Arang and the Magistrate, episodio 17

por @Ari2PMAM

Ahí tenemos a Eun Oh (Lee Jun Ki) mandando a Arang (Shi Min Ah) de vuelta al tribunal, pero la Psicópata está feliz porque haya ido hasta allí, por lo que no para de acercarse hacia ella, mientras Eun Oh la sujeta. Arang, por su parte, está paralizada por el miedo y por haber recordado por fin cómo murió.

Eun Oh sigue ordenándole regresar pero ella sólo puede retroceder porque su cerebro es un caos en esos momentos. Eun Oh abre su abanico para encargarse de la Psicópata pero ésta lo desafía a usarlo sabiendo que su madre aún está dentro y que él lo sabe pero Eun Oh no se arredra, si no que le dice que porque lo sabe tiene que acabar con todo, así que esgrime el abanico para atacar, provocando que la Psicópata retroceda.

Vuelve a amenazarlo con lo de la madre pero él está decido, así que ataca, lo que aterroriza a la otra pero desafortunadamente no le hace daño, sorprendiéndolos a los tres pero de diferentes maneras.

La Psicópata toda envalentonada le pregunta por su nombre, para al final decirle que nunca tendrá a su madre de regreso, que eso es imposible, dejando a Eun Oh desesperado y a Arang, sorprendida, aunque a continuación pasa a aterrorizarse cuando la Psicópata le pide su cuerpo para que así Eun Oh pueda tener a su madre de vuelta, lo que provoca que éste, gritando, le pregunte qué mierda es todo eso, pero la Psicópata le dice que es cosa del Emperador de Jade, mientras se saca uno de las orquillas malditas para atacar a Eun Oh, pero éste interpone el abanico, saliendo de él una energía que lo sorprende tanto a él como a Arang.

En un despiste de Eun Oh, que baja la guardia, la Psicópata pretende clavarle la orquilla maldita pero Arang se interpone y es ella la que acaba recibiendo el ataque, lo que aterroriza a Eun Oh y divierte a la Psicópata porque lo llama inútil, para después ordenarle que se lleve a Arang para que se pueda recuperar y así hacerse con el cuerpo, ganándose una mirada envenenada de Eun Oh, que ve cómo se aleja riéndose por haber triunfado.

Una vez solos, Eun Oh, sosteniendo a Arang, le pregunta atacado de los nervios si está bien, pero ésta sólo puede toser, así que la coge en brazos, Lee Philip, por favor, dales clases, y se la lleva hasta el tribunal, donde la deja un momento sentada contra una de las paredes de su cuarto, para armar deprisa y corriendo su cama y así que pueda estar echada de manera cómoda y volver a preguntarle si se encuentra bien, si está volviendo en sí.

Cuando ella asiente diciéndole que ya está recuperándose, él respira tranquilo, para ordenarle que se olvide de lo que dijo la Psicópata porque no tiene sentido.

Arang quiere hablar con él, pero éste sólo le ordena que guarde silencio y descanse, por lo que a ella no le queda más remedio que agarrarlo por la manga para decirle que tiene que escucharla, pero él le coge la mano con la que agarró entre las suyas para decirle que no hable. Arang, de todas maneras, sigue hablando, ya que tiene que contarle que lo recordó todo.

Cuando Eun Oh se entera de que lo recordó todo, se queda estupefacto y al mismo tiempo, muerto de preocupación por Arang, que a su vez está tan aterrorizada que le dice que no sabe si contárselo o no, por lo que Eun Oh se pierde un momento, porque no sabe de lo que habla, así que insiste en que se lo diga. Arang, llorando, le dice que fue su madre, él no se lo cree, así que ella vuelve a decirle que fue su madre quien la asesinó. Arang no puede parar de llorar, mientras que él vuelve a preguntarle si fue su madre pero viendo cómo lo mira ella, sabe que lleva la razón, aunque le cuesta mucho creerlo.

De regreso en su cuarto, Eun Oh está sin fuerzas, destrozado por el dolor de saber que la mujer que ama fue asesinada por la mujer que le dio a luz.

Se derrumba contra los muebles y llora, mientras dice que sólo había deseado que no estuviese muerta, que por eso llegó tan lejos buscándola, para luego preguntarse qué significa todo eso, por qué permitió que ese monstruo se apoderase de su cuerpo y luego preguntarle a la madre ausente qué se supone que tiene que hacer ahora, para acabar la escena con él llorando a mares.

El Asesino, por su parte, está sufriendo en su habitación la amargura de recordar todos los asesinatos que cometió, mientras llora preguntándose por qué volvieron, cuando el cerdo – espía número dos llega para avisarle de que la Psicópata está preguntando por él.

Arang, por su parte, ya recuperada, está poniéndose un hanbok nuevo, cuando tras acabar de arreglarse, ve las manchas de sangre, algo que la acongoja, pero deja las cosas así y sale para ir al cuarto de Lee Seo Rim, donde le dice que la verdad sobre su muerte ya se aclaró. Luego entra y se sienta detrás del pequeño escritorio para seguir contándole que quien la apuñaló fue la madre de Eun Oh pero que no lo hizo a propósito. Tras eso, algo le parece extraño, porque no sabe si eso podría ser todo lo que hay que saber sobre las circunstancias de su muerte, para luego recordar lo que le dijo el Emperador de Jade (Yoo Seung Ho) cuando se encontró con él, sobre que tendría que ser ella misma quien encontrarse las respuestas a su muerte y tras producirse eso, sonaría la campana, pero de momento no sonó. Arang se pregunta si llegó tan lejos sólo para eso.

Sus pensamientos se ven cortados porque llega Eun Oh buscándola. Entra, ella se pone en pie y se reúnen a medio camino, donde él, con voz suave le dice que sabía que estaría ahí, para a continuación preguntarle si está bien. Le dice que sí, pero enseguida le devuelve ella esa misma pregunta, aunque Eun Oh le contesta que viéndola así, no es fácil. Le pregunta si debe disculpase en lugar de su madre, si debe vengarla y enviarla al Cielo o pedir perdón en lugar en lugar de la madre, porque no sabe lo que no debe decirle.

Arang lo interrumpe diciéndole que no debe decirle nada en absoluto, porque no hay necesidad. Él sólo la mira en silencio muy triste, así que ella le dice que tomó una decisión, que la luna llena todavía no llegó. Que no hay manera de que el Emperador de Jade les haya permitido solucionar eso de manera tan fácil antes de la luna llena, que tiene que haber algo más que se les haya escapado tras todo eso. Que es algo de lo que está segura.

Se acerca mucho más a él para decirle que no se preocupe, que piense primero en cómo salvar a su madre, por lo que Eun Oh, con voz suave y mirada preocupada le pregunta si no le dijo que el Asesino estaba con su madre, ella le contesta que sí, por lo que él le dice que tiene que descubrir por qué estaban juntos.

Eun Oh va a casa del CHP pero se encuentra con que ésta está muy vigilada, preguntándose sorprendido y con una sonrisa de desprecio si está usando soldados privados.

Nuevo salto de muro para llegar a la habitación del Asesino, que está ausente, preguntándose por su paradero pero bueno, aprovecha eso, para entrar y echar un vistazo. Cuando está por irse, ve un dibujo, Arang vestida de guardia, algo que le cabrea, por lo que dobla el dibujo y se guarda en la manga para llevárselo.

Ya fuera, anda vigilante para lograr escapar sin problemas, mientras se pregunta qué son esos tipos. En su huida, ve cómo un par de ellos sacan una caja con arcos, algo que le mosquea, haciéndolo entrar en el almacén, que está lleno de armas. Incrédulo se da cuenta de que son soldados privados ilegales usando armas ilegales, para luego añadir que ese viejo bribón ha ideado una buena conspiración.

Un momento después, llegan dos de esos esbirros a cerrar la puerta y montar guardia, mientras Eun Oh sigue dentro inspeccionando todo lo que hay, pero se le cae una lanza, lo que hace saltar las alarmas y que los esbirros entren a ver qué está pasando, lo que a su vez, preocupa a nuestro Magistrado, que deprisa y corriendo busca escondite entre dos de las estanterías, teniéndose que quitar el gorro, mientras con el pie impide que otra lanza alcance el suelo.

Llegan los esbirros a inspeccionar el lugar, descubren a Eun Oh y empieza una pelea en la que resulta herido en un brazo, aunque se deshace de los esbirros y sale pitando de allí.

Por su parte, Arang está con la Chamán, que alucina en colorines al enterarse de lo que pasó de verdad, mientras se pregunta cómo pudo suceder algo así, que la Psicópata vaya de cuerpo en cuerpo.

Arang, algo triste le contesta que no está para hablar ya que volvió de la muerte, preguntándole a continuación si de verdad hay ese tipo de monstruos tan aterradores.

La Chamán por su parte le dice que por eso le preguntó sobre ese tema, para luego preguntarle cómo es que su madre acabó metida en semejante berenjenal, aunque enseguida le despierta más curiosidad saber quién ese monstruo exactamente pero Arang no lo sabe, aunque enseguida le dice que era una mujer hermosa. Que sea una mujer sorprende a la Chamán, aunque no le da tiempo a preguntar nada porque es Arang la que le pregunta si no hay manera de sacarla del cuerpo de la madre de Eun Oh.

La Chamán le contesta que no está segura, por lo que Arang le sugiere que llame a la abuela de la novena generación, algo que deja a la Chamán boquiabierta, para preguntarle que cómo puede llamar a alguien que está muerta. Arang, con pucheros, le dice que es posible llamarla, sólo que no es fácil. La Chamán vuelve con la pregunta de cómo puede llamar a alguien que está muerta, cuando de repente se da cuenta de lo que sugiere Arang, así que para asegurarse, se lo pregunta, si le está sugiriendo que haga una sesión de espiritismo. Enseguida le dice que eso es algo difícil de hacer incluso para las grandes chamanes y que como bien sabe Arang, ella sólo tiene poderes psíquicos parciales. Aún así, ella le pide por favor sino podría hacerlo.

Así que ahí tenemos a Arang ayudando a la aterrorizada Chamán a subir al tejado. Le dice que no se preocupe, que ella lo hizo en numerosas ocasiones y que una vez que se acostumbre se sentirá tan cómoda como en su cuarto. La Chamán por su parte le dice que cree que se ha dejado liar por ella de nuevo, para luego preguntarle por qué tiene que llegar a esos extremos pero Arang la apura a que empiece.

La Chamán lleva una prenda de ropa que le dice que tiene que pertenecer a la persona muerta cuando ésta estaba viva. Le ordena a Arang que la sostenga con su mano izquierda mientras mantiene la derecha en su cintura y mira al norte, para luego recitar una frase tres veces. Así que se pone en pie, lo grita y luego junta las manos repitiendo por favor para que la abuela aparezca y las ayude.

El cielo empieza a oscurecerse, para luego aclararse, lo que les hace gritar frustradas porque cree que no se presentará, pero justo en ese momento, aparece la abuela que hace sentir su presencia, dándose Arang la vuelta y encontrándosela con una sonrisa. Como la Chamán no se da cuenta, la abuela tiene que darle un golpe para que se dé la vuelta y se dé cuenta de su presencia, haciendo que la Chamán de inmediato le pregunte quién es, haciendo que la abuela a su vez le pregunte por qué demonios la están llamando. La Chamán le pregunta si es una de las abuelas pero como no escucha, Arang tiene que hacer de traductora, mientras la abuela las mira sonriendo.

Al final, la reunión tiene lugar en tierra firme y con la abuela sentada en el altar, mientras Arang y la Chamán le prestan atención.

La abuela le pregunta a la Chamán si sabe lo que hizo. Que se presentó porque hizo una sesión de espiritismo, algo que no debe hacer a menudo y que si lo entiende. Le dice que está allí porque es ella, que fue de manera agradable, pero que otras no harán lo mismo.

La Chamán le pregunta a Arang qué dijo pero ésta no puede decirle nada porque la abuela le pregunta a Arang de inmediato por qué la llamaron. Ésta le pregunta si hay manera de exorcizar a otra alma de un cuerpo, pero entonces la abuela le pregunta si ella es Arang, algo que la sorprende pero no dice nada, así que la abuela le cuenta que los rumores sobre ella abundan en el otro mundo, donde además se están haciendo apuestas. Arang le pregunta sorprendida, la Chamán le pide que le diga lo que dijo la abuela pero ésta le vuelve a preguntar antes de que pueda contestar si querría ir al Cielo, para luego sonreír con cariño y decirle que es un buen lugar pero que si quiere ir allí, hay algo a lo que tiene que renunciar, que son TODOS SUS RECUERDOS DE LA TIERRA, que serán borrados.

Semejante varapalo hace que Arang le pregunte insegura y triste sobre olvidar todos sus recuerdos, por lo que la abuela le cuenta que si algo va mal y acaba en el infierno, lo mismo se aplica para ese lugar. Que cuando acabas en el peor de los infiernos, como su espíritu es destruido, los recuerdos de la gente no pueden perdurar.

Arang está rota, porque eso significa renunciar a Eun Oh, algo que ella no quería hacer bajo ningún concepto. La Chamán, al verla en ese estado, le pregunta qué está diciendo la abuela, que a su vez llama la atención de la Chamán para arrearle un señor capón, otra miembro del Club del Strepsils y el Trombocid, acabando despatarrada, para luego preguntarle por qué le hace eso, que puede escuchar, dándose cuenta de que ya tiene los poderes completos, algo que divierte a la abuela, que vuelve al tema principal, qué quieren saber para haberla despertado.

Arang le vuelve a preguntar si no hay manera de exorcizar el alma que poseyó el cuerpo de otra persona. Tras un momento, la abuela le cuenta que no es algo exacto pero que normalmente, cuando lo que la persona considera más preciado entra en el cuerpo, el alma que entró después puede ser separada. Justo en el momento en el que se produce esa separación, si apuñalas al alma que poseyó al cuerpo con un cuchillo del Emperador de Jade, puedes destruir ese alma, aunque no hay nadie que pueda hacer ese trabajo de apuñar el alma que ocupa el cuerpo. Así que en primer lugar, lo que necesita descubrir es qué es lo más valioso para la madre del Magistrado. La abuela acaba diciéndole a la Chamán que se cuide y se va.

Vale, así que aunque consigan llevar adelante esa tarea de salvar a la madre de Eun Oh y ella vaya al Cielo, no recordará nada sobre todo lo que pasó con él y todo lo que sintieron el uno por el otro. Ahora mismo tengo el ánimo por los suelos.

Reunión de la Psicópata con el Asesino, al que le dice que ve que la oscuridad de los recuerdos le ha ensombrecido la que una vez fuera una carra brillante.

El Asesino, tartamudeando le pregunta por qué regresaron, pero ella a su vez le pregunta que por qué cree que volvieron, que es por él, porque no fue capaz de alimentarse, sus poderes se debilitaron.

Él le pregunta qué necesita que haga, diciendo ella de inmediato el nombre de Arang, porque una vez que la posea, todo eso llegará a su fin. De otra manera no podrá hacer nada para ayudarle a escapar de esos recuerdos, que hasta el día que muera tendrá que cargar con los remordimientos de esos asesinatos y vivir como un asesino.

El Asesino empieza a llorar y sale de la cabaña, para una vez fuera preguntarse por qué las cosas están yendo de esa manera. Luego mira el anillo y se pregunta si todo eso es el castigo a sus pecados. Vuelve dentro y como el egoísta que es, le pregunta a la Psicópata qué tiene que hacer, que no es otra cosa que deshacerse de Eun Oh, porque por su culpa, la madre está intentando salir. Cada vez que hace un intento, ella pierde gran parte de su energía, lo que se está convirtiendo en algo realmente molesto. Así que tiene que matar a Eun Oh.

El tío lo va a hacer, porque lo único que le importa es él mismo, vivir de manera desahogada, sin problemas, con riquezas y a los demás que les den.

Ya durante la noche, Arang está vuelta para arriba y para abajo por delante de su cuarto, hasta que decide sentarse, mientras se pregunta qué será lo más preciado para la madre de Eun Oh, pero no lo sabe, por lo que cree que él sí.

Luego, resignada, considera lo que le dijo la abuela como un alivio, ya que así al menos tienen una manera para lograr sus propósitos.

Nada más acabar decirse eso, llega Eun Oh herido, asustándola sobremanera, para preguntarle atacada qué fue lo que le sucedió. Quiere ir a llamar al Imbécil pero Eun Oh no la deja, porque dice que no es nada y que si lo llamará, sufrirá un ataque. Ella no sabe qué hacer, por lo que él le dice que vaya a su habitación para ver si hay algo con lo que lo pueda vendar.

Arang entra a la carrera allí para ponerse a buscar pero da con el abanico, así que lo coge y lo abre para observar el dibujo y recordar lo que pasó, aunque de inmediato lo deja de lado y sigue buscando.

En otro armario encuentra una caja con el material, así que se lo lleva. De vuelta en su lugar de reunión favorito, lo ayuda a quitarse la ropa, pero claro, él no para de quejarse y es lógico.

Arang, por su parte, al ver la herida se asusta y preocupa al ver que es tan profunda pero él le pregunta qué está haciendo, pero ella le pregunta qué debe hacer, así que él le ordena que lo vende fuerte, que es algo que ya hizo antes. Ella se pone manos a la obra, mientras él no para de mirarla con atención, haciendo que le pregunte qué está pensando y se queda fuera de juego cuando él le contesta que le está agradecido.

Luego, ya serio, le dice que sucedieron demasiadas cosas de una vez. Ella, su madre, ese lugar también. Que sólo pensando en lo que era importante para él, siente que está siendo castigado.

Arang le pregunta que cómo puede decir algo así. Él sonríe amargado, para explicarle que vivió toda su vida sin ver o escuchar lo que otros decían. Que pensaba que cada uno tenía que ocuparse de sus propios problemas. Sobre lo de si alguien podría hacer algo por él, la persona que entonces, que podía ver a los fantasmas y escucharlos, algo que los demás no podían, estaba siempre furiosa por eso.

Tras eso, se vuelve hacia ella, para con voz suave decirle que tras conocerla, cambió, que fue capaz de entender más claramente el dolor de su madre y que entonces fue también capaz de ver el dolor de otras personas. Que entonces un día consiguió entender que hay una manera, que está en una posición en la que puede ayudar a otras personas. Durante todo ese monólogo ella está en silencio, sólo lo observa y él de nuevo le dice que por eso le está agradecido.

Arang niega con la cabeza y tras un momento, de no saber cómo explicarse, le dice que no hizo nada por él, mientras que él hizo mucho por ella. Que nunca le hizo una taza de aguamiel con sus propias manos, haciendo que ambos sonrían.

Entonces le cuenta que la Chamán le dijo que aunque él se sienta así, no podrá manejar el dolor de la separación pero que será fuerte para seguir viviendo. Incluso si se llega a sentir amargamente triste por su marcha, que está en la naturaleza humana seguir viviendo a pesar esa tristeza. Que eso es lo que se convierte en amor, recuerdos y en un triste anhelo. Cada una de esas cosas por separado, son las fuerzas que le permitirán seguir viviendo.

Arang acaba de vendarlo para decirle a continuación que ella, al vivir dejando algo atrás, pensó que sólo le traería dolor, para luego llamarse idiota. Él la mira en silencio preguntándose si está diciendo lo que él quiere que le diga, pero de momento no llega al punto clave.

Le ayuda a volver a ponerse la ropa, para una vez de pie, ir arreglándosela y sin mirarlo a los ojos, decirle que fue por eso que echó los sentimientos de él a un lado y pretendió hacer como que no los conocía. Él, con esa voz que pone de derretir glaciares, le contesta que ya lo sabía pero Arang no acabó, ya que le dice que esos recuerdos pueden darles fuerza a las personas que se quedan atrás, que eso fue lo que le dijo la Chamán.

Momento de tensión, él la mira en silencio, ella sigue arreglándole la ropa mientras le dice que no le puede dar calor a su cuerpo, o como otras personas, estar a su lado durante mucho, mucho tiempo. Que sólo puede ponerle una prenda de ropa y que si también deja ese mundo, y ahora sí levanta la cabeza para mirarlo, le cuenta que podría perder todos los recuerdos que tiene de él pero que aún así POR FIN LLEGA EL TAN ESPERADO, TE AMO.

Eun Oh se queda estupefacto, no puede decir nada al escuchar lo que tanto había querido, mientras que ella le sonríe y le desea que duerma bien, para a continuación irse pero él no la deja, la agarra, la atrae hacia sí y tras un momento de mucha tensión, sólo mirándose diciéndoselo todo, POR FIN TENEMOS BESO.

Vale, a ella le costó mucho por fin confesarle que lo ama, haciendo así que tanto él, como nosotras dejemos de sufrir, aunque hasta llegar a la declaración le llevó tiempo para explicarle por qué se lo está diciendo, pero bueno, menos mal, ya todo eso aclarado.

El beso, él le pone muchas ganas, todo hay que decirlo pero ella no mueve los labios, se queda rígida, ¿qué carajo le pasó con esta escena, cuando no es una de las que defraude en estas escenas? ¿El director? ¿Los guionistas? Que alguien me lo explique, leñes, porque para mí es mejor el de Faith que éste.

En su cuarto, el Asesino dice que hará lo que ella quiera, para después hacer lo que él quiere. Le llevará a Arang para deshacerse de su dolor y sufrimiento, y que entonces se deshará de la Psicópata, para quitarse a continuación el anillo y lanzarlo haciéndose éste pedazos.

Nuevo día y ahí tenemos a Eun Oh poniéndose el uniforme pero con la herida le cuesta mucho. En esas está cuando Arang lo llama, abre un poco las puertas y hace algo impensable, le pregunta si puede entrar, ¿desde cuándo los modales? Eun Oh, sorprendido, no me extraña, le dice que entre, por lo que lo hace y mientras se acerca a él, le pregunta que por qué ahora le pide permiso, cuando solía entrar allí como si tal cosa. Ella le sonríe para decirle que lo sabe y preguntarle cómo es que se volvió así.

Tras un breve silencio, le cuenta que hubo algo que no fue capaz de decirle anoche, que descubrió una manera de sacar el alma de dentro del cuerpo de su madre, así que le cuenta lo que le dijo la abuela para después pedirle que piense con cuidado qué es lo que más querido para su madre.

Eun Oh se queda en silencio, pensando, pero entonces ella le suelta la bomba de que irá a ver al Asesino, algo que a él no le gusta, pero ella le cuenta que le va a preguntar por qué estaba allí aquella noche y cuál es su conexión con la madre de Eun Oh. Qué le sucedió a su madre. Pero él, tranquilo, le dice que no, porque esa es su obligación y que ella se quede tranquila. Arang le dice que eso también es parte de su verdad, por lo que sólo la mira en silencio, estudiándola, sabiendo que no habrá manera de hacer que se dé por vencida.

Reunión de Eun Oh con el Imbécil, que alucina en colorines al enterarse de lo de la madre. Eun Oh le dice que todavía no sabe qué sucedió en realidad, por lo que le dice al Imbécil que mantenga la boca cerrada. Luego sigue pensando en voz alta, con que ya que tuvo ese enfrentamiento con él, podría haber huido, por lo que lo primero que tienen que hacer es capturarla y encerrarla. El Imbécil le contesta que aunque no sepa lo que está sucediendo, irá y volverá.

Y ahí tenemos al Imbécil con los guardias acercándose a la cabaña, para ordenarles dividirse y así tenerla rodeada pero al abrir la puerta, se encuentran el lugar vacío. La Psicópata puso pies en polvorosa.

De nuevo reunido con Eun Oh, éste se sorprende de que el lugar esté vacío pero así se lo asegura el otro.

Y ahí tenemos al Asesino escondiendo en una cueva a una muy debilitada pero no por ello menos peligrosa, Psicópata.

Le dice que aunque podría ser duro, que por favor, aguante durante un tiempo. La Psicópata acepta, para después preguntarle si no le llevará mucho tiempo, asegurándole éste que no.

El Asesino se encuentra con Arang cerca de la entrada de su casa, algo que le sorprende. Ella se acerca a él para decirle que quería verle, por lo que estaba esperando delante de de su casa. Él está planeando cómo llevársela a la Psicópata pero Arang le dice que hay algo que quiere preguntarle, pero él cree que los tiros van por lo de la última vez, así que empieza a decírselo pero ella lo corta diciéndole que no es sobre ese tema.

En un lugar más resguardado, le pregunta al Asesino que qué es lo que está ocultando, que cuál es la conexión que tiene con ese monstruo. Qué sucedió para que la madre de Eun Oh acabase poseída, que eso es algo que él sabe.

Él se queda en silencio, así que ella lo azuza a que confiese, algo que acaba haciendo. Le cuenta que es un hada, algo que la sorprende pero él le asegura que en realidad eso es lo que es. Ha estado viviendo en el mundo humano usando cuerpos humanos, algo que sólo es posible si los propietarios de los cuerpos se lo permiten.

Ella les garantiza que hará que sus más ansiados deseos se vean cumplidos a cambio de sus cuerpos.

Arang le pregunta qué era lo que quería la madre de Eun Oh pero el Asesino le contesta que no estaba seguro del todo. Por lo que le dice que se encontrará con ella para preguntarle en persona, haciendo él ver que no quiere que lo haga.

El cerdo – espía número dos informa al CHP de que el que se coló en la casa fue el Magistrado, algo que le cabrea, para a continuación decir que cree que tiene que sacar al cerdo – espía número uno de prisión. Sigue con el consejo que le dio a ese tío, algo que el número dos no entiende para que acabe recibiendo la orden de que toque la corneta para levantar a los esbirros, yendo dos ellos a liberar al número uno, que de vuelta a la casa, va a ver al CHP al que le hace la rosca pero éste le advierte que será la última vez que lo ayudará. Le ordena que se vaya, que no llame la atención, que si lo necesita lo llamará y que vigile su comportamiento, algo que el cerdo – espía obedece de inmediato.

En el tribunal, un atacado Imbécil, informa a Eun Oh de la huida del tipejo, algo que le sorprende y pregunte cómo es que pudo suceder algo así. Entonces le cuenta que escuchó que durante la noche unos tíos irrumpieron allí y lo soltaron. Ahora es el turno del Imbécil de sorprenderse al darse cuenta Eun Oh de que fue el CHP quien lo soltó. El que éste se haya atrevido a hacer algo así con un prisionero del gobierno lo cabrea en extremo pero entonces alguien llega llamándolo a voces pidiéndole que salga.

Ahí vemos a un hombre del pueblo pidiéndole que salve a su hijo, por lo que Eun Oh le pide que le explique despacio lo que está sucediendo. El hombre le cuenta que los esbirros del CHP se llevaron a su hijo por no poder pagar la renta de la granja a tiempo. Le dice que se lo llevaron para venderlo como esclavo, que sólo tiene ocho años y que qué pecado cometió para ser separado de sus padres.

Esto hace que Eun Oh empiece a darle a la pelota para intentar detener todo eso y de pararle los pies al CHP.

Ahí tenemos a Eun Oh yendo a caballo seguido a pie por el Imbécil y algunos guardias dirigiéndose a salvar al pequeño.

Mientras tanto, los esbirros del CHP, se llevan a rastras al peque que no para de llorar, mientras amenazan a la gente y empujan a la madre a un lado, que estaba tratando de impedirles que se lo llevasen.

Un hombre del pueblo, asustado, se pregunta por qué se están llevando a un niño y por qué son un grupo tan numeroso, para que otro le conteste que lo están haciendo para que lo vean, para meterles el miedo en el cuerpo. El primero quiere intervenir pero otro le para los pies diciéndole que si lo hace será apaleado, aunque uno de ellos no lo soporta más y entra en acción, haciendo que los otros vayan a ayudarlo, mientras aguantan los palos que les caen por todos lados.

El niño, por su parte, muerde al esbirro que lo tenía sujeto y huye, saliendo todos detrás de él, que termina en los brazos de Eun Oh, algo que alegra a la madre.

El líder de los esbirros le ordena que se lo entregue, que es una orden del CHP, pero Eun Oh sólo sonríe de medio lado con desprecio y con un movimiento de cabeza ordena al Imbécil, que vayan a por esos tipejos, mientras que él se va con el peque.

En el tribunal, los padres, el niño y la abuela, le hacen a Eun Oh una gran reverencia, para luego decirle que nunca olvidarán eso hasta que mueran. Que trabajarán duro para recompensárselo pero Eun Oh les dice que eso es suficiente, porque no fue mucho lo que hizo y que pueden irse.

La madre del peque le cuenta que cuando vendieron al hijo de los vecinos pensó que había algún extraño problema pero que aprendió que no hay algo semejante a un “extraño problema”. Lo de ese otro niño llama la atención de Eun Oh, por lo que el padre del peque le cuenta que no fue sólo ése, que en el pueblo, debido a las deudas con el CHP, toda la gente está sufriendo. Se despiden y se van, dejando a Eun Oh muy pensativo.

El Imbécil le dice que salvar al pequeño no solventa el problema, ya que hasta que paguen la deuda, seguirán acosados.

El CHP monta en cólera cuando el líder de los esbirros le cuenta que Eun Oh se llevó al niño pero entonces se calma al recordar que el líder del Trío del Ataúd le contó que la mayoría de los guardias fueron contratados recientemente, por lo que llama al cerdo – espía número dos y satisfecho se dice a sí mismo que parece que Eun Oh a estado absorto jugando a ser magistrado, para luego seguir con lo haga lo que quiera mientras pueda.

En el tribunal, un gran número de personas están entregando cosas, mientras el líder del Trío del Ataúd va apuntando cosas y vemos cómo una mujer se lamenta porque todavía no pudo pagar toda su deuda. Unos niños se dedican a dibujar a Eun Oh en una de las paredes para luego tener que salir corriendo porque uno de los del Trío del Ataúd sale tras ellos.

Los otros dos están sentados en la veranda. Uno de ellos dice que no funcionará, para luego decir que no es momento para estar así de preocupado, que es el momento en que deben elegir de qué lado de la línea están, como hizo el otro.

El líder del Trío del Ataúd se pregunta cómo es que el otro pudo elegir tan rápidamente de qué lado ponerse ya que hay muchas cosas que considerar, y que el CHP se mantiene muy vigilante, por lo que el otro le contesta que en ese caso, ser una persona simple puede ser una ventaja, creyendo el otro que es eso, para decirle que su cabeza está a punto de explotar y preguntarle cuál de los dos ganará pero el otro le pregunta si no se están dejando algo importante, que no es nada más y nada menos que Arang, de la que se olvidaron por estar tan centrados entre el CHP y Eun Oh, por lo que ha pensando que si eligen el lado que ella elija, tendrán menos probabilidades de perder.

Y ahí que nos vamos con Arang, a la que el Asesino le pregunta por qué está haciendo eso, así que ella le explica que necesita encontrarse con ella y preguntarle, por lo que le pide que la lleve al lugar en el que está la Psicópata.

El Asesino le pregunta si la razón por la que está llegando tan lejos es por el Magistrado. Ella no dice nada, pero como reza el dicho: “El que calla, otorga”. Al final el Asesino accede a llevarla ante la Psicópata.

Cambio a Eun Oh que se reúne con el Imbécil, al que le dice que parece que no puede dejar colgado, algo que le sorprende, pero Eun Oh continúa diciéndole que hasta ese momento lo ha seguido por todos sitios como si fuese su sombra, dándole muchos problemas, por lo que le dice que lo hará jefe, algo que le sorprende y alegra.

Reunión de todos los guardias para comunicar el cambio que se produjo, dejando a dos de los del Trío del Ataúd alucinados pero no quedándoles más remedio que aplaudir cuando el otro sugiere que aplaudan al Imbécil.

Y por la noche, el Imbécil se presenta todo ufano en casa de la Chamán que alucina en colorines al verlo así vestido. El Imbécil le explica lo que hizo Eun Oh, aunque no está seguro de que sea algo que pueda hacer.

Ganas me dieron de cruzarle la cara cuando le dice a la Chamán que lo llame jefe y no por su nombre. Que es triste porque no tiene apellido, pero que lo llame jefe Dol. Aunque al final la Chamán pasa, porque no le gusta ese Imbécil, sino el anterior Imbécil, así que se gira para entrar en casa pero él la agarra y tira con tanta fuerza que acaba estampada contra su torso, preguntándole qué está haciendo, qué le pasa ese día y si se está abalanzando sobre él. Ella consigue soltarse para decirle que eso es un sinsentido, pero entonces se gira alarmada dándose cuenta de que tienen compañía y que estos están disfrutando cosa mala con lo que están viendo.

En el Cielo, Moo Young (Han Jung Soo) observa la daga para luego decir que si quiere sacar a la hermana del cuerpo de la madre de Eun Oh, no puede hacerlo sólo con su fuerza, sino que necesitará la ayuda de éste.

Llegada de Yeom Ra (Park Joon Gyu), que le dice que ya puede bajar al mundo de los humanos, porque desde ese día su arresto fue levantado.

Y yo me estoy MOSQUEANDO MUCHO porque no sale el Emperador de Jade.

En la Tierra, la Chamán trata de escapar al acoso de los fantasmas, mientras que el Imbécil le pregunta qué le pasa. Ella se lo explica pero para él es sólo una noche tranquila pero uno de los fantasmas le arrea un golpe que lo deja fuera de combate. Ella se agacha para ayudarlo y tratar de que recobre el sentido, mientras que los fantasmas se acercan más y más para hacerse con ella, pero entonces….Ahí aparece Moo Young, haciendo que a los fantasmas se les pongan de corbata, para atraparlos inmediatamente y salvar a la Chamán, que se da cuenta entonces de su presencia.

Luego ella se pregunta si es el ángel de la muerte que buscaba Arang pero éste desaparece sin decir nada.

En el tribunal, el Imbécil le cuenta a Eun Oh lo que pasó en casa de la Chamán, para acabar mandándolo a descansar.

Nada más marcharse, aparece Moo Young, al que Eun Oh le pregunta qué sucede, por lo que va al grano, le cuenta que hay una manera de salvar a la madre, pero Eun Oh no entiende de qué le habla, así que le cuenta que la muchacha que está dentro de su madre es su hermana pequeña, que se llama Moo Yeon (Im Joo Eun).

Eun Oh alucina pero Moo Young le explica que no puede forzarla a salir del cuerpo de su madre, sino que ella debe de salir por su propia voluntad. Eun Oh le pregunta por la manera pero Moo Young le dice que ya lo sabrá, para que Eun Oh le pregunte si es dándole el cuerpo de Arang, obteniendo un ligero asentimiento por parte del ángel de la muerte, ante lo que el Magistrado le dice que no puede permitir eso, por lo que Moo Young contraataca diciéndole que pensó que su objetivo era salvar a su madre, para acabar diciéndole que necesitarán unir fuerzas, para de esa manera salvar a su madre y a su hermana. Eun Oh, cabreado, le suelta que no le diga cosas que lo hagan reír, que no diga semejantes sinsentidos como que no hay otra manera excepto usar a Arang y que encuentre una verdadera manera. En ese momento será su aliado no mil veces, sino diez mil veces, para acabar yéndose dejando a un mosqueado Moo Young.

En la cueva, la Psicópata recuerda sus tiempos como humana y que estuvo muy enamorada, para pasar a verla tal y como era en esos tiempos.

Entonces, la voz en off de la chavala, empieza a contar la historia. Cuando eran amantes, se anhelaban el uno al otro con locura pero no pudieron ser felices, porque sus destinos fueron tan enigmáticos, que se reencarnaron como hermanos. El tiempo pasó, e incluso sus nombres cambiaron pero amaba a su hermano. Cuando se encontraron como ángel de la muerte y dama celestial, lo amó como antes. No le gustaba vivir en el Cielo, ya que no puede amar allí, por lo que le dijo que regresasen como humanos, que había descubierto una manera de regresar pero que él se negó.

Uf, madre, miedo me da la tía, está mal, pero que muy mal del tanque.

Y POR FIN APARECE EL EMPERADOR DE JADE, YA ERA HORA, LEÑES.

El Emperador de Jade está diciendo que si por pasar mucho tiempo en la oscuridad olvida lo que estaba buscando en un principio, y cuando todo se oscurece, no es amor, ni obsesión, ni deseo que sólo se convierte en un horrible monstruo.

Justo en ese momento llega Yeom Ra, que le dice que por eso los humanos son débiles en varios aspectos, haciendo que el Emperador lo mire resignado sabiendo que no cambiará, para luego volver a mirar hacia el horizonte.

En el mundo mortal, el Asesino lleva a Arang hasta el escondite, dándole ella las gracias, pero cuando va a entrar, él la agarra, haciendo que ella lo mire para enseguida dirigir su mirada al agarre y volver a él, mientras escuchamos su voz en off, diciendo que aunque accedió a hacer lo que la Psicópata le dijo…Pero no sigue.

Arang le dice que entrará pero él le pide que no escuche nada de lo que ella le diga. No le contesta, sólo se suelta y entra.

En el tribunal, irrumpen los hombres del gobernador y el jefe que los manda, que ordena al criminal Kim Eun Oh que salga para recibir órdenes, dejando al Trío del Ataúd, estupefactos y a Eun Oh preguntando qué sucede.

Como no sale, el corrupto ese ordena a varios de sus hombres que lo saquen de allí, yendo a cumplir de inmediato las órdenes.

Mientras, Arang se interna en la cueva, para acabar encontrándose con la Psicópata.

Cambio al tribunal, donde están sacando a rastras al Imbécil y a Eun Oh. El primero quiere saber lo que va mal, mientras que el segundo ordena que lo suelten y lo dejen ir.

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3 respuestas a Arang and the Magistrate, episodio 17

  1. kasialov dijo:

    como siempre la entrda esta perfecta.
    y eso del qie arang en la escena de beso se quedo quieta, al punto que parecia que sato estaba besando auna pared, me molesto sobremanera, no es posible que despues de esperar tanto nos den tan mala escena de beso.
    se parece a los besos de reply me 1997

  2. Junki dijo:

    Como es posible con este beso, tan esperado que era y nos salen con esto; realmente ella defraudo mucho y es de extrañar porque en mi novia es una gumiho esas escenas las hizo muy bien y aqui se quedo rigida, mi adorado Lee Jun Ki le quedo muy bien el beso pero ella??? comparto la opinion de Kasialov parecia que el estaba besando un pared ojala mejoren en otras escenas….

  3. myly dijo:

    quiero verlo yaaaaaa

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