My Princess, episodio 14.

Lee Seol que no sabemos lo que hará, y nuestro chico desesperado y ansioso.

¿Qué efecto tendrá el acto impulsivo de nuestro muchacho? ¿Serán capaces sus palabras de convencer?

El comienzo del capi 14 viene a completar la escena con la que flipamos en el último episodio, pero poniéndole una música de fondo que parece de organillo de todo a cien… ainsssss. Me despisté con semejante OST sonando, menos mal que la semana pasada disfruté la escena como una enana.

La declaración de amor del diplomático buenorro, por lo menos hace que la princesita díscola salga de su cueva, y ahí es donde él aprovechaba para mostrarle algo de lo que se perdería si lo rechazara:

Sin dejarle tiempo para reaccionar, después de semejante (y envidiada) demostración de afecto, el chico le deja bien claro que no piensa consentir que tonterías, como que su padre le haya amargado la vida al de ella, les separen. Así que le da un estrujón mientras deja que se le escapen algunas lagrimillas más.

No me llooooooores, que un maromaco llorando es superior a mí (véase Donghae) y ahora mismo estoy dándole otro cabezazo a la pantalla…

Total, y tiene razón, porque digo yo, ¿los hijos deben de pagar las culpas de sus padres? NOP. Pues eso.

Ella, aunque reticente, no puede impedirle la entrada a la casa, que él asalta pidiendo su antigua habitación, aquella en la que se alojó cuando fue buscándola por orden de su abuelo. El detalle de cómo no suelta su mano, o de cómo intenta jugar con ella al fingir que está enfermo, cuando ambos saben perfectamente que no lo está, y que el otro también lo sabe, ponen la nota divertida después del mal trago que él ha pasado.

Y aunque Lee Seol (Kim Tae Hee) no está nada por la labor de dejarle que pase la noche allí, y no deja de lado esa actitud de fastidio por su presencia, nada puede hacer para impedir que él se atrinchere en la pensión.

Y hablando de malos tragos… jejejeeeee. Me encanta ver cómo la pérfida los pasa. Muuuaaaajajajjaaaaaa. El profesor Nam Jung Woo (Ryu Soo Young) cumple su amenaza, forzándola a renunciar. Reune a todos los mandamases relacionados con el asunto Imperial y, con la excusa del falso saquito (que en realidad no lo era), hace que la obliguen a dejar su puesto como directora… Y no sólo por lo del falso saquito. Todas las trabas y pequeños incidentes que han ido sucediéndose desde que se encontró a Lee Seol, son demasiados fallos (osea, trampas, nosotras lo sabemos, el profesor lo sabe… los demás pueden verlo como incompetencia), como para que no deban rodar cabezas… y la que tiene que rodar es la suya.

Jajjajaaa. Esta cara de descomposición estomacal no tiene precio.

¿No es maravilloso? Sí, lo es. Y no es que nos alegremos del mal ajeno, es que en esta vida, antes o después, se te devuelve lo que tú das. No falla.

Luego claro, ella le pide explicaciones al profesor,como si ya no le hubiera advertido en incontables ocasiones que la detendría. Aunque ahora le dice que si hubiera tenido que ir más lejos con tal de impedirle que hicera (y se hiciera) más daño, lo haría. Vaya que sí.

Lo hice por la mujer que una vez amé hasta la muerte. Así podrá tener un nuevo comienzo“.

Lee Dan anulada, On Yoon Joo anulada… la parejita no feliz no lo sabe, pero sus problemas van resolviéndose solos, y el resto de cosas que les separan, en realidad no son cosas que directamente se hayan hecho el uno al otro… aunque Lee Seol no lo vea así.

Allí están ellos dos, compartiendo mesa y comida, cuando Park Hae Young (Song Seung Hun) intenta hacerle entender lo mucho que la necesita con una analogía preciosa. Y es que no quiere comer para ponerse muy muy enfermo, y así, cuando lo esté, conseguirá que Lee Seol esté a su lado, le cuide, le alimente y se preocupe por él. Así, estando tan tan tan enfermo, al borde de la muerte, por ejemplo, quizás ella se centre sólo en él, y olvide todo el dolor de su corazón. Y así, aunque ella le odie por lo que ocurrió entre sus familias, quizás pueda dejar de lado ese odio durante un instante, o cuanto menos, pueda quedarse a su lado aún odiándole.

¿Creéis que ella se emociona? Yo sí, pero como le ha dado por estar en plan dura, pues lo disimula.

Yo a veces no entiendo a Lee Seol, y el otro día, hablando con una persona que entiende de dramas trescientas veces más que yo, andábamos criticando a su personaje. Es tozuda, sí, pero como ella me decía, a veces parece una niñata de diez años, que no hace ni caso de los buenos consejos y que reacciona con inmadurez y con capricho. Y es cierto. Lo hemos visto cienes de veces. Vale que andara confundida con los sentimientos de Hae Young, pero eso no es excusa como para meterse en el fregado de la Realeza y cag*rla sistemáticamente sólo para llevarle la contraria. Irresponsabilidad e inmadurez.

Yo además, añado que los guionistas han querido darle tanta tanta tanta pero tanta inocencia, que en un momento dado, eso de que se le escapen ciertas cosas de lógica que podrían salvarle el cuello, a veces es más tontuna que inocencia.

Sí amigas mías. Lee Seol a veces, más que inocente, parece tonta.

Y esto de querer culpar al hijo que está sufriendo, por la separación de su padre y la desconfianza del abuelo, de todo lo que ha pasado, es inmaduro. Es como si estuviera enfadada y en afán de revancha diera palos de ciego, hiriendo simplemente al que tiene más cerca, y haciendo cierto eso de que “se hace daño al que más se quiere”.

Por eso, aunque sí entiendo que ella le pida tiempo para encajarlo todo, dado que ahora sólo puede odiarle (esto es un sentimiento y sobre los sentimientos no tenemos control, así que se lo paso, porque en el fondo, del amor al odio ya sabéis que sólo hay un pasito), esa insistencia en rechazarle y pedirle una y otra vez que se vaya, como si tuviera la peste, pues no me gusta un pelo.

Que él está sufriendo tanto como ella o más…

Menos mal que Park Hae Young ni se rinde, ni se marcha.

Entra en modo picaruelo y le dice que no debe tener prisa para que él desaparezca, total, ya se ha puesto de acuerdo con su madre, que no aparecerá por allí para poder dejarles su espacio (aunque a esto él lo llama “tener asuntos pendientes que resolver”), y si apareciera, no cabe la menor duda de que se pondría de su parte, dado que como siempre hemos podido ver, a ella le encanta su “yerno”.

Y en este momento, (menos mal) es cuando Lee Seol confiesa, dejándolo totalmente KO, que a ella también le gusta muchísimo el yerno de su madre… Ahora el que recibe una de cal y otra de arena es él. Esto puede suponer una esperanza para Hae Young, pero dado que ella insiste en que le dé tiempo (que no es más que una forma ridícula de huír de él), no sabemos si esto es suerte o desgracia. Así que se conforma, en lo del odio, hasta le pide que no se culpe por odiarle, peeeeero que ni se le ocurra echarlo a un lado. Incluso siendo odiado, él todavía quiere ser “su hombre” y permanecer junto a ella.

Si me dice a mí Song Seung Hun una cosa así, aún formando parte del guión de un drama… lo escamocho sin compasión.

Pero aquí el capítulo pega un giro que hace que la tensión entre ellos vaya aliviándose paulatinamente. Llega el enviado del Presidente, aquel que se suponía iba a sustituir a Hae Young, intentando convencerla de que debe volver al palacio.

Es evidente el fastidio del muchacho cuando ella se niega en redondo, y mucho más evidente su malestar cuando Hae Young, para protegerla una vez más, y dado que conoce mejor que ella a qué se debe la presencia de este hombre, se hace cargo de la situación de forma desafiante, y muy amenazante: “dile al Presidente que no vuelva a meterse con la Familia Real, porque si lo vuelve a hacer, entonces todo el mundo sabrá de la excesiva amabilidad que tuvo mi abuelo con él…“.

Y por el careto que se le queda al tipo, esta amenaza debe ser una muy buena baza en manos de Hae Young. Aquí hay tomate, nenas.

Una vez libres de visitas indeseadas, Lee Seol vuelve a la carga con que tiene que marcharse, pero a él simplemente no le da la gana. Bromea con que en esa casa necesitan a un hombre que les proteja, e insiste en que no puede marcharse porque está esperando a alguien…

Y es que este pedazo oppazo, siempre pensando en ella y en hacerla sentir mejor, le ha preparado una sorpresita.

El timbre suena, y comienzan a llegar diferentes personas, todas relacionadas con ella: sus amigas, sus fieles en palacio (el cocinero y su doncella), el profesor… incluso el guardaespaldas, que llega raudo y veloz, a informarles de que el Presidente ha enviado a uno de sus hombres, cuando éste ya se había ido.

La fiesta improvisada parece que va a ser un éxito. ¿Improvisada? De eso nada. Hae Young lo tenía todo preparado. Empezando por confabular con la madre de la Princesa, y terminando por reunir a todas esas personas allí para que ella pueda disfrutar un rato… ¿y cómo lo sabemos?

Pues en el capi anterior, veíamos a la nueva futura parejita (cocinero y doncella) hablando de la Princesa y comenzando a hacerse ojitos (ella sobre todo). No lo mencioné entonces porque quería hacerlo en este momento. Cuando la chica le pide que se arregle porque tienen una cita, no se refería a una cita romántica, sino a esta fiesta sorpresa. Por lo tanto, todo estaba preparado y planeado por Hae Young con mucha antelación. Este chico piensa en todo…

Pues todos lo están pasando pipa juntos, y esto contribuye a que Lee Seol comience a echarle miraditas de soslayo a Hae Young, con la baba saliéndosele hasta por los ojos.

La cosa culmina cuando nuestro cocinero morritos, en una actitud que se puede calificar como algo indiscreta, pero que se debe a su afán por ayudar a esta parejita, que ya veía venir desde hace tiempo, cotillea el teléfono de Hae Young y encuentra los vídeos que él tiene de Lee Seol… y los pone en la tele para que todo el mundo los vea…

El mal trago y la vergüenza que pasa nuestro prota es evidente. Peeero se recompone enseguida. Total, ella ya sabe de su amor incondicional, así que, qué más da que el resto del mundo se entere… ainssss. Por eso, Hae Young acaba aceptando que le han pillado y matiza: “está muy guapa

Amanece un nuevo día, y los invitados van despertando. Ya se huele en la cocina el desayuno preparado por el cocinero… pero Lee Seol es avisada por Nam Jung Woo de que Hae Young se levantó temprano y se fue.

La doncella del palacio llega a la carrera pidiéndole que ponga la tele… Hae Young está dando una rueda de prensa. Y LO ESTÁ CONTANDO TODO.

Todo y desde el principio, allá por la época de la invasión japonesa, que dio al traste con la monarquía coreana, cuando Park Dong Jae era el encargado de transportar el dinero para financiar el gobierno provisional establecido en Shanghai, un encargo que le había dado el Emperador Sunjong… pero los continuos controles a los que estaban sometidos por los japoneses hicieron imposible la llegada… Y es por esto que se destinaron a la financiación militar, pero a través de la formación del grupo Dae Han, que derivó en toda la fortuna que ahora su propia familia posee.

Por eso, el Presidente actual ha luchado toda la vida para restaurar la Familia Real, y por eso anunció lo que es una devolución de un dinero que nunca le perteneció.

Con un par de narices, Park Hae Young también cuenta la oposición de su propio padre a los planes de su abuelo, hablando de la muerte de Lee Han y de la difícil infancia de Lee Seol en el orfanato, así como también el incidente del falso saquito.

Incluso su sinceridad alcanza límites insospechados al relatar cómo él mismo se opuso también, como su padre, y pide disculpas en nombre de todos tanto a Lee Seol, como a la nación entera.

Y todo el mundo lo está viendo. El abuelo, desde el hospital, la pérfida, desde el palacio, y Lee Seol desde su móvil, en el coche que la lleva rápidamente al encuentro de Hae Young. Encuentro que se produce en el hospital.

Lee Seol llega agobiada y angustiada por el futuro de Hae Young, y éste se encuentra totalmente relajado y liberado, sabiendo que ha escogido la mejor opción para todos… menos para su abuelo y para su padre, que han quedado, como él, a la altura del betún. Pero a pesar de todo, la verdad es la mejor opción siempre. Ha sido duro para él, pero se le ve más templado ahora. Es él quien acaba tranquilizando a Lee Seol cuando ella llega, y es él quien suspira profundamente antes de entrar a la habitación de su abuelo para dar la cara, siempre por algo de lo que nunca ha sido responsable…

Mientras él cumple con este cometido, Lee Seol no se marcha como él quería. Está allí esperando, cuando llega Oh Yoon Joo fuera de sí, volviendo a su antigua costumbre de echarle la culpa por todo. Aunque nenas, hay algo en lo que tiene toda la razón, para variar. Algo que agradezco profundamente que le haya dicho claramente a Lee Seol.

Y es que, nuestra Princesa, agobiada por su propio sufrimiento, nunca ha sido consciente del sufrimiento del propio Park Hae Young, que ha sido tan víctima de la situación como ella. Lee Seol no ha sabido comprender su dolor al verse separado de su padre cuando era niño, ni el que experimentó después, atrapado entre su amor por ella y la lealtad que cualquier hijo siente por su padre. Tampoco ha sabido ver cuánto sufrió al decepcionar a su abuelo, ni al tener que enfrentarse a él, por no hablar de la lucha interna que ha estado llevando desde que se enamoró de ella.

Con más o menos motivo, con más o menos verdad, Hae Young ha tenido que elegir entre protegerla o proteger a su propia familia. Familia cuya imagen tan altamente respetada acaba de destruir por amor, acabando por el camino con su propia carrera y con su futuro.

Ya estaba bien. Lee Seol ha permanecido ciega a todo esto, y aunque las palabras vengan de esta demonia rebotada, por lo menos alguien ha sido capaz de decirlas, que ya venían siendo necesarias.

Lo malo es que, como dice el refrán, “cree el ladrón que son todos de su condición”. Yoon Joo piensa que todo lo que ha ocurrido es un plan fríamente calculado por Lee Seol, y así se lo dice, culpando de todo a la Princesa, cuando en realidad, el primer culpable histórico es el abuelo…

Y dentro de la habitación…

Si Hae Young esperaba que el maltrecho Presidente le metiera la bronca, se equivocaba. El abuelo por el contrario, se encuentra agradecidísimo. Park Hae Young acaba de hacer lo que él nunca ha tenido valor para llevar a cabo. Ha dicho la verdad por él, ha protegido a la Familia Real por él, y aunque todo esto conlleve que la sociedad le culpe por lo que hizo, en realidad es culpable por lo que hizo, pero nunca se atrevió a confesarlo del modo en que lo ha hecho su nieto. Y ahora, éste acaba de liberarle de la pesada carga que ha estado llevando durante tantos años.

Y no sólo eso. Por fin le habla claro sobre quién fue el responsable del accidente que mató a Lee Han, sobre que entiende lo mal que lo ha pasado Hae Young alejado de su padre, y sobre cómo desea que ellos dos vuelvan a ser padre e hijo. Según el abuelo lo ve, la oposición de Tae Joon no es más que otro de sus errores, al no haber sabido convencerlo en su momento. Error que no habría sido necesario cometer si desde el principio no hubiera estado acumulando error tras error en todo ese asunto…

Por último, el abuelo se encarga de que Hae Young sepa que confía en él, y le encomienda la misión de proteger a Lee Seol. Dicho esto, los pesares de su corazón se esfuman, así como la motivación que ha estado animando su existencia hasta los 89 años de vida. Ya no tiene cargas ni misión, ya no necesita luchar por seguir en este mundo… así que, lo abandona tranquila y plácidamente.

No importa que Hae Young se deshaga en llanto y gritos de dolor. Que el secretario lo llame insistentemente… tampoco importan las lágrimas de Lee Seol o las de Oh Yoon Joo, que acaban de entrar, alertadas por las carreras de los médicos por el pasillo. Por cierto, ya le vale a Oh Yoon Joo, ahí, llorando la primera, yo diría que hasta sinceramente en el fondo, cuando ha estado esperando y deseando que el abuelo muriera antes de que el traspaso del dinero fuera efectivo… tal y como ha ocurrido.

Pero todo esto ya no importa. El abuelo por fin se ha echado a descansar, esta vez para siempre.

Pero la vida sigue, para unos antes que para otros. Todavía no ha terminado Hae Young de esparcir las cenizas del Presidente, cuando Oh Yoon Joo ya está moviendo hilos para retener la fortuna de éste. Y su primera llamada es para Park Tae Joon, al que le promete que lo traerá de vuelta.

Su siguiente paso es citarse con el líder de la oposición para pedirle que le anule la restricción de entrada al país.

Algo que, como viene siendo costumbre últimamente, tampoco le saldrá bien. La reunión será interrumpida por el propio Hae Young, que ha anticipado sus movimientos, y que le pide al político que, cualquiera que haya sido la petición de Oh Yoon Joo (todos saben de qué se trata), no la atienda.

Los planes de Hae Young no pasan por ahí. Él mismo quiere resolver el problema de la transferencia del dinero, y para eso necesita el tiempo y la disponibilidad para tratar con abogados y con su padre. Además, lo tiene algo complicado, porque la última voluntad del abuelo de ceder toda la fortuna, pasa por el consentimiento de la parte que le corresponde a su “heredero forzoso”… osea, Park Tae Joon. La cosa puede complicarse, y él tiene que solucionarlo, para variar. Por eso, cita a Lee Seol, y le anuncia que estará durante algún tiempo fuera.

Para que la espera sea más liviana, le regala una maceta, cuya semilla ella será la encargada de hacer brotar mientras le espera. Además, dado que su sacrificio no puede resultar en vano, considero totalmente acertado su casi ruego para que ella vuelva al palacio y esté donde debe estar. Donde le corresponde por derecho.

¿Qué hará nuestra Princesa? Pues se toma su tiempo para pensarlo. Pero la petición de Hae Young no es lo único que puede ayudar a que espabile. Que Nam Jung Woo le devuelva el saquito verdadero es un factor. Y el recuerdo del esfuerzo y la casi cabezonería del abuelo por devolverle su posición es otro. No todo lo que ha hecho el abuelo ha sido malo para ella. Devolverle lo que le corresponde por nacimiento es bueno, y devolverle su pasado y sus recuerdos, además, no puede pagarse ni con dinero ni con posición social…

La Princesa vuelve al palacio. Y todo el personal, incluida la chivata de Oh Yoon Joo, está muuuuuy contento.

¿Pero volverá para ser de nuevo esa mascota del país que sólo se amedrenta y se deja utilizar por todos? ¿Sabrá desenvolverse ahora que no tiene cerca a Hae Young ni a su abuelo? Parece que SÍ. Por fin. Lee Seol ha vuelto para tomar no sólo la posición, sino el poder que su estatus le confiere. Y su primera demostración de fuerza es, cómo no, para Oh Yoon Joo.

Ésta, ha sido despedida de sus funciones en la comisión para restaurar a la Familia Real, pero sigue siendo la Directora del museo del grupo Dae Han. Lee Seol no tarda en ir a buscarla allí.

¿La véis? Ya andaba yo con ganas de ver esto.

Ahora, es Lee Seol la que aparenta fortaleza y seguridad. Ahora es la Princesa la que tiene la sartén por el mango y la que posee el poder en sus manos para actuar. Ahora es ella la que ríe. Y ahora es ella la que echa a Oh Yoon Joo de sus dominios. El razonamiento es fácil. A Lee Seol no le basta que salga de su palacio, también quiere que salga de SU museo. El museo que pertenece al grupo Dae Han, y que por tanto, le pertenece a ella. Da igual que todavía no se hayan solucionado los por menores de la herencia. Como princesa, ella tiene el poder de decisión sobre quién quiere que gestione el museo, y como dice claramente, con unas frases que me hicieron saltar de la alegría: “te dije que cuando volviera estarías muerta. He regresado al palacio. Directora Oh, esta es la última vez que me dirigiré a ti así, porque no tendrás otra oportunidad para ello. Señorita Oh Yoon Joo, estás relevada de tus responsabilidades en el museo a partir de ahora. Por favor, recoge tus cosas inmediatamente“.

Oh Yoon Joo intenta resistirse, pero Lee Seol se muestra implacable:

Desde hoy tengo la autoridad para decidir en todo. Desde hoy, el museo pertenece al palacio, y será gestionado por el palacio en el futuro. La persona a cargo la escogeré yo personalmente. Por eso… ¡sal ahora mismo de MI palacio!

Esta es la cara que se le queda. Disfrutad, chingus queridas. Vaya momentazo.

El caso es que luego va directa a llorarle a su padre, el cual también la pone en su sitio: el museo no es suyo, ni los esfuerzos que ella dice que ha puesto en él hubieran sido necesarios, si desde el principio, ese museo no se concibiera por y para la restauración de la Familia Real… cosa contra la que, como todos recordaremos, ella ha estado batallando sin cuartel.

El museo, por tanto, es de la Familia Real. Y punto. Nada más que hablar. Incluso el Presidente tenía previsto que, una vez Lee Seol tomara posesión de su fortuna, Oh Yoon Joo podría dejar el museo, así que es su propio padre el que le entrega algunas acciones que el abuelo dejó para ella, y quien incluso le habla del puesto de trabajo que le tenía previsto… jejejeeeeee.

Lo siento, ¿soy rencorosa? Probablemente. Pero no puedo evitar disfrutar de las lágrimas que merecidamente ahora está derramando por doquier, ni de su careto al llegar a su nuevo trabajo. Humilladísima está. Y la verdad que se merecía probar un poquito de la medicina que ha estado dándole a Lee Seol en cuanto tenía una pequeña oportunidad.

Y la Princesa, por su parte, afronta sus responsabilidades de una manera alegre y totalmente responsable. Aporta ideas, tiene iniciativas… en definitiva, por fin se ha creído que es quien es, y está obrando en consecuencia.

Todos los mandamases de la cosa Imperial están contentísimos con ella, como puede verse en las miradas de adoración. Por no hablar de que cuenta con la inestimable colaboración y el apoyo del profesor Nam Jung Woo, verdadero artífice de la paz que se respira en el ambiente de trabajo que están desarrollando.

Su siguiente “víctima” es ese profesor nuevo que el Presidente de la República le ha colado… pero también se libra de él. Ya no sólo es que le toma a cachondeo, sino que le sugiere que le busque los siguientes profesores, y que lo haga con urgencia, a saber:

Historia: Nam Jung Woo, obvio.

Economía: Steve Jobs, que es nada más y nada menos que el presidente de Apple.

Inglés: John Park… el coreano-americano que participó en el American Idol

Japonés: Joe Odagiri, otro actor japonés que está buenorrisísimo.

Música: B2ST, ahí es na.

Baile: Bi, jajajaja, sí, Bi Rain.

Arte (moda): Shinee, los brillositos.

Y Equitación (aquí alabo su inteligencia y su buen gusto): Bidam, osea, el personaje de Kim Nam Gil

Jajjajaa, si no puedes con el enemigo, tómale el pelo a base de bien…

La única pega, si acaso, es que la pobre Lee Seol no puede comunicarse con Hae Young, que parece que anda por ahí perdido por el extranjero (yo supongo que en Estados Unidos, claro). Él no está, pero la princesa anda recordándolo por aquí y por allá, unas veces en su refugio en forma de coche antiguo, y otras en la fuente de sus desvelos. Y mientras tanto, no sólo es que la planta que él le regalara ha florecido, sino que está bien crecidita.

Así que, ahí la tenemos, con los pies a remojo en la fuente, repasando cada uno de los mensajes de su móvil, no fuera que algo de Hae Young hubiera, cuando por fin recibe una señal suya, un simple punto en un mensaje, que significa que el peridodo de separación ha terminado.

Lee Seol se pone a saltar, y cuando intenta salir de la fuente, toda nerviosa, se resbala… y cuando el talegazo de impresión está a punto de materializarse, alguien la sostiene, impidiéndolo. Y ES ÉL.

Hae Young ha vuelto. Feliz, contento y muy sonriente. ¿Es esto una buena señal? Así lo esperamos, pero para saberlo, tendremos que esperar al capi 15…

Listado de capítulos: My princess
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4 respuestas a My Princess, episodio 14.

  1. saiana dijo:

    wuaaaaaaoooooo super……pase como dos dias *mucha espera para mi*
    esperando esta reseña,……… ame este capi……ya quiero ver
    el siquiente…..ME ENCANTA SUS RESEÑAS…..

  2. Angelic86 dijo:

    Gracias por tu revisión Nuna, por tomarte el tiempo de hacerlas a pesar de estar tan cansanda y de trabajar tanto…

    Mis impresiones del episodio son las siguientes:

    1ro.. Que buen beso, insisto en querer cambiar lugar con la princess

    2do Porque raiozz se molesta con el si el no tuvo la culpa, o bueno más bien xk odiarlo el la ayudo y mucho y aun asi no tiene la suficiente confianza en el

    3ro Me encanto la fiestecita que le organizo…. k tal el video jajaja se nota que anda hasta las chanclas por ella

    4to Que lindo es mi oppa, dijo toda la verdad a pesar de k la nación se lo fuera a reprochar después, todo x el gran amor que le tiene

    5to Pobrecito abuelo, aunque bueno lo que hizo fue descansar, que con lo que dijo el nieto se libro un poquillo de la carga de conciencia que traía y murio en paz

    6to Oppa xk raiozz t me vaz k no verte es un sufrimiento tremendo, ya staba impaciente xk no t veía

    7mo Me encanta la forma en que la princess echa a la bruja dl museo jajajaja en tu cara, que te dijo que estabas muerta si volvia y lo cumplio

    8vo Yo tmb quiero esos maestros que pidio la princess jejeje, k listilla salio si no quiere cualquier cosa de maestro

    9no Que lindo final, la sonrisa d oppa me encanta y muy buena la idea dl mensaje con solo un punto jejeje

    Mil gracias por las revisiones, disculpa que no halla comentado antes, nos vemos en la siguiente si te da tiempo vale… cuidat mucho y no te malpases

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