Panda and Hedgehog, episodio 3

Bueno, bueno, bueno, nos quedamos la semana pasada con el encontronazo de los dos leones luchando por el mismo territorio, y me refiero tanto a la nena como a la pastelería.

Así que, vamos a ver qué ocurrió.

Jejjejejejjeeee. En el último capítulo, llegaba Choi Won Il (Choi Jin Hyuk) muy tempranito por la mañana al Café Panda. Tan tempranito que estaba todavía cerrado.

Y como al que madruga Dios siempre no le ayuda, se encuentra con el otro madrugador de la jornada, Go Seung Ji (Donghae). Won Il es más cauteloso y espera en el exterior, pero cuál no será su sorpresa cuando ve a este tío, que osó sostener en brazos a su Pan Da Yang (Yoon Seung Ah), llegar frescamente, saltar la cadena, y ponerse a dormir en el banco del pequeño jardín…

Pues ahí tenéis su cara, y ahí tenéis la cara de satisfacción de Seung Ji, que se ha levantado muy sobrado.

Jajajjajaajaaaaaa.

Won Il decide entrar en acción. Ni siquiera se atreve a entrar en el territorio acotado, pero le llama repetidas veces. La reacción de Seung Ji es hostil.

Si yo tuviera que elegir un buen interrogador, al último que elegiría sería a Won Il, eso seguro, porque su intención es interrogar a el tío que tiene delante para saber qué hace allí, y sobre todo, qué narices tiene que ver con la chica que le gusta, pero sin embargo, y sin darse cuenta, al final es él quien termina largándole todo eso al otro. Y es que Seung Ji, con sus vivencias en la calle, es trescientas veces más espabilado que el inocentón de Won Il. No tarda en darse cuenta de que a Won Il le gusta la chica, y de que éste está intentando marcar territorio. De una manera muy torpe, por cierto, porque se lo come con patatas en el primera asalto. Seung Ji incluso le acusa de ser un stalker. Le vio parado con el coche el día que él rescató a Pan Da de la caída, y también vio que se fue sin decir nada…

Mientras Won Il es vapuleado psicológicamente en el exterior, la que está siendo vapuleada en el interior del café es la chica panda. El ahjussi-torpón se ha enterado de que ella está buscando un nuevo pastelero y se la está liando parda. Tiene más morro que un oso hormiguero este tío. No da un palo al agua, se escaquea del curro cada vez que puede, no atiende bien a los clientes, y sus pasteles son un cuadro marinero, porque los pocos que se venden, son devueltos después por ser incomibles. Pan Da se intenta defender, pero al final, estalla en lágrimas por culpa de la rabia. Fuera, el macho alfa y el intento de macho alfa, escuchan su llanto.

*Donghae está subido en algo en esta escena, FI-JO*

Pero no hace falta ni que intervengan, porque antes de que puedan hacer nada, la tía y la hermana de Pan Da Yang también la escuchan, y corren en su ayuda armadas con bates y una espada de madera.

Al final los dos que están fuera, ven salir al ahjussi-torpón huyendo despavorido (eso sí es un despido), y detrás de él a las tres mujeres con actitudes muy violentas. Y allí se encuentran los cinco.

“Oh, el erizo”, grita Pan Da Yang

“Oh, el Presidente”, grita su hermana

Y en eso que llega una furgoneta con el logo de Saint-Honoré… El envío del que hablaba Won Il en el capítulo anterior está allí. Y Seung Ji… relaciona lo de “presidente” con la furgoneta… Tiene delante al presidente de su odiada Saint-Honoré.

Pero esto no es todo, él ha traído a su jefe de pasteleros, que viene en esa furgoneta, para que le eche una mano a Pan Da Yang en la pastelería. Su trabajo peligra y las tornas han cambiado. Ya no hay risas ni vacileos.

Won Il propone una competición entre los dos pasteleros, totalmente convencido de que Go Seung Ji saldrá vapuleado y ridiculizado,  pero es que el pastelero jefe del Saint-Honoré no ha ido allí para trabajar con Pan Da Yang… tiene demasiado prestigio para ello y no hay necesidad de disputarse el trabajo con Seung Ji. Sin embargo, éste insiste en competir. Sabemos que tiene algún problema personal en contra de la pastelería de Choi Won Il, y mediante esta competición quiere demostrar algo.

Pan Da Yang, en el exterior, intenta convencerle de que esa competición es inútil, pero él insiste una y otra vez, porque lo suyo es personal completamente aunque ella no lo sepa. Además, está convencido de que es mejor que el otro pastelero, cosa que a la chica le cuesta creer, y no quiere que él resulte humillado para que no se vaya por la vergüenza… Hacen un trato, si Seung Ji gana, ella le contratará ipso facto sin necesidad de currículums y le dará el 50% de los beneficios. Para Pan Da, que está deseando contratarlo, esto no es un problema, y tener beneficios que poder repartir ya es su máximo deseo. Si pierde, él trabajará dos semanas sin cobrar nada. Ambos resultados son buenos para ella, así que acepta… Y entonces es cuando Won Il se lleva otro palo…

Muy nervioso él, sale a mirar qué está haciendo Pan Da con Seung Ji, y éste, deseoso de hacer cualquier cosa que le moleste, y ahora más todavía sabiendo quién es, aprovecha el momento para acercarse muy mucho a la chica mientras le dice su famosa frase que utiliza para darse ánimos, y que no es FIGHTING, es: “Un, dos, tres, ¡vamos!”

Won Il no se atreve a interrumpir, pero está deseando que su pastelero le dé una paliza culinaria a Seung Ji… aunque éste hombre, que me cae bien de entrada ya, dice que no quiere humillar a una persona que sólo está buscando un trabajo. Y comienza a sospechar que la insistencia de Won Il no es por los pasteles en sí, sino por la chica. Y está totalmente en lo cierto. Su frase es totalmente espectacular: “no estoy interesado en quitarle a los demás sus cosas, ya sean sus trabajos o sus chicas“. XDDDDDDD

Won Il se explica, no es su chica pero… es LA chica. Esa que le apoyó y estuvo a su lado de niños, cuando estaba tan triste por la muerte de su padre, y su madre andaba ya medio loca por el chef chungo. Así que, la competición se lleva a cabo.

Nuestro Seung Ji recita sus frases de la suerte mientras se uniforma, y allá va.

Harán dos pasteles cada uno, pero primero harán el diseño y lo mantendrán oculto hasta el final. Comenzarán con los utensilios que hay en el café, pero a mitad del proceso podrán utilizar los que ha traído Won Il. Las juezas son las tres chicas de la familia panda, y la clienta ahjuma.

Y allá que se ponen los dos. Mirándose de reojo y viendo lo que hace el otro…

Es bastante interesante comprobar que Seung Ji, por orgullo o quizás porque sabe lo que se hace, se niega a usar nada de lo que ha traído Won Il de Saint-Honoré, y mientras el otro por ejemplo bate la masa con la máquina, él lo hace todo a mano.

Y a todo esto, su amigo llega corriendo a avisarle al abuelo que Seung Ji está compitiendo con el pastelero jefe del Saint-Honoré. La cara de preocupación del hombre al escuchar eso es todo un poema, así que su hija se interesa por lo que está pasando. Así es como, por boca de Jo Gi Tae, nos enteramos de otra parte de la historia de Seung Ji.

Aprendió a interesarse por la repostería cuando estaba en la cárcel (Y QUEREMOS SABÉR POR QUÉ ACABÓ ALLÍ). Al ver que era lo suyo, decidió presentarse para trabajar en Saint-Honoré. Al principio, lo rechazaron por sus antecedentes, pero Seung Ji, que sabía que tenía talento, insistió e insistió… Y entonces ya fue rechazado de muy malas maneras por el Chef-kpullo, el padrastro de Won Il, que hizo que los cocineros lo humillaran duramente después.

Fue tan grande la humillación, que Seung Ji volvió con un bidón de gasolina en mano, y la intención de pegarle fuego al garito, y si no hubiera sido por la intervención del abuelo, que lo detuvo en el último momento, lo habría hecho.

Así que, esta es la cuenta pendiente que tiene Seung Ji con Saint-Honoré…

Pues ha llegado el día de saldarla, y volvemos a la pastelería para ver la primera ronda de pruebas. Los dos primeros pasteles tienen muy buena pinta, pero las cuatro juezas votan por el de Seung Ji.

La victoria en la segunda ronda todavía es más bestial, porque les hace un pastel que al cortarlo transversalmente, muestra a un oso panda con diferentes expresiones en cada corte. Una enfadado, otra riendo…

La victoria es lo mínimo que se merece, pero Won Il, cabreado por ello, va a mirar su diseño, y ve que sí, que lo ha hecho tal cuál lo había dibujado… y que había basado la cara del panda mosqueado en la suya propia, jajajajajajaaaa. Los siguientes cruces de miradas que tienen los dos, uno rebotadísimo, y el otro regodeándose en la victoria, no tienen precio, chicas.

Así que, Won Il regresa al Saint-Honoré bastante encabronado, y se mete a su despacho fastidiadísimo, mientras su madre y Eun Bi lo observan desde fuera. Claro, su madre se pregunta qué es lo que lo tiene tan frustrado, y a Eun Bi, que desde ahora pasa a ser la Mejor Mal Amiga del Mundo, le falta tiempo para insinuarle que una tal Pan Da Yang tiene la culpa. Así que, la señora madre le encarga que la mantenga informada sobre ese asunto. Y nosotras ya vamos viendo venir animadversión de esta madre contra nuestra prota… Gracias, Eun Bi. Aún así, no te quedarás con el muchachote, espero.

En el exterior del café Panda, las dos hermanas panda están felicitando a Seung Ji por su victoria, y escondido en las sombras, el abuelo los observa desde lejos… estaba preocupado y había ido a ver qué tal había acabado todo, y por lo visto, Seung Ji ha vencido, así que, se da media vuelta y se va bastante más que satisfecho.

Y allá que llega Eun Bi para cumplir con la misión encomendada. Repara en la nueva maquinaria que tiene, proporcionada por Won Il. “Estarás contenta, ¿no”, dice en un tono que no nos gusta nada. Pan Da y su hermana la informan de que han encontrado un pastelero incluso mejor que el mejor de los de Saint-Honoré… pero a Eun Bi sólo le interesan los detalles del pasado de Won Il y su amiga. Y sobre todo, cómo es que les hace visitas al café…

La chica panda le aclara que nunca salieron, y que sólo eran muy buenos amigos. Respecto a lo otro, le dice que es porque él tiene una naturaleza amable y generosa. Pero Eun Bi se escandaliza cuando oye que su amiga utiliza el modo más familiar al referirse a él… ya quisiera ella tener motivo para hacer lo mismo, jajajajajaaaa. Me cae como el c*lo esta tía. ¿Y a vosotras?

Menos mal que la hermana se da cuenta del ataque de celos que lleva encima y le dice que, o deja de molestar a su hermana, o será ella quien le levantará al guapo presidente (espero que eso sea lo que ocurra al final). Pan Da Yang sigue quitándole importancia a su relación con Won Il, y al final logra medio calmar a la envidiosa diciéndole que ella es muy guapa, e insinuando que podría fijarse en ella con esto. Y entonces es cuando Eun Bi le dice que ha entrado en Saint-Honoré… y que no le chafe al futuro novio.

El futuro novio en cuestión está paseándose por toda su pastelería, intentando imaginar por qué Seung Ji ganó. Si no era la presentación, era el sabor… ¿qué fue? El pastelero jefe le aclara las dudas: “no sé cómo sabía porque no lo probé, pero si fuera tú, renunciaría a todos mis pasteleros sólo por tener a Go Seung Ji”. Además, es probable que sea incluso mejor que su padrastro…

Y allá va Choi Won Il a intentar investigar todo lo que pueda a Go Seung Ji, cosa que despertará las sospechas del Chef, que se inquieta al verlo tan metido en los asuntos de la pastelería, pensando que está investigando cosas del negocio.

Y Go Seung Ji mientras, está haciéndole una visita a su abuelo y a su noonim (tratamiento formal respetuoso que se le da a una hermana mayor), como ha decidido llamarla.

Cenan todos juntos, y el ambiente es entrañablemente familiar y alegre. Tanto, que el abuelo baja la guardia y se delata al decirle que lleve cuidado ahora que vive sólo con dos mujeres, justo después de hacerse el sueco cuando el nieto postizo le cuenta su victoria contra Saint-Honoré. Eso significa que ha estado rondando el Café Panda, y Seung Ji enseguida pilla el dato. El abuelo estaba preocupado por él.

Así que, a la hora de despedirse, a Seung Ji le cuesta tanto dejar la que era su casa, como al abuelo despedirlo. Son los dos todo ternura, joer, me tienen conquistada con sus escenas.

Mientras se aleja, Seung Ji le promete secretamente al abuelo que se convertirá en el mejor pastelero, para vencer a Saint-Honoré no con gasolina y fuego, sino con su habilidad.

Y lo va a hacer dándole un gran giro al Café Panda. Se pone manos a la obra, tirando todo aquello que no sirve, ingredientes malos o caducados, utensilios inútiles… Y se lleva a Pan Da Yang de compras para comprar nuevos. El problema es que ella no tiene dinero, pero entonces Seung Ji, que tiene la cartera llena gracias a sus trapicheos de prestamista, le propone pagar esta vez. Y entonces es cuando Pan Da Yang comienza a interesarse por dónde aprendió el a cocinar, ¿en Saint-Honoré quizás? Las respuestas de él le dan la ligera idea de que siente cierto grado de animadversión por esa pastelería. No fue en Saint-Honoré, también le dice que no estudió en ningún sitio… ¿Aprendió de su madre, quizás?

Él, que no es dado a contestar preguntas, le dice de malas formas que es huérfano y que ni siquiera recuerda la cara de su madre, y Pan Da Yang se ofende por su tono. Tanto, que está a punto de llorar (joer, nos ha salido blandengue, la nena…)

En el tema de su madre, Seung Ji tiene su drama personal… pero se siente culpable al ver esa carita de ella. Así que, más tarde le preguntará por qué está enfadada. Pan Da a su vez le pregunta si es verdad que es huérfano y que no tiene a nadie, y él le responde que tiene un abuelo, pero que en realidad no es su verdadero abuelo. No sabe si sus padres viven o no, no recuerda sus caras y no sabe dónde están. Le muestra una cicatriz que tiene en el nacimiento del pelo y le dice que, después de golpearse de pequeño, perdió la memoria. De los 11 años para atrás, todo es vacío. Ni siquiera sabe quién le golpeó.

Ella entonces le cuenta cómo su madre la abandonó de pequeña dejándola a cargo de una amiga. La razón de su tristeza no es que esté enfadada con él, tanto como que recordó su propia historia al escuchar la suya.

La tía taxista va a recogerles, y por el camino interroga a Seung Ji. Entonces este sí responde la duda que la chica panda tenía: quien le enseñó a cocinar fue su abuelo. Y para tener un alumno semejante, el abuelo debe ser ya un señor abuelo crack. Así que, Pan Da Yang le pide reunirse con él para poder entrevistarlo.

Y hablando del abuelo, él y su hija también están inmersos en su drama, puesto que andan buscando a ese niño de los carteles de desaparecido, In Ha.

Pero atentas, chicas, porque ahora viene un flashback totalmente interesantón, y que se sobreentiende que es el encuentro de nuestros tres protagonistas cuando eran niños pequeños.

Tenemos a la mini-panda en el parque consolando a un niño lloroso (¿Seung Ji?), cuando llega Won Il y pregunta quién es. Ella contesta que es el niño de la pastelería, que se quemó hace unos días y que sus padres están desaparecidos… y la pastelería es la misma del primer capítulo, osea, la del abuelo. Mientras Pan Da se va a intentar averiguar más, deja al niño lloroso a cargo de Won Il. Ambos se miden con la mirada, son mini-réplicas de sus versiones adultas:

Mientras los críós hacen pocas migas ya de entrada, aparece un tío con pinta de matón y lleno de tatuajes en los brazos. El niño llorica corre hacia él llamándole papá, pero el tío lo empuja de mala manera, diciéndole que no sabe nada de su madre y que probablemente no tardaría en volver. La actitud hostil de este Mejor Padre del Mundo, cambia a fingida amabilidad cuando Won Il recibe una llamada de su madre al teléfono móvil. El tío se fija y ese detalle le da la idea de que está ante un pequeño chaebol, y esto le despierta un interés que es de todo menos bueno…

El flashback termina abruptamente y vemos al Chef en Saint-Honoré, en el despacho de Won Il, molestándolo. Si ahora se levantara la manga y tuviera un tatuaje como el tío de antes, os juro que no me extrañaría nada. El Chef está marcando territorio con el chico, diciéndole que, pese a que su padre fue el fundador de la pastelería, es él quien ha estado al frente durante el doble de años que éste, y que por mucho que Won In vaya de jefe, el verdadero mandamás allí es él.

La idea de que este idiota es el padre del niño llorica, que a lo mejor es Seung Ji, no hay quien me la quite de la cabeza, nenas. Y que se siente amenazado por el hecho de que Won Il esté tomándose muy en serio la dirección del negocio, es un hecho. Le molesta tener que contar con él para disponer de las ganancias de la pastelería. Won Il se queda callado mientras el otro habla, y pierde la batalla dialéctica, dejándonos con el intenso deseo de que, algún día, de alguna manera, la madre del chico pille a este imbécil hablándole así.

Y volvemos entonces con Seung Ji, que está revisando las cosas que ha comprado, cuando oye a las hermanas panda hablar sobre los pastelillos que les gustaría hacer. Tienen que estar buenos y estar hechos con ingredientes que no engorden, así las chicas conservarán su línea y los chicos sus músculos. Seung Ji pilla el dato de la idea, y se pasa toda la noche trabajando en ello, de forma que al día siguiente, tiene preparados muchos pastelitos para ellos y para ellas, que más tarde venderán como churros en la calle poniéndolos en oferta.

El día ha sido muy productivo, y Pan Da echa cuentas de cómo serán las ventas cuando los vendan a su precio real, algo en lo que no es muy buena, y en que el experto Seung Ji, acostumbrado a hacer cálculos mentales con el dinero, le ayuda. Y resulta que, después de descontar los gastos, los pastelitos no son suficientes. La cosa empeora porque la pastelería está hipotecada… Pan Da tuvo que pagar los gastos de hospital de su madre y también está devolviendo la hipoteca.

Seung Ji le propone un trato: pagará todas sus deudas, no cobrará, y además se hará cargo de comprar los ingredientes, y a cambio ella le devolverá la pasta según sus reglas. Pan Da se pone más que contenta. Va a ganar un montón de pasta, y no tendrá gastos. ¡Es una oportunidad única! Así que, accede a hacer un contrato privado con él.

Pero Seung Ji es un tío que está acostumbrado a ganar pasta con estas cosas… algo hay ahí que hace que para él ese trato, que en un principio es del todo beneficioso para Pan Da, también lo sea para él. Y esa mirada mientras la chica escribe en el contrato lo que él le va dictando, no augura nada bueno:

Mientras tanto, Won Il está harto de buscar datos sobre Seung Ji sin encontrar nada, así que recurre al pastelero jefe. Y no es sólo que quiera investigarle por Pan Da, sino porque les ha vencido en la competición y tienen que saber quién le enseñó y dónde aprendió. Al otro hombre no le preocupa demasiado. Ellos tienen la fama y al Chef famoso, seguirán vendiendo como hasta ahora, mientras que Seung Ji está con Pan Da y eso es bueno para ella también. En esto último, Won Il no está muy de acuerdo, claro. Y al decirle que no piensa contratar a Seung Ji por no arrebatárselo a ella, el pastelero deduce que su búsqueda no es sólo por curiosidad, sino por celos. Y su visión es del todo simplista:

Te has inventado un triángulo amoroso tú solo. Pan Da no está interesada en Go Seung Ji, ni él en ella. Pero deberías conocer a tu enemigo mejor que a tu propio amigo…“.

La idea es buena, aunque como la presencia de Won Il en el Café Panda, podría acabar creando tensiones machotecampeonescas entre los dos, el pastelero le aconseja que envíe a alguien en su lugar a pillar información, y ahí es donde entra en juego su hermana pequeña, que es enviada por Won Il como trabajadora a tiempo parcial… y grátis. Joer, a Pan Da todos le proporcionan cosas gratis, así triunfa cualquiera.

Conclusión: los coreanos machotecampeonescos podrían ser la solución a la crisis española… para las mujeres, claro. Y si no, joer, cuánto nos alegrarían la vida. Importémoslos YA.

Así que, ahí tenemos a Choi Won Yi, entrando en tromba en el Café Panda, y poniéndose enseguida a las órdenes de su HYUNGNIM (para espiarle mejor, pero con mucho respeto) y de su NOONA (osea, Pan Da Yang). Y levantándose todas las desconfianzas de Seung Ji, que creo que está viendo con malos ojos las contínuas intromisiones de Won Il en su negocio, así como las familiaridades que hay entre el chico de Saint-Honoré, su hermana pequeña y su jefa. ¿Celos? ¿Desconfianza empresarial? ¿Ambos?

Pero qué bien nos cae a nosotras.

Otro día productivo para la venta de pastelitos del equipo panda, ahjuma-chunguela incluida, y todo va sobre ruedas, incluso vemos a Seung Ji que comienza a tontear con la jefa, quizás para asegurarse el negocio y su confianza, o quizás por algo más… El balance es que lo único negativo es el hecho de que el ahjussi-torpón está más quemado que la moto de un hippie y va dejando mensajes chungueles por los cristales del Café Panda.

Los pasteles ya se están haciendo famosos y la info sobre ellos corre por los blogs. Won Il la consulta y se quiere morir al ver las fotos de Seung Ji al lado de su chica panda. Además, no es que Choi Won Yi pueda descubrir mucho sobre él en sólo un día, y para colmo de males, Pan Da no le ha enviado ningún tipo de mensaje a través de su hermana.

Así que, contraataca como puede. Y al día siguiente, Pan Da Yang recibe en casa una silla de masajes carísima. Claro, cuando ella le llama para decirle que no puede ir regalándole algo así, le da la excusa perfecta para ir a verla por la noche y discutir el asunto.

Pero el caso es que Pan Da no está segura de aceptar el regalo, y Seung Ji va como una moto porque le ha sentado a tiro quemado el gesto de Won Il. Así que, de camino a casa de su abuelo, al que ella quiere investigar sobre sus pasteles, se muestra borde y mal educado.

Al llegar, la deja hablando con su abuelo y su noona, y se pira a hablar con sus amigos. Aquí es cuando Pan Da pasará un mal rato, porque el abuelo piensa que tiene delante a la novia de Seung Ji, y más que responder sus preguntas, está interesado en rogarle que le trate bien y que no haga caso de sus salidas de tiesto, porque en el fondo es un buen chico.

Afuera, los tres amigos tienen una conversación bien distinta.

Seung Ji está buscando un regalo igualmente caro que el de Won Il y que compita con el suyo. Después de bromear sobre la posibilidad de que pueda estar enamorándose de la chica, Go Ji Tae, que es más espabilado, le explica al otro el plan de Seung Ji:

Ante todo, él es un hombre de negocios, y si está invirtiendo tanto en el Café Panda, es porque va a sacar todavía más provecho. Cuando llegue la fecha establecida, el Café Panda sea un éxito, y Pan Da no pueda pagar el préstamo que él le ha hecho junto con todos los intereses acumulados, no tendrá más remedio que vender para pagarle, y el negocio entonces será rentable.

Seung Ji asiente con la cabeza mientras su amigo explica el plan real… pero lo malo es que Pan Da les está escuchando, y cuando se ven descubiertos, las caras que ponen son un cuadro marinero.

Así que, chica panda y erizo vuelven al café. Ella entra toda mosqueada, sintiéndose traicionada, y casi lorando. Allí está Won Il, esperándola junto a su hermana para hablar de la silla, pero la ve llegar así y le pregunta qué le pasa. En esto entra Seung Ji con cara de circunstancias, y es evidente para él que éste tiene que ver con el estado de su chica. En ese momento también llega Eun Bi, que también se encuentra con una colección de caretos para valorar…

Y así termina el capo, dejándonos con la duda de cómo va a explotar todo esto, y de cómo se las va arreglar Seung Ji para arreglar el tema, porque dudo que Pan Da pueda confiar en él a partir de ahora.

Listado de capítulos

Esta entrada fue publicada en Doramas coreanos, Dramas, Programas de TV, revisión de dramas y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Panda and Hedgehog, episodio 3

  1. ARI8 dijo:

    Genial todo el capítulo, sobre todo ese principio donde Seung Ji se pone en plan macho alfa chulo piscinas con Won Il al que deja con un palmo de narices. Si es que el pobre necesita ser más resabiado para vérselas con alguien como Seung Ji, que sabe latín.
    La competición es la leche, porque el de Saint Honoré enseguida se da cuenta de lo bueno que es Seung Ji y cómo pone sobre aviso a Won Il y no sé si seré yo, pero parece que el CHP no le cae nada bien y que le gustaría verlo fuera de allí.
    El CHP que se porta de esa manera con Won Il, seguro que es el tío del tatuaje y padre de Seung Ji. A ver si la madre de Won Il espabila de una puñetera vez y se da cuenta del elemento que hay allí.
    Qué ganas de verlo humillado y sufriendo un verdadero infierno.

    Me encanta la relación abuelo-nieto y cómo el abuelo lo cuida y lo protege. Las escenas tiernas entre los dos es que te hacen morir de amor, leñes, que son adorables.
    Otra cosa que me encanta, cómo se pone en modo camelador con la hija del abuelo llamándola noonim, el abuelo cabreado y ella disfrutando del tema.

    El pobre Won Il es que no gana para disgustos, porque lo ve metido allí, Panda no le cuenta nada, la hermana de Panda tampoco y él no se atreve a ir de frente, porque sabe que no lo ve como hombre.
    Además, a eso hay que sumar la obsesión que tiene por encontrar todo lo relativo a Seung Ji, que a ver si lo descubre.

    Seung Ji, no me extraña que odie tanto Saint Honoré y quiero saber también por qué estuvo en prisión.
    Me encantó la escena de cuando se la lleva de compras y parece que entra en modo celoso y luego la conversación en el parque. Lo de la cicatriz me recordó a MSOAN, cuando él borracho como una cuba al ver la cicatriz de ella le suelta lo de Harry Potter y casi que me esperaba la frase XDDDDDDD.

    La ZP, pues desde luego, junto con el CHP, lo único que se merecen es pasar por la quilla, gato de siete colas y colgarlos del palo de mesana, he dicho.

    Ese final, donde de verdad se revelan las intenciones de Seung Ji, es que me hizo cabrearme con él. Qué ganas de partirle la cara a guantazos, joder. Que la chavala se abre a él, confía en él y como respuesta, le clava el cuchillo por la espalda. Si es que…

  2. abgl_vzla dijo:

    Ay! Por favor, me recomiendan una página donde pueda ver el episodio subtitulado ya sea español o ingles? Gracias 😀

  3. Apoyo tu conclusión a pies juntillas: Importación de coreanos machotecampeonescos…ya!!!!

    Jajajaja…me encantan tus revisiones. Gracias por el trabajo. 😀

  4. La serie esta genial, el pipiolo adorable y el condensado me tiene loca perdia.El padrastro de Won Il es el de los tatus, solo que se los ha borrado, por eso en el primer capitulo le enfocan la muñeca cuando tiene el circulo de caramelo en la mano y se le ven unas cicatrices. A ver si lo mandan lejos pronto porque no me gusta nada nada.

  5. Rosa dijo:

    La revisión del capitulo genial, como siempre. El principio ha sido muy bueno, Won Il intentando enterarse de algo y terminando exponiéndose él… Por cierto, en esa escena de la foto pensé lo mismo que tú, Donghae tiene que estar subido en algo…
    Sobre la teoría del tío de los tatuajes, totalmente de acuerdo, y no me extrañaría que cuando se descubra los dos se unan contra ese mal bicho.
    Lo bien que me cae la hermana de Won Il y lo mal la amiga de Panda, que insoportable es, espero que la hermana de Panda se quede con Won Il y le de en todas las narices.
    Sobre el final, me ha dejado un poco destemplada, pobre Panda, ella que lo tomaba por una buena persona que quería ayudarla y se la ha jugada de mala manera. Esta noche veré el 4 a ver como sigue.

  6. Gar dijo:

    “Fue tan grande la humillación, que Seung Ji volvió con un bidón de gasolina en mano, y la intención de pegarle fuego al garito, y si no hubiera sido por la intervención del abuelo, que lo detuvo en el último momento, lo habría hecho.”

    Un poco exagerado el Erizo, se podía haber largado en lugar de aguantar ningún abuso, XDDD.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .