Panda and Hedgeog, episodio 13

Pues bien, nos quedamos la semana pasada en esa pedazo de entrada triunfal de Go Seung Ji (Donghae) en el Saint-Honoré, acompañado de su abuelo y de una colección importante de pasteleros para cubrir las bajas de personal de la tienda.

Ahí está él, en el sitio al que juró volver, después de haber puesto como condición borrar todo rastro del chef maloso, y después de que le hayan casi suplicado que lo haga.

Tras recitar la letra de la canción de Pan Da Yang, le vemos entrar decidido a comerse el mundo, y de paso, a ayudar a su amigo.

Allí está también Tae Ji, con su traje de camarero, dispuesto a comenzar con buen pie en su nuevo trabajo.

Pero no hay tiempo que perder, y Gyun Woo comienza rápidamente a hacerle al abuelo un resumen del estado actual de la pastelería, y del nivel de producción que necesitan alcanzar de cada tipo de dulces para lograr cumplir los objetivos de la demanda del local. También le informa de los grupos de trabajo que tienen preestablecidos y de las funciones que se realizan en cada uno. Mientras el abuelo saluda uno a uno a los miembros del personal, con esa afabilidad que él tiene, Gyun Woo acompaña a Go Seung Ji al despacho de Won Il (Choi Jin Hyuk), y ahí es donde el erizo se encuentra el primer obstáculo.

Y este obstáculo es la desconfianza de la presidenta, que no ha querido ni bajar a recibirle.

A ella no le importan los méritos de Go Seung Ji, y aunque sabe que su marido le robó los diseños de los pastelitos para el comercial, sigue sin creer que el erizo sea el mejor de los dos, y sigue sin creer que el equipo que ha traído con él sea capaz de cumplir objetivos (si supiera que todos esos hombres, igual que Seung Ji, también son ex-convictos, le daría un pasmo).

El caso es que, ante la impotencia de Won Il y la de Gyun Woo, la presidenta es fría y antipática, por lo que el orgullo del erizo aflora para defenderse tanto a sí mismo, como a su abuelo, y le propone un trato: dejar escrito un contrato por el que si consiguen vencer al chef en calidad de pasteles y en ventas en un plazo de 11 días, el abuelo tomará el lugar del chef al frente de las cocinas durante un año con todo su equipo, y ganará tanto como él ganaba; de no conseguirlo, Seung Ji trabajará durante ese mismo año para el Saint-Honoré sin recibir paga.

Y aunque Won Il intenta impedirlo, puesto que le parece el colmo que su amigo tenga que pasar por eso cuando le está haciendo un favor, Seung Ji no le deja intervenir.

Won Il se encarga él mismo de redactar el contrato para asegurarse de que sea justo. Tiene la idea de que todo lo que está haciendo su madre, no es más que una estratagema para que el chef aprenda una buena lección antes de volver con ella, y no está dispuesto a seguirle el juego.

Tras formalizar el contrato y una vez solos, Seung Ji y Won Il hablan sobre lo sucedido. A Won Il le molesta el trato que su madre le ha dado a su “dongseng” (y cuando dice esto a Seung Ji se le alegran los huesitos), pero también le preocupa que lo que acaba de hacer el erizo le ponga en una situación complicada de no poder cumplir con lo pactado… y sinceramente, Seung Ji tampoco sabe si será capaz de hacerlo, pero su orgullo habló por su boca, y ahora sólo les queda intentarlo.

En el café panda, tenemos al chef maloso en el mismo sitio donde le dejamos, flipando en colores al ver a su ex-mujer por la ventana, trabajando en la cocina. Allí está dando vueltas de un lado para otro, tratando de encajar lo que ha visto, cuando pasa felizmente la ahjuma clienta, que repara en él, en su actitud sospechosa, y se queda por allí para ver qué está haciendo. Una vez sorprendido, el chef se va rápidamente, y ella se queda en modo sospecha ON.

Mientras, en Saint-Honoré el abuelo está revisando los ingredientes del almacén, cuando Seung Ji y Won Il se reúnen con él. Con sólo un vistazo, tanto el abuelo como Seung Ji se dan cuenta de que la pastelería está utilizando ingredientes baratos y de baja calidad que ni el abuelo utiliza en su modesto negocio. El abuelo reta a Won Il a cambiar el modo de trabajo que había impuesto el chef y a emprender una nueva etapa usando ingredientes de calidad. Won Il acepta a regañadientes. Y es normal, porque un aumento de los gastos supone que el esfuerzo en ventas tendrá que ser mayor para compensarlos. Seung Ji le pide al abuelo que se ponga al frente para dirigir las cocinas. Él sabe hacer pasteles, pero no cree poder dirigir a todo el personal. Aquí no sólo es Won Il quien tiene que comprometerse para que todo salga bien… El abuelo duda, y entonces Seung Ji le recuerda cómo esos mismos pasteleros que trabajarán para ellos lo humillaron… y así es como Won Il se entera del motivo por el que Seung Ji odiaba tanto a su padrastro. Y también se indigna por ello. Seung Ji le pide al abuelo que le ayude a sustituir el amargo recuerdo de su primer paso por Saint-Honoré por uno nuevo más feliz… y tratándose de felicidad, y tratándose de la de Seung Ji, ahí sí es verdad que el abuelo no puede negarse a nada.

Los tres hombres no saben que Won Yi, a la que el abuelo había encargado buscar los perfiles de los pasteleros, había bajado al almacén y les ha escuchado. Pobre chica… debe ser duro enterarse a cada paso que da de las malas artes de su padre. Sale escopetada hacia arriba, y le pide a Gyun Woo que le lleve los documentos al abuelo en su lugar.

Todos se ponen en marcha. El abuelo propone cambios radicales. Dará a cada trabajador el trabajo en el que más a gusto se sienta y más confianza tenga. Y para ello hará encuestas a los propios trabajadores y reasignará los grupos de trabajo. Después él mismo se dirigirá a los trabajadores, exigiéndoles responsabilidad y entrega, pero dándoles ánimos y transmitiéndoles la motivación necesaria para sacar Saint-Honoré adelante. Yo sólo puedo añadir una cosa: ESTE ABUELO ES FANTÁSTICO.

“¡¡¡Utilizad vuestro talento oculto y vuestra pasión para hacer de Saint-Honoré la mejor!!!

Won Il, melancólico, busca un momento de soledad para recordar el primer día que pisó Saint-Honoré tras su vuelta del extranjero y sobre todo, aquella promesa que se hizo de que protegería el negocio familiar de los tejemanejes de su padrastro. Es muy posible que, con ese nuevo y arriesgado camino que acaba de emprender junto a Seung Ji y al abuelo, esté cerca de conseguir cumplir esa promesa, o por el contrario, de estropearlo todo y fracasar.

Es su hermana quien, sabiendo lo que pasa por su cabeza, y todavía afectada por todo lo referente a su padre, se le une para decirle algo que le sirva de ánimo.

¿Sabías que el abuelo y el erizo no están emparentados por sangre? Tú, el erizo, el abuelo y yo, no somos familia, pero incluso así, es como si fueran más familia que la de verdad“.

Y con estas palabras, le deja muy clara su postura frente a la situación entre todos ellos y su padre.

Ella está convencida de que entre el abuelo y Seung Ji, revivirán los pasteles sin vida de Saint-Honoré, y se lamenta por no poder hacer nada en agradecimiento, sobre todo ante la pérdida de ese nieto por el que el abuelo y la noonim sufren. Won Il no cree que esté muerto, piensa que, igual que pasó con Min Woo, podría tan solo estar perdido, y hablando de estarle agradecidos al abuelo… ¿podrían intentar encontrarlo?

A Won Yi se le ocurre utilizar uno de esos programas que simulan las caras de las personas con el paso del tiempo. ¿Sería posible utilizarlo y averiguar la cara que tendría su nieto en la actualidad utilizando una de sus fotos de cuando era niño? Deciden intentarlo sin molestar al abuelo, ya que Won Il tiene un amigo que encontró a sus padres utilizando ese método. Con quien sí lo van a consultar es con la noonim. Won Yi se relame los labios al pensar en la posibilidad de ayudar al abuelo a cumplir su más grande deseo, que es encontrar al niño perdido. Vaya tela, van a llegar a Min Woo… van a llegar a Seung Ji. Menudo shock les espera.

Won Il no tarda en ponerse en contacto con Pan Da Yang (Yoon Seung Ah), a quien le pide que le pregunte a la noonim si está segura de que su hijo murió o sólo se perdió, y le cuenta el método que quieren utilizar para averiguar su aspecto actual. Pan Da se pregunta si podrian hacer lo mismo para encontrar a Min Woo, y ambos quedan en verse más tarde para hablar sobre ello, dado que Won Il tiene algo que decirle al respecto (y no es otra cosa que el padre de Min Woo no es otro que el mismísimo chef).

Y mientras esto sucede, el chef ha vuelto al Café Panda, y desde la acera de enfrente, metido en su coche, está haciendo fotos como loco de la noonim. Tan entretenido está con ello, que no se da cuenta de que la ahjuma clienta vuelve a pasar por allí y lo pilla de nuevo. Y es cuando entra a avisar a las hermanas Pan Da de que un tío extraño las está espiando.

Salen a mirar, pero el chef ya se ha ido. La ahjuma les da la descripción y les dice que no parece un tipo peligroso por su aspecto, pero que es su actitud la que resulta sospechosa.

Como no saben si podría ser uno de los detectives, deciden enfocar la cámara de seguridad hacia la entrada.

El chef, mientras tanto, mirando las fotos que ha hecho, confirma que se trata de su mujer, y en vista de la casualidad de encontrarla en el Café Panda, y como cree el ladrón que todos son de su condición, empieza a montarse la película de que la aparición de Seung Ji es un plan de la noonim para vengarse de él porque le ha encontrado. Incluso se pregunta si Won Il no está también en el ajo con ella… Pues todavía no, peeeero en vista de cómo van a ir sucediendo las cosas, puede que al final y sin planearlo sea que sí.

Mientras ponen las cámaras y activan la grabación en el ordenador, Pan Da y la noonim hablan sobre la condición de ex-convictos tanto de ésta como de Seung Ji, y de cómo suelen ser culpados de todo lo que ocurra sólo por tener antecedentes. La noonim le cuenta cómo Seung Ji abandonó la casa del abuelo, mintiendo al decir que Pan Da era su novia, sólo para facilitar su vuelta y dejarles espacio a ella y a su padre. Debido a sus antecedentes, le pareció estupendo poder entrar a trabajar en un sitio donde no se le pedía su currículum, y es muy posible que fuera rechazado en muchos sitios antes de llegar al Café Panda por no querer mostrarlo o por hacerlo. Y ahora la noonim teme que en Saint-Honoré no pueda saltarse ese procedimiento. Preocupada también, Pan Da le responde que espera que Won Il le proteja en ese sentido… pero es que no sólo Seung Ji tiene antecedentes, es que todo el personal que ha llevado el abuelo los tiene.

Y sí. La presidenta no tarda demasiado en sospechar cuando ve mediante las cámaras de seguridad que varios de esos trabajadores llevan tatuajes en distintas partes del cuerpo.

Entra en pánico y corre al despacho de Won Il exigiéndole que investigue a esa gente.

Won Il los defiende, se enfada, y le recuerda a su madre el tatuaje de serpiente que también llevaba el chef. Y además, también le dice que podría denunciarle por todo el dinero que ha estado desviando del negocio durante todos esos años, y que sólo se está refrenando por ella. Basta ya de cerrar los ojos en cuanto a él y estar mirando a todo el mundo con lupa. Si no los abre, Won Il amenaza con informar a las autoridades.

Won Il no es tonto, y sabe que en el fondo su madre espera que el chef vuelva antes o después. Así que, muy cabreado, le dice que sabe que en el fondo no está de su lado, y que aunque sea su madre, Saint-Honoré está antes que nada. Y él es el presidente.

Tras esta discusión, Won Il baja a las cocinas para mirar a través del cristal cómo todos esos hombres trabajan. La verdad es que sus creaciones son fantásticas.

El abuelo y Seung Ji también están allí dándolo todo. Seung Ji, al levantar la vista y ver a Won Il al otro lado del cristal, percibe por su expresión que está agobiado y preocupado, así que se acerca e intenta animarle.

La sonrisa de Won Il es inmediata… pero la preocupación sigue ahí.

Seung Ji no tarda mucho en reunirse con él, y lleva consigo dos porciones de pastel, una para cada uno. Le pide que coma de los pasteles que él hace.

Won Il duda… eso es difícil para él. Vale que ya lo ha hecho una vez, pero en esa ocasión fue engañado, y ahora Seung Ji le está pidiendo que lo haga conscientemente. Quizás sea demasiado pedir…

Seung Ji le recuerda que todos los empleados están mirándoles. Y no sólo ellos… el abuelo, Won Yi, Gyun Wo, Tae Ji, sus secretarias… todos están pendientes de la decisión que tome Won Il. Están esperando y deseando que el chico lo pruebe por fin, y así demuestre que, toda la confianza que no tenía en el chef anterior, la tiene ahora en su nuevo equipo.

Para Seung Ji, el abuelo, Won Yi y Gyun Woo, supongo que significa todavía más… el hecho de que coma por voluntad propia, significa que está empezando a superar el trauma que la desaparición de Min Woo le causó.

Seung Ji insiste, le anima, trata de convencerle.

Won Il se decide… toma el plato, corta una porción… suspira, resopla… y cuando por fin se la lleva a la boca, estalla la alegría general.

La tensión del momento la dispersan entre bromas, y Seung Ji le pide que le deje dormir esa noche en el sofá de su oficina porque está bloqueado, y cuando se va a marchar, Won Il lo llama: “Erizo… TE QUIERO“.

Es un pedazo de momento.

Por la noche, Seung Ji y Pan Da están hablando por teléfono. Seung Ji la echa de menos y quisiera estar con ella, pero adaptarse al nuevo entorno es complicado, así como poner en marcha de nuevo el sistema productivo de Saint-Honoré, por lo que quiere estar cerca para no perder tiempo y hacerlo cuanto antes. Le pide disculpas por haber estado ocupado y no haberla llamado durante el día, y le asegura que ha estado mirando todo el rato la foto de los dos que Pan Da pegó en su móvil. Pan Da le anima a que vaya a descansar, y él le pide que cuide de la casa de ambos hasta que regrese, pero también le pide que le diga lo que él quiere oír.

Pan Da se escaquea diciéndole que va a dormir en su habitación, pero el erizo insiste, así que al final ambos acaban diciéndose lo mucho que se quieren por fin, y besando las fotos que tienen en sus móviles después de colgar. QUÉ MONOSSSSSOOSOSOSOSSSSSSSSS.

Al día siguiente, el chef está reunido con su secuaz, que le trae noticias del orfanato. Este cerró diez años atrás, así que, fue a la unidad de personas desaparecidas de la policía y éstos le dieron el cartel de búsqueda de Min Woo. Para reunir la información, se hizo pasar por el tío, así que la policía le contó que el abuelo y la madre del niño andan buscándole también. El chef, que no puede ser más hijo de la &%%&)%, se preocupa muchísimo por esto. Estaba tranquilo pensando que su hijo estaba muerto, pero ahora que sabe que puede que no sea así, lo ve como una amenaza para él… no se puede ser más malo.

Mientras esto sucede, la presidenta está en la tienda del abuelo, a la que ha llegado con Eun Bi que la espera fuera, y donde Beom Bo ha quedado al frente. Éste le ofrece uno de los panes de la tienda, y ella lo prueba, lo escupe, y le da el dinero que cuesta de forma despectiva. Pero Beom Bo se lo devuelve y le dice que no aceptan esa clase de dinero, dejándola sorprendida.

Beom Bo le explica que no aceptan dinero de la gente como ella, que está acostumbrada a cosas hechas con ingredientes químicos, y cuyo sentido del gusto no está acostumbrado a lo realizado con ingredientes naturales, así que, le devuelve el dinero, le da otro panecillo, y la reta a que experimente las sensaciones de su paladar una vez se lo termine todo.

Otra ración de orgullo de la clase baja lanzada en andanadas contra esta mujer, que no es más tonta porque no se entrena. Ella sin embargo, lanza el panecillo de vuelta al montón y se marcha intentando mantener la dignidad que a Beom Bo se le ha desbordado por las orejas. Bravo por este muchacho. Más tarde, contándole el incidente a Dong Goo, éste será quien dude que de en realidad fuera una señora random… por su comportamiento, por la forma en que Eun Bi se comportó esperando fuera… ambos llegan a la conclusión de que esa mujer era alguien de mucha más relevancia… la madre de Won Il… investigando al abuelo.

En el Café Panda, Pan Da Yang y la noonim reciben una visita de cortesía del detective, que esperaba poder ver a Seung Ji por allí. Su hijo tiene una actitud muy positiva gracias a él, y había pensado en ir a verle para agradecérselo. Pero como Seung Ji no está ahí, tras un intercambio de palabras amables, Pan Da les deja solos para que hablen.

El policía le comunica a la noonim que no está avanzando y que va a empezar a hacer una búsqueda entre los pasteleros de la ciudad porque supone que su ex-marido ha continuado dedicándose al mismo negocio que antes, por lo que necesita que ella le cuente cuándo este hombre consiguió su certificado de pastelero para así acotar la búsqueda.

En ese momento, Pan Da recibe la llamada de Beom Bo contándole lo que ha sucedido, y en ese mismo instante, la presidenta hace aparición en el Café Panda. Después de echar una ojeada alrededor y de tener un breve encuentro con Pan Da Na, la presidenta se larga con su derroche de menosprecio a cuestas. Pan Da Na entra corriendo a contarle a su hermana lo que ha ocurrido fuera, bajo la atenta mirada del detective que está pendiente de todo.

El detective se acerca entonces a la noonim y le pregunta por qué deja que el abuelo pase por penalidades innecesarias… Y es que parece ser que el abuelo tampoco es lo que parece, y como se ha insinuado ya alguna vez a lo largo del drama, renunció a su fama tras la desgracia que le ocurrió a su hija.

El detective piensa de que es hora que en Saint-Honoré sepan a quién tienen trabajando allí para que se acaben las altanerías de la presidenta.

NOTA: yo no sé si este hombre está o no casado en el drama, pero cada vez que lo veo con la noonim, me gusta más la pareja que hacen juntos. Ahí lo dejo.

Fuera, Pan Da Yang está llamando a Won Il… quiere avisarle de que su madre anda investigando al abuelo y quiere que se vean. Él a su vez también está deseando contarle que el chef era el padre de Min Woo, pero esto es lo suficientemente delicado como para que no quiera decírselo por teléfono, así que, quedan en verse en cuando Won Il, que va de reunión en reunión, tenga un rato libre al terminar el trabajo.

Los problemas en Saint-Honoré continúan. Acaba de entrar una clienta muy especial. Dirige una revista que habla de los super lujos, tiene una escuela de cocina, familia con hoteles en Francia, muchas conexiones en las altas esferas, y además es una auténtica sibarita.

Esta mujer, anda en busca de un pastel en concreto, que es una especialidad francesa, para celebrar su aniversario de bodas, y va de pastelería en pastelería indagando quién los hace mejor, no solo para comprarlos, sino para hacer un artículo en su revista.

Won Il recuerda que ese mismo dulce fue el que hizo Seung Ji para la “fiesta de la verdad” y va todo decidido a ver a la clienta y a asegurarle, casi orgullosamente, que pueden cumplir con su pedido. Junto con Tae Ji, va a hablar con Seung Ji para comentarle lo del nuevo encargo… y se les queda esta cara cuando el erizo les dice que lo que él preparó es una variante adaptada, y que muy pocas personas saben hacer el verdadero pastel de bodas francés.

Afortunadamente, no tienen nada que temer, porque siempre pueden ir a pedirle al abuelo que lo haga, porque él es una de esas pocas personas.

Allá que van los tres a la cocina buscándole, y lo encuentran con Gyun Woo. Y todos se quedan alucinados con la tranquilidad que muestra el abuelo al decirles que lo hará… sobre todo Gyun Woo, que entiende del tema y sabe que no todo el mundo puede cocinar algo así. Sobre todo cuando el hombre se queda como estaba cuando le comentan que el pastel lo probarán no sólo franceses que saben si el dulce es o no auténtico, sino personas bastante entendidas en el tema.

Mientras, la presidenta y Eun Bi han ido a buscar al padre de ésta, que no está demasiado interesado en su trabajo como abogado, pero sí en la escuela de cocina donde le encuentran.  Por más que su hija lo intenta, él se niega a hablar con la presidenta, y le dice a Eun Bi, que de hablar, sólo lo hará con Won Il, y añade algo que nos deja en modo sospecha: que el chef maloso, Choi Jae Gyum, no es quien dice ser. Este tío algo sabe…

Eun Bi vueve con la presidenta para decirle que no ha encontrado a su padre, y que de todas formas éste no quiere saber nada de casos legales, así que, ésta le ordena que busque a otro cuanto antes.

Después, pensando en voz alta, la presidenta, mirando alrededor, se pregunta qué será de la escuela como esa que tiene Saint-Honoré si el chef no regresa… y ahí es cuando Eun Bi se da cuenta de lo que esta mujer desea en realidad.

De repente, la presidenta recibe una llamada en la que le informan que Won Il acaba de aceptar un encargo de pastel de bodas francés, y al saber de quién, sale corriendo despavorida hacia Saint-Honoré, pensando que acaban de meter la pata por comprometerse a realizar algo que no saben hacer.

Pero ahí tenemos ya al abuelo en faena, trabajando en ello mientras Seung Ji y Gyun Woo lo miran embobados.

Sólo por la forma de moverse, se nota que sabe lo que está haciendo. Con una concentración absoluta, el abuelo mantiene una forma de trabajar serena, concienzuda, totalmente eficaz a la vez que delicada. Y ahí fuera, la presidenta se lo queda mirando también, mientras que Won Il, que pasa por allí la sorprende espiando sin que ella se dé cuenta.

Suspirando, se va a su despacho, y le pide a Pan Da que le espere un poco más, porque tiene que acompañar al abuelo cuando éste termine su trabajo, y el hombre está en una tarea importante en ese momento. Pan Da le dice que muy poca gente sabe realizar esa especialidad, y que la de Seung Ji, aún no siguiendo la fórmula exacta, es bastante conocida ya… ¿Cómo es posible que el abuelo esté haciendo algo así?

Eun Bi y la otra secretaria interrumpen su conversación entrando al despacho… han venido a preguntarle si cabe la posibilidad remota de que su padrastro, el chef, pueda ser alguien distinto a quien dice ser…

Volvemos al Café Panda, donde la noonim está toda concentrada escribiendo el currículum del abuelo, cuando llega la tía de las chicas panda. Al leer lo que está escrito, la tía se queda totalmente alucinada. Parece ser que el abuelo es una persona no sólo con mucha experiencia, sino que tuvo mucha fama en su momento…

Y así acaba el capítulo, dejándonos con la duda de quién es este hombre realmente y cuál es su currículum estelar.

El próximo capítulo, sin duda viene fuertón. Y ya sólo nos quedan tres.

Listado de capítulos

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4 respuestas a Panda and Hedgeog, episodio 13

  1. LV dijo:

    No se si es efecto del mismo o que, pero nunca me habia pasado que en un drama anduviera viendo por todos lados posibles parejas, hahaha yo tambien creo que la noonim y el detective podrian quedarse juntos (Aunque nunca me paso por la mente la posibilidad de que estuviera casado XD)
    En fin, gracias nunca por la entrada (No sabes cuanto las espero, podria decir que se igual o mas (XD) que los episodios)

    • Nuna dijo:

      Muchas gracias, guapi. Bueno, eso de tener un hijo adolescente influye en mi idea de que podría estar casado, pero quién sabe, lo mismo es viudo o divorciado.

      No sé, es que me gusta mucho el detective, además se va a convertir en su salvador, en la persona que demostrará que ella era inocente. Esta mujer se merece un hombre como este, la verdad. Ojalá tengamos suerte y se nos cumpla el deseito.

  2. ARI8 dijo:

    Genial el comentario del capítulo como siempre, nena.

    De verdad, ODIO a la madre de Won Il y Won Yi, es que es clasista, estúpida e hipócrita a más no poder, qué asco, por favor.

    Pues yo hasta ahora no había caído que el abuelo era alguien muy famoso e importante, así que las gracias al policía, al que yo también quiero ver con la noonim, porque forman una pareja preciosa.

    El padre de Eun Bin me encanta, porque ese tío demuestra que sabe latín y griego al no querer reunirse con la bruja si no con Won Il.

    El bromance entre Won Il y Seung Ji es precioso, me encanta, porque se nota a la legua que no pueden estar separados y la química es bestial.

    Gyun Woo, otro que tal baila, sale poquito pero me tiene completamente enamorada, porque el tío siempre da en el clavo con todo.

    Beom Bo, a ese tío le hago la ola y le pongo la alfombra roja. Demostró tener más clase y educación que la bruja, a la que le conviene aprender de todos esos que desprecia.

    Won Yi me da mucha pena pero el tener a sus hyungs, sus noonas y su abuelo que la adoran hace que no eche de menos al CHP del padre. MARAVILLOSA ESTA NENA.

    Panda y Seung Ji, es que tú lo dijiste, más monos no se pueden ser, son un amor, de verdad.

  3. Amo a mi erizo, y el abuelo es un amor….*-*
    En este cap me ha gsutado, sobretodo el bromance que hay entre el erizo y Won il.
    Amo mucho a su hermanita, Won Yi, como sabe decir la palabras adecuadas para su “Hyung”, me encanta la personalidad que le han dado a ella.
    Ya comenzamos con la cuenta regresiva bububu, voy a extrañar a mi erizo y a todos los personajes.

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