Oh, my Venus. Episodio 4

Por Nuna para Bombasoju.

Parece mentira que ya hayamos llegado al cuarto capítulo, ¿eh? Pues agarraos a lo que más a mano tengáis (qué pena que no pueda ser el mismísimo Ji Sub), que vienen curvas.

En el capítulo anterior nos preguntábamos qué reacción tendría al enterarse de que Young Ho (So Ji Sub) es el verdadero John Kim.

Pues estamos a punto de verlo.

Empezamos retrocediendo al momento en el coche, en que él saca el tema de su hipotiroidismo. Ella ni sabía que tenía eso, pero mientras dormía, Young Ho ha estado muy pendiente de sus resultados médicos, que ya venían preocupándole, así que, tiene mucho más claro que ella qué significan. No puede sobreexcitarse ni estresarse, si no, acabará desmayada como ese día, y como el día del avión.

Joo Eun (Shin Min Ah) le responde que no debe preocuparse por ella, y se despide. Luego sale del coche, y vemos la última escena del capítulo anterior: él le confiesa la verdad.

Mientras ella la encaja, Young Ho le comenta que su hipotiroidismo puede ser la causa de que no haya perdido siquiera un gramo aunque se haya machacado tanto haciendo ejercicio. Y también aprovecha para contarle que esos ejercicios no eran sino el programa de Joon Sung (Sung Hoon).

Joo Eun se cabrea un mundo, tanto, que lo agarra del cuello de la chaqueta para gritarle a todo pulmón. Young Ho mira para abajo, y también la agarra a ella… le dice que se le estaban viendo todas las pechugas por ese escote que lleva. Jajajjajaaaaa.

Feliz con las vistas

Ella le pide explicaciones, y Young Ho mantiene la compostura, ocultando todo el arrepentimiento que veníamos viendo en él. Tiene que mantenerse en su pose cínica y fría.

Se va muy enfadada, dejando a Young Ho con la duda de si resolverá el tema legalmente, y/o si finalmente, descubrirá al mundo su verdadera identidad.

Y tenemos un flashback muy interesantón, en el que vemos cómo Young Ho recibe diagnóstico y datos médicos mientras ella estaba inconsciente en el hospital, y mucho más interesantón, cuando llega Woo Shik (Jung Gyu Woon) y le encuentra allí. Lo de siempre, dos leones meando territorio. Lo de Woo Shik es hasta normal; hay que tener en cuenta que ha sido su novio durante 15 años, y es difícil dejar de preocuparse por ella de golpe. Le pregunta qué relación tienen, y Young Ho es sincero: “ella no deja de desmayarse, y yo no dejo de salvarla, no sé si por coincidencia o por destino”…

Y mientras Woo Shik se ocupa de amenazar al nuevo amigo de su ex para que no juegue con ella, su novia actual, Oh Soo Jin (Joo In Young), que sabe perfectamente qué ha pasado, puesto que llegó al hospital en pleno duelo de leones, se está pillando un colocón impresionante y, probablemente, ahondando aún más en sus ganas de vengarse de ella. Tsk, tsk.

Yo a esta chica la admiraría, si no fuera porque todos sus esfuerzos los dedica a vengarse de otra persona y no a disfrutar de lo que ha conseguido ser. En fin.

Joo Eun también se está emborrachando con su amiga Lee Hyun Woo (Jo Eun Ji) en su apartamento, y entre otras cosas, hablan sobre esa maceta de flor de Navidad que Hyun Woo niega haber dejado en su casa. ¿De dónde habrá salido?

Al día siguiente, el humor de Young Ho es pésimo por su sentimiento de culpabilidad.

No tarda en confesarle a los chicos que le ha contado la verdad a Joo Eun y les habla de su enfermedad. Todos entienden la magnitud de lo que han estado haciendo con ella. Y todos se sienten igual de mal que él.

Para ella, el día no comienza mejor. A la resaca, y a sentirse como una tonta por haber caído en el engaño del trío, se suma que todo el mundo en el trabajo está de coña marinera con su incidente en televisión. A nadie le interesa si estaba enferma o qué le ocurrió, se parten con el gif que circula sobre ella. Qué compañeros más majos.

Además, Oh Soo Jin, con la excusa de interesarse por ella, sólo quiere insinuarle que ha pasado la noche con Woo Shik para hacerla rabiar. No veo yo a Joo Eun rabiar mucho, y lo más triste de todo es que es mentira. Woo Shik la dejó en la puerta de su casa y no respondió a sus insinuaciones para que subiera.

No contenta, le pide que le hable formalmente, como si no hubiera ningún tipo de relación anterior entre ellas (y estoy de acuerdo, para la relación que quiere tener Soo Jin, mejor ninguna). Además, la obliga a tomarse un retiro forzoso en casa hasta que en las redes se olvide lo que le ocurrió en la tele.

Menos mal que todo el mundo no es como ella o como el resto de sus compañeros.

Ji Woong (Henry) y Joon Sung no tardan en presentarse en su despacho, con una planta como regalo y con un sincero arrepentimiento para ganarse su perdón. Ya sabemos que Ji Woong la adora desde el minuto cero, y que es el más efusivo de los dos, por eso se pone de rodillas sin titubear, pero a Joon Sung también se le ve de lejos que está muy arrepentido.

Joo Eun no puede evitar perdonarles, y salen juntos a tomar algo. Y ahí es cuando aparece en escena el tercero en discordia. Sin que apenas Joo Eun se dé cuenta, Ji Woon y Jong Sung se han esfumado, y tiene delante a Young Ho. A él le va a costar un poquito más que le perdone, y él es el que menos arrepentido parece de los tres (aunque sabemos que es el que más lo está, pero tiene que mantener la pose). Sin embargo, la actitud arisca de Joo Eun desaparece en cuanto él pronuncia de corrido las palabras “lo siento”. Ahora quiere saber por qué se oculta detrás de una identidad falsa. Él es sincero. Le cuenta que es un rico heredero cuya familia no vería con buenos ojos a lo que se dedica, pero Joo Eun no le cree ni por asomo. Cuando él le propone continuar con sus dietas y ejercicios, Joo Eun no se fía. Le entrega un contrato que tiene preparado para que no la vuelvan a engañar, pero resulta que se equivoca y con la última hoja le entrega sus análisis médicos, algo en lo que Young Ho está muy interesado mal que a ella le pese.

Ella intenta quitárselos, pero Young Ho es más grande y más fuerte.

Pero sólo estaba tomándole el pelo. En realidad, en el hospital ya obtuvo todos los datos médicos que quería saber. Así que, teniéndolos en cuenta, quiere desarrollar un plan de adelgazamiento y de dieta totalmente adaptado a ella, y le advierte que es muy inflexible a la hora de cumplirlo a rajatabla. Rompe el contrato que Joo Eun le ha dado, porque según dice que es mucho más probable que ella se rinda antes que él, que llegará hasta el final. Pero tiene que tener muy claro que a partir de ahora, y dice literalmente, “tu cuerpo me pertenece”.

Laaaaaaa jostia con la frasecita. Cerebros lobunos a volar.

Mientras tanto, las cosas serias continúan sucediendo en la familia de Young Ho. Su abuela ha decidido darle un poquito de espacio hasta que se acostumbre a su nueva vida en Corea. Está contenta de que él haya salido con la chica que le escogió, y le encarga al secretario que siga vigilándole. Pero los malos acechan, y no están demasiado lejos. La segunda esposa de su padre (a quien la abuela no puede ni ver) tiene otro hijo con él, más joven, que está estudiando en el extranjero y que ha venido a visitarles. El tío de la criatura, y hermano de su madre, no es otro que aquel consejero tan simpático (nótese la ironía), que encarga a Woo Shik que investigue a Young Ho.

Woo Shik lo ha hecho, y no sale de su asombro cuando encuentra por fin documentos en los que ver la cara del nietísimo… ¡Es el tío que siempre anda cerca de Joo Eun! Está desconcertado. Se le derrumba la composición que se había hecho. Antes pensaba que Young Ho quería algo de ella, pero ahora, que sabe que Young Ho lo tiene todo, no entiende qué busca de una “gordita” como su ex. ¿Y de qué se conocen? Está tentado incluso de preguntárselo a ella.

Cambiamos de tercio y nos vamos a algo mucho más agradable. Joon Sung (quebuenosta) está con Ji Woon haciendo unas pruebas médicas y enseñando six pack por un tubo ♥___♥

Lo enfocan tanto y con tanto detalle, que vemos que tiene el tórax lleno de cicatrices. Ahí se intuye un pasado de sufrimiento que estamos deseando conocer.

En pleno reconocimiento, aparece una chica, que resulta ser una famosa celebridad, muy airada porque “Korean Snake” se ha negado a filmar un comercial con ella. ¡CON ELLA! La chica está muy afrentada, porque es la celebridad del momento, y nadie antes ha osado a hacerle semejante afrenta. Por muy famosa que sea, Joon Sung no tiene ni idea de quién es, lo que la ofende aún más. Ji Woong es el único que la reconoce. Joon Sung intenta aplacarla. Matiza que él dijo que lo pensaría, no que no lo haría. Pero esto la enfada más. Siendo ella, ¿qué hay que pensar? Debería estar deseando aceptar.

Por suerte, a Joon Sung lo salva la llegada del mánager de la chica, que la saca de allí para que no arme más escándalo, justo cuando ha reparado en sus cicatrices…

Aquí huele a romance futuro nacido del odio, ¿a que sí?

Por su parte, Young Ho se ha puesto manos a la obra con Joo Eun. La ha llevado a una clínica especializada en adelgazamiento para medir su grasa corporal y estudiar en qué partes se acumula. Esto último es muy embarazoso para ella, porque la meten en una máquina que genera una imagen 3D de su cuerpo, y se avergüenza tanto de la grasa en sí, como de esa imagen en la que parece desnuda, XDDDD. Y Young Ho lo sabe, y le divierte.

De vuelta a casa, recibe una llamada del secretario. Su familia quiere que vaya a cenar, y su hermano pequeño está de visita por un corto espacio de tiempo. Pero lleva a Joo Eun dormida en el asiento del copiloto y tiene que llevarla a casa, lo que le sirve de excusa perfecta para declinar su invitación. Ella todavía no se fía demasiado de él, y de que sea quien dice ser, pero se compromete a trabajar muy duro.

La falta de asistencia de Young Ho a la cena familiar, sirve para que su tiastro intente meterle a la abuela con palanca al hermano pequeño por los ojos, pero la abuela no es alguien tan fácil de convencer, y menos por una persona a la que se le adivina la falsedad y la intención a diez kilómetros. Ella se reafirma en que su último deseo es que sea Young Ho quien herede la presidencia de la empresa. Y punto pelota.

Mucha pena me da el hermano, que está en medio de una batalla campal sin comerlo ni beberlo. Es demasiado jovencito para eso. Además, su relación con el padre no parece mucho mejor que la que tiene Young Ho…

Amanece un nuevo día, en el que Joo Eun va a tener que tolerar que el trío de entrenadores se metan hasta el fondo. No penséis mal. Hasta el fondo de su casa, de su frigorífico, de su despensa, de sus hábitos. Van a deshacerse de todos los alimentos que no sean buenos para ella, y van a analizar hasta la invasión de la privacidad todas sus costumbres. Hay que cambiarlo todo.

Nada de dormir en el sofá, nada de abusar de la cafeína, además de que hay que solucionar el problema de su centro de equilibrio desviado y de su espalda. Young Ho tiene preparado un tratamiento de choque y a fondo, y Joo Eun no tenía ni idea de que la cosa llegaría hasta tal punto. Young Ho quiere cambiar hasta la forma de caminar. Y no va a tener piedad. Bueno, a lo mejor sí tiene un poquito, a juzgar por la cara de satisfacción que pone cuando ve que Joo Eun ha guardado las dos tiritas que él le puso… O no.

El caso es que a Joo Eun le ha caído una buena encima. Y el caso es que Young Ho se encuentra con que empieza a pensar en ella más de lo que debería… ¿interés profesional nada más?

Al día siguiente, Young Ho se presenta en casa de Joo Eun para recogerla. No lo hace por cortesía, lo hace porque sabe que su casa está vigilada por su familia, y tiene que llegar a ella solo, y en su coche. Como allí es donde van a entrenar, esconde a Joo Eun debajo de una gran chaqueta para que nadie la vea.

Una vez allí, primera lección: tiene que llamarle Señor Entrenador, XDDDD.

Segundo: Ji Woong, Joon Sung y él mismo se turnarán para trabajar con ella.

Tercero: lo de trabajar duro, que no es nuevo.

Ella está convencida de eso, porque quiere recuperar su antigua belleza. ¿Belleza? A Young Ho le resulta imposible que Joo Eun alguna vez fuera bella, pero la chica insiste. La Venus de Daegu, le llamaban, y triunfaba entre los chicos más que la coca-cola. Como ve que él no se lo cree, le asegura que terminará viéndolo.

¿Bella tú? ¡Nah!

Tras un breve calentamiento, Young Ho la pone a correr. Después, una tanda de sentadillas. Bueno, si a aguantar a malas penas el equilibrio se le puede llamar así. Young Ho le enseña la postura correcta, para lo cuál tiene que agarrarla de la cintura. Contacto físico, ya sabéis. Joo Eun se pone nerviosa, pero para el entrenador esto es lo más normal del mundo. Incluso cuando ella pierde el equilibrio otra vez y cae con todo el culamen sobre sus caderas, ainssssss, lo más normal del mundo, ¿eh?

Y así comienza el entrenamiento en serio. A partir de ese momento, en casi cada acción que haga a lo largo del día, Joo Eun intentará seguir a rajatabla las directrices de Young Ho. Desde cómo dormir, pasando por cómo tomarse sus pastillas, hasta cómo sentarse delante del ordenador. Para ella, es como si le tuviera todo el rato encima diciéndole lo que tiene que hacer. Como ella misma dice, es extemadamente estricto, incluso en su imaginación. Pero poco a poco, Joo Eun va creando nuevos hábitos. Sanos y saludables hábitos.

Y así van pasando los días. Uno de los tres la recoge, entra a escondidas en casa de Young Ho, se entrena duro, y luego la llevan a casa. Normalmente lo hace Young Ho.

Durante los primeros cinco días, Joo Eun pierde nada más y nada menos que cinco kilos. Esa noche, en el coche, se lo dice orgullosa a Young Ho.

Él le dice que se lo tome con calma y no crea que puede seguir perdiendo peso a ese ritmo. Puede ser simplemente que su cuerpo haya empezado a metabolizar en condiciones por el tratamiento contra su enfermedad.

Vemos cómo se despiden.

Young Ho sale con su coche, pero de repente pega un frenazo.

Joo Eun ya está en su apartamento. Se dispone a descansar, pero alguien toca a la puerta. Al mismo tiempo le llaman por teléfono, pero Joo Eun ya está abriendo. La llamada es de Young Ho.

Al abrir, se encuentra un tío muy raro, que lleva una maceta de flor de Navidad, y que se empeña en que se conocen. Es tan raro, que Joo Eun se asusta e intenta cerrar la puerta, pero el tío se lo impide y se mete dentro del apartamento.

A todas luces es un desquiciado que está obsesionado con ella. No entiende por qué Joo Eun se asusta. Vamos, que está como una cabra y vive en un mundo alternativo.

Pero el caso es que se acerca cada vez más a ella,

El tío quiere que le agradezca la flor de Navidad que puso en su apartamento (¡era él!), y Joo Eun, que está asustada de muerte, sólo acierta a pedir ayuda.

¿Y qué ocurre cada vez que Joo Eun pide ayuda?

Pues sí, que aparece Young Ho.

Afortunadamente, el paraguas que ella le ha lanzado ha quedado en el umbral de la puerta y ha evitado que ésta se cerrara, por lo que Young Ho puede entrar perfectamente (sin tirar la puerta abajo, que seguro lo habría hecho), y encontrarse con el panorama.

Y de esta forma tan interesante, termina el capítulo.

Teniendo en cuenta que Young Ho es cinturón negro, mal futuro le espera al malote, ajjajajaja. No creo que sea tan benévolo con él como con Woo Shik.

¿Cuántas host*as le dará? ¿Le aguantará aunque sea una antes de caer redondo? ¿Cómo acabará todo esto.

Pues nos vemos en el quinto, que estamos deseando ver, seguro.

Entradas relacionadas: 
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Oh, my Venus. Episodio 2
Oh, my Venus. Episodio 3
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2 respuestas a Oh, my Venus. Episodio 4

  1. Ari2pmam dijo:

    Young Ho, una vez más, al rescate. Y me encanta cómo entra. Lástima que corten ahí.

    Preciosos Ji Woong y Joon Sung cuando se presentan en el despacho para disculparse por haberse comportado como lo hicieron. Sobre todo, Ji Woong. Angelico.

    Pobre Joon Sung, lo que se le viene encima con la modelo stalker que lo quiere a toda costa con ella.
    Eso sí, me interesa muchísimo más saber de dónde provienen todas esas cicatrices.

    Lo de la ZP es que ya es para poner los ojos en blanco y luego colgarla del palo de mesana. Más miserable y no nace, en serio. Qué mezquina que es, madre mía de mi vida.

    El tiastro, a ése le arrancaba la piel a tiras con el gato de siete colas, al igual que al exnovio. Van a intentar acabar con Young Ho para instaurar al frente de la empresa al chaval. Esto parece una conspiración de la corte joseónica, madre mía de mi vida.

    Esas escenas con ella cayéndose sobre Young Ho y lo que sugieren… En fin, que una se descojona de la risa mientras sufre por culpa de la tensión sexual. Ah, y me encanta cómo él le toca las narices con los análisis, sólo para verla ponerse nerviosa y saltar, cuando ya lo sabía todo. Qué cabrito XDDDDDDDD.

    Ah, lo de colarse en su casa y tirarle toda la comida que tenía, me dejó alucinada. Sí que se lo toman en serio, sin duda alguna XDDDDDDDDDDD.

  2. Makino kun dijo:

    Estoy super enganchada a la serie… vengo a leer tus recaps para aguantar la semana hasta que publiquen los siguientes caps😂. Espero que no dañen la serie como suele ocurrir a veces con los k dramas 😠 so ji sub.😙😙

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