Arang and the Magistrate, episodio 19

por @Ari2PMAM

Ahí tenemos a un frenético Eun Oh (Lee Jun Ki) buscando a Arang (Shi Min Ah) por todos sitios, cuando uno de los fantasmas que habían fichado para vigilar la casa del CHP, va hacia él a la carrera y llamándolo a gritos.

Le pregunta si anda buscando a Arang, haciendo de inmediato que Eun Oh le pregunte si la vio, así que el fantasma extremadamente preocupado, le cuenta que la vio en el bosque pero por más que la llamó no le hizo caso, decidiendo entonces seguirla. Le cuenta que había una cueva pero que no pudo seguir porque tuvo las mismas horripilantes y extrañas sensaciones que cuando se acercó a la casucha. Eun Oh alucina ante la mención de una cueva, pregunta por su ubicación y el fantasma lo lleva hasta ella a la carrera, aunque lo deja a cierta distancia, felicitándolo Eun Oh por su buen trabajo, tras lo cual, el fantasma vuelve a irse a la carrera.

Ya sólo, Eun Oh mira hacia la parte de arriba de la montaña, cuando ve aparecer corriendo entre los árboles al Asesino, algo que lo deja muy preocupado.

La tonta de Arang entra en la cueva pero para nuestro alivio, Moo Young (Han Jung Soo) está subido en una de las rocas que guardan la entrada a la cueva, y muy decidido, saca la daga que le dio el Emperador de Jade (Yoo Seung Ho) para acabar con el trabajo y que la hermana deje de dar problemas.

La Psicópata le da la bienvenida, preguntándole si ya se aclaró, para dejarle claro a continuación que no fuerza a nadie cuando propone esos cambios, no, tan sólo juega con sus mayores deseos prometiéndoles que se los cumplirá.

La tonta de Arang, porque es tonta, le dice que si le da su cuerpo, que prometa que devolverá a la madre de Eun Oh a éste. La Psicópata se levanta y acercándose a Arang le promete que lo hará, que esa fue desde el principio la promesa que le hizo, pero la tonta de Arang le pide que le deje preguntarle una cosa más, que si entra dentro de su cuerpo no será capaz de volver a encontrarse con Eun Oh, confirmándoselo la Psicópata, algo que provoca que Arang empiece a temblar por el dolor y la impotencia que eso le provoca.

La Psicópata le pregunta si no se arrepentirá para luego decirle que si duda el poder del amor es grande, porque nunca creyó que podría beneficiarse gracias al amor humano. Arang no para de llorar pero sigue adelante con el trato, preguntándole qué debe hacer, por lo que la Psicópata le dice que cierre los ojos, vacíe su corazón y piense sólo en lo que quiere. Así que ahí la tenemos, cerrando los ojos y la otra comenzando el proceso de cambio de cuerpo, cuando vemos a Moo Young listo para el ataque pero es el Asesino quien detiene todo eso.

Llega a la carrera, llamándola a gritos y diciéndole que no debe de creer las palabras de la Psicópata, la agarra para sacarla de allí a toda leche pero ella no se va, trata de soltarse de su agarre para que la deje seguir con el intercambio pero él, aterrorizado, le dice que no debe darle su cuerpo, porque aunque se lo dé, no podrá salvar a la madre de Eun Oh, lo que claro, sorprende a Arang y enfurece a la Psicópata que ataca con su magia negra al Asesino en pleno estómago, lanzándolo al suelo.

La Psicópata, de nuevo con mirada enloquecida, se gira hacia Arang para decirle que el Asesino le está mintiendo y que no debe creerle. Arang se gira hacia el Asesino que sigue sufriendo, mientras que la Psicópata le pregunta si va a creer las palabras que él le dijo o va a creer en su elección. Como Arang no dice nada, ella le dice que si va a creer más en las palabras del Asesino, que lo despertará en ese mismo instante y que lo siga pero que no habrá una segunda oportunidad para que pueda salvar a la madre de Eun Oh. Claro, es mencionar a la madre de éste y Arang empezar a atacarse y actuar como una verdadera estúpida, por lo que le dice que la creerá a ella, algo que llena a la Psicópata de satisfacción, comenzando de nuevo la apropiación del cuerpo de Arang.

Moo Young aparece daga en mano y gritando dispuesto a acabar con todo eso, Eun Oh a la entrada de la cueva grita llamándola pero ésta parece haber desaparecido ya. Le da un golpe en el pecho a Moo Young derribándolo, agarra a Arang que se desmayó, la coge en brazos y se la lleva de allí a la carrera.

Moo Young intenta acabar con la Psicópata pero el que siga en un cuerpo mortal, se lo impide, ella se alegra y lo hace a un lado, se levanta para ir tras Arang pero el Asesino ya recuperó el sentido, le corta el paso y cuchillo en mano la amenaza.

Moo Young observa un momento impotente, para luego desaparecer, mientras que el Asesino le dice a la Psicópata que se deshará de ella y que él también morirá. Levanta el cuchillo para llevar a cabo un trabajo que hizo muchas veces antes pero entonces algo empieza a suceder con el cuerpo que posee la Psicópata y es que al parecer la madre de Eun Oh está presentando batalla, acabando desmayada en el suelo, mientras al Asesino le tiembla el cuchillo en la mano y tiene un ataque de nervios.

Eun Oh, por su parte, sigue a la carrera monte a través con Arang en brazos, hasta que decide hacer un alto, dejarla en el suelo apoyada contra un árbol y gritarle enloquecido por la preocupación mientras le agarra la cara, que recupere sus sentidos.

Ésta consigue recuperarse un poco pero Eun Oh sigue mirándolo muerto de preocupación y en cuanto ella le dice: “Magistrado”, él la agarra y la abraza aliviado porque no se haya producido el cambio.

Eun Oh que está fuera de sí, le pregunta por qué tiene que hacer que la gente se vuelva loca, que si creía que haciendo las cosas de esa manera sería bueno para él, para decirle de inmediato que no lo es.

Arang no para de llorar, así que la separa de él para observarla, mientras que ella le cuenta que era la única cosa que podía hacer por su bien y que de cualquier manera, va a desaparecer y no será capaz de verlo de nuevo. Todo eso provoca que Eun Oh empiece a llorar pero ella no terminó porque le dice que necesita a su madre pero él le pregunta que si cree que estaría feliz por perderla a ella y encontrar a la madre. A continuación le dice que no necesita hacer nada, que ya se lo dijo, que él lo hará todo, encontrar a su madre y enviarla a ella al Cielo. Le pide que le deje hacerlo, que crea en él para acabar los dos hechos un mar de lágrimas, de nuevo abrazados, mientras ella le dice que tampoco quiere irse, que no quiere permitirle que se vaya.

Y ahí está el Emperador de Jade observando la escena desde el Cielo, cuando llega Moo Young que se disculpa ante él por haber fallado. El Emperador de Jade, toma aire, se arma de paciencia y le pregunta si no quiere rescatar a la hermana o lo que quiere es deshacerse de ella. Ante eso, él salta preocupado pero el Emperador lo interrumpe diciéndole que el hecho de que esgrimiese un cuchillo contra ella ese día, cree que fue un acto para salvarla, que si el querer destruirla no fue sino un acto para salvarla.

Moo Young se queda en silencio, observándolo preocupado, mientras que el Emperador de Jade sigue diciéndole que lo que quería era acabar con el sufrimiento de ella.

Luego continúa contándole que no siendo ambos capaces de apuñalarla o tratando de apuñalarla, son sentimientos humanos, algo que no puedes impedirte sentir por ti mismo. Que eso es algo, que siendo Moo Young un ángel de la muerte no debe sentir. Éste inclina la cabeza en señal de despedida y se va,

Justo mientras él se va, aparece Yeom Ra (Park Joon Gyu) en escena que le dice que en realidad es el destino y el afecto de un ser humano, para añadir que es algo duro, por lo que el Emperador de Jade le contesta que si eso es así, entonces él está en esa situación, para luego preguntarle qué va a hacer con Moo Young pero Yeom Ra, sólo sonríe. Aunque por su expresión no le espera nada bueno a nuestro ángel de la muerte.

Vuelta al mundo terrenal, donde el Asesino está esperando a que una criada arregle a la creo que ahora es la madre de Eun Oh, antes de entrar a verla. Ésta está inconsciente, y él recuerda diversos momentos y ninguno bueno, para acabar marchándose porque los remordimientos están acabando con él pero en su habitación continúa recordando, para pasar a insultarse.

Llega la noche y Arang se despierta, para darse cuenta de que hay alguien allí, para tras darse la vuelta, encontrarse con Eun Oh, que está dormido a su lado todavía con el uniforme de magistrado puesto. Con cuidado pero sin tocarlo, alarga una de sus manos para dibujar sus rasgos intentando así memorizarlos para cuando se vaya para finalmente retirarla y unirla con una de las de Eun Oh.

Aunque en cuanto ella cierra los ojos, él los abre y esboza una sonrisa al ver sus manos unidas, apretando la de Arang pero sin hacerle daño, aunque acaba saliendo de su cuarto para observar la luna con una mirada desesperada.

Sorpresa, Moo Young aparece de visita para yendo de frente, decirle que los objetivos de ambos no son diferentes y que cuántas veces se lo tiene que decir.

Eun Oh emite una leve risa sarcástica mientras lo mira desconfiando totalmente de él, para luego acercarse y dejarle claro que son diferentes, porque mientras el objetivo de Moo Young es destruir al monstruo pero no puede continuar porque éste lo interrumpe para decirle que destruir a la hermana es la única manera de salvar a su madre. Eun Oh continúa como si tal cosa, echándole en cara que le da igual el camino que tenga seguir para ello pero que ni siquiera sueñe con usar a Arang.

Moo Young lo llama al orden por lo que Eun Oh le pregunta que si lo hacen a su manera, si sacan a su hermana del cuerpo de su madre, serán capaces de proteger la vida de su madre. Moo Young sólo lo mira desesperado sin contestar, por lo que Eun Oh, también desesperado le vuelve a preguntar que si sacan al demonio de su madre serán capaces de salvarla. Un triste Moo Young le dice que no pueden salvarla, algo que Eun Oh no se acaba de creer, para preguntarle que sin importar lo que haga para salvarla le está diciendo que no hay manera de lograrlo. Moo Young como toda respuesta, desaparece, haciendo que Eun Oh lo llame desesperado y al borde del llanto.

Nuevo día donde vemos que Arang se llevó el espejo de Lee Seo Rim a su cuarto, donde le dice que no le queda mucho tiempo antes de irse. Luego va a su tumba donde le dice que se encontró con el Emperador de Jade y regresó.

Que sabiendo cómo arriesgó su vida por el que amaba, que ahora sabe de dónde le viene esa alocada valentía. Cuando volvió como persona, le resultó duro y doloroso pero que es un alivio que ella fuese una chica así, fuerte y con coraje, algo que le agradece. Que no se arrepiente de encontrarla a ella y todas las verdades, para acabar diciéndole que la ama.

El Asesino va a visitar la tumba de Lee Seo Rim, aunque al ver a Arang allí, se da media vuelta muerto de miedo pero retoma reúne el valor para acercarse a ella, que nada más verlo, le pregunta si está bien.

El Asesino, en vez de responderle de manera directa le cuenta que había un loco bastardo, que ese bastardo que ni siquiera tenía el valor para mirar a una mujer, se atrevió a amarla. Que ese loco bastardo estaba en las tinieblas y no lo sabía pero para salvarlo, esa mujer murió. El que hizo lo que un humano no debe hacer, que ella salvó a ese bastardo, que ella dio su vida por él. Que al volver ella a la vida él fue incapaz de reconocer su cara.

Al final, acaba de rodillas ante ella llorando, mientras le dice que aunque la vio, su corazón se alegró como si fuese la primera vez que la viera. Que su corazón debió de haber sufrido cuando la vio pero que en su lugar, se alegró. Luego le dice que lo siente pero le pide que por favor no lo perdone, lo que provoca que Arang se agache y le apriete un brazo para darle ánimos.

Alucinante Shi Min Ah en esta escena. No tiene ni que hablar. Su mirada es toda compasión, un sentimiento que engrandece a Arang y que este tío no merece. Aunque ¿a quién de nosotras no le dió un poco de pena?

Sí, sí, mucho arrepentimiento pero no le dices que fuiste tú quien abandonó su cuerpo a su suerte la primera vez que murió ni que fuiste el que la mató la segunda vez. Vale, se acabó el momento pena…

Otra vez sólo y caminando vete a saber hacia dónde, escuchamos su voz en off diciendo que no fue capaz de recordar la cara de la que murió por salvarlo. Que las palabras con las que apuñaló de nuevo su corazón no pudo decirlas, porque eso sólo la perturbarían de nuevo, para acabar pidiéndole de nuevo perdón.

Nada más entrar en su casa, ve no sé si a la madre de Eun Oh o a la psicópata, en ropa interior, sentada en el porche al sol. Se acerca a ella, la ayuda a levantarse y la lleva de regreso a la cama. Una vez allí, descubrimos que es la madre de Eun Oh, que le dice al Asesino que por fin llegó el día en el que de nuevo vuelven a encontrarse. El Asesino le pregunta por la Psicópata, para que la madre de Eun Oh pase a contarle que tras lo de la cueva, la fuerza de la otra se hizo mucho más débil, aunque justo en ese momento empieza a dolerle el pecho, porque la pérdida de fuerza de la otra fue momentánea, provocando que le devolviese su cuerpo, algo que a él le hace apretar una de sus manos en un puño enrabietado.

Ella continúa contándole que si no le hubiese dado su cuerpo por conseguir una insignificante venganza, cosas como esas no habrían sucedido.

Si hubiese aceptado y soportado todo el trabajo duro que le dieron, podría haber vivido junto con su hijo aunque fuesen esclavos, porque habrían sido felices, para pedirle luego al Asesino que si le podría hacer llegar a su hijo un mensaje, que ni siquiera una vez ha olvidado su cara, que no fue capaz de abrazarlo fuerte contra ella cuando estaba sufriendo, que nunca se comportó de la manera cálida en que debe hacerlo una madre y que lo siente, para acabar de nuevo inconsciente.

Eun Oh no está nada feliz de verlo en el tribunal y así se lo dice pero el Asesino le informa de que su madre despertó y que debe apurarse a ir a verla porque no le queda mucho tiempo. Eun Oh no se lo cree, le dice que es un sinsentido pero el Asesino, apurado le dice que no está mintiendo, que de verdad es su madre y que necesita ir a verla en ese mismo momento pero Eun Oh le pregunta que cómo puede creer lo que dice.

Supongo que le contó lo que le dijo la madre que le dijese, porque lo siguiente que vemos es a Eun Oh con el Asesino en casa de éste y entrando a la habitación donde está la madre pero quedándose ante la puerta, de pie, sin reaccionar aunque la madre lo llame.

Ella, sonriendo comprensiva le pregunta si no puede creer todo eso y cómo puede probarle que es su madre. Pero Eun Oh, cabreado, le pregunta si tiene sentido para una madre que no puede reconocer a su propio hijo, contestándole la madre que es todo culpa suya por dejarlo.

Le dice que solía tener una sonrisa preciosa pero que ella lo convirtió en alguien triste. Eun Oh, que está roto, le da la razón y le dice que ella no es su madre porque nunca hubo un instante en el que ella lo mirara cuando sonreía para darse la vuelta e irse pero ella lo detiene diciéndole que lo siente por decirle que no se preocupara por ella, por decirle que muriese en la casa de su padre pero más que nada por decirle todo lo que le dijo cuando él le dio aquel regalo con todo su corazón. Esto logra que Eun Oh se dé la vuelta preguntándole qué regalo, contestándole ella que aquella orquilla que desearía llevar puesta, para preguntarle si no fue él quien se la dio para decirle lo que había inscrito, dejando a Eun Oh fuera de juego, aunque no tarda en recuperarse para acercarse a ella y poniéndose de rodillas preguntarle por qué hizo que le fuese tan duro llamarla madre.

Ella le coge una de sus manos entre las suyas para decirle que quería que viviese como una persona noble y no como el hijo de una esclava, que trató de no marcarlo con ese estigma, por lo que no tuvo otra vía que enviarlo con el padre.

Eun Oh, llorando, le pregunta que ya sea noble o esclavo, qué importa eso, porque él sólo quería vivir con ella. Le pregunta que por qué no escuchó su opinión, contestándole ella que quería hacer lo que pudiese para evitar convertirlo en el esclavo de una venganza sin sentido. Aunque al final lo dejó cegada por la venganza y que lo siente.

Luego le dice que se tiene que haber estado muy solo, que tiene que sentirse muy herido y que tiene que tener mucho resentimiento contra ella. Eun Oh le dice que no la odió ni la despreció, que sólo la echó menos como un loco.

La madre, tras eso le hace prometer que si la Psicópata vuelve, tiene que matarla de una vez, aunque ella tenga que morir, él tiene que matarla, que no lo dude, que la apuñale. Eun Oh sólo la llama y llora, mientras que ella le dice que eso no es vivir o morir, que la salve de esa tortura. Al final él le dice que la salvará de esa tortura, haciendo que de nuevo ella le pida perdón, para acabar con él agachado contra ella, mientras llora llamándola y ella trata de consolarlo.

Tras salir de la habitación se encuentra con el Asesino, ante el que se disculpa, le hace una reverencia y se va pero el otro lo detiene pidiéndole que no renuncie a Arang, haciendo que Eun Oh gire la cabeza para observarlo pero sin decir nada. Así están un momento en silencio hasta que inicia de nuevo su camino pero una vez más, el Asesino lo detiene preguntándole cómo es que él tiene todo lo que él quería pero Eun Oh apenas ladea su cabeza antes de seguir su camino sin decir nada.

El Asesino, está sentado sólo en el porche, pensativo hasta que se acerca el cerdo – espía número dos al que le pregunta que hará a partir de ese momento, por lo que el cerdo – espía le contesta que ya que la casa está en esas condiciones, se irá pronto de Miryang, para preguntarle que hará él, que si se quedará al lado de la Psicópata, provocando que el Asesino esboce una sonrisa de desprecio, provocando que el otro le diga que entiende su corazón.

El Asesino le dice que una vez le dijo que tenía el mismo apodo que él, débil, algo en lo que le da la razón. El Asesino prosigue contándole que no sabe por qué odiaba más el hambre que la muerte en aquellos tiempos y que no pudo aceptar el hecho de no tener familia y que ahora que mira atrás, ese chico que se defendía por sí mismo era mucho mejor.

El cerdo – espía número dos le echa en cara que piense de esa manera, para decirle después que la gente vive de diferentes maneras y que tiene que ser cosa del destino el que le haya permitido conocer a la Psicópata, así como él lo conoció.

El Asesino lo llama por su nombre, haciendo que el otro no sepa qué hacer por lo que le dice que cuando sus pensamientos son así, siente desasosiego en su corazón y que hasta que se vaya, él se quedará allí, por lo que el Asesino le da las gracias.

Ya en su cuarto, Eun Oh se derrumba contra una de las paredes, mientras llorando se pregunta si de verdad no hay manera de salvar a la madre, para luego elevar la mirada al cielo y preguntarle al maestro si no puede ayudarlo.

Tras cerrar los ojos, se despierta en otro lugar y con otras ropas.

Antes de levantarse e inspeccionar la pequeña habitación, se pregunta qué es todo eso, para que de pronto, dos críos irrumpan en ella y se lancen a sus brazos llamándolo padre, dejándolo a él estupefacto.

Aunque las sorpresas no acaban ahí, no, porque entra Arang con la bandeja de comida y como madre de esos críos. Eun Oh le pregunta qué es todo eso, pero ella no tiene ni idea de lo que le habla, le dice que sólo viene de la cocina de preparar la comida pero Eun Oh sigue sin recuperarse, mientras que Arang le pone la cuchara en la mano ordenándole que se coma toda la comida porque no lo dejará sólo hasta que lo haga.

Luego, ella coge a la niña para empezar a darle de comer, mientras que él, estupefacto, se pregunta qué es todo eso, aunque sus pensamientos se ven interrumpidos porque Arang le informa de que la madre fue con la Chamán al tribunal y que vaya para escoltarla de vuelta.

Claro, el que la madre siga viva lo sorprende más todavía pero ahí no acaba la broma, no, porque Arang le pide que a la vuelta traiga melocotones.

Eun Oh, está que no se lo cree, y no me extraña, porque dice que eso es increíble, que eso es un sueño y que no hay forma de que pueda ser real.

Pues nada, ahí que se nos va camino del tribunal, para al llegar allí, encontrarse con que el Imbécil es el magistrado. Lo sigue llamando joven amo y le pregunta qué le lleva allí tan temprano, Eun Oh le pregunta por la madre y el Imbécil le contesta que la Chamán iba a traerla de vuelta cuando acabasen, para que justo en ese momento lleguen las dos y vemos que la Chamán ha mejorado bastante sus ropas y accesorios.

El Trío del Ataúd sale con paquetes para la madre porque escucharon que ese día era su cumpleaños.

Inicio del camino de regreso a casa, Eun Oh va detrás de ella sin creerse que esté viviendo todo eso, la llama y al borde del llanto, acaba abrazándola. Ella, al separarse, le dice que haga caso de las palabras del maestro, para que justo en ese momento, EL EMPERADOR DE JADE SE PRESENTE ANTE ÉL Y YO EXPLOTO.

Eun Oh le pregunta quién es y cómo no, se lo dice, el Emperador de Jade y también su maestro, provocando que Eun Oh esté al borde del colapso.

El Emperador de Jade le cuenta que aunque su apariencia cambió, también hubo un tiempo en el que fue su maestro.

Eun Oh empieza a llamarlo maestro, pero cambia a Emperador de Jade, para preguntarle si de verdad no hay manera de salvar a la madre pero el Emperador de Jade le dice que recuerde bien lo que le dio y las palabras que le dijo. Eso podría no salvarla pero sí rescatarla. Que piense cuidadosamente sobre lo que su madre quiere de verdad, para a continuación evaporarse ante él, dejando a Eun Oh azorado pero preguntándose qué es lo que de verdad quiere su madre, para justo despertarse en ese momento, alucinando en colorines, aunque enseguida piensa en lo que le dijo el Emperador de Jade.

Problemas, la Psicópata está de vuelta.

Y ahí tenemos al Trío del Ataúd en la oficina, sentados cómoda y tranquilamente, mientras el líder dice que nunca se sabe cuándo puede producirse un giro en la vida, vamos, que están dándole caña al CHP, llegando a decir que está loco cuando el que se puso del lado de Eun Oh le pregunta que por qué dijo que Arang es un fantasma.

El partidario de Eun Oh le recuerda al líder que podría haber metido en un gran problema porque hasta no hace mucho tiempo era uno de los hombres del CHP, levantándose de inmediato a taparle la boca para pasar a hacer juegos de palabras con el apellido del CHP.

El otro, les suelta que no sabía lo importante que era elegir un bando u otro pero el partidario de Eun Oh le echa en cara que tendría que haberse puesto del lado de los que eligieron a Eun Oh que era la tendencia general, provocando que el líder les diga que la popularidad del Imbécil está aumentando en el mercado. El otro del Trío, les dice que su popularidad está casi al nivel de la del Magistrado. El partidario de Eun Oh alucina en colorines pero el líder le dice que no se preocupe, porque el Imbécil está del lado del Magistrado y por lo tanto no tendrán que volver a elegir un bando.

Arang le entrega la orquilla a Eun Oh, que con mirada determinada recuerda las palabras del Emperador de Jade como tal y el recuerdo de la montaña.

Arang, como ve que está en Babia, lo trae de vuelta, contándole él que se encontró con su maestro en sueños, haciendo que Arang le pregunte si el Emperador de Jade, pero él le cuenta que el maestro le dijo que definitivamente no hay ninguna manera de salvar a su madre pero que pueden salvar su alma, algo que sorprende a Arang, que le pregunta sobre ello. Eun Oh le dice que es lo mejor que puede hacer por ella, haciendo que Arang quiera saber el método, por lo que Eun Oh le pregunta si no le dijo que había una manera para separar alma y cuerpo, confirmándoselo ella, para volver a recordarle que era algo preciado para el propietario del cuerpo, momento en que Eun Oh levanta la orquilla para decirle que es eso, haciendo que Arang vuelva a cogerla.

Eun Oh le dice que con eso rescatará de manera definitiva a su madre.

Encuentro de Eun Oh con Moo Young en el tribunal, diciéndole el primero que lo hará de acuerdo a su plan, provocando que Moo Young se gira hacia él para preguntarle si ya aclaró su mente, confirmándoselo Eun Oh, que además le dice que sacará a su hermana del cuerpo de su madre, para que Moo Young se ocupe de ella después. Le dice que necesitan deshacerse de ella sin cometer ningún error, dándole el ángel de la muerte la razón con un asentimiento.

Nueva visita del Asesino que viene a informar de las malas nuevas, pillando por sorpresa a Eun Oh.

Nuevo día en Miryang, Eun Oh está poniéndose el sombrero cuando llega Arang que se sorprende al verlo ya con el uniforme, preguntándole si va apurado para salir tan temprano esa mañana, contestándole él que sí, porque antes de arreglar las cosas con la madre, necesita ocuparse del CHP.

Salida de Eun Oh y llegada a toda leche del Trío del Ataúd llamándolo a gritos para pararse ante él e informarle de que los preparativos para enviar al CHP a Hanyang han sido arreglados, para que justo en ese momento, el susodicho, más el cerdo – espía número uno, aparezcan en escena atados y acompañados por los guardias. Nada más verlo, Eun Oh se va hacia él.

Le pregunta que qué cree que es lo que les diferencia de los animales, provocando que el CHP, de mala leche y mirándolo mal le pregunte que por qué necesita saberlo, pero Eun Oh le contesta que en su opinión, una persona, dependiendo de lo que haga el día anterior marca la pauta para cómo vivirá al día siguiente. Que incluso si el delito es cometido sin conocimiento de causa, necesita responsabilizarse de él. Más aún, él que amenazó a gente inocente, hace pedazos sus carnes y los mata. Qué tipo de vida piensa que debe de vivir a partir de ese día.

El CHP lo mira un momento con desprecio pero no dice nada, para luego bajar otra vez la cabeza. Pero Eun Oh continúa diciéndole que por encima de todo eso, el castigo apropiado para él sería ser hecho pedazos como lo fueron hechos los miembros de su familia y que se tragase los gritos llenos de sangre como tuvo que hacer su madre.

Finalmente, con voz potente, ordena a los guardias que se apresuren a llevarse al criminal del CHP, obedeciendo estos de inmediato.

Ya en la carreta de los detenidos, lo llevan a través del mercado, provocando que la gente quiera irse a él y despedazarlo, pero él se dedica a maldecir al cerdo – espía número uno que pasa de lo que le diga para recordarle que sólo hizo lo que él le mandó, algo que provoca que entre en pánico porque tiene miedo de que una vez en Hanyang lo culpe a él de todo. El cerdo – espía le cuenta que no podrán evitar la muerte, algo que lo hace saltar pero le dice que lo contará todo ante el Rey, que él, un pobre hombre tuvo que cumplir con todo lo que le mandó y como se apiadará por eso, lo perdonará por todo, pero el CHP le pregunta que si fuese el Rey, a quién cree que escucharía, si a una persona de clase baja como él a un noble. El CHP le dice que a él será liberado, mientras que al cerdo – espía le cortarán la cabeza que será colgada en el mercado y que por su anterior relación lo visitará al menos una vez. El cerdo – espía sólo le da razón y prosigue el camino, en el que el CHP se dedica a amenazar a toda la gente de muerte, pero un niño se atreve a tirarle dos piedras, haciendo que se enfurezca aún más.

El niño se acerca al carromato para mirarlo con odio, dando el valor a la gente para irse a por él, empezando a sacudir el carromato que se termina abriendo, por lo que lo sacan de él y encima se suelta de las ataduras, él se revuelve, la gente se echa para atrás, mientras que él se dedica a amenazarlos pero el cerdo – espía aprovecha para hacerse con una espada e irse hacia él. Le dice que se sentía algo aliviado por tener su compañía en el viaje a la muerte, pasa a desearle una larga y buena vida, para acabar asestándole el golpe de gracia, algo que presencia el Asesino.

La verdad, eché en falta ver cómo salía su alma del cuerpo, era apresada y pasaba el juicio ante Yeom Ra.

Y ahí tenemos a Eun Oh, listo para salvar el alma de su madre, orquilla en mano, para luego guardarla en la manga.

Se pone en camino peo justo Arang se presenta antes de que salga del cuarto, que preocupada le pregunta si estará bien, Eun Oh, sonriéndole con paternalismo le pregunta quién es él. Arang le pide que regrese tal y como se va, prometiéndole él que volverá sin tener ni un pelo fuera de su sitio, pero ella está muerta de miedo, le coge una de sus manos para ordenarle que tiene que hacerlo, lo que provoca que él vuelva a abrazarla para darle ánimos a ella y a él mismo.

Se separa de ella y con una sonrisa, sale rumbo a matar a su madre para salvar su alma.

Encuentro de Eun Oh con Moo Young ante la puerta de la casa del Asesino, donde el ángel de la muerte le pregunta si está listo pero Eun Oh sólo asiente con determinación.

La Psicópata se da cuenta de su presencia y se alarma para encontrarse con los dos en la entrada de la casa, Moo Young esgrimiendo la daga y Eun Oh la orquilla, aunque lo que éste no sabe es que Arang lo siguió hasta allí.

Los dos primeros ataques son repelidos pero el tercero, llevado a cabo por Eun Oh, consigue hacer que ella no use la magia, pero le sujeta las manos para evitar que la apuñale con la orquilla mientras trata de hacerlo desistir pero no lo logra y la apuñala mientras le dice a la madre que la salvará.

Se inicia una lucha entre la Psicópata y la madre que se está muriendo, la Psicópata sale del cuerpo y se va corriendo a por Arang, haciendo a un lado a Moo Young pero Arang le grita que no quiere y así y así acaba el capítulo.

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3 respuestas a Arang and the Magistrate, episodio 19

  1. ClAudiaL dijo:

    gracias Ari por la revisión… y en este como en varios capis atrás.. TONTA es el mejor calificativo a Arang .. 😐
    Que diferencia con Faith, no crees?? un personaje femenino que crece y madura con la serie.. y aquí.. una Arang que nos enamoró de entrada y que un capi antes del final, nos tiene llamándola tonta, no con estupefacción, sino con algo de aburrimiento… una pena. Saludos
    PD. El final del CHP, demasiado fácil e indoloro para el daño que había causado en vida.. un remate flojo… premonitorio de lo demás.

    • Nuna dijo:

      Tienes razón, yo creo que me afectó mucho eso precisamente. La prota de Faith al principio te daban ganas de espabilarla a collejas y ahora es casi nuestra ídola. Con Arang fue al revés. La descafeinaron demasiado, y el personaje fue perdiendo fuerza.

  2. waaaaaaaaaaaa………….esperando con emoción el ultimo capitulo….muchas gracias por tus recaps….no sabes cuanto me gustan…XD

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