Panda and Hedgehog, episodio 16. FINAL

Último capítulo, a ver qué nos depara.

Nos depara que para empezar, Won Il (Choi Jin Hyuk) anda todo frenético volviendo a casa en el coche y haciendo llamadas a diestro y siniestro para poner en alerta a todo el mundo. El chef va a por el abuelo y a por Seung Ji (Donghae) y además, sería de esperar que también la tomara con el Saint-Honoré.

Pan Da Yang (Yoon Seung Ah) también recibe por él las noticias. Tienen que llevar mucho cuidado, y especialmente, proteger a la noonim, que podría estar en peligro.

El abuelo y Seung Ji llegan sin problema a casa acompañados de Tae Ji, que está haciendo todo lo posible para que se sientan bien y que ese reencuentro de ellos, como abuelo y nieto, sea lo más feliz y cómodo posible. El abuelo propone celebrarlo con una fiesta, y Seung Ji enseguida se acuerda de Pan Da y Won Il. Pero no hay que preocuparse, habrá ocasión de reunirse todos y liarla tan parda como la situación requiere. “Tal y como yo lo veo, esto será una fiesta diaria“, dice el abuelo, que está loco de contento ♥. Seung Ji por fin se entera de su verdadera edad y del día de su cupleaños…

Y vamos, como yo y muchas de vosotras imaginamos, la relación entre ellos no ha cambiado ni un ápice, si no es para mejor. Siempre se han querido como si fuera familia, así que les vemos comportarse como siempre, con mejor buen rollo si es posible.

Mientras ellos disfrutan del momento, los demás andan en alerta, sobre todo Won Il, que tiene a todo el personal de Saint-Honoré registrando hasta el último rincón de la pastelería en busca del chef. “Cuando lo encuentre, voy a matarlo“, afirma, con rabia. Y el caso es que lo dice tan en serio, que Gyun Woo tiene que convencerle a gritos de que tienen al abogado y al detective para que se encarguen de él… pero Won Il está desquiciado.

Uno de los empleados que trajo el abuelo interviene… ellos están dispuestos a cualquier cosa para proteger a este hombre, y han aprendido a defenderse bien en prisión, así que, hasta que el chef sea detenido, todos juntos defenderán Saint-Honoré y al abuelo como haga falta. Están agradecidos no sólo con el abuelo por proporcionarles trabajo, sino con el propio Won Il por aceptarles, y se trata ya más de lealtad que de otra cosa. Hacia el Maestro Park, como llaman al abuelo, hacia Saint-Honoré, y hacia Seung Ji.

Won Il parece algo más tranquilo, y les asegura que los contratará a todos formalmente, y no sólo por lo que acaban de decirle, sino por sus habilidades.

En casa del abuelo, Beom Bo entra en tromba a felicitarles, después de cerrar la pastelería y de ver que hay un muchacho en actitud extraña paseándose en el exterior. Pregunta el verdadero nombre de Seung Ji, y el abuelo responde: Jang Min Woo. Con el abuelo, Seung Ji acuerda que no debe cambiar su nombre, y que seguirá siendo Go Seung Ji, que es más cómodo para todos.

Beom Bo se extraña de que estén comportándose como siempre, pero Seung Ji le dice que se han estado viendo todos los días, y que ya venían siendo como un abuelo y su nieto, y además, para él, el abuelo siempre había sido su modelo a seguir, ¿qué más podría cambiar? Entre risas, el abuelo le pide que vaya a buscar a su madre. ¿Ande andará la noonim?

Cambiamos a Eun Bi y su padre, que están reunidos con los dos nuevos testigos que se han agenciado para reunir cargos contra el chef: su secuaz, y la chica pastelera.

Que el secuaz no esté dispuesto a rebasar ciertos límites por el chef, no significa que le resulte fácil ser cooperativo, y Eun Bi está perdiendo la paciencia. Es la otra chica quien le anima, diciéndole que ella ya lo ha contado todo, y Eun Bi le pregunta si está dispuesto a ir a la cárcel por el chef. Eun Bi le recuerda todos los cargos de los que puede ser acusado como cómplice, y su padre le pide que elija entre ser acusado de esa causa, o simplemente, ser un testigo más. Pero este hombre teme hasta por su propia vida, así que, hasta que el abogado no le asegura que le protegerán, no se le ve para nada entusiasmado con la idea de hablar.

Vuelta a la pastelería del abuelo… el muchacho que está afuera no es otro que uno de los empleados del Saint-Honoré, el que le estaba enseñando artes marciales a Won Il, y sigue paseando arriba y abajo, ya que Tae Ji le ha encargado esa misión. Seung Ji lo llama, le mosquea que un experto en artes marciales esté allí en modo guardaespaldas… algo sucede.

Mientras, Tae Ji anima dentro al abuelo, asegurándole que conseguirán que la relación entre Seung Ji y su madre sea más fluida, y el abuelo le da las gracias por haber estado con él los últimos diez años, y por ayudar a Seung Ji a sobrevivir en la cárcel. Todo es tan tierno… pero afuera, en la tienda, Seung Ji y Beom Bo están interrogando al chico. Éste les pide que hablen con Tae Ji, pero ellos presionan y presionan hasta que al final el muchacho confiesa, aunque Seung Ji ya va imaginándose que tiene que ver con el chef. Enterarse de que su propio padre quiere librarse de él y del abuelo, sin embargo, le causa una gran impresión. Su primera reacción es ir a por el chef, pero Beom Bo le persuade para que no haga ninguna tonteria, sobre todo ahora que el abuelo le ha encontrado. Y por supuesto, nada que haga que el abuelo descubra que ese hombre es su padre, porque todavía no lo sabe.

Al final Beom Bo logra controlarlo, y el otro muchacho alucina al enterarse de que el chef y Seung Ji sean padre e hijo… ¿querer matar a su hijo? ¡Qué fuertón!

Pasamos a la presidenta (en este capo el dinamismo está en los constantes cambios de escena, porque no es ni de lejos tan intenso como el anterior, y todavía estamos esperando que nos digan dónde narices está la noonim, que no aparee por ninguna parte y ya nos tiene muy nerviosos). Está hablando con la hermana mayor por teléfono sobre Won Il, cuando llega el chef, que la urge para que tome un avión y vaya a hablar con ella en persona y la ponga de su parte. Pero la presidenta no cree que sea el momento de perder Saint-Honoré de su vista. Le enseña las cuentas. Lo que antes se ganaba en un mes, sus enemigos lo han conseguido en diez días, lo que supone que con una cantidad irrisoria, en el día número 11 habrán alcanzado el objetivo que se marcó en el contrato. La presidenta le cuenta que Seung Ji y el abuelo parecen tener una relación demasiado estrecha para no ser familia (tienen distinto apellido), y también le comenta su asombro por cómo el abuelo, teniendo tanto prestigio, trabajaba en una humilde pastelería de barrio… ¿empezará a atar cabos de una vez?

Seung Ji intenta controlar su rabia mientras prepara la habitación para dormir. Pensando en todo lo que ha ocurrido, se promete que no va a consentir que el chef le separe de todas esas personas que son su familia, y con las que al final puede vivir feliz después de 20 años. Se convence de que no debe pensar en el chef ya no en términos de padre, sino en términos de ser humano (totalmente lógico, por cierto, aquí nadie lo considera persona),

Y por fin llega la noonim del Café Panda, y rauda y veloz le pregunta al abuelo por su hijo. Él le responde que está preparándole (a ella) la habitación, y que para que se sienta más cómodo, debe llamarle Seung Ji. Éste sale de la habitación, la mira inseguro durante unos instantes, y finalmente decide ponerse a hablar con los dos de sus diseños como sin nada.

El abuelo, harto de la perorata, interviene para llamarles al orden a los dos de forma cariñosa. A ella, le dice que deje de utilizar el lenguaje formal con Seung Ji. Y a Seung Ji, ya que se imagina que va a ser difícil para él llamarla omá u omoni, le dice que debe de llamarla “mama”.

Pasamos rápidamente al despacho de Won Il, que está con su primo y Eun Bi. Están ultimando los documentos necesarios para el juicio, según las instrucciones de su padre y del detective. Por ahora, lamentablemente, sólo tienen pruebas para acusarlo de delitos monetarios. Los que cometiera en el pasado han prescrito. Necesitan acusarlo por separado por el chantaje a In Ah Kyung (la chavala pastelera), para obtener una orden de arresto, y en cuanto la inducción al crimen contra Seung Ji y el abuelo, podrían ir a juicio, pero sin pruebas precisas, con decir que fue una exageración del momento, saldría librado. Todo esto significa que, por ahora, no pueden arrestarlo, y eso también significa que el peligro sigue ahí fuera. ¿Qué pueden hacer para proteger al abuelo y a Seung Ji?

Seung Ji está en la calle frente a la tienda del abuelo, hablando con Pan Da por teléfono, para decirle que esa noche se quedará allí a dormir. Ella le recuerda que abandonó su casa para darles espacio a él y a su madre, y que debería plantearse vivir un tiempo con ellos ahora que se han reencontrado. En cuanto a ella, le dice que no se preocupe, pueden seguir siendo novios sin tener que vivir en la misma casa por fuerza, como todas las parejas de novios. Sólo suelen hacerlo cuando se casan. “Hemos dormido juntos… ¿no somos como una pareja casada? ¿No somos una familia también?“, dice él. Amigo, para ella no es tan fácil… ni tan cómodo… Y no, a parte de formalizarlo, os falta un pequeño detalle para ser una pareja casada, un detalle tan importante, que hasta la iglesia concede anulaciones si no existe… #JustSaying.

Así pues, cuelgan después de acordar verse al día siguiente para hablar de eso y más cositas…

Con una sonrisa, Seung Ji recuerda cómo se conocieron… aunque en realidad el principio para ellos realmente fue veinte años atrás… ella está teniendo exactamente los mismos pensamientos.

Seguimos en modo tierno, pero esta vez con Seung Ji y el abuelo, que ya están juntos en la habitación de este último.

Y sí, en vistas de que en estas situaciones el erizo esconde las púas, el abuelo le pregunta si va a empezar con lo de “I love you” otra vez. Seung Ji le habla sobre la propuesta de Pan Da de vivir con ellos de nuevo, pero el abuelo le da una solución más simple, allí, aquí, en los dos sitios… que haga lo que quiera.

Luego hablan sobre cierta propuesta que le ha hecho el abuelo y sobre la que no tenemos ni idea de qué va… el abuelo le dice que la decisión es suya, y Seung Ji prefiere consultarlo con Pan Da y Won Il primero. ¿De qué se tratará?

El caso es que nos derretimos cuando Seung Ji le propone hacerse un retrato de familia juntos, y acaban los dos intercambiándose “ILoveYous” como locos ♥_____ ♥.

Al día siguiente, Won Il llega a Saint-Honoré para encontrarse a Seung Ji esperándolo en la calle. El erizo le saluda todo sonriente, pero Won Il, tenso y preocupado por su seguridad, mira alrededor antes de dirigirse hacia él y pedirle que se meta adentro. “¿Por qué, porque Choi Jae Gyum podría matarme? Eeeehhh, no soy una presa tan fácil“, responde el erizo bromeando, pero dejándole claro que sabe lo que está pasando. Won Il le pide que tenga cuidado y le pregunta por el abuelo. “Está rodeado por varias capas de pasteleros, así que a lo mejor te cuesta encontrarlo“. XDDDDDDDDDDDDDDDDD. Won Il le pide que aguante un poco más, porque el chef definitivamente está acabado.

En el despacho de Won Il, ambos hablan sobre si deben seguir o no trabajando allí.  Won Il no se cree con derecho de opinar sobre qué debería hacer Seung Ji, pero éste le recuerda que gracias a la canción que él le enseñó, y a que eso le daba fuerzas, ha llegado a ser el pastelero que es. Won Il entonces le regala el cuadro, diciéndole que es algo similar a la canción para él. Le explica lo que significan las palabras en inglés, y le dice que tanto la canción como ese cuadro son las últimas cosas que recibió de su padre. Seung Ji le dice que lo conserve, y que le pedirá que se lo enseñe cuando lo necesite.

En ese instante, llega Won Yi llamándoles hyung a los dos y gritando como loca. Trae los resultados del ADN… y son positivos.

Seung Ji se va al almacén buscando soledad para estudiar los papeles… debe ser un gran palo para él constatar que en realidad su padre es ese monstruo que quiere matarlo, por eso reacciona con rabia. Él ahora no lo ve, pero lo positivo es que tiene una familia, ha ganado una hermana, y por lo menos ya sabe de dónde viene.

Pasamos de nuevo al Café Panda, donde la noonim está hablando con las hermanas oso sobre ese-algo-que-no-entendemos-bien. Pan Da Na contesta que sería bueno abrir un negocio más próspero y más grande, porque en definitiva, el Café Panda, que fue creado por Min Woo, ya ha conseguido su objetivo de ser, porque le han encontrado. Las tres están de acuerdo en que la desaparición del Café Panda y de la tienda del abuelo, sería muy triste… pero deben mirar hacia adelante… ¿qué traman? Cuando la noonim habla de que tienen un socio inversor y de cómo es, yo ya me voy haciendo una idea de qué es lo que van a hacer, y quién es ese socio… ¿y vosotras?

Además, ¿no estarían mejor tanto el abuelo como Seung Ji en una gran pastelería, acorde con sus habilidades y fama, que en el Café Panda o en el Mozart? Encima, también hay trabajo para la tía y para Mi Ra… ideal todo.

Las tres deciden echarle narices, hacerlo, e ir a hablar con la tía. Después, Pan Da Na va a contárselo a Beom Bo. De regreso al interior de la tienda, Beom Bo se lo cuenta todo a Dong Goo: el abuelo ha recibido una oferta para montar una gran pastelería mezcla de dulces típicos coreanos y franceses, y todos juntos van a trabajar allí… ahora sí que no cabe duda de quién hizo esa oferta.

Vemos entonces al chef maloso que está siendo seguido muy de cerca por el detective… pero lo malo es que parece haberse dado cuenta.

Volvemos al Saint-Honoré. Won Il le dice a Seung Ji que se vaya pronto y que acompañe al abuelo, pero éste le responde que tiene trabajo por hacer y que el abuelo ya se ha ido con Gi Tae. Quiere hacerle un pastel al abuelo y le pide permiso para utilizar los ingredientes de allí.

A Won Il le importa un pimiento si quiere utilizarlos todos, pero le pide que también haga otro para su madre. A Seung Ji todavía le resulta difícil pensar en ella como madre, así que, Won Il le insiste, pidiéndole que le haga caso a su hyung. Seung Ji decide entonces hacer uno más grande para los dos. “¿Eso es que me aceptas como hyung?“, pregunta Won Il, al ver que le ha hecho caso, XDDDDDD.

En su oficina, la presidenta está hablando con el chef. Ella está preocupada porque Seung Ji y el abuelo van a conseguir el objetivo, pero él le dice que esté tranquila, que eso se acaba justo en ese mismo día. Algo está tramando, y no es nada bueno.

Eun Bi va a buscar a Won Il y lo lleva a uno de los jardines de la pastelería. Se le ha ocurrido realizar otro de esos rituales de brujería a los que es tan aficionada, y comienza a excavar la tierra con una cuchara.

Allí está Won Il, flipándolo con lo que ella está haciendo ahí agachada, cuando se da cuenta de esas piernas, esa minifalda… se pone nerrrrvioso y le entra un hipo de los hormonales. Eun Bi le sale con otro de sus trucos, y le ordena que dé varias vueltas cogiéndose los tobillos. Y ahí tenemos a Won Il, que es de monoso e inocente que te mueres, haciendo lo que ella dice, y el hipo se le pasa, pero la sensación de “le he mirado las piernas y me he puesto toloco” se la lleva puesta.

Ella le obliga a agacharse y le explica lo que está haciendo. Es un truco de brujería para “enterrar” la maldad del chef, y consiste en enterrar su foto bajo una pequeña piedra. También le dice que él la ha obligado a actuar así porque es demasiado blando, y si no puede soportar enterrar una foto, ¿cómo va a impedir entonces que el chef les haga daño a Seung Ji o al abuelo?

Una vez terminado el trabajito, se levantan, pero Eun Bi tiene las piernas entumecidas por la posición, así que le fallan, cae hacia atrás, y… MOMENTAZO.

Bueno, bueno, bueno… con un flashback del mismo momentazo que vivieron Seung Ji y Pan Da, nos dan a entender que en el caso de esta pareja ocurrirá lo mismo.

Vale, yo siempre dije que Eun Bi no me gustaba para Won Il, peeeero, después de ver esta última conversación, me he dado cuenta de que ella es el contrapunto que Won Il necesita para contrarrestar su enorme inocencia. Ella es la pícara, la que le puede aportar una visión menos idílica y más realista de las cosas. Creo que le vendrá bien tener a alguien así al lado, porque él es demasiado buenazo y ella hará lo que sea por él. Y para qué engañarnos, se ha convertido en su mejor apoyo.

Cambiamos al chef, que ha hecho una llamada para que una morenaza impresionante venga a recogerlo. Sabe que le están vigilando, y lo ha hecho para despistar al detective que lleva pegado a la chepa. Pretende que la mujer le lleve hasta su coche y escurrírsele al detective.

En el Café Panda, tenemos al abuelo, muy bien peinado y trajeado, que ha ido con un ramo de flores para darle formalmente las gracias a Pan Da Yang, por haber esperado a Min Woo durante 20 años y no olvidarle. Gracias a ella le han encontrado. También le ha llevado un collar de regalo.

Lástima que veamos llegar al chef en su coche y acechar el local. Al ver que la noonim está allí pero no el abuelo, se marcha, porque es a él a quien está buscando. Se dirige al Mozart y entra para sorprender al abuelo que sale de la ducha. Con la excusa de que es un mensajero que trae flores de parte de Won Il, entra en la casa y cierra por dentro. Cuando deja el jarrón, el abuelo ve su brazo y reconoce la marca del tatuaje borrado. Así que, de la peor manera, el abuelo se entera finalmente de quién es el chef, y de que éste es el padre de Min Woo.

Afuera, en la calle, Beom Bo y el chico de las artes marciales están entreteniendo a Won Yi con comida y bebida, esperando que si llega su padre no haga nada estando ella presente. Una vez con el estómago lleno, ella les dice que ha visto el coche de su padre cerca, y en ese mismo instante, lo ven pasar de nuevo alejándose. Mientras ellos dos salen corriendo tras el coche, Won Yi entra corriendo a casa del abuelo. Todo está revuelto, hay evidentes signos de pelea, y también hay rastros de sangre…

Seung Ji, está terminando unos pasteles en forma de cesta de claveles, uno grande para el abuelo y su madre, y otro más pequeño para Pan Da. Una vez terminados, va hacia el café de su novia, y allí lo reciben en la calle ella y su madre. Repara enseguida en el collar que lleva puesto, y ellas le dicen que es un regalo del abuelo. Seung Ji no quiere darle un pastel sólo a Pan Da, y por miedo a quedar mal con su mama, le da el grande a ella, pero la noonim le dice que le entregue el suyo al abuelo.

Seung Ji recibe una llamada. Le cambia la cara, y antes de irse zumbando, le dice a la noonim que va a ir a dormir con el abuelo.

Won Il, en su casa, también recibe una llamada de Won Yi, para avisarle de lo que ha pasado. Al abuelo se lo han llevado en ambulancia y la policía está por todas partes. La pobre está desesperada y no sabe qué hacer.

Ambos amigos, cada uno en su coche, se dirigen al hospital, Seung Ji muerto de preocupación, y Won Il llamando por teléfono a su madre, exigiéndole que le diga dónde está el chef. Le dice que han encontrado a Min Woo, que estaba en Saint-Honoré, y antes de colgarle, le grita muy enfadado que le envíe a su padrastro en cuanto llegue. Ella se queda pensando en Min Woo y en enseguida se imagina de quién se trata.. Go Seung Ji.

Y éste, que acaba de llegar al parking del hospital, va a entrar dentro, cuando nota una presencia… es el chef, que le estaba esperando agazapado y está mirando su furgoneta sospechosamente.

Seung Ji se da la vuelta y lo enfrenta. Por fin padre e hijo están cara a cara…

Pero para nada bueno, porque Seung Ji no siente sino rabia, y la alimaña… de este nada bueno se puede esperar.

Choi Jae Gyum… han pasado cinco años. Pero han sido 20 para Jang Byung Chun“, las palabras salen de la boca de Seung Ji con rabia, y encima el tío le echa en cara que sólo se le ocurra decirle eso a su padre (venga, no j*das que ahora va a intentar tirar de amor filial) después de veinte años. Seung Ji le contesta que ni siquiera sabe lo que es un padre, y el tío le pregunta entonces si es por eso que ha metido la cuchara en su plato. Le dice que fue a Saint-Honoré con seis años, que volvió con once, y que lo que tiene es muy buena memoria para volver una y otra vez para fastidiarle (¿cómo que con once? Esto es nuevo o yo estoy muuuuy despistada…) Luego le dice que ni siquiera se cree que sea Min Woo y que se ha hecho pasar por él.

¡¡Yo!!, no conozco a Min Woo! ¡No conozco a mi padre tampoco! Sólo conozco a mi abuelo. ¡Pero Jang Byung Chun le hizo llorar a mi abuelo lágrimas de sangre durante veinte años, y ha sido gravemente herido por Choi Jae Gyum!!! Y como sólo conozco a mi abuelo, hoy voy a terminar contigo“.

El tío se ríe de él, diciéndole que no podía matar ni a un insecto cuando era pequeño…

Parece que no te acuerdas del que te buscó hace cinco años. No era sino yo, un pastelero recién salido de prisión. Les dijiste que debido a eso podría matar a alguien en cualquier momento, y que me alejaran de ti. ¿No recuerdas que se lo pediste a la policía?

Al chef le cambia la cara… ahora sí está convencido de que a lo mejor Seung Ji es peligroso, y le responde que debió decirle que era él, que entonces no habría hecho eso.

Ni siquiera sabía quién era yo. Me prometí que iría a buscar a una persona que vi por la tele en prisión, y tuve que reunir mucho coraje para ir. Me presenté ante un cabr*n loco

El chef intenta camelárselo otra vez vía amor filial y le pide que le escuche. Intenta convencerle de que le buscó, pero antes de que ni siquiera Seung Ji pueda darle medio pensamiento a esta mentira, aparece la policía. El chef aprovecha el despiste momentáneo de Seung Ji, para agarrar el bate de béisbol que ha visto segundos antes en el asiento de atrás de su furgoneta, y antes de que éste pueda reaccionar, ya le ha dado un palo en la cabeza que lo flipas. Mientras cae al suelo y por efecto del golpe, Seung Ji comienza a recuperar sus recuerdos… el primero de todos ellos aquel que le arrebató la memoria a los once años. Sí, fue el chef quien le hizo esa cicatriz, golpeándole con un palo de madera cuando se apareció por Saint-Honoré. Medio inconsciente, va recuperando otros recuerdos, de Won Il y de Pan Da en su mayoría, pero también el de su madre siendo detenida, a la vez que ve cómo ahora el que está siendo detenido es su padre.

En ese momento llega Won Il, y se agacha a su lado mientras le coge la cabeza. Antes de caer inconsciente, puede oír a Won Il llamándolo repetidamente por su nombre mientras llora desesperado.

Y ahí queda la cosa…

Luego nos muestran el Café Panda, a donde la tía y Mi Ra llegan vestidas con traje negro y camisa blanca, y bastante serias. Tae Ji, Beom Bo y Dong Goo salen del café vestidos igual y se van todos juntos. Eun Bi también camina por los pasillos del Saint-Honoré, acompañada de algunos empleados. Se reunen con Pan Da y la noonim. Van todos vestidos igual, y Eun Bi se pregunta cuándo va a empezar lo que quiera que sea que tenga que empezar… porque nos tienen histéricas. Hablan sobre dónde están Pan Da y Won Il, peeero ni una palabra de Seung Ji o del abuelo todavía.

Llega una preciosidad de niña a la que la amiga del abuelo, la mujer del pastel francés, que también llega en ese momento, presenta como la persona que va a trabajar mano a mano con los presidentes. Por la reaccion de Eun Bi y Pan Da, podemos imaginarnos quiénes son los presidentes… y sí, no tardamos en ver a Won Il y Seung Ji (respira aliviada) en el despacho del primero, poniéndose guapos y vestidos también igual que los demás. Y no solo eso, vemos entrar al ABUELOOOOO (yeah, yeah, yeah), también con traje negro y camisa blanca, llevando un bastón, y riñéndoles para que se den prisa. Won Il confiesa que están tratando de ir guapos para poder impresionar a la nueva mánager que va a llegar, y en ese momento entra la susodicha… los dos se presentan galantemente. Seung Ji no tarda demasiado en ponerse a tontear, pero Won Il le advierte que Pan Da y Eun Bi les están mirando a través del cristal. Mientras el abuelo se queda pensando que esta vez a Seung Ji sí le va a mandar su novia bastante lejos, los chicos se separan rápidamente de la mánager e intentan disimular.

Afuera, junto a un arbolito que tiene todas las tarjetas de los empleados, han colocado el disfraz de oso de Pan Da. Allí están Won Yi, Pan Da Na y Gyun Woo, y mientras bromean sobre el panda, podemos ver un cartel bien grande que reza “próxima inauguración, Café Panda Erizo”. Síp, por eso van todos vestidos igual, van a inaugurar ese proyecto que tenían en mente, en el que van a trabajar todos juntos, absolutamente todos.

Luego tenemos escena romántica entre Pan Da y Seung Ji. Ella está rebotada con él por lo de la mánager, pero Seung Ji la ha llevado a un sitio donde puedan estar solos para darle un regalo: un anillo con un pastel (muy hortera, por cierto) engarzado. Pan Da se decepciona, esperaba dos anillos, dos, de pareja, no uno solo. Seung Ji se defiende, ¿puede un pastelero llevar anillos? Además, que no espere de él un anillo con pedrolo, porque va a ser que no. Pan Da sonríe… le pregunta si puede considerar ese como un anillo de compromiso, pero Seung Ji le toma el pelo diciéndole que es demasiado joven para casarse.

Pan Da saca su móvil y le enseña la fotografía del contrato que firmaron, por el que él se comprometió a hacer todo lo que ella le pidiera sin rechistar. Seung Ji se lo quita y ella acaba persiguiéndole para recuperarlo. Al final tenemos a Seung Ji dejándose atrapar y llamándola para que acuda a él. Y ella lo hace saltando a sus brazos. La cara de alivio y de paz que se le queda a Seung Ji es para valorar.

Y llega la escena final, con los tres amigos, Won Il, Seung Ji y Pan Da entre ellos, sentados felices en el banco junto al panda.

Conclusión final… a mí se me quedan muchas cosas en el tintero…

La primera y más importante, saber qué ha sido de la presidenta, porque no me aparece por ningún lado y todavía estoy esperando verla LLORAR mucho.

La segunda, me habría gustado enoooormemente ver cuajar esa relación entre Seung Ji y su madre.

También me habría gustado ver cuajar la de Won Il y Eun Bi. Queda bastante claro por la escena que tuvieron juntos que a Won Il le empieza a atraer la chica, y habría estado bien verles interactuar un poco más. Lo mismo va para Beom Bo y Pan Da Na o para Won Yi y Tae Ji, joer, que estos dos sí que me gustaban un mundo juntos desde la famosa escena de los tatuajes.

Final feliz, pero que para mí, durante este capítulo, podrían haber dado menos saltos de un lado a otro, resumir el desenlace con la alimaña un poco más, y darnos un final en condiciones.

No es que me haya defraudado, pero me ha sabido a poco, ya que el romance entre Pan Da y Seung Ji estaba consolidado desde capítulos atrás y todas estábamos esperando para ver qué ocurría con los demás. Y no se me olvida lo bonito que habría sido emparejar a la noonim con el detective…

Eso sí… la bajada de revoluciones de este capítulo con respecto al anterior, que fue un señor CAPITULAZO es tan bestial que lo mismo por eso no nos deja con buen sabor de boca.

Pero en fin… en realidad la historia trata sobre estos tres amigos. Sobre cómo se conocieron, cómo se quisieron muchísimo, cómo se separaron, y cómo se vuelven a todavía más veinte años después. Así que, el final me vale, peeeero con reservas.

Listado de capítulos

Esta entrada fue publicada en Doramas coreanos, Dramas, Programas de TV, revisión de dramas y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Panda and Hedgehog, episodio 16. FINAL

  1. ARI8 dijo:

    Joer, menudo bajón de capítulo entonces, que conste que lo tengo pendiente, porque a la bruja no la vemos llorar o mejor aún, acabar en prisión, al CHP, tres cuartos de lo mismo, las parejas no se arreglan del todo y la noonim se nos queda desparejada.
    En fin, esperemos que los siguientes dramas no nos den bajón en su final.

  2. LV dijo:

    Bueno, pues si se ha acabado… tambien esperaba mas conclusiones (aunque por la cara de Eun Bi y la reaccion de Won Il al final si parece que cuajo el amor entre los dos XD ) Pero bueno, que hacerle. Ahora solo queda agradecerte Nuna por hacernos tan feliz con las revisiones, y preguntarnos que diantres vamos a ver ahora (bueno, yo)

  3. Clau dijo:

    Personalmente me gusto… Aunque me hubiera gustado saber que paso con la presidenta, realmente no esperaba un super capitulazo porque con los anteriores ya se habia dado el climax y solo quedaba el chef maldito. Extrañare los fines de Panda y Puercoespin.
    Gracias a este drama conoci el trabajo de Donghae y me gusto muxo =). Gracias por el gran trabajo de darnos las revisiones

  4. abgl_vzla dijo:

    Uff el vuelco de corazón que tuve cuando la clienta llega y saluda con tanta seriedad y preocupación a la tía y todos vestidos de negro y el alivio total al ver que el abuelo y Seung Ji estaban perfectos.

    Completamente de acuerdo contigo Nuna por lo de la Presidenta, que las relaciones de los chicos se podría completar con ayuda de la imaginación, considerando lo geniales que son todos, yo si quería ver a esa tipeja llorando sangre y suplicando perdón a los hijos y vaya que la imaginación no me complace mucho en eso, se queda corta.
    Gracias por las revisiones :*
    Ahora a esperar King of Dramas xD

  5. Flori dijo:

    Más romance. Siempre me dejan. Que más. Igual me encantó.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .