Chingus: Mary ha confesado.
Así comienza el capítulo ocho de Mary stayed out all night, con la llorosa Mae Ri diciendo por fin la verdad.
Y esto, que lo sepáis, no es más que un acto de amor. Amor hacia la persona a la que más le está perjudicando esta situación: Moo Kyul (Jang Keun Suk, the best).
Las reacciones son diversas.
A Seo Joon (Kim Hyo Jin), le da dolor de cabeza, cuando en realidad lo que le tendría que dar es igual. Alguna vez dije que esta tía me caía bien. Rectificar es de sabios: lo retiro.
A Jung In (Kim Jae Wook) le afecta lo justo. De hecho él ya lo venía imaginando, así que se queda algo frío, dolido tal vez, y se marcha a consolar a Seo Joon.
Jung Suk y Dae Han pasan por varios estados de ánimo. Estupefacción, mosqueo, incredulidad, y posterior alegría. Qué bien. Chachi piruli.
Mae Ri (Moon Geun Young) se queda más hecha polvo que aliviada. Al fin y al cabo, se queda tranquila porque no tiene que seguir mintiendo, pero acaba de escapársele de las manos el sueño de estar casada, aunque fuera de forma fictícia, con Moo Kyul. Y para éste, la cosa funciona de la misma manera. Su reacción también tiene un tanto de preocupación, por lo que pueda ser de ella a partir de ahora, y por cómo pueda estar sintiéndose. A la larga, y ya lo dije, a ninguno de estos dos, y a él tampoco, por más que se queje, les habría molestado seguir hasta el final con la farsa. ¿No creéis?
Por cierto, si a alguna le han temblado las piernas cuando ha escuchado cómo pronunciaba Keun Suk el nombre de Mae Ri, tranquila, no está sola. A mí todavía me dura el tembleque…
Dae Han pregunta por los sentimientos que se supone que había entre ambos. Mae Ri se queda callada y Moo Kyul cierra los ojos con dolor y mira a otro lado… la lectura que todo el mundo saca, es que no existían. Paradójico, ¿verdad? Decir que estás enamorada cuando no lo estás, y fingir que no lo estás cuando estás colado hasta las orejas…
Y entonces, todas esas personas que no habían sido invitadas, comienzan a abandonar una a una la casa. Primero Seo Joon, seguida de Jung In, más tarde Jung Suk, Dae Han y Mae Ri.
Moo Kyul vuelve a estar solo.
Ya en la calle, Dae Han le pregunta a su yerno bueno si sabía lo que estaba pasando. Jung Suk ni siquiera le da tiempo a explicar que simplemente se lo imaginaba, pues le cruza la cara de un guantazo.
Padres así, NO, por favor.
Pasan más de veinte días, y los dos suegros felices están pensando en acelerar las cosas, aunque queden todavía cincuenta y uno. Según su punto de vista, ya no hay nada por lo que esperar, pues el motivo del trato de 100 días, era que Mae Ri conociera mejor al marido oficial y se olvidara del oficioso. Pero ahora sólo hay un marido, y éste es Jung In. Para ellos, que Mae Ri y él van a casarse ya es un hecho.
La calidad humana de Jung Suk, que ya nos da sensación de estar de vacaciones perpetuas, todavía puede perjudicarse más a nuestros ojos. Ya no es que se haya empeñado en casar a su hijo por la fuerza con quien le da la gana. Ya no es que esté obsesionado con Mae Ri por su madre y por lo mucho que se parecen ambas… es que encima quiere una nuera a medida, y tiene a su ama de llaves lista para empezar a darle clases de buena hija política a la pobre chica: idiomas, cocina, modales…
Lo peor de todo es que Dae Han asiente con entusiasmo. Le da lo mismo estar vendiendo a su hija por conveniencia y egoísmo, y le da igual el calvario por el que va a pasar con un suegro que no quiere dejar ni rastro de ella misma. Jung In, en este caso, es el último de los problemas, porque el pobre, inexplicablemente, y todo lo contrario que su padre, es un cielo.
Pero dejémonos de gente impresentable, y vayamos a lo que nos interesa.
Por lo pronto, el trato entre Jung In y Moo Kyul, y el contrato de éste para participar en el drama se ha ido al traste. La vida de Moo Kyul es un completo desastre. Sigue enfermo (se supone que es por el frío que pasa), su casa está totalmente desordenada, todo a su alrededor es un caos, y cuando se dirige a la nevera, los recuerdos de Mae Ri comienzan a aparecer. Todavía están allí los recipientes con el kimchi que ella preparó… o debería decir, que prepararon juntos.
Fastidiado, se hace el ánimo de recoger, pero comienza a encontrar más cosas que le recuerdan a Mae Ri. Su pequeña nota con el mini-drama que se montó con la historia de los dos, y uno de los guantes que tejió…
Moo Kyul se detiene un momento, pensativo, antes de tirarlos a la basura… Quién sabe si en una escena posterior no volveremos a verlos… y si no volvemos a verlos, seguro que se arrepentirá de haberse deshecho de esos objetos.
Aunque claro, todas hemos visto que el otro guante está sobre el columpio, y que él no lo ha visto…
Mientras Moo Kyul, por más que deseara lo contrario, se ve más y más sumido en los recuerdos, a Jung In la cosa no le va mejor. El proyecto del drama está en una situación muy seria. Moo Kyul los ha dejado en la estacada, y aunque la mánager Bang no deja de meter baza en el asunto, este chico, noble como él solo, lo defiende, “sólo son algunos problemas personales, él no es irresponsable”.
Además de Moo Kyul, el papel de Seo Joon también está seriamente comprometido. Al disgusto que se llevó con la boda falsa (porque es tonta, y se disgusta por lo que no debe), los continuos linchamientos en prensa a los que se ve sometida (y juraría que la manager Bang está detrás), están perjudicando seriamente su imagen. Jung In va a hablar con ella para intentar resolver juntos las cosas. Le ofrece ayuda legal, y también le propone solucionarlo a través de la policía… pero Seo Joon insiste en que está bien, y en que eso no servirá de nada. Ya sabéis, nenas, cuando pasan estas cosas, lo que se pretende es dañar la imagen de las personas, y mientras se resuelve o no, dicha imagen siempre queda perjudicada y bajo la sombra de la duda.
Además, Seo Joon está muchísimo más interesada en saber qué ha pasado con Moo Kyul.
Y no es la única. Mae Ri, en plena prueba de los trajes de novios, y mientras espera a Jung In, sólo puede pensar en Moo Kyul. No sabe si debe ponerse en contacto con él, ni cómo, pero el caso es que necesita hacerlo.
Ahora está a un paso de comprometerse, y no quiere, así que empieza a pensar en él como alternativa, aunque no lo sepa, y quiere contarle lo que va a pasar, como modo inconsciente de pedirle ayuda una vez más.
No importa que sus amigas le digan que esta es la oportunidad de su vida, o que casarse con un chico tan guapo, rico, y buena persona como Jung In, es lo mejor que le puede pasar… jamás veréis novia tan triste.
Y con Jung In funciona igual. A él tampoco se le ve nada entusiasmado. Puede que esté en contra de ese matrimonio, aunque yo no lo creo. Pienso que lo que está es muy dolido. No debe ser agradable que la chica que va a ser tu mujer haga cualquier cosa, como inventarse un matrimonio falso, para no tener que casarse contigo. Eso debe doler. Al margen de que no deja de ser un engaño, supone un golpe tremendo para la vanidad y el orgullo de una persona, ¿no creéis?
Sin embargo, acude a la cita para probarse los trajes de ambos. Los dos están guapísimos. Jung In parece un príncipe de cuento.
Entonces, ¿por qué Mae Ri no está contenta? ¿Por qué Jung In no está contento? ¿Por qué nadie está contento?
Pues porque sólo sus padres están contentos. Es muy triste observar la escena que tiene lugar después, la cena de los novios con sus padres. Mientras Jung Suk y Dae Han hablan entusiasmados de la ceremonia de compromiso que tendrá lugar al día siguiente, Mae Ri y Jung In permanecen serios, más bien resignados y apáticos. La ceremonia de compromiso, para que lo entendáis, será como una especie de celebración de boda, puesto que el matrimonio ya está registrado. Será más un banquete de bodas que otra cosa, y ya se dará por supuesto que los dos están casados.
Podemos pensar que Mae Ri lo está pasando fatal, ¿verdad? Pues no es la única. Jung In nos derretirá con lo que viene. Está tan exhausto que ha caído en la cama sin haberse cambiado apenas de ropa. Pero su sueño no es tranquilo. Las pesadillas lo atormentan.
Se despierta en medio de la noche lleno de angustia y cubierto de sudor… y entonces descubre la bolsa abandonada que contiene los calcetines que le compró Mae Ri, y recuerda sus palabras mientras pasa el suave tejido por su mejilla.
Parece un niño atemorizado en este momento, pero el recuerdo de Mae Ri le tranquiliza, así que, como ella le dijera, se pone los cómodos y cálidos calcetines para pasar el resto de la noche sin sufrir pesadillas.
Quizás sea esto de contar con su ayuda para espantar sus demonios, y la idea de que eso pueda ser para siempre a partir del día siguiente, lo que hace que Jung In vuelva a recuperar las energías en cuanto a tener a Mae Ri como pareja se refiere.
Pero ella va perdiendo más y más fuelle a medida que se acerca la hora del compromiso. El día de la ceremonia ha llegado, pero Mae Ri sigue sin estar entusiasmada. Debería estar contenta porque es el día de la formalización de su boda y de su cumpleaños, pero no es así. Pensativa, repasa las fotos de boda que tiene tanto con Jung In como con Moo Kyul, aunque son las de éste último las únicas que le hacen sonreír, trayéndole todos sus recuerdos… hasta que llega a esa primera foto que le hizo el día que se conocieron, y que le recuerda lo asombrosamente carismático y atractivo que es Moo Kyul sobre un escenario… y ella hoy lo va a perder para siempre. ¿Es eso lo que está pensando?
Jung In la recoge para ir a visitar la tumba de su madre, pero antes de eso, la lleva a pasear a un bosque precioso. Aunque la tensión entre los dos es evidente, Jung In se esfuerza para recobrar algo de fluidez. Su primer paso, será el de agarrarla de la mano mientras pasean. Esto da pie para que Mae Ri pueda al fin pedirle perdón por su mentira, por la que la culpa llevaba pesándole como una losa todo ese tiempo. Jung In se muestra comprensivo, le dice que no le importa, pero todas sabemos que no es cierto, y que lo hace para tranquilizarla.
Pero lo importante es que Jung In está empezando a recobrar sus recuerdos. Y ahora los va a compartir con ella. Esa foto que Mae Ri encontró en la villa fue el detonante para que su mente cerrada comenzara a recuperar los recuerdos.
Mucho tiempo atrás, el día del funeral de la madre de Mae Ri, Jung In cayó por las escaleras mientras llevaba a Mae Ri sobre su espalda, y la consecuencia de esa caída es la cicatriz que ella tiene en la frente. Ese día, mientras Jung In curaba su herida, fue la primera vez que pronunció esas palabras que ahora hasta figuran en el guión de su drama: “estoy aquí, y te protegeré para siempre”.
Así fue como los padres de ambos los encontraron tras el accidente. Ese fue el instante en el que les hicieron la foto que ahora contemplan, y también fue el momento en que decidieron su futuro.
Este niño, que había madurado antes de tiempo debido a que se había visto privado de la compañía de su madre, y había sido enviado a Japón con un padre demasiado severo, tomó estas palabras como una obligación de por vida, y la herida de la niña como algo de lo que sería culpable y responsable para siempre.
Ahora su corazón puede aliviarse al poder contarle cómo ocurrió, y al poder por fin disculparse por aquello. Es taaaaaan entrañable este chico. Mae Ri le dice que está bien, y que el pasado no volverá a molestarle (a ninguno de los dos)… aunque creo que debe estar hablando de el pasado lejano, porque el reciente…
Jung In no dejará de sorprenderla.
Ahora será con un regalo de compromiso y de cumpleaños estupendo: una biblioteca entera de libros, entre los que figura ese mismo que estaba leyendo en casa de Moo Kyul… otra vez Moo Kyul y sus recuerdos…
Las buenas intenciones de Jung In se van de nuevo al traste. Aunque él no lo sepa, su maravilloso regalo sólo ha conseguido que su novia piense irremediablemente en otro hombre. Y no será lo único que estropee el ambiente. Una llamada de negocios hace que tenga que salir precipitadamente. La visita a la tumba de la madre de Mae Ri, tendrá que esperar. Pero antes de irse a la velocidad del rayo, Jung In se detiene, se acerca de nuevo a ella, aparta el pelo con mucho cuidado, y le da un beso de despedida en plena cicatriz… “Feliz cumpleaños”.
Adorable a la par que desgarrador. Mientras él pone todo su empeño en este gesto, la mirada de Mae Ri sigue triste y perdida en otros recuerdos…
Ahora repasa todos los mensajes de felicitación que tiene en su móvil… pero hay uno en concreto, simple y directo, que capta toda su atención: “Veámonos”. Es de Moo Kyul.
Mae Ri va a buscarlo. Lo encuentra en el parque, cantando.
Su primer encuentro después de tantos días es tenso. No saben ni qué decirse más allá de lo típico que le dices a un conocido que ves por la calle, y entre tanto, Moo Kyul fingiendo que su recuperada normalidad le hace feliz, a la vez que ella finge que está contenta con su vida.
Pero chicas, si hasta ahora este capítulo había sido un cúmulo de tristeza y angustia, llega la furgoneta hippie, con los amigos de Moo Kyul dentro, para darle un giro de 180 grados al asunto, y traernos de nuevo la felicidad y la alegría.
Llegan encuerados, vestidos más como los Village People que otra cosa, diciendo que un cambio de look más agresivo es adecuado para asegurar un nuevo relanzamiento del grupo. Hasta con esposas vienen.
Moo Kyul se queja. Ese no es su estilo, pero ellos insisten. Mae Ri interviene, ellos están a lo suyo y todavía se siente incómoda por la presencia de Moo Kyul. Así que le pregunta por qué la ha llamado.
Para devolverle el dinero del alquiler.
¿Y de dónde lo ha sacado?
Moo Kyul no quiere contestar, pero sus amigos se le adelantan: está dando clases particulares de música. La atmósfera entre la antaño parejita, es extraña, y todos lo presienten. Lo que estos dos necesitan es hablar largo y tendido, pero a no ser que alguien les obligue a ello, nunca lo harán. Los compañeros de grupo deciden tomar cartas en el asunto. Antes de darse cuenta, Moo Kyul y Mae Ri se ven esposados y abandonados por ellos, que incluso apagarán sus teléfonos para que no puedan localizarles.
Qué desastre… los dos tienen cosas que hacer. Sobre todo Mae Ri… ella tiene una fiesta de compromiso. La cara de él cuando se entera, es indescriptible.
Por su parte, Moo Kyul lo que tiene que hacer es importantísimo: lavarse el pelo. Jajjaaaa, es muy divertida la escena en que lo hace, esposado a ella, claro. Esta tontería tan grande, servirá para que por lo menos se olviden de la tensión inicial y tengan una “estancia forzosa” juntos mucho más natural.
Después, Moo Kyul sigue haciendo cosas importantísimas. Como comer. Mae Ri está preocupada, porque Jung In no tardará en llamarla para ir a la tumba de su madre. Y lo hace, pero para decirle que no puede ir. Le han dicho que Seo Joon tiene la intención de abandonar el drama y ha ido a verla. Está tan sumamente hecha polvo por todo lo que le está pasando con su imagen pública, que Jung In no puede abandonarla.
Mae Ri lo entiende completamente. Como para no entenderlo. Ella está esposada a otro tío y tampoco puede ir a la cita, así que le dice que irá por su cuenta.
Cuando Moo Kyul se entera de la situación, se asombra de que Mae Ri no se sienta incómoda teniendo a su prometido cuidando de otra mujer…
Vamos, si fuera más listo, vería que la ausencia de preocupación no es otra cosa sino alivio. Y es más, es tanta la buena intención de Mae Ri, que le obliga a enviarle un mensaje de ánimo a su ex novia.
Y tal y como están las cosas, a Mae Ri no le queda más opción que visitar a su madre acompañada de Moo Kyul.
El encuentro de una madre y una hija en el día de su boda, debería ser triste sólo por el hecho de que la madre está muerta en este caso. Pero a esto se le añaden muchas cosas más. Mientras Moo Kyul presencia la escena, y después de ser obligado por Mae Ri a ponerse los auriculares para que no pueda escuchar, ésta se desahoga, y a lo grande, con su madre.
A ella le habría gustado poder contarle que iba a casarse con el hombre predestinado para su corazón, pero esto no ha podido ser así, y aunque su padre está feliz, ella no puede decir lo mismo. No está enamorada de su novio, pero por lo menos sí puede decir que es buena persona, así que, aunque no exista ilusión, la resignación la lleva a pensar que tendrá una vida buena.
Pero ella misma se contradice después.
Como buena romántica aficionada a los dramas, en el fondo Mae Ri se rebela contra ese destino impuesto, y se derrumba al decirle a su madre lo mucho que le gustaría poder presentarse ante ella como una novia feliz, acompañada por un hombre al que realmente amase.
Y el caso es que lo está, el problema es que ese hombre no es el novio. Juraría que en algún momento del monólogo de Mae Ri, el reproductor de Moo Kyul se paró, y por lo menos ha escuchado las últimas palabras de la pobre chica, ya que la mira de reojo y con mucha preocupación.
Sin saber que hacer, sólo puede ponerle la chaqueta por encima, y seguir junto a ella.
Por el camino de vuelta, podemos ver el nivel de comprensión mutua al que pueden llegar estos dos, cuando les escuchamos contarse las cosas que han vivido al faltarles uno de sus padres y ser el otro un completo irresponsable. Podéis decirme que Jung In también tiene lo suyo, aunque en su caso Jung Suk lo que tiene es exceso de celo y autoridad, sin embargo, en el caso del chico rico, él ha decidido eliminar de su memoria todo aquello que le hiciera daño, mientras que tanto Mae Ri como Moo Kyul tienen muy presentes sus recuerdos de la infancia.
De vuelta a casa se preparan para recibir la visita de la madre de Moo Kyul. Ahora es a Mae Ri a la que le toca ponerse los auriculares para no escuchar, mientras Madre Alegre suelta la bomba: se va a París.
Ella y su novio han decidido hacer este viaje para poder solucionar de una vez por todas sus problemas, y otra vez es Moo Kyul el que tiene que quedarse solo al capricho del hombre de turno de su madre.
Y aunque debería estar acostumbrado al sentimiento de abandono, parece ser que este hijo siempre espera algún giro inesperado del destino en cuanto a su madre se refiere, porque de la decepción pasa directamente al cabreo. Mucho más cuando ve cómo ella le pide a Mae Ri que cuide de él. Entendedme, seguro que Moo Kyul estaría encantado de que Mae Ri cuidara de él, pero al margen de que ella va a casarse con otro y esto no será posible, lo que necesita es que sea su madre quien le preste atención.
En lo que sí tiene razón esta tía, aunque él no esté de acuerdo, es que su marcha hará que deje de volcar sus problemas en el pobre Moo Kyul.
Está enfadadísimo, tanto que sale de la casa llevando a Mae Ri casi a rastras. Ella no sabe cómo hacer que se alegre un poco, dado que no ha escuchado absolutamente nada, así que, mientras él llama por enésima vez a sus amigos para que vengan a liberarlos, no se le ocurre otra cosa que darle como regalo un ramillete de lechugas que acaba de coger en un macetero cercano…
El recuerdo de aquella noche de borrachera en la que él hizo lo mismo, por fin le hace sonreír.
Y es que estos dos tienen tantos y tantos recuerdos juntos… ainssssss.
Pero tienen una cita en el club, donde están los demás miembros del grupo, y donde van a realizar una audición ante el dueño del local.
Como han perdido la llave y no pueden quitarle las esposas, a Mae Ri le toca subirse al escenario con ellos, fingiendo que forma parte del nuevo y rudo look que han buscado…
Mientras Moo Kyul toca la guitarra con la mano esposada, tira de ella varias veces para que salga y baile, pero Mae Ri no se atreve, hasta que es tanta la insistencia de él, que no le queda más remedio que bailar… con el ramo de lechugas en la mano.
Os juro que no paré de reírme en toda la escena. Al principio, Mae Ri baila tímidamente, pero después se entusiasma, y aunque de sobra está visto que el baile no es lo suyo, no se puede negar que le pone un esfuerzo tremendo a eso de la danza con lechugas… tanto que todo el personal acaba descuajeringado de la risa. Ni siquiera Moo Kyul puede evitar sonreír cuando la ve.
Cuando acaba el concierto, la llave sigue sin aparecer, la hora fijada para el banquete del compromiso está cada vez más cerca, y Jung In acaba de llamar a Mae Ri. Ella queda con él en el barrio de Moo Kyul, diciéndole que cuando llegue le explicará el problema que tiene.
Jung In va con Seo Joon en el coche. Le viene de perlas que Jung In vaya hacia allá, porque quiere ver a Moo Kyul. Se encuentra muchísimo mejor de ánimos, no sólo porque va a ver a su ex novio, sino porque se ha desahogado a base de bien con Jung In. Y él con ella.
Llevábamos varios capítulos preguntándonos y haciendo especulaciones sobre cómo se había hecho esas cicatrices que tiene en la mano. Durante el rato que pasa con Seo Joon, mientras se hacen confidencias, él confiesa que son resultado de un daño auto infligido. Qué flipe, nenas, esto es lo que menos me esperaba. Tenía a Jung In como un tío frío y sereno, pero es mucho más débil de lo que yo pensaba.
Fue en un arrebato, cuando su padre le prohibió tocar, ya que para Jung Suk eso de la música era algo que no tenía ni oficio ni beneficio… Parece ser que la verdadera pasión de Jung In es la música. Mucho más de lo que nos habíamos imaginado, chicas, y la sola posibilidad de no poder tocar, le hizo perder la cabeza…
Cuando llegan a casa de Moo Kyul, Jung In llama a Mae Ri mientras Seo Joon entra a buscar a nuestro Ares. El uno no está y la otra no coge el teléfono.
Seo Joon quiere llamar a Moo Kyul, pero su móvil no tiene batería, así que le pide a Jung In el suyo. Moo Kyul no contesta. Seo Joon busca en la agenda del teléfono (SERÁ COTILLA LA TÍA), encuentra el nombre de Mae Ri, y al pulsar en él… descubre la foto de ella con Jung In vestidos de novios… por fin entiende que es ella la persona de la que él le ha hablado, con la que va a tener la ceremonia de compromiso esa misma noche…
Y aunque es una cotilla y no me cae nada bien, debo reconocer que su intuición sí que está muy bien afinada. Eso de llamar primero a Moo Kyul y después a Mae Ri, es como una premonición de que los dos están juntos. Porque lo están.
Es más, si hubieran llegado minutos antes, los habrían encontrado en casa, intentando abrir o desmontar las esposas para poder liberarse (aunque la opción de Moo Kyul de utilizar para ello un destornillador… no comment).
Hablando de sus múltiples infortunios, es Mae Ri la que le convence de que él tiene mala suerte solo cuando se encuentra con ella y no al contrario. Según ella, Moo Kyul puede considerarse de todo menos un “desgraciado”, ya que tiene su talento musical y su buen aspecto externo como dones intrínsecos.
La atmósfera entre los dos se vuelve de repente un poco más íntima, y ésto le da pie a Moo Kyul, aunque un tanto nervioso, a juzgar por cómo se frota las manos, a preguntarle si alguna vez se ha sentido atraída por él. Dado que ella se va a casar con otro, y no queda nada entre ellos dos, no está de más hablar de ello, según cree, y llega a reconocer, dejando a Mae Ri totalmente fuera de juego, que él, aquella vez que Mae Ri pasó unos días en la villa de Jung In, la echó de menos y sintió algo por ella…
Le confiesa que con motivo del enésimo abandono de su madre, se estaba sintiendo triste y solo, así que esperaba con cierta ansiedad que ella volviera, pero cuando Mae Ri llegó con Jung In, desistió…
Este grado de intimidad era el que los amigos de Moo Kyul andaban buscando al esposarlos, y aunque ahora es tarde (¿de verdad lo es?), pienso que ciertas espinas clavadas hay que quitárselas aunque sea tarde, porque es peor quedarse con la incertidumbre de qué era lo que sentía el otro… aunque es muchísimo peor quedarse con la duda de qué habría pasado si lo hubieran intentado, ¿verdad?
Pues así está la cosa, cuando los mismos que provocaron esta situación, llaman por teléfono para informarles de que por fin han encontrado la llave.
Por el camino, la confesión de Moo Kyul flota todavía en el aire, y Mae Ri está muy muy pensativa. Él, por el contrario, como ve que dentro de unos minutos ella será libre para acudir a su fiesta de compromiso, está empezando a perder los nervios.
La ataca con saña, echándole en cara que ella siempre dijo que sólo se casaría con alguien a quien quisiera de verdad, que por eso le metió en el follón del falso matrimonio, pero que al final, estaba siendo una (¿cobarde?) buena hija y estaba siguiendo las órdenes de su padre.
Mae Ri no quiere ni hablar del tema. Es demasiado tarde para replantearse la situación, y encima él tiene razón. Hasta el propio Moo Kyul se da cuenta de que está a punto de llorar.
“¿Le quieres?” pregunta.
“No estoy segura. Ni siquiera sé lo que es el amor”.
Moo Kyul entra en modo irónico y comienza a burlarse de ella por no haber estado enamorada nunca. Mae Ri se defiende: una persona a la que las relaciones no le duran más de un mes no puede saber mucho más que ella sobre el amor… eso es una enfermedad (psicológica, se entiende), una enfermedad que le impide implicarse sentimentalmente en sus relaciones.
Moo Kyul se enfada.
“¿Y tú que sabes?”
“¡Claro que lo sé! ¡Estuve cincuenta días en un matrimonio falso contigo! Te aconsejo que te trates cuando antes, o de otra manera nunca sabrás lo que es el amor”.
Moo Kyul estalla.
“¿Quién te crees que eres para decirme eso? ¡¡Te vas a casar con un tío que no quieres!! ¡¡¡¿QUÉ DERECHO TIENES A DARME LECCIONES?!!!”
Y a mí me encanta que estalle. Está desesperado porque ella se le va a escapar de las manos. Recordarle que está rompiendo con sus propios principios al aceptar la boda con Jung In, sólo es un modo desesperado de hacer que ella reaccione y que eso no ocurra. Es el último recurso que tiene para evitarlo.
La discusión es interrumpida por la llegada de las alumnas de Moo Kyul, que al verle esposado a una chica, y creyendo que tiene algo que ver con él (y no saben cuánto), entran en modo FAN TIPO WARNING, así que a no les queda otra opción que correr para escapar de ellas.
Corren y corren hasta que por fin consiguen despistarlas escondiéndose en un callejón estrecho. MUY MUY ESTRECHO.
Las chicas llegan corriendo por la calle, así que Moo Kyul abraza a Mae Ri para que no les vean… y afortunadamente ellas pasan de largo.
Pero el contacto físico, aunque casual y sin más intención por parte de Moo Kyul que la de protegerla, deja a Mae Ri totalmente fundida y derretida. Su expresión toca algún punto en el interior de él, que de algún modo intuye que está receptiva, así que se lanza a la piscina e intenta besarla… pero Mae Ri se aparta.
Lo que en un principio se podría interpretar como un rechazo en toda regla, pasará a convertirse en breves segundos en el billete de lotería de Moo Kyul en cuanto a Mae Ri se refiere, cuando ella se explique:
“Mujeriego…”
“¿Qué?”
Y ahora, a la que le toca confesar es a ella. También está en una situación límite. En pocos minutos estará casándose con otro, pero su corazón se niega a aceptarlo, así que, qué mas da decirlo…
“¿No te afectó nada, verdad? Cuando nos besamos, pensé que mi corazón iba a explotar”
Moo Kyul lo flipa.
“Entonces, tú… esa vez…”
“Se supone que me besaría con alguien a quien quisiera (le empieza a pegar), y tú lo arruinaste todo… gilip*llas”.
Moo Kyul le coge la mano con la que le está pegando y la aferra contra la pared.
“Mae Ri…”
El tono de voz con el que dice su nombre… mmmmm… chicassssss, la voz profunda, grave y sugerente del Santo Patrón… me vi la escena setenta veces sólo para escucharla.
Él sigue flipando. No esperaba esto.
Sus intentos desesperados de evitar la boda, haciendo que la misma Mae Ri se la replantee, le han llevado incluso a confesar parte de sus sentimientos… aunque no todos. Tiene el billete ganador y se está dando cuenta ahora. Su cara es de completa estupefacción cuando ella sigue hablando:
“¿No me dijiste que no me veías como mujer?”
“¿No me dijiste que tampoco me veías como hombre?”
Mae Ri empieza a entender… ¿de verdad han sido tan tontos? No puede ser, él mismo lo dijo…
“Me dijiste que no me enamorara de ti”.
“¿No me dijiste tú también que no me enamorara de ti?”
Ainsssss, se miran, se miran y lo comprenden. Sí, han sido tontos, los dos. El uno por el otro y la otra por el uno. ¿Por qué se hicieron caso mutuamente? ¿Por qué han estado escondiendo sus sentimientos hasta ahora? Y mejor todavía ¿por qué seguir haciéndolo?
Y esta vez, nenassss, esta vez Moo Kyul no le da tregua. Ya no quiere ni darle la oportunidad para que lo vuelva a rechazar, así que, con la rapidez del rayo se lanza de nuevo, esta vez para entrar triunfante y por la puerta grande.
No hablamos de un béso cándido como el primero. En esta ocasión no, porque va cargado de todo lo que ha estado reprimiendo, y Moo Kyul se recrea a base de bien.
Uffff, vaya tela, nenas. Qué maestría la del nene… ¿alguien no ha entrado en fibrilación?
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Pues así, mientras éstos dos disfrutan de lo suyo, que ya era hora, pobres almas cándidas, el capítulo termina, con la última imagen simbólica de esas esposas que todavía llevan.
Para cerrar con broche de oro, os dejo el tema que suena de fondo, “She´s mine”, que aunque siempre pensé que era interpretado por Keun Suk, mi chingu Zoak vino para sacarme de mi error, y buscó y buscó hasta que encontró el vídeo que os voy a poner. El intérprete es In Ho Jin, del grupo Sweet Sorrow:












wuaaaaaaaaaaaaooo como esperaba esta revision…….yo tambien vi como un monton de veces la ecena del beso,,,lo q decia…..yyyyyy wuaaaaa ese chicos da unos BESOS je je ,,,SABES yo tambien pense q la cancion la cantaba mi querido oppa…es muy linda la cancion…….uumm el capi 9 estaaaaaa de infarto….esperare con paciencia su revision…..
Wow GENIAL, genial……genial!!!!
nuna grandiosoooo Nuna!
gran capitulo XD….. y ese besooooo ufaaaaa
todas kisimos ser Mary….!! XD
waaaaa, toy infartada!
besukos
Yo lo confiesooooo entre en fibrilacion y anduve con cara de idiota por muchoooooooooo tiempo por culpa de ese beso jjijijijii y ni que decir de esa cancion de fondo ujujujujuju que emocion!!!!!!!!!!!!!!!! este drama me tiene pero loca, despues de PK ha sido tan bonito encontrar con que seguir mi hallyuadiccion
Ni siquiera sé que decir… este capi ha sido tremendo!!
La primera vez que un drama consigue que me lo trague en raw, no ya sólo una vez, sino dos! Y encima compartiendo momentazo contigo y con Akima, se puede pedir más??
Gracias por compartirlo conmigo, chingu!!
PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII__________________________
Me gustaría poder decir tantas cosas, pero q +puedo agregar si ya los has dicho todo nuna..ah sí q me encantan tus revisiones xq me haces volver a vivir todo el sentimiento q tuve al ver este capi. Lloré con las palabras d Mary hacia su madre en el cementerio (eso +fue xq tenía a mi mami al lado q se puso a llorar y me contagio, es q mi abuelita murió cuando ella tenía 5 años, xeso se identifica tanto con Mary) Reí como loca con el baile..ahhhhh pero ese final..ese beso ahhhhhh morí enfrente del ordenador..ya recuperada de la impresión, estoy escribiendo estas lineas…
byeeeeeee
yo recien estoy viendo este dorama y WUAAAAAAAAAAAUUUUUUUUUU!! ya esta, me declaro oficialmente derretida por este hombre!!! y miren que luché y luché por ser fiel a mis oppas……..pero con JKS no se puede, es que lo miras, LO ESCUCHAS y ¡ya estas perdida! .Estoy aun en estado de shock al ver este capitulo. Los comentarios, desgranaditos, y por supuesto, geniales. A seguir viendo!!!
Casi muero …………..oye gracias por los comentarios de los capítulos eres única…………..
y como dijo Eun Jo el Hermano de Baeck Seung Jo ASSAAAAAAAAAAAAAAA q emocion no quiero q se acabe esta novela en serio q esta muy chevere…espero y hagan otro drama asi
y como dijo Eun Jo el Hermano de Baeck Seung Jo ASSAAAAAAAAAAAAAAA q emocion no quiero q se acabe esta novela en serio q esta muy chevere…espero y hagan otro drama así porque este esta de infarto…