Oh, my Venus. Episodio 3

Por @sonianuna para Bomba Soju

 

Vamos a ver cómo viene el tercero, porque la cosa está empezando a arder, y no me refiero a los baños de So Ji Sub.

oh my venus 2.8

Bueno, la cosa está como sigue: a los chicos les va a costar mucho rebatir que Joo Eun (Shin Min Ah) acaba de dar con John Kim, y aunque sepan que se equivoca de persona, está lo suficientemente cerca como para que la situación venga siendo seria; además, es una abogada eficiente, y encima, el ex-marido de su mejor amiga presenta un popular programa especialista en cotilleos…

A cambio de proteger esa identidad y callarse, sólo quiere que el entrenador obre sus milagros en ella, en secreto. Joo Eun sueña con volver a ser la de antes, y completar sus objetivos de vida ya logrados, como el de ser una buena abogada, con una apariencia física como la que tenía.

Ellos se retiran a debatir. Tras la pertinente bronca a Ji Woong (Henry) por meterles en el lío, no les queda más que aceptar el trato.

Y como es Young Ho (So Ji Sub) quien va a llevar la voz cantante, y resultaría extraño que él diera todas las directrices, se inventan que el coreano de Ji Woong no es demasiado bueno. Los tres juntos, serán el equipo que ayude a Joo Eun a recuperar su forma.

Un boxeador, un entrenador reputado, y un médico. Joo Eun está muy contenta.

Sin embargo, detrás de la rápida aceptación de los tres, se encuentra un plan malvado: van a darle caña de la buena, para que se canse pronto de los durísimos entrenamientos, y les deje en paz.

Joo Eun vuelve a casa y se dispone a disfrutar de la que será su última comida hiper calórica. Hasta comenta sus intenciones de cambiar sus hábitos con su amiga por teléfono, pero ésta no le cree. No es la primera vez que lo intenta, aunque lo que Lee Hyun Woo (Jo Eun Ji) no sabe, es que esta vez Joo Eun tiene detrás al super entrenador John Kim. Hablando con ella, repara en que hay una maceta de flor de Navidad en su balcón que ella no ha puesto allí. Hyun Woo le dice que ella no se la ha dejado tampoco. Qué extraño…

Mientras que Joo Eun comienza un nuevo y optimista día, llena de sueños y planes, atendiendo amable y sonriente a sus clientes, y comenzando a rebajar la carga de glucosa en el café, para Young Ho la cosa va de mal en peor. Su familia ya le ha buscado hasta la casa en la que tiene que vivir, y quiere que se ponga ya en marcha para tomar su lugar de heredero.

Toca acudir a la empresa para utilizar su última bala. Y allí empiezan a asaltarle amargos recuerdos de la niñez, cuando era un niño enfermo que debía moverse en silla de ruedas. Recuerda la muerte de su madre, y cómo su padre no le permitió acudir al funeral porque no era capaz de mostrarle sus respetos en condiciones debido a su estado. Muy cruel, sí señor. Por eso la reunión entre los dos es tanto o más fría que la primera.

Trata que le devuelvan su puesto en Estados Unidos, dado que así su padre no tendría por qué dejarle paso como heredero y así ambos se beneficiarían, pero éste no está por la labor, porque la jefa del cotarro, la abuela, quiere que sea Young Ho y no otro. El padre piensa que quiere seguir disfrutando de una buena vida, fácil y divertida, pero nada más lejos. Young Ho responde que su vida ha sido de todo menos bonita, y tras afirmar que se someterá al matrimono arreglado que tienen para él, se va dejándolo con sus papeles y su despacho de diez por diez.

Tras esto, le pide al secretario Min que le ayude y hable con la abuela, que todavía no ha querido recibirle… Este hombre, el secretario, comienza a caernos bien. No es sólo un esbirro sin sentimientos, parece que tiene bastante simpatía por Young Ho.

Ji Woong y Joon Sung (Sung Hoon), ya están instalados en la nueva casa que le ha buscado su familia, y aunque en ella los tres tienen todo lo que necesitan para entrenar, han encontrado un gimnasio en el que empezar a trabajar con Joo Eun de forma discreta. Cansar a la llenita graciosa parece ahora el más pequeño de sus problemas.

Los tres están preparados para recibirla, y cuando se presenta, el entusiasmo de Ji Woong hace que tengan que recordarle cuál es el plan: ser muy duros con ella.

Comienza el entrenamiento. Ji Woong da las instrucciones haciéndose pasar por Young Ho, mientras que éste, observa con desgana pero sin perderse una todo lo que ocurre. El entrenamiento es duro… es el programa que suele seguir Joon Sung, y no van a tener piedad con ella.

Como es de esperar, las primeras veces que repite la rutina, Joo Eun lo hace COMO EL CULO, pero aunque acabe hecha polvo, no abandona, por más que sí tenga la tentación de hacerlo.

De la lección de natación que le da Woo Shik a Oh Soo Jin a continuación, paso. Relleno puro. Anda y les den.

Seguimos con los duros entrenamientos de Joo Eun. Han hecho que se levante prontito y la han puesto a correr. También según el programa de Joon Sung, jajajajaa. Pero tanto Joon Sung como Ji Woong, están empezando a olvidar el objetivo, y no dejan de animarla, mientras es Young Ho el único que sigue siendo inflexible y, hasta cierto punto, antipático. Y es lógico, en realidad él es el entrenador, el duro, el que no da ni un minuto de descanso.

Ahora le ha regalado un peluche grandísimo, cuyo peso es el mismo que el de ella. Y la actividad preferida de Joo Eun con él, es tirarlo de un lado a otro y darle de leches cual saco de boxeo. Está tan motivada relacionándolo con su antiguo ser vago y glotón, que a veces hasta se sobreexcede y cae rendida, jajajajajaa. Young Ho, observándola, creo que ya está empezando a entender que no va a rendirse tan fácilmente como él esperaba…

A veces sufre calambres tan fuertes, que tienen que acudir los tres a aliviarla…

Joer, me está dando envidia, ¿eh?

A los pocos días, los tres se reúnen para hablar de ella. No va a rendirse. Pero es que lo peor, es que su entrenamiento no está dando resultado, porque no ha perdido ni un gramo. Algo más está pasando con su metabolismo. No es normal.

Vale, de querer quitársela de encima, a estar preocupados por ella. Y Young Ho, de considerarla un deshecho gracioso de grasa, a no ver con buenos ojos que Ji Woong esté todo el rato tirándole mensajes cariñosos. Esto se anima.

Para más inri, sus compañeros tienen compromisos y Young Ho tiene que hacerse cargo del entrenamiento de Joo Eun en solitario. Es frustrante para él, que Joo Eun pregunte por “John Kim”, y no se muestre contenta por tener que conformarse con él. Tiene su gracia. Sobre todo en esos momentos en que le traslada los mensajes de Ji Woong imitándole. Pa comérselo.

Pero la observa. Es cierto lo que han venido observando sus tres entrenadores: mucho ejercicio, pero el mismo volumen. ¿Qué le pasa a su cuerpo?

La pone a hacer el programa de Joon Sung que ya conoce, y en ese momento recibe una llamada de su cita concertada. No puede faltar a ese compromiso. Eun Joo le dice que no tiene por qué procuparse por ella. Hará las repeticiones del programa que él le diga. Total, le sabe mal que tanto él como Joon Sung estén gastando tiempo con ella, dado que Joo Eun en realidad sólo necestia a John Kim.😄. Palo para la vanidad del entrenador, jijjiiii.

Le dice que repita los ejercicios hasta que no pueda más, y se marcha.

Pues ahí tenemos a Joo Eun, esforzándose a muerte, mientras que Young Ho acude a la cita, y su ex-novio disfruta de una noche de cine con su amiga.

Hasta que los acontecimientos hacen que se fastidien los planes de todos y cada uno de ellos.

La madre de Joo Eun no sabe que han roto. Ha llamado a Woo Shik y éste, llama rápidamente a Joo Eun. Quedan los tres en un restaurante. Y mira que Seúl es grande, pero grande, ¿eh? Pues en ese mismo restaurante, está Young Ho con su cita.

Reconoce rápidamente a Woo Shik, y escucha perfectamente que la mujer que está con él es su suegra… cuando llega Joo Eun, la conversación de su cita deja de tener interés alguno, y Young Ho enfoca la antena hacia la mesa cercana donde están los tres.

Joo Eun quiere irse, pero es que en la reunión falta más gente. Aparece el hermano de Joo Eun, que les quiere presentar a su novia, con la que se va a casar. Vamos, es toda una reunión familiar, a la que Woo Shik ya no debería estar invitado, aunque sólo él y Joo Eun (y Young Ho, que no pierde ripio de todo lo que ocurre), lo sepan.

Como podéis observar, el cotilla mayor del reino, se encuentra al fondo.

Joo Eun se desembaraza rápido de su hermano y la novia, porque ha llegado el momento de ser sincera con su madre. Cuando la ahjuma se entera de que Woo Shik ha dejado a su hija, en lugar de escupirle a la cara o, como mínimo, ponerse de parte de su hija, llega a suplicarle que vuelva con ella… Humillación máxima. También culpabiliza a la propia Joo Eun de la ruptura. ¿Alguien lo entiende? Es alucinante.

Y el cotilla mayor del reino está empezando a cabrearse. Le da rabia. Está empatizando a lo bruto con Joo Eun, y le fastidia muchísimo que la pobre no tenga de su parte ni a su propia madre.

Y pensándolo bien, al margen de su amiga, sólo él está ahí para ayudarla, ¿verdad, chicas?

Creo que en este instante, a Young Ho le habría encantado poder intervenir. A lo mejor, si no hubiera estado acompañado, habría hecho una machada parecida a la del capítulo anterior, cuando rescató a Joo Eun en el hall del hotel.

Por la cara que pone escuchando a la madre de Joo Eun pegarle la bronca una vez se ha ido Woo Shik, creo que sí habría intervenido. Hasta su acompañante se da cuenta de que algo le pasa.

El caso es que, finalmente, Joo Eun se va con su madre del restaurante, y la acerca a casa en coche, tras la bronquita incluída, en modo “es culpa tuya, cómo se te ocurre quedarte sin novio a tu edad, solterona”. De pena, oye.

Young Ho ha terminado su cita, y vuelve también a casa en coche con el humor muy torcido por lo que ha visto y escuchado. Joo Eun no le ha visto, ni él ha hecho por hacerse ver, hasta ahí le ahorra el ser consciente de que ha vuelto a presenciar otra de sus humillaciones. Y esta, a mí me parece máxima. Va repasando mentalmente todas las desgracias de la chica; su fastidio y su empatía con ella crecen por momentos. Recibe entonces una llamada de Ji Woong. Está cansadísimo y no le apetece nada acudir al entrenamiento de Joon Sung, así que, Young Ho cambia de rumbo y se dirige al gimnasio en su lugar.

Pero cuando llega, alucina, vecina. Quien está allí entrenando no es el boxeador, es Joo Eun, que ha vuelto para continuar con las rutinas. Muy a resaltar el hecho de que ella se haya puesto de música de fondo “I will survive”.

Young Ho alucina. ¿Después de lo que le ha ocurrido tiene los santos ovarios de seguir con los ejercicios? Pues sí, ovarios a Joo Eun le sobran. Y Young Ho está flipando con ellos.

Sin embargo, Young Ho entra también en modo abroncador. Para él, Joo Eun está abusando de sus fuerzas. Discuten. A él le preocupa muchísimo, pero lo demuestra echándole el puro. Joo Eun le asegura que puede continuar.

“Creer que puedes y poder en realidad, son cosas distintas”, dice él.

“Para mí son lo mismo. Si creo que puedo hacer algo, lo hago”, dice ella.

Young Ho vuelve a flipar con sus ovarios.

Pero mientras están discutiendo, se fija en ella. Tiene muy mal aspecto, las extremidades le tiemblan, y hay algo en su cuerpo que le está diciendo al médico que hay en él, que tiene delante a una persona extralimitándose a lo bruto.

Tiene que detenerla, y si no lo consigue con palabras, entonces la obligará.

Al final Joo Eun cede. Y él la ve tan mal, que ni siquiera la deja conducir hasta casa. Llama a un conductor para que la lleve en su coche, incluso hasta lo paga él mismo.

Al mismo tiempo que ella se va, llega Joon Sung, que reconoce el coche de Joo Eun, y se maravilla por su persistencia. Young Ho está de acuerdo. La chica tiene tenacidad y valentía, y encima es muy buena tía. Tan sincera que piensa en voz alta. Y ellos le están tomando el pelo vilmente. Añadamos el sentimiento de culpabilidad a todos los que ya tiene por ella. Young Ho, que al principio pensaba de Joo Eun que era una dejada vaga, ahora se da cuenta de sus muchos valores humanos. Ya no tiene ganas ni de entrenar ni de nada. Está bastante fastidiado. Cancela la sesión con Joon Sung, que se asombra bastante. Young Ho no suele hacer esas cosas. Los entrenos son a rajatabla…

Todos a casa, y mañana será otro día.

Cuando Young Ho llega a la suya, Ji Woong está totalmente torrado, pero su móvil no deja de recibir mensajes. Son de Joo Eun. La chica se está disculpando por no hacer ese día todo lo que ella piensa que debió hacer, y además busca un poco de ánimo en Ji Woong, y a Young Ho se le está cayendo el alma a los pies al verlos entrar y leerlos uno a uno. Por no hablar del hecho de que esos mensajes en realidad deberían estar dirigidos a él, que es el verdadero John Kim. Creo que esto también le fastidia un poquito.

Al día siguiente, a Joo Eun le duelen todos y cada uno de los músculos del cuerpo. Pero sus desgracias están a punto de comenzar. Oh Soo Jin va a su despacho a decirle que tiene que hacer una intervención en televisión sobre redes sociales y plagios de contenidos. A Joo Eun no le apetece nada, pero su jefa no le da opción.

Creo que ambas saben que lo que quiere Soo Jin es exhibirla como un patito feo delante de toda la audiencia, a ver si cae la breva y los espectadores le dan caña en redes por su aspecto. Ya sabemos cómo son estas cosas en Corea, ¿no?

Joo Eun le pregunta qué ha hecho para que quiera vengarse de esa manera, pero Soo Jin lo niega. ¿Venganza? ¿Qué venganza? No quiere que sepa que le da tanta importancia como para querer vengarse de ella, aunque todas sabemos que es un SÍ como una casa.

Pero si a Joo Eun le han sobrado ovarios para hacer 107 repeticiones del programa de entrenamiento de un boxeador profesional, no necesita ni medio, para cumplir con lo encargado. Lo único que le sabe mal, es tener que saltarse su sesión de gimnasia ese día por tener que ir a la tele. Así que, avisa a Ji Woong de que no va a poder ir, pero el mensaje lo vuelve a leer Young Ho, que al principio se muestra contento. Creo que cree que ella está empezando a desfallecer. Por la paliza que se dio la noche anterior, seguro que está hecha polvo.

Oh Soo Jin está viendo el programa. Y Young Ho, no ha podido tampoco resistir la tentación de ver el programa. Pero de los dos, es éste último el que no está contento con lo que ve. ¿Por qué está tan pálida?

La intervención de Joo Eun es impecable. Está tranquila, su tono de voz es perfecto, y controla muy bien la temática de la que está hablando. Sólo Young Ho aprecia la palidez de su cara y las gotas de sudor que hay en su frente. No está bien. Su preocupación es máxima, cuando ve que se acaba de desmayar en pleno directo.

Vemos preocupación. Y no sólo en Young Ho. También Oh Soo Jin se preocupa, tanto, que sale corriendo hacia el hospital, mientras llama a Woo Shik para avisarle. Pero es muuuuy probable que éste también estuviera viendo el programa y haya reaccionado de la misma manera, porque cuando ella lo llama, le cuelga con mucha urgencia.

Medio inconsciente, Joo Eun se va lamentando de que oootra vez esté en una ambulancia, y de que, con toda seguridad, muuuy probablemente vuelvan a tener que quitarle el corsé, con la vergüenza que le da.

Pero quien llega primero de todos es Young Ho. Está con ella, que todavía está inconsciente, y le está poniendo una tirita en la herida que todavía tiene de la vía que él le puso en el avión.

Finalmente, Joo Eun despierta, por una llamada de teléfono, que Young Ho le entrega.

¿Peeero qué haces aquí?

Con resignación, Young Ho le dice que probablemente era el que estaba más cerca del hospital. Después se ríe mientras ve cómo ella mira debajo de las mantas para comprobar que, efectivamente, no lleva el corsé.

Una vez recibida el alta, le presta su chaqueta, la mete en el coche, y la lleva a casa. Por el camino, hablan, y esta vez ya no como dos personas que se pelean constantemente, la cosa es más relajada.

Y al llegar, ella le da las gracias, deseando no tener motivos para tener que hacerlo de nuevo. No porque el paladín no mole, sino porque el paladín interviene con las desgracias, y ya se van encadenando demasiadas.

Young Ho no puede más. Ni con la mentira, ni con el reviento físico que le han dado y que la ha llevado del hospital.

Se baja del coche, la agarra del brazo, y, después de asegurarle que van a hacer las cosas en condiciones, le confiesa que en realidad él es John Kim.

¿Eeeeeeeeing?

Y así acaba el tercero. ¿Cómo reaccionará Eun Joo ante el engaño? ¿Seguirá ganando puntos sin saberlo en la escala de Young Ho? Qué interesante está todo.

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3 respuestas a Oh, my Venus. Episodio 3

  1. Ari2pmam dijo:

    Lo de la madre de Joo Eun es que es para colgarla del palo de mesana, en serio. Qué manera de humillar a la hija. Encima que el culpable es el CHP, le echa la bronca a ella. ESTUPEFACTA.

    El CHP, vale que está con la ZP, pero parece que no puede olvidar a Joo Eun ni de coña, porque en cuanto ve que está mal, allá que sale deprisa y corriendo a ver cómo está. Pero se le truncan los planes porque allí está Young Ho para pararle los pies y dejar claro que es él quien tiene el derecho de estar con ella.

    Lo de los entrenamientos, al principio, vaya panda de CHPS, para colgarlos del palo de mesana. Aunque luego van cambiando y la animan, algo que me gusta.

    Y los celos de Young Ho con los mensajitos… Dios, es que me parto. Al final no se aguantó y se lo confesó. Éste ya se nos está colando hasta las trancas de Joo Eun. Y le gusta sin tener tipazo. ME GUSTA ESO, NOMU, NOMU, NOMU.

  2. Yeyebher dijo:

    Que gran drama… muero de la risa con cada capítulo está buenísimo… gracias Nuna por las revisiones, siempre es un placer leerte… 😊

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