OLE POR ELLOS.

    La que se lía en la comisaría… Madre mía, es que es demasiado, en serio. Y encima, la ZP intentando quedar como la buena y la víctima. Y el otro, intentando hacerle la cama a Young Ho y tratando de saber que hay entre él y Joo Eun. Que no te importa, tío, que eres un CHP, así que quédate con la ZP.

    Cuando vi al Trío Saludable con los trajes y las corbatas negras no pude evitar pensar en “Men in Black”. Lo sé, es algo tonto, pero es que me partía la caja por eso y las caras que se les quedan. Y rematan cuando ella hace el avioncito para Young Ho XDDDDD.

    Las posturitas que ponen cuando tienen el día en plan vago, y encima viendo la peli romántica y dos de ellos llorando… En fin, que casi me caigo al suelo. Es que muyyyyyyyyyyy fuerte. Y va el otro con el móvil, y hala, foto que te crío sin que te enteres y se la mando a la jefa XDDDDD.

    Disfruté a más no poder con la cara que se le queda a Young Ho cuando se queda embobado mirando a Joo Eun. Ella es lo que necesita en la vida. Alegría, dulzura, ganas de vivir, emoción, bondad, ternura… Y lo mejor, es que a él no le importa que tenga sobrepeso. Porque para él, es hermosa cuando está sana, nada más. Y es algo que no me cansaré de repetir. Aunque los hoyuelos ayudan mucho a que se quede flipado y más colado por ella.

    Ah, y lo del juego de los dobles sentidos y la tensión sexual que él crea, pues que a pesar del efecto que causa (no salgo de cardiología por su culpa), me encanta y me lo paso en grande. Es que es un maestro, leñes. Simplemente, genial.

    Y el beso final, me gustó mucho. No fue un game over en toda regla, pero fue muy bonito.

  2. moritus dijo:

    Este cap me dejo con ganas de mas,quiero ver la reación de ella.

  3. Makino kun dijo:

    Es muy bueno que el se enfoque en verla sana y feliz. Que es mucho mejor que ser simplemente bonita. Le gusta esa transformación que no sólo es exterior. Es ella misma con más confianza. La que había perdido por malos hábitos y mala red de apoyo (exnovio capullo )… los amo. Y me encantan tus reviews nuna.

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