Un soldado ejemplar

Por @Ari2PMAM para Bomba Soju

Lee Jun Ho
Segundo día en el que no os hablo ni de dramas ni de programas ni de cotilleos. Pero es que creo que a veces también tenemos que echar un vistazo a la realidad de Corea, ¿no os parece?

Creo que todas sabemos que Corea tiene una sociedad donde se ve una fuerte dicotomía. Por un lado, tenemos un desarrollo tecnológico que podemos decir que guía al resto del mundo. Y por el otro, tenemos a una sociedad fuertemente jerarquizada y tradicionalista donde la hipocresía está a la orden del día.

También os hemos hablado aquí mucho sobre las movidas que ha habido, y supongo que seguirán existiendo pero no tan conocidas, con los famosos al hacer el servicio militar.

Pues bien, hoy os quiero contar la historia de Lee Jun Ho, un chaval de a pie que está haciendo su servicio militar como soldado en servicio activo.
Pero antes de contaros su historia, os tengo que informar, que en Corea del Sur las empresas ven con mejores ojos a los hombres que sirvieron en servicio activo, en vez de en oficinas o que simplemente por alguna enfermedad, se quedaron en la reserva.
Sí, un extraño método de seleccionar al personal y muy injusto, al menos, a mi parecer.

Y ahora sí, vamos con la historia:

Lee Jun Ho vio cómo su familia se rompía cuando estaba en el instituto. Sus “padres” se divorciaron y él se quedó con su padre y sus abuelos paternos, mientras que con su “madre”, perdió todo contacto.
Poco después, su “padre” huyó tras el fracaso de un negocio que había montado. Desde ese momento, Jun Ho sólo tuvo a sus abuelos a su lado, pero al ser mayores, empezó a trabajar para llevar dinero a casa.
Después de las clases, trabajaba como conserje en un restaurante de comida rápida hasta la medianoche. A las cuatro de la mañana se levantaba para ir a repartir periódicos, y tras eso, iba a clase y vuelta a empezar.
Tras graduarse en el instituto, empezó a trabajar en un restaurante japonés durante doce horas al día.
Por desgracia para Jun Ho, dos años después murió su abuelo, y como apenas tenían dinero, tuvo que llamar al 119 (el número de emergencia en Corea) y con la ayuda que le prestaron, pudo enterrar a su abuelo. Sólo él asistitó al entierro:
“En aquel entonces lloré muchísimo debido a la impotencia. Ni siquiera fui capaz de invitar a mi abuelo a salir a cenar antes de morir.”

Jun Ho sabía que tenía que alistarse, así que antes de tener que pasar a engrosar la lista de nuevos reclutas, logró ahorrar casi 2.500 euros, para que su abuela pudiese pagar las facturas y comprar comida, mientras él estaba fuera.
Además, para los gastos del tratamiento médico de su abuela, trabajó en un obra y así dejarlo todo arreglado.
Por desgracia para Jun Ho y su abuela, su “padre” fugitivo regresó, le robó el dinero a la anciana y volvió a huir. Debibo a esto, la pobre mujer no pudo pagar las facturas ni comprar comida, lo que la llevó a enfermar y sufrir un estado de desnutrición bastante severo.

El chaval estaba tan preocupado por su abuela, que no podía evitar echarse a llorar, convirtiéndolo en objetivo de las burlas de sus compañeros.
Tras su primer permiso, las preocupaciones de Jun Ho se vieron confirmadas y su miedo de que la anciana pudiese morir le produjo tal desesperación, que acudió a su jefe de escuadrón en busca de ayuda:
“Jun Ho era siempre tan amable y hacía cualquier trabajo que tuviese que ser hecho, que me sorprendí cuando supe las dificultades por las que estaba pasando.”

Su unidad, tras enterarse del infierno por el que estaba pasando, hizo piña y se unió para intentar ayudarlo a solucionar todo lo que estaba pasando.
Enviaron a su casa a compañeros veteranos para que verificasen el estado de ésta y de su abuela. Asimismo, solucionaron todo el papeleo para sacar al “padre” del árbol familiar y de todos los documentos que lo hacían constar como miembro de esa familia. Así Jun Ho fue capaz de recibir los 120 euros de ayuda social del ejército. Logranron además que tuviese un permiso especial para pasar unos días con ella.
Y es que la anciana sufría fría fiebre y un estado de desnutrición tan agudo, que hasta el médico se sorprendió y no entendía cómo pudo dejar que llegase a ese estado.

Otro detalle bonito, fue que los 350 soldados de su unidad, renunciaron a parte de sus pagas para reunir 1200 euros y dárselos a Jun Ho.
A pesar de todo, esta cantidad no es suficiente para que la abuela del chaval pueda aguantar hasta que sea licenciado y pueda regresar con ella y volver a trabajar.
Sin embargo, los compañeros no se pararon ante eso y recuerrieron a organizaciones de caridad, para que éstas se ocupen de la abuela y paguen las facturas hasta que salga dentro de 20 meses. La cantidad total lograda y que se necesitará hasta entonces es de más de 6.700 euros.

Cuando era un estudiante, Jun Ho se había negado siempre a recibir cualquier tipo de ayuda. Incluso tu tutor en el instituto quiso darle una paga para ayudar en casa, pero se negó.
Sim embargo, se dio cuenta de que no podía seguir así y cambió de opinión:
“Me he dado cuenta de que la ayuda que recibo ahora de la gente, se la puedo devolver a aquellos que lo necesiten, más tarde, cuando pueda hacerlo.”

Su unidad no se detuvo sólo en recaudar dinero, sino que además están intentando que Jun Ho sea licenciado antes de tiempo debido a sus problemas familiares. Sin embargo, él insiste en completar todo el tiempo de servicio que tiene por delante, como el resto de sus compañeros:
“El servicio militar es algo que todo hombre coreano debe completar. Desde el momento en el que me licencie, trabajaré cien veces más duro que cualquier otra persona hasta entonces. Sueño con aprender cocina japonesa y convertirme en un chef.”

No sé vosotras, pero para mí este chico, o más bien hombre, es digno de elogio. Desde bien joven se quedó sólo con sus abuelos convirtiéndose en el único sustento de su casa. Se vio obligado a madurar mucho antes que el resto de chavales de su edad y aun así, tiró para adelante con todo y sigue luchando. No se rinde.
Espero de todo corazón que logre su sueño de convertirse en chef y triunfe, porque él se lo merece.

Para que veáis que de vez en cuando, tenemos una noticia bonita con respecto al servicio militar en Corea.

Créditos: Netizenbuzz
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11 respuestas a Un soldado ejemplar

  1. viviana dijo:

    MUY ADMIRABLE !!!!

  2. Luz dijo:

    Es una historia muy hermosa, me ha hecho llorar. Realmente admiro a este chico, que nunca se ha rendido y que además aun así piensa seguir su deber civil. También espero que pueda cumplir su sueño y siga siendo un hombre de valores.

  3. Segundo dijo:

    Cuando empecé a leer la historia y en especial cuando narraste el regreso del padre desgraciado, pense que esta sería una historia propia de un dorama pero de esos bien trágicos y luego con el cambio con la actitud de la unidad pensé que sería una gran publicidad para el gobierno coreano y atraer a más jóvenes con mejor disposición para el servicio activo. Este chico es digno de admirar y la profesión que desea ejercer denota que su forma de ser es la de na dedicación y el esfuerzo. Ciertamente la vida no le ha tratado con la mejor de las suertes pero el ha hecho limonada con tanto limones y sino le alcanza lo resuelve con la mejor de las aptitufes. Le deseo lo mejor y sea que la vida lo recompensará.
    Solo tengo una duda, sobre lo del reclutamiento de persinal de parte de las empresas, ya que a nivel social no conozco mucho de las actitudes. A mi entender los que van al servicio activo demuestran aptitudes de trabajo, esfuerzo y compromiso, ¿no son estas condiciones que buscaría una empresa? Disculpa no es critica a tu comentario, solo quisiera saber si en Corea el trabajo empresarial es de bajo nivel.

  4. Elefill dijo:

    Llorando a lagrima viva. Estas cosas me afectan muchísimo y decir que este chaval es admirable es quedarme corta. Le deseo lo mejor de este mundo y que pronto le llegue todo lo bueno que se merece

  5. Heennytha dijo:

    Ari malvada, me has hecho llorar, no se vale. Estas historias me conmueven y una que anda melancólica últimamente, peor. Gracias por compartirla porque prueba que no todas las personas son indiferentes al dolor ajeno y brindan su ayuda desinteresadamente al que lo necesita. Saber que todavía hay personas así en este mundo me llena de optimismo, es horrible ver toda la maldad que puede existir en el mundo y que vemos a través de las noticias o a veces a nuestro alrededor, pero por otra parte están las personas que queremos un mundo mejor y trabajamos para conseguirlo, aunque muchos digan que no vale la pena.
    Gracias nuevamente Ari, pero sigo pensando que eres malvada por hacerme llorar.😄

  6. Ketty dijo:

    ¡Qué linda historia! de verdad me emocionó muchísimo, sólo espero que él siga siendo así siempre, que nunca cambie y que como dice trabaje duro por quienes más lo necesitan.
    Y al desgraciado que dice ser su padre espero que reciba un castigo ejemplar por la verdad no hay derecho.
    Su abuelita y su abuelito desde el cielo deben estar sumamente orgullosos de haber criado a un un chico tan noble y con unos sentimientos hermosos.

  7. Pauli dijo:

    gracias por compartir esta bella historia 😉

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