My Princess, capítulo 11.

Pues todas pensábamos que la semana anterior el capi se había quedado en un momento total y absolutamente mortal de necesidad, ¿verdad?

Venga, reconozcamos que el momento pregunta de Park Hae Young fue un puntazo. Reconozcamos que estamos deseando saber la respuesta… y reconozcamos que el final del capi de esta semana le ha dado a éste caña pero con creces.

Pero empecemos por este, que ya le daremos lo suyo al siguiente…

Tenemos a Hae Young (Song Seung Hun) pidiéndole a Lee Seol (Kim Tae Hee) que renuncie a ser Princesa para que ambos puedan estar juntos.

La respuesta de ella es que no hay respuesta. Tal cual. No quiere contestar.

¿Y por qué?

Porque si opta por no ser Princesa, perderá la oportunidad de protegerlo, ahora que se ha echado el peor enemigo que podía escoger, es decir, el Presidente de la nación. Y porque si opta por serlo, entonces tendrá que desengañar a Hae Young e ir en contra de lo que él quiere.

Visto el tema, a él sólo le queda la comprensión, hasta orgulloso creo yo que está, cuando le dice que ha respondido como toda una princesa. Una buena respuesta para una mala pregunta… y entonces la estruja con todo su amor, no sin decirle, al contrario que cuando la besó, “esto no lo olvides“.

Monosos, ¿verdad? Pues igual que la vez anterior, aquella en que Lee Seol se metió en la fuente y él la llevó después en brazos, tampoco están solos ahora. Oh Yoon Joo, que sibilinamente cual reptil espía por los rincones, presencia el momento romántico. Y pone cara de añadir una rayita más en su lista de todas las que le debe a Lee Seol…

Y la tía, que no pierde ripio, se dirige directamente a ver al profesor Nam Jung Woo (Ryu Soo Young), porque sabe que éste tiene el saquito, y debe averiguar si es verdadero para poner en marcha su plan vengador. Y aunque él no quiera confirmárselo, su cara de preocupación es suficiente respuesta para ella.

Así que, esta PETARDA no tarda en reunirse con la otra, con el intento barato de PETARDA, Lee Dan, y ambas se ponen de acuerdo: Lee Dan será la próxima Princesa. Pero sólo por unos días, los suficientes para que Yoon Joo consiga paralizar el referéndum y destruir todo recuerdo de que existió alguna vez un descendiente real.

A Lee Dan también le vale el plan. Aunque sea por unos días, quiere arrebatarle y disfrutar de todas las cosas que ahora tiene su hemana (eso, en mi idioma, se llama ENVIDIA de la mala). Lee Seol, agárrate bien fuerte, que vienen curvas.

Ajena a todo esto, la Princesa estudia la prensa del día, donde todos los periódicos se hacen eco del órdago lanzado por Park Hae Young al Presidente. El problema puede ser gordo… tanto que ellos están en ese momento reunidos. El Presidente, como podéis imaginar, está bastante enfadado. Y no le valen excusas. Hae Young intenta por todos los medios contener su ira, le da motivos como la separación del poder real y cosas así. Supongo que necesita quedarse junto a Lee Seol para cuidar de ella y necesita que el Presidente se lo permita… pero no. Éste le dice muy claramente que debe abandonar el palacio.

Y mientras Lee Seol se muere de la preocupación por las consecuencias de los actos de su amorcito, recibe la visita de Lee Dan, que llega con muchos aires, observando todas las cosas que hay a su alrededor, codiciándolas, haciéndolas suyas con la mirada. No viene de visita de cortesía, y esto ya empieza a molestarme que Lee Seol no lo vea… una persona puede ser buena, peeeero no tan tonta, ¿eh?

En fin, Lee Dan le demuestra con creces que su aparición allí no se debe a una visita cordial, e incluso le da pistas sobre lo que le va a hacer: “la próxima vez que vuelva a esta habitación, espero no verte aquí“. Después, irá a recuperar el saquito de manos de Nam Jung Woo, el cual, buena persona o poco listo, como veáis, le expresa su preocupación por el hecho de que ella pueda utilizar el objeto en contra de Lee Seol, y con la complicidad de Yoon Joo. Amoraver, profesor. ¿Es que tienes el coeficiente intelectual de huelga? ¿No le ves a las dos las intenciones? Espabila y haz algo para evitarlo en vez de intentar tocar sus conciencias… Te confieso una cosa: de eso, ellas no tienen. Ainssssss.

Así que, mientras la trama sigue su curso en contra de Lee Seol, ésta se dedica a evitar a Hae Young por todo el palacio. Pone el mismo empeño en no encontrárselo para no tener que responderle, que él pone en buscarla por todas partes. Y el coche antiguo es el destino natural para que estos dos se encuentren.

Lee Seol no quiere responder esa pregunta lanzada al aire por él, de igual modo que tampoco quiere escuchar qué puede pasar con su carrera a partir de ahora. Pero lo que más le asusta es que Hae Young le vuelva a decir que olvide su anterior muestra de cariño (el abrazo, para más señas). Él, sin embargo, sólo quiere apurar las últimas horas que tienen juntos a su lado…

Por eso, le da igual reconocer, ya que es verdad, que es él quien la busca allí, y no al contrario. Le asegura que jamás le pedirá que olvide nada, y le dice también que lo que resta del día, debe permanecer como máximo a un metro de él: “si te separas más, yo acortaré la distancia en 50 centímetros, ¿arassó?

Lee Seol acude, temerosa a su cita con él en el comedor, intentando no dejarse ver, aunque eso no signifique que él no la sorprenda. ¿No es demasiado infantil su actitud? La mayoría pensará que sí. Yo también. Y no queda ahí la cosa…

Lee Seol huye de él, y sale zumbando a buscar refugio en el centro comercial donde trabaja su amiga vendiendo maletas, para juntas analizar la complicada situación sentimental en la que se encuentra, que se reduce básicamente al archiconocido “ni contigo ni sin ti”.

Peeero si creía que se iba a escapar de Hae Young tan fácilmente, andaba bastante desencaminada. Él, no se sabe cómo, se presenta en el centro comercial, así que nuestra Princesa, para despistarlo, acaba escondida dentro de una maleta…

Maleta que él no tarda en comprar, sabiendo de sobra lo que contiene…

Ya no hay excusa, así que, a un metro o a 50 centímetros (yo preferiría minimizar esa distancia al máximo), Lee Seol y Hae Young se van juntos a pasear.

Y no, Hae Young finalmente no está retractándose, ni le pide que olvide nada… al contrario, está atento, casi cariñoso… Mientras Lee Seol intenta tantearlo para ver de qué va la cosa esta vez, él, que es el único de los dos que sabe que son sus últimos minutos juntos, no deja de ofrecerle, entre tonteo y tonteo, valiosos consejos que piensa que necesitará en su ausencia.

Pero al margen de que debe dejar de ser tan inocente y empezar a espabilar para desenvolverse con soltura en el nido de víboras entre las que vive, a nosotras nos mola el rollo tonteo. En este caso los consejos vienen siendo algo así como que no haga con nadie más lo que hizo con él, a saber:

1- No dejar que nadie le coja las manos (mientras él se las está agarrando).

2- No subirse al coche de cualquiera (como ha hecho con él miles de veces).

3- No dejar que nadie la acerque en coche a ningún lado (ídem que la anterior, por aquello de prevenir posibles secuestros como el suyo).

4- No emborracharse delante de nadie (obvio para una Princesa, pero en este caso se refiere a no mostrarse taaan encantadora con otro tío, que luego no pueda resistir el impulso de morrearla).

5 – No escuchar… la confesión de amor de cualquier otra persona (que no sea él, y mucho menos aceptarla, claro, aunque esto no lo diga).

Y el remate: no tienes que escribirlo, sino recordarlo con tu corazón.

Lee Seol anda más perdida que un pulpo en un garaje. Es bonito lo que él dice, claro, pero seguro que ella no tiene ni idea de a qué viene…

Tras esto, acaban en el palacio donde ella trabajaba de figurante, haciendo las veces de Princesa… será para recordar como se conocieron… será para que tome contacto con la gente y se dé cuenta de lo que realmente significa ser Princesa…

Pooos como siempre, yo me quedo con las dos posibilidades. Pero es preciosa la escena, cómo él la mira mientras se hace fotos con la chica que la sustituye, y luego, con toda la gente que la reconoce y que también quiere instantáneas con ella… y mucho más precioso es cuando él, en último lugar, posa con ella para las correspondientes fotografías, que luego ven juntos una vez han regresado al palacio.

Y aquí lo precioso se convierte en amargo. No sé si habéis reparado en la expresión de tristeza de Hae Young mientras ella, alegre por el día vivido, y ajena a la inminente despedida, va mirando una a una todas las fotos que se han hecho juntos.

Y en este punto nos damos cuenta de que la salida romántica, en definitiva también tenía un sentido práctico… él quiere que sea consciente de lo que significa ser una Princesa, y de que tendrá que ser muy fuerte para afrontar todos los problemas que esto le acarreará. Y mientras ella sospecha que algo está pasando, e incluso llega a preguntarlo, él se evade, poniendo cualquier excusa, muriéndose de la preocupación al pensar si será capaz o no de conseguirlo sin él al lado…

Así que, finalmente, el tiempo se acaba. Nam Jung Woo llamó mientras estaban fuera, con la necesidad urgente de ver a Lee Seol, y ahora es cuando Hae Young, mirando su reloj en un gesto que demuestra las ganas que tiene de apurar cada segundo, se lo dice. Ella comienza a recoger las fotografías, y cuando va a tomar la última, Hae Young detiene su mano…

Se la quita, y retiene la mano con fuerza, cruzando con ella una mirada casi de desesperación. Vale, nada de casi. Está desesperado.

Incluso cuando ella le gasta bromas sobre su postura en la foto que ha escogido, la cara de Hae Young es todo un poema. Ahí hasta se ve la congoja, ese dolor en la garganta que te atenaza y casi te corta la respiración cuando estás reprimiendo las lágrimas.

Es muy triste, muy muy triste. Ver cómo Lee Seol sale zumbando hacia su cita con el profesor felizmente (porque no sabe la que se le viene encima), mientras Hae Young se queda mirando la instantánea…

Pero al tema, nenas.

Mientras Hae Young recoge sus cosas, hace sus maletas, y se prepara para abandonar el palacio sin pasar el mal trago de la despedida, sintiendo que el tiempo ha pasado muchísimo más rápido para él que para Lee Seol, Nam Jung Woo pone al tanto a nuestra Princesa de la situación sobre el saquito. Que si lo tiene Lee Dan, que si afirma rotundamente que es suyo, que si es el verdadero… que si esto puede causar que la identidad de la Princesa quede en entredicho…

Ambos deciden volver juntos al orfanato para ver si averiguan algo más. Allí les dicen que es imposible saber con exactitud si lo que ambas niñas contaban sobre sus padres era cierto o no… los niños huérfanos suelen fantasear contando historias inventadas sobre sus padres. A falta de los verdaderos, los pobres imaginan cosas, creando figuras paternales ideales y perfectas.

Mientras que Lee Dan solía hablar de su made, Lee Seol lo hacía sobre su padre y sobre un “tío”: “¿Dónde está mi tío? Si mi padre está con él, no tardará en venir a buscarme. Mi padre es un campeón del atletismo, y mi tío es el campeón de las lágrimas“. Puede que ahora esto no tenga sentido, ni siquiera lo tiene para Lee Seol, ni tampoco conserva recuerdos sobre ello, pero me da a mí, que este supuesto tío será quien le salve el pellejo a la Princesa… una vez, claro está, que lo recuerde y lo encuentre. La cosa se pone emocionante, ¿no creéis?

Yo me hago una idea de quién es ese supuesto tío, peeeeeero prefiero guardármela, nenassss, porque podría ser hasta un pedazo de spoiler, mirad lo que os digo. Aún así, me lo veo venir… igual que me veo venir quién fue el listo que anduvo tras Lee Seol y su padre…

Pero bueno…

Nam Jung Woo y Lee Seol vuelven a palacio dándole vueltas a la cosa, y en ello están cuando son interceptados por Oh Yoon Joo, que es quien pone a la Princesa sobre aviso (echándole la culpa y a bocajarro, claro) de que Hae Young ha sido echado de allí por el Presidente, y de que se ha marchado.

A partir de este momento, en parte por lo emocionante de la situación, y en muy gran parte por nuestra aaaaansia de saber si realmente Hae Young desaparecerá, el capi se nos pasa como las balas.

En primer lugar, tenemos la búsqueda desesperada de la Princesa por todo el palacio. Su habitación está vacía, su despacho totalmente desierto y sin un papel a la vista… no está dentro del palacio ni está fuera, no responde a sus llamadas… y de vuelta a su habitación, Lee Seol encuentra sobre su propia cama, la última despedida… el justificante de aquella donación que quería hacer de todos sus ahorros, que él había tramitado, junto con una escueta nota que reza: “Alteza, su primera orden ha sido perfectamente ejecutada. El comisionado de Asuntos Imperiales del Ministerio de Asuntos Exteriores Park Hae Young“.

Y nos podemos preguntar, ¿será el tío tan torpe como para despedirse así? Pues sí, pero no. Su verdadero regalo de despedida no viene en forma de nota, de mensaje o de líneas escritas cargadas de dolor… viene en forma de persona.

Hae Young ha contactado con la madre de Lee Seol. Síp. Aquella a la que antes le dijo que no se acercara a su propia hija para no debilitarla, ahora la ha enviado rauda y veloz hacia ella.

La Princesa, que anda llora que te llora con los documentos en su mano, levanta la vista y la ve allí. Esa persona que ahora tanto necesita se manifiesta delante de ella, diciéndole que Park Hae Young la había hecho acudir a su encuentro, porque probablemente se encontraría en medio de un gran dolor…

Y el comisionado de Asuntos Imperiales, que sigue recibiendo más y más llamadas de la Princesa, tampoco es que ande muy lejos… todavía. Antes de nada, se cita con Nam Jung Woo. ¿Para qué? Pues fácil. Debe ser un palo bastante gordo dejar a la persona que quieres totalmente desprotegida cuando sabes que se encuentra en una muy muy complicada y difícil situación, y rodeada de enemigos por todas partes. Y Nam Jung Woo es el único que, después de él, puede protegerla. Hae Young quiere confiarle el bienestar de Lee Seol, en un plano no romántico, está claro… supongo que el afán protector gana a los celos en una situación así.

Tras esto, se pira a confirmar su billete para Nueva York, no sin antes matar como puede las ganas de llamarla por teléfono. ¿Pero por qué Nueva York? Pues porque cree que su padre, Park Tae Joon, está allí, y él necesita poner en claro ciertas cosas… como si fue él quien perseguía y causó la muerte del padre de Lee Seol.

Su próximo movimiento, será pedir una especie de permiso o excedencia en el trabajo, y largarse después al aeropuerto.

Y a todo esto, ¿seguirá Lee Seol llorando? Pues no. Anda reventándole el teléfono a su amado, sin respuesta, claro. Os puede parecer que esto no es suficiente para hacerle regresar, y a ella supongo que también, pero creo que está shockeada y no sabe lo que hacer. La llegada del sustituro de Hae Young, es lo que finalmente la pone en marcha.

Este muchacho se le pone delante para recordarle que realmente Hae Young ha sido destituido. Ella primero lo mira con cara de OTOKEIOOOOOO. Y después ya es una especie de SHIROOOOOOO como la copa de un pino. Y claro, ahora sí, se pone en movimiento.

Sale zumbando, y recuerda que es una princesa, y que como tal, joer, por más que hasta ahora haya sido un pelele en manos de más de un desaprensivo, tiene ciertas influencias. Las suficientes como para averiguar el paradero de Park Hae Young.

Así que, al final lo caza, casi embarcando ya, y lo mira con cara de “¿a dónde mielda crees que vas?”, mientras que la expresión de él es de alivio mezclada con “joer, me has pillado… mmmm… vas mejorando”.

Después de las típicas frases de “¿cómo me haces esto?”, “te vas sin decir adiós”, viene el “¿cuándo volverás?”. Osea, que ella no pensaba detenerle, sino despedirse… ¿¿?? Amooosss, estás que sale del país si soy yo. La tontada que le hicieron a ella con el pasaporte cuando quiso irse a Egipto no habría sido nada comparado…

Pero tranquilas nenasss, que el maromaco no se pira a ningún sitio. No sólo porque llegan los guardaespaldas de Lee Seol, buscándola, sino porque éstos están al teléfono con la PÉRFIDA PETARDA, quien pide hablar con Hae Young. ¿Venían buscándola a ella o venían buscándolo a él?

El caso es que esta tía, no se sabe si por evitar que uno de sus amorcitos desaparezca de su vista, o por seguir disfrutando del cachondeo que está montando con él como público, le dice que tiene que volver como las balas al palacio si es que quiere ayudar a la Princesa, pues se acaba (acaba ella) de liar una muy muy muy pero que muy parda.

Poco más tarde, Oh Yoon Jo, su padre (qué mal me caeeee el intrigante este con cara de “yo no fui”), Nam Jung Woo, Park Hae Young, Lee Seol y el Presidente Kang, se encuentran reunidos. Pero falta la invitada especial del día… esa que espera pacientemente a que su maestra en perfidia la haga pasar y soltar la bomba.

Para darle más efecto a la cosa, Oh Yoon Joo, en primer lugar, le enseña al Presidente el saquito… después les dice que le preocupa que la persona que lo custodiaba pudiera ser una amenaza para la Princesa (ja!! que le preocupa… pa matarla, oyessss). Y finalmente, hace entrar en escena a Lee Dan, pulcramente vestida y maquillada, como si fuera de verdad un miembro de la alta sociedad, para que sea ella quien diga que ese objeto real es suyo y sólo suyo… el único objeto que le dejaron sus padres fallecidos.

Imaginadlo (o recordadlo, jajaaa), todos flipando colorines, aunque a mí la expresión que más me gusta es la del abuelo:

“¿Mandeeeeeee?”

Lee Seol entra en modo torpeza y confusión, y sólo acierta a repetir una y otra vez que eso es imposible… El abuelo tampoco se lo cree…

Y entonces, es cuando Lee Dan empieza a contar la historia de Lee Seol como si fuera propia, repitiendo de carrerilla todo lo que Oh Yoon seguramente le ha dicho que debe relatar… la huida de su padre con ella, las amenazas de muerte, la muerte de su padre, el orfanato, conocer a Lee Seol, contarle toda su historia (insinuando que la verdadera princesa es ella y que su hermana está confundiendo su vida con la propia)…

Entonces interviene Oh Yoon Joo, y mete una puntilla: la forma de confirmar la identidad de la Princesa cuando encontraron a Lee Seol, no fue demasiado formal ni concienzuda, que digamos (está lanzando la sospecha de que pueden haber cometido un error).

Ahora es el Presidente quien protesta. Él mismo confirmó que Lee Seol era la Princesa cuando estando con ella, vio cómo recordaba el encuentro que tuvieron años atrás…

Y entonces es cuando Lee Dan cuenta con detalles ese mismo encuentro, pero afirmando que es un recuerdo propio.

La duda ya es bestial… el abuelo no sabe qué pensar, y Lee Seol no puede dar ninguna razón que rebata las afirmaciones de su hermana.

Y es más, Lee Dan sale por el lado que nadie espera, algo que verdaderamente Lee Seol no recuerda, pero que sí que está en conocimiento de Oh Yoon, y que por tanto, es muy susceptible de ser utilizado en su contra… algo que explica por qué la PÉRFIDA quería que Hae Young presenciara todo el circo que ha montado: la identidad de la persona que amenazaba al padre de la Princesa…

Ahora al que se le queda cara de cuadro goyesco es a Hae Young.

La persona de la que mi padre, por protegerme, tuvo que huir… si necesitas saber quién es, el diplomático Park Hae Young  debería saberlo mejor que nadie“.

Pedazo de golpe de efecto. A estas alturas, hasta la propia Lee Seol debería estar dudando de su propia identidad.

Pero ¿pueden empeorar más las cosas?

Pues claaaaaro. Están todos recuperándose del bombazo que Lee Dan ha soltado, cuando les llega la noticia de que la prensa está ya difundiendo el asunto (obra de Oh Yoon, en combinación con ese periodista que trabaja con el líder de la oposición).

Bestial.

Hae Young le pide a la Princesa que le espere en su habitación, mientras él va a ver qué puede averiguar. Cuando se encuentra con Lee Dan, su objetivo es saber cómo ha obtenido la información sobre su padre, pero ésta insiste en que la ha sacado de sus propios recuerdos.

Pero como Hae Young tiene serias dudas de que su padre sea realmente culpable de lo que le acusan, no puede creerla, claro está. Se me ocurre, aunque supongo que con esto me cargaría la trama de los capítulos que restan, que Hae Young debería haberle enseñado unas cuantas fotos, entre ellas la de su padre, y obligarla a identificarlo, si es que tan bien lo recuerda… aunque ahora que lo pienso, ¿habría Oh Yoon Joo cubierto también este flanco?

Pero bueno, a la pregunta de que, si en realidad es la verdadera princesa, cuál es el motivo de revelarlo todo ahora, Lee Dae no vacila: porque estoy en contra de la restauración de la Familia Real.

Lee Seol se está volviendo loca, Hae Young se está volviendo loco, y el abuelo está que trina, preguntándose cómo es posible que todo se haya filtrado a los medios con tanta rapidez. ¿Quién es el responsable de esto? Pues para él está claro: ha sido Park Hae Young.

Lo llama a su despacho y no es que le pregunte, sino que directamente lo trata ya como si fuera culpable. Primero, Hae Young no puede creer lo que está escuchando. Desde la perspectiva del abuelo está claro, sabe que quería hacer desaparecer a Lee Seol, sabe que quería evitar después que fuera la Princesa, pero no sabe que Oh Yoon Joo es más mala que un dolor a media noche, ni que Hae Young está enamorado de Lee Seol…

Pero el pobre diplomático ahora sufre. Por la desconfianza y por ser tratado igual que lo fuera su padre, por todas esas preguntas que ahora le hace su abuelo, que no son tales preguntas, sino acusaciones para las que el Presidente ya tiene sentencia: Hae Young es el responsable de todo, de intentar destruir la imagen de la princesa antes de que llegue siquiera el momento de la votación popular.

La frase lapidaria es: “eres igual que tu padre“.

Así que, como ha pasado directamente de sospechoso a culpable, y sabe que no puede decir nada que haga cambiar esto, acaba por admitir que ha sido él, en plan “vale, he sido yo, ¿estás contento?”

Me da a mí, nenassss, que algún día este abuelete tendrá que pedir disculpas por lo que acaba de hacer, y que se tendrá que disculpar por partida doble… (yessss, yo también soy de las que pienso que Park Tae Joon es inocente, jejejjeee, y tengo hasta un culpable alternativo, jajaja).

A continuación, de la conversación entre Nam Jung Woo y Oh Yoon Joo, se deduce que su objetivo es destruir a la Familia Imperial, más allá de quién sea la verdadera princesa o del dichoso saquito. Esa saña contra la institución real… no sé, creo que debe haber algo más que la impulse a ello, puesto que cuando dice que pasará por encima de quien tenga que pasar, la verdad es que ha demostrado con creces que habla en serio, porque se está llevando a todo Siwon por delante, incluyendo a las personas que se supone que quiere (el abuelo, su padre, Park Hae Young…)

Lo que está claro es que Nam Jung Woo intenta detenerla por las buenas. La abraza para darle el calorcito humano que ella quiere, y le susurra al oído que por favor, no sea así de maluca (para no decepcionarle y que siga sintiendo ese cariño por ella de antaño, jejejee).

A ver, querido profe, te confieso otra cosita, que te veo torpón torpón: NI DE COÑA, colega. ¿Pues no ves que esta mujer es una demonia salida del Averno? Si hasta a ti, que eres su debilidad, te la jugó, adjudicándose como propia una investigación que era también tuya… ainsssssss, iluso…

Peeero el posterior encontronazo entre las dos hermanitas, tampoco tiene desperdicio, sobre todo por cómo acaba. A Lee Seol no le interesa ahora averiguar por qué Lee Dan ha hecho lo que ha hecho, por lo menos no tanto como averiguar qué tiene que ver Park Hae Young con su pasado.

Al lanzar la pregunta al aire, Oh Yoon Joo, que acaba de llegar (¿todo el mundo entra así en la habitación de una Princesa o esta tía piensa que tiene en sus manos toda la autoridad del mundo?), despacha a Lee Dan y se ofrece a contestarle.

Y lo hace, nenas. Se lo cuenta todito, disfrutándolo claro. Que Park Tae Joon amenazaba y perseguía a su padre, y que fue el responsable de su muerte (o asesinato).

Así están las dos, Oh Yoon Joo mirando a la Princesa y examinando con gusto cada uno de sus gestos de dolor, y ésta, flipando colorines, cuando Hae Young irrumpe en la habitación.

Triste ver cómo ella aparta su mirada de él como si fuera un apestado (me da la sensación), dicho sea de paso.

Y así termina este capi, con Park Hae Young sabiendo que encontrar a Lee Seol acompañada por una cobra venenosa no es buena señal en absoluto. Nos quedamos aaaansiosas. El final del capi anterior fue tremendo, y éste lo supera, pero queda corto con el del siguiente capi, del que hablaremos en breve…

Listado de capítulos: My princess
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6 respuestas a My Princess, capítulo 11.

  1. ToiTa dijo:

    OmG… Graxias por La revision creo k esta vz la espere mas k el propio capitulo
    decir k soi fana de tus revisions esta de mas k sepas k me dejas siempre muy contenta con las revisions Muriendo m kedo se puso media fea la cosa para La Princess

  2. angelic86 dijo:

    Gracias Nuna por tomarte el tiempo para hacer la revisión k como siempre esta de 10!!
    Como siempre dejo mis impresiones d este epi:

    1ro Que bien ha aprendido la princess… oppa estate orgullosa d ella que ha sabido responder con diplomacia d la mejor manera posible.. y nos a dejado a todos K.O;ojala lo hiciera asi siempre cuando tiene k actuar publicamente
    Tmb k bueno k se le prendio el foco cuando lo buscaba.. eso es actuar como princesa.. tiene k saber usar sus influencias para su bien

    2do El profe anda muy neutral.. esperaría k terminará d quitarse el cariño k tiene x la petarda… pero parece k no va a pasar… siendo un drama coreano capaz k se arrepiente la bruja y la dejan como si nada… pero como dijo alguien más que lei x ahi minimo k la exilien…

    3ro.. Yo concuerdo perfecto contigo con respecto a quien es el “Tio”

    4to: Yo tmb kreo k el papá d Hae Young es inocente pero ¿Nuna kien krees que mató al papá de Seol?… mmmmmm tendré que pensar….pienso en alguien pero no se si sea el mismo.. es k despúes d las 2 brujas hay otro malo en el cuento…que hemos estado viendo pero no se si sea él

    5to Malditas brujas… espero la paguen muy caro…para hacer maldades solitas se juntan.. este es un gran y cruel engaño; no se si en parte estuvo bien k Seol no recuerd más xk los recuerdos k le vengan a la memoria serán un arma más para imputnar lo que dijo su hna y la petarda, xk ellas solo contaron lo que todos saben bueno lo k se ha sabido hasta el momento pero eso es todo…

    Nuna lo de mostrarle la foto a Lee Dan no kreo que serviría xk para empezar la foto dl papá d Seol ya la habían mostrado x televisión jeje… aunk si hay prueba y lo verás en el 12 lo malo es k la bruja, tiene a Seol entre la espada y la pared

    6to Que mala onda el abuelito que no se cersiora primero de las cosas y suelta la mala leche contra mi oppa… esos se llaman prejuicios(bueno eso kreo jaja)

    • angelic86 dijo:

      Por cierto oppa piensa en todo…piensa en lo mucho k la princess tendría k sufrir y manda kien la consuele; además deja alguien k la cuide…
      donde se encuentra un diplo-principe asi, k me digan k me lanzó para allá…

    • Nuna dijo:

      No, no, la foto del padre de Hae Young, para comprobar que se acuerda de él, jajajajaaaaa!!! Para desenmascararla.

      • angelic86 dijo:

        ahh ya va ya entendi jaja es que mi ardilla anda media lenta, pues t dire que tienes razón xk no kreo que el abuelo halla conservado muchas fotos d su hijo.. con eso que lo trata como un traidor…
        PD.. el último privi lo vi un poco tard jaja y tienes razón ese podría ser el que asesinó al papá de Seol
        pero si es asi, entonces con justa razón exijo el exilio!!!!
        yo pensé en otro… pero no se kreo k te daré la razón

  3. angelic86 dijo:

    Me volvi a ver el pedazo dond pasa el padre d Hae Young…. x eso de que t comenté que solo hay una diferencia d 4 años entre los actores… para viborear, inspeccionar bien que tal esta el actor… pss después d analizar perspicazmente pss si se nota que esta más grande… esta más arrugadin jaja..pero el señor todavia esta presentable para la edad k tiene…. pero bueno d lejos todavia se ve bien (sino checate el final dl 12)…
    No me resisto a la sonrisa que tienen muchos coreanos… me derrito!!!!

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